Mamma Mía

19 febrero 2018

El día de los enamorados

Os habréis enterado de que hace unos días fue San Valentín, la fiesta de los enamorados y también el día en el que mi pastelería vende más chocolate que nunca, con forma de corazones por supuesto, o con algo relacionado con este motivo.

Incluso en el colegio de Leonardo organizaron un taller referente al día de los enamorados y cuando fui a buscarlo a la salida, me entregó tres hojas con tres diferentes dibujos de corazones: uno rojo con brocas o “pinchazos” en la jerga de Leonardo, otro bastante canónico (didascálico) y un último todo coloreado. “Mamá toma son para ti”. Tuve que cogerlos con la boca, porque tenía a Orlando con un brazo, la mochila y una chaqueta con el otro, mi bolso que se me caía del hombro ( y un estrés de miedo, pero eso no ocupa espacio).

José pasó toda la semana en Sudáfrica por temas de trabajo, así que no pasamos juntos el día de los enamorados, yo lo celebré con mis hijos y José descansando en la cama después de un día demasiado largo. Volvió el viernes, lo acogimos como a un héroe de vuelta a casa después de una batalla, con abrazos en la puerta. Nos trajo regalos a todos… ¡¡¿donde habrá encontrado tiempo para ello?!! José es así, de repente sale a pasear a Orlando para que se duerma y vuelve a casa con esas zapatillas de las que me había enamorado por la mañana.

Esto fue ‪el sábado por la noche‬‬, volvió a casa con un paquete y una dedicatoria. Mi regalo por el día de los enamorados, en un día cualquiera.
Llevados por la ola de la euforia decidimos abrir una botella de vino tinto. Habíamos terminado de cenar y los niños estaban dormidos desde hacía rato.
Por fin tú y yo, muchas cosas que contar y un vino. Un plan perfecto de enamorados. Que rico el vino. Lo hemos disfrutado hasta la última gota en la copa, por lo menos yo, sé que José se apuntó al plan por mi, porque a él no le gusta mucho el vino.
Pusimos una peli de fondo y yo me perdí unos minutos con el teléfono. Pocos minutos, los suficientes como para que José se quedara KO en el sofá. El vino cosechó a su primera victima. Mientras que yo fui atacada por una leve borrachera. Después de meses sin beber, una copa de vino me hizo el mismo efecto que un Gin Tonic!

¿Qué hacer entonces?
Miré otra vez al sofá, José seguía más muerto que vivo. Me fui directa a la cocina, como hago cuando no sé qué hacer. Arrasé con el chocolate y las galletas, escondida en la dispensa como si fuera una pecadora, luego volví al salón y con las migas todavía pegadas a mis labios , le llamé:
José! José! ¿Quieres dormir aquí o te vienes a la cama?

Nos fuimos a dormir. Que sensación más dulce es el sueño que se adueña poco a poco de cada parte de tu cuerpo, hasta llevarte al mundo de Morfeo.

Así es como no celebramos San Valentín. Así es como los enamorados celebran cada día; durmiéndose en el sofá, emborrachándose con una copa de vino, tosiendo en la cuna, durmiendo abrazado a un peluche, escribiendo mensajes en el móvil, viendo una peli, comprando un regalo, merendando churros con chocolate, enfadándose, gateando, comiendo una parmigiana, comprando pan, dándose besos, bailando una canción de ‪Coldplay‬‬, durmiendo…. Viviendo.
Este domingo me he despertado y estaba enamorada, como ayer, como el día de San Valentín, como mañana y todos los días del año. Porque el amor está dentro de nosotros y dentro de las cosas. Sería difícil encontrar un solo día en todo el año en el que no estemos rodeados de amor y en el que no amemos. Sería difícil encontrar personas que no aman, los muertos no aman. Pero quien vive, ama.

Foto de Jesús Romero.
Vestido de Atelier Emé
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15 febrero 2018

Una semana casi sola

El lunes pasado escribí…

En los días soleados, subo a la terraza, aunque sea por solo cinco minutos y disfruto de la paz y del silencio. Disfruto de la vista que ezquiva los edificios blancos y a los techos rojos de Madrid, hasta llegar al cielo azul estriado de blanco. Es el momento en el que me siento en paz con el mundo, el momento en el que no pienso nada y estoy bien en mi soledad. Esta sensación se interrumpe bruscamente cuando vuelvo a entrar en casa. Las cosas de la terraza apiladas, los regalos de Navidad de los niños todavía escondidos porque eran muchos, las zapatillas de José que allí se han quedado desde el verano…. Todas las trazas de mi familia que encuentro mientras bajo la escalera para volver al salón, me producen una sensación de vacío. Y el hecho que sea lunes no ayuda. Los lunes para mi son como una resaca, con la diferencia que, en lugar de haberme emborrachado de alcohol, me he emborrachado de juegos, de paseos los cuatros juntos, de la mesa llena de comida, del ruido, de las risas y de los lloros. En fin, de mi familia.
Tendrían que buscar un nombre apropiado a esta sensación, al igual que han hecho con la resaca.
Cuantas más cosas encuentro, más sola me siento. El oxímoron del lleno que está vacío y viceversa. Llego al salón y estoy tan vulnerable, que un solo comentario bonito del blog me puede abrir el camino al gimoteo.
Este lunes especialmente, porque José se ha ido de viaje, lejos, a Sudáfrica, donde me gustaría ir pronto. Leonardo está en el colegio, Orlando ha salido con la niñera así que no hay nadie para entretener caóticamente mi tiempo. Estoy con mi ordenador, un café en un vaso de cristal y un trozo demasiado grande de chocolate. Me siento culpable en cada mordisco, pero lo termino, como siempre. La fuerza de voluntad en mi caso se motiva en el momento en el que deseo tenerla, mientras los sentidos de culpabilidad están constantemente en guardia. Qué rollo.

La semana va a ser larga, nunca me ha gustado estar sola y menos por la noche. Esta va a ser la ocasión para superar mis limites y mis miedos (por cierto, llevo días sin ver algo que sea mínimamente violento, muy dramático o de suspense en la tele, en previsión de esta semana jajajja). Estoy pensando cómo organizarnos en la cama los tres, los niños y yo. Porque tengo la duda de que Leonardo todavía pueda caerse de la cama…. Acostumbrado a dormir “en el suelo”.
Me gusta aquella sensación que yo llamo “hihihihi” y es la sensación de seguridad que produce el estar muy cerca el uno del otro.
Dos días probablemente nos acamparemos en casa de Ana. Va a ser un experimento, un documental de cómo viven debajo del mismo techo dos madres, tres hijos y un marido. Mientras tanto, os echo de menos familia, sobre todo a ti José, que no obstante estás en otro continente, sé que me leerás. Todavía no te has ido y ya te extraño. ¡¿Que haría yo sin mi familia?! ¿Hay algo más importante que ellos?
Nada, ni una sola puesta de sol, ni un solo cielo estrellado, ni un solo canto de sirenas, ni un solo baile en la playa…. Nada es más importante que vosotros. Vuelve pronto.

