Mamma Mía

23 abril 2018

Cuando vienen a verte….

Mi familia es de las menos organizadas del mundo, somos puro caos, a veces me desespero aunque me doy cuenta de que soy parte integrante de ella.
Ponernos de acuerdo para vernos es algo que necesita mucho tiempo, sin embargo hasta el último momento se queda todo en la incertidumbre y solo unos días antes logramos establecer el plan.
Cuando la mitad de mi familia decidió venir a verme me pareció una fantástica idea,
coincidía con que José se iba de viaje a Berlín (no me gusta nada quedarme sola) y me hacía falta un poco de ayuda con los dos niños. Además no les veía desde Navidad.
Es increíble cuanto se puede alejar la realidad de la imaginación y la armonía en mi idea de reunirnos, se convirtió en un absoluto caos.
Mi casa es bastante grande pero no lo suficiente para que acomodando a todos siga pareciendo un lugar acogedor, pero igualmente optamos para la convivencia, ningún hotel, ninguna casa de alquiler, todos juntos veinticuatro horas de veinticuatro.
Parecíamos una película americana, una de estas grandes familias donde hay varios personajes emblemáticos, donde se discute y se ríe, donde se improvisan bailes en la calle, se cocina y se inventan historias mientras el desorden reina soberano.

El resultado ha sido tres intensos días en los que entrené mi paciencia y un atentado a mis manías. Admito que en algunos momentos llegué a desear echarles a todos a la calle, pero durante la mayor parte del tiempo he disfrutado de nuestra relación extremadamente real. Nos gusta estar juntos, la incomodidad pierde contra las ganas de compartir hasta el último trozo de chocolate robado en la despensa antes de acostarse. Mi casa se convirtió en un lugar donde pisar unos zapatos, o sentarse encima de una sudadera olvidada en una silla era lo normal, donde en cada esquina había un bolso o un vaso de con restos de Colacao o unas toallas… si logramos no equivocarnos de cepillo de dientes es porque cada uno ha elegido un color diferente. He vuelto a ver juguetes que habían desaparecido. Ahh, he visto mi futuro con tres hombres en casa y por primera vez he extrañado una hija.

No obstante los planes fueron limitados, me costó encontrar un momento de tranquilidad para escribir el post. Donde hay niños, no hay paz y menos la concentración.
Es cierto que la familia es una bendición, pero cuando nos hacemos mayores, hay que tomarla en pequeñas dósis, yo deseo de verdad estar con ellos y luego deseo de verdad estar sola ajjajaja. Os pasa lo mismo??

El lunes necesito desintoxicarme de este caos y recuperar mi rutina, la posesión de mi casa y volver a echarles de menos.


Mi conjunto es de H&M, mis zapatillas de Adidas.  La chaqueta de Orlando es de Primark y la sudedera de Mikey Mouse de Zara.


El parque del Oeste es mi preferido.


El viernes por la tarde fuimos a Madrid Río a los toboganes.
Orlando lleva camiseta de Primark y gorra de Mini Rodini.

El domingo por la noche organizamos un cine de verano en nuestra terraza, ha sido nuestra romantica despedida.


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16 abril 2018

@Leo_nar_do_paints

Hay que tener una buena excusa para que tu hijo pierda un día de colegio. Y yo la tenía.
Hemos organizado una pequeña exposición con los cuadro que dibuja Leonardo. José se lo contó a la profe y ella tomó la noticia con entusiasmo, tanto que al día siguiente, durante la asamblea de clase, llamó a Leonardo para que contara como había ido, mientras de fondo, corrían en la pantalla los dibujos y los videos que hemos grabado.
Me emociona sinceramente la idea de que un niño de cuatro años cuente a sus coetáneos algo tan sencillo y complicado a la vez y que ellos, con cuatro años lo escuchen y lo entiendan, lo recuerden y se lo cuenten a sus padres una vez en casa. Pienso con ternura en este intercambio entre niños tan pequeños, me parece algo realmente especial, tal como lo son ellos.
De esto voy a hablar, de los niños. Del ser humano antes de desarrollar una experiencia como ciudadano del mundo, en su primera fase que es la de niño y de sus potenciales.

Leonardo es mi hijo pero podría ser el vuestro también, si nos fijamos atentamente, si le dedicamos “el poco tiempo libre que nos deja el trabajo” que tenemos, si seguimos con curiosidad y atención sus movimientos, entonces podemos descubrir cual es su talento.
Incluso en los casos de genialidad, son las personas adultas las que se enteran, los padres, los profesores…. Un niño no es capaz de reconocer un talento, sin embargo lo expone y lo hace diariamente delante de nosotros.
Luego hay que diferenciar un talento real de una falta de objetividad que casi siempre nos afecta a los padres y por la que “nuestros hijos siempre son mejores que los otros” y que nos hacen ver cualquier cosa como un potencial talento.

En la habitación de Leonardo hay un gran armario blanco. Vamos a poner un vinilo de pizarra en uno de los lados. Sugirió José en su día. Lo hicimos y compramos unas tizas para que Leonardo pudiera pintar. Tenía más o menos dos años y lo primero que pintó fue a la familia, nada más clásico, sin embargo yo vi algo en aquellas líneas que me parecieron especial. José por su lado, había notado que los dibujos que hacía con los rotuladores fluorescentes en casa, eran curiosos.
Coincidimos en que se le daba bien dibujar. Nuestro aliado fueron las horas interminables durante los fines de semana, las que pasamos jugando a los legos y a la lucha o cocinando (conmigo jeje). Empezamos a dedicar tiempo al dibujo, a Leonardo le gustaba dibujar y José empezó a traer a casa cada vez materiales y colores distintos para pintar. Pronto esta actividad se convirtió en algo más que un pasatiempos, en un hobby. Con dedicación e imaginación, salieron cosas únicas y especiales, que muchos de vosotros habéis visto por las redes. Leonardo ha creado verdaderas “obras de arte”. Es cierto que si no fuera para la dedicación de José, este tesoro se habría difuminado. Leonardo es un niño de cuatro años, demasiado pequeño para dedicar más de 20 minutos al día para dibujar un cuadro! Sigue gustándole más el juego y hay que respetarlo, pero insistiendo y motivándole a que dedique una parte de su tiempo a la pintura y al deporte (en nuestro caso). Es parte de un proceso educativo para nosotros, a parte de ayudarle en el desarrollo de un talento que sería una pena dejar escondido.

