Mamma Mía

14 junio 2018

Mi modelo de educación

Cada vez que me pregunto algo espero a que mi instinto me sugiera la respuesta. No sabría decir si es pecar de arrogancia, si es vagancia por no buscar respuesta o simplemente porque siempre me funciona. Este mecanismo lo aplico en todo, con sentido común, pero ello también es mío y personal.

No tengo un verdadero modelo a seguir, existe lo que queremos ser y lo que podemos, es cierto que la vida nos ofrece muchas inspiraciones y sería imposible no utilizarlas para crear nuestro modelo a medida.

En la educación de los niños tengo las ideas bien claras para ser sincera. Sé dónde quiero llegar y cómo hacerlo, aunque la vida no es una línea recta y es imposible pensar en planificar cada cosa, aún más imposible es crear “productos perfectos” de nuestros hijos. Además yo los prefiero felices y reales, cada uno con su carácter, con su forma de ser, con sus méritos y defectos. Para ello, es necesario educarlos y estar pendientes de sus necesidades en la justa medida.

¿Cuál es la justa medida?

No soy nadie para decirlo y también pienso que nadie podría asegurarlo con certeza, cada uno crea su medida según el modelo de educación que está construyendo.
En el núcleo familiar, la forma de educar ha cambiado bastante con el paso del tiempo, en la generación de nuestros abuelos era más “dura”, mientras que se ha ido “aflojando”, hasta llegar hoy en día, a una tendencia a la “hiperpaternidad”: la atención excesiva hacia los más pequeños.
Personalmente no comparto ninguna de las dos escuelas, por un lado a la severidad prefiero la autoridad y por el otro, la “sobreprotección” me provoca ganas de evadir, de hacerlo todo lo contrario. Mi medida se coloca en el medio, intento apoyar y guiar a mis hijos hasta que sean lo bastante grandes como para poder elegir BIEN solos y también equivocarse solos, sin crear demasiados daños (tampoco se puede predecir el futuro).

Estoy construyendo mi modelo de educación, que se basa principalmente en unos fundamentos (a seguir) y a las excepciones que hacen de mí una humana y madre imperfecta.

Libertad
Estar “encima” no es mi rollo, mientras que estar pendiente sí. La libertad representa para mí el valor más grande que tenemos, en todas sus facetas. La libertad nos hace personas felices, pero es un arma muy potente, hay que conducirla en la mejor dirección y creo que como madre lo puedo hacer a través de la generosidad.

Educación / respeto
Somos parte de una comunidad, aprender a estar con la gente y a vivir respetando el prójimo tanto como al ambiente (y a los animales) a nuestro alrededor. Esto le ayudará en las relaciones y en el trabajo. Si hay algo que no puedo tolerar es la mala educación y la arrogancia (su compañero de desgracia). Escuchar, ayudar, comprender y sentirse parte de un lugar que es el mundo. Actuar hacia los demás con el mismo tacto con el que tratarías a un amigo o familiar, respetar el ambiente como si fuera tu propia casa.

Inteligencia emocional
La vida nos regala cada día experiencias de las que podemos aprender, los niños no aprenden solo en el colegio, o mejor dicho, aprenden más en el patio del colegio que de los libros. Aprenden en casa y fuera, jugando, descubriendo, relacionándose, viviendo. Crear un entorno confortable y rico de amor, que le ayude a reconocer los sentimientos y donde se sientan libres para experimentar y expresarse. Para mí los colegios siguen todavía un modelo demasiado masificado y obsoleto, considerando las trazas que el futuro nos depara. La inteligencia emocional es algo que la tecnología no puede sustituir, lo demás si.

Colaboración
Empezando por las pequeñas cosas en casa, a pesar de los roles, es importante ayudarse. Colaborar es la mejor oportunidad que tenemos para ser grandes emprendedores de nuestra vida. Así que no me voy a cansar de pedir a Leonardo que guarde sus juguetes o que me ayude a poner la mesa, a cocinar, a arreglar algo que se ha roto….

¿A qué ha venido este post?
A que hace unos días, volvía a casa con Orlando en la sillita y tres bolsas con la compra, estaba intentando abrir el portal con la evidente dificultad que podéis imaginar y un chico joven, diría veinte años más o menos, se ofreció ayudarme. Me sorprendió. Normalmente nadie lo hace, ni el conserje, pocas veces algunas madres en la misma condición, pero estoy acostumbrada a que si no soy yo la que pide ayuda, nadie se ofrece a hacerlo, por muy cargada que estés.
Pensé: entonces todavía hay jóvenes así, gente educada y disponible, es algo raro hoy en día, sobre todo a una edad como la suya. He deseado que mis hijos de mayores hagan lo mismo y sé que esto dependerá de mí y los valores que les proporcione ahora.