Foto de Jesús Romero
Vestido de Atelier Emé

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12 febrero 2018

Antes de vosotros

Antes de vosotros también reía, pero ahora rió más, porque lo hago también con vosotros, vuestras risas agudas y desvergonzadas me contagian, son mis risas mas las vuestras. Río en secreto de vuestras palabras mal dichas. A veces se me escapa reír mientras os estoy echando una bronca y tengo que girar la cara porque no puedo aguantarme, hasta que me recompongo, entonces me doy la vuelta y vosotros estáis todavía en la misma posición, mirándome con una mueca de culpables y yo me tengo que concentrar para mantener la seriedad. Algunas veces me río de vosotros también, como cuando, Leonardo, te llené el pelo de aceite de coco y te puse el gorro de la ducha con encima una goma, para matar a los piojos. Tuve que irme a la cocina para no reírme en tu cara. Las risas con vosotros son una suma de risas y esto hace que yo ría mucho.

Antes de vosotros también lloraba, pero ahora lloro con tres corazones, lloro las lagrimas de tres personas. Lloro vuestra tristeza, lloro vuestras decepciones, lloro vuestras penas, lloro vuestros dolores y cansancios. Y lo hago mientras os abrazo fuerte para que no me veáis y sigáis pensando que mamá es la única capaz de sanar las heridas y de secar las lágrimas.

Antes de vosotros también era feliz, pero ahora vuestra felicidad es también la mía, por eso es más grande y dura más. Es una felicidad profunda y a largo plazo, que crece con vosotros y nunca retrocede. Una felicidad que construimos juntos día tras día, hecha de pequeñas grandes cosas, de momentos inolvidables. La felicidad de hablar por primera vez, la felicidad del primer paso, la felicidad de pronunciar la palabra mamá, sabiendo que nunca se quedará sin contestación, la felicidad de una sonrisa ante un helado, la felicidad de muchos “te quiero”, la felicidad de ganar los desafíos, como llegar al otro lado de la piscina sin flotador y con la mirada incrédula buscarme para sonreírme fuerte. Antes de vosotros disfrutaba de las cosas bonitas, mientras que ahora doy las gracias cada día por lo que tengo. Porque os tengo.

Antes de vosotros también amaba, pero amaba conscientemente, con los ojos enamorados y el corazón en guardia. Ahora amo incondicionadamente, sin expectativas, ni limites. Estoy dispuesta a donarme completamente a vosotros, a ponerme detrás de vuestras exigencias. Amo a otro nivel, os amo infinitamente. Amo el amor con el que nos fundimos cuando nos abrazamos, cada vez que vuestras manitas pequeñas buscan las mías, amo el amor que hay detrás de la palabra mamma.

Antes de vosotros también era yo misma, pero ahora soy mi mejor versión. Más paciente, más madura, más predispuesta, más generosa. Me habéis convertido en una madre orgullosa, en una mujer completa. Antes de vosotros también era entusiasta y soñadora, pero ahora vuestras victorias son las mías, vuestros sueños son los míos y yo me siento como el muñeco de un videojuego cuando va cogiendo puntos, estrellas, paquetes, monedas…. durante el recorrido, para que ganes fuerza. Con vosotros mi yo se ha completado.

Antes de vosotros también vivía. Pero ahora vivo más.
Mis sentidos se han expandido, mis emociones se han multiplicado, mi corazón se ha ensanchado, mis límites se han quedado atrás, dejando espacio a las pequeñas luchas cotidianas, a los desafíos, a la madurez de madre. Veo la vida también a través de vuestros ojos, los niños, más verdadera que nunca, sin sombras ni prejuicios, la vida en si misma, bonita y sencilla, hecha de puestas de sol, de las melodías del mar, de la nieve que cae a carcajadas, del olor de bebés, de manos que se tocan, de labios que florecen, de cuerpos que sientes y almas que sienten.
Antes de vosotros vivía, pero ahora vivo con ardor. Estoy más viva que nunca.

Foto de Jesús Romero Deluque.
Nuestros looks son todos de la colección #DenimIsMyCanvas de H&M
El maquillaje y el pelo me lo han hecho a domicilio las chicas de Urvan
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5 febrero 2018

Como crear una obra de arte con tu hijo en 10 pasos.

En la habitación de Leonardo hay un armario blanco muy grande que heredamos de los antiguos inquilinos. Mientras estábamos decorando su cuarto, decidimos pegar un papel de pizarra en uno de los costados, para que Leonardo pudiera pintar y porque sinceramente quedaba bien. De hecho estamos pensando de poner otra en la pared. Cuando tenía más o menos dos años, la pizarra despertó su interés y empezó a entretenerse pintando cosas. Fue así cuando me di cuenta de que pintaba muy bien. Solía dibujar personas, la familia, como la mayoría de los niños y los rasgos eran tan especiales que empezamos a pedirle que dibujara lo mismo en hojas de papel.
Como sabéis somos de lo que reducen el uso de la tele y videojuegos a una hora al día como máximo, así que la pintura fue uno de los pasatiempos que valoramos para pasar las horas con Leonardo y de la forma más creativa posible.
A Leonardo le gusta pintar, como a la mayoría de los niños, le gusta crear, con plastilina, con los juegos de construcción, con pintura… y para nosotros lo de pintar ha sido una buena alternativa para las eternas luchas con los playmobil o al fútbol. Además le ayuda a desarrollar la imaginación, la motricidad de las manos, a aprender los colores. La pintura es un medio de comunicación potente y que implica el uso del cerebro aplicado al corazón.
En fin, me habéis preguntado mucho sobre materiales y técnicas que usamos con Leonardo para su creaciones. Este fin de semana hemos estado trabajando en otra obra y he decidido escribir este post, para que os animéis a pintar con vuestros hijos o simplemente para que, como nosotros, estéis atentos a las cualidades que vuestros hijos tienen y que durante los fines de semana podéis ayudarle a desarrollar.

Como crear una obra de arte con tu hijo en 10 pasos.

