Mamma Mía

20 septiembre 2018

Wonder

Cuando tenemos un hijo estamos acostumbrados a buscarle la semejanza con alguien de la familia y si no lo hacemos nosotros, serán los abuelos, los tíos, los amigos o la gente que encontramos por la calle.
Mi padre es la única persona que conozco, que cuando le pregunto a quién se parece Orlando?, me contesta: “ A Orlando”.

¿Por qué siempre adoptamos un modelo estético o intelectual, en lugar que aceptar nuestra unicidad?

Incluso los padres intentan crear hijos a su propia imagen y semejanza. Así que si uno de los dos tienen una pasión, se sacrifica cuerpo y alma para intentar que el hijo también la tenga. Se le hace estudiar la misma carrera, incluso a veces en el mismo colegio, o se intenta crear el producto deseado, “el mejor en el mercado” o el que los padres no han logrado ser.
Criamos a nuestros hijos para que encarnen un modelo pre-confeccionado de la sociedad en lugar de enseñarles a quererse tal y como son, a buscar sus propios talentos, aunque sean comunes y sencillos. Mientras que deberíamos enseñarles a tener como único modelo, a ellos mismos, para ser sus mejor versión.

Trabajar de padres es muy complicado y no hay un modelo estándar a seguir porque cada familia tiene su historia. Lo único que podemos tener en común es criar con amor a través de la educación emocional, del respeto hacia el prójimo (persona, animal o planta que sea). Yo soy partidaria de una educación libre de tabús y basada en “la diversidad en lugar de la igualdad”.

Quiero decir….

Que nos llenan la cabeza con el temas de la igualdad, lo cual comparto el concepto, pero la verdadera maravilla de la humanidad es que somos seres diferentes y no hay dos personas iguales en la Tierra.
Si nos focalizamos en el concepto “superficial” de igualdad, nos perdemos la belleza que está en nuestra diversidad. ¡La diversidad es mejor!

Respétalo porque sois iguales, amale porque sois diferentes.

Hace unas semanas vi la película WONDER y me gustó mucho. El tema es interesante y la forma de contarlo emotiva, aunque mantiene “la magia de la ficción”, que en la realidad no existe. La realidad es más cruel, el bulling cosecha demasiadas víctimas y algunos niños han llegado hasta al suicidio.

¿Cómo podíamos evitar esto tipo de desgracias y crecer a niños fuertes y sensibles?

Sé que es un objetivo alto y difícil de conseguir en este mundo en el que vivimos y que la teoría es fácil, pero que en la práctica hay muchas variantes y estoy convencida de que una buena educación desde pequeños, es la carta ganadora. Empeñarse a que nuestros hijos crezcan en el amor, libres y sin prejuicios, cosa que además es radicada en el ser humano, porque si nos fijamos, los niños viven las cosas con simplicidad, sin vergüenza y tabús.

Varias veces, paseando con Leonardo me he “avergonzado” por su forma desvergonzada de preguntar a un cojo porque camina mal o decirle a un anciano que tiene muchas arrugas…. Sin embargo la espontaneidad, la ingenuidad en como lo hace, no resulta ofensiva, al revés, la suya es una lícita pregunta sin ningún tipo de prejuicio.

En la película se muestra cómo la educación en casa afecta a la personalidad de un niño. Los padres de los niños que se hicieron amigos de Auggie, el protagonista afectado por una malformación facial, eran personas humildes, con valores profundos y libres de acondicionamiento de la sociedad, mientras que los niños que se burlaron de Auggie, habían sido educados según un modelo más superficial, donde la diversidad era considerada algo malo y espantoso.

«No te puedes mimetizar con el grupo cuando naciste para sobresalir».

Le dijo la hermana mayor de Auggie al oído, antes de entrar en el colegio y es la frase que más se me ha quedado en la cabeza. Es una gran enseñanza para todos.

