Mamma Mía

16 octubre 2017

Nos quedarán muchos recuerdos

A mi familia.
Cada día con vosotros es un regalo.
Gracias de corazón.

Un día me levantaré y a mi lado estará José, con algunas arrugas más y sus primeras canas.
Me levantaré y haré los mismos gestos de hace años. Iré al baño, me miraré al espejo y notaré una nueva arruga, me pondré una bata e iré al cuarto de los niños. El cuarto estará vacío, porque los niños han crecido y cada uno ha seguido su camino, vivirán lejos de mí y yo les perseguiré con las llamadas de teléfono. Pasaré mi mano sobre la estantería donde todavía están sus libros, esta vez en orden impecable y las sillas donde solían sentarse a jugar o a estudiar. Me sentaré un ratito en una de las dos camas y miraré por fuera de la ventana. Como siempre me saldrán algunas lagrimas porque los recuerdos estarán vivos dentro de mi. Recordaré cuando me reclinaba sobre estas mismas camas, para despertarles antes de ir al colegio y cuando les acostaba, era mi momento preferido del día.
Nos poníamos muy cerca e inventábamos historias sobre los habitantes de las casas que se veían desde la ventana. Recordaré todas las veces en las que me quejaba del desorden, el que pagaría por ver una vez más. Los hijos llenan la casa, cada espacio, cada esquina. Todo sin ellos aparenta más triste.
Con la mano arreglaré un pliegue de las sabanas planchadas, respiraré profundamente y me secaré las lagrimas. Daré las gracias a Dios de que todos estamos bien y saldré del cuarto. Daré una última ojeada antes de cerrar la puerta.
Bajaré para preparame el café, el mismo que llevo tomando toda la vida, mientras José se quedará en la cama un poquito más. Es increíble como nos acostumbramos a nuestra rutina y creamos hábitos que duran toda la vida, incluso colocar las cosas en los mismos sitios y respetar la misma cadencia del tiempo.
Tomaré mi café sentada en la mesa del salón mientras pensaré en qué preparar para comer. Me pondré a escribir una nota en mi diario, que pienso dejar a mis hijos, hasta que escuche los pasos de José bajar la escalera, entonces cerraré el diario y lo pondré en el cajón donde lo tengo guardado.

Buenos días mi amor. Me dirá él.
Buenos días. Le contestaré yo.

Nos daremos un beso tierno, de ancianos y él se sentará en la mesa a la espera de su desayuno.
Otra vez estaré agradecida de tenerle a él. El hombre que me ha acompañado toda la vida, que durante un tiempo he descuidado un poco a causa de los niños y que me da compañía en mi soledad, me alegra con sus chistes y me mantiene ocupada. Será mi gran tesoro, mi felicidad.

Sentados nos pondremos a hablar sobre diferentes asuntos, las noticias del telediario, nuestros amigos, nuestros hijos… Y él me acariciará la mejilla, cuando verás mis ojos lagrimosos. Porque José será la persona que mejor me conoce.

El día pasará lento y yo sentiré dentro la nostalgia que llevo conmigo como una prenda de vestir, desde que los niños se fueron. Desde que no fueron niños.
Seguiré recordando cosas banales de nuestra vida en cada momento, banales como una vuelta por el centro, o un desayuno. Y los recuerdos me tendrán viva.

El tiempo pasa, a veces parece más rápido, a veces menos, pero todo lo que hacemos es único y jamás volverá. La luz, el sonido, los colores que coinciden en un determinado momento no se repiten, aunque las acciones sean parecidas. Nuestras vidas son únicas y cada día creamos recuerdos. Cada recuerdo encontrará su sitio dentro de nuestra conciencia y se quedará durate toda nuestra existencia. Hay recuerdos que nos aliviarán el alma, que nos llenarán el corazón de amor, que nos harán sentir felices y agradecidos a la vida. Por eso es importante vivir intensamente y conscientes de que todo, por cuanto banal parezca, es importante. Aunque sea un desayuno cualquiera.

Orlando todavía no puede estar sentado, así que hemos colocado en su silla Tripp Trapp, el nido Newborn, un accesorio para bebes de 0 hasta 6 meses, gracias al cual, los más pequeños pueden estar en la mesa con nosotros. La silla es un clásico del diseño nórdico de Stokke y se adapta a cada edad de los niños, hasta que sean mayores. La silla que crece con ellos, la tenemos para Leonardo también.

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12 octubre 2017

En la boda de Miri y Javi

La boda de Miri y Javi no ha sido “convencional” y me gustó. Me gustó porque he conocido otra parte de ellos y del puzzle que compone sus vida juntas. Ha sido sincera y emocionante, me he sentido parte de algo muy romántico y tierno.
La estructura de la boda ha estado organizada de una forma que nosotros los invitados nos hemos convertidos en protagonistas tanto como ellos. Los novios nos acogieron como si fueran en su casa, durante una tarde cualquiera, con el sol suave del atardecer y los arboles de frutas del jardín maravillosamente decorados. Mirian bellísima con un vestido de princesa que le daría envidia a Cenicienta, parecía una flor más del jardín encantado. Javi con su traje azul, que dejaría por los suelos al verdadero príncipe azul. Confieso que me asombra la capacidad que tiene de estar guapo en cualquier momento. Recién levantado, cuando todo el mundo está hinchado, él no. Después de un baño en el mar, cuando todo el mundo está con el pelo fatal, él no, bajo del sol, cuando se ven las imperfecciones, aunque sean pequeñas, él parece no tenerlas. Javi es el único chico que conozco al que le quedaría bien incluso la varicela.

