Mamma Mía

23 noviembre 2017

Como sobrevive una mamá maniatica

No hay duda de que soy una mujer maniática y antes que eso, fui una niña limpia y ordenada. Mis pequeñas manías han ido creciendo conmigo, a ellas sumo las de mi santa madre que, con insistencia y tenacidad durante años, me ha inculcado las suyas y un día me di cuenta de que ya formaban parte de mi.
Soy un producto de mi madre, aunque me he negado a ir bajo su sombra en algunas cosas que para mí no tenían ningún sentido, por mucho que ella se esforzará en dárselo, o que simplemente no me apetecían porque no entraban en mi esquema mental (ósea la lógica que aplico a todo y que no siempre se basa en el sentido común). Todos tenemos un esquema mental, incluso las personas desordenadas (que solo con pensarlas me entra un escalofrío), pero las maniáticas especialmente. Yo por ejemplo soy bastante fan de la simetría, así que subo todas las persianas a la misma altura y ordeno los cojines según una línea imaginaria. Los productos del baño también tienen su concepto estético, que normalmente va por cromatismo o en función de su forma, algunas veces, las que menos, según su uso.
Podría hacer una lista de todas mis manías hasta que se agote el espacio disponible en el ordenador, pero prefiero hablar de cómo una maniática sobrevive en una casa con niños.
Con un trabajo mental sobre la paciencia prevalentemente y cerrando los ojos.

En mi caso antes que los niños hay una “lucha” agotadora y constante con José, yo me paso el día machacándole con frases como: “Este no es su sitio”, “Mmm… veo que aquí fuera hay cuatro pares de zapatos, a ver cuantas son míos…. ah ninguna! Son todos tuyos amor :)… Pero sabes que el máximo consentido son dos”

En estos momentos es cuando me doy cuenta de que mi madre se ha adueñado de mi cuerpo y está hablando a través de mi. Me molesto a mi misma, imaginando a José como lo tengo. Por otro lado, hay que decir que este chico con síndrome del mimoso, no hace nada, sino que al revés, en cuanto me descuido, se aprovecha sin piedad. Un día la chica que estaba limpiando me dijo: Esta chaqueta que está en la escalera, hay que guardarla?

Si gracias!

Tiene que ser, que José en un momento de evidente cansancio, no llegó a abrir el armario y dejó la chaqueta tirada en la escalera (a un metro de distancia del armario). Se quedó allí durante días, hasta que “alguien” la guardó.

El síndrome del mimoso afecta a muchos hombres y se basa en el lema “No hagas nada que otro podría hacer por ti”. (Por otro se entiende que será la madre, la esposa, la hermana… la hija también).

Con Leonardo pude controlar bastante bien el orden en casa, intento educarle para que no tenga el mismo síndrome y con la excusa de una pegatina, o una carita feliz, le animo a guardar los juguetes, a poner su plato en la cocina una vez terminada la comida etc. (Si no funcionara lo de la pegatina os aconsejo decirle expresamente: Mira que todos los juguetes no guardados, por la noche desaparecen! O mañana la chica va a pasar la aspiradora y tú sabes que el lego que está en el suelo lo va a aspirar. Casi siempre funciona).

Desde que está Orlando ha ganado la fuerza de tres contra uno y he tenido que cambiar yo. Me ha costado unos días de auto terapia, pero más o menos lo he conseguido y sin tics nerviosos!

La casa ya no es la de antes, el pasillo de entrada no está despegado, así que he recurrido a un truco sencillo y he predispuesto las cosas a efecto gimkana, para que nuestros invitados se diviertan cuando lleguen.
El tendedero forma parte del mobiliario del salón. Creo que los diseñadores de interiores tendrían que volcarse a diseñar un tendedero de tendencia, para todas las que estáis en mi misma situación. Algo ergonómico, o de un material flexible, o que seca la ropa al instante. Junto al tendedero, ocupan una zona del salón las partes del cochecito de Orlando que están esperando a que venga su turno para utilizarlas, a lo mejor dentro de un año!
El diseño de la casa coge todo otro formato estilístico cuando hay niños correteando por allí. Los objetos de decoración son sustituidos por los juguetes de madera, con la excusa de que somos modernos (en realidad no sé ya dónde ponerlos), los armarios del dormitorio de los niños se han convertido en una pizarra donde puedan desfogar su creatividad. Esta idea me vino un día, después de que Leonardo pintara con un bolígrafo (que no se quita ni con lejía ni rezando) todo un lado del sofá, pensando que había hecho una cosa graciosa. Cuando terminó me lo enseñó con tal orgullo, que no fui capaz de enfadarme, pero le redirigí su creatividad al armario. (Para que no se sintiera un niño común, que usa papel A4  jajaj).

Lo mismo me pasó con la ropa, me lo pienso dos veces antes de ponerme mi camisa preferida, porque sé que casi seguro acabará llena de baba o con una vomitadita, los jersey tienen mas pelos que mi cabeza (bendita sea lactancia) y los vestido olvidados porque tendría que desnudarme para dar el pecho…

Mi consejo es no desesperarse y como decía antes, mejor cerrar los ojos como en una escena muy fuerte de una peli de terror. Y luego ejercitar la paciencia, que es infinita, hacer una lista de las prioridades (seguro que salud y tranquilidad estarán en las primeras posiciones), repetir como un mantra que el caos es creatividad y ordenar como se pueda, aunque sea con una sola mano, mientras con la otra sujetamos a un bebé.