La dedicación de los padres es fundamental en el desarrollo de un talento, porque hace falta un guia, un entrenador, alguien que dicte una disciplina. El camino para llegar a un resultado está hecho de entrenamiento y de reglas, también en un proceso creativo. José estimula a Leonardo para que dibuje, le compra el material, le hace preguntas mientras va dibujando para que se fije en los detalles; ¿tiene dientes? ¿Tiene pelos? …y está a su lado mientras Leonardo pinta. Forman un equipo, el mentor y el artista, que no sería tal sin su mentor.
José es el que dirige, Leonardo es el que propone, juntos encuentran un acuerdo, yo ayudo con los colores “Mamma, si mezclo el amarillo con el azul que color sale”?? “Verde Leonardo”….
José le ofrece diferentes materiales según la zona del cuadro o según el cuadro mismo, ceras, tizas pinceles, rotuladores…. Las temáticas salen sobre la marcha, a veces se empieza con una idea y se acaba con otra, sus inspiraciones vienen de algunos dibujos o videos musicales, de lo que aprende en el colegio, como números y letras y de su mundo, lo que él ve con los ojos de un niño.
Leonardo tiene muy bien desarrollada (para su edad) la psicomotricidad fina, y eso le permite trabajar también en los detalles.
No es todo tan perfecto, si algo no le sale como él quiere o si se equivoca en algo, ya no quiere saber nada de aquel dibujo, así que se pinta de un color encima y se vuelve a empezar.

La exposición fue en una galería de arte en el centro de Madrid. Duró un solo día porque la organizamos junto con el Press day de la agencia de comunicación Milk, que lleva marcas de niños, entre las cuales se encontraba SayPlease, que es la ropita de Leonardo y Orlando durante la expo y otra que me encanta que se llama YPI (maravillosa para niñas!!). Por esta razón no pudimos hacerla abierta al publico y la verdad es que nos gustaría organizar pronto otra para todos debido a la gran aceptación que tuvo.

Mientras tanto os iré contando por Instagram.

Si queréis ver todas las obras de Leonardo, hemos creado un perfil en Instagram @Leo_nar_do_paints.

Aquí van algunas fotos de la Exposición (desafortunadamente no tienen alta calidad).

Recibimos muchas fotos de niños pintando, nos hace mucha ilusión ser una inspiración para estos niños y queremos dar las gracias a los padres que nos siguen con cariño.

Animar a los niños para que valoren sus talentos, dedicándole tiempo y disciplina, ayudarles a sacarlos y luego hacer que se enamoren y disfruten de ello, porque los resultados son maravillosos!

Feliz lunes.


Mi vestido es de Sophie and Lucie y los zapatos de & Other Stories. Los niños llevan total look de Say Please.


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9 abril 2018

Los celos entre hermanos

Después de la lactancia materna, hay otro tema sobre el que me preguntáis mucho, el celo entre hermanos.

Os contaré mi experiencia personal, pero cada familia tiene la suya y además cada niño tiene su personalidad y carácter, así que no es fácil adivinar la reacción ante la llegada de un hermanito.

Creo firmemente que la relación entre hermanos puede ser una de las más satisfactorias de la vida, como en mi caso. Tengo dos hermanas y un hermano que son los colores en mi vida. Sin ellos no se como habría sido mi vida, pero con ellos ha sido divertida, alegre y sociable. No me he sentido sola nunca y he aprendido a ser generosa y a compartir todo, no solo las cosas, también las emociones, los sentimientos y los estados de ánimo. He tenido a alguien siempre disponible, a cualquier hora y en cualquier día, alguien en quien poder confiar de verdad, una espalda para cubrirme y unos hombros para protegerme, una mano para ayudarme, un guiño para hacerme cómplice.
No se si fui una niña que se tomó mal la llegada de una hermana (soy la tercera), pero desde que tengo conocimiento estoy agradecida a mis padres por haberme hecho este regalo.

Pero con pocos años de vida no es fácil aceptar que de repente llega otro niño a casa sin que tú lo hayas pedido o deseado y sin que te hayan debidamente preparado, porque a pesar de lo bien que te lo expliquen, no puedes imaginar que significa tener a un hermano. Los padres elijen por ti (o la naturaleza), pero no tú, tú simplemente tienes que amoldarte a la nueva situación, tragarte el mordisco, te apetezca o no.
Los niños tienen el derecho a estar enfadados con los padres y con el hermano, es lógico, pasan de ser los soberanos del reino a tener que compartir con un desconocido todo lo logrado hasta entonces. Las caricias de mamá, los juegos con papá, las atenciones de los dos pero sobre todo las de mamá, los juguetes y la habitación. De repente “mío” se convierte en “nuestro” y sinceramente es difícil asumirlo para un adulto, imaginaros para un niño. Sería un poco como compartir un novio, el coche, la ropa, los amigos, la casa…. Además con un desconocido! ¡¿A quién le apetecería?!

Mientras que José estaba preocupado por cómo pudiera afectar la llegada de Orlando a Leonardo, yo me sentía más tranquila, tenía como un sexto sentido que me decía “todo irá bien”. Efectivamente tuve razón.
Cuando estaba embarazada, empecé de vez en cuando a contarle a Leonardo lo que me estaba pasando, los niños son ingenuos pero no tontos y notan los cambios en el cuerpo tanto como en el humor. Según la edad del niño habrá diferentes formas de enfocar el argumento. Yo siempre he sido muy clara con mi hijo, me he relacionado con Leonardo de forma adulta, aunque sin olvidar que es un niño, le he explicado las cosas sin tabús, con sinceridad, para que pudiera entenderlas y a confiar en mi. Nunca le miento a mis hijos, excepto en algunas tonterías como que si te comes más chuches de la cuenta te vas al dentista directamente etc… Sin embargo en los asuntos “más importantes” siempre he sido sincera.
Es cierto que también hay preguntas con respuestas que se quedan a la mitad, porque no es nada fácil explicar la vida…. (Ni el por qué utilizamos tangas las mujeres jajajajaj. Un día me preguntó: ¿Mamma porque tus bragas son así? Se refería al corte del tanga….. a parte de reír, vosotras que contestaríais?? Jajajaj).