Bebí una cerveza, aunque me apetecía vino, pero preferí la opción menos alcohólica, para no emborrachar a Orlando, que ha estado con nosotros durante toda la boda.
Nos sentamos delante de un falso altar con mucha curiosidad, llegó Javi con su mamá y después llegó Miri, dándose la mano con sus tres hermanas y su mamá (Y su perrita Bambi). Una imagen que tengo grabada en mi memoria, pareció una película antigua, al estilo “piccole donne” . Se dirigían hacia nosotros, con sus vestidos brillantes y voluptuosos, que parecían danzar. Empezamos.
No participamos en una ceremonia, la hicimos. Miri y Javi con micrófonos y papelitos parecían dos presentadores de una gala, recíprocamente nos dedicaron a cada uno de los invitados un pensamiento, fue emocionante. Fluyeron muchas lagrimas y emociones ahí… Me pareció algo muy generoso por su parte. Su día se ha convertido en el día de todos los presentes y por eso también les queremos mucho.

Miri, muchas veces ha coincidido que mis mejores amigas, antes de convertirse en ello, me cayeron mal. No es tu caso, aunque nuestro primer encuentro fue bastante raro. Fue hace muchos años, cuando todavía tu mejor amigo José no era el padre de mis hijos. Luego vine a vivir a Madrid y tuvimos una segunda oportunidad, fue mejor que la primera, así que decidimos darnos una tercera, y una cuarta y una quinta…. hasta que nos enamoramos. Si tuviera que describirte en pocas palabras diría que eres honesta, dulce y explosiva. Eres de las personas más cercanas que tengo aquí, lejos de mi familia. Has hecho que extrañe menos a mis hermanas. Te has convertido en una persona tan importante para mi que, para venir a tu boda he dejado a Leonardo por primera vez y tu mejor que nadie sabes qué esfuerzo me supone.

El dress code era colores pasteles, así que yo opté por un vestido verde aguamarina de Sophie and Lucie y sandalias verdes de Steve Madden.

Leonardo se ha quedado en Tenerife con los abuelos, me costó dejarle, pero ha sido la mejor solución para todos, mientras que el pequeño Orlando se ha venido con nosotros.

Llegamos el viernes por la mañana a Gran Canaria, con un vuelo desde Tenerife, en esos aviones que hacen mucho ruido y donde todavía te sirven agua y un chocolate típico de las islas (Tirma).
Nos alojamos en el Hotel Gloria Palace Amadores, lo que yo definiría un hotel sobre el mar, porque desde nuestra habitación me parecía estar justo por encima del manto azul. Mereció la pena dormir allí por las vistas increíbles y la cercanía de la playa. Desafortunadamente no pudimos aprovechar el champagne de bienvenida ni el spa y hay que decir que tenía unas ganas enormes de probarlo, ya que es uno de los más famosos de la Isla de Gran Canaria! Pero fuimos abrumados por los preparativos y celebraciones por lo que al final no nos quedó ni la fuerza, ni el tiempo. (Nos queda pendiente para la próxima vez jejej). Ana también era huésped del hotel con su familia, estaban justo en la habitación de al lado y otros amigos en la habitación siguiente, así que se creó un efecto camaradería y José no se controló molestando a todos, tocando las puerta por la mañana temprano.

La boda siguió con la ceremonia del amor, bailes, risas y baño en la piscina.

Orlando iba vestido con una camisa de lino de Nanos y culotte de Gocco.

Al día siguiente teníamos organizada una excursión en catamarán con todos. Nos levantamos pronto, porque Orlando no nos deja otra opción….. y desayunamos rico en el hotel. Cuando llegamos al puerto vimos desde lejos una “mancha roja”, eran nuestros amigos, los invitados de la boda, todos con bañadores rojos de @honeydressingbeachwear. Otra genialidad de Miri y Javi!! Nos prepararon a cada uno una bolsa con bañador y chanclas hawaianas, para ir iguales, menos los novios que iban de blanco y negro. Mis amigos italianos todavía me preguntan si eran todos amigos de verdad o si fue obra de un casting jajaj, porque la verdad es que estábamos todos ideales!!
Orlando se portó muy bien durante todo el fin de semana, es cierto que yo no disfruté tanto como me habría gustado, pero fui feliz.

Mi camisa es de Neck&Neck, mientras las gafas de una edicion limitada de Hawkers firmada por Paula Echevarria,

A Mirian y Javi, que tengáis una honesta y fogosa vida juntos, muchos hijos bellos como vosotros y que seáis felices para siempre. Gracias de corazón por este recuerdo inolvidable, uno más en nuestro corazones.

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9 octubre 2017

Una página más de mi diario

Este fin de semana hemos ido a la boda de nuestros amigos Mirian y Javi en Gran Canaria. No os voy a contar todavía nada de la boda, pero este jueves o como máximo la semana que viene haré un post sobre este fin de semana mágico.

Hago esta premisa porque son las 23.38 y no tengo el post para mañana (lunes), estoy en la cama, con José que duerme a mi lado, Orlando en su cuna a mi otro lado (Leonardo en su habitación, duerme también) una crema para piernas cansadas porque me duelen mucho y los ojos medio cerrados. Estoy agotada.