No hay que compararse y esforzarse por ser como los demás porque la maravilla de la vida y nuestra misión radica en brillar desde la propia unicidad y autenticidad. Gastamos demasiada energía en cumplir con todas las exigencias de los estándares sociales y a veces menospreciamos nuestros propios dones y talentos pensando únicamente en lo increíble que sería ser como otros, sin lograr la paz y la alegría.
La verdadera felicidad está en brillar con nuestra propia luz.


Foto de Elena Bau Fotografia.


6 ComentariosEnviado por: lcaldarola

17 septiembre 2018

Septiembre

En la jerga moderna se llama “Back to school”, vuelta al cole, el periodo comprendido entre el final de las vacaciones y el regreso al trabajo o colegio. Como si no fuera bastante duro volver a “la vida real”, alguien ha pensado reforzar el concepto creando un evento popular y dándole este nombre. Así el mundo entero es plenamente consciente de que se ha acabado el verano, que se pueden guardar los bikinis y recordar nostálgicamente los chapuzones en el mar, los castillos de arena y las cervezas frías mirando las puestas del sol.
Las vacaciones se quedan en un recuerdo escrito en las marcas del sol sobre el cuerpo, todavía bronceado y en las anécdotas a los colegas, mientras tomamos grandes cantidades de café.

Para la mayoría, Septiembre es el mes de la vuelta al cole, sin embargo para mi representa un comienzo.
En mi cabeza la verdadera noche vieja es el treinta y uno de Agosto y el uno de septiembre empieza el año nuevo.

El verano se lleva los éxitos y las derrotas de los meses atrás, mientras que el nuevo arranque trae planificaciones y novedades además de la energía adquirida durante las vacaciones, por ello Septiembre es el mes de los comienzos, de los retos y de las decisiones. Es el mes para relanzar, para mejorar, para ganar y cambiar.

Este Septiembre marca una nueva etapa en mi vida de madre, porque Orlando empieza la escuela infantil, lo que significa más tiempo para mi, pero también más nostalgia…. De nuestras mañanas juntos, de los paseos y de las compras, de los juegos y de las sonrisas, de los enfados y de los besos.
Ahora soy la madre de dos niños, porque mi bebé se ha hecho mayor (Os lo digo con los ojos llorosos).

Más tiempo libre me permite también volver al ejercicio físico, que echaba mucho de menos, después de año y medio sin pisar el gym.
(Llevo un par de semanas con agujetas en cada parte de mi cuerpo).

Mi camino sigue adelante y con más ilusión que nunca, porque estoy realizando mi sueño. Llevo un año escribiendo una novela, no habla de la maternidad, aunque algo se palpa.
Sin duda este es el reto más grande después del ser madre y me siento gratificada y afortunada y bendecida.

Un día os contaré la historia de cómo mi gran sueño se ha hecho realidad y sobre la fuerza que se mueve detrás de lo que creemos con corazón y fe.

Cuando era pequeña, Septiembre era el mes de los cumpleaños, sin embargo se ha convertido en el mes del pistoletazo de salida. Se ha disparado al aire y yo he empezado a correr.
Sin pensar si llegaré la primera, me concentro en mi pasos, en mi respiración, en mi resistencia. Porque os diré, queridos, que ya he ganado.


Mi abrigo con mis iniciales bordadas es de Primark.

 

 

 

Todos los looks que llevan Leonardo y Orlando son de Primark.

Fotos de Elena BauFotografia.