Empecé a contarle que iba a llegar otro niño, más pequeño que él, pero que crecerá rápidamente para jugar juntos. Leonardo es un poco miedoso, entonces utilicé este factor a mi favor, le dije que el hermanito estará siempre con él, que venía para hacerle compañía, y que por la noche iban a compartir la habitación. Leonardo me sonreía siempre cuando le contaba cosas de su hermanito, le gustaba la idea. Le dije que papá y yo estábamos muy contentos, como cuando llegó él a nuestra vida y que entre cuatro nos lo íbamos a pasar pipa. Le conté las misma cosas con ilusión mes tras mes y se familiarizó con mi tripa, le animaba a acariciarla y le decía que hablara a su hermano porque desde allí dentro le escuchaba y desde el ombligo le espiaba. Leonardo es un niño extremadamente sensible y maduro, entendió cada cosa y participó en mi embarazo con alegría, incluso no se quejó cuando tuve que parar de hacer carreras con él o de cogerle en brazos (solo fue el último mes…. me costó eh, me sentía mal por él) solo en pocos momentos lo vi entristecerse por no poder cogerle en brazos y esto duele en el corazón de una madre, así que me sentaba para cogerle o lo cogía por pocos segundos, justo para no decirle No. Leonardo estaba ilusionado, tanto que me preguntaba continuamente cuanto faltaba para la llegada del hermano, también se preocupó de que para salir de la tripa el bebé me iba a romper la camiseta jajaajjaj. Yo le contaba los meses, las semanas y luego los días, hasta que llegó el momento. Estábamos juntos ☺ Lo recogía del colegio cuando se me rompieron las aguas.
Esa misma tarde lo tuve que dejar en casa de un compañero del cole para ir al hospital. Me despedí de él con un abrazo inolvidable, el último de nosotros dos solos (solo recordarlo me pone los ojos llorosos). Le expliqué que había llegado el momento, que su hermanito quería salir de la tripa y que tenía que ir al hospital para que me ayudaran, me dijo Vale.
Cuando volvimos a vernos ya no estaba sola, Orlando estaba conmigo. José me avisó de que estaban llegando y dejé a Orlando en la cuna, así me aconsejaron.
Entró en la habitación y me emocioné, me pareció grande de repente, mi pequeño un una sola noche había crecido. Nos abrazamos y le presenté a su hermanito, se quedó cortado, estaba emocionado, no sabía si llorar o sonreír, no paraba de mirarme a mi y a su papá, como buscando una traza de lo que hacer. Sé que dentro de él tenía más ganas de llorar, pero no lo hizo, siguió sonriendo con una sonrisa forzada, porque había entendido que nosotros estábamos felices, entonces él también debería estarlo. Parece imposible que un niño de tres años y medio pudiera ser tan maduro, pero es cierto, los niños nos sorprenderán si les dejamos, son inteligentes y están llenos de recursos, los niños sienten como nosotros, hay que tratarles con respeto y sinceridad siempre. Cogí a Orlando para dárselo en brazos, nos sentamos todos juntos en el sofá de la habitación. Felices, asustados y con miles de dudas, pero sobre todo completos.
Leonardo nunca manifestó celos hacía Orlando, le aceptó con tranquilidad y a veces resignación, jamás hizo cosas malas, nunca intentó pegarle (pasa a menudo), eso sí me preguntó hasta cuando iba a quedarse jajjajaj. Los cambios siempre tienen efectos positivos y negativos, para los mayores y para los niños , pero ellos los aceptan más fácilmente, de hecho yo fui la que peor lo pasó, en principio tuve que aceptar este gran cambio, a pesar de que fue mi deseo tener a otro hijo, el desapego con Leonardo me costó más de lo que me imaginaba.
La relación entre ellos empieza a coger forma ahora que Orlando ya no es bebé y cada vez va a mejor, se nota ya algo de complicidad entre ellos. Leonardo se ha pegado mucho a su padre, se ha independizado de mi y creo que es positivo ( y sí, me da mucha pena). Como hermano mayor se siente responsable y le protege, a veces me “enfado” con Orlando y Leonardo me mira fijamente, luego me dice: Mamma que mala eres, porque le hablas así a Orlando.
Tienes razón Leonardo, no lo voy a hacer más. Le contesto.
Intento fomentar la relación entre ellos, encuentro la forma para que Leonardo disfrute de Orlando, que se ría de él y con él.
Desde luego he tenido suerte, sé que no siempre es así, en la mayoría de los casos no lo es, pero no hay que preocuparse, con amor y paciencia volverá el equilibrio familiar.


La ropa de Leonardo y Orlsndo es de tiny cottons.