La semana pasada ha estado llena de empeños, ralentizados además por Orlando y no me fue posible adelantar con los posts, tenía uno medio escrito pero no me convencía…. Durante el finde, que empezó el jueves está vez, tampoco pude hacer mucho, incluso lo pasamos tan bien que me dio pereza coger el móvil cada dos por tres (os habréis enterado por las pocas stories que he publicado). En fin, hemos llegado a Madrid hoy domingo a las 17.30 y las maletas siguen en el pasillo, abiertas y medio destartaladas porque busqué unos productos que necesitaba para el baño, pero sin deshacerlas. Me toca cerrar los ojos cada vez que paso por delante, para que no me entre un tic nervioso de ver ese desorden.

Leonardo tardó muchísimo en dormirse, cuando estamos a las Islas Canarias venimos absorbidos por el ritmo de las islas y luego nos cuesta retomar la rutina. Todavía no puedo creer que se pueda merendar a las siete de la tarde y comer a las cuatro, mis hábitos italianos siguen en shock aunque me he ido acostumbrado a esta rutina exótica y alguna vez incluso me gusta. Mientras intentaba que Leonardo se quedara dormido, Orlando se ha dormido y despertado por lo menos tres veces, al final acabó en la cama con nosotros! Cuando por fin se quedaron dormidos  los dos me fui a cenar, siempre que se pueda llamar cena a un bocadillo (hoy he repetido almuerzo y cena!). Nunca me ha gustado cenar tarde, las nueve y media es lo máximo que consiento en mi cabeza, a menos que sea viernes o sábado y cuando se hace más tarde, ceno enfadada jajajaj. Pues ya no, eso también lo he aprendido poco a poco.

El caso es que me queda el post del lunes por hacer… y si fuera este el post? Me he metido en la cama porque teóricamente no me gusta ser la última en acostarme o en dormirme, digo teóricamente porque realmente es así! Entonces he preferido quedarme con el resto de la familia (dormida) y el móvil en la mano, en lugar de abajo en el salón, con el ordenador.

Acaban de apagarse las luces del patio y mi móvil es la única cosa que brilla en la oscuridad de la noche.

En fin, he pensado, porque no escribir este post como si fuera un mensaje a una amiga…. creo que esta es la relación que tengo con vosotras, con las que me leeís tengo una especie de amistad a larga distancia. También veo mi blog como una plataforma donde encontrarnos para hablar sobre nuestras vidas, emociones, dudas, el vestido para una cena o un evento, un libro que nos ha gustado, nuestros hijos…. y porque no hablar de nada en concreto, como ahora, que lo hago por el gusto de estar conectadas.

El blog para mí es mi diario y en mi diario escribo mi vida en su día a día, también cuando no ha pasado nada en especial. Bueno pensándolo bien algo especial ha pasado este fin de semana, una de mis mejores amigas se ha casado, hemos viajado, por primera vez he dejado a Leonardo con sus abuelos y he vuelto a verle con más ganas que nunca! Le he extrañado mucho, se me ha hecho raro estar con Orlando y sin él. Ha sido un fin de semana intenso, que os iré contando y enseñando. Por delante me espera otra semana a tope y tengo la batería poco cargada, así que aquí os dejo. Son las 00.30, ha pasado una hora desde que empecé a escribir en mi móvil y creo que Orlando me llamará pronto.

Buenas noches! Aunque os sonará raro porque me leeréis de día. Este es mi diario y a él no le miento.

Buenos días.
Efectivamente Orlando se despertó a la una y luego otra vez, no puedo decir que he descansado pero empieza un nuevo día.
Llamaré a mi hermana pequeña para felicitarla por su cumpleaños, publicare este post y adelante, sin parar.

Feliz lunes!!


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5 octubre 2017

Algunas veces lloro

Hay días en los que me muerdo el labio muy fuerte, para sofocar la rabia que me penetra las vísceras, cuando el llanto me revienta los oídos. Porque lloras? Parece que la cama, el sofá, el cochecito, cualquier superficie en la que te apoyo quema!

Muerdo fuerte y arrugo los ojos, pero te cojo, te tengo en mis brazos y cambio mil quinientas posiciones, para encontrar la que más te guste. Hasta que vuelva la paz, un descanso tras la lucha entre nosotros, que dura solo algunos minutos, lo suficiente para volver a tranquilizarme. Más que listos, los niños son sabios. Saben cuándo a la madre hace falta recomponerse, para que el deseo de tirarle por la ventana se convierta en ternura otra vez. Así respondo a mis crisis, con los besos, aunque los primeros son nerviosos y casi te muerdo de verdad, luego la suavidad y el olor de tu piel envían señales a mi cerebro, que me hacen sentir desesperadamente enamorada de ti.

Algunas veces lloro por la frustración de no hacer nada, veo pasar las horas y mi ordenador todavía cerrado sobre la mesa, a la espera de que le haga caso. Paso por delante de él mil veces, sin tocarlo. Mis manos están ocupadas, siempre, y mis piernas no paran de ir de un lado a otro de la casa, mi pecho produce leche continuamente y continuamente se vacía. Tú estás pegado a mi, con cara de pillín y me sonríes, con una mueca conquistadora, la que haría si tuviera a mí ídolo delante de mí. Sé que eso soy para ti, un ídolo, tu referencia, tu mundo y por eso lloro, para desahogarme de los pensamientos tristes y sonreírte.