1 El material Tras mucho tiempo pintando en los típicos folios Din A4 nos hemos lanzado a pintar sobre lienzos, hemos probados varios tamaños, los más grandes son más espectaculares una vez terminados, pero es complicado hacerlos de una sola vez, y a la mayoría de los niños les gusta más la inmediatez.
También es bonito hacer un grupo o serie de cuadros pequeños, tal vez con la misma temática. Los lienzos se pueden comprar en El Corte Inglés o en las tiendas especializadas, o si no queréis gastar mucho dinero, hay otros de calidad más baja y a buen precio, en Tiger.
Acrílicos con base de agua, para los niños son los más adecuados o las acuarelas. Algunas veces hemos usado tizas y ceras también, pero manchan bastante a posteriori.
Los Rotuladores gordos son los preferidos de Leonardo porque son más inmediatos a la hora de dibujar y tienen un mayor impacto visual. Nos dimos cuenta porque siempre quería pintar con los típicos fluorescentes de colores.
Os puede ser útil un rulo para pintar una base de fondo.
Pinceles de varios tamaños y por supuesto colores.

2 Elegir el tema juntos algo sencillo y que le haga especialmente ilusión al peque, pero podéis conducirle a algo en concreto que puede molar más que frozen o una flor. Cohes, barcos, casas, suelen ser temas sencillos a los que se le pueden sacar partido.

3 Ropa de trabajo Mejor prevenir que curar, poneros vestidos viejos o un delantal, porque por experiencia os aseguro que las manchan no se quitan!!! Cuidado también con el suelo o la superficie donde os ponéis a pintar.

4 Motivar y crear expectativas. Siempre es bueno incitar a hacer algo bueno, por ejemplo decirle que luego colgareis la obra. Salga bonita o fea, será siempre un bonito recuerdo para el futuro.

5 Dejar volar la imaginación, de un coche puede salir un cocodrilo, de una casa un cohete, los niños ven las cosas diferente que nosotros, dejar que se expresen con sus lenguaje. Os aseguro que os dejarán asombrados!
La ayuda de los padres es bienvenida, y muchas veces reconducir o guiar los dibujos os llevará a un resultado espectacular.

6 Elegir la técnica. Empezar con un fondo y luego dibujar encima o al contrario, empezar dibujando el sujeto y luego colorear.

7 Aprovechar lo que están aprendiendo en el cole: números y letras para que se sientan cómodos y entusiastas. Crear un puente entre el aprendizaje escolar y la educación en casa.

8 mantener una actitud positiva y hacer que la pintura sea un juego pero siendo conscientes de que estamos aprendiendo así que hay reglas, pero las podemos romper.

9 Cuidar de las cosas, guardar todo el material, limpiarlo, hacerle responsable de las cosas. Es parte del proceso y de la educación.

10 Colgar la obra de arte en alguna parte de la casa. No hay persona que entre, que Leonardo no vaya corriendo a enseñarle todos sus dibujos de su habitación.

Hemos creado un perfil de las obras de Leonardo @leo_nar_do_kidpainter por si os apetece verlo.

¡Buen comienzo de semana! Viva el arte.


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1 febrero 2018

¡Vida de padres!

Los fines de semana son nuestro momento crítico, nuestra prueba de fuego, nuestra ocasión para superar los límites a través de la paciencia infinita.
Los fines de semana es cuando pasamos más tiempo los cuatros juntos y es cuando José y yo discutimos más.

Me niego a creer que esta es la vida de todos los padres.
Bueno si no es la de todos, será la de la mayoría. Le contesto yo.

¿En que se resume la “vida de padres”?

Somos individuos que después de crecer y educarse dentro de una familia, se desapegan en busca de su propia autonomía. Nos hacemos responsables de nosotros mismos, nos expresamos libremente, tomamos decisiones y hacemos más o menos lo que nos viene en gana.
Cuando tenemos hijos, es decir que nos convertimos en padres, volvemos dentro del núcleo familiar y aunque con un papel diferente, somos parte de un circulo cerrado, donde hay reglas, sentido común y sobre todo más personas.
En el circulo familiar, los padres tienen el papel más duro, los hijos pueden colaborar y hacer que resulte un poco menos duro, pero no siempre se logra esta armonía, yo por ejemplo, como hija no colaboré en absoluto, hice justo todo lo contrario.

Los padres son los principales responsables de sus hijos, este es el primer cambio. Si antes podíamos hacer lo que nos daba la ganas y tragarnos las consecuencias, ahora las consecuencias de nuestras acciones van directamente a infectar también a nuestros hijos. Que más… La educación! No hagas nunca lo que no quieres que hagan tus hijos, así que si se te escapa un eructo… aguántalo, si te enfadas no grites, si alguien te corta el camino con el coche, no le insultes, mejor confórmate con pitarle. Así miles de cosas…. Nuestros hábitos como individuos autónomos cambian cuando somos padres. Nos convertimos en un ejemplo para nuestros hijos, que además son esponjas y están atentos a todo. Repito, a todo!! También mientras están viendo la tele, con los ojos como platos y la boca abierta, literalmente hipnotizados con el dibujo que están viendo. No os fieis, lo he comprobado yo misma! De repente se os escapa una palabrota mientras estáis contando a vuestra pareja que día de …. habéis tenido y al segundo una voz aguda os preguntará: ¿¿Mamá, has dicho mierda?? Y lo hará sin moverse, con los ojos pegados a la tele y casi sin mover la boca, que se queda abierta como antes. Tanto que le preguntarás asombrada a tu marido: ¿¿Oye, lo has escuchado tu también??

A los niños no se le escapa nada. Ojo!!

A los niños tampoco les importa si los padres están cansados y necesitan relax. Ellos no saben lo que es el la necesidad de descansar porque no la prueban, tienen las pilas Duracell, que nunca se gastan, las que duran más y a nosotros nos toca exprimirnos hasta los huesos, para lograr que se cansen y conseguir que por lo menos vayan a dormir a una hora decente. Además la siesta a partir de los cuatro años… olvídala.
Cada actividad que implique movimiento es bienvenida, incluso saltar en el sofá. Los santos sofás que han pasado de ser objetos de culto (casi) No se salta en el sofá he dicho! a camas elásticas Venga a saltar un poco.

Al parque ya vamos corriendo y una vez allí le organizamos un circuito como el que hacemos en el gimnasio y que ahora están tan de moda. Si aguantas una hora, luego compramos un helado! (y que no sea de chocolate, si no hay que volver a repetirlo todo desde el principio).
La comida abundante y pesada: fabadas, pasta al horno, puré de patatas son buenos trucos para favorecer el sueño. Ojo, son trucos para los hijos, mientras que los padres mejor que coman ligero para que no les entren ganas de dormir una siesta, una copita de vino que te alegra el día podría ser fatal, mejor dejarla para por la noche.

La intimidad de la pareja esta si que se ha ido a tomar por saco. Y cuantos más hijos, “más el saco se ha ido lejos”. Acaba convirtiéndose en una tarea doméstica, que aparece en el calendario de las tareas, que está pegado en la nevera con los imanes de Star Wars. Hoy es martes, nos toca! Ganas o no, hay que hacerlo, si no se pierde el entrenamiento. Ánimo. Volverán tiempos mejores!

