Mamma Mía

21 julio 2019

He conocido a alguien (1 parte)

Estoy a punto de volar al sur de Cerdeña, donde parece que no tendré mucha conexión a internet…. así que aprovecharé para tomar un descanso  parcial de las redes sociales, seguiré publicando pero con menos frecuencia.
Como os dije por stories he empezado a escribir una historia que voy a publicar aquí en dos o tres post, una lectura para el verano.
Aquí empieza pero no termina… (Espero que os guste este formato veraniego del blog 🙂
Os mando un beso muy grande y os deseo felices vacaciones.

HE CONOCIDO A ALGUIEN.

Hace un calor sofocante, doy las gracias por el clima seco de Madrid porque si no mi tensión estaría por debajo de mis pies, a pesar de todos los cafés que me tomo. Cada vez que cojo a Orlando en brazos nuestro estrato superficial de la piel se queda pegado, el sudor crea atrito, somos la tirita y su papelito. El sol cociente me seca el sudor que me moja cara y cuerpo mientras camino hacia el campamento de verano de Leonardo. Los pasos parecen ralentizados también por el calor, o por mi sangre que hirviendo, parece estallar por mis venas. Leonardo está más sudado que yo, además el sudor se ha mezclado con la suciedad y si no fuera mi hijo, estaría atenta a no tocarlo. Además de sudado y sucio, está agotado, prefiere no contestar al rio de preguntas que le hago sobre su mañana en el campamento y pone la modalidad “apagado”. Seguimos caminando en silencio. Con el calor el asfalto parece vibrar, me recuerda el camino desde el colegio hasta mi casa, en los días sofocantes de finales de junio. Tenía más o menos trece años, solía volver a casa sola o con mis hermanas, pero cuando estaba con ellas bromeaba y jugaba durante todo el trayecto, mientras que si estaba sola, me fijaba en los detalles del cemento, en como reflejaban los rayos del sol en las rejas de los edificios, la mayoría bajitos y de tonalidades pasteles, escuchaba el sonido del silencio, interrumpido esporádicamente por un ruido que definiría como “veraniego” la charla de una cigala, el canto de un pajarito, el ruido del roce de los cubiertos con el plato… La gente se encerraba en casa, hacía demasiado calor y además era la hora del almuerzo. Disfrutaba de mi momento de soledad, ser la única persona en aquel camino me relajaba, me sentía participe del universo, podía hablar con él y escucharlo sin que nadie nos molestara. Durante el resto del día me veía absorbida por el frenesí humano. A pocos metros de casa ya percibía el alejarse de aquella sensación “metafísica”, miraba mis pasos hundirse en el hormigón, que en los tramos donde el sol no descansaba, perdía su dureza y se moldeaba como plastilina sobre la que pisaba: una huella de zapatos, el agujero de un tacón, la tira de una rueda. Con el dedo encima del timbre saludaba el universo y entraba otra vez en mi caótica vida.
Me pregunto si Leonardo percibirá la misma sensación, miro su pelo más rubio que nunca, brillar como oro. Camina mirando hacía abajo, le acaricio la cabeza con dulzura.
“¡Mamá mira!”
“¿Cosa?”
“Hay un teléfono ahí” Me contesta indicando un punto con el dedo.
Me acerco y veo un móvil bocabajo en el borde de la acera. Lo cojo y le doy un rápido vistazo, es nuevo y está encendido, compruebo si tiene un código de seguridad, lo tiene, como imaginaba.
“¿Que hacemos mamá, De quién será?
Miro a nuestro alrededor, no hay nadie. “Pues lo cogemos, antes o después alguien llamará y le contaremos que hemos encontrado el móvil”.
Meto el móvil en mi bolso de manera cautelosa, como si lo estuviera robando. Estoy haciendo lo correcto, sin embargo me pongo nerviosa, es una sensación inexplicable, pero no se va, está conectada con la presencia del móvil y sé que seguirá albergándome hasta que no encuentre a su dueño y se lo devuelva.
Desde que encontramos el teléfono, Leonardo se ha espabilado como por arte de magia y no para de hablar. Cuando llegamos a casa, todavía no he recibido ninguna llamada, evidentemente no se han dado cuenta todavía de la pérdida. Preparo algo rápido para comer, porque en media hora tenemos que recoger a Orlando. En verano mi plato preferido era la ensalada de arroz, mi madre la preparaba muy rica, con muchos ingredientes, había aceitunas verdes también, porque las negras no me gustaban, la cogía del plato y me ponía una por cada dedos, como si fueran uñas postizas o las extremidades de los dedos de E.T.
“Venga Laura, para de jugar y empieza a comer”, me animaba mi madre, sentada delante de mi. A mis hijos también les encanta la ensalada de arroz, pero Leonardo quita todas las aceitunas verdes “¡¿Las dejamos para Orlando, que le gustan mucho, vale mamá?!” Me dice con cara de pillo.