Hay días en los que llega la hora de la cena y no hay nada preparado, solo hay una espalda rota, la mía y las ganas de una copa de vino, que se convierte en necesidad cuando además de ti, está tu hermano y tu padre esperando a que yo cumpla un milagro.

A veces soy capaz de cumplirlo, cuando cojo lo que queda de esta mujer aplastada y lo junto con la compra del día, la que hicimos juntos por la mañana, tú en la mochilita a la caza de novedades y yo cargando diez kilos en cada brazo.

La noche trae consejos (se dice en Italia) y en mi caso mucho sueño. La noche es mi cargador, como el del móvil, pero por la mañana (bueno de madrugada), cuando me despierto, tengo la sensación de que solo he llegado al 50% de carga. La carga de mamá.

Mi sueño no se parece nada al de antes, mientras duermo te vigilo y vigilo a tu hermano, a cada pequeño ruido me pongo en alerta como un soldado, me inclino sobre tu cuna, si todo está en orden voy al cuarto de tu hermano, chequeo a él también. Durante este tour puede que descubra una ventana abierta, una luz encendida, así que acabo dando una vuelta general por la casa. Cuando vuelvo a la cama, miro la hora en el móvil, donde muchas veces encuentro un mensaje de mi hermana, de una amiga mamá, de mi mamá, somos almas sin paz, o mejor dicho, encontramos nuestra paz en esta forma de vivir, porque el sacrificio es nuestra naturaleza. El reloj me desanima casi siempre con las horas que no pasan o que pasan demasiado rápido. El tiempo es mi enemigo.

El día es largo pero los días pasan rápidos y así los esfuerzos van cogiendo rutina y la paciencia va creciendo, como tú, que de un día para otro conquistas centímetros y kilos. Lloro menos pero sigo haciendo la mitad de las cosas aunque trabajo todo el día, detrás de ti y cuando duermes detrás de mi ordenador. Dicen que cuando los niños crecen dan menos lata y sin embargo yo veo hombres que “no se han independizados” y que siguen necesitando a sus madres o sus mujeres, así que mi corazón todavía no está en paz, sé que me queda un largo camino por delante y que me toca a mí sola tomarlo. Pero esto es lo que quiere una mamá verdad? Es lo que buscamos cuando queremos tener hijos. Las mujeres están en este Mundo para cuidar y si no pueden hacerlo con sus hijos, lo harán con sus sobrinos, con sus parejas.

“Busca ayuda”. Es el mejor consejo que me han dado, lo hice, pero tú todavía me necesitas a mí. Cuando llegan las horas críticas, las de la cena y parece que te estamos matando, porque lloras más fuerte que nunca (creo que son cólicos), la única capaz de calmarte soy yo. Me buscas con las piernas rígidas en los brazos de tu padre, que me mira desesperado, mientras yo intento dormir a tu hermano o contestar un mail del día, que todavía queda pendiente, necesito concentrarme, pero tú no me dejas, ni en ese momento, me lloras tan cerca que me pongo nerviosa y no soy capaz de aguantar. Te cojo y hago la magia o la haces tú, no lo sé, pero paras de llorar. Me resulta fácil calmarte, es lo que hago mejor, cuidar de ti. El precio por esta prestación es que renuncie a mí, es el secreto de las madres, todas lo aprendemos, aunque con fatiga. Los sacrificios son parte de nuestra vida y será así para siempre, ya nos vale acostumbrarse. Estoy segura de que si existe un allá, yo seguiré cuidando de ti y de tu hermano, haciendo todo lo que haga falta para que estuvierais felices. Cualquier cosa, así que pide. Pide como siempre haces y enfrentémonos a otro día, juntos. Porque no hay nada de mí que me guste más que vosotros.

La sudadera de Leonardo es de Hundred Pieces y la podeís encontrar en la pagina web de Smallable.
Mi jersey es de Benetton.

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2 octubre 2017

Ritual diario para madres deprisa

Justo hoy en la ducha estaba pensando en el post del lunes, buscaba una inspiración mientras me masajeaba la cabeza y me acordé de que algunas de vosotras lleváis tiempo preguntándome por mi pelo y los productos de belleza que uso. Incluso una chica me preguntó qué utilizo para blanquearme los dientes (en este caso la respuesta es rápida: nada, de echo no tengo los dientes especialmente blancos jajajaj). Entonces decidí preparar un post sobre ello. Es increíble que inspiradora es la ducha.

Definiría mi rutina de belleza como: Ritual diario para madres deprisa que siguen luchando. Somos las que no dejamos de cuidarnos aunque tengamos menos de la mitad del tiempo que antes. Nos obligamos a buscar cinco minutos para nosotras.
Mi secreto principalmente está en haber aprendido a ser menos perfeccionista y de consecuencia a pedirme menos a mi misma y luego, a utilizar productos que no necesiten demasiado “jaleo” para ponérselos y quitarlos, nada de mascarillas, éstas podemos permitírnoslas una vez por semana como máximo (mientras cocinamos un domingo por la mañana por ejemplo ), pero jamás pensaría poderlo hacer cada día.
Hay cosas que dejo para la noche, porque de optimista, pienso de poder disfrutar de la media hora libre antes de acostarme. Pero puntualmente estoy con Orlando y sus cólicos o directamente me duermo en el sofá con él en brazos y lo llevaría fatal lo de quitarme la mascara después.