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5 abril 2018

Vacaciones de Semana Santa

Llegaron las vacaciones de Semana Santa y se fueron más rápido que una de mis duchas desde que ha nacido Orlando.
Los colegios cerraron durante demasiado tiempo y no quiero imaginar como lo han llevado las familias que se han quedado en la ciudad…. Porque desde luego a mi los días en Madrid con los dos en casa, se me hacen muy intensos.
Fuimos a Tenerife, esta vez al al sur de la Isla y nos alojamos en el hotel Sheraton, muy cómodo para ir con los niños, porque tiene un área dedicada exclusivamente para ellos que es fantástica. Nuestra habitación se convirtió en la de mis sueños, con una gigantesca cama donde dormimos los cuatros juntos, aunque en la practica soy sincera, no es muy cómodo. He dormido poco y mal, entre el miedo de que Leonardo se cayera de un lado (de hecho mi instinto de madre me despertó dos veces justo mientras la mitad de su cuerpo colgaba peligrosamente de la cama) y Orlando en el otro lado, pues os podéis imaginar…

Por primera vez acerté con la maleta, una gigante como su se tratase de una nevera, para los cuatros con solo lo estrictamente necesario, además sabiendo que iba a hacer calor. Disfrutamos de unos días de sol, aunque mirándome no lo parece, por mi piel blanca. Eso se debe al hecho de que nunca tomo sol, la mayoría del tiempo estoy bajo la sombrilla, mis momentos de sol son cuando me baño con los niños. Estoy muy atenta con la exposición, para mi tanto como para mis hijos y si puedo, siempre elijo ir a la playa pronto por la mañana y a ultima hora de la tarde.

El agua del mar de todas formas estaba demasiado fría para cualquiera que no sea un pingüino, así que Leonardo se bañó en la piscina y Orlando también, tengo claro que Orlando es un “bruto” también en el agua!
Los bañadores que llevo en las fotos son todos de H&M. En este periodo no me resulta fácil comprar ropa interior y bikinis sobre todo para el tema del pecho. Por ello no quiero gastarme un dineral y además los de H&M a mi personalmente me gustan mucho.

Estamos de vuelta en Madrid, Leonardo ha abierto su huevo de chocolate (que ayudo a terminárselo jeje), parece que nos esperan nuevos días de lluvia, antes de anunciar oficialmente la verdadera llegada de la primavera.
Aquí nos vemos la semana que viene.

Un abrazo!

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2 abril 2018

Lactancia materna

Cuando me quedé embarazada por primera vez y mis amigas me preguntaban si pensaba amamantar, les contestaba que no sabía, que iba a seguir mi instinto. Tenía la “preocupación” de que el pecho se me quedara mal, había escuchado amigas y otras chicas quejarse de que el pecho se les había quedado muy mal y yo todavía me preocupaba mucho por mi aspecto. (Más que ahora, aunque sigo cuidándome bastante, o mejor dicho, lo máximo que me puedo permitir

A pesar de que fuese mi primera vez, no participé en ningún curso de preparación al parto, no sé si fue bueno o malo, sigo sin estar tan convencida de que la preparación sea realmente útil y suficiente para prepararte a lo que es un momento intimo, subjetivo y único en la vida de una mujer. Desde luego llegué al primer encuentro con mi hijo sin saber nada sobre la lactancia materna, pero con la convicción de que no me habría perdido la ocasión de amamantar por nada del mundo. Desde que tuve a Leonardo en mis brazos no tuve dudas, la respuesta a mis amigas era un claro “¡Si!”. Fue la cosa más emocionante de mi vida, el parto y cuando, con todavía el cordón umbilical unido, me colocaron a Leonardo en el pecho. Recuerdo que entre felicidad y lagrimas pensé “que mal huele” y lo amé profundamente.

Los días tras el parto no fueron fáciles, por muchas razones ,que todas las madres conocen: los puntos, las perdidas de sangre, el cansancio, la novedad que junto a la gloria, asusta. Yo me sentía bastante perdida e insegura, tenía miles de dudas y lo único que hacía era tener a mi bebé pegado a mi durante todo el día y toda la noche, sin dejarle ni un solo segundo.
La primera semana en casa, lloró sin parar todas las noches y yo me desesperaba porque no entendía lo que le pasaba, además la falta de sueño carga las sensaciones negativas.

José y mi mamá me ayudaron como podían, pero yo era su madre y hay cosas que nadie puede hacer en tu lugar, ni percibir como tú. Efectivamente pensé que algo no estaba haciendo bien, porque los bebes son muy claros, si lloran es porque hay algo que no cuadra. Descubrí que Leonardo pasaba hambre. Todavía no producía la cantidad de leche adecuada, a causa de la incorrecta succión del bebe y de mi estrés. Decidí volver al hospital donde di a luz para que una matrona me hiciera un tutorial sobre la lactancia materna, para que me explicara bien lo que tenía que hacer. Fue la cosa más útil que hice desde que soy madre, me explicaron las posiciones para amamantar y como Leonardo tenía que poner los labios para coger el pezón, como masajearme los pechos en caso de obstrucción mamaria o de mastitis, todas esas pequeñas cosas que son fundamentales a la hora de amamantar. Me sentí más tranquila y empezamos a dormir mejor, aunque me quedé con la ansiedad de no tener la suficiente cantidad de leche para mi bebé. Esta sensación desafortunadamente me acompañó y se quedó durante todo el periodo de la lactancia y solo con mi segundo hijo entendí que me equivocaba.

La lactancia materna se puede presentar más o menos complicada y el estado mental influye positivamente o negativamente en ella. Bajo mi punto de vista, hay que intentar e insistir, hay que seguir poniendo al bebé en el pecho, porque la lactancia se basa en un mecanismo de demanda y oferta: cuanto más succiona el bebé, más leche se produce.
Las primeras semanas me sentía muy insegura y decidí complementar mi leche con la artificial. No me arrepiento porque eso me ayudó a tranquilizarme, a tomar conciencia y por fin a lograr una cantidad suficiente de leche materna, pero aprendí y con Orlando no necesité ninguna “ayuda”, mi cuerpo se convirtió en una perfecta maquina de producción de leche y disfruté de la lactancia materna como nunca. Sigo amamantando a Orlando, que tiene nueve meses.

Pero volvamos con Leonardo, cuando pensaba que todo iba bien, surgieron nuevos problemas, las famosas grietas en los pezones, causada por un problema “mecánico” al mamar sólo del pezón en lugar de agarrar una buena porción de pecho, incluyendo además del pezón gran parte de la areola. Me dolían tanto, que llegué a llorar alguna vez que el bebé comía. Me curé con algunas cremas especificas, tardé días de sufrimiento, pero jamás pensé en desistir. Luché contra el dolor con el amor, con la conexión que sentía cada vez que me sentaba con mi pequeño en los brazos. Este problema también lo tuve con Orlando también, pero menos fuerte, es útil empezar a cuidar los pechos durante el embarazo y luego mejor utilizar areolas mamarias de cera natural y las cremas nutritivas especifica después de cada toma. Una vez pasadas ya no volvieron y disfruté de la lactancia materna en su máxima plenitud.