Acordaros de que ser madre es un poco como formar parte de un circo, mejor aceptarlo e intentar tomárselo con ironía, al final también de eso se puede aprender . Estoy segura de que me convertiré en una mujer más tolerable, mientras que no me caiga resbalando con los calcetines abandonados de José o no pise con los pies descalzos una pieza de lego (duele muchísimo).

Así son las casas con niños. Vivas.

Bedroom clipart messy bed

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20 noviembre 2017

¡3,2,1 Black Friday!

El jueves es el cumpleaños de Leonardo. El domingo el mío y en un mes es Navidad. A nosotros nos queda por celebrar bastante y todavía no me he organizado con los regalos. Soy así, dejo todo para el último momento, es la filosofía del “nunca se sabe” por la que siempre puede pasar algo en último momento que te cambia los planes. Así que por si a caso….. yo dejo todo para “más adelante”.
Pero eso sí, he pasado los ratos de tomas de Orlando, navegando por internet a la búsqueda de inspiraciones…. Y algo he encontrado, así que en el mes que nos queda por celebrar la Navidad, os iré aconsejando cosas…

He descubierto una tienda online que se llama Vertbaudet y está muy bien porque hay un poco de todo para el mundo de los niños. Podéis encontrar cositas monas, desde ropa hasta decoración y juguetes.

En esta web he hecho mis primeras compras de Pre-Navidad, por lo menos este era el concepto, luego mirando bien la elección quizás me haya despistado un poco jajajja. Eso también me pasa a menudo, empiezo por algo y termino sin saber por lo que había empezado. Que no pasa nada, disfrutamos del proceso! Y a mi me encanta comprar, aunque pocas veces lo haga por internet. Ahora lo hago más a menudo, porque desde que soy mamá y el tiempo libre ha ido desapareciendo no me queda otro remedio. Sobre todo compro objetos, accesorios o juegos, la ropa menos porque me gusta probarla.

Os enseño mi selección, la mayoría son cositas para el cuarto de los niños.

Por cierto no me he olvidado de que se acerca el “Black Friday”. He leído que en la pagina web que os comento dura hasta el día 27, así que aprovechad de que en internet no hay que hacer cola 😉
Que empecéis bien la semana.

Panel de escritorio. Me hizo gracia porque se cuelga a la pared y con la creatividad de Laonardo estoy segura de que se conviertirá en algo artístico.

Caja de madera para almacenar los juguetes, con ruedas para poderla mover y recoger comodamente todo lo que hay disperso por el suelo.

Bodies para Orlando, me encanta el cuello alto!!

Alfombra para el dormitorio de Leonardo, estoy pensando en darle un toque blanco y negro.

El tipi no lo compré pero creo que os va a gustar jeje.

Cajas de madera con letrero de Toys, la he pensada para poner los infinitos legos que tenemos.

Lampara para colgar, ésta tapoco la he comprado pero me gusta mucho.

Para Orlando… dentro de un año seguro que será su sueño.. jaja.

 


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16 noviembre 2017

El primer amor nunca se olvida.

El primer amor nunca se olvida, pero después hay otro amor y otros más, así que al primero le toca conformarse con no ser el único.
En mi familia José ha sido mi primer amor. Le he cortejado utilizando todas mis armas de mujer y lo he conquistado. Nuestra relación de pareja ha sido intensa y demasiado corta, tanto que diría que la verdadera relación empezó como familia, de tres. Todo lo que hay antes de Leonardo lo hemos vivido con kilómetros de distancia entre nosotros, incluso mi embarazo.
Ha sido romántico, una historia digna de una novela, pero que lleva consigo una cola larga que se enreda en cada obstáculo. Miro atrás y estoy emocionada, sin embargo ahora echo de menos tiempo a solas con José, sin la responsabilidad de ser padres.

Leonardo ha nacido un día de sol en pleno invierno. Ha salido de mi cuerpo inclinado a cuatro patas, mientras agarraba la cintura de José. Lo hicimos juntos, es nuestro último recuerdo como pareja.
Pequeño y arrugados, el cuerpecito de la criatura que tenía en mis brazos, olía bastante mal, pero no podía parar de darle besos y quererle como a nadie antes. Mi amor para él superó a todos los otros amores que tuve hasta entonces. Y sobre todo sabía diferente. Sabía a inmensidad y leche, a ternura vivida, a plenitud interior. José lloraba pero no sentía lo mismo que yo, nunca le pregunté nada, puede que lo niegue, pero yo sigo pensando que el sentimiento de una madre, por lo menos en los primeros días de vida de un bebé, es más intenso que el de un padre. Nosotras hemos entrenado durante meses y hemos sufrido dando a luz, mientras que ellos se han quedado a la espera. La felicidad se ha mezclado con la conciencia de que ha llegado un nuevo amor. El cual probablemente trepará el podio hasta llegar a la primera posición, donde ahora estaban ellos solos.