Durante la semana lo que más nos afecta a los padres es el sentido de culpabilidad por no pasar bastante tiempo en familia, trabajamos todo el día (a excepción de pocos casos) y el único momento para reunirse es la hora de la cena, que va por turnos, los niños cenan antes, luego se acuestan y luego cenan los padres. Al menos en mi caso.
La sensación de la que hablo empieza el lunes y va aumentando días tras días, hasta que llega el viernes y nos sentimos con el deber de dar el máximo con nuestros pequeños. Intentamos de que se olviden del poco tiempo pasado juntos durante la semana. El viernes por la noche ya no hay restos de culpabilidad, en su lugar está el cansancio.
El cansancio de una semana de trabajo, de horarios duros, de niños que te despiertan por la noche, de construir legos y hacer batallas….

¿Te acuerdas cuando salíamos? ¡Sinceramente No!

José y yo intentamos hacer planes cuando podemos, aunque estamos cansados, es un elixir para la mente, una bocanada de aire fresco necesario.
Necesario para afrontar el fin de semana, que es cuando el trabajo de padre toma su máxima potencia, 48 horas no stop.
Empieza por la mañana, temprano, muy temprano. Con unos deditos que te abren los ojos, una luz encendida de golpe, una baba que gotea en tu cara, una voz que grita mamá!! Papá!!…
La sensación de los pies que frotan las sabanas suaves es un recuerdo lejano, los brazos que se estiran también. El despertar de los padres se parece más al de los bomberos cuando hay un incendio. Es un despertar traumático, si no fuera porque lo vamos entrenando durante años.
Todo lo que viene después sigue el mismo ritmo rápido y sin pausas. Con un solo hijo, los padres tienen la posibilidad de alternarse, mientras que si hay más de uno, sirve el dicho: mal de muchos consuelo de tontos.

Yo no se los otros, pero Leonardo no juega solo, siempre busca compañía, cuando alguien le dice que no, lo intenta con otro, llega un momento en el que ya no cuenta la relación, los desconocidos también le valen, así que al chico de la frutería le pregunta “Jugamos”. Es un moto perpetuo e incansable que cosecha victimas a su alrededor. Yo lo entiendo, el fin de semana con los papis a full time es una pasada para los niños, yo lo he vivido antes que mis hijos, sé que subidón te da el saber que tienes a tus padres todo el día disponibles.
Nunca le pregunté a mis padres como llegaron sanos y salvos después de tantos años trabajando y con cuatro hijos.
No hay ninguna formula para “quedar sin daños”, solo la santa paciencia y la voluntad infinita.
Los sacrificios aumentan con el paso de los años, para mi por lo menos es así. Será que mis padres me han acostumbrada desde pequeña. Ellos siempre han trabajado mucho y nosotros hermanos los sábados y domingos que no había colegio, íbamos a echar una mano a la pastelería. En casa también se ayudaba en las tareas. Creciendo con el ejemplo de mis padres, he aprendido que el sacrificio es parte de la vida, pensad que los niños tienen que despertarse temprano ya a partir de los tres años, para ir al cole. Pasará todo esto, pero yo la maternidad la vivo bastante bien, con momento mejores y otros peores, como todas, pero no pido nada más ahora, nada más de lo que me puedo permitir. Lo vivo con consciencia y con “resignación”. Es decir, lo tengo asumido, además pienso que los hijos son la oportunidad que tenemos para aprender a mejorarnos, a ser más pacientes, más altruistas y generosos, a ser más disponibles y tolerantes… nos ponen a dura prueba, a nosotros, a nuestra relación de pareja a las amistades y al trabajo. Los padres tienen menos tiempo para ellos mismos, en casos como el nuestro, aun menos, porque no tenemos a los abuelos (gran recurso, padres antes que nosotros y todavía disponibles a sacrificarse para sus hijos) o la posibilidad de una nanny a tiempo completo.
José no lo tiene tan bien asimilado como yo, serán los tres años menos que nos distancian jajaj , será que los hombres (muchas veces) se parecen más a los niños y nunca llegan a madurar por completo, será que cada uno vive las cosas de manera distintas, pero en cualquier caso es importante vivir valorando lo que tenemos y a pesar de los esfuerzos y los cabreos, de la falta de tiempo libre y del agotamiento, todo esto es una etapa de la vida, quizás la más bonita, desde luego la más intensa. Si lo hacemos bien, recogeremos los frutos de nuestro trabajo y empeño, si resistimos estaremos juntos el día en el que la casa volverá a estar vacía y se nos devolverá el tiempo libre. Juntos, estoy segura de que echaremos de menos nuestro hoy.

Me niego a creer que esta es la vida de todos los padres.
Bueno si no es la de todos, será la de la mayoría. Le contesto yo.
Que opináis vosotros?? Creo que nos vendría bien una comparación, creo que me ayudaría mucho leer a José los testimonios de más padres en la misma situación. Porque estoy convencida de que la vida de los padres es la que acabo de describir, nada más, nada menos. Dura y maravillosa.

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29 enero 2018

¿A qué te dedicas? Soy influencer

Tenía pensado escribir este post hace mucho tiempo, tenía un borrador guardado y al final por una razón o por otra, nunca lo terminé. Después de leer la noticia de que una famosa influencer denunció un foro, después de ser atacada/acosadas durante años, he pensado que había llegado el momento adecuado.
Aunque afortunadamente mi caso es completamente diferente, porque no tengo la misma repercusión y de momento, mis lectores y seguidores son personas educadas, madres como yo y mujeres inteligentes. Solo en pocas ocasiones he tenido la mala suerte de chocar con algunas personas amargadas o como se definen ahora “haters” y aunque no le hice mucho caso, porque no vale la pena, reconozco que pica. Por ello podría ponerme en la situación de estas chicas que han sido victimas de continuos acosos y muy malos comentarios.

Recuerdo cuando empezaron los blogs de moda, cuando yo trabajaba de estilista y en todos los desfiles veía a los blogger sentados en primera fila, mientras “nosotros, gente del gremio” teníamos derecho a otros asientos, menos exclusivos. Me daba rabia. Envidia nunca. Me molestaba el hecho de que chicas, que en mi opinión no tenían mucho gusto y poco conocimiento de moda, fueran más privilegiadas que nosotros estilistas habiendo estudiado una carrera (diseño de moda) durante varios años. Pero así funcionaba y así funciona todavía.
Los bloggers fueron aumentando y los asientos disminuyendo. Los bloggers se convirtieron en los portavoces de la moda de pasarela en la calle. La gente veía en estas chic@s un ejemplo más verdadero que las modelos de las revistas y se identificaban con ellas.