Sígueme en Facebook, Instagram y Twitter: Laura.Caldarola


3 ComentariosEnviado por: lcaldarola

10 septiembre 2018

Pantalón chándal

Las previsiones del tiempo para la próxima semana (según mi Iphone), son lo suficientemente malas como para que no corra el riesgo de olvidarme de que el verano está cerca de desvanecerse. Además, para reforzarlo, el despertador ha vuelto a sonar, justo cuando mi sueño está en su mejor fase, porque las llamadas nocturnas de mis hijos han dejado el paso libre al sueño profundo, paz y silencio reinan soberanos. Me conformo con que por lo menos mi despertador es un jingle pegadizo y de intensidad progresiva y no me provoca malhumor desde que arranca el día, peor es cuando me despierto con la alarma de José, que se parece al ruido de la sirena de la serie “Lost”, un cruce entre un rugido y un ruido metálico demoniaco. Llevo tiempo y me he acostumbrado, pero las primeras veces me costó un susto digno de salir de la cama corriendo, segura de que un avión se estaba estrellando contra de nuestra ventana o que una guerra galáxica se estaba consumando bajo nuestra casa.
La vuelta al cole ha empezado con un poco de lluvia y a mi me han entrado ganas de ponerme los pantalones largos. Me he comprado dos pantalones de chándal de Adidas y con uno de ellos me he hecho un look, aprovechando que estaba Ana en Madrid y había quedado con nuestro amigo fotógrafo Jesús.
Los dos me vacilaron por mi elección, a mi sin embargo me gusta, chándal y tacones, cuello alto y cadena, es cuestión de saberlo llevar 😉

¿Qué tal lleváis la vuelta?

Camiseta de cuello alto Zara, Collar de Uterque, pantalón chándal Adidas Original, sandalis Stella McCartney.

Foto de Jesús Romero Deluque


3 ComentariosEnviado por: lcaldarola

6 septiembre 2018

Adiós verano

La vida de una madre es una montaña rusa de emociones. Pasamos de las risas a las lagrimas, del enfado a la alegría en un momento y durante incontables veces al día.

Los hijos llenan el corazón y también el orden (con el desorden), llenan el tiempo libre y lo que no es libre, las noches con las peticiones de agua, de pis o simplemente con los lloros. Los hijos llenan la vida y para siempre. Algunas veces se extraña “el dicho vacío”: las pausas, el orden, el silencio y la concentración, mientras tanto tu interior se amolda al estilo de vida caótico y atascado de amor, a la plenitud que los hijos imponen sin darse cuenta.

Las vueltas de las vacaciones de una madre resulta menos dura, comparada con los demás, vuelve igual o más cansada que antes de partir y la vuelta a la rutina, con la apertura de los colegios, se convierte en un plan agradable o incluso necesario.

Retomar la posesión de nuestro cuerpo sin “lapas” pegadas durante veinticuatro horas, tener un momento de descanso de los juegos, aunque significa estar encerradas en una oficina, pero se agradece hablar… tranquilamente y con gente mayor en lugar de estar regañando todo el rato. Disfrutar de una pausa de los gritos y los ruidos, descansar la vista de tanto desorden…. SIN EMBARGO… cuando los niños se despiden y cruzan la puerta del colegio, da la sensación de haber dejado un amante antes de ir a la guerra, las lagrimas y las llamadas con la voz estridente a la pareja (que se ríe y contesta: ¡pero si has estado todo el verano quejándote y rezando para que empezara ya el colegio!) Eh, que te puedo decir, somos así las madres. ¡¿O NO?!

Nos damos cuenta de que la casa ordenada es maravillosa, pero tampoco pasa nada si no está impecable y que el silencio es oro, pero le falta algo, una nota que rompe el silencio: “mamá”. El vacío que se crea a nuestro alrededor nos hace sentir mejor la plenitud en nuestro interior, entonces nos damos cuenta de que nuestros hijos son la mayor gloria en nuestra vida y que ya no seriamos capaces de volver atrás, no seriamos capaces de vivir sin ellos, sin su caos, sin sus gritos, ¡sin sus lloros! Nuestra vida es perfecta tal y como es, con sus grandes imperfecciones que la hacen más real que nunca, más vida que nunca.

Hemos oficialmente vuelto. Verano de mi corazón, hasta la próxima.


La silla de paseo de Orlando es de Mountain Buggy. Mis zapatillas de Adidas.