Efectivamente en mi caso Leonardo ha ganado la medalla de oro en poco tiempo y sin competir. No ha cambiado mi sentimiento hacia José sino que ha pasado de ser mi centro de atención, a mi mano derecha. – José que sepas que no podría vivir sin ti, siento mucho la falta de sorpresas y cuidados a la que te había acostumbrado, pero ahora te necesito como ayuda, para poder salir intacta de esta vorágine que me toma día tras día – .

Mientras los hombres más o menos “aceptan sin quejarse” el cambio, los primeros hijos tardan más en adaptarse al desplazamiento. Cuando llega un herman@, otra vez se produce el efecto podio y por varias circunstancia el nuevo amor llega a la posición más alta. Otra vez no equivale a un cambio de sentimientos, que se mantienen exactamente iguales, sino de causas mayores vinculadas a las necesidades del más pequeño.
Este proceso para mí ha sido más largo que la primera vez, los primeros días desde el nacimiento de Orlando fueron traumáticos, tuve que aceptar mi incapacidad de ser la madre de siempre y de poder atender a Leonardo igual que antes. Me he castigado día tras día por no ser capaz de dividirme en dos partes iguales. Os vendrá bien a los dos esta “separación” me dijo mi papá, pero fue duro de aceptar.
A día de hoy estoy más tranquila, yo también me he acostumbrado a ser una “mamá limitada”, que se agota y a veces se pone nerviosa. Hago lo que puedo e intento no angustiarme.
Me paso los días detrás de Orlando, mientras que por la noche, me subo al cuarto con Leonardo y le cuento una historia, hasta que se duerme, entonces le bendigo con la mano, me quedo a su lado y le miro.

Te veo largo Leonardo, ocupas ya todo el lado corto de tu enorme cama, desproporcionada para un niño de tu edad, pero la disfrutaste, la cuna nunca te gustó mucho, mientras aquí empezaste a dormir bien. Veo el tiempo correr y desde que vino al mundo tu hermano, va aún más rápido, porque juraría que ayer no eras tan largo. Puede que me haya distraído más de lo normal y tú, mientras tanto, has seguido creciendo rápidamente, bajo mis ojos ocupados en vigilar a tu hermano.
Éste es el único momento del día en el que puedo estar sola contigo, mientras tú duermes, mientras todos duermen. En el silencio siento la carrera del tiempo, que viene a atraparme por la garganta y recordarme que se llevará todo. Tu voz de niño, tus manos y pies todavía pequeños, tu voz aguda y la dependencia de mí, que muestras a través de tus solicitudes continuas y cuando me acaricias el pelo o me pides cogerte en brazos. En el futuro, si Dios quiere y si he sido una buena madre, la dependencia se convertirá en ratos en los que estaremos juntos, disfrutando recíprocamente de nuestra compañía.
En la casi oscuridad de tu habitación, iluminada solo por el brillo de la luna que entra por la ventana, miro a tu carita relajada, te beso. Te beso hasta que estás a punto de despertarte y entonces paro. Te susurro que te quiero. Nunca sabrás de estas efusiones de amor nocturnas.
No es fácil ser el primero, cuando llega el segundo a superarte, pero tú lo estás haciendo de maravilla y dentro mi corazón seguirás estando en el podio más alto, solo que lo estarás compartiendo con el resto de tu familia.

Foto de Jesús Romero.

Llevo un jersey de Herdem para H&M, zapatos de Avec Modération, bolso de Marc by Marc Jacobs.
Leonardo lleva una sudadera de Benetton, pantalón de Cos, calcettines de Jimmy Lion y zapatillas de Mini Rodini y Adidas.
Orlando lleva un body de cuello alto de Petit Bateau y culotte con tirantes de Carminitta.

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13 noviembre 2017

Suave como la piel de los bebes

Hace más o menos dos meses, noté dos manchitas rojas en las suaves piernas de Orlando. Pensé que se trataba del roce con las muselinas del capazo y mantitas varias, porque hacía calor y todavía no le ponía pantalones. No le di mucha importancia, pero es verdad que noté una expansión y hace tres semanas se puso bastante fea. Fuimos al pediatra y me dijo justo lo que esperaba no oír, se trata de una dermatitis. No es nada grave, pero es bastante molesta. Descubrí que se hereda y que es algo que se queda hasta los cinco/seis años, de formas más o menos evidentes. Después desaparece, dejando una piel más sensible que las demás. Me imaginé al pobre Orlando tan guapo y cubierto de dermatitis por la cara, un castigo. Pero lo peor de todo es la molestia que le crea a los niños, recuerdo una amiga que pasó muchas noches en vela porque la hija lloraba y se frotaba la piel afectada, hasta hacerse salir sangre. La dermatitis puede presentarse en cualquier zona del cuerpo, Orlando la tiene localizada en las piernas, aunque he notado un principio en los brazos (ojalá se quede así). Desafortunadamente la piel de los bebés es muy sensible para intentar combatir esta pequeña enfermedad con fármacos, en las piernas es la única zona donde se puede intervenir con algo más especifico, nosotros durante seis días le pondremos una crema con corticoides, muy poca y bien localizada. Pero sabemos que en el resto del cuerpo solo debemos utilizar crema hidratante. Ojo también a los productos para bebés para el cuidado cotidiano, porque no todos son realmente naturales: sin conservantes (como los parabenes, PEG, ftalatos, fenoxietanoles) sin colorantes, sin perfumes sintéticos, ni sustancia de origen petroquímico.
Me gusta la filosofía del uso de sustancias bio, de aceites vegetales.
En mi casa siempre hemos preferido los productos de origen natural, mis padres nos acostumbraron a la herboristería, aunque ahora estos productos se pueden encontrar en muchas farmacias o centros comerciales.
Hemos estado probando varías cremas para la piel de Orlando. Con Leonardo utilicé los productos de la línea a la Caléndula de la marca Weleda y estaba muy contenta, así que voy a repetir!
La caléndula es una planta conocida por sus propiedades regeneradoras, calmantes y protectoras. (Además me recuerda a mi casa) y constituye la base de estas cremas BIO, juntos a los aceites esenciales naturales y vegetales. Yo la utilizo para el cuerpo (el aceite) y para el culito, pero hay también para la cara.

