Mamma Mía

19 julio 2018

Las fases del amor

La maternidad no convierte a una mujer en una loca.

Cualquier ser humano (y menos humano), una vez privado de aquellos hábitos que, en cierta medida, determinan una “calidad de vida”, está sometido a un esfuerzo físico mayor.
Cualquier ser humano (y menos humano), privado de la fuerza necesaria para compensar ese esfuerzo físico, está sometido al riesgo de un colapso físico y mental. En este caso “la calidad de vida” se convierte en “supervivencia”.

Una madre sobrevive.

Sobrevive porque dona esa parte de hábitos a la familia. Lo hace porque es la única capaz de hacerlo y no es que tenga súper poderes, en absoluto, ella es igual que el resto, pero se sacrifica, porque ve en su gesto la felicidad de otros.
Una madre antepone las necesidades de sus hijos ante las suyas. Siempre. Eso no significa que pierda su identidad, sigue siendo ella, solo con más preocupaciones, más trabajo y más cansancio.
La maternidad modifica el aspecto de la identidad, por un lado la completa, aunque aparentemente parece lo opuesto y en ningún momento una mujer, cuando se convierte en madre, cambia su personalidad.

Demasiadas veces he escuchado decir que una relación se acabó después de tener hijos porque la mujer se había vuelto loca y siempre me produce el mismo sentimiento de enfado. Evidentemente son palabras sin ningún sentido ni conciencia, fruto de la benévola ignorancia. Lo que realmente sucede es que la mujer se encuentra ante un bárbaro cambio físico que repercute no solamente en la estética de un cuerpo, si no que en su biología, provocando cambios de humor. Además del aspecto más biológico, todo el proceso de embarazo (9 meses) el parto (doloroso), el post parto (muy duro y con frecuentes depresiones) al cual añadimos un periodo más o menos largo de lactancia materna (que tiene sus problemas) y la falta de sueño, crea un estado de estrés proporcionalmente al cuádruple (o más) grande comparado con el del padre. Si después de todo, alguien tiene todavía la verguenza de definir como“loca” a una mujer o a su misma mujer, es evidentemente un idiota!

Establecido que una madres pasa por un periodo “critico”, que la pone a un nivel de cansancio físico y mental elevado, establecido que llevar la intensidad de un niño pequeño durante veinticuatro horas es algo cercano a la “tortura”, a pesar de que estamos enamoradas de nuestros hijos y que no hay nada más importante y precioso que ellos, me gustaría reflexionar sobre el mecanismo de la pareja.

Es cierto que una relación de pareja, tras crear una familia cambia. ¿Pero no es cierto también que todas las relaciones, con el paso del tiempo, cambian?

La relación entre dos personas y el amor, no es algo inmóvil, más bien se mueve y evoluciona.
El amor pasa a través de fases y la relación sigue los efectos de ellas.

La primera es el enamoramiento, la fase más emocionante, el momento en el que sentimos las mariposas en la tripa, caminamos tres metros elevados sobre la tierra, sonreímos a los desconocidos por la calle. Estamos de buen humor, pase lo que pase, porque “el resto” nos resbala encima y estamos más guapos, porque nos cuidamos más. Durante esta fase nuestra personalidad se plasma, vivimos bajo el efecto de la “embriaguez por enamoramiento” y la alegría que caracteriza este momento, nos hace ver las cosas con otra perspectiva, nos hace vivir las situaciones con más entusiasmo y menos preocupaciones. Vivimos en un estado de realidad falseada y quizás es justo cuando menos nos parecemos a nosotros mismos.

Después del enamoramiento llega un momento de calma y el enamoramiento se convierte en estabilidad.
Es cuando ponemos las bases para una relación duradera y planificamos en cierta medida, nuestro futuro juntos. Seguimos enamorados pero sin las mariposas, ni las sonrisas tontas. En esta fase la pareja profundiza la relación, es cuando se conoce, cuando se descubre el carácter de cada uno y se delinean los roles. Los “defectos”, aunque se empiecen a notar, son todavía tolerados.

La ultima fase (habría una más correspondiente a una eventual separación, pero no la voy a tocar) es la más importante y la más complicada, porque el enamoramiento desaparece por completo y el periodo de calma y estabilidad se convierte en “día a día” o si queréis “aburrimiento”. La pareja está rodada, se conoce y sobre todo bajando el efecto ““embriaguez por enamoramiento”, la realidad se muestra por lo que es: Vida. Y la vida es emocionante, pero a lo largo de su recorrido, mientras que en el día a día es simplemente NORMAL y en lo “normal” no está la emoción, aquel estado que nos hace sentir sobre una montaña rusa. Mientras que es cuando el amor coge fuerza y se consolida para siempre. El amor espera su turno, cuando la pareja está bien despierta, lejana del hechizo por el encantamiento del enamoramiento. Secretamente se propaga silencioso, la pareja no se da cuenta, a menos que pase algo bastante grave, que sacuda a uno de los dos y le despierte sobre el sentido de la vida y los valores profundos. Si no pasa completamente desapercibido, pero está en todas partes, en las discusiones, en el aburrimiento, en las incomprensiones, en la perdición, en la rendición, en las dificultades, en los enfados, en las molestias…. El amor sigue propagándose, pero si nosotros no somos capaces de percibirlo, de escucharlo y seguirlo, si no luchamos y elegimos lo fácil en lugar de lo difícil, entonces él se retira, poco a poco, de paso con nuestra voluntad.
Si no estamos dispuestos a sacrificar el romance rosa por la vida real y seguimos buscando la “embriaguez por enamoramiento”, entonces no permitimos al amor de consolidarse dentro de nuestro corazón, porque necesita tiempo y constancia. Pero si lo hacemos, entonces el nos recompensará con el amor eterno.