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11 junio 2018

Mallorca

Nuestra semana en Mallorca ha sido nublada e intensa. Llegamos el lunes pasado, desde el aeropuerto fuimos directamente a alquilar un coche a un sitio que se llama Ok, el cual descubrimos que estaba fuera del aeropuerto y se llega mediante un servicio de shuttle de autobuses. Está bien organizado pero desde luego cómodo no es. Con el coche bien equipado y dos niños dormidos, nos dirigimos a nuestra meta: localidad Can Picafort. Era la primera vez que iba a Mallorca y nos perdimos unas cuantas veces, porque el GPS funcionó fatal! Llegamos al destino con algo retraso y un poco nerviosos, pero la villa nos alegró el humor.
Todo el viaje se organizó para celebrar la boda de Nina, la mejor amiga alemana de José, su mejor compañera y guía de la época Berlinesa. Se casaron en la playa el sábado, pero durante toda la semana hubo planes para celebrar, la verdad es que me he anotado varias cosas para cuando toque mi turno 😉
Alquilamos junto a otros amigos una casa rural en medio del campo, ideal, con piscina y todas las comodidades. La dueña es una señora mallorquina súper simpática, que nos regaló una riquísima ensaimada artesanal. Leonardo se hizo amigo de las caracoles y pintó sobre algunos troncos de árboles cortados, también se pasó algunos ratos con su nueva nintendo. Orlando se arrastró por toda la casa y el patio, destrozando pantalones y zapatos!! Los dos se lo pasaron en grande, nosotros menos jajajja porque no pudimos aprovechar de la tranquilidad y las ventajas que transmitía la casa. La parejita Leonardo & Orlando es un coctel explosivo de agotamiento.

A pesar de un junio parecido al Octubre, fuimos una tarde en catamarán, lo alquilaron los novios en el puerto, muy cómodo para ir con los pequeños también. Nos bañamos en una bahía preciosa, con el agua fría y oscura por la falta de luz y sol, Leonardo y yo dimos una vuelta con la canoa.
El viento nos acompañó durante el viaje de vuelta en la barca y Leonardo no paró de correr de un lado al otro del catamarán, mareándonos a todos. Deseé llegar a tocar tierra pronto. Como el sol lo cambia todo, pensé, y los niños también.

La playa de Can Picafort, me encantó, aunque de nuevo no tuvimos suerte con el clima.
Me bañé y comimos una de las paellas más ricas que he probado, en un chiringuito bien decorado que se llama Can Gavella.
Mientras la playa donde los novios se casaron es parte del patrimonio ambiental, más salvaje, pero me gustó menos.
Sin embargo la ceremonia fue la más bonita y especial que he visto nunca. Nos sentamos en las rocas, cantamos hasta que llegó la novia. Vestida de blanco, venía como una sirena desde el mar.
El sol eligió salir de golpe, potente, como para decir “estoy con vosotros” y nosotros tuvimos que irnos antes de que acabara la celebración y antes de que los niños se quemaran su piel sensible..

Participamos en todos los planes pero los dejamos siempre a la mitad… no disfrutamos como hubiéramos querido si fuéramos José y yo solos. Los niños se portaron bien, Leonardo socializa fácilmente, también en otro idioma y Orlando dentro de lo que cabe, no ha sido malo, pero llegué a Madrid exhausta. Es cierto que también las vacaciones ya no son un plan para descansar y regenerarse, a pesar de los conforts, del fantástico destino, de la compañía, los hijos son un constante y bendito agotamiento.

Quiero volver a Mallorca, visitarla como a mí me apetece, porque lo que he probado me ha encantado. El mix de campo y playa me enamora.


Mi bikini, mis pantalones y el sombrero son de H&M. El look de Leonardo es de Blan Blin, las chanclas de Igor.


Mi bañador es de H&M, los looks de los niños son de tiny cottons.


Mi sudadera es de H&M


Mi vestido es de H&M y mis chanclas de Igor.


El peto de Orlando es de Zara.


Mi vestido es de Numero21, mis sandalias de Steve Madden.


La camisa de Leomardo es de Blan Blin, los pantalones de Cos.


Mi chubasquero es de H&M


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4 junio 2018

En la cama

Haciendo “limpieza” en el ordenador, que cada día me recuerda el poco espacio disponible que me queda, he encontrado muchas fotos que nos retratan en la cama y me ha hecho gracia pensar como un elemento que siempre ha representado un valor en concreto (el lugar para dormir), se haya convertido en nuestro primario fondo para las fotos. La cama para nosotros se ha convertido en el punto de encuentro por la mañana durante los fines de semana, una cama elástica para Leonardo, el momento de mimo para Orlando, las confesiones entre José y yo y por supuesto el cotilleo, el momento de complicidad entre Leonardo y Orlando, donde contamos los cuentos y muchas veces jugamos.
Estoy segura de que os pasa lo mismo en vuestras casas, por ello he tenido la idea de hacer una galería con algunas fotos hechas en la cama, las que más me gustan.

Hoy nos vamos de vacaciones a Mallorca en ocasión de la boda de la mejor amiga alemana de Jose. Os mantendré al día en rrss y a la vuelta prepararé un post sobre el viaje.
Ojalá tengamos suerte y el sol nos haga el regalo de aparecer algunos días.


