Mamma Mía

3 octubre 2019

Mis looks de Corea

El lunes pasado os he contado el viaje a Corea y prometí a las que me lo pidieron, poner los looks que me llevé. No fueron muchos, al final viajar con los niños significa comodidad y practicidad, pero me he permitido unos caprichos.

Aquí van las fotos y las menciones.
Buen fin de semana.

Mi traje es de Duarte y la camisa de &otherstories. El bolso (que se repite) es de Longchamp.
Leonardo está vestido con ropita de Les Écoliers, Orlando de Cos.

Mi chaqueta de piel es de Longchamp. Las gafas de sol de Oliver People.

Mi top y mis pantalones son de &otherstories.
Leonardo lleva chándal de Les Écoliers y zapatillas de Reebok y The Animals Observatory.

Mi chaleco es de Longchamp. La sudadera azul es de Les ecoliers. Mis Sandalias de Birkenstock.


La silla de paseo es de Chicco, se llama Miinimo2.

Mi camiseta es de Longchamp.


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30 septiembre 2019

KOREA

Estoy enganchada al mapa que muestra el recorrido del avión en la pantalla del asiento, doy un repaso a mis faltas geográficas mientras estoy fascinada con la idea de pasar por encima de diferentes países y continentes. ¡¿No os parece mágico el planeta donde vivimos y como las conquistas han dado vida a lugares y razas muy diferentes?!
Me fascina imaginar como se han criado los países y los idiomas, y pensar como un confín invisible separa ojos azules y pelo rubio, a ojos en forma de almendras y pelo oscuro….
Orlando acaba de dormirse a mi lado, Leonardo está con la segunda peli. Hemos comido poco, Leonardo dice que la comida española está más rica, yo opino lo mismo, aunque no se puede comparar porque son completamente diferentes.
En fin me parecía oportuno empezar aquí el post, con tres vasos (porque copas no son) de vino en el cuerpo, merecidos, considerando las trece horas de vuelo que quedan. Todavía tengo las emociones a flor de piel y me resulta más fácil contarlas sin tener que recurrir a la memoria.
Empezaré por el principio.
El viaje de ida ha superado por mucho mis expectativas, los niños han dormido más del 80% del vuelo, que por cierto fue por la noche. Mientras que José y yo no pegamos ojo, pero es un dato insignificante comparado con el logro de dormir a los niños.
Llegamos con siete horas de jet lag y encima en mi caso una noche en vela. Nuestro driver nos llevó al hotel un Sheraton con ubicación central y estratégica, ideal para todos nuestros planes (muchos). Depositamos las maletas, nos duchamos rápidamente y salimos para nuestro primer evento de la agenda.
Como sabéis este viaje nació a raíz de un proyecto con una galería de arte de Seúl, nos contactó a través del perfil de Leonardo en Instagram y nos propuso una serie de exposiciones por la ciudad. (Orlando duerme con los ojos entre abiertos…)
La primera exposición fue en un lugar emblemático en un barrio que corresponde a nuestra Malasaña. En un edificio de tendencia, que se estrenó con las obras de Leonardo. Entrando me salieron las primeras lagrimas, pero sobre todo me di cuenta de como los coreanos son gente cariñosas y “fanática”. Mi primera impresión fue un diez.
Esa noche fue la primera de muchos empeños ligados al mundo del arte y de los eventos en Seúl.
(Que grande es China…Tengo muchas ganas de sobrevolar Mongolia…)