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16 julio 2018

Ir y volver

Una casa acostumbrada a la presencia de un niño, si él no está, se hace muy silenciosa.
Mi casa sin mis hijos es una casa vacía, se le nota un sabor de tristeza en su placidez. Me recuerda a un cuadro metafísico pero sin objetos que se deshacen o relojes deformados y con aquella atemporalidad que me produce una cierta ansiedad. Hay algo premonitorio en la ausencia y es lo que me pone triste cuando me quedo sola en mi casa.
En el momento en que ellos se van es como si se fueran para siempre y hasta que no vuelvo a colocar un tiempo a las cosas, se quedan simplemente abandonadas. La cama de Leonardo demasiado grande y sin huellas de su cuerpo y toda la habitación, ordenada, sin pistas de su bárbaro pasaje, me producen un chapuzón al corazón cada vez que paso por delante, luego pienso que se trata solo de unos días y vuelven paz y armonía.

Han pasado once días y uno solo desde que Leonardo ha vuelto. En veinticuatro horas todo está otra vez desordenado y caótico, pero lo echaba de menos, tenía unas ganas locas de volver a abrazarle, oler su piel, darle besos en todos lados, escuchar su aguda voz decir mamma.
Ha sido la primera vez que nos separamos (excepto en casos de fuerza mayor como cuando he dado a luz y tuve que quedarme en el hospital, o cuando Orlando tuvo la neumonía), porque hasta ahora sentía que no era el momento, que ambos hubiéramos sufrido la separación, mientras que esta vez estábamos listos, así que cuando José me lo propuso, dije que sí.

Efectivamente Leonardo estuvo muy bien en la casa de sus abuelos de Tenerife y yo volví a ser madre de uno (vaya diferencia!!). No solo no me arrepiento, creo que para él ha sido una experiencia enriquecedora, para espabilar y también pasar tiempo con los abuelos, que son una parte importante de la familia. Yo quería mucho a los míos, a veces hablo con ellos y les pido ayuda desde allí arriba. Les echo de menos.
Cada etapa llega en su momento adecuado, nuestro desapego empezó con la llegada de Orlando, no voy a mentir contando que fue fácil, he sufrido, llorado, me he enfadado conmigo misma y sobre todo lo he extrañado mucho, pero poco a poco lo hemos aceptado, Leonardo ha sido muy maduro en todo el proceso y se ha independizado muchísimo. A pesar de la nostalgia que a veces me tiene atrapada en los recuerdos, estoy plenamente satisfecha de ver a un niño feliz, Leonardo lo es. Esto significa que lo hicimos bien, que hemos tomado las justas decisiones. Y además estoy aprendiendo a dejarle libre, estoy poniendo las bases para el futuro, porque el vínculo entre padres e hijos se fortalece en la libertad.

Bienvenido a tu casa, Leonardo.

PD: me ha dado una cantidad de besos por toda la cara y abrazos decorados de una gigante sonrisa. Un regalo para el corazón.


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12 julio 2018

Bizcocho sin azúcar que le va a gustar también a los pequeños de casa

Hoy os pongo otra receta, esta vez se trata de un postre. Quería preparar un bizcocho a Orlando, uno sin azúcar y con huevos (que parece que no le gustan mucho, pero es un alimento muy importante y de este modo “le engaño”).

El resultado es bueno, aunque he querido perfeccionar la receta, con la ayuda de mi papá 😉
No os esperéis un bizcocho sabroso como los que llevan azúcar, pero para mi es una buena alternativa y perfecta para pequeños y personas intolerantes al gluten (en este caso sustituir la parte de harina 00 con la de arroz) o la lactosa.

Ingredientes:
200 gr harina de arroz
100 gr harina 00
2 huevos
70 gr aceite de semilla de lino (o de maíz)
media cucharita de levadura bio o bicarbonato
2 peras maduras
1/2 plátanos maduros
un pizco de vainilla fresca
50 gr chocolate sin azúcar o en alternativa (lo que hice yo) 40 gr cacao desgrasado (lo compré en cacao sampaka)
50 gr granillados de avellanas.

