Mamma Mía

21 agosto 2017

El efecto IPad entre los niños

Me desperté y ante mí estaba José de pié con mi Mac abierto en las manos. Me dijo: “ Te he escrito un post ”.
Se me escapó una sonrisa y con una mueca de sorpresa alargué los brazos para coger el ordenador. Acabamos de llegar de Cerdeña, para pasar algunos días en Madrid y volver a irnos después a Tenerife.
Durante las vacaciones con mis hermanos y familia, José por primera vez, se vio absorbido 24h de 24h en el mundo de los niños de hoy día y a las costumbres de otras familias que tienen hijos. Se quemó un poco con el tema de la tecnología y me pidió sacar este tema en el blog.

Al final lo hizo él mismo. Aquí su post, al cual he añadido mis reflexiones en cursiva.

Hola a todos. No soy sociólogo ni psicólogo ni nada similar, tan solo un padre joven que viaja y muy observador de las cosas que pasan a mi alrededor.

He pedido a Laura publicar este articulo, porque tras estas vacaciones, conviviendo con cuatro familias con niños de todas las edades, he vivido un tema que me ha tocado la fibra sensible. El efecto Ipad.

No soy una persona que vaya en contra de la tecnología ni mucho menos, creo en un futuro absolutamente digital, con drones y gafas especiales.
Surgirán miles de trabajos nuevos ligados a esto que aún ni conocemos.
¿¡Quien le iba a decir a mi padre hace diez años que mi mujer es blogger por ejemplo!?.
Forma parte de nuestra evolución.
El hecho es que vaya donde vaya, no dejo de ver a niños de todas las edades, enganchados a las tablets bajo cualquier situación cotidiana, restaurantes, aviones, salas de espera, incluso he visto algunos en la playa o en los parques.

Creo que es algo que va con la educación que se le da a cada niño, influida por la disponibilidad de los padres. No todos somos capaces de jugar horas y horas con los Lego, a peinar muñecas, o a jugar a las casitas y a dar patadas a la pelota en el parque. (Y muchos no tienen tiempo de jugar con sus hijos por causas de fuerza mayores, por ejemplo los que trabajan desde casa, yo lo sé porque cuando Leonardo no está en el cole, no me deja hacer nada.)
La solución más fácil es: dale un IPAD. Es automático, enciendes el Ipad y “apagas” a tu hijo. Se quedan absorbidos por la mini-pantalla y dejan de hablar, de gritar, de correr, de interactuar.

Podría hacer un símil con los helados, los hay Bio, sin azúcares añadidos, con frutas naturales…y están los del quiosco llenos de nata, colorantes y conservantes.
Al igual el contenido del Ipad, que puede ser una App o un juego para aprender matemáticas, o un videojuego de matar marcianitos.
En cualquiera de los casos incluso siendo el helado más sano o la App más educativa, creo que debemos poner limites a nuestros hijos y al igual que no les permitimos comerse tres helados por muy sanos que sean, tampoco deberíamos dejarles jugar cinco horas al día a un App por muy educativa que sea.

Creo que un rato es hasta necesario, ya que forma parte de nuestras vidas y por ello me alegra ver que en muchas escuelas ya usan pantallas táctiles y demás soluciones tecnológicas, siempre que hagan buen uso de éstas, y no sea para ponerles dibujos en inglés y que entiendan eso como clase de ese idioma.
Yo también estoy a favor de las tablets en las escuelas, pero como herramienta de trabajo, para escribir, para apuntar y para aprender a utilizarlas, pero que nunca sean fuente directa de aprendizaje. El dialogo es fundamental, como el intercambio de criticas e ideas y todas las manualidades.
Para el cerebro hhumano no hay un estimulo más complejo que otro ser humano. Interpretar las inflexiones de la voz, las microexpresiones faciales, la gramática de las frases o las motivaciones de otroser humano es un desafío único.
(Álvaro Bilbao “El cerebro de los niños explicados a los padres”).

Las vacaciones por ejemplo, son el único tiempo que tenemos para descansar después de un largo año de trabajo (la mayoría con horarios infames). Para aquellos que tenemos hijos, también es el momento en el que podemos pasar más tiempo con ellos. Por eso mismo, tenemos que evaluar bien las dos cosas.
Darle a los niños una herramienta de ese calibre a su libre disposición durante todas las vacaciones, personalmente no la veo como mejor solución, más bien sería que aprendiese a jugar solo y así entrenar su imaginación. Desde el aburrimiento pueden salir grandes ideas.

Lo que veo a mi alrededor a día de hoy, es que los niños ya no juegan entre sí. En Cerdeña, no obstante una casa con grandes espacios a disposición, los niños no se recreaban historias con los arboles del jardín (por ejemplo), ni jugaban con los sillones de la casa…. Tan solo se miraban unos a otros las pantallas de los I pads, sentados y sin hablar, Leonardo incluido! Porque funciona como el “EFECTO CASINO” la banca siempre gana. No importa la actividad que estén desarrollando los otros niños, si juegan al futbol o si están con los Lego o las muñecas…en cuanto alguno saca un IPAD…dejan todos lo que estaban haciendo…y a por él.
La única forma de pararles es ponerse con ellos, dedicar nuestro tiempo a inventar alguna actividad para hacer juntos. Como jugar al escondite, contar una historia, concursos de pintura o inventarse juegos absurdos.

Me parece que los niños de hoy ya no son capaces de hacer nada de esto, son muy diferentes de cómo éramos nosotros. Ellos siempre tienen el Ipad o el móvil como primera o única opción.
He sacado el tema varias veces durante las cenas con otros padres y no llegué a ninguna conclusión muy clara. Alguien argumentaba que estábamos en el siglo veintiuno y que no podíamos ir contra la sociedad ni el sistema. Otros comentan que si no les das el IPAD les tienes que dar muchos juguetes para que se entretengan…argumentos que yo encuentro flojos. Otros están de acuerdo, pero reconocen que es muy complicado educar nuestros hijos así hoy en día.

Leonardo no tiene Ipad, ni nosotros tenemos Apps para niños en nuestros móviles y me siento orgulloso de que mi hijo dibuje durante las horas de vuelo en lugar de ver una película. A la cual recurrimos si no nos queda más remedio, por ejemplo si viajo sola con los dos peques, me puede venir útil tener una película en mi portátil.
Me encanta ver a Leonardo dar la lata a todos los camareros del restaurante y que pida la cuenta y hable con todas las mesas de alrededor, en lugar de tenerlo “apagado” en la mesa con algún dispositivo.
Disfruto inventándome juegos con él, mientras esperamos en las salitas de espera.
Lo que comento con José muchas veces, para romper una lanza a favor de los “Ipads addicted” es que Leonardo solo tiene tres años y es fácil mantenerse duro sin recurrir a estas herramientas, pero todo cambia con la edad y es verdad que los niños de 10/11 años ya piden un móvil, porque los demás lo tienen y les gusta jugar a los videojuegos, como a nosotros nos gustaba la play station. Reconozco la dificultad de ponerse firme delante de niños mayores, que están rodeados de esta realidad. Espero que seamos capaces de mantener nuestra filosofía cuando nuestros peques sean mayores. Se que no será nada fácil.
Creo que según se vaya avanzando con la edad, este dilema aumentará notablemente, por las influencias de amigos en el cole, o similar.