Esta ha sido mi experiencia, no soy una experta y aconsejo cálidamente a todas las madres que tengan dudas o problemas, a contactar con una matrona, a mi me ayudaron mucho.
Para mi la lactancia materna, a pesar de sus problemas iniciales, ha sido práctica y quien me siga en las redes seguramente habrá visto mis fotos amamantando en cualquier lugar y situación, desde luego la estación me ha favorecido, porque Orlando nació en Junio. Pero en ambos casos, tanto con Leonardo como con Orlando, he disfrutado de estos momentos que para mi han sido especiales, hay pocas cosas vividas hasta ahora que puedo comparar con ello. Respeto la decisión de no amamantar o de elegir el periodo de lactancia materna, cada mujer tendría que sentirse libre sin ser juzgada. Personalmente recomiendo la lactancia materna a todas las mujeres del mundo, desde el corazón, no por razones medicas o filosóficas, si no porque por una vez en la vida (o algunas más ;)) tenemos la posibilidad de cumplir un milagro.

Pd: Ahora que todos los expertos recomiendan la lactancia materna hasta pasado el año, nos falta luchar para que también el estado nos deje la posibilidad de cuidar de nuestros bebes por un tiempo superior a esos cuatros miserables meses!

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26 marzo 2018

cuando llega el segundo hijo

No os fieis de las matemáticas, porque en algunos casos nos engaña, por ejemplo cuando tienes un hijo y luego otro, si sigues la matemática te prepararías para dos hijos, mientras que el segundo hijo “equivale a dos niños”, como en las ofertas del supermercado cuando compras dos al precio de uno. Lo que quiero decir es que cuando llega un segundo hijo, en el equilibrio familiar se percibe como si hubieran dos niños más o incluso tres en los días más drásticos.

He tardado mi tiempo antes de llegar a considerarme de nuevo una “mujer libre”, aunque mi libertad ha cambiado mucho comparada con mi vida de antes de la familia y de los niños especialmente. Pero he conseguido recuperar el timón de mi vida: un trabajo, los entrenamientos en el gimnasio, las comidas con amigas, algunas cenas con José…. Cómplice ha sido también el buen carácter de Leonardo. En ese momento de cercanía a una vida ideal, sentí(mos) que era el momento de buscar a un hermanito/a para Leonardo, desde que me quedé embarazada tuve claro que iba a buscar el segundo antes o después, me gustan las familias de cuatro en adelante 😉

Orlando tardó poco, no tuvimos que buscar mucho la verdad, creo que él también tenia ganas de llegar.
Nuestro segundo hijo (que es también mi adicción), ha llegado como un tren de alta velocidad, como una tormenta repentina en un día de playa, que no te deja tiempo ni de quitar las toallas y ponerte a correr. Nuestro segundo hijo nos ha “removido” el equilibrio logrado.

Lo que más me afecta es la “inestabilidad emocional”, una “patología” que en general ataca a las madres y es fuente de discusiones con la pareja del sexo contrario, que “no entiende”. Esta sensación que nos atrapa es difícil de explicar y aun más difícil de tener bajo control, pero quiero reiterar que no nos “volvemos locas” tras tener hijos, simplemente somos victimas de una lucha emotiva que nos crea bastantes cambios de humor repentinos. Esta lucha emotiva depende de muchos factores, a parte de los biológicos, hormonas y compañeros… El instinto maternal adquiere tamaños muy grandes, hasta sobresalir por todos lados, como un globo de agua pinchado . Las madres quieren hacer lo “más” y “mejor” por sus dos hijos, lo intentan con todos sus recursos, pero no obstante de los súper poderes, es imposible ser un ejemplar de perfección. (No pasa nada, nuestros hijos igualmente nos ven como una mezcla entre una Santa, Frozen y wonder woman).
Las cargas de una madre de dos hijos son muchas, aun más si se habla de una mujer trabajadora y fácilmente puede causar un cortocircuito interior. La mezcla potente de “lo que quiero” y “lo que puedo” crea una bomba de frustración muy peligrosa y cuando explota, causa lloros, raros bailes y cantos nerviosos (por lo menos a mi, yo canto de los nervios muchas veces), gritos, besos y apretones al bebé y a veces también al marido (en su caso más apretones que besos, o incluso ganas de pegarle una bofetada sin razón).
La cantidad de amor que probamos es proporcional a las ganas de repartir bofetadas a toda la familia, a ti misma incluida.

Después de mi primer hijo pensaba que la maternidad no era tan dura, a pesar de los sacrificios, los cambios y el cansancio, cosas que ya tenía planificadas y consideradas,
me parecía exagerado que ciertas mujeres hablaran de la maternidad como algo amargo, incluso me molestaba. No he cambiado de opinión, pero tengo una nueva perspectiva, una nueva conciencia de la maternidad, que sigue siendo mi mayor apuesta ganada, mi mayor reto superado, mi mayor victoria, pero con días duros sin salida y humor bajo los pies.
Después de mi segundo hijo el tiempo libre ha desaparecido del todo, pero lo aguanto, junto a él ha desaparecido también el deporte que formaba parte del “tiempo libre” y también lo aguanto, me conformo con el verme menos “perfecta” y practicar yoga dos veces por semana en una escuela al lado de mi ex gimnasio (jajajja, para no cambiar demasiado de rutina). Me he acostumbrado a pedirme menos a mi misma, para contener un nivel de frustración controlable.
Lo que si me pica es no poder pasar tiempo de calidad con Leonardo, aceptar el haber pasado de cien a cero con él. De una madre omnipresente a una madre que podría olvidarse de buscarle al colegio.
Me pregunto si la profunda y cercana relación que hemos construido durante estos años se quedará en el olvido y si se acordará solo de la (segunda) madre, siempre liada y con su hermano en brazo. Un día me preguntó: ¿Mamá porque tú haces así? Y se puso a caminar rápido de un lado a otro del salón….
Mmm voy rápida por hacer muchas cosas.
A veces siento que he perdido un hijo mientras he ganados tres, está claro que las cuentas no cuadran….