Proceso:

Poner en un bowl las harinas, con la levadura o bicarbonato y mezclarlas. En otro bowl poner los huevos enteros y el aceite, mezclar con un batidor.

Cortar las peras en trocitos, aplastar los plátanos y añadir a las harinas.

Romper el chocolate en trocitos y juntar a los granos de avellanas.

Juntar todos los ingredientes y mezclar hasta crear una masa compacta, la consistencia debería resultar bastante suave, añadir la vainilla.

Verter en un molde y ponerlo en el horno (precalentado) a 180º durante 20 minutos, controlar con un palito de madera la cocción, (introducir el palo en el medio del bizcocho y sacarlo, el palo tiene que estar seco).

Decorar a vuestro gusto.

Ya me contaréis que tal os sale.

Un abrazo!

 


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9 julio 2018

Nunca le preguntes a una madre la razón de una elección.

Buenos días. Después de leer los mensajes que me han llegado animándome a publicar el post y reflexionando, he decidido publicarlo, es un post más, tampoco quiero darle demasiada importancia. A continuación está lo que escribí antes de borrarlo. Al final voy a poner lo que ha cambiado.

LUNES
Nunca le preguntes a una madre la razón de una elección. Confía en ella.

Mi mamá me lo ha enseñado muy bien, confía en ti, escucha tu corazón, él tiene todas las respuestas y te guiará fuera de las tormentas de la incertidumbre, te sacará de las dudas poniéndote a salvo.

Mamá, he pasado por una tormenta y temo no haber escuchado a mi corazón, no estoy segura, pero siento que se me ha quedado un nudo de tristeza dentro. Es leve, va y viene, pero me hace llorar cada vez que se presenta.
No sé si cuando era niña sentí la falta de vuestra presencia, porque papá y tú estabais todo el día en el trabajo, el recuerdo que tengo de mi infancia es feliz, sin embargo de ahí tiene que venir mi incapacidad de ser una madre independiente de mis hijos. Desde que los traje al mundo, vivo por ellos, en un castillo de devoción que a veces toma la apariencia de un jaula.

¿Sabes cual es mi mayor pesadilla? Escuchar la voz de un niño llamar a su mamá y no escuchar respuesta.
Me produce una profunda tristeza y me da pánico pensar que mis hijos me necesiten cuando yo no esté y que se sientan solos o abandonados.

¿Es esto normal, mamá?

Tú has pasado la vida trabajando y has criado a cuatros hijos, nunca estabas durante el día, sin embargo por la noche no dormías para estar pendiente de nosotros, un vaso de agua, una pesadilla, un pis o solamente para mirarnos, controlar que estábamos tapados, que no pasáramos frío ni calor…. Elegiste dedicar tu tiempo libre a nosotros, a pesar de que tu tiempo libre era por la noche y que necesitabas descansar.
Llegué a entenderlo demasiado tarde mamá, si no, te habría ahorrado tanta fatiga. La vida de una madre se descubre después de serlo y ahora entiendo profundamente tus elecciones, tus enfados, tu ritmo incansable.

Mamá, quizás tú sabes de donde viene mi devoción exasperada hacia mis hijos y a lo mejor sabes también como apaciguar sus esquinas, que no me permiten ser objetiva, ni quitarme el uniforme de madre para descansar.

Han pasado unos días desde que me he convencido para interrumpir la lactancia materna, llevaba tiempo pensando cuándo hacerlo y nunca me sentía preparada. La presión desde fuera, el miedo y el cansancio se han adelantado al corazón, que humilde y silencioso se ha quedado atrás, no ha sido nada fácil, todavía no lo es. Es un proceso largo y doloroso.
Me he sentido sola mamá, perdida, dominada por esta segunda maternidad y he dejado que las personas a mi alrededor opinaran por mi, no he pedido apoyo pensando en recibirlo, pero esto nunca pasa, siempre hay que buscar ayuda si la necesitas. Me he encerrado en mi confusión. He llorado mientras mi pequeño lloraba y por primera vez, he sentido el eco de la palabra mamá llenar la habitación, en la que privaba a mi hijo de algo demasiado importante. Así me sentí, como si le negara ayuda, como si lo traicionara. El nudo de tristeza que siento viene por ello. ¿Por qué elegí hacerlo? Por miedo, pensando que cada día más habría supuesto más dolor a posteriori. Nunca sabré si será cierto.

A veces las madres toman decisiones sin estar seguras de lo que hacen, muchas veces la sociedad, la gente, los clichés inquinan el instinto de una madre. En la mayoría de los casos las elecciones no tienen consecuencias drásticas, pero una decisión no tomada con el corazón se convierte en aquel nudo y nos lo quedamos para siempre. Cada noche, cuando llega el momento de dormir a Orlando, el nudo se enciende provocando un dolor en mi corazón de madre. Sé que pasará, todo pasa.

Pd: mamá te echo de menos.