No soy una obsesionada de los tratamientos estéticos, me gusta estar bien, cuido sobre todo los detalles menos visibles, mientras uso poco maquillaje por ejemplo. Soy más de entrenar el cuerpo en lugar de usar cremas para la celulitis etc, aunque ahora más que nunca presto una atención especial a lo que uso.

Mis fotos las hizo Rubén Fernández. Las joyas que llevo son de Ouibyou.

Para el pelo.
Me peino con un cepillo que revitaliza el cuero cabelludo y utilizo unos productos que limpian y protegen el pelo, de Aveda, que es una de las marcas que prefiero. Luego me pongo una crema hidratante especial para el pelo, hay diferentes marcas. Por último me hago trenzas y las dejo secar al natural. De esta manera obtengo el efecto de onda que me gusta.

Para la cara
Me limpio todas las noches con un desmaquillante de La Roche-Posay y un tónico de rosa mosqueta. Según el periodo voy cambiando tratamiento y productos. En este momento utilizo por la noche unas capsulas de Elizabeth Arden que son increíbles, súper suaves sobre la piel, mientras por la mañana sigo una especie de ritual con aceites esenciales dos cremas hidratantes, de Decleor.
Tengo para probar también un tratamiento al collagen para recuperar tonicidad y brillantez, de Mesoestetic, una marca experta en la belleza de la mujer.

Para el cuerpo
También voy cambiando cremas bastante a menudo, normalmente solo uso cremas hidratantes, pero ahora, después del parto, además de ellas, estoy utilizando cremas especificas de tonificación, para las estriás y celulitis, de Mustela principalmente y de una marca que se llama Bemama (Ambas son marcas conectadas al mundo del embarazo y de la lactancia).

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28 septiembre 2017

Un dia como “no madre”

¿Habéis pensado alguna vez que pasaría si por un día nos olvidásemos de ser madres?
¿Que sería de nosotras al día siguiente?

Desde que soy madre me he tomado este papel como una misión, pero antes era muy diferente. Era responsable en el trabajo y menos en la vida fuera de la oficina. No me preocupaba demasiado de las cosas y jamás había pensado en tener hijos, salía bastante y pasaba tiempo con mis amigos, cenas, aperitivos, brunch…. Sin embargo desde que ha nacido Leonardo he querido conseguir las mejores notas de esta nueva “tarea” de súper mamá y me he dedicado a ello con alma y cuerpo.
Con Orlando estoy un poco más relajada, aunque sigo siendo una “empollona”, me tomo las cosas con menos ansiedad. Estoy apreciando la vida de pareja y la compañía de los amigos, me apetece hacer planes de mayores otra vez y sobre todo estoy volviendo a sentirme un ser con su personalidad en lugar que “solo” una madre.

El otro día, mientras estaba haciendo mis ejercicios de rehabilitación del suelo pélvico, me puse la playlist de cuando iba al gimnasio y se ha animado mi interior. Me han entrado ganas de fiesta y he imaginado que haría si un hada madrina me diera la posibilidad de vivir un día de “no madre ”.

¿Os ha pasado nunca?

Non es tan fácil pensar como “no madre”, he tenido que concentrarme y cada vez que me he alejado demasiado de la realidad, admito que me ha venido sentimiento de culpabilidad.
He viajado con la mente, mirando desde lejos a mi misma durante un día sin hijos y mas o menos esto es lo que he visto.

Me desperté radiante, como pasa cuando tienes un día libre. Me quedé un rato más a dar vueltas entre las sabanas, hasta que el hambre fue inaguantable y entonces bajé a por el desayuno.
Encendí la música mientras me preparaba un riquísimo café doble, sabiendo que era el primero de muchos y una tostada de chocolate, el de verdad, amargo, que no tiene nada a que ver con la Nutella. Que rico está el desayuno si te lo comes sentada! Tiene otro sabor. Sin prisa alguna me puse a mirar las noticias en el móvil, éstas si que no cambian! Y después Instagram. Mientras navegaba en internet, empezaron a escribir en el grupo de whatsapp para quedar por la noche. Genial, son solo veinticuatro horas, así que, como dice mi amiga Miri “ voy a bailar hasta abajo”.

Me fui a la ducha, pero elegí darme un baño, largo media hora y con sal marina, porque me han dicho que es buenísima para eliminar las toxinas. Llené la bañera de agua caliente, tanto que casi hierve, porque así es como me gusta a mí. Seguí con mi ritual de belleza y por fin pude probar las cremas nuevas que había comprado hacía dos semanas.
Desnuda me puse a bailar por toda la casa, subiendo y bajando la escalera y con la música a todo volumen, sin preocuparme por despertar a alguien, ni de los vecinos.

El día pasó tan rápido que pronto llegó la noche y salí. Vino, bebí mucho vino y al haber perdido la costumbre de beber, no me enteré de como rápidamente me emborraché. Confío en que el hada madrina piense en eso también mañana.
En lugar del coche salí con la bici, me encanta montar en bici durante el verano, con el aire de la noche que me acaricia. El vino hace que me sienta ligera y mis pies pedalearon sin esfuerzo. Llegué a la discoteca, mis amigas habían llegado antes y estaban envueltas en una nube de gente. Todas bailando, con una copa en la mano. Me abalancé sobre la nube yo también, bailamos y nos reímos. Bailé ligera, sin pensar en el día siguiente.