No quiero parecer autoritario, ni juzgo a las personas que hacen lo contrario a lo que opino. Tengo muchos conocidos que me reconocen haber sido educados durante 24h delante de la tele en casa de los abuelos porque sus padres trabajaban y que hoy en día son maravillosas personas y estupendos profesionales. De hecho mis amigos me vacilan por complicarme la vida en ese sentido ya que con el Ipad sería todo mucho más sencillo y no me levantaría 10 veces en cada cena.

Creo que como todo en la vida, hay que encontrar el punto medio, el balance entre las cosas y que si “apagamos” a nuestros hijos cada vez que nos sea cómodo, o en exceso acabaremos con la frescura y la libertad creativa que hemos conocido a través de los juegos, de las horas pasadas hablando con los amigos, de los parques y los partidos de futbol y que todavía recordamos con nostalgia.

En el 2010, cuando un periodista preguntó a Steve Jobs cuáles eran las aplicaciones del iPad favoritas de sus hijas de quince y doce años, este respondió: “No le han usado todavía. Mi esposa y yo limitamos cuánta tecnología utilizan nuestras hijas”.


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14 agosto 2017

Cerdeña en familia

El viaje de ida a Cerdeña fue peor de lo que me había imaginado. Lo adelanté porque José tenía una boda fuera de Madrid y yo no quería quedarme sola en pleno julio, además ningún amigo se quedaba ese fin de semana.
Leonardo estaba súper excitado con la idea de ver sus primos y yo de pasar algunos días en Cerdeña con mi familia.
Desde que era pequeña solíamos ir de vacaciones a esta isla bonita de Italia, estoy enamorada del mar mediterráneo y Cerdeña es un paraíso, aunque en agosto pierde una buena parte de su encanto, porque el turismo es feroz.

Nuestra maleta parece una nevera, tanto por el tamaño, como por su color blanco, con pegatinas de purpurina, las típica de niña… Las pegue hace varios años, cuando viajaba mucho y estaba obsesionada con la idea de que pudiesen abrir mi maleta, como ingeniosa táctica antirrobo.
Pensaba: si parece una maleta de niña, seguro que ninguno estará interesado en ver su contenido.

Teóricamente no tendría que levantar peso, pero infringí todas las reglas, levanté 27 kg de “nevera” para ponerla en la cinta. El hombre que me hizo el check-in era muy amable, tanto como para no hacerme pagar los kilos demás, pero no me ayudó, simplemente se quedó mirándome con una sonrisa.
Leonardo jugaba con los niños en la cola y Orlando dormía en el carrito, hasta el control, que tuve que levantarlo para desmontar el cochecito y ponerlo en la cinta.

Desde ese momento empezó el lío…. Llegué a la puerta del avión más sudada que cuando salía del gimnasio. Tuve que dejar a Orlando en los brazos de una gentil desconocida para guardar el capazo del carrito en una funda nórdica. Esta fue mi brillante solución a otra manía que tengo (y que creo que está más que justificada), porque en el carrito está mi bebé y quiero que sea un nido acogedor. Los señores que lo tiran en el maletero frío del avión no piensan en lo que tienen en las manos y lo maltratan. Si no lo guardas bien, te lo devuelven sucio y frio y yo no pienso poner a mi pequeño ahí dentro después.

Una vez dentro del avión sentí un alivio. Por fin estamos sentados.
Mamá tengo caca.
¿En serio?
Sí mamma.

Yo no sé como Leonardo es capaz de tener ganas de hacer caca en los momentos menos oportunos. En el medio de una comida, durante una función, mientras nada en la piscina en natación, en el médico….
El chico sentado a mi lado y lleno de tatuajes, se ofreció para acompañarle. Doy las gracias a que existen todavía personas tan educadas y disponibles.
Llegamos a Cagliari y el sol caliente nos saludó desde el cielo azul. Tuvimos que recuperar el carrito de la cinta de las maletas, así que cruzamos todo el aeropuerto, yo con Orlando en brazos y Leonardo que me adelantaba corriendo metros y metros.

El señor Salvatore nos recogió en la salida para llevarnos a Villasimius, un pueblo a dos horitas de Cagliari. Mis padres y mi hermanas con los niños ya estaban allí.

Abrazos y besos. Más besos y más abrazos.

La casa era preciosa, con un jardín tropical y una chimenea en la cocina. Nos quedamos una semana porque luego mis padres se fueron y nosotros nos mudamos a una villa con una enorme piscina.

Este año el calor fue insoportable durante varios días, así que Orlando y yo solíamos quedarnos en casa por las mañanas. Yo Aprovechaba sus pequeñas siestas para hacer mis ejercicios hipopresivos, un baño en la piscina, o escribir. Mientras por la tarde íbamos a la playa, sobre las seis que es el horario ideal para los peques y el que más me gusta y disfruto. Yo que no busco el sol para ponerme morena, yo que prefiero el romanticismo de un anochecer al sol caliente de la mañana.
La villa está a pocos metros de la playa, íbamos todos juntos por largo un caminito rodeado de arboles con frutos.

Este año me he dado cuenta de que los niños necesitan estar con otros niños y que por eso el mejor regalo que podemos hacerles a ellos y a nosotros mismos es organizar las vacaciones con otras familias y también que cuando se viaja con bebés, es fundamental la comodidad. La casa grande con piscina me ha salvado la vida, porque cuando hacía demasiado calor podía refugiarme en las frescas habitaciones o darme un baño en la piscina.

Este verano es muy diferente de todos, me siento bastante susceptible y cansada más que nunca. Están cambiando muchas cosas y necesito tiempo para organizarme físicamente y mentalmente, por eso he publicado menos de lo que suelo hacer. Me cuesta encontrar el tiempo para concentrarme. Sé que me comprendéis y recibo mucho cariño a través de vuestros comentarios en el blog como en Instagram. Una vez más quiero agradeceros de corazón, porque vuestro apoyo significa muchísimo para mi, ahora más que nunca.

Os deseo felices vacaciones. El próximo viaje que nos espera es a Tenerife, previa parada de varios días en Madrid, así que os seguiré contando cosas. Un abrazo grande!

 

 


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7 agosto 2017

Post parto

En cuanto vuelva a Madrid, prepararé un resumen de estas vacaciones en Cerdeña. Mientras tanto podéis seguir mis stories en Instagram y ver que tal lo estamos pasando.