Cuando vine a Madrid, Leonardo tenía un mes de vida y yo no hablaba español, así que los primeros dos años me dediqué a mi nueva vida de mamá y a conocer la ciudad, el idioma, la gente. Cuando pensé en volver a trabajar, retomé el contacto con algunas revistas y casas de producción televisivas, teniendo en cuenta mi experiencia durante los últimos años en Italia. Lo que tenía bastante claro es que mi vida como estilista había terminado en Milán y no quería volver a abrir un nuevo capitulo, quería dedicarme a otra cosa. Estaba bastante confundida con lo que debería/podría hacer. ¿Qué era lo que más me identificaba? La única cosa que me hacía sentir segura era la maternidad. Cuanto más me escuchaba, las ideas se me volvían más claras, hasta que se me ocurrió proponer un blog de mamá a la revista Elle.
Así es como nació mi blog Mamma Mia y no podría estar más contenta por su éxito y por las oportunidades que me está regalando.
Dedicarme al blog es mi trabajo, todos los días hay un texto que escribir o fotos que hacer o contenidos que actualizar o eventos, citas, días de prensa etc… Lo maravilloso es que tengo tiempo para dedicar a mis hijos y que me gusta muchísimo lo que hago, lo disfruto, pero no deja de ser un trabajo. Mi trabajo.
Sé que todavía para algunos es difícil de entender esta nueva profesión, incluso en el registro de autónomos, pero existe. Los influencer son trabajadores al igual que los banqueros, los arquitectos, los camareros etc…. Aunque el nombre hace gracia lo admito.
Después, está el tema de las criticas gratuitas. Yo personalmente nunca me permitiría juzgar el trabajo de otra persona, sobre todo si no me afecta de ninguna forma. En algunos casos podré estar satisfecho o no de un servicio, pero es muy diferente del acosar, juzgar y ofender. Por otro lado, muchas personas se dedican a ocupar parte de su tiempo escribiendo comentarios maleducados y ofensivos, para hacer daño.
Supongo que tal necesidad nace de una frustración interior que causa la necesidad de sacar el veneno y olvida que todos pasamos por momentos malos, todos sufrimos y tenemos malos días, todos vivimos y sentimos y es nuestro deber respetar a nuestro prójimo. Me llama la atención que se trata sobre todo de mujeres, que se critican unas a otras!
Existe la indiferencia o el intercambio de opiniones, nadie se espera que todos estemos siempre de acuerdo, yo sinceramente leo las criticas y muchas veces son razonables, me hacen ver las cosas desde otro punto de vista, siempre que sean tratadas con educación.

En fin, estar más expuestos no autoriza a cualquiera a juzgar y aún menos a dar vía libre a la mala educación y a la maldad.
Respetar – .

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25 enero 2018

Preguntas y respuestas

Hoy voy a publicar el post más raro desde que tengo el blog.
Voy a hacer un popurrí de temas, pero no aleatoriamente. Voy a escribir sobre cosas que me habéis comentado, porque es verdad que pocas veces contesto a los comentarios en el blog, pero siempre los leo!
Además aprovecho la ocasión para agradecer vuestro cariño y la constancia con la que seguís mis vivencias tanto por aquí como en mis redes sociales. Sinceramente gracias de corazón.

Dedico dos rayas también a mis “haters” que afortunadamente se cuentan con los dedos de una mano! A ellos decirles que los mensajes maleducados y con fin de hacer daño acaban directamente en spam! Por eso, aconsejo a estas pocas personas, utilizar su tiempo para algo que les ayude a sacar la frustración y que la convierta en algo positivo, en lugar que perder el tiempo en escribir maldades gratuitas y sin ningún propósito.

Como consigo “la onda perfecta” en mi pelo y qué productos utilizo
Así funciona la cosa: después del champú siempre utilizo un suavizante, voy probando varios productos, no tengo una marca en concreto, busco que sean lo más naturales posible y el champú siempre lo diluyo con agua y lo extiendo en la raíces del cabello, por eso tengo un bote, (donde mezclo champú y agua), con una especie de punta, para que el producto vaya directamente al cuero cabelludo. He aprendido que el cuero cabelludo se masajea y no se frota!
Después de secar el pelo con una toalla, le pongo un producto hidratante especifico para el pelo, hay varios, una marca que me gusta es Aveda, pero creo que según la tipología de pelo, cada uno se encontrará mejor con un producto o con otro. Peino y otra vez me seco con la toalla. Con el pelo húmedo, separo el pelo en mechones y me hago tirabuzones con los dedos. Este proceso es muy rápido, lo hago delante del espejo con una mano! Así me quedo hasta que el pelo no se seque de manera natural, antes de abrir los tirabuzones con los dedos. Es verdad que si tenéis que salir, es un poco rollo, porque parece el peinado de Maria Antoniette, pero luego el efecto es fantástico.

Los materiales que utilizamos para los cuadros de Leonardo
Dibuja sobre lienzos, (hemos comprado un caballete para que esté más cómodo) y utiliza un poco de todo, acrílicos, marcadores de colores o negro y blancos, a veces tizas y cera. Podéis encontrar todo el material en El corte ingles, la zona dedicada a libros, papelería o en las tiendas especializadas que tenemos una cerquita de casa. Mirad en función de la calidad/precio.

El bilingüismo de Leonardo, como lo manejo
Yo siempre le hablo en italiano, lo hago desde que nació y siempre le hablo como si fuera mayor, nunca he utilizado palabras como popo para decir caca o papos para decir zapatos, si él me contesta en español yo sigo hablándole solo en italiano. Eso si, no he sido lo bastante “autoritaria” y he dejado que se sintiera libre para elegir el idioma que más cómodo le salía para contestarme, pero ahora las cosas han cambiado. Cada vez que me contesta en otro idioma que no sea italiano, le digo que no entiendo y le fuerzo a contestarme en mi idioma. No obstante le cueste más, lo tiene dentro, Leonardo sabe hablar italiano y así la mayoría de los niños que tienen uno de los padres que habla otro idioma.

Recetas italianas
Prometo que me organizaré también para ello, necesito más tiempo para prepararlas, pero está planificado! Además que tengo mi nueva i companion de Mulinex por estrenar. Añado que los panettones no se pueden hacer en casa, el proceso es muy largo y requiere maquinaria especial.

Turismo en Italia
Hay muchísimos, depende lo que os guste. Mar: Sicilia – Sardegna. Si tenéis menos Budget Puglia (zona Gallipoli). Si tenéis menos tiempo: Liguria le 5 terre

Como conocí a Jose
Escribí un post sobre ello, se llama el hilo rojo.

Los hombres son más abiertos en Italia o en España
Yo he encontrado en los dos países hombres “abiertos”, pero en España bailan mejor 😉

Ritual de belleza
No lo puedo definir un verdadero ritual, porque no tengo bastante tiempo, pero todas las noches me limpio la cara y me paso un tónico de rosa mosqueta, luego utilizo un suero de Elisabeth Arden (en este periodo, pero voy cambiando) mientras por la mañana me pongo una crema hidratante con protección.
Que estudié
Fui al liceo artístico y luego al Instituto Europeo de Diseño.