El despertador tocó con la voz de Orlando, le miré y me sonreí. Juntos fuimos al cuarto de Leonardo para despertarle. Me quedé un minuto mirándole y me pareció un angelito. Sentí una fuerte emoción junto a ellos dos. Una sensación de plenitud me invadió por dentro como el vino lo hizo por la noche y fui feliz. Volví a ser la madre de siempre, la que desayuna de pie un café descafeinado, que se ducha en cinco minutos y se pasa el día corriendo.
Mamá, porque tienes los ojos manchados de negro?
Sonreí. Era un resto del maquillaje
Nada, es solo para recordar una cosa.

Jamás volvería atrás por más de un día. Mi hijos han hecho de mi vida un obra maestra.

Nuestros vestidos son de la colección familiar de Envie de Fraise.

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25 septiembre 2017

Strong as a Woman

Hoy en el parque vi a una señora que llevaba un camiseta con un texto escrito: Strong as a woman. Y me hizo sonreír, también me inspiró para escribir este post. He de decir que llevo tiempo con ganas de escribirlo, durante cada momento pesado de esta nueva maternidad.
Criar a un hijo es una experiencia única pero profundamente solitaria, nadie te ayuda de verdad, nadie puede hacerlo. Tu pareja o la tata o el abuelo…. todas estas personas te desahogan durante un rato de la inmensidad que se te viene encima, pero ninguno puede criar a tu hijo, solo tú y tu sola.
El embarazo ya nos revela lo que va a ser…. si no lo hubiésemos compartido entre dos verdad?
El sueño, las nauseas, los kilos de más, el rollo de las miles de visitas hospitalarias…. habría sido mejor compartirlo; Hoy me tocan a mí las nauseas y tú no duermes boca abajo vale?
Lo mismo vale para el parto. Es verdad que siempre estamos acompañadas y asistidas, que alguien nos coge de la mano y nos acariciará el pelo, incluso respira y pone cara de sufrimiento como nosotras, pero se trata de un reflejo de nosotras, realmente nadie puede probar lo mismo que tú en ese momento.
Y cuando tenemos a nuestro tesoro en los brazo, entonces empieza la verdadera soledad. Porque el cansancio agrava los sentidos, aumenta desproporcionadamente las emociones, sobre todo las que son negativas y al resto piensan las abundantes hormonas.

La soledad nos coge en plena noche, las noches infinitamente largas, en las que somos las únicas en estar despiertas, a parte de algún vecino que sufre de insomnio, que puedes mirar desde la ventana. Nos aliamos con nuestro móvil, que nos distrae entre bostezo y bostezo. Navegamos entre blogs y comunidades de madres, nos hacemos hambrientas lectoras de artículos sobre cólicos, marcas de pañales y sobre lo que pasa cada mes de la vida de un neonato, cuando empieza a ver, cuando a hablar, cuando a gatear y a sonreír …. Y así nos consolamos “ah entonces este mes ya me vas a sonreí, a tu mami”…. He constatado que durante la noche es cuando aprendemos más cosas.
La soledad se presenta también cuando estamos con amigos, o en un parque, o en el autobús… nosotras somos las que siempre estamos sentadas en un rincón, con la camisa abierta y un niño pegado al pecho. En el restaurante somos las últimas en comer; primero los hijos, luego los demás y cuando todos han terminado y alguien puede aguantar al bebé, entonces nos toca a nosotras, ojalá alguien se quede a tenernos compañía. En fin, nos hemos convertido en grandes espectadoras de la vida a nuestro alrededor.
La maternidad siempre la compartimos con alguien: nuestra familia, padres, marido e hijos, pero la vivimos interiormente solas.
Los maridos van detrás de los hijos mayores y los hijos mayores ya pasan de ti. (Esto lo estoy aprendiendo a un alto precio).
Los maridos también siguen haciendo la vida de antes, la que nosotras volveremos a tomar dentro de un año o más.

Aconsejo (a los maridos) entonces, hacerlo bien como hace el mío, que lo “disfraza”…. Se va al gimnasio al amanecer, cuando Orlando y yo nos hemos vuelto a dormir y casi no me daría cuenta si no fuera por los abdominales que le veo cuando se quita la camiseta. Me dice que estoy muy guapa, aunque no me ducho desde hace dos días y tengo que ir a depilarme y convence a Leonardo para darme besos a cambio de chuches…. Jajjaaja.
Me podéis creer si os digo que escribir estas pocas rayas me ha costado una mañana y que lo estoy terminando sentada en la mesa de mi salón, sola.

Un P.d a mi reflexión. Cuando digo sola me refiero sobre todo a un estado de ánimo, más que al mismo significado del diccionario. Nunca estamos realmente solas porque a nuestro lado están nuestros bebés, que lloran, se quejan, ríen solos, hacen ruidos todo el rato, se mueven sin parar y eso nos tiene en compañía. Hablo de una cosa interior, tal vez no todas habéis probado lo mismo, algunas sin duda os identificaréis en mi relato, que como siempre he querido exagerar un poco.
A todas y a ellas en especial dedico este post. Nunca olvidemos ser Strong As A Woman.

Feliz semana!!


Joyas de OUIBYYOU. Foto de Rubén Fernández.

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21 septiembre 2017

Mi hijo es mejor que el tuyo

Reflexión de un Jueves por la mañana.