Para el baño también es importante la elección del producto adecuado, hay algunas soluciones jabonosas que son agresivas para la piel sensible de los bebés. Me han aconsejado utilizar el agua de avena hervida, se tarda un poco en prepararla, pero vale la pena. Yo todavía no lo he probado pero recuerdo que mi hermana lo hacía. La línea Caléndula también ofrece un baño crema. (yo tengo el pack jeje).

Pañal de tela Bambino Mio. Mi camisa es de Neck & Neck.

Espero que este post os sirva de ayuda para las que tenéis el mismo problema y como siempre me encantaría escuchar experiencias sobre el tema de la dermatitis.

fotos de Jesús Romero

 


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6 noviembre 2017

Detrás de una foto bonita…

Lo que hay detrás de una foto bonita empieza por la mañana temprano en un día de fiesta, con una mano pequeña que te toca los pies y una voz aguda que te llama. “Mamá. Mama”.
“Ven ponte aquí conmigo”. Durante unos minutos estoy en el paraíso y a mi lado dos ángeles. (José acaba yéndose a dormir al cuarto de Leonardo, cuando Orlando le quita el sitio).
Nos quedamos un rato en la cama todos juntos y luego bajamos a desayunar.

Estos días nuestros desayunos parecen de anuncio por todos los dulces de mi pastelería, que mi familia me ha enviado. Mi paladar disfruta y me da las gracias, mientras yo disfruto algo menos porque desde que está Orlando no he conseguido desayunar sentada todavía.
“Ya sabes lo que os vais a poner”? Me pregunta José.
“Si. He pensado en dos cambios para aprovechar que tenemos fotógrafo hoy” (Normalmente es José nuestro fotógrafo). Para elegirlos no escondo que he tardado por lo menos una media hora, en la que me he quedado delante de los armarios abiertos, mirando el contenido con una mano en la barbilla y frunciendo el ceño. Todavía el proceso de selección de la ropa va despacio y sinceramente no sé si un día seré capaz, por fin, de tardar menos.
Es mi talón de Aquiles! Los colores, los tejidos y luego la temperatura, la comodidad…. José se desespera, pero esta vez me he preparado con tiempo.

Preparo un bolso gigante con la ropa de cambio, mientras pienso que mundo más extraño es el nuestro… Hace unos años nunca hubiera pensado en que me convertiría en una “mamá de tendencia”, y menos que hubiera suplicado a Leonardo que pidiera ir al baño (con cara de “tengo pis”) dentro de un museo, solo para ir a cambiarme yo de ropa.

Antes de salir de casa Orlando ha hecho caca por lo menos cuatro veces y le he tenido que cambiar por completo dos de ellas! Pero conozco a mis pollitos y por eso, hasta el final, no le puse su look: un body de cuello alto y un mono azul de Petit Bateau. Con él es fácil, pero con Leonardo es una lucha continua la elección de la ropa. Está en plena primera pubertad y quiere hacerlo todo solo, además con mala leche!
Lo convenzo o mejor dicho, lo distraigo y logro ponerle lo que quiero. Está precioso. Lleva un jersey de Hundred Pieces, una marca muy chula (y que se puede comprar en smallable.com), un pantalón bombacho de Cos, sus calcetines preferidos, que quiere también hasta para irse a dormir y me toca lavarlos a mano para que están siempre listos, de Jimmy Lion y zapatillas de Mini Rodini y Adidas, otras marcas que nos tiene enamorados.

Increíble pero cierto, estamos listos como planificado y salimos de casa puntuales. Hemos quedado al mediodía con nuestro amigo Jesús, el fotógrafo. Mientras lo esperamos, Leonardo y yo jugamos en la calle con un globo y un silbato que he encontrado en el gigante bolso con los cambios. Me impresiona los recursos que tenemos las madres!
José que se había alejado un momento, vuelve con un ramo de tulipanes, mi flores preferidas.
Se merece un beso.
Decidimos hacer las fotos por Conde Duque. Es una de las zonas de Madrid que más me gusta porque me recuerda a Italia.
Como siempre intentamos que la sesión sea algo natural para que Leonardo no se aburra, entonces nos ponemos a correr, a saltar, a contarnos secretos en el oído, mientras Jesús hace las fotos. Jamás superaré la vergüenza que pruebo mientras hacemos las fotos y la gente nos mira. Siempre he tenido una relación contradictoria con la cámara, pero sobre todo una falta de confianza en mi misma que me hace sentir ridícula cuando me sacan fotos. Creo que debo ser de las pocas que se dedican a este trabajo jajajaj.