 


3 ComentariosEnviado por: lcaldarola

3 septiembre 2018

Cenicienta viste de blanco

Muchos de vosotros sabeis que en Italia me dedicaba a la moda (era estilista), me apasioné con la historia de la moda y a la estética de la fotografía, me encantaba ese mundo y la creatividad que podía aplicar en mi trabajo. La moda para mi siempre ha sido un gran amor. Durante ese periodo compraba prendas y accesorios de los estilista que me gustaban y vestía bastante atrevida, aunque mi estilo no es caótico (no me gusta disfrazarme). Tenía menos de treinta años, vivía sola y no tenía ninguna responsabilidad a parte mi misma y mi trabajo.

He vivido como Cenicienta, con los zapatos de cristal y muchos bailes. Mi medianoche ha tocado cuando cumplí treinta y un años, un día frío y soleado de Noviembre, llegué a casa de mis padres con un bebé de tres días y la pulserita del hospital.

Desde entonces no he vuelto a comprar ropa ni accesorios tan caros y he guardado “mi tesoro” en el armario, porque ya no lo necesitaba.
Los tacones se han convertido en un reto y la ropa está constantemente amenazada de las manchas de vomito o galletas babadas y aplastadas, porque por alguna desconocida razón, a los niños (por lo menos a los míos), mientras están comiendo les entra un chute de afecto y vienen a darte un abrazo, de estos largos que te dejan enamorada y con la camiseta perdida.
Las madres somos al contrario que la Cenicienta, pasamos del vestido mágico a la calabaza, que además nos viene bien para los purés de verdura.

Se que volveré a los zapatos de cristal y que por fin compraré el bolso de Celine que tanto me gusta, mientras tanto disfruto de la compañía de mis ratitos y cuando ellos no están me permito un total look blanco.


Abrigo y camiseta de cuello alto Zara. Gafas Glassing (las compré en Corso Como 10). Collar Uterque. Riñonera MCbags. Zapatillas Nike. Calcettines Muji.

Fotos de Jesús Romero Deluque

Sígueme en Facebook, Instagram y Twitter: Laura.Caldarola


4 ComentariosEnviado por: lcaldarola

30 agosto 2018

Mis hijos han enseñado

A creer. En mi misma, en la vida, en los sueños, sin poner límites ni barreras a las posibilidades, sin preguntarme si soy oportuna, si estoy suficientemente preparada o si soy buena, sin avergonzarme de ponerme metas demasiadas altas.

A no fingir, a ser espontánea, porque la realidad es mejor que la hipocresía.

Que la belleza sigue un criterio personal, libre de los estereotipos que nos condicionan y nos prejuzgan.

Qué el sentido común mata a la creatividad y que es mejor educar que poner reglas.

Que cada día que vivimos en salud y tranquilidad es un regalo.

Que nuestra felicidad tiene prioridad ante todo. Antes del sentido del deber, del sacrificio, de la renuncia, del altruismo y del “martirio”.

Que enseñar los sentimientos, manifestar las emociones, pedir y rechazar es instintivo y sano.

Que amar es imprescindible y no necesita gestos épicos.

Que olvidar es aún mejor que perdonar.

Que las etiquetas son para los blogs y las páginas web y no para las personas.

Que nuestro instinto tiene la razón y hay que confiar en ello, sin pensar si es justo, si tiene sentido, si los demás estarán de acuerdo.

Que hay que confiar en lo que la vida nos ofrece, aceptarlo y seguir adelante.

Que la humildad es la virtud de las grandes personas.

Que los niños son una gran fuente de enseñanza y hay que aprender de ellos antes de que se hagan mayores.


1 comentarioEnviado por: lcaldarola

27 agosto 2018

Final de Agosto

Llevamos una semana en Madrid y las vacaciones parecen un recuerdo lejano que me ha dejado en herencia una carpeta de fotos en el ordenador.
Madrid sigue bastante vacía. La gente ha ido a refugiarse donde la brisa del mar refresca, donde es posible soñar viendo espectaculares atardeceres con un mojito en la mano y con el ruido de las olas de fondo y todavía no ha vuelto. Se han ido hace días, dejando que las calles y los edificios se conviertan en una postal en el espejo retrovisor del coche, cada segundo más pequeña y más lejana.