Sigue….


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15 julio 2019

Una madre exagerada

Desde que mis hijos han venido al mundo, he deseado estar pegada a ellos y acompañarles en la traumática separación física que aviene con el parto (de un unico cuerpo, a dos personas); el paso de un lugar familiar con ciertas características: cálido, oscuro y con cierto sonido, a un lugar frío, bañado de luz deslumbrante y con mucho ruido, nuevo y desconocido, un lugar donde hemos llegado por un empujón sin que nadie nos advirtiera y que en la mayoría de los casos, como es justo que sea, saludamos llorando.

-Bienvenida criatura a este mundo. Un mundo áspero y a veces despiadado, encantador cuánto desencantador, lleno de contradicciones y misterios, lleno de preguntas sin respuestas, tendrás tiempo para coincidir conmigo sobre su descripción, pero ahora no te preocupes, porque tu mamá está contigo y ella te protegerá y guiará hasta que estés listo. Confía en ella, como has hecho durante nueve meses.- (palabra de madre).

Esta sensación la he vivido como niña y ahora como madre.

¿Qué es una madre?
Para empezar la interpretación de una palabra, ya que cada uno la utiliza según sus propias necesidades, para mi siempre ha sido una sola cosa: una persona que abre su vida a otra.

Abrir la propia vida no es fácil, cuesta un gran esfuerzo y sacrificio. Imaginad abrir vuestra casa a cualquiera, dejándole plena libertad de coger lo que necesita. Es difícil, sin embargo los sentimientos juegan un rol fundamental en el primer caso, y nos resulta más fácil abrir la puerta de nuestra vida a nuestros hijos. Aún así, pensar de poderlo hacer sin cambiar nada de nuestros hábitos, me resulta bastante ridículo.
Ser madre no es una vocación, ni menos un deber. Ser madre es tomar conciencia de una gran responsabilidad y amar incondicionalmente a otra persona, entregarse a ella con devoción porque criar a una persona es una tarea compleja.

Desde que mis hijos han venido al mundo he entendido que ellos dependen de mi y me necesitan en cada instante, soy la persona más importante e indispensable para ellos. La unica, y así será durante un periodo de sus vida. Un periodo que aparenta largo pero no es eterno, sacrificado, pero cuando habrá pasado probablemente lo echaré de menos. Ese momento fundamentan para su crecimiento, en el que solo nos piden estar pegados a ellos.

Es precioso sentirles tan cerca, percibir el latido de sus corazónes sobre mi tripa, dejar que sus pequeños dedos, apretados en un puño, se suelten poco a poco para descubrir mi piel y come hundidos en mis brazos, encuentran la paz. La maternidad florece junto a ellos y es hermoso.

Mis hijos no me han quitado nada, no me he sentido menos libre desde que son parte de mi vida, no me he sentido atrapada en una vida que no deseo o en una persona en la que no me reconozco. Nunca he tenido miedo a la maternidad y menos de que mis hijos me cambiarían la vida, sabia que mi vida cambiaría en cualquier caso, porque el ser humano necesita evolucionar (y menos mal!) Los cambios son oportunidades, ser madre lo es, pero hay que seguir adelante, si pretendes quedarte en el patrón del pasado, no lo disfrutarás y sería una pena. Los hijos son la oportunidad más grande que tenemos para crecer interiormente.

Hay personas que me consideran “exagerada” en la relación con mis hijos: demasiado entregada, demasiado apegada, demasiado apasionada.
¿En serio?
Pues no sería capaz de vivir un amor, probablemente el más grande de mi vida sin pasión, me sale de las vísceras.


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11 julio 2019

Algo sobre Celeste

Este post lo dedico a mi “hija”, se llama “En marzo se peinan las brujas” y me da muchas satisfacciones.
(Estas son algunas citas).
Feliz fin de semana.