Me fui a la cama derrotada y me dormí. Fue la única noche en la que conseguí dormirme pronto, desde las diez hasta el mediodía del día siguiente jajaj. Nos fuimos a comer con Wendy (nueva amiga coreana) y a pasear. Por la tarde teníamos la segunda exposición en el concept store más famoso de Seúl. (No os cuento la cantidad de cosas que me hubiera comprado, pero os diré que no compré nada, definitivamente la maternidad me ha cambiado…. radicalmente jajaja) Nos divertimos mucho, conocimos a influencers coreanos y a mucha gente del mundo de la moda, la mayoría de los adquisidores de Leonardo también vinieron. Leonardo pintó junto a otros niños, fue el momento más emocionante de la tarde, ver como se mezclaban todos los niños entre colores y sonrisas.
(He ido a lavarme los diente y a la vuelta ya habíamos pasado el confín, estamos en Mongolia, como será ahí abajo me pregunto, tengo unas repentinas ganas de montaña…)
Seúl no es una ciudad especialmente bella, pero aparenta muy entrañable para vivir, la gente es muy simpática y acogedora, todo es muy limpio, tecnológico, moderno y a la moda…. o sea, mola.
Tuvimos una par de días completamente libres y fuimos a ver los templos de la ciudad, algunas zonas peculiares, los barrios más conocidos y muchos restaurantes típicos (donde pase bastante vergüenza porque Orlando estuvo escupiendo cada bocado).
El miércoles fue el gran día, “el baile de cenicienta con el príncipe”, KIAF, la feria internacional de arte en Korea, donde exponen los artistas más famosos del mundo y este año también nuestro Leonardo. Me podía imaginar un éxito pero jamás imaginaría tanto. Fue increíble, Leonardo se convirtió en un fenómeno en el KIAFy se pasó la tarde haciendose fotos y entrevistas… lo recogí cansado, ilusionado y con un montón de regalos!
Con la feria se acabaron las exposiciones, tuvimos unos compromisos más para cumplir y más tiempo libre, nos quedamos completamente satisfechos del viaje.
No hay mucho más que añadir, en resumen:
-Los coreanos son gentiles, simpáticos, cariñosos, pero sobre todo educadísimos y limpios (cosa que yo agradezco especialmente jajja).
-Seúl es una ciudad que no visitaría por vacaciones, sinceramente creo que hay lugares más especiales para visitar antes, teniendo en cuenta esa paliza en avión.
-Amo la comida italiana y española.
-Llevo fatal el jet lag
-Para viajes largos la melatonina pediátrica ayuda al descanso de los niños. ¡¡Probada y muy recomendable!!
Nos quedan todavía diez horas de avión, pero os soy sincera, me apetece mucho volver a casa.

 


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19 septiembre 2019

Antes y después, de momento antes

He empezado cuatro temas diferentes y que no tienen nada que ver el uno con el otro: uno más filosófico, otro más irónico, otro sin ningún sentido…. lo único que tienen en común es que no he sido capaz de desarrollarlos y creo que la falta de concentración viene porque estoy sencillamente acojonada para nuestro viaje a Corea y me cuesta pensar en cualquier otra cosa.
Nos vamos el sábado, un vuelo directo de doce larguísimas horas, que en un día normal pasan rápidas, sin embargo encerrados en un avión resulta una aliñada paliza. Cada vez que pienso en ello noto una angustia en el estómago.
José no me entiende y se desanima cuando hablando sobre el viaje me muerdo una cutícula. Así que estoy haciendo un esfuerzo por agrupar pensamientos y visualizaciones positivas.

Mi principal preocupación es Orlando, que está con mucho moco y sabiendo su tendencia a empeorar hasta llegar a la bronquitis o peor, me tiene palpitante. Lo que haré es llevarme todo lo que nos pueda hacer falta en caso de emergencia:
tarjeta sanitaria, medicamentos para su alergia, Dalsy y Apiretal y suero fisiológico.

Mi segunda preocupación es, como dije, el viaje en avión. Como ocupar las horas, como conseguir que duerman el máximo posible, como entretenerles sin que se aburran…
Tengo claro que va a ser una sobredosis de películas y videojuegos (que Dios me perdone jajjaj), ¿pero que más? Orlando no es lo suficiente grande para estar viendo cuatro horas de tele…. Necesita moverse, hacer cosas…. La comida me puede ayudar, es un goloso y pienso llevarme las cosas “pecaminosas” que más le gustan.
Además estoy pensando en plastilina (la que va a liar…), libros y sus inolvidables coches de carrera. ¿¿Tenéis más sugerencias??
He preguntado a mi naturopata de confianza qué podía darle a los niños para que estuvieran más tranquilos y me ha aconsejado la misma melatonina pero pediátrica, es en gotas. Ya la he comprado…

Me dan mucha envidia las madres que viven los viajes con los niños de manera natural, que se pegan solas con ellos viajes de un lado al otro del mundo, sin que les duela la barriga ni por un instante…. Ojalá me convierta pronto en una de ellas…