El post de hoy lo quiero dedicar a la salud. Prefiero utilizar este término en lugar de “post parto”. Estoy descubriendo muchas cosas importantes y decisivas para el cuidado de las mujeres y me pregunto como no hay más información en los hospitales, en las consultas y también en los lugares donde se practica deporte.

Muchas me habéis preguntado consejos para la recuperación después del parto, también me habéis preguntado que entrenamiento hice durante mis embarazos. Sobre la segunda ya os comenté mis entrenamientos, mientras ahora siento que hace falta añadir unos aspectos que influyen de manera poderosa en el cuerpo de una mujer y aún más a la hora de tener hijos.

Empezaré por el principio.

Mi constitución es muy delgada y desde hace años practico deporte. Natación cuando era pequeña. Luego gimnasio.
Antes de quedarme embarazada por primera, vez ya solía ir al gym todos los días, de lunes a domingo, sin descanso. Entrenaba una hora y media y cuando tenía tiempo, dos. Solía hacer trabajo de pesas, abdominales y algo de cardio, normalmente en la cinta de correr. Siempre controlada por el equipo de los gimnasios frecuentados. Durante el embarazo de Leonardo empecé a entrenar sin pesas y luego añadí clases de pilates.
Fue un parto largo, natural pero con epidural. Tuve un poco de desgarro, cosa que suele pasar con el primero. Pasaron dos meses y volví a entrenar en casa con las gomas, pesas y peso libre, hacía abdominales e iba a caminar todos los días una hora con el cochecito. Seguí así durante meses, entrenaba todo los días en casa , cada vez que dormía. No solía descansar ni si quiera si el cuerpo me lo pedía, yo seguía con mis entrenamientos y mi incapacidad de estar tranquila. Quería verme otra vez igual que antes.

Antes.
Cuando me quedé embarazada por segunda vez, dejé algunos entrenamientos de impacto y las carreras en la cinta, pero seguí con los demás entrenos y yendo al gym todos los días. Solo el último mes de embarazo lo dediqué al pilates para embarazadas y a las clases de preparación al parto, que realmente fueron pocas porque Orlando se adelantó 10 días. De todas formas pensaba que estaba suficientemente preparada, sabes, cuando ya has parido una vez…( me equivoqué).

Después.
El cuerpo es sabio, nos guía, tenemos que escucharlo. Yo no lo hice nunca. Hace tres semanas que descubrí yo misma con mis propias manos y luego el ginecólogo me confirmó que padecía de un prolapso de vejiga…parece algo bastante común, sobre todo con mis características; delgadez , mucho deporte, dos embarazos y un parto rápido, donde además me apretaron la tripa para ayudar a sacar a Orlando.
Sigo preguntándome ¿ Y si…y si en lugar de ir a clases de Body Pump hasta el octavo mes, hubiera ido a natación? Y si en lugar de hacer entrenamientos de fuerte impacto, hubiera practicado Yoga? Y si.. pero ya da igual. El veredicto ya está dado, y yo no podré volver a mi vida anterior. Una vez más voy a afrontar un gran cambio, espero que me lleve a algo bueno, porque de momento me cuesta aceptarlo.

Me sentía con el deber de escribir este post para todas las que me habéis preguntado consejos para el post-parto. Para que preguntéis sin temor a vuestro ginecólogo, a las matronas, fisioterapeutas de suelo pélvico, toda la información que haga falta a la hora de quedarse embarazadas.
El cuerpo de las mujeres es sagrado, es un lugar donde se crean vidas y hay que tratarlo con mucho respeto y cuidado, más de lo que hice yo.

Yendo a fisioterapia en los últimos días he aprendido lo siguiente:
A parte de la natación e el entrenamiento hipopresivo, que son nuestros mejores aliados, los demás deportes hay que valorarlos bien, porque pueden venir en nuestra contra, y debilitar el suelo pélvico. Es cierto que algunas de nosotras son más predispuestas genéticamente que otras a este riesgo. Seguramente yo lo era.
Eso no significa que no paréis de entrenar, sino que a la hora de quedaros embarazadas, os aconsejo de hablar con vuestro ginecólogo y también con una matrona. Que os hagan una buena revisión y os aconsejen.

La preparación al parto es muy útil para aprender a empujar bien. Pero buscar un buen sitio, con una persona especializada en estos temas.

La cuarentena tomárosla como si fuera una religión, descanso absoluto, pasar mucho tiempo tumbada, caminar despacio y no durante mucho tiempo.
La faja personalmente me vino bien.
Después de este periodo es recomendable ir a una clase Post-parto.
Un entrenamiento hipopresivo es muy recomendable después de haber sido madre. Ayuda a controlar toda la zona de la pelvis, una correcta postura y aprender a respirar correctamente .

La respiración es clave para el bienestar físico.

En fin, que antes de preocuparos de cómo perder el peso ganado o qué hacer para el pelo que cambia, procurad recuperaros bien de vuestro interior. Luego viene el resto.

Debido a mi prolapso, aunque tan solo sea de grado dos, no puedo levantar pesos ni hacer esfuerzos. Me es muy duro asimilarlo, sobre todo por mi estilo de vida y porque cuando estaba embarazada le había prometido a Leonardo que pronto iba a volver a hacer carreras con él y que le volvería a coger en brazos de vez en cuando, que iba a saltar en el sofá y haría todas las tonterías que durante el embarazo tuve que dejar de hacer.
De momento empujar el cochecito con Orlando está considerado el mayor esfuerzo consentido.
Para mí ha sido un golpe bajo, por eso también esta segunda maternidad está siendo más complicada.
Espero que os sea útil este post, os dejo también algunas recomendaciones de sitios profesionales que me están ayudando.

Bmum es un centro completo y dedicado a las mujeres desde el embarazo hasta después del parto, incluso tienen servicio pediátrico. Escribí un post sobre ellos hace tiempo, os consejo de mirar la pagina web para ver todos los servicios que tienen. Lo recomiendo al 100%!!

Nerea Roldán Galdós, fisioterapeuta y osteópata especializada en obstetricia y uroginecologia. Da clases de hipopresivo, pre y post parto en el Instituto Homeopático de San José. Su mail es: nerearoldangaldos@yahoo.es
Ella es mi mentore.

Babybe es un centro en Madrid, donde os podéis preparar al parto. Yo iba a clases de pilates para embarazadas y también a darme mansajes, las chicas son muy profesionales y el centro es acogedor.

Me gustaría mucho que si alguien ha pasado por esto me escribiese.

Nos vemos el próximo lunes por aquí. Un abrazo y felices vacaciones.