-Quiero tener un hijo pelirrojo como tu.- Le había dicho un día mientras estábamos tomando el café, sentados en la terracita de nuestro piso. Llevaba una de sus camisas blancas, sentada con una pierna doblada encima de la silla y fumaba un cigarro dándole caladas rápidas. Era casi verano, hace un año más o menos. (Pg22).

Las madres huelen a hogar seguro, a caricias y a ropa tendida al aire bajo el sol, huelen a pan mojado en el café con leche y a besos con pintalabios rosa claro. (pg 77).

Siempre tuve curiosidad por saber lo que sentían las madres en este momento. Y finalmente me toca a mí. El corazón late dentro mi vientre, eso significa que a partir de ahora y durante los próximos nueves meses tendré dos corazones. (pg116).

Veintiún días son un instante dentro una vida entera, pero si es la propia vida la que está en juego, pueden ser los últimos de tu vida.
¿Qué son veintiún días si estás a punto de morir?
El soplo que desintegra un diente de león, el instante de una caricia, el recorrido de una lagrima, el chasquido de un beso, la melodía de un te quiero, la promesa de un futuro desconocido, el eco de una sonrisa, la fugacidad de la infancia, el sabor de un recuerdo, el compendio de todo el amor que normalmente está repartido durante toda la vida. Los últimos veintiún días de una vida son la unión del pasado, presente y futuro, son la esencia de toda tu existencia, lo primordial de los sentimientos, del amor y del miedo, de la esperanza y de la derrota. Son el encuentro y la despedida. (pg146).

Cuando te despides de alguien repentinamente ves la esencia de la relación entre vosotros, no te quedas con los detalles y luego, con el tiempo te acuerdas de las cosas buenas y olvidas las que no lo han sido. En este momento no recuerdo por qué llegué a traicionarle, solo siento un gran amor que se rompe dejando sitio al vacío. (pg155).

Devolvería todos los besos que he dado, desde el primero, a cambio de uno de Javier. (pg174).

Hay personas que pertenecen a tu vida desde antes de conocerlas y cuando las ve por primera vez, las reconoces.
Pues Javier es una de ellas. (pg209)

Nos estábamos despidiendo, sin saber si volveríamos a vernos. Nuestras conciencias nos estaban diciendo que nada es para siempre, lo percibíamos a nuestro alrededor : en las cosas, en la luz, en el sonido de nuestras palabras, en nuestras lagrimas. Deberíamos vivir intensamente cada instante que la vida nos ofrece, siempre, como lo estábamos haciendo ahora nosotras, porque cada minuto es un milagro por estar vivo. (pg236)

Las fotos animan a los recuerdos, pero no son capaces de transmitir los olores. El olor de la piel de Javier es el más rico que he olido en mi vida. (pg238).

La expresión de su cara elimina todo rastro de su sonrisa brillante y contagiosa, vacía el vaso de agua siempre lleno y desmorona la felicidad incorporada desde siempre en sus huesos. (pg 269)

Recuerdo perfectamente cuando entré por primera vez por esta puerta. No tenía ni idea de lo que me esperaba, ni de que el sufrimiento me haría madurar. Jamás habría imaginado que este lugar se pudiera convertir en familiar. Era la puerta del infierno; sin embargo ahora es el lugar donde me siento más cómoda, ahora el infierno está fuera, mientras aquí me siento segura, al lado de mamá, aunque no me habla y mira hacía el vacío. (pg275).

El gran cajón que contiene los misterios de la vida, que no tiene fondo ni fin, pero ningún misterio se pierde, ninguno se cae o se confunde con otro, todos están meticulosamente ordenados en el infinito. El nacimiento, la muerte, los encuentros casuales, la elección primordial de nuestros padres, el destino… En este cajón está la respuesta a todas las preguntas, los comienzos y los finales de cada historia, también de la mía. (pg276).

Siempre me ha parecido absurdo que dos personas, tan próximas a sellar para siempre sus reciprocas vidas, cuando rompen, se dan cuenta de que lo que han compartido juntos apenas les ha tocado y se conforman con imaginarlo como si nunca hubiera pasado de verdad. (pg283).

Es cierto que se puede amar con ardor a alguien y que con el tiempo se llega a apagar la llama, dejando flotar en el aire una estela de humo como el vestigio de un amor lejano hasta que un día desaparece para siempre.
Mirando al hombre que tengo delante, me doy cuenta de que mi llama no se ha apagado por completo, es una llama débil eso sí, pero sigue ahí, y tengo la sensación de que en este instante ha crecido un poco más. (pg284).