Nosotros padres tenemos un impulso incondicional, que nos hace comprar cosas a nuestros hijos antes tiempo. Un puzzle para tres años cuando acaban de cumplir dos, un monopatín cuando apenas empiezan a caminar, las libretas de números y letras en inglés al primer día de guardería….

Me he dado cuenta de que yo misma y José también, somos víctimas de la “bacteria” que causa esta “enfermedad”. Por ejemplo, en el pasillo de la entrada de casa, tengo una esquina donde almaceno parte de los juguetes de Leonardo, entre ellos hay algunos nuevos, con los que ha empezado a jugar hace poco. Sin embargo recuerdo que se los regalamos el día de su cumpleaños del año pasado. Lo mismo pasó con el monopatín, se lo compramos cuando todavía tenía el correpasillos. Lo llevaba con tanta facilidad que pensé que estaba listo para el patinete. Así que con mi máxima ilusión, le compre un modelo más “avanzado”, de mayores, más mayores que él. La expectativa que tenía se destrozó rápidamente cuando vi la reacción de Leonardo. Lo miró y luego lo dejó en el pasillo, lugar donde se quedó durante meses, antes de ser descubierto otra vez y ahora se ha convertido en su tesoro más preciado.

Lo mismo nos pasó con muchas otras cosas.

He reflexionado sobre este impulso, que es cierto, tenemos desde que nuestros hijos nacen. El mismo día del parto somos capaces de decir que ha salido él solo, porque es muy espabilado. Vaya falta de objetividad tenemos jajaja.

Mi conclusión es que somos víctimas de lo que llamo “Mi hijo es mejor que el tuyo”. Una “enfermedad” que se propaga rápida e inconscientemente entre los padres y que nos hace pensar que nuestros hijos tienen habilidades extraordinarias comparadas con los otros, o por lo menos parecidas a las de los mayores de edad. Esta enfermedad se propaga en forma de competición entre padres y madres, que podéis escuchar diciendo: Él mío se ha enganchado al pecho perfectamente desde el primer mes, duerme toda la noche y come regularmente cada cuatro horas. Él mío con menos de cinco meses ya se quedaba sentado, con ocho gateaba y con menos de12 meses caminaba. (Leonardo fue precoz es verdad 🙂

He leído que una madre le ponía pañuelos entre pañal y el body a su hija, para que pareciera que crecía más rápido que las demás. Me asusta pensar hasta donde un padre pueda llegar para ganar la competición.

Hay muchas competiciones donde demostrar que nuestros hijos son mejores. Mi hijo come sin mancharse, mi hijo habla mucho, mi hijo tiene ya todos los dientes, Mí hijo habla cuatro idiomas, el de la madre, el del padre, el del país donde vivimos y el otro lo ha aprendido en extraescolares.

Aquí viene el colegio, donde los padres pueden legitimar su propia gloria. Será lo que yo fui o mejor dicho, lo que habría deseado ser yo. Los competidores prometen a sus hijos premios fantásticos si consiguen las mejores notas y no dudo en que habrá algunos que les ponga más tareas en casa, para que aprendan más rápido que los otros. Y ojo, si las habilidades escolásticas no son suficientes para ellos, entonces le apuntan a natación, baile, música y canto, judo, jujizo, karate y cualquier otra actividad extra escolar. De esta forma no me cuesta creer que estos hijos serán también los que se van a dormir antes 😉

La patología sigue hasta la edad mayor si no la curamos antes. Así que aconsejo tomar la maternidad y paternidad con menos estrés y tomar mucho vino con los amigos que tambièn ayuda.

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18 septiembre 2017

Vuelta al cole

La vuelta al cole ha sido oficial con esta semana, todos los colegios y las guarderías han abierto y los niños han vuelto a clase, algunos más contento, otros menos. Leonardo tendencialmente está en la categoría de “menos”. Este año le hemos puesto en la ruta, me da un poco de pena porque tarda bastante y yo nunca he tenido buena relación con los autobuses porqué me mareaba. Él sin embargo parece llevarlo mejor que yo. Desde que nació su hermano, ha dado un salto adelante de madurez que me ha dejado sorprendida, siempre ha sido muy independiente, pero ahora me parece tener un hombrecillo a mi lado. Me cuenta cosas de mayor, aunque con la inocencia de niño y yo me muero de amor al escucharle. La verdad es que le adoro, le amo profundamente y disfruto viendo su crecimiento. Junto a él vuelvo a trazar mi infancia y descubro un mundo que había olvidado.

Por la mañana doy las gracias a que en el colegio llevan uniforme, para los padres es una tarea menos y de este modo, me ahorro la discusión que siempre tenemos con Leonardo a la hora de salir.
Lleva tiempo que quiere vestirse solo, el año pasado ya lo hacía, pero desde hace algunos meses hemos avanzado en esto también y ahora quiere además de vestirse solo, elegir la rope que se va a poner. Cuando me pongo en contra me contesta: I vestiti sono i miei (la ropa es mia), entonces yo elijo!
Yo pienso madre mía donde acabaremos, pero tiene su razón, a mi nadie viene a decirme que ponerme para salir a la calle. Muchas veces entonces le dejo carta blanca, no siempre porque tengo un placer especial en vestir a mi hijos con cosas que me gustan a mi, pero le consiento o busco un acuerdo.