 

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31 julio 2017

un mes juntos

Naciste el jueves 22 de Junio, me extraña que no fuera un viernes o sábado, considerando lo cachondo que eres. Ya durante el embarazo había notado tu inquietud, te movías sin parar ya desde los primeros meses.
A veces me tocaba pararme en la calle porque me dabas golpes tan fuertes que no podía caminar.
Le decía a José: Te aviso, éste no va a ser nada tranquilo. Como yo. Y yo como mi pobre mamá que tuvo que ser paciente con los cuatros hijos, uno mas travieso que el otro.
Adiviné.
Eres mi “Orlando furioso”, de ese poema épico italiano, viene tu nombre. Explícaselo a los que de broma te llamen tomate.
Te llamé así también porque hace mucho tiempo, conocí a un niño monísimo y pelirrojo que se llamaba como tú. Grabamos juntos la promo de mi programa en la televisión italiana. Orlando era tan rico, que aprovechaba cada momento para darle besitos en las mejillas.
Tú no eres pelirrojo, pero vas a ser muy rubio y tienes un indicio de rizos como yo esperaba. Todos me dicen que te pareces a mi. Yo sonrío y pienso que los primeros hijos son de papá y los segundos de mamá en cuanto al físico se refiere.
Tus efímeros ojos azules tienen la misma forma que los míos, “ de tiburón”, los llamo yo y hacen adivinar lo traviesillo que eres. Ojalá se queden de este color precioso, así podré dejar de echar la culpa a mi madre de haberse guardado el color azul solo para ella.

“Que labios gordos” también me dice la gente, mientras te miran. Mientras mi familia lo expresa así: otra boca como un horno! Es de familia también lo de la boca carnosa y grande.

Pero volvamos a tus ojos. Casi siempre abiertos, solo los cierras cuando estás en mis brazos, porque cuando con cautela, la máxima cautela, te pongo en la cuna…. Mientras yo también cierro los míos y rezo para que no te despiertes, tu ya los tienes como platos. Me miras diciendo: ¿Mamá, que estás haciendo? ¡Te estoy viendo!

Ha pasado un mes y en total he dormido como máximo ciento veinte horas (interrumpidas). Tengo unas ojeras de tal calibre que tuve que ir a comprar un nuevo corrector.
Me estoy convirtiendo en un miembro de la familia Drácula. Vivo de noche y “zombeo” durante el día, porque al contrario de Drácula, yo la siesta de día no me la puedo permitir. Orlando tiene el sueño ligero, se despierta muchas veces durante la noche y pide mi compañía, sinceramente si fuera él, yo lo haría también.

Por lo demás te portas como la mayoría de los bebes, comes leche materna, comes mucho, como un cerdito y cuando te desenganchas, pones una mueca de satisfacción que me derrite, fea y con los bordes de los labios manchados de blanco. Me recuerdas a tu hermano, eché mucho de menos esta expresión de su rostro, la que ahora veo en ti. Es increíble como me estás haciendo recordar cosas de la infancia de Leonardo, que desafortunadamente, con el paso del tiempo se decoloran hasta desaparecer, algunas.
Siento un amor que se mezcla entre vosotros, no estáis separados, para mi sois un solo ente ya.

Sabía que quería otro hijo, que no me habría quedado con uno solo, pero me daba mucha pereza pensar en empezar de cero otra vez, justo ahora que había ganado un poco de independencia. Pero ahora que te tengo aquí me doy cuenta de que todo viene espontáneamente. Que puedo aguantar todavía infinitas noches sin dormir, que puedo cambiar pañales hasta que me duelan las manos, que puedo levantarme en medio de la noche para pasear contigo en brazos porque tienes cólicos, que puedo superar los dolores lumbares por cogerte tanto, que puedo ponerme en cualquier posición para amamantarte en cualquier sitio y que puedo pasar los días mirándote.

Es como revivir un recuerdo bellísimo, sin volver atrás, sino hacía delante.

Orlando lleva culotte de Carminitta y camisa de Nanos.

Zorro musical para colgar Smallable.

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24 julio 2017

El sentimiento de culpa en mi segunda maternidad.

“Quiero el piru de papá”. Desde que aprendiste a hablar, nunca habías pronunciado estas palabras, que me han llegado dentro con el hedor de un rechazo. Il piru es como mi familia llama a las caricias y los besitos que se dan entre enamorados o en familia, los mimos de las madres con sus hijos. Se lo hacía a Leonardo desde hace mucho tiempo y le había gustado, tanto que todos los días antes de dormirse me lo pedía. Luego llegó esta noche, una noche rara, tal vez por las numerosas noches pasadas en vela con Orlando y a las que añadiría el impactante video sobre los niños africanos que mueren de hambre, que acabo de ver en Facebook. Juntándolo todo me siento triste, melancólica y preocupada. Esta noche por primera vez, mi hijo mayor, al que he criado con exagerado amor según algunos, ha entendido que ir a dormir con el papá mola igual que ir a dormir con mamá.
Es una nueva etapa, José se sorprende de que no esté súper feliz y en lugar se me ponga la cara larga. Me ha preguntado que me pasa, “hablamos” me dijo, pero a mi no me apetecía. He preferido escribir. Escribir me ayuda a sacar lo bueno y lo malo y además ahora me distrae de mi principal trabajo: amamantar.
La explicación de mi reacción es muy sencilla, en primer lugar soy exagerada, siempre y pase lo que pase. Lo soy incluso en la relación con mi hijo y me lo dicen muchos. Lo reconozco. Pero hay una explicación también para ello. La misma.

Cuando no quería venir a vivir a Madrid, Leonardo ya estaba conmigo y durante los largos días de soledad, él fue mi compañía. Vivimos cada instante durante tres años, fue mi confidente, a él no le escondí nada, tampoco las lágrimas cuando he extrañado a mi familia. Le tuve en mis brazos muchísimo, como el tesoro más precioso, no le dejé nunca, ni para cocinar o para ir al baño. Fue partícipe de todos sus éxitos, ví miles de expresiones en su cara y los cambios de la edad. Nos conocemos profundamente.
Creo que las madres, por lo menos algunas, me entenderán cuando digo que Leonardo para mí es más que un hijo. Él representa mis certezas, es mi fuerza, mi seguridad, mi confort. Llegué en esta ciudad, confusa, perdida y asustada y con Leonardo he encontrado mi camino, construido una nueva vida, que me gusta y me gusta sobre todo porque está él. Es mi compañero de aventuras y fui la suya, por lo menos durante tres años.
Dicen que la memoria empieza a partir de los tres años de vida, así que Leonardo no sabrá lo que sé yo, no se acordará de nuestra complicidad inaudita. Él no se acordará cuanto unidos estábamos, tanto como fundirnos en uno solo. No se acordará de cuantas veces miramos juntos el cielo, mientras yo le contaba sobre sus abuelos, tíos y primitos, que echaba mucho de menos.
Sé que lo que está pasando es justo y natural, si no sucediera así, entonces si, tendría que preocuparme. El crecimiento significa proveer que los hijos sean libres y que los padres les dejen ir.