Una vez que lleguemos a nuestro destino: Seul, tendremos que luchar con el jet lag y no tengo ni idea de qué esperarme de los niños, pero mucha esperanza de que lo lleven bien. Peor será la vuelta al cole. (Por cierto no han puesto ninguna pega, a pesar de que Leonardo esté en primaria)

Pero antes de pensar en la vuelta, me falta preparar las maletas. Yo no sé vosotras, pero para mi el momento maleta necesita dos minutos de silencio, es de los peores castigos que me podrían infligir: haz cinco maletas! Y la mía es la que más me cuesta, eso si que no lo entiendo….
Me he programado una mañana para las maletas de momento, mientras los niños están en el cole y mi café apoyado en la mesita de noche (en este caso será más que uno). Debería crearme una lista de música para este momento.
(Que sepáis que acabo de estornudar dos veces, así que tiene pinta de que Orlando no será el único constipado).

La agenda de la semana es bastante interesante y llena. Como os conté, nos vamos a Corea porque Leonardo expone en el KIAF y además de ello tenemos organizadas varías actividades y eventos en otros sitios.
En fin, voy a estar desconectada una semana, pero a la vuelta os contaré todo, el viaje, si la melatonina ha funcionado, el jat lag, la cara de Leonardo cuando vea el perro de su cuadro trasformado en realidad….

Estoy convencida de que este viaje será un recuerdo para siempre y una experiencia enriquecedora para nuestra familia. Y si todo va bien, el año que viene otro!

Un abrazo grande grandísimo.


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16 septiembre 2019

Mood: Lunes

Septiembre se me está haciendo súper corto, la despedida de las vacaciones han sido caóticas, entre la vuelta al cole y la rutina que ha cogido rápidamente ritmo.
En una semana nos iremos a Korea, donde terminaremos el mes, a la vuelta ya estaremos en Octubre.
Siento como si se hubiera acabado la bella temporada y las castañas asadas estuvieran detrás de la esquina, cómplice seguro ha sido la lluvia de estos días.
Empecé a escribir sobre dos temas, aunque ninguno de los dos tenía ganas de despegar, y pensé que lo mejor hubiera sido inspiraros.
Feliz lunes <3


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Feliz lunes.


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9 septiembre 2019

Diálogo entre tu amiga soltera y tú a la vuelta de las vacaciones.