La sesión es rápida e indolora. Con algunas paradas intermedias (Leonardo quiso ir al parque), terminamos y estamos todos de acuerdo con que tenemos hambre. Vamos a comer una pizza que es uno de los platos preferidos de Leonardo, junto con la pasta… más italiano no podía salirme 😉

Al rededor de la mesa vuelve a ser un día de fiesta. Leonardo sin parar quieto y solo la pizza es capaz de quitarle palabras. José y yo nos relajamos por fin con una cervecita y charlamos, mientras Orlando duerme una de sus mini siestas. Disfrutamos juntos del sol que, todavía caliente, traspasa por la ventana y estoy feliz. Feliz de lo que tengo, de lo que he conseguido, de mi familia única y especial y de las fotos que han salido tan tan bonitas!

Ah. Tanto glamour me regaló un resfriado…. He estado todo el fin de semana con dolor de garganta y escalofríos, pero ayer (domingo) fuimos a correr una carrera los cuatros juntos (Orlando en el cochecito obviamente) y nos divertimos mucho.

Buen comienzo de semana.

Viva la familia y todos los momentos que nos unen cada día.


Fotos de Jesús Romero.

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2 noviembre 2017

¿Mary Poppins existe?

Cuando me quedaba a dormir en casa de mi hermana mayor, por la mañana llevábamos a los niños al cole y luego íbamos a desayunar en una cafetería con sus amigas. (al estilo “Big Little Lies” una serie que os aconsejo ver). Todas arregladas e impecables, aunque fueran vestidas de deporte. Yo las escuchaba hablar de los hijos y de las niñeras mientras comían bizcocho de zanahoria y capuchino con leche desnatada. Pensaba “que mundo más lejanos del mío” y me parecía poco atractivo.

Llegó el día en el que fui madre. Empecé a entender cosas sobre el mundo de la maternidad y a compartir con otras madres mi visión, mi experiencia, mis dudas…. Poco a poco me adapté a un nuevo estilo de vida hasta formar parte del “exclusivo club de las madres”, aunque el mío era muy diferente al de mi hermana.
Al no tener trabajo pude dedicarme a Leonardo a tiempo completo. Hice muchas cosas con él, salimos, jugamos y fuimos al parque casi todo los días. Descubrí que el parque es una fuente de inspiración para un novela (un día la escribiré), que está lleno de trozos de vidas y tramas interesantes. Me hice amiga de bastantes madres y sobre todo pude mirar con mis ojos la multitud de niñeras que llenan los bancos, o caminan cargadas de bicis y otros juguetes o llevando a los perros. Las miré por primera vez con los ojos de madre y me pareció que casi ninguna de ellas hacía lo que yo, jugar. Las he visto pasarse el mate de unas a otras y charlar alegres o manejar el móvil, tal vez para chatear con los hijos que tuvieron que dejar para ir a otro país a cuidar a los hijos de otras mujeres. Me alegra haber podido cuidar yo misma a mi pequeño.
Cuando nació Orlando, el cambio fue grande y decidí que necesitaba ayuda. Tuve la posibilidad de expandir el horario de la chica que me ayudaba en casa y así durante unas pocas horas al día, empezó a cuidar de Orlando y yo a tener un poco de tiempo para trabajar.

Acostumbrada a ser madre a tiempo completo, estoy todavía en un “proceso de adaptación” para dejar a mi bebé con una “extraña”, aun teniendo máxima confianza en ella. Estoy entregándole mi tesoro más grande y no es lo mismo que una abuela o una tía, que por unión de sangre naturalmente le quieren y entonces vas más confiada.
Bueno, el caso es que estoy muy contenta con la chica que cuida a Orlando, además conocía la casa y a Leonardo ya muy bien, así que duermo tranquila! Pero no puedo esconder que algunas veces me he rallado un poco y mi fantasía me lleva a imaginar cosas muy ridículas.
Ahora, mi pregunta es: ¿Os pasa a vosotras también?? Principalmente el concepto se sintetiza en esta pregunta: ¿Le cuidará bastante bien, como si fuera suyo? ¿Mary Poppins existe?

Pero luego hay más preguntas, como estas….

¿Donde irán cuando salen?

¿En lugar de salir a pasear, lo llevará a su casa o a casa de una amiga? Y en este caso, donde pondría a mi hijo (si la casa no está organizada para un bebé)?

¿Le dejará llorar algunas veces?
Si llorara mucho y durante mucho tiempo, sin poderle callar de ninguna forma, ¿Le dejaría chupar los dedos de su mano? En una película seguro que les darían hasta su pecho jajjajja

¿Le dará besos en la boca?

Me doy cuenta de que es bastante ridículo, de hecho cada vez que me viene un pensamiento de este tipo, lo rechazo, pero tengo la curiosidad de saber si soy la única a la que le pasa.

Preciso que eso que cuento no tiene a que ver con una falta de confianza, si no jamás dejaría a mi hijo. Más bien con los típicos miedo, que incluso tenemos hacía nosotras mismas cada vez que nos preguntamos si lo estamos haciendo bien.
Para mi esta ayuda es un verdadero regalo, sin ella no tendría tiempo de hacer nada, además con lo mimoso que es Orlando.