MARTES
Normalmente como sabéis publico los lunes, ayer por la mañana encendí el ordenador para publicar y luego no me sentí segura, dudé sobre esta exposición, porque mi estado de incertidumbre no podría soportar más presión, ni juicios, pero tal vez puede servir de apoyo a las que se sienten como yo.

Mi forma de ser me hace ver siempre las cosas más dramática de lo que son, sé que esta etapa es dura pero que se supera sin problemas. Creo que lo que más me ha desanimado, ha sido que no me esperaba que la experiencia fuera tan distinta de la que tuve con Leonardo, sin embargo me estoy dando cuenta que toda las reglas y la rutina al filo de la perfección que Leonardo ha aceptado desde muy pequeño, con Orlando no funcionan, es el anárquico de la familia, puede ser que venga de su madre ejem, ejem….
Sobre la lactancia, Orlando sigue mamando por la noche, pero durante el día no, los momentos críticos son antes de ir a dormir, cuando tardo horas, en las que le canto canciones, miramos por fuera de la ventana, le acaricio, le beso, le digo cosas tiernas, le mimo como nunca. Pero nada de ello se puede comparar con el vinculo del pecho. Por la mañana a veces está de buen humor, pero la mayoría de las veces busca, yo lo distraigo, muerta de sueño, menos mal que Leonardo es colaborativo y José por supuesto.
Mi Orlandino, jamás actuaría contra él, aunque así le pueda parecer y sigo dudando si lo he hecho bien, podría haber seguido durante algunos meses más, en Italia la lactancia materna la recomiendan hasta los dos años, pero cada uno tiene que respetar su momento, éste, en el bien o en el mal ha sido el mío.

FIN DE SEMANA
Os dije que cambié de opinión, más bien cambié mis planes, durante toda la semana el nudo se ha hecho aún más grande y he entendido que me había equivocado, mi corazón me habló por fin y me ha dicho que debo seguir mi instinto, el que no me ha hecho fallar nunca en las decisiones tomadas. Siempre se dice que no hay marcha atrás, pues en este caso si la hay, he vuelto a amamantar a Orlando antes de acostarle. No os voy a contar ninguna mentira, he probado a darle biberones de leche, que siempre ha rechazado, hasta vomitarlos, además lo pasamos muy mal los dos. Yo le estaba provocando un dolor inútil y a mi también, ¿¿Para que?? Aunque me esfuerce no le encuentro una razón, si quiero dejar de amamantar por completo, claro, antes o después todas lo hacemos, pero puede ser algo más natural, menos doloroso. Como os comentaba, dejarlo durante el día ha sido sencillo, un poco más me ha costado por la mañana, pero tampoco ha sido drástico, mientras que a la hora de dormir, cuando por alguna razón que desconozco estoy más sensible y el vinculo con mis hijos se hace más fuerte y confidencial, cuando necesitamos el contacto, mi pelo para Leonardo, o caricias, mi pecho para Orlando, el destete ha sido violento, así que una semana después he vuelto sobre mis pasos y sabéis una cosa? El nudo se ha ido, Orlando duerme mejor, nos ahorramos inútiles dramas y estamos en paz. Orlando y yo necesitamos todavía este vinculo por la noche, sé que llegará el momento de romperlo, al momento justo, con naturalidad, la misma que pasó con Leonardo. Siempre he sido muy sensible a las necesidades de mis hijos y sobre todo atenta a escucharlas a entenderlas, porque ellas me han guiado a tomar las decisiones adecuadas, por lo menos es lo que creo. Voy a aplicar la misma “regla” voy a esperar al momento justo, porque tengo la certeza de que llegará.

Confía en ti. Esto he pensado, esto es lo que he hecho, he confiado en mi. Una vez más.

PD: Un día me gustaría juntar todos los mensajes tan increíbles que recibo, tan bonitos, animadores y llenos de amor y comprensión. Os prometo que es magia la facilidad con la que podemos estar conectadas.
Infinita gratitud a todos vosotros.


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2 julio 2018

Bikini y bañadores

A veces hay muchas cosas que decir, pero no te da tiempo darle forma o no sabes organizarlas o no te apetece hablar, a veces hace falta una pausa, un respiro, un silencio.
Creo que algunas de vosotras apreciareis este post de pocas palabras, otras esperaran al próximo, pero me habéis preguntado por los bañadores que llevo en mis fotos de Instagram, así que he pensado en hacer una pequeña gallery con los bañadores y bikini que me he puesto este año.
Con mi cuerpo tras el embarazo, me he sentido más cómoda llevando bañadores, aunque algunos bikinis ha caído. Estoy segura de que os gustáran.

Bikini de flores, a parte el estampado, me gusta porque la costura es muy suave y no deja marca sobre la piel. De H&M.

Creo que es el que más os ha gustado y a mi también. De rayas blancas y azules, tengo tambien la versión bikini, en las fotos abajo. De H&M

Rayas más finitas, en blanco y negro, un clasico que he elegido en bañador y en bikini de triangulo. De H&M.