Puedo comer todo el panettone que quiera sin engordar
No, de hecho, menos mal que no lo tengo aquí todos los días, pero aun así tengo una genética muy buena y siempre he comido dulces sin preocuparme.

Orlando ya duerme por la noche
Depende de la noche, en general se despierta una sola vez, pero hay noches en las que estamos más tiempo despiertos que dormidos. A las 9 está dormido y se despierta por la mañana temprano, sobre las 6.30, pero a veces se despierta una vez más, sobre la 1.30

Me vendes un cuadro de Leonardo
Ahora mismo no me veo capaz, pero en un futuro, si sigue pintando y ya no sé donde poner los cuadros, entonces si.

Ana y Miri
Sin ellas mis días no serían igual de bonitos, son las que me han hecho extrañar menos a mis hermanas. Hablamos todos los días, si podemos quedamos para comer y con suerte también para cenar. Tenemos un chat donde nos escribimos cosas de trabajo y tonterías, en la misma proporción. Es una suerte para mi poder compartir tantas cosas con ellas. Aprovecho para decirles que las quiero mucho.

Restaurantes italianos en Madrid
Que haya probado y me gusten están: Ornella en la calle Velázquez, da Matteo, en el mercado de la Paz de Hermosilla, la Tavernetta por Alonso Martinez y mi casa 😉

Maquillaje
Como algunas habréis podido comprobar por mis stories (jajaj) no uso maquillaje casi nunca, a excepción de un corrector de lancome y un brush para dar un poco de color a mis mejillas. Si salgo, añado también rimmel, entre mis preferidos está el de Dior, y pintalabios rojos, oscuros o naturales, de chanel, mac, ysl principalmente. Acabo de comprarme un lápiz blanco para los ojos, a ver que tal….

Que es lo que más valoro en la educación de mis hijos
La educación misma: el respeto y la humildad. Creo que si tienen estos requisitos, serán capaces de vivir la vida con el corazón y valorar lo que tienen. Si aplicas respeto y humildad en lo que haces, en tu día a día, los demás te apreciarán y te querrán, las oportunidades te buscarán y encontrarás la paz. Y yo quiero sobre todo, que mis hijos sean felices y estén en paz.

Como duermen los niños
Hasta que Leonardo cumplió un años, vivíamos en un piso con un solo dormitorio, la cuna de Leonardo estaba colocada al lado de nuestra cama. Recuerdo que cuando se despertaba por la noche, le cogía y me sentaba en una mecedora a darle el pecho, tardaba mucho y yo me caía del sueño, pero aguanté así hasta que empezó a no despertarse por la noche. Algunas veces, acababa en nuestra cama y dormíamos fatal, pero a mi me gustaba igualmente. Cuando nos mudamos a un piso más grande, pusimos la cuna en otro cuarto, pero noté que estaba incomodo, la cuna le iba pequeña, él se movía mucho durante la noche y entonces decidí cambiarle a una cama. Al ser muy pequeño y con el miedo de que se cayera, opté por una cama en el suelo, bueno, un colchón matrimonial, donde además podía jugar. Leonardo parecía aun más pequeño con tanto espacio, pero desde aquel día empezaron noches magnificas y de descanso, no se despertaba nunca. Fue una de mis mejores iluminaciones! Leonardo sigue durmiendo en la misma cama y en su habitación, solo viene a nuestra cama para despertarnos o para saltar, pero siempre nos acostamos con él hasta que se duerme. Yo estoy completamente en contra de los métodos “duérmete niño” que los dejan llorar.
Con Orlando he cambiado técnica para favorecer mi descanso, le duermo y le pongo en su cuna, al lado de nuestra cama, pero cuando se despierta, le paso directamente a nuestra cama y le amamanto allí, ya no lo levanto, lo hago tumbada y me duermo en seguida, él también. Lo malo es que el pobre José se tiene que mudar a la cama de Leonardo, porque me da miedo que le haga daño sin querer y entre nosotros, me gusta que cada niño tenga compañía. En mi sueños, llamadme loca, dormimos todos juntos en una enorme cama que ocupa toda la habitación. De todas formas, cada madre tiene que buscar su método, según sus sensaciones, nadie conoces a nuestros hijos mejor que nosotras.

Como combino la lactancia con la alimentación complementaria
Orlando acaba de cumplir siete meses, sigo amamantándole, pero he empezado a introducir alimentos complementarios, un potito en la comida y fruta para la merienda. La papilla que le hago es de caldo de verduras con crema de arroz (su preferido) o cereales o potaje de verdura, le encanta, está claro que es más de “salado” que de dulce al revés que su madre. La fruta no le gusta nada, he probado varias combinaciones, pero después de 5 cucharadas, cierra la boca y gira la cara jajajja así que siempre me lo acabo yo.

Hago ejercicio para la recuperación post parto
Con el tema del prolapso de vejiga, me prohibieron hacer deporte, fue difícil de aceptar, acostumbrada a ir al gimnasio todos los días. Lo único que he hecho hasta ahora ha sido ir a clases de hipopresivos, pero en febrero volveré al gimnasio, dado que el prolapso se ha solucionado y yo me muero de ganas por volver a la actividad física. Creo que el ejercicio físico es fundamental y que ayuda muchísimo a la recuperación post parto, pero es importante saber qué tipo de ejercicios hacer. Coger peso por ejemplo no es bueno y tampoco entrenamientos de fuerte impacto, mejor empezar con actividades más dulces como yoga o pilates.

Seguid haciéndome preguntas, dándome consejos, comentándome, leyendo el blog, queriéndome y siendo felices!
Buen fin de semana.

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22 enero 2018

12 cosas que sorprenden a un Italiano cuando viene a vivir a España

Han pasado cuatro años desde que vine a vivir a Madrid. Con una maleta gigante, tan grande que parecía una nevera, me despedí de mi familia primero y de mi hermana en el aeropuerto, con las lágrimas en cascada y un bebé de un mes en mis brazos.
Hace cuatro años empezó una nueva aventura, que habla español y está diariamente iluminada del un sol caliente.
Me gusta vivir aquí, me gustan los españoles (son como los italianos pero más divertidos), me gusta hablar castellano, a pesar de mi acento de “Laura Pausini” y adoro el clima de Madrid. Durante estos años he aprendido el idioma y conocido las tradiciones de este país, algunas las he adquirido, mientras que otras, todavía me cuesta cogerles el puntillo.
Mi amigo Javi me aconsejó escribir un post sobre las diferencias entre Italia y España, me parece una buena idea, aunque siendo sincera, Italia es mi país de origen y acabaría ganando, imposible ser parcial. Así que te compro la idea Javi, pero le doy una vuelta.
Aquí os escribo 12 cosas que sorprenden a un Italiano cuando viene a vivir a España.