Así he encontrado Madrid, abandonada y solitaria. Silenciosa y caliente. Al contrario de los que aman las ciudades en pleno verano, que se llenan de turistas y donde las botellas de agua se vienden a caro precio, yo prefiero el frenesí de la ciudad habitada. Prefiero septiembre, cuando el olor de crema solar se mezcla con los ruidos de los que no tienen que madrugar todavía, cuando las persianas de las tiendas chillan al levantarse después del largo descanso. Prefiero la ciudad llena, incluso con el tráfico. Me parece más alegre, mientras que ahora la veo nostálgica. Me gusta volver a encontrar a mis amigos y no volverme loca para encontrar una frutería abierta o un centro estético. Me gustan los restaurantes llenos y las luces de los vecinos encendidas. (llamadme loca).

Mis vacaciones son un recuerdo mezclado con todas las vacaciones pasadas, la magia de la que están hechas va desapareciendo, junto a la brisa de la noche que llega con prisa empezando a acortar los días. Vamos hacía Septiembre y quien sabe lo que nos espera. Este año ha pasado volando, la imagen de Orlando recién nacido en mis brazos parece pertenecer a otra vida, la última marca con bolígrafo azul de la puerta de la cocina, que delinea la estatura de Leonardo, señala los centímetros que ha ganado. Un año es mucho y poco a la vez y para mi en Agosto termina. Nos quedan pocos días de colegios cerrados y de casa patas arriba, luego volverá un poco de tranquilidad, las mañanas silenciosas, un poco nostálgicas, un poco necesarias.

Cuando era pequeña, al volver de las vacaciones, siempre le decía a mis padres que estaba triste porque se acababa y mi madre siempre me contestaba lo mismo: Si no terminan estas no llegaran las próximas.


4 ComentariosEnviado por: lcaldarola

23 agosto 2018

EL CHUPETE DEL SEGUNDO HIJO SIEMPRE CAE BOCA ARRIBA.

Yo me pensaba que probado uno, probados todos, que la práctica viene de la teoría, que era más lista de lo que soy. Me pensaba que las reglas son iguales para todos y que “yo lo haré mejor”.
Evidentemente me he vuelto a equivocar, con la experiencia he cambiado un poco mis opiniones, ahora creo que: probado uno…. Prueba también con el otro, que la teoría es interesante y la práctica enseña, que soy lista pero siempre depende de con qué/quién me comparo, que la reglas, a parte de los Diez Mandamientos, no son iguales para todos y que lo “haré a mi manera”, porque mejor y peor son relativos y además no me gustan las etiquetas.

Para mi ha sido más fácil ser madre primeriza que madre de dos.
Será porque como primeriza te fijas en todo y estudias a tu hijo como una “cobaya de laboratorio”. Le miras mientras duerme hasta adivinar lo que está soñando, te conectas telepáticamente para adivinar lo que quiere, porque llora, que le apetece comer, predices cuando hará caca….
Podrías hablar en su lugar, jugar en su lugar, pensar en su lugar…. Y si alguien te pregunta ¿Por qué llora? Tu sabes la respuesta. Si alguien te pregunta ¿Por qué hace esto? Tu sabes la respuesta. Si alguien te pregunta ¿Por qué no lo hace? También sabes la respuesta.
No hay pregunta sobre tu primer hijo a la que no sabía contestar, por lo menos yo.