En fin, me considero una madre todo terreno, que compagina bastante bien vida profesional y familiar, estoy realmente feliz y satisfecha de mi vida, pero no nos engañemos, se podría vivir aún mejor…. Es decir que la vida de madre se aleja bastante del modelo de perfección y se acerca peligrosamente al de realidad. Somos tan reales como la vida misma

¿Como os ha cambiado la maternidad?

Los niños estan vestido de Tiny cottons.

Foto de Jesus Romero Del Duque 

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23 marzo 2018

Diálogo con mi hijo

Mamá te vas a poner vieja?

Si

No quiero.

Pero dentro de mucho tiempo. Cuando yo sea vieja, tú ya serás mayor, más que yo ahora y tendrás a tu familia. Te habrás casado y tendrás hijos tuyos, como lo sois Orlando y tú para mi.

Mamá yo no quiero casarme.

Y porque?

Porque los que se casan se van a la luna.

Irse a la luna para Leonardo equivale a morir, en su ingenuidad de niño, la muerte representa un lugar lejos de los padres, donde estamos solos y esto le preocupa. En cierto sentido para los mayores es también así, nadie sabe lo que realmente es la muerte y lo que se siente cuando se muere, lo que hay después. En la versión terrenal, es dejar la vida, a la que estamos agarrados con fuerza y con ella, sus los afectos: hijos, padres, parejas, amigos…. Lo del cielo ayuda a tener un contacto, imaginar que alguien que hemos perdido no está muy lejos y que a lo mejor no nos puede mirar sentado en una nube o detrás de una estrella y que nosotros lo podemos imaginar y buscar desde la ventana de nuestro cuarto.

Leonardo los que se casan no se van a la luna.

Si mamá me lo ha dicho Inés (su compañera de clase y “enamorada”).

Y entonces entendí que hubo un malentendido jajajaj que Inés se refería a la luna de miel, mientras que Leonardo lo conectó con el “irse al cielo” de la muerte.

Leonardo los que se casan se van a la luna de miel, es diferente, se trata de un viaje a un lugar muy bonito, como las vacaciones. Van de vacaciones juntos y luego regresan a casa. Me mira desconfiando…

Bueno yo prefiero no casarme.

Vale.

A mi no me importa que te cases o no, si decides estar con alguien o solo, si quieres tener hijos o no. Pero rezo cada noche para que estés sano y feliz cada día de tu vida, hasta que te hagas viejo, aunque ahora la idea de envejecer no te gusta, pues te confieso que a mi tampoco me emociona. Pero tenemos tiempo suficiente para acostumbrarnos, para notar las primeras arrugas convertirse en líneas marcadas de nuestro rostro y nuestro cuerpo hacerse más blando y más curvado, para sentir la fragilidad adueñarse de todos nuestros movimientos. Nuestro aspecto cambiará radicalmente pero conservaremos los rasgos y lo más importante: la esencia.

Con los años nos haremos más sabios y nuestra mente más fuerte, seremos capaces de aceptar la “derrota física” de nuestro cuerpo si hemos cultivado nuestra alma. Envejecer es inevitable si no morimos jóvenes y ojalá pudiéramos vivir la vida hasta el final, tener la oportunidad de conocerla a fondo, de formar parte de su misterio y quizás llegar a comprender una parte de ella, por muy pequeña que fuera.

Esa será mi mayor recompensa como madre. Tu felicidad, vuestras felicidad.

Y llegar a la vejez mucho antes que vosotros, con el alma en paz y el corazón desbordante de amor. Si para entonces habrás cambiado de opinión, si te has enamorado de una nueva Inés y querrás casarte e ir a la luna (de miel) también, o tener hijos, con la misma convicción y entusiasmo que he tenido yo, disfrutaré de verte como padre. Te apoyaré en los momentos duros, que son pasajeros y escucharé las anécdota divertidas que me cuentes, me acordaré de ti hijo, de nuestra conversación y delante de un café, siempre que hayas heredado mis gustos y no los de tu padre, si no será un vaso de leche frio o un agua jajaj, buscaré este post para leértelo.

A mis hijos, que sean padres felices un día (si quisieran) igual que os veo felices hoy.