Os deseo un feliz jueves, de sol ojalá, porque parece que mañana y el sábado va a llover.

Un abrazo.


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30 octubre 2017

Cien globos de corazones

Cada vez que iba a Berlín para ver a José, me preparaba durante una semana.
Solía irme el viernes por la noche, cogía un vuelo que llegaba a Berlín más o menos a la hora de cenar. El martes anterior empezaba a pedir citas en la peluquería, en el centro estético y en las chinas para la manicura y pedicura, las buenas, que tenían un salón en el centro de Milán y que eran igual de caras que el resto de los salones, pero ellas tenían el cuidado típico de las orientales. Cada día tenía una tarea después del trabajo y cuando llegaba el viernes, estaba más guapa que nunca. (Amada juventud).
Esta vez había pensado en algo más que mi puesta a punto personal, quería hacerle una sorpresa. Organicé una fiesta en casa para dos.
José vivía en un pequeño piso en Mitte, muy pequeño pero acogedor, con el suelo de madera chirriante y las típicas ventanas escavadas en la pared y bordadas de blanco. – Reconocería un piso de Berlín en cualquier revista por sus ventanas – . Mi fiesta para dos era una experiencia sensorial que seguía una ruta que se desarrollaba en cada habitación. Empezaba por el baño, seguía en el salón y terminaba en el dormitorio. Preparé unas tarjetas por cada experiencia, con un titulo relativo a la habitación y una breve explicación de la actividad que debíamos hacer y las pegué en las puertas y una tarjeta general, que decía algo parecido a “Bienvenido a nuestra fiesta privada”, que colgué en la puerta de entrada. Recuerdo todavía la cara que puso José cuando entró, más sorprendido imposible. Aquel día cogí un avión por la tarde y llegué más pronto de lo normal, tenía una llave del piso y un amigo de allí vino a ayudarme con todo, sobre todo con los cien globos de corazones que pegué en su dormitorio. Fue la habitación que mejor me salió, inspirada en una opera de Yayoi Kusama pero en versión casera jajajja. El dormitorio se convirtió en el “sentido del amor”. Mientras el cuarto de baño fue dedicado al relax, lo llené de velas de diferentes tamaños y sales perfumadas para un baño coloreado. El salón fue la experiencia culinaria, pedí algo al restaurante italiano de abajo, porque no me dio tiempo de cocinar y de todas maneras, admito que poco comimos.
No me gusta viajar en avión, pero cada vez que iba a Berlín no me daba cuenta del viaje, la excitación no me permitía leer, aunque siempre lo intentaba, ni escuchar música, como máximo me tomaba un “vino express” mientras miraba por fuera de la ventana con demasiadas ganas de llegar. Esa vez fue peor aún, la tensión era tanta que no se como me aguanté sentada. Tanía mi hoja de Excel virtual en la cabeza con el To Do de la tarde. Era principios de marzo, hacía todavía frio en Berlín, pero yo no lo percibía, el sol entraba por la ventana mientras pegaba los globos de corazones. Cien. Ni más ni menos, por todo el dormitorio, incluso en el techo. Recibí una llamada de mi mamá que me preguntó si el viaje había ido bien. Por supuesto que si mamá, le contesté. Ella no sabía mucho de mis viajes, menos de quién era José. Llegó un bonito atardecer y yo me puse a escribir una carta en el diario de piel encima del escritorio, solía hacerlo cada vez que iba.
Escuche la llave girar y la puerta abrirse. José entró, desde el dormitorio y con el corazón en la garganta, escuché sus pasos y un murmullo, no le di tiempo de hacer preguntas, salí del cuarto y lo abracé. Wow y rió.

Ese fue un fin de semana especial, el más especial que viví en Berlín. No solo nos sorprendimos, nos duchamos a la luz de las velas y cenamos desnudos. Ese fin de semana, entre cien corazones, Leonardo ganó su primera competición, la que le llevó hasta mi y luego al mundo.

La foto tiene muy baja calidad, pero es la única que encontré de aquel weekend.