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31 mayo 2018

El tiempo me devolverá

Tengo miedo a envejecer y no es por las arrugas ni por los cambios del cuerpo, no es porque dejaré la juventud y su levedad, es porque junto a mi vejez, mis hijos se harán mayores y pasarán de ser mis críos, a hijos del mundo.
Todo lo que hemos construido juntos, todos los momentos en los que me han llamado por necesidad, mis brazos cansados de sujetarles horas y horas, los lloros y las risas que hemos compartido, la aventura de crear una familia, aquel “nosotros” que nunca olvidaré y que el tiempo, sin permiso, se llevará a cambio de los recuerdos.
Ese tiempo que nos castiga con días interminables y años fugaces. Los “mamás” se convertirán en ecos lejanos dentro un silencio incómodo.

Tengo 35 años, pero sé que los 45 llegarán en menos de diez años y sin darme cuenta tendré la edad de mis padres y vosotros la mía. Las fotos serán mi herencia, lo que quedará de vuestra infancia. Intentaré darle vida a los recuerdos, buscando los sonidos, los olores, las sensaciones del pasado que extrañaré sentada en vuestra habitación excesivamente ordenada.
El tiempo me habrá devuelto el orden en casa que ahora nerviosa, reclamo continuamente, sin embargo yo buscaré vuestro caos alegre.
El tiempo también me devolverá el silencio, que ahora necesito para trabajar y concentrarme y que solo consigo cuando estáis fuera de casa, sin embargo yo buscaré insistentemente vuestras voces de niños y el estruendo que creáis.
El tiempo me devolverá muchas horas libres, las que cada día anhelo, sin embargo no sabré como ocuparlas, porque estoy acostumbrada a dedicar todo mi tiempo a vosotros.
Junto a ellas, el tiempo me devolverá las noche de sueño seguido, sin embargo me despertaré muchas veces porque los hábitos de madre son difíciles de perder, entonces me levantaré para ir a vuestra habitación vacía y secretamente lloraré porque os echo de menos.
Junto a la vejez recogeré los frutos de mis acciones. ¿Qué es importante? Entonces me preguntaré. ¿Lo hice bien? Y vosotros reprochareis mis faltas y errores, por lo menos hasta que seáis padres.
No tengo miedo a las arrugas, porque reconoceré en ellas las sonrisas que os he dedicado, los sustos que me he pegado viéndoos caer, las lagrimas que he derramado por el agotamiento. No tengo miedo a los cambios de mi cuerpo porque reconoceré en ellos el valor de mis acciones: la fuerza de mis brazos que os han sujetado durante años, la curvatura de mi espalda marcada por la miles de veces en las que me he agachado para recogeros del suelo, la ternura en mis manos que os han acariciado infinitas veces, la energía en mis piernas que han corrido muchas carreras. Mi cuerpo será el mejor testigo de mi vida de madre, por ello no lo temo, me recordará eternamente que he sido feliz a vuestro lado. El tiempo me hará más daño pero no hay solución contra a ello, la única forma de luchar es no malgastarlo.

El tiempo es lo que más ansiamos y lo que peor utilizamos. W.P

En el presente coleccionamos recuerdos. Lo que vivimos ya es pasado, ya no está. Cada instante vuela rápido y no vuelve nunca, en lo bueno y en lo malo. Tenemos que vivir intensamente el presente porque hoy ya es futuro.
Aunque me esfuerce en recordar los momentos pasados juntos, en aquellos días que me parecían interminables, solo se me forman en la mente puñados de imágenes, nosotros delante de la ventana, o mientras creaba a Leonardo una barrera de cojines en el sofá para que no se cayera, un juego, un paseo de los miles que hicimos….
A veces siento que el tiempo “me supera”, me deja en lagrima viva delante de las fotos de mis hijos recién nacidos, culpable de ser una madre imperfecta que sigue intentando ser perfecta. Llegaré a comprender demasiado tarde que mejor que “perfecto” es “mejor”. El tiempo me amarga con las dudas existenciales, aprovechándose de mi corazón de madre, mientras se escapa de mi.
Hoy deslizando con el dedo la carpeta de fotos en el móvil, he encontrado algunas fotos antiguas y me atacó una nostalgia tremenda, tanto que tuve que dejar la ensalada que estaba comiendo, para llorar como Dios manda.
Entonces sentí como si la vida se me pasara desapercibida entre los empeños y el agobio de hacerlo todo. Sabiendo que mis hijos son lo verdaderamente importante para mi y que no tendré el regalo o la posibilidad de volver atrás.

A mis hijos. Para siempre.