Salía disparada del supermercado, con los pantalones del pijama y una camiseta que había manchado poco antes, mientras le hacía un pecaminoso bocadillo de Nutella a mi hijo… ¡ Con pan de molde! Algo por lo que podría acabar en la lista negra de las madres imprudentes.
Agradecí al cielo por haberme acordado de la bolsa de tela y así salvarme por lo menos en las apariencias, dos culpables bolsas de plástico colgando de mis brazos me hubieran hecho sentir aun más inadecuada.
Con aire sigilosa y marchando a pasos agigantados cruzaba la calle, cuando ella me reconoció.
– ¡Hola guapa!
Obviamente no me giré, jamás pensaría que alguien se atrevería a llamarme guapa con esta pinta miserable.
En seguida scuché mi nombre soltado en el aire y la vi. Mi amiga Serena, rubia, morena de piel, arreglada y con una sonrisa de oreja a oreja.
– ¡Hola Serena! (En su caso el nombre le correspondía por naturaleza real)
– Cuanto tiempo….
– Si, he estado viajando todo el verano, acabo de bajarme del avión de hecho y estoy volviendo a casa, tengo mucha ganas de meterme en la cama!
Intento recordar si antes de ser madre solía viajar en avión vestida como si estuviera saliendo a cenar…. Pero por mucho que me esfuerce, no me acuerdo, estos últimos años han cancelado cada traza y recuerdo de mi “Belle Époque”.
Que maravilla poderte meter en la cama y no hacer nada durante el resto del día…. Mi cerebro se convirtió sin querer en una cadena de pensamientos insalubres que se detuvieron al instante cuando Serena me preguntó:
– ¿Qué tal tus vacaciones?
Entonces rebobiné mentalmente mi verano, intentando placar los pequeños músculos de mi cara que se contraían debajo de la piel, obligándome a una mueca poco natural, y escupí un “Bien. Gracias”.
El sendero silencioso de mis palabras sonó a: es una mentira y tuve que corregir mi postura añadiendo más detalles a mi respuesta.
– He estado con los niños…. veinticuatros horas de veinticuatro y me he dado cuenta de que no son suficientes para hacer una sola cosa para mi…. Se me escapa una risa aguda y un poco histérica.
– También hemos estado en la playa. Ha sido divertido hacer miles de castillos de arena. Me he hecho una experta!
Jajajaja Serena ríe.
– No estás tan morena ¿has vuelto hace mucho?
– No, llevamos pocos días en la ciudad, pero con los niños bajo a la playa cuando el sol no está fuerte….
– Entiendo. Además el moreno antes o después se va, en unos meses estaré igual que tú. ¿Los niños que tal?
– Bien. Con ganas de que empiece el cole…. Bueno, yo. Ellos no, les encanta pasar el día poniendo patas arriba la casa, es asombroso como en SOLO dos meses de vacaciones pierden por completo todas las buenas costumbres y se convierten en verdaderos salvajes. Aunque supongo que necesitan salirse un poco de la rutina, por lo menos durante las vacaciones.
– ¿¡Claro, quien no se sale de la rutina durante las vacaciones?! De hecho mi cuerpo necesita retomar los hábitos de todo el año, no puedo aguantar más así. (Se le escapa un risa cómplice).
– Ya, yo tampoco puedo aguantar más así…. (y sé que se me nota, mi aspecto grita socorro a los cuatros vientos).
– Por lo menos tú tienes a tu marido, dile que te haga un masaje esta noche para relajarte….
(Mmmm… si, seguro que le apetece un montón darme un masaje una vez que los niños se hayan dormido….. sobre la medianoche).  -Tienes razón Serena, me has dado una idea brillante.
– ¿Y tu que planes tienes?
– ¿Esta noche o en general?
– Bueno, ambas cosas….
– Esta noche he quedado con un chico, empezamos a vernos antes de las vacaciones pero ya sabes, durante los viajes se encuentran muchas personas interesantes…..
( Recuerdo algunos de los niños que contribuyeron en la construcción de los castillos de arena….)
… Pero ahora tengo curiosidad de ver si todavía me gusta. Me apetece quedar con él.
– Suena casi mejor plan que mi masaje. Finjo una sonrisa. Bueno ahora te dejo porque tengo que irme a cambiar rápida para ir al fisioterapeuta, tengo un lumbago tremendo por cargar a mi hijo pequeño todo el rato. No sabe nadar todavía y no quiere ponerse los manguitos, así que me toca sujetarlo…. ¡Por lo menos entreno bíceps!
Le regalo mi mejor sonrisa y me sumerjo en su perfume mientras me despido con dos besos en la mejilla.
– Ha sido una alegría verte, estas muy guapa, añado.
– Gracias guapa. Nos vemos.
Serena cruza la calle con elegancia, su vestido flota en el viento como una medusa que avanza cauta.
Giro la llave en la cerradura del portal, que empujo con mi trasero mientras arrastro la compra hacía dentro.
Me doy un vistazo fugaz en el espejo de la entrada y se me escapa una risa. Tengo la pinta de una fugitiva. Y así es como me siento muchos días, sin embargo, al contrario que yo, los fugitivos no sienten la necesidad de volver de donde han huido.
En el ascensor oigo los chillidos de los niños. Espero que en casa esté todo bajo control, había dicho que tardaba solo cinco minutos y llevo diez…. Podría ser el fin del mundo ahí arriba.

 


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2 septiembre 2019

Los hijos no te avisan.

Os comparto este texto que me ha rozado el corazón. De una madre que leo de vez en cuando, porque es inspiradora, genuina, real, sentimental como me siento yo. (Una mamma Green)

 

Los hijos no te avisan.