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19 marzo 2018

El post del lunes

Tengo tres hojas de Word abiertas y cada una de ellas con temas diferentes para desarrollar el post del lunes. Uno dedicado al día del padre, que justo coincide el mismo lunes, uno dedicado al día de la felicidad, que será el próximo martes veinte (si no me equivoco) y otro que tengo pendiente desde hace una semana, sobre el tema de la “seguridad” de nuestros hijos. Orlando acaba de dormirse y Leonardo está jugando con José. Es mi momento del fin de semana para aprovechar y escribir el post del lunes, así que enciendo el ordenador y abro el primero de los tres documentos, relacionado con del día del padre, pero no me sale nada, no tengo la inspiración y sobre todo no tengo el humor adecuado. Para escribir este tipo de post, de naturaleza emotiva, tendría que estar sola, en un momento en el que pueda concentrarme y escuchar mi corazón, sus palabras dulces y llenas de amor. Hoy no es el día, entonces descarto la opción A, para pasar a la B, además tengo un borrador empezado sobre lo que es para mi la felicidad. Lo he vuelto a leer, tengo la introducción, así que me va a dar tiempo de terminarlo antes de que Orlando se despierte. Me preparo un té negro, sin azúcar. Leonardo y José están en plena lucha de legos y gritan, no hay forma de callarles, shhh les digo repetidamente, pero pasan de mi. Intento concentrarme en el texto, doy un trago de te, que ya se ha enfriado. En perfecta sintonía con el panorama por fuera de la ventana. Frio en todas sus facetas, lo que nos rodea desde hace tiempo, frio de temperatura, pero sobre todo frio de colores, de animo, de sensaciones bajo la piel, dentro del cuerpo. Me considero “meteorópata”, es decir que si el tiempo está feo, yo también estoy fea, por dentro y también por fuera. De hecho esta mañana me he despertado nerviosa sin grandes razones, bueno la razón es el tiempo, la lluvia que no nos da tregua y el gris que me hace extrañar el cielo azul de Madrid. Me doy cuenta de que no estoy en el mood para escribir sobre la felicidad tampoco, sinceramente estoy cabreada, con derecho y sin razón, así que escribir sobre la felicidad en este momento me suena hipócrita.
Definitivamente decido descartar la opción B y pasar a la C, un tema del que quiero hablar y sobre todo escuchar opiniones, pero se me hace todo más frío aún y un poco triste, tampoco me apetece escribir sobre ello, además de que el ruido en casa es insoportable. Me voy a la habitación, donde nadie me puede molestar y me pongo en la cama, al lado de la cuna donde Orlando está durmiendo su siesta. Intento hacer el menor ruido posible, porque tiene el sueño ligero, pienso que incluso el ruido de mis dedos sobre el teclado podría despertarle. ¿Qué condiciones son éstas para trabajar? Me digo a migo misma, escribir mientras el tic tac del tiempo “libre” me amenaza bajo forma del respiro de Orlando que cambia de repente o de un sonido que emite o de un movimiento de su cuerpo. Le miro. Menos mal sigue durmiendo.
¿Que me queda tiempo para escribir? ¿Cual es mi opción D? No la tengo, mi opción D soy sencillamente yo, al final estoy escribiendo un diario, porque dos publicaciones a la semana son una rebanada abundante de la tarta que es mi vida. Escribir lo que siento es lo mejor.
Hoy me siento una madre arrastrada por el suelo, si tuviera que ilustrarme, me dibujaría completamente encorvada con la cabeza boca abajo y el pelo largo que cae casi hasta el suelo, los brazos colgando de mis hombros, como si fueran dos lazos que vacilan con el viento. A mi alrededor José como un malabarista, Orlando llorando boquiabierto, con las lagrimas que salpican como si fueran el agua de una fuente y Leonardo mitad niño y mitad tortuga ninja.
Este sábado soy una mujer frustrada (descubriré que la sensación tuvo secuela hasta el domingo también), con el pelo encrespado por la lluvia, los nervios a flor de piel y la ganas de una ducha caliente, que se transformará en un chapuzón en la ducha cuando nadie se de cuenta. En mis días de rabieta me molesta todo, cosas y personas, me pondría un cartel que ponga “dejarme en paz” encima de la sudadera, que justo acabo darme cuenta de que me he puesto al revés y que parece una colección de mis pelos caídos a causa de la lactancia.
Bueno, por lo menos parece que ha parado de llover, con suerte durará una media hora, la que tengo que aprovechar para salir a hacer recados. Los sábado de lluvia, la vida de madre es un coñazo verdad?

¿Madres que tal van vuestros sábados de lluvia? ¿Alguien más tiene rabietas?

Las fotos las hicimos el Domingo, día de sol caliente y de cielo azul. Éste es mi Madrid.

La sudadera que llevo con la firma de Leonardo es un regalo adelantado del día del padre, la encargué en la tienda Árbol en Madrid. Mis vaqueros son de H&M, mis zapatillas son Adidas, mi bolso personalizado con mis iniciales es una “Diaper bag” y es de Josefina. Mis collares son de Dimes que me quieres y de Senzou, las gafas de Glassing.

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12 marzo 2018

Fin de semana

Otro fin de semana ha llegado y la lluvia no nos da tregua.
Voy a escribir este post como si fuera un diario, cada día voy a contar lo que hemos hecho. Hoy es sábado, pero mi fin de semana ha empezado ayer, con la fiesta de cumpleaños de Marta, nuestra amiga desde hace muchos años. Cumplió treinta …. Bastante menos que mis treinta y cinco, desde que vivo en Madrid estoy rodeada de gente más joven, empezando por José.
Hacía mucho que no salía por la noche para algo más que una cena y fue mejor que la noche de Cenicienta con el príncipe, aunque duró un soplo.
Estaba todo el grupo de amigos de siempre, más algunos nuevos, mucha gente tomando copas y picoteando. Bailamos mucho, pero tuve que volver pronto porque Orlando se había despertado y reclamaba mi presencia. Parece que a los ocho meses existe “el miedo al abandono”, en su caso también los dientes que están saliendo. De hecho cuando llegué estaba jugando en el salón con nuestra niñera, a la 1.30 de la noche jajaja. Parecía estar poseído por la fiebre del sábado noche. (aunque fuera viernes).


Dormimos juntos hasta las 9 de la mañana, mientras que a José le fue peor, porque Leonardo se despertó a las 8 y quería jugar.
Este es nuestro problema, nos encanta salir, pero el día siguiente llega la cuenta y se llama hijos.
La lluvia acaba de regalarnos una pausa y los niños también, Orlando hace su siesta mientras Leonardo juega solo, me gustaría hacer yoga, sería el momento perfecto, pero tengo que elegir entre hacerlo o escribir el post. Me pasa todos los fines de semana, cuando los niños descansan yo tengo que aprovechar al máximo el tiempo y escribir, nunca tengo un momento “libre” para dedicarme a mi misma, para dormir si estoy cansada, para pintarme las uñas si las tengo destrozadas, para darme el masaje que Ana y Miri me regalaron por mi cumpleaños en Noviembre (estamos en marzo…). Durante los fines de semana tendría que ser más fácil porque está José también, sin embargo es peor. Somos dos con las necesidades de tener un momento de respiro. Nos tocan los turnos y aguantar el respiro. He aprendido a aguantarlo, hasta que me llegan las lagrimas a los ojos y el malhumor se adueña de mi corazón.