Ahora tengo que ocuparme de Orlando mientras Leonardo tiene que ocuparse de crecer y ser independiente. Ya lo estás haciendo, veo la madurez con la que has aceptado la llegada de tu hermano. Te has quedado de lado sin hacer caprichos y has dejado libre el sitio, que hasta ahora te pertenecía. Se que dentro sufres un poco del hecho que no pueda atenderte como antes, lo noto cuando me miras o cuando de repente te pones un poco nervioso sin razón. Yo siento lo mismo, creeme que me gustaría que no hubiera cambiado nada, que pudiera dividirme en dos partes iguales y ser la madre de siempre contigo y la mejor madre para Orlando. Pero no tengo este don y estoy obligada a dedicar más tiempo al que más lo necesita y no eres tú ahora.
Ya te extraño. Me falta el aire con la idea de que será todo diferente, aunque con el tiempo me daré cuenta de que será aún mejor. Me da una pena infinita pensar en el día en el que no necesites torturarme el pelo para calmarte, que no necesites mi presencia para quedarte dormido y te vestirás solo (ya lo haces), que no buscarás mis brazos cuando algo no va.
Sufro porque no recuerdo los besos de mi madre mientras me cambiaba el pañal, ni sus caricias mientras me dormía, no recuerdo su voz, con un tono diferente cuando hablaba conmigo. No recuerdo nada de cuando tenía la edad de Leonardo. Y Leonardo no se acordará de nosotros. No sé si estoy lista para ello, aunque me esforzaré “por poner buena cara al mal partido”, esta vez escondiendo las lágrimas y enseñando solo sonrisas, porque esto es lo que hace una mamá madura, y luego, cuando esté sola, podré permitirme llorar un poco recordándonos a los dos.Nosotros.

Camiseta de Zara Kids.

Estas fotos las hicimos unas semanas antes de dar a luz. La fotografa es @araschmetterling

Pantalón de Buho y camiseta de tirantes de H&M.

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17 julio 2017

Las cositas de Orlando

La gente ha empezado a migrar hacia el mar y otros destinos veraniegos…. Las cenas con amigos van disminuyendo, me conformo con verles felices en Instagram, mientras nadan con delfines, se relajan sobre veleros, bailan con el mar de fondo y comen comida rica. Mis padres se han ido y me queda solo mi casa con su preciosa terraza y un poco de soledad, a la que sobrevivo por falta de tiempo libre.
Por la mañana entre toma y cambio de pañal, me puse a organizar el armario de Orlando y aproveché para fotografiar algunas cosas que quería enseñaros, para que fichéis algunas marcas que me gustan, aunque seguro que algunas ya las conoceréis. Para seguir con el tema “verano”, he utilizado como fondo un papel que recuerda una playa de piedras. Aunque soy fan de la arena, me he acordado de lo bonito que es tener los pies en el agua salada y que en agosto yo también me iré, aunque solo por pocos días.
Me faltan bañadores, pero dudo que este año los necesitemos….

Geometrias
Mono de Tinycottons.
Es una de mis marcas preferidas. Me gusta porque tiene un punto moderno, pero con muy buen gusto. No hay nada en la colección que no desearía tener.

Rayas.
Camisa y peto de Nanos.
Es una marca de ropa clásica pero especial, creo que es una de las marcas que puede satisfacer los gustos de todos.

Tropical.
Conjunto para Leonardo y Orlando de Baby Bloom Kids. Me divierte la idea de ponerle cosas similares, como en este caso el estampado del mono de Orlando que se repite en el pantalón culotte de Leonardo.

Estilo mediterraneo.
Looks a juego para Leonardo y Orlando, la marca es Búho. Me gusta muchísimo, el pantalón y la camiseta de Leonardo ya lo hemos estrenado mientras que el mono de Orlando le queda todavía un pelín grande, pero tengo mucha ganas de ponérselo!!

Dandy.
Culotte de Carminitta y camisa de Neck & Neck.
Acabo de descubrir esta marca de culottes hechos artesanalmente. Lo que me llamó la atención son los tirantes de piel que vienen con el conjunto y que le dan mucho rollo al look.

Minions ☺
Peto y camiseta de Chicco. En Italia esta marca es un must, tienen una variedad infinita de productos para bebé.

Maleta new born.
De Little Baby Born, viene con dentro un set compuesto de body, manoplas, patucos, gorrito y dos peluches. Hay varias opciones para elegir que podéis ver en la pagina web.

Principito.
De Vaqueros y Princesas.

De Punto.
El conjunto azul es de Neck & Neck, mientras que el culotte con tirantes de punto hecho a mano es monísima pero no lleva el nombre de la marca. Es un regalo de unas amigas, la compraron en una tienda en el barrio de Arguelles.

Estrellitas
Mono de Tch Baby.

Azul clarito.
Jersey y culotte de Gocco. De esta marca me gustan sobre todo las prendas de bebés.

Blanco y negro y mochila para la playa.
De la marca Mi Musolina, que acabo de descubrir en Istagram, están especializados en musolinas, como bien dice el nombre, pero hacen varios accesorios para bebé muy bonitos. A parte de esta mochilita inteligente para la playa, digo inteligente porque gracias a la red no te llevas arena a casa ☺ Tengo también unas tiras para chupetes, un babero muy divertido, una toalla que os enseñaré pronto y los culottes blanco con caballitos de mar y negro con triángulos blancos, que podéis ver en la foto junto al jersey blanco de Zara.

Nido portátil.
Petite Marmotte.
Otra marca que conocí por Instagram y que hace sacos de dormir ideales, como el mío. Con Leonardo no lo había utilizado, pero la verdad es que lo encuentro muy cómodo, hasta fundamental y parece que a Orlando le guste mucho. Es como un nido acogedor, yo lo pongo en el sofá o también en la cama conmigo a veces.

Huevito.
Baby bites Los adoro desde hace tiempo, tengo el saco tiburón para bebé y también el grande para niños, los utilicé con Leonardo y ahora tengo el huevito, que me parece ideal, para Orlando. Son muy originales y un regalo estupendo. El huevito viene con una cajita portahuevos, con dentro un babero pequeño, un gorrito, manopolas y patucos

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10 julio 2017

Carta a mi segundo hijo

El jueves pasado se me hizo raro sin publicar. Es como ducharte sin jabón. Amo mi blog, ahí puedo escribir sin tabús y amo tener una relación con mis lectores, aunque se trate de una relación virtual. Me anima y me complace. Sin embargo, la llegada de Orlando me está ocupando el 100% de mi tiempo, día y noche. El cambio de un hijo a dos, tengo que admitir, que es más consistente de lo que pensaba. Supongo que necesitaré unas semanas más para coger el ritmo y para recuperar fuerza y el sueño perdido. Ya durante este embarazo noté una diferencia con el primero. Fue más cansado esta vez, porque no pude descansar nunca por atender a las necesidades de Leonardo.
Ahora es Orlando el que me necesita a tiempo completo y por otro lado, Leonardo sigue con sus peticiones de niño mayor.