Este bañador es el más peculiar, lo elegí por su corte sin tirantes y por el estampado cachemire, con aire etnico. De Oysho.

El azul como el rojo son de la marca de mi amiga Miri, @honeydressingbeachwear. Son los más sexies que tengo.

¡Un basico que me encanta! De H&M.

Me gusta el punto de verde y tambien los encajes, es cómodo, aunque creo que lo llevaré mejor cuando vuelva a mis formas (sin formas jejej). De H&M.

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28 junio 2018

Lasañas vegetarianas y humor regular

No es oro todo lo que reluce.

Y a mí no me importa enseñarlo, no le veo la necesidad de mentir, así que si a la pregunta “¿que tal?” contesto que va bien es porque efectivamente todo va bien, a veces puede que sea un día nefasto pero comparado con lo que puede pasar, visto desde una perspectiva más amplia, todo está bien. Bien gracias.
Desde luego este no es mi mejor periodo, la neumonía de Orlando para empezar, luego mi mastitis, desde hace unos días Orlando parece estar afectado por el “miedo del abandono” que yo pensaba haber esquivado afortunadamente a los nueves meses,…pero NO ha sido así!, a pesar de que siempre predico que cada niño es distinto, luego soy la primera en caer en los clichés, así que voy por la casa arrastrando a un niño pegado a mi pierna, hago todas las tareas con una mano, porque con la otra lo sujeto y hago pis con él en brazos….
Por otro lado Leonardo empieza a manifestar un poco de celos y a veces es molestón con su hermano ¡bastante molestón! Además está cruzando una etapa “pre-adolescencia”, que según mis cálculos tiene pinta de que se haya anticipado, pero no está tan claro, pasa como con las estaciones, ya no se entiende nada.

En fin, si alguien me preguntase hoy ¿Qué tal? Creo que antes de contestar, me pondría a llorar. “No es que vaya mal”, le diría entre lágrimas y risas, “es que estoy invadida por un caos externo que me penetra la piel y se difunde por dentro de mi cuerpo, hasta las venas y sigue difundiéndose hasta las emociones, allí es donde el caos me afecta más”.

¿Tenéis presente los “días inconcluyentes”?
Cuando hay demasiadas cosas que hacer y no llegas a hacer ni una. Porque es imposible organizarlas por orden y empezar por la primera, son demasiadas y todas importantes y se enredan hasta crear una maraña, que es complicadísima de desenredar sin perder la paciencia y sobre todo el ánimo.
En estos días me falta la concentración y te encuentras vagando como una moribunda de un lado a otro sin llegar a una meta, tanto en casa como fuera de ella.
Son los días de las preguntas sin respuestas. Donde las preguntas se quedan a medias y se convierten en dudas existenciales, a pesar de su frivolidad real.

Lo mejor que puedo hacer y que podéis hacer en estos días, es dedicarse a algo práctico, porque a reflexionar no hay forma, o peor, es una catástrofe y tampoco el estar tranquila.
Entonces empiezo a poner lavadoras y lavavajillas, a la vez, sin recordar que la tensión de mi casa no aguanta el voltaje y saltan los plomos. Me enfado y paso a la cocina…. No podéis imaginar la cantidad de cosas que he quemado recientemente…. ¡He llegado hasta a quemar ollas sin comida! Así, para causar más peligro. Me dejaba la olla vacía sobre la placa de inducción encendida y me iba a duchar, a dormir a los niños, a guardar la ropa planchada….. Gracias a Dios que tengo un olfato desarrollado, si no habría quemado ya el piso con nosotros dentro.
Estos días,
si pudiera hacerlo tendría que dormir o descansar de alguna forma, escuchar al cuerpo que me está pidiendo gasolina, en lugar de hacer lo que el cerebro me manda, al final resultaría más útil. Debería tomar vacaciones de trabajo, de familia, de tareas y yo no conozco todavía a ninguna mujer capaz de ello. Así que voy a preparar una lasaña e intentaré no quemarla.
Sinceramente os quiero.


He comprado unas lasañas biologica secas (más rapidas de hacer), las he metido en remojo durante unos minutos, mientras tanto he quitado la piel a la berenjena, la he cortado en lonchas finitas y puesto en remojo tambien (si no ponerle un papel de cocina y un peso por encima, para que saquen al amargo). Además he utilizado bechamel y queso parmesano rallado.


He creado capas de pasta, tomate y bechamel, berenjena. Por encima he cospargido el queso rallado, para que se creara una crostra cruyente que me gusta mucho.


Hornear a horno precalentado (200 grados) durante una media hora.
Ser muy generosos con la salsa, yo debería haber puesto más.