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26 octubre 2017

Trajes de Halloween

La semana pasada os enseñe algunas ideas decorativas con tema halloween, tanto para el lugar, como para la mesa y un tutorial de maquillaje para obtener un esqueleto de miedo. Es cierto que añadiendo el maquillaje al disfraz, el efecto es más potente.
Esta vez os quiero enseñar algunos elementos que he comprado a Leonardo para que pueda crear otros looks de Halloweeen. Ya sabéis cuánto le gusta a los niños disfrazarse. Leonardo se vestiría todos los días de su vida como un súper héroe!!
Fuimos a H&M de Gran Vía y antes de bajar a la zona de niños, nos quedamos un buen rato y como de costumbre, a bailar delante de los espejos de la planta de arriba, justo antes de llegar a las cajas. (allí si veis alguna vez a un niño rubio imitando poses de break dance y tirándose en el suelo, pues somos nosotros!).
Leonardo rápido que se nos hace tarde! Orlando nos esperaba en casa con su papá y el reloj siempre hace tic tac para mi, porque ya os he contado que Orlando es el niño más mimoso de la Tierra y cuando no percibe mi presencia….. Adiós Mundo!
En la planta de niños me pasó lo de siempre…. entre la multitud de ropa para niñas, había una esquina dedicada a los “machotes”…. pero había cosas muy chulas…. Leonardo empezó a coger todas las cosas que veía de Batman y Spiderman, me encanta como los niños viven en un mundo tan fácil donde las cosas se cogen y no se compran, se olvidan porque no tienen valor y se comparten, ellos viven en su mundo ideal!! Le expliqué que no íbamos a comprarlo todo, lo hice de la forma menos práctica posible,lo entendió, principalmente porque del disfraz de Batman no quedaban más tallas!
Es Halloween así que busquemos algo que de miedo….
Los tatuajes fueron nuestra compra estrella, me alucinan! Para mí los de H&M son los tatuajes mejor hechos para niños, se parecen a los de verdad y duran más de dos días. El único problema que tenemos es que Leonardo quiere ponerse cinco a la vez!!
Compramos tres mascaras diferentes para poder mezclar ropa y obtener tres disfraces diferentes (aunque en las fotos solo os pongo dos porque el de momia no me dio tiempo) y varios complementos.

Hicimos dos looks:
Drácula, compramos en este caso también el disfraz, que viene con dientes además! Y un pantalón de terciopelo que tenía de una colección del año pasado.

Murciélago, utilicé un pantalón negro vaquero y una camisa con cuello alto de rayas, a la cual añadí la pajarita de murciélago. Utilizamos también en este look (porque le hacían muchas gracias a Leonardo) los tirante de esqueleto.

La momia no nos dio tiempo para prepararla, pero lo que pienso hacer es vestirle de blanco y enrollarle de papel higiénico.

Decirme vosotros que tenéis pensado para esta fiesta. Es verdad que aquí no hay una tradición muy fuerte como en otros países, en Italia tampoco, pero a los niños les encanta…. y a mí sinceramente también me apetece.

Un abrazo!


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23 octubre 2017

El segundo hijo no se cría solo

El primer hijo es un paso importante, tal vez el más importante de nuestra vida. A veces soñamos con ello desde que tenemos la regla, otras veces es un instinto que llega más tarde, en cualquier caso hay un momento en el que lo deseamos, lo imaginamos e incluso lo necesitamos.

Tener un hijo es emocionante, una experiencia nueva que vivimos con intensidad y no obstante sea dura o muy dura, dependiendo de los casos, estamos protegidos por la nube de amor* que nos distrae de los sacrificios cotidianos. Siempre superamos exitosamente esta etapa, tanto que nos animamos a tener el segundo hijo. Los más atrevidos y probablemente los que han tenido un primero súper bueno*, se animan en menos de dos años de distancia, mientras los que están más quemados tardan un poco más porque necesitan recuperarse del “trauma”.
Casi siempre en las parejas, hay uno de los dos que insiste más y acaba convenciendo al otro. En mi caso fui yo la que convenció a José.

Con el ejemplo de la maravillosa relación que tengo con mis hermanos y la cercanía de edad, tuve claro que no quería esperar mucho para el segundo. Leonardo y Orlando se pasan tres años y medio, un tiempo ideal para que jueguen juntos de mayores y a la vez el tiempo necesario para que Leonardo sea suficientemente independiente y para que yo haya podido disfrutar de él.
En fin, nosotros fuimos de los que esperaron más.

La segunda experiencia como madre no tiene nada a que ver con la primera (excepto alguna excepción, creo que la mayoría estará de acuerdo conmigo). Empezando por la ilusión que, aún siendo grandísima, no es la misma que en la primera vez. Con el primer hijo vivimos un constante efecto wow debido a la sorpresa y a la novedad, mientras que con el segundo ya sabemos más o menos lo que nos espera. Lo que no sabemos es que la suma de uno más uno en este caso tiene como resultado cuatro!! Mi santa madre me avisó aquella vez y a día de hoy agradezco ser la tercera, porque a pesar de haber sido pesada no fui yo la que llevó hasta la “desesperación” a mi madre, el trabajo sucio le tocó a mi hermana, mientras yo como tercera “me he criado sola”.
Así que no creáis que el segundo también se cría solo, todo lo contrario, el segundo es el gran cambio dentro de la familia.

¿Como ha cambiado nuestra vida familiar?

Hay un orden de “perjudicados” entre los miembros de la familia. La madre es claramente la más afectada. En este caso yo…. Suerte de tener un trabajo que me permite gestionar mi tiempo (no quiero ni pensar como lo hacen las otras madres, tenéis toda mi admiración!!!!!) Bueno ahora es Orlando quien me gestiona el tiempo. Ni yo ni mi trabajo. Él decide que tipología de día vamos a tener y ni mis conjuros funcionan. Cuando el gallo canta, Orlando decide de que “forma quiere matarme”. El único antídoto que funciona de momento, es la paciencia.
Gracias al segundo hijo aprendemos a mejorarnos, después somos mejores personas. Ellos nos permiten entrenar: la resistencia, la paciencia, la tolerancia, la humildad, la generosidad y el altruismo. (Así que Orlando muchas gracias).