Duermo muy poco y paso el día con la camisa abierta. Amamanto a Orlando mientras duermo a Leonardo. Cambio pañales a Orlando mientras lavo los dientes a Leonardo, empujo el cochecito con la mano izquierda y la bici de Leonardo con la derecha… y así sucesivamente. Mi mamá me dijo que para ella el mayor cambio fue de un hijo a dos, más que de cero a uno y más que de dos a cuatro (los que somos). Puede que sea personal pero sin duda un gran cambio está pasando en nuestra familia. ¿Que opináis?

La semana pasada además vinieron mis padres y aunque por un lado tuve más apoyo, por el otro se me hizo aun más difícil ponerme a trabajar. Estuve pensando sobre qué escribir, tenía ganas de contaros algo especial pero la verdad es que lo más especial sigue siendo el nacimiento de Orlando, ha pasado muy poco tiempo para tener anécdotas dignas de nota, y además mi cerebro está en fase organizativa y recuperativa. Me acordé entonces de que había guardado una publicación, que me hizo gracia, de una mamá cuyo nombre es Kari Kubiszyn Kampakis. Se trata de una carta que ella escribió a su segundo hijo. La encuentro un poco exagerada, pero tal vez esto es lo que le da la gracia. Yo todavía no he llegado a su etapa, ella escribe a su segundo hijo cuando él tiene seis meses, mientras que Orlando no tiene ni veinte días. Supongo que para entonces yo también tendré algo más que escribir, más experiencias y más anécdotas, pero de momento os traduzco su carta y espero que os haga sonreír al igual que sonreí yo cuando la leí por primera vez.

Mi querido segundo hijo,
Justo antes de que se acercase el momento de tu llegada al mundo, fui a visitar a todos los amigos y familiares para recordar todos los buenos momentos pasados. Me auto convencí de que una vez hubieras llegado, ser madre de dos hijos me habría obligado a encerrarme en casa con las ventanas enrejadas. Nos convertiríamos en una familia feliz pero pálida y sensible a la luz. Me he dado cuenta de que con un hijo más todo es más difícil pero pronto se ha convertido en una rutina e incluso hemos salido, sobre todo para ir a la farmacia, pero hemos salido. Todo ello sin poder evitar algún obstáculo.
Ahora solo tienes once meses y ya te he criado de manera muy distinta de cómo hice con tu hermano a tu edad. Ésta es la razón por la cual he decidido escribirte esta carta llena de disculpas, así tal vez y probablemente más adelante, conocerás que por lo menos era consciente de todo. Por ello, por favor, lee lo que sigue y acuérdate de que mamá te quiere.

Siento haberte dejado caer.
Es verdad. Sinceramente, te hice caer, y ha sido difícil superarlo.
Estabas dormido apoyado a mi pecho en la cama y has dado vueltas hasta el suelo. Blooom. De todas formas, pienso haberme hecho más daño yo que tú. En mi defensa te digo que la cama estaba llena de gente, estaba tu padre y luego llegó tu hermano que me empujó hasta el borde de la cama. Y recuerdo que estaba exhausta por haberme quedado despierta toda la noche para cuidar de ti. No te olvides. Incluso he pensado en hacerte un traje de protección especial para ti. Sabes?, como los que llevan las ardillas voladoras. Pero al final… he decidido invertir el dinero en una cama más grande.

Siento no saber nada de ti.
El libro de infancia de tu hermano está lleno de información sobre su primer año de vida, incluso todas las veces que escupió. Le iba detrás como una loca. “Oh has visto, la boca se parece la a de Elvis. Oh es tan guapo. Que día es hoy? Que hora es? Lo apunto… Y justo hoy que me había puesto a escribir algo en tu libro de infancia, me ha llamado tu hermano a los dos segundos para ayudarle a limpiar el culete. Y mientras tanto tú estás allí de pie, con la escoba que te ayuda a mantener el equilibrio. Wow ya eres un acróbata y yo no me había dado cuenta.
Cuando abras el libro de tú infancia de mayor, leerás solamente “poner una foto aquí” y reconocerás que tu mamá no tenía tiempo ni para escribir cualquiera frase tonta. Estaba demasiado ocupada en amaros… y en limpiar el culo a tu hermano.
Siento haber permitido que tu hermano te hiciera pipí al lado. Digo una mentira. Realmente lo hizo justo encima tuyo, en la ducha. En tu brazo para ser precisa.

Lo siento si tu hermano te molesta cada día. No es malo, pero se comporta como si tu no estuvieras. Si te pones en su camino, él se tropezaría sobre ti haciéndote caer. Si tienes algo en la mano, viene y sin vacilar te lo coge. Pero tu te ríes de todo lo que él hace y lo sigues a todas partes, incluso de sus burlas. Lo regaño cada vez, le digo que te de abrazos y besos, pero ahora simplemente no le sale espontaneo. Un día seréis grandes amigos. Pero ahora, tengo que ayudarte a defenderte de él porque todavía no tienes tu lado “rebelde”. Cuando compramos un helado, lo chupas todo antes de dárselo a tu hermano, si él lo supiera se volvería loco. Y cuando está en la escuela, te dejo jugar en su cuarto. Así que cuando pregunta porque sus trenes están todos desordenados, le echo la culpa a los terremotos, porque éstos son nuestros pequeños secretos.
Siento si te pareces a un concursante de la versión infantil de “cambiame”. Tu hermano tenía vestidos nuevos muy bonitos, mientras tú utilizas la ropa que él ya no usa.

Preparar dos niños para salir a la calle es como participar en una caza del tesoro. (Pero siempre llegamos al destino, aunque la mayoría de las veces tarde). Tu hermano se pone a correr y hacer ruido y yo te miro y solo en ese momento me doy cuenta de que todavía tienes algunos trozos de comida en el rostro. Si estuviera de moda el estilo vagabundo, sin duda tú serías el más “trendy”. Pero te miro y te veo feliz.

Lo siento pero no te amo menos.
Sé que creciendo algunas personas malas intentaran decirte que los segundos hijos son menos amados. Que no es posible amar a los otros hijos como el primero. Bueno, ésta es una gran mentira. Desde que te pusieron en mis brazos, nunca he estado igual de segura en toda mi vida.. Daría mi vida por ti y tu hermano sin dudarlo.

Te amaré tanto como lo quiero a él, para toda la eternidad. No creas nunca que pueda ser diferente. Podría haberte hecho caer algunas veces por error, haberme olvidado de apuntar tus primeros pasos, haber dejado que tu hermano te hiciera pis en el brazo y haberte vestido como un tonto, pero te he amado con cada parte de mi y por eso nunca lo sentiré.

Con todo mi amor.

Mamá

Orlando lleva culotte y tirantes de Carminitta y camisa de Nanos.
Leonardo lleva camiseta y pantalon de Buho Barcelona.

Llevo top de American Apparel, pantalón de Cos, zapatillas Superga y bolso “DIAPER” personalizado con mis iniciales de Josephina bag.