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28 mayo 2018

Con la comida (no) se juega

Estaba pensando que nunca he escrito sobre los hábitos de los niños en la mesa, he hecho algún post sobre la decoración y poco más.
Principalmente por dos razones, no me gusta opinar sobre las elecciones alimentarias de los demás, así como tampoco me gusta que los demás lo hagan conmigo. La otra razón es porque la comida no es y nunca ha sido un tema de preocupación para mi, a pesar de ser una persona muy atenta y bastante adicta a las reglas.
Soy una golosa patológica, en mi caso el dicho: “se come antes con los ojos y luego con la boca” lo borda, nunca como por hambre, no llego a tenerla, porque no paro de picotear. A los que comen tres o cuatros veces al día no puedo comprenderles, los entiendo pero es una cosa extraña para mi forma de ser. Además trabajando mucho en casa, la cocina para mi es una llamada continua, un reclamo, un potente imán y un (cobarde) aliado contra el aburrimiento.

Pero me gusta comer bien y soy bastante escrupulosa en la elección de los productos, me caso con el “poco pero bueno” y prefiero comprar en las tiendas artesanales, panaderías, fruterías… o en mercados y tiendas biológicas, más que en el supermercado, donde hago la “compra general”.
En mi casa me han enseñado a comer bien, a distinguir la calidad, a abrir el paladar a los sabores, las especias, los olores. Mis padres nunca han sido “terroristas” con nosotros: “hasta que no termines, no te levantas de la mesa”, “no te pensarás ir a dormir sin cenar”…. Y se los agradezco muchísimo, porque de esta forma he aprendido a disfrutar de ello. La comida es un momento ideal para compartir, lo es desde siempre y desde que hay vida, encontrarse alrededor de la mesa para celebrar, para tomar decisiones, para negociar, para enamorarse….. hay mucho más que comida en una cena, desayuno o almuerzo…. Hay momentos.

Con mis hijos soy bastante más pesada que mis padres, intento que coman a partir de lo suficiente, para arriba jajajj. Desde pequeños les he acostumbrado a los alimentos frescos y artesanales, aunque se trate de un helado, un postre o una chuchería, aunque no soy una fanática y que ¡viva las excepciones, en mi casa hay nutella y patatas como en todas las casas del mundo!! Porque que mundo sería sin nutella?! Jajjajaja
A mi me encanta la versión bio de avellanas y sésamo, pero os soy sincera, cuando le preparé el bocadillo a Leonardo con ella me dijo: “mamá esto no me gusta, quiero un bocadillo con chocolate!”

De todos modos a Leonardo le tengo bien controlado, ha sido muy fácil hasta ahora, con Orlando veremos, de momento tiene pinta de comilón, si se queja dale un trozo de plátano o de pan y te olvidas de él. Finalmente ha empezado a comer trozos, desafortunadamente ahora me cuesta el doble darle los alimentos triturados…. Tiene mucha curiosidad por nuestra comida y cuando estamos en la mesa le ofrezco cosas para que pueda estudiarlas, probarlas, relacionarse con ellas. Eso sí, la que me lía en la misma mesa y todo a su alrededor me ha hecho plantearme comprar un plástico y ponérselo debajo!
Mientras tanto le he comprado nueva vajilla. Estoy convencida de que la presentación de un plato es importante para que le estimules, además, bajo mi punto de vista, es una forma de educarle al cuidado en los detalles.

A parte de la vajilla y cubiertos evolutivos para las diferentes fases de crecimiento, he comprado varias tipos de vasos: uno de entrenamiento, con boquilla para aprender a ser autónomo y uno para más adelante, con boquilla con forma del borde, parecido a un vaso normal. Y también para cuando salgamos: un termo porta papilla, que para mi es un invento maravilloso!! Con unos prácticos recipientes para llevar papillas y también, fruta, galletas etc…
Todos estos productos son de Chicco y los podéis encontrar en la pagina web, os voy a enseñar más en stories.


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24 mayo 2018

Cuando vuelves a casa pero ya no es tu casa.

Mi familiares están tan ocupados que aunque no nos veamos desde hace meses, al aeropuerto viene a recogernos Stefano, nuestro escrupulosísimo conductor. Amable, con la música a medida y que no me deja darle agua a los niños “por si acaso manchan los asientos”, así que tengo que recurrir a mis dotes de agente secreto para pasarle una patata o una galleta, cuando se ponen muy pesados porque tienen hambre! Y fingir echarles una bronca para disimular.
Cuando llegamos a casa no hay nadie, solo el orden que se convertirá en el caos y el silencio que pronto echaremos de menos.
Sin embargo el solo ruido de las ruedas de la maleta, despierta los sentidos (siempre en alerta) de mi tía, una señora soltera que ha vivido con mis abuelos toda la vida y que desde que ellos han muerto está teniendo su segunda juventud, no me refiero a novios, más bien a una libertad nueva, que le permite levantarse a la hora que le apetece y hacer lo que le da la gana, como por ejemplo bajar a saludarnos y quedarse sin invitación durante horas y horas.
En casa de mis padres no hace falta la invitación, la gente va y viene como si fuera una aduana.

Vamos a la pastelería. Es el plan, siempre! Si Mahoma no va al monte entonces el monte viene a Mahoma.