Bailar hasta abajo.
Es una de las célebres expresiones de mi amiga Miri. No sabía lo que era hasta que empecé a salir con canarios (José también lo es). Los canarios tienen el ritmo (reggaeton) dentro y también el más descoordinado de ellos, comparándolo conmigo parece Michel Jackson!

Nadie sabe cocinar pasta y arroz como Dios manda.
Para los italianos cocinar una pasta es como saber leer, fácil, obvio y lo aprendes desde pequeño, podemos improvisar una pasta o un risotto sin tener ingredientes, los niños también saben cocinar la pasta. Sin embargo no he encontrado a ningún español, hombre o mujer, joven o mayor, (excepto en los restaurantes, que hay una mejoría), que sepa cocinar una pasta o un risotto como dios manda, como se hace en mi país. La primera equivocación está en la cocción, demasiado pasada en lugar que “al dente” y luego la salsa, o lleva de todo, incluso pescado y queso, o es de tomate, por ejemplo la que lleva el mismo nombre que mi hijo pequeño, directamente del bote al plato.
Pero bueno, imagino que a los italianos nos pasa lo mismo con la tortilla por ejemplo….

El verbo llover
He aprendido que es difícil conjugar el verbo llover (de echo todavía busco escapatorias). Después de cuatro años todavía intento evitar esta conjugación y puntualmente digo “sí, hay lluvia” jajajajaj

Lo mismo me pasa con

Por y para
Es un misterio para mi, como el triángulo de las bermudas, o Atlantis, nadie todavía ha conseguido explicármelo para que pueda entenderlo, así que cualquier nuevo intento es bienvenido.

La impuntualidad
Cuando cinco minutos antes de una cita de trabajo, con mi mano sobre el telefonillo, me llamaron al móvil para posponer la cita dos días, pensé que había sido mala suerte. Cuando me pasó otra vez y otra más, entendí que se trataba de una mala costumbre y con el paso del tiempo me he dado cuenta de que aquí el tiempo tiene otro valor, que decir a las 10h significa (entre 10.15 y 10.45) y que las pausas son alargadas. He aprendido a salir de casa a la hora en la que he quedado, para llegar “puntual” y también a no tomarme en serio las confirmaciones a una convocatoria.

El buen tiempo
El sol es más importante de lo que creía, lo aprendí aquí.
Es verdad que hay un denominador común que dice que el tiempo en Italia es malísimo, pero no es cierto, depende mucho de la zona, como en España. Pero el sol que tengo aquí todos los días y que se ha convertido en un factor fundamental en mis días, lo echaría de menos en Milán.
Me encanta subir en mi terraza y quedarme un ratito sola, con los ojos cerrados y el sol que me acaricia la cara.

Los policías son muy simpáticos
Para Leonardo son como los súper héroes, ve a un poli y se emociona (todo lo contrario que su madre jajjaj), así que muchas veces nos paramos a saludarlos y siempre han sido muy simpáticos y disponibles con Leonardo, incluso nos han dejado subir en el coche y probar la sirena varias veces. A pesar de ello, a mi siguen sin hacerme gracia…. Demasiadas multas en el pasado quizás…

Desayuno con tomate
¿Y donde está mi capuchino con croissant? Hace cuatro años, delante de un desayuno con tortilla y tostada con tomate, ponía la misma cara que Orlando cuando le propongo la fruta, sin embargo he aprendido a apreciarla y ahora me gusta desayunar con una rica tostada de aguacate…. Pero no siempre eh.

Las oportunidades
Los españoles se apuntan a todo, arriesgan, te dan oportunidades, viven la vida con menos organización mental y más sentimiento. Me encanta y siempre estaré agradecida de ello.

El yogurt duro
José imitaría mi voz perfectamente, cuando volvía a casa y yo enfadada le decía: no entiendo como los yogures aquí están duros, pero que problema tenéis?? Los yogures duros!! Nunca se han visto en el mundo los yogures duros!!
Y José: porque? Como son los yogures en Italia??
Laura: Cremosos!!
J: Si si los hay cremosos aquí también.
L: Pero solo azucarados o con nata, no naturales como yo los busco! No entiendo, no puedo vivir sin mis yogures! Jjaaajja una loca!! Tuvo que acompañarme mi cuñado un día al supermercado a buscar yogures como los que yo decía.
Pues después de algunos meses, por fin descubrí los Pastoret!! Y ya me quedé contenta ☺

Patatas y Coca Cola
Mi vida antes era más sana, sin patatas fritas y sin coca cola. Ahora mi vida ha cambiado.

Vamos a ser felices los cuatros
El reggaetón en Italia es casi como un eczema en la piel, si hay un bar donde ponen este tipo música, dentro solo hay extranjeros. Sin embargo en España es casi música local, en los restaurantes, en las discotecas, en las fiestas, en los eventos…. En mi casa…. Ehm

Sin duda hay más de 13 cosas, si os apetece me encantaría que os apuntaseis a la lista. Tengo todavía mucho por descubrir y de lo que quejarme y enamorarme, pero nunca compararé con el país de mis sueños, el mío.


Mi look es de tinycottons, los botines de Camper.


Fotos de Jesús Romero.
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18 enero 2018

De mujer a hombre

“Yo no soy mala, es que me dibujan así”. (Cit Roger Rabbit).

Aunque esté dedicada en cuerpo y alma a nuestros hijos, no significa que no piense en ti. Las mujeres hacen muchas cosas a la vez y tienen el corazón muy grande, el alma muy llena y la cabeza muy confundida.

Es inútil pensar que con otra sería diferente, antes o después, de una forma o de otra, la esencia femenina saldría y te darías cuenta de que no ha cambiado nada. Es mejor aprender a convivir con las diferencias, que intentar cambiar a una mujer, es tiempo perdido. Un día, podrías incluso descubrir que hay una razón detrás de esta forma de ser y que tiene su sentido.

Después de tantos posts dedicados a nuestros hijos, este es para ti José y a todos los hombres en tu misma situación.

No me regañes porque esté más negativa, el cansancio hace que todo parezca más pesado y complicado de lo que es.

No me preguntes por qué estoy apagada, no me siento todavía yo misma, me veo diferente y me cuesta asimilarlo.

No te aburras porque esté más callada, estoy reflexionando sobre lo que estamos construyendo juntos y tengo miles de dudas, igual que tú, pero, por mi forma de ser no soy capaz de ignorarlas.

No te pongas nervioso porque yo esté nerviosa, es porque he tenido un mal día, los niños pequeños te llevan al límite de la paciencia. Probablemente no he podido hacer nada de lo que había planificado y me siento frustrada.