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3 julio 2017

Caminando, que es gerundio

Esta semana hemos aprovechado el buen tiempo y las temperaturas ideales para pasear.
Recuerdo cuando fui madre por primera vez y necesitaba para salir a la calle dos horas de preparación, ni más ni menos!
Parecía un tiempo infinito y siempre había algún obstáculo. Puntualmente José y yo acabábamos discutiendo agotados:

Hay que buscar una solución (típica frase de José y de la mayoría de los hombres)

José la solución es tener paciencia y poco a poco aprenderemos a estar más sueltos y entonces más rápidos, yo hago todo lo que puedo, te lo prometo.

Me agobiaba mucho, era mi primera experiencia como madre y tenía muchas inseguridades, además tenía que aprender a hacer las cosas. Todo era nuevo para mi y aunque tenemos el “instinto maternal” esto no significa que nos convertimos en heroínas desde la primera semana.

Efectivamente con el pasar de los meses cogimos el ritmo y pronto todo el agobio inicial se convirtió en experiencia.
Con Orlando ya voy suelta, no hay nada que realmente me cause ansiedad aunque reconozco que no soy capaz de aguantar el lloro del peque, sobre todo si estamos en la calle y así me encuentro amamantando en cualquier sitio, incluso alguna vez mientras caminamos.

Eso sí, salir con Leonardo y Orlando no es lo mismo que salir con uno solo, cada uno tiene sus exigencias y Leonardo además lleva una época en la que se lanza atrevido a cualquier actividad de salto, carrera, etc…

Con este post quería enseñaros el cochecito de Orlando. Es nuestra nueva adquisición porque los que utilicé para Leonardo se los regalé a mi hermana que también fue mamá un año después de Leonardo, y así funcionamos en la familia, heredando de unos a otros.

No fue fácil elegir un modelo, hay muchísimos y yo soy bastante vaga a la hora de mirar la funcionalidad etc… Me pasa lo mismo con los coches, me fijo más en lo estético que en lo funcional.
Encontramos un punto medio perfecto entre estética y funcionalidad en el modelo StyleGo de Chicco.

Estéticamente me gusta porque tiene un punto retro que me recuerda al “estilo italiano”, elegí negro y gris clarito.
Mientras que las características clave que para mi identifican la comodidad son:

La altura: tienes que estar cómoda llevándolo, entonces el agarre tiene que estar bastante alto, además el capazo es plegable.

La dimensión: hay cochecitos muy bonitos pero son enormes y a la hora de salir de casa terminan por desesperarte. El tamaño justo para que entre en el ascensor de mi casa y sale por la puerta de entrada sin tener que abrir las dos hojas. En este caso la silla solo tiene 50 cm de ancho y se dobla fácilmente con una sola mano, gracias al sistema libro

Fácil de conducir: Fundamental para mi!! Ya me pasó anteriormente con otros cochecitos el tener que hacer esfuerzo enorme en las maniobras, mientras que este modelo tiene un sistema de ruedas que resulta suave y fácil de mover.

Fácil de doblar: Nosotros cogemos bastante taxi y lo peor es tener que desmontar miles piezas o necesitar dos manos y dos pies para doblar el carrito. Este cochecito se cierra con un solo gesto y además se queda de pies una vez doblado.

Tiene tres piezas, que acompañan al crecimiento de los niños hasta los 3 años: Un capazo XL con base inclinable, una silla de paseo y una silla de auto Gr 0+ con base de seguridad incluida.

Habíamos pensado en enganchar una plataforma para llevar a Leonardo, pero creemos que ya es mayor y es mejor que ande, así que él mismo encontró una solución, agarrándose al cochecito con su patinete.

El biberón y el chupete son de una edición limitada de Chicco, me hicieron gracia por los dibujitos. Son de la línea Physio Air Pop Friends, pensada para facilitar la colocación correcta de la lengua y distribuir uniformemente la presión sobre el paladar para un desarrollo bucal adecuado. La base es super fina, para un óptimo cierre de la boca.
Todavía no he utilizado ni chupetes ni biberones, pero los he comprado por si tengo alguna emergencia… mejor ser prevenida.

El jueves no publicaré, como ya os comenté, me saltaré algunos posts durante este verano, para disfrutar de la familia y descansar del poco sueño, así que nos vemos el próximo lunes.

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29 junio 2017

Mi familia perfecta.

Ha pasado una semana y nos vamos adaptando en casa.
De repente los espacios parecen más pequeños, Leonardo más grande, las noches más largas y los días más cortos. Pero en casa hay un clima relajado y se respira amor por todos lados.

Mientras que con Leonardo seguimos la rutina de siempre con los horarios, con Orlando estamos en fase de improvisación y creo que eso me ayuda a no agobiarme más de lo debido. Tengo menos tiempo, eso sí y tal vez me obligará a publicar algunos post menos durante este verano, entonces si un lunes o un jueves no encontráis una nueva publicación, significa solo que he estado más liada y que el lunes o jueves siguiente habrá una! No nos perderemos la pista, sigo necesitando vuestros apoyo y cariño.

La mayoría de la gente me pregunta que tal lleva Leonardo la llegada de su hermanito. Creo que al igual que a mi, es lo que más agobia a los padres que ya tienen un hijo.

Es bastante pronto para sacar conclusiones, pero de momento Leonardo se está portando muy bien, no digo que le haga una especial ilusión, más bien lo ha aceptado, incluso respeta muchísimo los momentos en que tengo que dedicarme al pequeño. Suena raro decir, que me crea una especie de penita el ver como se adapta sin hacer muchos aspavientos, sé que es mejor, pero me produce una profunda ternura y sensación de impotencia, deseo darle lo mismo que antes y sin duda en “tema de afecto” sí es igual, pero nuestros hábitos se han modificado a las nuevas exigencias.

Nosotros no le hicimos un regalo, que parece la mayor tendencia, pero estamos más permisivos con él; un helado, una peli, alguna que otras chuche demás, pequeñas cosas diarias. Creo que funciona mejor, por lo menos en nuestro caso.
Un día nos preguntó: ¿Porque todos me hacen regalos? Se refería a nuestros amigos y parientes que al venir a ver Orlando, traían algo para Leonardo también.
Esto demuestra que los niños son listos y comprenden lo que está pasando. Por esta razón intentamos hacer que la llegada de Orlando sea la cosa más natural del mundo y que no afecte a nuestra relación con él.