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25 junio 2018

Cumpleaños feliz Orlando

Querido hijo.
Hoy cumples un año de vida, el que nunca recordarás, pero lo haré yo por ti. Un día cualquiera, mientras estemos tomando un café, empezaré el cuento.
Te recordaré los infinitos besos de buenos días, nuestros juegos con la pelota y con las construcciones, los tiernos momentos amamantándote mientras tu  buscabas como loco mi mano. Los baños largos, hasta que contaba 1,2,3 y te sacaba entre gritos y lloros. Te contaré las cosas ridículas que nos hacían reír a tu hermano y a mi antes de ir a dormir, la mamitis que te afectó violentamente. La posición de cabeza abajo y culo arriba cuando estabas cansado, cómo tocabas la guitarra de madera pequeñita que teníamos en el salón y tu obsesión por subir la escalera a cuatro patas con la escoba….Te contaré nuestros viajes y tu belleza de muñeco. Te contaré mi nostalgia y a la vez la felicidad que me habéis dado, tu hermano y tú.

Te contaré lo que quieras, pero hoy cumples un año y quiero hablarte sobre lo que te espera.

Un año de vida es como un grano de arena en una playa, es como una gota de agua en una tormenta, es el punto de salida de un largo y entusiasmate camino.Yo estaré a tu lado y te acompañaré hasta que pueda seguir solo.

Durante los próximos años aprenderás muchísimas cosas: a caminar, a hablar, a comer con los cubiertos, a escribir, a leer, a atarte los cordones de los zapatos… Cada objetivo alcanzado será un éxito que te producirá mucha felicidad.
Pero recuerda dos cosas: La primera es que en la vida nunca paramos de aprender, así que ofrécete a la sabiduría como hace un germen de trigo al sol, nunca creas saberlo todo, nunca sea arrogante, escucha y sé ávido de curiosidad.
La segunda es que hay dos tipos de felicidad, una que llena rápidamente y que rápidamente se va, mientras que la otra llena lentamente, pero pone raíces en el corazón y nunca te dejará, esta felicidad solo la puedes obtener amando. Las dos felicidades son fáciles de arrancar, no te dejes despistar, solo que la primera se alcanza con menos esfuerzos, mientras que la segunda requiere mucho sacrificio y generosidad. Pero como madre tengo el deber de decirte que vale la pena probarla, porque si la haces tuya, ella te será fiel para siempre.

En los próximos años, tendrás muchos sueños que probablemente irán cambiando. Así que sueña sin avergonzarte, pero si te das cuenta de que uno de estos sueños es más fuerte que otros, si lo sientes en tu tripa, en tu alma, en tu corazón, entonces persíguelo con constancia y tenacidad. Como un pescador, levanta cada mañana sabiendo cual es tu pez para pescar y ve a por ello. Lucha contra el mar agitado y la corriente, alejate si hace falta pero sin perder la brújula y cuando sientas que el pez ha mordido el anzuelo, tira con toda tu fuerza, haz todo lo que está en tus manos para no volver a casa sin él.
Recuerda confiar en ti mismo, pero no te opongas al camino que se te interponga, síguelo y te prometo que llegarás satisfecho a la meta.
Hijo se libre, vive explotando tus capacidades, marcando tus virtudes, aceptando tus limites, sin compararte con otros, porque nadie nunca podrá ser tu mismo mejor que tú. Vive con pasión pero no de pasiones. Entrégate al Amor, al que tienes dentro y si tienes alguna duda pregúntale a él, si estás triste pídele apoyo, si estás perdido, pídeles que te guie. Él no te decepcionará.
Ama la vida, ama los paisajes, ama a las personas, ama a los animales, ámate a ti mismo. Vuela alto pero no por encima de los demás. Respeta el pequeño y el débil como al grande y fuerte. Hazte amigo de la naturaleza, te regalará escenarios inmensos, que te dejarán con la boca abierta. Escucha música, canta y baila, escucha los consejos pero elige siempre con tu cabeza, también cuando los consejos vienen de tus padres. Aléjate de las malas compañías, de los envidiosos y egoístas, de los vagos de corazón, a menos que veas en ellos la posibilidad de ayudarles.
Orlando nunca dejes que la ingenuidad infantil te abandone, úsala como un arma para allanarte el camino, para seguir asombrándote ante las cosas maravillosas, para que las cosas pequeñas sean grandes, para que todo sea posible. Todo es posible si tú lo quieres.

Feliz cumpleaños Orlando.
Gracias por existir en mi vida, eres un regalo maravilloso, que nunca se gastará, mi regalo para toda la vida. Mi eterna felicidad.

Ser madre me ha hecho descubrir el Amor.


Hemos celebrado el primer cumpleaños de Orlando con una fiesta WILD. Toda la decoración de la mesa y colgada en la pared son de Party à Porter  y se pueden pedir directamente en la pagina web.


Mi vestido es de Olivia de Gala.

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21 junio 2018

La pasta al pomodoro para Orlando. ¡Sin sal y sabrosisima!

Orlando el viernes cumplirá su primer año de vida, una gran etapa. Es cuando el mundo coge otra prospectiva, más desde arriba (de pié). Es cuando la intención de hablar se convierte en ridículos sonidos, que a los padres les hacen mucha gracia. Es cuando las ganas de descubrir supera el miedo al peligro. Es cuando la alimentación empieza a parecer a la de un mayor.