Cuando llega el segundo te pones “chulita”, piensas que eres capaz de hacerlo con los ojos cerrados, porque tienes ya el plan hecho, solo hay que seguirlo al pie de la letra.
(Jajajjaja Mi risa histérica se ríe de mi misma).
No me puedo echar ninguna culpa de todos modo, yo no lo sabía y nadie podía avisármelo, (aunque si lo estoy haciendo con vosotros), pero ya os lo dije que todo es relativo, que probado uno no significa haberlos probado todos, porque nadie es igual, si estamos atentos, las relaciones nos lo enseñan.
He tenido que quemar mi “manual de super mamá” cuando ha llegado Orlando…. O tal vez se lo ha comido él , mientras estaba DISTRAÍDA, o cuando le he DEJADO SOLO parar hacer un pis (cosa que nunca habría hecho con el primero, pero con el segundo… Si).

Son muchas las cosas que sobrevuelas con el segundo, no es que seas una madre menos atenta, menos enamorada, menos libre (bueno, sí, menos libres lo eres). Pero ya te lo sabes de memoria, ya has comprobado lo que “mata” y lo que no.

Un claro ejemplo es el del chupete.
Cuando a tu primer bebé se le cae el chupete, el cielo se cubre de nubarrones negros, la gente te mira con desconfianza y algunos, incluso, te indican con el dedo, un drama coge forma delante de tus ojos, mientras tu bebé llora. El lloro aumenta y se hace insoportable, tu sensibilidad de madre se siente atacada y se difunde el pánico. Te giras y giras nerviosa, en búsqueda de una fuente, de agua, de un esterilizador si es posible (jo…, tu casa está demasiado lejos para recorrer al esterilizador). No puedes ni pensar, porque el lloro te confunde. Caminas rápida hasta encontrar una tienda donde comprar agua, una botella de medio litro que acabará completamente malgastada en el suelo, por limpiar un chupete (¡además tenía agua en el bolso y un chupete de cambio!).

Mientras que, por alguna extraña razón….
EL CHUPETE DEL SEGUNDO HIJO SIEMPRE CAE BOCA ARRIBA.

Con el segundo hijo la destreza y el conocimiento hacen que te relajes, que te permitas un descanso mental de 0,2 segundos (Aconsejo no dejar al niñ@ cerca de una escalera durante este descanso), el mecanismo que se pone en marcha, hace de ti una madre menos dramática, aunque sigues siendo una madre, una mujer, una persona muy sensible y con insuficiente reposo.

Mi vida es diferente comparada con como lo era hace cinco años, cuando vine a Madrid con un bebé de un mes. Mi tiempo estaba dedicado al cien por cien a él y me sobraba algo para mí, para hacer deporte, leer, una siesta…. Ahora trabajo, tengo más compromisos y también más amigos, el tiempo que puedo dedicar a Orlando no es el mismo que le dediqué a Leonardo.
El “manual de super mamá ” ya no me sirve, porque el método de educación utilizado con Leonardo no me vale en nada con Orlando.

“Orlando me supera” Lo digo con la corroboración de mi madre, de mis hermanas, de mis amigas. Podría ser hijo de otra por lo poco que le entiendo, Orlando me descoloca de verdad.
Estoy intentando poner a prueba una nueva estrategia con él, no es fácil teniendo una ya comprobada y con resultados más que satisfactorios. Es necesario olvidarme de ella y crear una solo para él.
Esta vez, en lugar que dar respuestas, soy la que hace las preguntas.

Sígueme en Facebook, Instagram y Twitter: Laura.Caldarola


6 ComentariosEnviado por: lcaldarola

20 agosto 2018

Tenerife

El final feliz en un dibujo animado de mi época, era la boda de la princesa con el príncipe. En la vida real, la boda se parece más el comienzo de una historia de amor. Más o menos romántica, más o menos complicada, más o menos intensa, imprevisible y siempre única.

Hace unos días, en Tenerife, se casaron dos amigos: Dani y Deborah.
Su historia empieza justo en una boda, Dani es el filmaker y Debo es la fotógrafa, trabajan codo con codo como testigos visuales del amor que se celebra, sin poder imaginar que a la vez un nuevo amor se esta creando. El de ellos. Fue una boda maravillosa y muy especial.