Pero no fue solo eso, tuve miedo. Miedo de que las palabras, hasta entonces reconfortantes, pudieran tomar otro camino y acabar en algo que no quisiera escuchar. Quise parar el tiempo, darme un plazo un poco más largo. Coger lo que todavía era mío, sabiendo el riesgo que corría de perderlo (pg315).

Las grandes cosas las decide la vida, tu preocupate de las otras. (pg321).

El cielo azul se mezcla con un rosa tenue, veo que Madrid se hace cada vez más pequeña, imagino que la cojo en mis mano para poder mirarla mejor y encontrar algo familiar. “y si no se lo pondré yo”(pg323).

FIN.

La novela se puede en contrar en amazon y en todas las grandes librerias como La casa del libro, Fnac, El corte ingles….


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8 julio 2019

Fotos de familia

Me gustaría poder recordar cada momento feliz de mi vida, las primeras palabras de los niños y las expresiones que nos han hecho tanto reír. Me gustaría recordar las sonrisas entrañables de Leonardo, sus pómulos rojos cuando corre y los bailes de Orlando, la forma con la que enmarca los labios mientras se estira cuando está durmiendo. Me gustaría recordar las conversaciones con José cuando nos conocimos, nuestro primer baile, la fecha de cuando nos hemos conocido…..
La memoria crea una colección de recuerdos personales, haciendo un resumen simplificado y sin detalles, de nuestro pasado.
Doy las gracias a la fotografía y a la posibilidad de grabar infinitos momentos de nuestra vida, para mi es un tesoro de gran valor.
Hace unos días estaba dándome un chapuzón en el pasado, mirando las fotos de hace unos años y se me ocurrió la idea de hacer un post con nuestras fotos de familia más inspiracionales.
Buena semana!


Esta sesión la hicimos en el monte de las Raices en Tenerife, fue divertido, aunque pasamos un poco de frío. Las fotos son de @deborah_torres


Estas dos fotos son parte de una sesión que hicimos en casa, cuando estaba embarazada de Orlando, casi a punto de dar a luz.
Las fotos son de @araschmetterling


Esta sesión, también mientras estaba embarazada de Orlando, fue para un post que hice con unas propuestas de looks de ceremonia si estás embarazada. Las fotos nos las hizo @lea_farren

Estas dos fotos salieron en un número de Elle Kids, nos fotorgrafió @patriciagallegocom

Fotos en el estudio de @leafarren cuando Leonardo tenía poco más de dos años.

Un paseo en familia, con un perrito amigo. Foto de @rus_anson

Esta foto es de mis preferidas, nos la hizo @romerodeluquefoto

Otras dos fotos mientras estaba embarazada, la primera corriendo por Conde Duque, la segunda en mi cama. Foto de @araschmetterling

Con Orlando recien nacido. Fotos de @romerodeluquefoto

Otra foto de @romerodeluquefoto que rapresenta muy bien a nuestra famila.

Sesíon que hicimos en el estudio de @elenabauestudio

Los dos fotos de arriba nos retratan durante un paseo por Moncloa, las fotos me encantan aunque me recuerdan un momento triste porque fue justo antes de que Orlando pillase la neumonia. Se le nota la carita un poco apagada 🙁

Estas ultimas las hicimos en el estudio de @romerodeluquefoto Mi idea era de utilizarlas como cabecera del Blog, aunque luego no lo hice. Las fotos son muy buenas.

 

 

 

 


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4 julio 2019

La primera tarea de un padre es amar a sus hijos

La primera tarea de un padre es amar a sus hijos, la segunda es prepararles para su debut en la vida de adulto.

Este proceso tiene un largo recorrido y pasa a través de diferentes fases, según la edad de los niños. En los primeros años de vida, los niños solo necesitan recibir amor y estar atendidos en sus necesidades, ser cuidados con cariño, besados y abrazados sin parsimonia, para que se sientan protegidos y seguros y aprendan a confiar. Para mi los primeros años de vida es donde se radican los sentimientos más básicos y profundos y esta fase dura aproximadamente los primero dos años.

Con dos años los niños tienen una capacidad de comprensión bastante desarrollada, aunque el razonamiento es todavía muy básico. No estoy de acuerdo con quien etiqueta ciertas manifestaciones, típicas de esta edad, con la palabra “astucia”. Pienso que en esa época, los niños todavía manifiestan de forma práctica sus necesidades y los caprichos son el fruto de un avance a nivel cognitivo. Se empiezan a dar cuenta que ya no son parte de una dualidad con la madre, si no que son seres individuales, con gustos y necesidades propias. (“Los terribles dos años”).
Durante este periodo es importante marcar pautas y reglas y delinear una rutina.