El primer día que se conocieron, fue en el hospital. Leonardo hizo una sonrisa tímida. Lo vi un poco avergonzado, como si no supiera que hacer, como un primer día de colegio. Tenía una ganas de cogerle y besarle después de un día sin verle! Y es lo que hicimos, nos mimamos hasta que se tranquilizó. Se quedó poquito, en seguida nos dijo que quería irse y entiendo su aburrimiento así que la visita duró muy poco. Me entró una angustia cuando se fueron, sentí que ya todo había cambiado y me entró miedo de perder la magia entre nosotros. No podré darle lo mismo que antes, habrá más “no puedo” y él se alejará de mi poco a poco. No podía parar este pensamiento que iba apropiándose de mi cabeza. Tal vez Leonardo sintió lo mismo, porque antes de acostarse quiso llamarme y me dijo: mamma cuando vienes a casa? , quiero que vengas a casa, mañana te voy a recoger!
Han sido la buenas noches más dulces del mundo. Me dormí.

Volví a casa dos días después, una mañana de sol y de aire fresco y vi brillar a mi nueva familia perfecta.

Aprovecho este post para agradecer todos los mensajes recibido, el apoyo y el cariño. Me emociona ver cuantas personas se toman un ratito de su tiempo para escribirme y felicitarme.

Ser madre por segunda vez me llena de felicidad y por supuesto algo me asusta, porque hace falta organizarse aún mejor y el tiempo “extrafamiliar” disponible se reduce. Voy a tomarme la semana que viene como un descanso y aprovecharé la presencia de mis padres que vienen desde Milán.

Os iré contando como siguen las cosas. Mientras tanto os presento a Orlando.

Un abrazo grande.

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26 junio 2017

Bienvenido Orlando

Ya os conté la noche del pasado martes en mi último post. Para los que no lo leyeron os hago un resumen.
Ese día no conseguía dormirme, daba vueltas y vueltas en la cama y miraba fijamente por fuera de la ventana. Me había levantado muchas veces para ir al baño y además había tenido que luchar contra un mosquito impertinente. De repente había empezado a notar algunas pequeñas contracciones, muy pequeñas pero regulares. El lunes la ginecóloga me había dicho que tenía pinta de dar a luz antes de salir de cuentas, así que las contracciones me pusieron en estado de alerta. Había despertado a José para contárselo y luego había empezado a recoger la casa y a leer, porque el sueño seguía sin llegar.

La noche pasó y por la mañana me levanté sin ningún síntoma especial. José llevó a Leonardo al cole y yo me quedé en casa escribiendo. Esperaba tener alguna nueva señal pero no pasó nada y la ilusión de tener a Orlando muy cerca se desvaneció.

A las cuatro y media fui a buscar a Leonardo al cole, me había puesto una falda larga y fresca porque hacía demasiado calor. Bajando el último tramo de escalones, casi delante de su clase, noté como un vaso de agua se vertía entre mis piernas. Me paré y pronto otro “vaso de agua”.
Me fui al baño corriendo.
¡¿Se me han roto aguas ahora?!! ¡¿En el cole de Leonardo?!
Tanto me imaginé sobre ello que al final pasó. Avisé a la profe de Leonardo y a una mami que nos llevó a casa con el coche. Gracias a Dios el tipo de falda no dejó ver cuan mojada estaba. Llamé a José que vino corriendo, mientras Leonardo se fue a casa de un amiguito. Le expliqué que tenía que irme al hospital porque su hermano estaba listo para salir y que al día siguiente lo esperaba en el hospital. Me pareció que lo entendíera.
Lo besé fuerte y pensé la próxima vez que te veré ya no estaremos solos tú y yo. Me dio nostalgia.
Cogí el bolso con todas las cosas necesaria y fuimos al hospital.

Descubrí que no solo los embarazos son diferentes, los partos también.
Tuve una experiencia opuesta a la primera. Mi primer parto fue larguísimo, mientras el segundo rápido, el primero fue muy intenso, mientras que el segundo en absoluto. Los dos emocionantes sin duda. En los dos he salido exhausta y terriblemente feliz.

En el hospital me monitorearon, sin embargo no paraba de perder liquido. Para ser sincera, excepto el “Factor Sorpresa” de la escalera, no me gustó la sensación de romper aguas, prefiero las contracciones, que llegan despacito y van aumentando como la música de las pelis de miedo. Son más reales, más intimidatorias.
Dormí toda la noche y por la mañana tuvieron que ponerme antibiótico. Al no llegar las contracciones no hubo otra posibilidad y me pusieron oxitocina para que empezara el trabajo de parto. Habían pasado suficientes horas y el riesgo era poner en peligro al niño.

Media hora después tenia contracciones, en una hora ya estaba perdiendo la capacidad de respirar con tranquilidad, no es un misterio, duele ferozmente.
Me pusieron la epidural en seguida. Esto también fue distinto de mi primera vez. Estábamos los dos vestidos con el camisón verde y el gorro en la cabeza, José delante de mi, me agarraba los brazos cruzados, para que no me moviera a causa de las contracciones, mientras me iban a pinchar. Fue muy fuerte y doloroso, mientras que esta vez entré sola y estuve cotilleando con los anestesistas. Tampoco me gustó, pero lo que vino después si.
Me quedé tranquila en la sala de dilatación y con José vimos un capitulo de “Shameless” en el móvil, (como si estuviéramos en nuestro salón). De repente volví a notar el dolor de las contracciones a solo una hora y media desde que me pincharon, así que me pusieron una segunda dosis. Me quedé paralizada. No conocía esta sensación. No podía mover las piernas y no notaba mi vientre. Vinieron a revisarme el útero y no me habría enterado si no por lo que estaban delante de mi.
Llevarla al paritorio, está lista.
Bueno, más o menos pensé. No siento nada!
Me tuvieron que arrastrar entre dos médicos de una camilla a la otra porque yo no era capaz de mover mis piernas. De cintura para abajo, mi cuerpo no respondía a lo que mi cerebro le pedía.

Cuando notes ganas de empujar… empuja!

Yo conozco las ganas de empujar, es como decir “cagarse en cima”. No siento nada. Le contesté.

Ahora empuja.

El me guió. Mi ginecólogo fue muy profesional y confié ciegamente en él.

Empuje menos de diez veces antes de verte Orlando.
Siento no haber colaborado como quería, siento no haber empujado lo bastante fuerte, porque mi cuerpo no me respondía y haberte dejado más trabajo a ti. Siento también haberte dado solo un beso antes de que te llevaran de mis brazos, fue todo muy rápido, demasiado rápido.
No fue el parto que esperaba, me lo sentía, mis expectativas eran demasiado altas, esperaba vivir lo mismo que con Leonardo. Pero no me importa ahora que te miro.
Estás en mis brazos, mientras escribo y me está costando mucho hacerlo con una sola mano.
Me recuerdas a tu hermano Leonardo, aunque creo que esta vez mis genes han sido más fuertes. He pasado días imaginándome tu cara pero en mis pensamientos no había llegado a tanta perfección.
Faltan diez días para el dos de Julio, la fecha en la que habrías supuestamente nacido. Sonrío, porque tengo diez días más para tenerte en mis brazos, olerte, besarte… y tú pareces adivinar mis pensamientos, porque también me sonríes.

El cochecito es el modelo StyleGo de Chicco.

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