La pastelería está a pocos metros de casa de mis padres, estoy hablando de Novara, mi ciudad natal, aunque yo elegí irme a vivir a Milán y para mí, es mi ciudad. Leonardo conoce perfectamente el camino y nos adelanta porque tiene prisa. Recuerdo que les pasaba lo mismo a mis sobrinos mayores cuando eran más pequeños, les encantaba ir a la pastelería y ponerse con las manos en la masa.
Echo de menos entrar en la tienda y ver a mi madre salir detrás del mostrador y venir hacia Leonardo con una sonrisa luminosa, los brazos abiertos y decirle “Ciao tesoro, sei qui!”. Después del aneurisma cerebral no ha vuelto a trabajar en la tienda y se queda en el taller, hace un poco de todo y un poco de nada, pero sobre todo no se parece a mi madre anterior. Es una nueva mamá,más gordita y encorvada, más enfadada y menos dulce, aunque se emociona cuando nos vamos y está lista para ayudar cuando le pedimos algo. Es una mamá que se olvida lo que está haciendo o lo que tiene que hacer, a veces incluso no se acuerda si ha comido, así que la veo prepararse el café a las dos de la tarde, convencida de haber almorzado (y no).
El “post enfermedad” le ha sacado los lados débiles, que antes tenía bajo control y les ha liberado, cambiándole el carácter y mis hijos no tendrán la posibilidad de disfrutar del abuela maravillosa que han conocido mis sobrinos mayores, la que ya no está para dejar espacio a una abuela que tiene menos paciencia y caricias ☹.

Leonardo lleva su delantal e insiste al abuelo sin parar que le dé algo que hacer, mientras va pidiendo a todos los muñecos de azúcar de súper héroes o de coches que se utilizan para decorar las tartas y que están en el mueble al lado de la máquina del chocolate. Se lo ha aprendido todo.
¿Mamá, me lo puedo comer? A pesar de que ni una sola vez le dijese que sí, él sigue pidiéndomelo (comerse esos muñequitos de azúcar). Así que se conforma con darle dos chupadas.
Leonardo habla mucho y le hace gracia a todos, aunque Orlando tiene enamoradas a todas las mujeres que trabajan en el taller. Se lo van pasando de brazo en brazo pero él solo quiere ir con el abuelo o con el tío y hemos descubierto que tiene una marcada preferencia por los hombres en general. Dentro de una pareja de desconocidos, sin dudar él se va a los brazos del chico…. Un misterio….
Le veo con ganas de comer todo lo que se come su hermano ante él. “Queda poco” le digo yo, con la boca llena también.

No pasa un día sin pasar por la pastelería, Leonardo quiere ayudar al nonno!
Durante estos días ha preparado pasteles, tartas, galletas…. que trajimos a Madrid para que pudiera llevarlas al colegio y contar durante la asamblea su trabajo como pastelero. También me traje unos dulces parecidos al panettone (que algunos de vosotros me habéis comentado) con trozos bien gordos de chocolate negro…. Así que mis desayunos durante estos días están siendo especialmente alegres.

Mi padre es de la vieja escuela, la que te enseña a trabajar duro, a sacrificar cada minuto de tu vida por ello y con sus setenta años cumplidos, sigue siendo el trabajo su primera preocupación, además de pasión. Siempre creo que voy a pasar más tiempo con él, pero cada vez la ilusión se rompe en trocitos que se difuminan en el aire, nuestras conversaciones son prevalentemente por la noche, en el sofá de la cocina, cuando los niños duermen y nosotros podemos tomar una copa de vino con los pies en alto.

Mi hermana mayor vive a Milán y la vimos un solo día, cuando vino con sus hijos salvajes a destrozar, junto al resto de mis sobrinos (son ocho en total y una sola niña) la sala juegos del restaurante donde fuimos a cenar. Novara es pequeña, pero es perfecta para los niños, hay actividades, juegos y restaurantes kids friendly (donde pronto no nos permitirán ir más jajjaj). Leonardo con sus primos es como un león en la selva pero con una sonrisa de oreja a oreja.
Cuando estamos todos juntos, a parte del caos infernal, se respira familia, la de verdad, la cruda y genuina que no está afectada de secretos ni postureo, la que en el chat se llama happy family y que mezcla fotos de niños con chistes de todo tipo.

“¿Mamá puedo ir a casa de Bianca?”
Bianca es mi única sobrina, a la que todavía hago regalos, altísima y tímida con un hermano más travieso que nadie. “Vale” le contesto y mi hermano se lo carga en el coche y se lo lleva a su casa, a mi hermano y mi cuñada siempre les toca un sobrino demás en casa…
Mientras mi hermana Luisa, la pequeña, que de pequeña ya no tiene nada, porque ya tiene sus 32 años, ha tenido su segundo hijo, Martino, el número ocho de los sobrinos. Esta fue la mayor razón para la que nos fuimos a Italia y ha merecido la pena, Martino es muy pequeño, tanto que Orlando a su lado me pareció un bebé gigante. El pequeñín ha nacido en el ruido y en los gritos de su hermano y primos, seguro que crecerá como un chico fuerte y probablemente sordo jajajjaja.