Hace unos días he empezado a variar la comida de Orlando bastante radicalmente, aunque teniendo fe en algunas cosas como SIN SAL, SIN AZUCAR y evitando algunos alimentos que todavía no toma. Me he dado cuenta de que cada país y no solo, también cada pediatra, tiene su línea y filosofía. Yo hago un mix y lo adapto a la mía.
Como soy italiana, la primera receta que le he preparado a Orlando ha sido PASTA y la ha devorado, así que he pensado pasaros receta en este post.

Preparación:
He cocinado la pasta en agua sin sal y la he dejado un par de minutos más del tiempo indicado (cuando la hago para los mayores la retiro siempre uno o dos minutos antes de lo que indica el paquete, para que sea AL DENTE) para que le resulte fácil de masticar con sus cuatro dientes.
La pasta se puede hacer con cualquier ingrediente y está riquísima. Yo le hice un gran clásico italiano: PENNE AL POMODORO FRESCO E BASILICO.

Antes de cocinar la pasta hay que preparar la salsa:
La salsa de tomate la he preparado con los tomates pera maduros, le he quitado la piel y cortados en trocitos pequeños. En una sartén he puesto una cuchara de aceite extra virgen y una chalote entera, para poderla quitar fácilmente, su función es solo dar más sabor a la salsa. He añadido los tomates sin antes freír el aceite (cosa que haría si fuera para los mayores). He dejado que se cocinara a fuego lento durante más o menos quince minutos, controlando y removiendo con una cuchara de madera.
NO he añadido nada más y estaba sabrosa.
He vertido la pasta en la sartén con la salsa de tomate fresco para que se amalgamara bien y luego he servido en su platito con unas hojas de albahaca fresca. Me gusta la idea de que Orlando se acostumbre a los olores de la naturaleza.

Otro día le he preparado pasta con verduras y tengo pensado hacérsela también con legumbres, en el sur de Italia se usa mucho… Buenísima! También le he preparado un risotto con verduras, siempre sin sal. Seguiré pasando recetas.

Buen fin de semana ☺

La vajilla es en Eco Bamboo de Kids Ware.

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19 junio 2018

La complicidad entre hermanos

Desde que nació Orlando, mis atenciones se han volcado preferentemente hacia él, todas las madres que han pasado por lo mismo saben lo que se sufre en “abandonar al primer hijo” para cuidar del nuevo miembro de la familia. Hay que apretar los dientes y hacerse fuertes porque no hay más remedio, la ley de la natura dice que el más débil es el que más necesita. Menos mal que está el recurso papá. Durante este año, Leonardo se ha separado de mi y ha creado un vinculo más cercano con su padre, esto me produce dos sentimientos opuestos, la alegría al verlos juntos (reconozco que con su padre tiene más intereses en común) y por otro lado sufro nuestra separación. Algunos días, afectada de una nostalgia impertinente, me pongo a mirar los videos de hace un año o dos, cuando yo era su referencia, su refugio, su compañera, cuando la palabra MAMÁ retumbaba por toda la casa, cuando si llegaba tarde o demasiado tarde por un tema de trabajo, él se quedaba delante de la puerta porque quería esperarme, cuando no podía dormir si no conmigo, cuando se relajaba tocándome el pelo y cualquier plan era mejor con mamá. Mi Leonardo ha crecido y además ha coincidido con la llegada de un hermano, que hasta ahora solo le ha quitado el cetro, pero desde hace unos días la fraternidad se ha revelado en su real connotación: la complicidad.

Un día, un poco por la gana de dormir a Leonardo como hacía antes, un poco por las circunstancias, intenté dormir a los dos a la vez, en su habitación y fui participe del florecer de la complicidad entre ellos. Leonardo con ninguna gana de dormir, se puso a saltar en la cama, yo tenía a Orlando en brazo. Había sido un día largo, como la mayoría y tenía ganas de relajarme por fin. Pero Leonardo parecía sordo y a pesar de las amenazas de desgracias apocalípticas que le solté, siguió saltando. De pronto Orlando empezó a agitarse en mis brazos y a emitir un grito agudo al que seguía una risa. Fue exactamente ese momento cuando se encendió la chispa. La conexión entre ellos se había instalado en un segundo, el tiempo de reacción salto/risa. Nada fue igual después, mis protestas fueron vanas, hasta convertirse en placer, cuanto más Leonardo saltaba, más Orlando se agitaba como un loco, si Leonardo paraba, Orlando movía una pierna hacía él como para pedir más y así volvía a empezar la juerga.
Desde ese día se repite la misma situación, si vamos a la cama juntos uno de los dos empieza a instigar el otro, una patada, un toque, una mirada…. muchas veces es Orlando el que empieza, es el único momento del día donde su complicidad se cumple en la máxima potencia, hasta aniquilar mi autoridad de madre. Pero no me importa, deseo verlo, es un nuevo amor que está naciendo.