Después de la boda fuimos a pasar unos días al sur de la isla. Nos alojamos en el hotel Sheraton, en la cuesta de Adeje. La playa debajo del hotel, que bordea todo el paseo marítimo, es de arena negra y gruesa, la que se quita fácilmente de la piel y que te hace un suave efecto exfoliante en los pies. El agua no estaba muy fría, así que los niños también disfrutaron del mar.

Ayer volvimos a Madrid. Tenía ganas de estar en mi casa, rodeada de mis cosas y poco a poco retomar mi rutina, aunque todavía quedan varios días antes de que empiece el colegio y más aún antes de que empiece la guardería, así que la vuelta conserva una aire a vacaciones.

Mientras esperamos a que una nueva etapa se abra, otra se cierra. Para mi el verdadero año nuevo empieza con septiembre y nosotros tenemos bastantes novedades en familia.

Besos.


Llevo un blazer de H&M y sandalia de Stiven Madden.


Mi bañador es de H&M. (Comprado online).


Los pantalones de Leonardo son de tiny cottons.


Los novios.


La sugestiva imagen de la boda por la noche.

Sígueme en Facebook, Instagram y Twitter: Laura.Caldarola


2 ComentariosEnviado por: lcaldarola

13 agosto 2018

Mar cristalino

Creed a quien dice, que las cosas se ven con más claridad cuando no las tenemos delante.
No se dar una explicación a ese hecho, supongo que “el extrañar” nos permite reflexionar más y analizar los detalles que pasan desapercibidos o que cambian de aspecto mientras los estamos viviendo.
Mis vacaciones en Cardeña se han acabados y después de unos días, mientras camino por el puerto del club náutico de Santa Cruz para dormir a Orlando, me he dado cuenta de que echo de menos el mar que siento como “mío”. El mar cristalino y educado que baña la costa de Cardeña y que dibuja de azul el paisaje salvaje pero bien domesticado que huele a corcho y mirto.
He sentido el impulso de pedir perdón por haber estado pesada a ratos y estresada más de lo necesario durante las vacaciones y por agradecer la suerte que he tenido en estar rodeada de esa belleza desde que era pequeña. Esa belleza que sigo reconociendo, aunque este año no he disfrutado de ella como siempre.

La vida es una colección de momentos irrepetibles y si no los vivimos como merecerían, se quedarán momentos mal aprovechados. Lo sé porque peco de este error con frecuencia.
Un cangrejo rojo brillante me mira desde la roca negra golpeada por las constantes olas del océano, está agarrado con todas sus patas, me pregunto que estará pensando.
Mi error está en preocuparme de que todo esté “en mi orden”, culpa de mi lado perfeccionista que mete la pata también cuando no le toca y me causa bastantes problemas de poca flexibilidad (fundamental para el bien común). Demasiadas veces pretendo meterme en el lugar de otros, equivocándome a lo grande. Es imposible pensar como otro, vivir como otro, sentir como otro. El intentarlo crea solamente más confusión y genera incomprensión, que como consecuencia (en mi caso por lo menos), causa frustración. Sería mejor ser propositivos e intentar que los otros nos sigan, enseñar nuestra perspectiva y tratar de convencerles de que es lo mejor en una determinada situación. De este modo no habría equivocación ni momentos mal aprovechados.
Chi pensa per se, pensa per tre. Este dicho tiene su sabiduría si lo sabes interpretar.
Quien piensa por si mismo piensa por tres. Si piensas para ti y lo haces con amor y respeto, los demás disfrutarán también.

Aquí van algunas fotos de mis vacaciones en Cardeña. Un paraíso que se ve mejor antes y después de agosto jajajaj (demasiado turismo). Pero que vale la pena.

Feliz verano.

Sígueme en Facebook, Instagram y Twitter: Laura.Caldarola

 

 


6 ComentariosEnviado por: lcaldarola

Post Anterior