La casa de mis padres ha parecido a una experiencia mística porque me quitaron internet, mis padres son los únicos, que todavía no utilizan internet. Mi madre tenía una Tablet pero ya no la usa, solo utiliza el teléfono y mi padre también. Cuando me dieron la noticia me entró hasta un mareo y también una rabia bastante importante. Pero tuve que aguantarme y pensar vivir en la jungla, porque la verdad es que mi casa se parece bastante a la jungla, una jungla civilizada pero que como tal se queda. Libre.

Me gusta ir a ver a mi familia, pero me gusta aún más volver al lugar que he convertido en mi hogar, junto a mi nueva familia, la que estoy construyendo paso a paso, con fátiga y amor, sobre el modelo que he tenido desde que nací, con los valores que me han enseñado mis padres y que no obstante las diferencias que a veces nos alejan, sigue siendo el más valido para mí.
Os quiero familia. Os quiero a las dos.

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21 mayo 2018

¿Cuando y como dejar la lactancia materna?

Vuelvo con un tema que interesa a todas las madres: la lactancia materna.
Justo hace unos días vi en Instagram una foto de una Mommy influencer que sigo y me llamó el atención. La foto retrataba una camiseta que tenía escrito: no más teta por la noche. El post trataba sobre el fin de la lactancia materna y tenía muchos comentarios. Me puse a leer algunos de ellos porque me interesa muchísimo conocer las opiniones de más mujeres, además en este caso de otro país, americanas.
Hace unas semanas escribí otro post sobre la lactancia materna, donde hablé sobre mi experiencia personal que fue muy positiva en ambos casos. Esta vez, sin embargo, el punto clave de mi artículo quiere ser cuando y cómo decir adiós a la lactancia materna.

Con Leonardo tuve una experiencia muy distinta comparada con la de ahora con Orlando. Era madre primeriza y mucho más insegura, dejé de amamantar a los siete meses, pensaba que mi leche se estaba acabando porque Leonardo había empezado a comer más alimentos. El caso es que en un mes se me cortó la leche y Leonardo perdió el instinto de mamar. Fue bastante triste para mi, recuerdo llorar bastante y sentir nostalgia de esta relación tan especial con él. Empecé a darle leche de fórmula, la tomaba bien para ser sincera, pero hoy mirando atrás no haría lo mismo. Creo que fue por mi inseguridad o falta de conocimiento, o también las demasiadas opiniones que cada uno se siente en deber de dar a una madre primeriza (yo la primera, jeje) y que a veces no ayudan, confunden! Nunca escuchéis a alguien antes que a vuestro instinto maternal! Porque es el más sabio de todos.

Con Orlando está siendo una experiencia diferente, he decidido proseguir hasta por lo menos el año.
Ahora está a punto de cumplir los onces meses y come súper bien, de hecho ya tomaba leche materna solo por la mañana y por la noche pero cuando se puso malito rechazó cualquier tipo de comida y se volcó con empeño otra vez en la teta . Nada nuevo, lo hacen todos los niños en determinadas circunstancias. Desafortunadamente esta frecuencia me ha causado nuevas grietas, que duelen muchísimo cada vez que se engancha.
Son obstáculos de la lactancia que se superan, con las curas apropiadas se pasan bastante rápido. Pero hay otra cosa, siento que la campanilla está a punto de tocar para nosotros, siento que se está acercando nuestro momento de despedida y por un lado me apetece, aunque se que lo echaré de menos un día. Cuando será, espero gestionarlo sin traumas para los dos y no pienso sustituir mi leche por la de fórmula, lo que pienso es seguir introduciendo alimentos a su ritmo hasta que su alimentación sea completa y no necesite tomar leche. No sé cuanto tardaré, el tiempo justo para que ninguno de los dos sufra la despedida. Puede que sobrepase el año, probablemente, pero no me apetece proseguir mucho más.

Creo firmemente que la maternidad es subjetiva y personal, que cada mujer tiene el derecho de vivirla a su manera y sin sentirse amenazada ni juzgada por los demás. La lactancia materna para mi es un milagro, una cosa demasiado especial, que tenemos la ocasión de probar pocas veces en la vida. La aconsejaría y la aconsejaré a todas mis amigas y a más mujeres que me pidan consejo. Pero respeto muchísimo a las madres que han optado por el otro camino. La decisión no tiene nada a qué ver con el amor que sentimos hacia nuestros hijos. Tanto unas como las otras están actuando en el amor y esto es lo que cuenta, todas hacemos lo mejor para nuestros hijos, porque somos madres!