No te dan señales de los incipientes cambios, no mandan preavisos ni alertas que permitan prepararte, de algún modo. Los hijos, simplemente, crecen. Y lo hacen a veces con epifanías imprevistas, con rasgaduras bruscas y saltos extemporáneos.
Un día vienen a enfilarse en tu cama en plena noche, al día siguiente paran de hacerlo para siempre (o por lo menos por algún decenio). Y tu tal vez ni te das cuenta, en ese momento. Tomas nota con satisfacción de la noche de sueño ininterrumpido, ignorando que la que habías presenciado el día anterior, sin tener la mínima conciencia, era la celebración de una de vuestras ultimas veces.
Los hijos no te avisan antes, cuando dejan de necesitarte por algo que hasta entonces te había hecho indispensable para ellos. No te comunican que será justo aquello, la última tarde en la que te pedirán jugar con ellos. No te conceden el lujo de aprovechar esa última vez, de disfrutarla con conciencia, de abstenerte, quizás, del pensar en cuan irrelevante son tus ganas de estar ahí a distribuir cartas y tirar dados.
Tal vez es justo esto, lo bonito, a pensarlo bien.

Los hijos son como la vida, que no te avisa antes de las flagelaciones ni de las satisfacciones en camino. Son la personificación de lo imprevisible, de la sorpresa, del equilibrio inestable (que no necesariamente debe significar lábil o precario). Son la advertencia cotidiana de vivir cada día como si fuera el último, porque de alguna manera es siempre así, con ellos: mañana serán diferentes de lo que han sido hoy, aunque nadie te avisa del cambio en el acto.

 


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26 agosto 2019

Hubo un tiempo.

Coincidieron varios hechos que me hicieron reflexionar, uno fue los incendios empeñados en devastar parte de nuestro patrimonio terrestre, otro es la consecuente difusión en redes sociales de imágenes y fotos con texto animando a rescatar solidaridad, aunque en muchos casos sin interés real y repostando material que no pertenecía correctamente a la noticia aunque lo pareciera. Otro fue el documental “El gran hackeo” en Netflix ,que os animo a ver para ser más conscientes del mundo en el que nos estamos encarcelando.
Las reflexiones no me llevaran a una revelación, no busco respuestas ni me hago preguntas, solo intento sobrevivir al soborno tecnológico del cual soy victima junto a vosotros.

Escribí algunas notas en mi móvil:

Ayer fue Gran Canaria, hoy es Amazonia, mañana será otro incendio, otro terremoto, otra catástrofe que nos dejará una vez más atónitos, pero sobre todo víctimas de nuestra propia indecencia.
El mundo se está enfermando a medida de que la humanidad se hace más inhumana.
En mi humilde opinión parte de la culpa la tiene el exceso de información mediática hipócrita y engañosa.
Hubo un tiempo en el que las personas vivían en una “gloriosa ignorancia” y la falta de comunicación global hacía que cada uno procurase “cuidar de su propia huerta”, se centraba en lo que estaba a su alcance y de esta manera su obra era proporcional a sus posibilidades y de consecuencia más efectiva. Al menos eso creo yo.
Hoy en día estamos constantemente bombardeados de información, sin darnos cuenta del poder que conlleva este medio y que si utilizado con fines inapropiados, como suele ser, puede, o mejor dicho es una verdadera arma destructora y nefasta, que alimenta los sentimientos negativos generando miedo, depravación, hasta odio. Y a cambio ofrece refugio en falsos mitos, propagandas engañosas, promesas sin fundamentos, ilusiones de algo mejor, muy lejano de la naturaleza humana y su verdad (felicidad y amor). Más bien se centra en una única filosofía autodestructiva que mira a dividir. Y se infiltra como veneno en las grietas de las debilidades humanas, haciéndonos más vulnerables e implacables, hasta devastar a la Tierra, nuestro bien más preciado y que desafortunadamente nos hemos permitido maltratar durante mucho tiempo, con la arrogancia de quien posee algo, mientras que la tierra es un don.

Quieren apropiarse de nuestra identidad y manipularnos a través de ella, sin embargo nadie puede llegar a nuestro interior, allí donde custodiamos nuestro mayor recurso, lo que no se puede remplazar con las maquinas y que nos mantiene vivos, el amor. Y hay una sola forma de poseerlo, amando.
Seamos conscientes de los hechos pero no seamos portadores de sus malvadas intenciones.