El segundo perjudicado en la familia es el primogénito. El herman@ mayor, el que hasta ese momento era el rey de la casa. De un día para otro, el soberano ve su reino caer bajo la conquista de otro soberano, además menos fuerte que él. Es el único caso histórico donde el más fuerte pierde y el más débil gana. El pobre herman@ mayor no tiene otro remedio que aceptar su destino y sin quejarse demasiado, porque si no se quedaría sin dibujos animado o sin helado…. Las cosas por las que ha luchado durante años.
Él también va aprendiendo muchas dotes con la llegada del segundo hijo: En primer lugar compartir, la paciencia, la independencia, la generosidad.

El último perjudicado es el padre. También afectado, aunque (a excepción de algunos casos) en menor parte. Principalmente la causa en este caso es la frustración de la madre. La santa mujer que después de un día entre pañales y “ajos” y sin poder ahogar sus “marrones” en una copa de vino, necesita desfogarse con un adulto = marido.
El padre de familia con la llegada del segundo hijo, aprende dones como: la paciencia infinita, el respeto, el altruismo, el amor profundo y el orden.

En fin, los segundos hijos son una gloria igual que los primeros, les queremos de la misma forma y nos hacen más felices que nunca. Pero hay un periodo de adaptación. Es necesario saber hacer muchas cosas a la vez y conformarse con el hecho de que conseguirás hacer solo una y media en todo el día.
A mi, dos hijos me han cambiado la vida otra vez, me pensaba una madre senior y que nada me haría un rasguño, que manejaría la segunda maternidad como un malabarista sus pelotas. Pero no ha sido así. Hoy sábado, a cuatro meses del nacimiento de Orlando, he tenido la misma discusión con José, Leonardo me he dicho de todo y todavía no me he duchado!

*nube de amor: fraseología inventada por @honeydressing
*hijo súper bueno: duerme toda la noche, come bien y con regularidad, es tranquilo, juega o se entretiene solo. (véase a Zoe la hija de @ana_albadalejo

Aprovecho para agradecer una vez más a todos las que me habéis comentado con cariño mis stories. Sinceramente me haceis feliz.

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19 octubre 2017

Fiesta de Halloween en el bosque

El autobús nos esperaba en la parada.
Llegamos caminando, Orlando raramente tranquilo en el cochecito y Leonardo a mi lado, sujetándose al carrito con una mano. Estaba contento porque le había dicho que íbamos a una fiesta de Halloween organizada por El Corte Inglés.

Estaban ya todos en el autobús, saludamos y tomamos asiento. Leonardo no paró de hablar, hacía preguntas todo el rato, contaba en ingles (pensando que era italiano), distribuía galletitas a los demás…. Estaba súper excitado!
El viaje duró casi una hora, llegamos hasta el final de un camino y allí el autobús nos dejó, para que siguiéramos caminando. La fiesta era en un bosque! Y se llegaba a través de un camino entre los arboles. No lo recomendaría con cochecito de bebé, si no fuera por un chico italiano de la producción (muy guapo) que me ayudó. Leonardo subió por el camino sin quejarse, me adelantó y llegó más rápido al lugar mágicamente decorado que nos dejó con la boca abierta. Parecía estar en un mundo terrorífico. Al haber organizado muchas fiestas en mi vida estoy especialmente atenta a los detalles, que en este caso estaban cuidadísimos. Para empezar un esqueleto de medidas humanas que hacía de Guardián en una cueva natural. En las piedras habían colocado unos esqueletos de pájaros, lápidas y telarañas que parecían verdaderas…. Toda la decoración estaba muy bien hecha, la verdad, también las calabazas pintadas.
En un espacio entre arboles y rocas colocaron una mesa de piedra decorada para el evento. Encima colgaron guirnaldas de mini calabazas de colores, mientras la misma mesa estaba envuelta entre telarañas. La comida por supuesto estaba tematizada también. Como centro de mesa pusieron dos tartas; una de chocolate decorada con murciélagos y la otra era una red velvet. Las galletas tenían caras de monstruos, las fresas recubiertas de chocolate blanco se habían convertido en pequeños fantasmas, ni os cuento la cantidad de chuces de insectos.
Cada detalle estaba cuidado a la perfección, desde las pajitas, hasta los disfraces, pero lo que más me alucinó fue el maquillaje de los niños.
Leonardo se convirtió en un esqueleto con la cara pintada en blanco y negro. En mi Instagram publicaré un tutorial para que podáis hacerlo desde casa.
Por cierto, los maquillajes al estar pensados también para los niños, son fáciles de quitar.
Durante un ratito disfracé también a Orlando, de calabaza porque era el disfraz más pequeño disponible.

Celebramos y comimos demasiadas golosinas. Lo pasamos genial y a la vuelta se durmieron todos como troncos…. Bueno excepto Orlando. Él lo mira todo y nunca duerme, tiene el espíritu de Halloween dentro.

Espero que este post os sirva para coger ideas y organizar una fiesta de Halloween terrorífica como la nuestra, aunque no sea en un bosque 😉

He seleccionado algunos de los acesorios que más me hacen gracia y he creado este collage.

Disfraz de murciélago, Set de maquillaje, diadema con tornillos, mascara de frenkestain, escoba de bruja, calabazas metalizadas y una cubo portacaramelos estilo calabaza.


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