Escribo este post con la intención de animaros a escribir vuestra experiencia con la lactancia y sobre todo me encantaría saber cómo habéis tratado el fin de la lactancia materna, como habéis tomado la decisión y como lo habéis llevado a cabo psicológicamente y físicamente.
Recuerdo que con Leonardo lloré muchos días, ya que para mí este vínculo ha sido especial y sigue siéndolo, a pesar de que necesite mucha dedicación. No puedo imaginarme cómo será esta vez, pero os lo contaré cuando lo pase. Mientras tanto contadme por aquí vuestras experiencia, por favor sin comentar, sin juzgar, porque las experiencias son las únicas cosas que pueden ayudar. Somos madres, cada una con su vida única y especial, cada una con su filosofía, pensamientos y educación, compartidlos libremente es un acto de generosidad, tenéis la posibilidad de hacerlo a través de mi, hoy en este post. Sé que sería de ayuda a muchas mujeres.
Gracias de corazón.

Acabamos de volver de Italia, ha sido una semana intensa y sin Wifi, bastante rara la verdad, pero he disfrutado de la familia y de muchos dulces…. me he pasado a ser sincera!
Vuelvo a tope, con muchas cosas que hacer y mi estrés de siempre, el que es parte de mi.
Feliz semana.

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14 mayo 2018

La foto con el turbante

Los primeros hijos nacen con el dormitorio listo, con un armario lleno de ropa muy mona, con un cuarto de juegos porque son tantos que no caben en su propio cuarto! Con las sabanas bordadas con las iniciales y en algunos casos las toallas también. Los padres sueñan con el aspecto que tendrá…. Mis ojos y tu nariz, tus piernas y mis pies, tu pelo y mi boca…. Etc… (nunca adivinamos) y se quedan despiertos hasta tarde para elegir el nombre, en la cama, cada uno con el móvil encendido, metidos en alguna pagina de nombres femeninos/masculinos originales, o bíblicos, o famosos, o de tendencia…. Hermenegildo? Marco!, Fabio? Juan!, Juana! Silvia? Etc…
Los primeros hijos hacen que los padres se cojan horas del trabajo para ir a la eco y que las madres se cuiden como si fueran de cristal. Los primeros hijos son un evento que se empieza a celebrar desde el test de embarazo.

Cuando llegan los segundos hijos ya no hay mucho tiempo para celebrar, porque el primer hijo “no te deja ni respirar”… Pero la ilusión es la misma!
Es cierto que no hace falta comprar mucha ropa porque puede usar la del hermano, que está casi nueva…. “ Los niños crecen tan rápido que es como nueva ”. (En caso de que sean de sexo distinto, haced el esfuerzo!) también los juguetes se traspasan de generación, porque además con la experiencia, los padres han aprendido que los niños juegan con cualquier cosa y que los utensilios de la cocina son más entretenidos que cochecitos y peluches.
Los segundos acaban con uno de los nombres descartados para el primero y no se sabe a quien se parece ni cuando los tenemos delante, “ bueno mirándole bien diría que se parece a mi ”, finalmente dirá la madre.
Los segundos hijos son campeones de compartir, comparten el dormitorio, la cama, la ropa, las toallas (con las iniciales del hermano), los juguetes, las chuches, la comida…. Y espabilan rápido porque crecen solos comparado con los primeros.
Las madres llegan tarde a las ecografías y sin maridos y no hacen preguntas a los médicos porque ya saben todo y tienen prisa.

Los primeros hijos tienen en común con los segundos (y terceros y cuartos….) el amor incondicional de los padres, que no es compartido si no distribuido en partes iguales, tienen en común la importancia que ocupan en la familia, que no van en escala, es una línea horizontal, recta e infinita.

(Lo que he descrito es una caricatura de la realidad, lo digo para los que son más susceptibles. Me gusta forzar el contenido, colorearlo.)

Mi Orlando es listo y ha pensado nacer con seis meses de diferencia de Leonardo, en verano, mientras que Leonardo es de invierno, así que la ropa del hermano no le vale para empezar! Tres años y medio después, así que muchas cosas ya las había regalado o tirado. Orlando se olía lo del segundo y dijo No! Mamá yo no voy a ser segundo de nadie y te voy a dar más guerra que mi hermano, ya veras!
Os lo prometo que esto dijo y así nació, guerrero e irresistible! Me robó el corazón cuando creía que Leonardo se lo había llevado ya. Los segundos hijos no son segundos en los sentimientos, solo en la cronología.
Orlando ha revolucionado la casa y nadie se ha quejado la verdad. Pero me tomé mis venganzas jajajjaj , por ejemplo las fotos con el turbante en la cabeza, que me tiene enamorada.
Los productos de la fotos son los estamos utilizando en este periodo, son de Freshly Cosmetics la linea dedicada a los niños, cuyos productos llevan ingredientes naturales, que respetan la barrera dérmica de la piel. Sus fórmulas son natural y libre de tóxicos y alérgenos, además huelen suave y muy rico. Me gustan para Orlando y los utilizo también para Leonardo, porque la piel de los niños es delicada, aunque menos que las de los bebes, es importante estar bien atentos.