QUE NADIE ME VEA es la segunda fase y consiste en que nadie entre en su cuarto mientras él se cambia. Si estamos en otra habitación o lugar, entonces se esconde y repite “que nadie me vea” mientras chequea que todo el mundo se haya dado la vuelta. Nuestros amigos se ríen mucho, pero en casa os prometo que no tiene gracia. A veces me equivoco y entro en su cuarto mientras se está cambiando y ADIOS MUNDO! Se pone a gritar Vete, mamá vete y se quita todo lo que ya se había puesto, para volver a empezar desde el principio. Los niños tienen las cosas muy clara y son mucho más autoritarios que nosotros jajaajja no tienen un punto medio. O blanco o negro.
Después de un buen rato baja al salón y me encuentro con un cuadro! Camiseta de Batman fijo o si está lavándose la de Spiderman (no me atrevo a tirarlas, sería un golpe bajo para él), pantalones largos aunque haya 35º o con suerte una bermuda de rayas o cuadros con colores que no pintan nada con la camiseta, calcetines con dibujos y altos hasta la rodillas y zapatillas que usa para el colegio. Tengo que darme la vuelta para reírme y luego, seria le pregunto si por lo menos podemos cambiar los calcetines. Casi siempre me dice que vale.

Adivinar los gustos de los niños no es difícil, pero nunca coinciden con los nuestros o en pocos casos. Es una negociación continua y me veo inventándome historias para que Leonardo se ponga algo que me guste a mi. De momento mi desahogo es cambiar a Orlando tres veces al día jajjaja.

He querido hacer un video sobre esta situación rutinaria, la verdad es que ha sido muy divertido grabarlo. Fue un día en el que perdimos el autobús y Leonardo se quedó en casa. El armario que veréis está hecho a medida para Leonardo. Todas las prendas son de Benetton y Leonardo las eligió, simplemente me limité a grabar con mi móvil mientras se preparaba. La idea sería crear un efecto “back to school”.

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15 septiembre 2017

Una fiesta espectacular

Anoche por primera vez desde que nació Orlando, lo dejé algunas horas con la nanny, para ir a una fiesta, creo que algunos de vosotros lo habéis visto en las redes sociales. Fue una fiesta organizada de la mano de Elle, para celebrar el cumpleaños de Paula Echevarría.

Para la ocasión me puse un vestido del diseñador español Fernando Claro. Un vestido largo, con una gran transparencia en la falda y en una manga, decorado con encajes. Una maravilla de vestido. Cuando lo probé en el showroom me encantó, pero como nos pasa a muchas mujeres después de un parto, me sentí un poco insegura, era muy transparente y bastante estrecho. Bea me convenció rápida. Hija estás estupenda, van a alucinar cuando vean lo bien que te queda este vestido a los dos meses de parir. Cogí un soplo de aire que supo a orgullo y coraje y dije: Vale.
Efectivamente recibí muchos cumplidos y también alguien que me dijo que iba con el culo al aire… puede que si, hay que tener mucha confianza en sí misma para llevar este pedazo de vestido, pero ayer lo tuve.

Desde que nació Orlando he salido solo para cenar, los típicos planes que se pueden hacer con bebés, porque mientras que a Leonardo lo podemos dejar con la nanny sin problemas porque ya es mayor, Orlando depende de mi pecho, así que nunca nos separamos. Reconozco que fue menos dramático comparado con como fue con Leonardo, una va aprendiendo. Es cierto que con los segundos hijos estamos más tranquilas. Ayer durante el día me saqué una dosis de leche, aunque pensaba no quedarme más que tres horas. Tengo una mala relación con el saca leches! No depende del aparato, que al revés, lo encuentro muy práctico (para las que me lo preguntáis es de Chicco), si no que no me gusta sacarme la leche, cada vez que lo hago (muy pocas y obligadas) tengo la sensación de que me voy a quedar sin leche para el bebé y tardo muchísimo en sacar una mínima cantidad. ¿Os pasa lo mismo?

Le di una toma antes de salir, para quedarme más tranquila, un beso muy grande y le dije que volvaria pronto. Suelo explicarle las cosas, aunque sea bebé, lo hice también con Leonardo, pienso que ellos entienden lo que les digo o por lo menos lo sienten. Di un abrazo muy grande a Leonardo, que ya conocía la situación y estaba tranquilo comiendo sus raviolis. Me dijo: Mamá wow, que guapa! Y vino a tocar mi vestido. Me derretí os lo prometo.

José me acompañó a la fiesta, estaba muy guapo con su smoking de corte moderno.
En la fiesta saludamos a muchos amigos, la mayoría del tiempo lo pasamos con Javi y Miri. No hace falta deciros que a mi alrededor todos estaban tomando cócteles, vino, cerveza…. Mientras que yo me gané el premio a la más hidratada por toda el agua que me bebí jajajjaja Una de las barras estaba dedicada a Font Vella, la más espectacular, ya que echaba un humo azul cada vez que pedían. Yo casi gasté la máquina.

La finca era espectacular, decorada con cada detalle, hubo una cantidad enorme de queso y yo soy una adicta al queso, Paula estaba muy guapa por supuesto. Nos lo pasamos genial!
Lo que no haya contado por aquí, lo veréis seguramente durante el día de hoy en Elle.

Normalmente publico lunes y jueves, pero tenía ganas de contaros un poco de mi noche.
Feliz fin de semana!

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