Leonardo me ha pedido un arroz con tomate para comer. Le dije “un arroz a la cubana entonces, con huevo también”. “Vale” me contesta sin hacerme mucho caso. Para mi el arroz con tomate es como cometer sacrilegio vacilamos por ello.
Cuando le presento una versión de arroz a la cubana, me dice:
“Mamma pero yo quería el arroz con tomate en un plato y el huevo en el otro”.
“Pues hijo, esta vez te los comes juntos”. Nunca le dejo salirse con la suya cuando se trata de comida y hábitos, aunque soy una madre muy comprensiva.
Yo opté por espaguettis de calabacin con pesto y ricotta.

Es domingo. Me he despertado con una luz maravillosa que entraba por la ventana manchada de miles de perlas de agua que brillaban bajo el sol inesperado. Pensé en hacer una foto, pero tenía mucho sueño y he preferido aprovechar los diez minutos de alegría y tranquilidad de Orlando recién despertado. Leonardo y José estaban ya abajo pintando una nueva obra.
El sábado por la noche había quedado con las chicas para salir a cenar, pero Orlando no estuvo de acuerdo y antes de prepararme, empezó a despertarse repetidamente y a buscarme. No hay manera de que le duerma otra persona, incluso su padre, solo me quiere a mi, tiene su pico de “mimosería” este mes. No me dio tiempo ni de sentir pena por no salir, me dormí antes. En el sofá, no eran ni las once y media.
El tiempo se está portando bastante bien y hemos podido salir por la mañana para hacer la compra, nada más. El supermercado es una cita fija del weekend, para la felicidad de José jajajja. A mi me encanta, incluso creo que mi cerebro con el tiempo, ha trabajado sobre mi consciencia de consumidora, creando un nuevo sentido que es el disgusto a tirar las cosas, como consecuencia compro poco y muchas veces. A Leonardo también le gusta, me ayuda a cambio de un huevo kínder o una de las pelotitas de las maquinas de la entrada.
Sin que José se enterara hemos empezado a preparar unas sorpresitas para el día del padre (ya os iré enseñando en Instagram).
Por la tarde tenemos planeado ir a ver a los dinosaurios, en una expo que hay en Madrid. Os contaré que tal en la última parte de post que escribiré por la noche y después hemos quedado con Ana y Zoe.

La expo de los dinosaurios está al lado del Palacio de Hielo y son de tamaño real, así dicen y les creo, porque yo nunca he visto uno. A Leonardo le dio miedo al principio, pero poco a poco se soltó y acabó disfrutándolo. Orlando alucinando desde el principio jajjajja. A la vuelta vinieron Ana, Zoe y Juan Carlos con un helado de nuestra heladería preferida de Madrid, que se llama La Romana (es italiana) y pasamos el resto de la tarde. La conclusión es un poco rápida, pero mi domingo todavía no se ha acabado, tengo que cenar y disfrutar de las pocas horas que tengo a solas con José.

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8 marzo 2018

Ocho de Marzo

Estad atentos de no hacer llorar una mujer porque Dios cuenta sus lagrimas! La mujer ha salido de una costilla del hombre, no de los pies para ser pisada, ni de la cabeza para ser superior, más bien del costado para ser igual, un poco más abajo del brazo para ser protegida, en el lado del corazón para ser amada.

Roberto Benigni – 10 mandamientos – Talmud

Nunca he sido una de manifestaciones, prefiero luchar discretamente y pequeñas batallas cada día. No necesito gritar, no me apetece prevalecer, ni hacerme notar. Prefiero la tranquilidad, la libertad de pensamiento y el anonimato. No hago alianza ni con los buenos ni con los malos, “soy freestyle”. A los debates prefiero el dialogo, al pasado prefiero el presente, al futuro también prefiero el presente, porque es el único momento en el que puedo intervenir. No trato la historia con indiferencia, no juzgo la cultura, sinceramente prefiero vivir y dejar vivir.

¿Que tipología de mujer soy entonces?

Soy el fruto de lo que ha sido, de lo que es y una degustación de lo que será. Soy una mujer luchadora en cada día de mi vida. No hay día que pase sin un desafío que ganar o un reto que conquistar, independientemente de lo pequeños o grandes que sean. Soy una mujer valiente cada vez que tomo una decisión y cada vez que hay una consecuencia que pesa sobre mi espalda , cada vez que me enfrento a un problema, sabiendo que puedo salir destrozada, he sido valiente cuando he dado a luz por primera vez y valiente por haberlo repetido. Soy una mujer pionera dentro mi casa, en la educación que doy a mis hijos, sabiendo que ellos son el futuro, en la cocina y a veces entre las sabanas 😉 Soy una mujer que se parece a las demás mujeres, pero diferente. Así es, no hay igualdad en los rasgos, en los colores, en la voz, en las apariencias, en el carácter, en la edad, en la forma de ser y de actuar…. Hay diferencias, grandes, pequeñas o casi invisibles, que nos hacen únicas en el mundo.


Total look de H&M

Siempre ten presente que la piel se arruga, el pelo se vuelve blanco, los días se convierten en años…
Pero lo importante no cambia; tu fuerza y tu convicción no tienen edad.
Tu espíritu es el plumero de cualquier tela de araña.
Detrás de cada línea de llegada, hay una de partida.
Detrás de cada logro, hay otro desafío.
Mientras estés viva, siéntete viva.
Si extrañas lo que hacías, vuelve a hacerlo.
No vivas de fotos amarillas…
Sigues aunque todos esperen que abandones.
No dejes que se oxide el hierro que hay en ti.
Haz que en vez de lástima, te tengan respeto.
Cuando por los años no puedas trotar, camina.
Cuando no puedas caminar, usa el bastón…
¡Pero nunca te detengas!

Madre Teresa de Calcuta

“Una mujer con imaginación es una mujer que no sólo sabe proyectar la vida de una familia, la de una sociedad, sino también el futuro de un milenio.”

8 de marzo, Día Internacional de la Mujer

 


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