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10 mayo 2018

Abrimos nuestra casa a Plom gallery

El arte de Leonardo parece interesar a mucha gente, el aspecto lúdico de sus dibujos y el resultado, extraordinario para su edad, hacen de él un “pequeño artista” @leo_nar_do_paints. Hace unas semanas escribí un post sobre ello, en ocasión de la expo que le organizamos. Después nos contactó mucha gente interesada en los cuadros y en conocer  a Leonardo, la curiosidad de verle “manos a la obra”.
El sábado pasado por la mañana, vinieron a casa las chicas de la galería de arte (para niños) Plom Gallery en Instagram @plomgallery. Nos entervistaron y nos hicieron algunas fotos, ha sido interesante. Leonardo tuvo momentos de vergüenza alternados con momentos de tontería, creo que no le gusta ser el centro de atención (esto me hace creer aun más que tiene un artista dentro, porque los artista son así, introspectivos).

Os voy a enseñar las fotos que nos hizo @mariabbrotons. La semana que viene saldrá el articulo completo en el blog de Plom, con la entrevista y más fotos. Os pasaré link para verlo en mis rrss.


Mi vestido, el peto de Orlando y el total look de Leonardo son de la nueva colección de Tiny cottons.

Aprovecho para contaros en primicia que hemos donado un cuadro espectacular a la organización UNOENTRECIENMIL que se encarga de investigar la leucemia infantil. Se subastará la semana que viene y todos los beneficios irán destinados “para curar a los niños que están enfermos”, como le hemos explicado a Leonardo. Entre todos seguro que podemos ayudar a esta causa. Os daré más noticias por mis redes sociales.

La semana que viene es puente y nos vamos a Italia, coincide además con que mi hermana pequeña va a dar a luz a su segundo hijo, otro chico!! Os mantendré informados por Instagram y os enseñaré también la pastelería.

Os mando un beso muy grande y que tengáis un maravilloso y soleado puente.

 

 


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7 mayo 2018

Paseo en familia

“Quiero estar feliz cada día de mi vida, cada día donde no pasa nada de especial, porque lo especial es justo eso, que todo vaya bien”.

Así terminé mi último post la semana pasada. Lo considero un reto, porque mi forma de ser súper activa, perfeccionista y nunca verdaderamente satisfecha, hace que me queje mucho, que me agobie y que me aburra rápidamente. (Vaya pesadilla de mujer pensaréis jajjaja) Es cierto que tengo todavía mucho que aprender en esta vida.
Cuando te pasan cosas malas, te das cuenta de lo que es realmente importante, las “desgracias” organizan las cosas por orden de prioridad y en la cima siempre están el amor y los afectos, mientras que el resto baja de importancia y las cosas superficiales se quedan en lo que son, estupideces.
Después de un susto me doy cuenta de que mi vida es sencillamente feliz. Pero no siempre lo aprecio, porque una cosa es mirar la vida desde lejos, en su totalidad y otra es en el día a día. La perspectiva desde lejos borra lo negativo y se queda con lo esencial, mientras que la perspectiva cercana está en todos los detalles, coge cada matiz, los buenos y los malos. Así que aunque reconozca que mi vida es casi perfecta, en el día a día me quejo de muchas cosas.

Voy a proponerme, para empezar, cuatro principios para recordarme cada día:

Considerar el aburrimiento como el termómetro que indica que todo va bien.
Por lo tanto aburrirse es sano!
Voy a escribirme esta frase en un papel, junto a “Comer despacio” y me lo pongo en la mesa.

Aprovechar la normalidad para relajarme: los paseos del sábado por la tarde, la compra, las vueltas a la manzana para dormir a Orlando, tender la ropa….

No agobiarme por cosas que tienen soluciones. Porque TINEN SOLUCION.

Disfrutar de lo que un día echaré de menos. Vivo demasiado de prisa, hago todo de prisa, porque la prisa está dentro de mi. Tengo prisa también cuando no corre prisa, es un defecto de fabrica.

Os animó a hacer el mismo ejercicio 😉

Las fotos nos retratan durante un paseo, los típicos paseos con los niños, donde José corre detrás de Leonardo que ha estrenado su nueva bici “de mayor” y yo camino rápida para no quedarme muy atrás, con Orlando en su nuevo cochecito.

La nueva silla de paseo de Orlando se llama Miinimo 2 y es de Chicco. He dejado el grande a mi hermana que va a tener su segundo hijo en unos días y me he quedado con uno más pequeño, practico y ligero, que se cierra con una sola mano y además lleva una bandolera para llevarlo al hombro una vez cerrado!! Me permite coger un taxi sola, sin tener que desmontarlo en dos partes, que me resulta más cómodo para cuando voy de viaje.
Con Leonardo me pasó lo mismo, me quedé con una silla más pequeña por su comodidad. Además me gusta el diseño y Orlando pronto empezará a caminar…. (Miedo me da con su carácter!) así que necesito un cochecito fácil de maniobrar.
Os enseñaré más en stories.

La bici de Leonardo es un modelo BMX que compramos en la pagina web de Barcelona kids.

Un abrazo.

Mi top y el peto de Orlando son de Tiny cottons, mi pantlón es de H&M

 

Foto de @romerodelduquefoto


1 comentarioEnviado por: lcaldarola

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