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22 agosto 2019

Volver

El sábado pasado volvimos de nuestras vacaciones. Madrid nos esperó más sola que nunca y con un inesperado aire fresco. Al contrario de muchos otros, a mi las ciudades vacías me provocan mucha nostalgia y una pizca de tristeza, las veo iguales pero sin vida, también sin trafico es cierto, pero eso me afecta menos a los sentimientos.
Me mudé de mi ciudad nativa, de poco más de 100k habitantes y con las facciones casi perfectas de la mini ciudad o grandes pueblos según los gustos, principalmente por esta misma razón; me gusta el caos de las grandes ciudades, las tiendas siempre abiertas, la gente vagabundeando a todas horas, los bares y restaurantes animados y la sensación de no estar nunca sola.
De eso se trata en mi caso, de soledad. Estoy atraída por la naturaleza, me encanta poder escaparme durante un periodo y degustar su grandeza y calma, sentirme participe de un universo mágico, sentir la vida más que nunca, verla con mis ojos en las olas del mar, en los arboles que me cubren del sol caliente, en los animales libres, en las rocas, en cada estrella que brilla, en los colores del atardecer …. La naturaleza es la vida por antonomasia, pero llega un momento en el que me siento perdida en su inmensidad, me siento acuñada por la Madre Tierra y añoro a la mía, en carne y hueso. Con el paso de los días me siento rara, un poco ansiosa y finalmente sola. Entonces necesito sumergirme otra vez dentro de la caótica vida de ciudad.
Tardé poco más de media hora en deshacer las maletas, con el tiempo me estoy volviendo más minimalista y siguen sobrándome cosas, los hijos me han ayudado a desarrollar mi parte práctica, de la cual carecía.
Después me fui al supermercado, porque las tiendas estaban todas cerradas, a por una abundante compra.
Al día siguiente mi vida parecía haber tomado semejanzas con la anterior a las vacaciones, a excepción de que Leonardo no volvió con nosotros, prolongó sus vacaciones en casa de los abuelos y llegará en unos días. Me siento afortunada por la soltura que tiene al desapegarse de nosotros y su resiliencia en general, se que en el futuro este aspecto le ayudará. Me pregunto si es fruto de la educación recibida en casa, o si es simplemente carácter, o una mezcla de las dos cosas. Se despidió con un beso en la mejilla a cada uno y un abrazo tímido y espontáneo a su hermano. Se me encogió el corazón y guardando a un lado la practicidad de la cosa, me sentí haber dejado la mitad de mi misma.
No es fácil explicar los sentimientos que pruebo al separarme de uno de mis hijos, porque es una emoción ancestral y que no tiene lógica en el presente, pero está conectado a la esfera de los miedos, a la parte irracional del ser, la separación es total también cuando hay una reunión.
Sin embargo hay una persona de pequeño tamaño que está disfrutando de este sitio vacante, Orlando está aprovechando las ventajas de hijo único, que como segundo no le han tocado.
Hasta el final de Agosto permanecerá un aire de vacaciones disperso en la ciudad, como el pasaje desde el fin al comienzo, como el pasillo tapizados de recuerdos, que te conduce a una nueva etapa. Ya lo he dicho varias veces, para mi septiembre es el verdadero comienzo, es el ilegitimo año nuevo, cuando todo vuelve a la casilla de inicio y donde nuevos retos y nuevas apuestas están encima de la mesa.

Tengo la sensación de que mi vida tiene un alma nómada y me gusta porque pone sus raíces en la esfera emocional en lugar que en la tierra. En lugar que atarme me proporciona la capacidad de sentir, en el bien y en el mal y gracias a su forma de ser descubro la mía.
Así que una vez más estoy abierta a la extravagancia de la vida y a sus sorpresas. Cada septiembre puede ser el comienzo de una nueva historia.

Gandhi


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16 agosto 2019

El primer hijo

El primer hijo es como el primer amor, nunca se olvida. Aunque los que vienen después no son menos importantes, menos excitantes o menos dignos de mención.

El primer amor es la primera vez por antonomasia, cuando caminas de puntillas en la incertidumbre, equiparada de un coraje inconsciente y la curiosidad por descubrir “qué es”. Una “búsqueda del tesoro” con el premio anhelado más que cualquier otro.