No levantes la voz porque me enfade, déjame sacar la frustración que tengo dentro, a veces es solo eso, no estoy realmente enfadada.

No desees a otras chicas porque esté menos atractiva, no me da tiempo ni de ducharme, imaginate pintarme las uñas. Yo soy la primera que sufro por no poder arreglarme. Echo de menos mimarme.

No te decepciones porque no aguante una película despierta y me voy a la cama pronto, las noches son continuamente amenazadas de imprevistos lloros, y llamadas: “mamá” y sabes que durante el día soy incapaz de descansar.

No me digas que parezco una loca porque a las primeras de cambio me ponga a llorar , estoy especialmente sensible, las hormonas del embarazo y de la lactancia todavía invaden mi cuerpo y no ayudan. Y ser madre me carga de responsabilidades que junto al cansancio, algunas veces no me dejan ver la salida del túnel.

No te desesperes porque me queje continuamente de mi forma física mientras como un bocadillo de nutella, no he conseguido todavía bajar los kilos demás del embarazo y tengo mucha hambre por la lactancia. Me cuesta mucho resistirme, no obstante me vea otro cuerpo, este mix explosivo me atormenta y entonces me quejo contigo, porque eres la persona más intima que tengo.

Siento pasarte a nuestro bebé antes de darte un beso cuando vuelves del trabajo. Estoy deseando tener las manos libres , pero tu te merece más que un beso.

Siento no ser cariñosa y por no cuidar de ti como antes. Te prometo que es solo un periodo y que volveremos a tener nuestra intimidad.

Siento quedarme a nuestro bebé en la cama, obligándote a ti a buscarte otra cama. Es “causa mayor”, pero lo siento, sé que no duermes bien.

Siento repetir demasiadas veces que no me entiendes. Esto si que no cambiará jajjaja así que te pido perdón para todas las veces que todavía te lo diré.

Siento no abalanzarme sobre ti cuando te veo. La maternidad nos baja el libido, pero dura solo los primeros meses, luego vuelve en su sitio.

Siento no prepararte una cena rica en lugar de calentarte una pizza. No me da tiempo de nada.

Siento no preguntarte más sobre tu día y tus necesidades. A veces me porto como si no supiera lo importante que eres para mi, pero créeme que no es así, tu eres fundamental para mi felicidad, para mi equilibrio, para mi familia. Crecer y hacernos mayores implica un cambio y con hijos un cambio más grande y muchos sacrificios. Estamos haciendo una cosa única y que durará para siempre y me encanta la idea de que sea contigo.

Dentro de mi tengo el recuerdo de nosotros dos solos, lo guardo como una joya y de vez en cuando lo saco, para no olvidar de que en mi familia a parte dos hijos maravillosos, hay un padre único y especial.
Siento no decirte te quiero como te lo mereces. Te quiero. Y si a veces parezco otra persona diferente a la que conociste. No te confundas, no te creas a ésta, yo sigo siendo la chica con la que bailaste una noche en el bar más pequeño del frío Berlín.

Revolucionar el mundo juntos. No te olvides <3

Foto de Jesús Romero

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15 enero 2018

Un día cualquiera

He pasado la mañana sin hacer nada en concreto, nada que no sea entretener a mi bebé de seis meses. Con los ojos todavía entreabiertos, empezamos nuestro ritual matutino, que conlleva lo siguiente:

Los buenos días, en la cama, son prevalentemente efusiones de amor y sonrisas.
El cambio del pañal en el baño.
La limpieza del rostro + lavado de nariz, que provoca lloros y gritos.
Las tonterías en el cambiador, cosquillas y efusiones.
El vestir, cada día más complicado debido a la vivacidad del bebe.

Después del ritual, bajamos a por mi café descafeinado y si Dios quiere un desayuno, literalmente tragado, de pie en la cocina y sin respirar! (Para luego quejarme de que se me hincha la tripa). El café me lo tomo como un shot de tequila, puntualmente me quemo, una quemadura larga, porque el café es americano. Ya me he acostumbrado y mi paladar también. Me preocupa más el lío ante de mis ojos. ¿Cuando mi casa ha parado de parecer una vivienda y se ha convertido en una comuna? Me pregunto. Me pongo a caminar nerviosa de un lado a otro arreglando y organizando cosas, con el reto de que el piso vuelva a ser mi hogar y no un deposito de cosas, por lo menos durante la mañana. Posiciono a Orlando en la Tripp Trapp, que es su silla/trona (de Stokke). Me gusta llamarla por su nombre, porque así parece un coche y Orlando sentado al mando. Le gusta a él también, menea piernas y brazos como los títeres, perfectamente sincronizados, un día seguro que le veré alzar el vuelo. Me lo llevo así (en su sillita) por toda la casa, incluso al baño. Arrastro la silla de una habitación a otra y a Orlando le pongo varías cosas en la mano para que se entretenga, cada habitación tiene las suyas.
¿Quizás me estoy convirtiendo en una ama de casa al borde de una crisis nerviosa?
Cuando por fin el sofá está completamente vacío, me siento y jugamos, grabamos videos, hacemos ejercicios, cambiamos pañales y más pañales, le amamanto, le preparo el potito, que come con el video de un concierto de música clásica de fondo y por fin son las 13.00. Llega la nani.
Fuera los dos. Que silencio.

Como cambia una casa sin niños. Silenciosa, ordenada, limpia, silenciosa, ordenada, limpia, silenciosa… demasiado silenciosa… triste. Es matemático, no falla ni una vez, deseo el momento en el que pueda finalmente tomar mi segundo café del día sola y cuando lo he terminado, me doy cuenta de que echo de menos a mis niños. Argh!!! ¿Que clase de bipolarismo me está afectando? ¿¿O A vosotras también os pasa??

Me recompongo, abro el ordenador, finalmente tengo que ponerme a trabajar y además este mes toca la declaración de hacienda trimestral, que rollo!
Después de contestar a todos los mails y terminar lo que había dejado pendiente (y la declaración) me pongo a escribir. Es mi momento, lo que más me gusta. Con los dedos encima de la tecla, a punto de empezar, me tocan el timbre. Es un paquete. Abro, lo cojo, firmo, no lo abro, vuelvo al salón, me siento a la mesa, abro el Word. Me quedo pensando sobre lo que voy a escribir. No siempre es fácil, mi mente no está todos los días ágil de ideas, así que busco inspiración en recuerdos, en hechos de los días pasados, en internet, en mi corazón. Busco y busco. Mientras estoy “en mi corazón” incluso me parece oír la voz de Orlando, qué especial es la conexión entre madre e hijo! Me parece hasta oír la voz de Maritza, la nani. Fijate tú, ella también está en mi corazón.
¿O no?
Tocan a la puerta. Adivinad quien es!


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