Leonardo y Orlando llevan total look de Tiny Cottons.

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14 junio 2018

Mi modelo de educación

Cada vez que me pregunto algo espero a que mi instinto me sugiera la respuesta. No sabría decir si es pecar de arrogancia, si es vagancia por no buscar respuesta o simplemente porque siempre me funciona. Este mecanismo lo aplico en todo, con sentido común, pero ello también es mío y personal.

No tengo un verdadero modelo a seguir, existe lo que queremos ser y lo que podemos, es cierto que la vida nos ofrece muchas inspiraciones y sería imposible no utilizarlas para crear nuestro modelo a medida.

En la educación de los niños tengo las ideas bien claras para ser sincera. Sé dónde quiero llegar y cómo hacerlo, aunque la vida no es una línea recta y es imposible pensar en planificar cada cosa, aún más imposible es crear “productos perfectos” de nuestros hijos. Además yo los prefiero felices y reales, cada uno con su carácter, con su forma de ser, con sus méritos y defectos. Para ello, es necesario educarlos y estar pendientes de sus necesidades en la justa medida.

¿Cuál es la justa medida?

No soy nadie para decirlo y también pienso que nadie podría asegurarlo con certeza, cada uno crea su medida según el modelo de educación que está construyendo.
En el núcleo familiar, la forma de educar ha cambiado bastante con el paso del tiempo, en la generación de nuestros abuelos era más “dura”, mientras que se ha ido “aflojando”, hasta llegar hoy en día, a una tendencia a la “hiperpaternidad”: la atención excesiva hacia los más pequeños.
Personalmente no comparto ninguna de las dos escuelas, por un lado a la severidad prefiero la autoridad y por el otro, la “sobreprotección” me provoca ganas de evadir, de hacerlo todo lo contrario. Mi medida se coloca en el medio, intento apoyar y guiar a mis hijos hasta que sean lo bastante grandes como para poder elegir BIEN solos y también equivocarse solos, sin crear demasiados daños (tampoco se puede predecir el futuro).

Estoy construyendo mi modelo de educación, que se basa principalmente en unos fundamentos (a seguir) y a las excepciones que hacen de mí una humana y madre imperfecta.

Libertad
Estar “encima” no es mi rollo, mientras que estar pendiente sí. La libertad representa para mí el valor más grande que tenemos, en todas sus facetas. La libertad nos hace personas felices, pero es un arma muy potente, hay que conducirla en la mejor dirección y creo que como madre lo puedo hacer a través de la generosidad.

Educación / respeto
Somos parte de una comunidad, aprender a estar con la gente y a vivir respetando el prójimo tanto como al ambiente (y a los animales) a nuestro alrededor. Esto le ayudará en las relaciones y en el trabajo. Si hay algo que no puedo tolerar es la mala educación y la arrogancia (su compañero de desgracia). Escuchar, ayudar, comprender y sentirse parte de un lugar que es el mundo. Actuar hacia los demás con el mismo tacto con el que tratarías a un amigo o familiar, respetar el ambiente como si fuera tu propia casa.

Inteligencia emocional
La vida nos regala cada día experiencias de las que podemos aprender, los niños no aprenden solo en el colegio, o mejor dicho, aprenden más en el patio del colegio que de los libros. Aprenden en casa y fuera, jugando, descubriendo, relacionándose, viviendo. Crear un entorno confortable y rico de amor, que le ayude a reconocer los sentimientos y donde se sientan libres para experimentar y expresarse. Para mí los colegios siguen todavía un modelo demasiado masificado y obsoleto, considerando las trazas que el futuro nos depara. La inteligencia emocional es algo que la tecnología no puede sustituir, lo demás si.

Colaboración
Empezando por las pequeñas cosas en casa, a pesar de los roles, es importante ayudarse. Colaborar es la mejor oportunidad que tenemos para ser grandes emprendedores de nuestra vida. Así que no me voy a cansar de pedir a Leonardo que guarde sus juguetes o que me ayude a poner la mesa, a cocinar, a arreglar algo que se ha roto….

¿A qué ha venido este post?
A que hace unos días, volvía a casa con Orlando en la sillita y tres bolsas con la compra, estaba intentando abrir el portal con la evidente dificultad que podéis imaginar y un chico joven, diría veinte años más o menos, se ofreció ayudarme. Me sorprendió. Normalmente nadie lo hace, ni el conserje, pocas veces algunas madres en la misma condición, pero estoy acostumbrada a que si no soy yo la que pide ayuda, nadie se ofrece a hacerlo, por muy cargada que estés.
Pensé: entonces todavía hay jóvenes así, gente educada y disponible, es algo raro hoy en día, sobre todo a una edad como la suya. He deseado que mis hijos de mayores hagan lo mismo y sé que esto dependerá de mí y los valores que les proporcione ahora.

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