La primera vez es la conquista de una nueva meta, la bandera clavada en una tierra desconocida, el salto al vacío, la risa interior que te hace sonreír cada vez que piensas en ella, la primera vez.

La primera vez en la que te transformas físicamente para acoger a tu gran amor. Día tras día y durante meses, construyes las piezas de un nido seguro y cálido, sacrificando tu “belleza”, sobreponiéndote a un esfuerzo que dejará su huella en el mapa de tu cuerpo y que, como los tatuajes de los enamorados, cada vez que las mires te recordarán a tu amor.

El primer hijo es la versión mejorada de las mariposas en el estomago cuando esperas a tu cita. Son burbujas que se mueven dentro de tu tripa y te dan ganas de acariciarte el vientre, segura que la caricia llegará a tu amor. Por la noche te hace cosquillas, a medida que pasan los meses te despiertan y te quedas fantaseando sobre su aspecto.
Cada día que pasa es diferente del otro a pesar de la semejanza, porque sabes que no durará eternamente y tus sentidos están más vulnerables que nunca.

La espera antes del encuentro es como la orilla, donde el mar besa la arena, a ratos la devora, a ratos a penas la roza.

El primer hijo reúne todos los sentimientos. Es una sopa de contradicciones que te deja exhausta físicamente y mentalmente, es el descubrimiento de un amor creciente cuando crees que se va a estallar, es la superación de ti misma.

Es cuando aprendes a ser madre.
Y lloras las lagrimas de otro.
Y no te cansa de contemplarle.
Y antes de ojos y orejas, sientes y ves con el corazón.
Y te sientes desbordar de emociones, más viva que nunca.

Con cada hijo que tengas sentirás lo mismo, sin embargo la primera vez habrá escavado y luego aplanado el camino, será la línea que te guía, el almacén de sabiduría donde acceder las sucesivas veces. El capitulo de tu vida que se llamará mamá.

 

 


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12 agosto 2019

Cerdeña 2019

Son casi las ocho de la mañana, debería ponerme a hacer mis ejercicios, como he hecho durante dos semanas cada día a las siete en punto, en el pórtico de nuestra casa en la costa sureste de Cerdeña, pero llevo unos días parada y creo que me voy a tomar un descanso largo hasta la vuelta a Madrid y su rutina, a finales de mes. La fuerza de voluntad ya no es la misma que antes y sobre todo el tiempo libre de los niños es un puñado de minutos que tengo que aprovechar. Esta mañana cuando el despertador me ha dado los buenos días, he cogido el móvil y he empezado a escribir el próximo post.

Es nuestra tercera y última semana en Cerdeña, el viernes es nuestro último día y como me enseñaron a hacer de pequeña, le daremos las gracias al mar por habernos bañado, a la arena por habernos permitido hacer castillos, a la naturaleza por habernos acogido. Después nos iremos en un avión directos a Madrid. Una parada de un par de días antes de proseguir nuestras vacaciones en Tenerife.
Más que nunca, durante las vacaciones noto el tiempo dejado a mi espalda, será por el recuerdo de las vacaciones con mis amigos que me baña la mente mientras miro a un grupo de chicos montar la red de Beach volley. Hace años era yo la chica que iba con el traje de baño blanco y el pelo brillante y despeinado al viento. Sonrío. Quién hubiera imaginado como mi vida evolucionaría tanto, como los días en la playa se convertirían en un momento tan diferente del de entonces.

Cerdeña es un lugar ideal también para ir con la familia, las playas son fácilmente accesibles, el mar es cristalino y poco frío. Leonardo y Orlando no salen del agua y en los días con olas les he visto reírse como nunca.
Desde que soy madre, mis vacaciones son un reencuentro con mi familia nativa y con la vida de playa, y nos asalvajamos lo necesario para desintoxicarnos de la cuidad y volver a extrañarla.
Ahora las mismas ganas que tengo de irme son las que tengo de volver.
Antes no era así, sufría la vuelta a la “realidad” y recuerdo que mi mamá me decía: “si no terminan las vacaciones no llegarán las próximas”.
En mis recuerdos las vacaciones tienen un lugar especial, ojalá suceda lo mismo para mis hijos.


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