Con la edad de Leonardo (cinco años) todos los niños han alcanzado una capacidad de comprensión y de razonamiento elevada y es cuando diría que se fundamentan los valores.
La relación entre padres y niño se hace más adulta. Y nos convertimos en un ejemplo a seguir para ellos.

Obviamente hablo sobre mi experiencia, todo lo que comento son mis reflexiones personales, que me apetece compartir con vosotras.

Me considero una madre bastante exigente y muy comprensiva, con limitada paciencia y el deseo que mis hijos crezcan respetuosos y educados, ante todo.
Leonardo y Orlando tienen el mismo modelo educativo en casa, aunque siendo muy diferentes, no podemos aplicar las mismas reglas y en la misma proporción. Leonardo siempre ha sido un niño maduro, es un aspecto determinante en su carácter y tiene un sentido profundo de la justicia (como yo), mientras que Orlando parece menos reflexivo y más impulsivo.
En ambos casos estoy trabajando para transmitirle cotidianamente ciertos valores, que considero importantes para cuando serán mayores.

La primera es la sinceridad, veo más útil buscar una forma apropiada para explicarles la verdad, que intentar protegerles mintiéndoles. Empezando dentro de casa, donde no quiero engañarles con un modelo de perfección que no existe y que no encontrarán tampoco fuera. Las carencias son parte de nosotros, al igual que las virtudes, no pienso esconderles mis limites, no somos padres perfectos y no hace falta serlo para ser felices. Lo mejor que puedo hacer por mis hijos es animarles a ir más allá de nosotros, de nuestros logros en lugar que protegerles bajo un falso modelo de perfección.
Me gustaría crecer a hijos resilientes, capaces de integrarse en este mundo y preparados para las adversidad.
Que sean personas educadas, respetuosas, que aprendan a cuidar del planeta en el que viven, sintiéndose parte de él, en lugar que su dueño.
Desde pequeños tenemos el deber de transmitirles estos valores, de enseñarles cómo pueden aportar algo. En las escuelas se empiezan a ver iniciativas muy buenas sobre este tema y es importante concienciarles en casa también. A Leonardo le estoy enseñando a reciclar…..

… Entre otras tareas domesticas en las que me ayuda 😉
La familia es una tribu, donde cada uno hace algo útil para los demás, no hay una sola persona que se ocupa de todo, todos colaboran según sus posibilidades. El modelo familiar “monárquico” está superado y los pequeños de casa pueden ayudar en muchas cosas: poner el lavavajillas, tender la ropa, guardar calcetines y calzoncillos, cocinar pizza, a preparar y limpiar la mesa. Además les gustas sentirse responsables. Os animo a las que no lo hacéis, el trabajo de grupo es también una manera de ocupar el tiempo en casa (ahora con el calor que hace!!).

Por último favorecemos que desarrollen la libertad creativa, que no solamente conozcan las fechas de las guerras mundiales o los nombres de todos los poemas que estudiaran en el colegio (y que probablemente olvidarán unos años después), si no que vean el mundo con sus propios ojos, que no se cansen de ser curiosos y que experimenten…. Sin miedo.


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1 julio 2019

Risotto a la naranja

Os prometí que iba a publicar alguna receta de vez en cuando, aquí va la primera:
RISOTTO A LA NARANJA
Me ha costado parte de la tarde del domingo, pero ha merecido la pena, es de mis platos preferidos de primero.

INGREDIENTES PARA 4 PERSONAS:

Arroz para risotto (ideal sería Carnaroli) 350gr

Cebolla dulce 1

Mantequilla 50gr

Naranjas Bio 1/2 según las dimensiones

Vino blanco (medio vaso)

Parmigiano Reggiano 30 gr

Sal (lo suficiente)

Caldo vegetal

Pimiento blanco o negro

*Según los gustos, podéis añadir almendras tostadas o un queso, yo usé  queso “pecorino”.

PROCEDIMIENTO

Preparar el caldo con las verduras y una pizca de sal (yo nunca compro caldo hecho). Ponerlo a hervir. El caldo os servirá para cocer el arroz.

Cortar en trocitos la cebolla.

Poner la mantequilla en una sartén con fuego lento y añadir la cebolla cortada anteriormente en trocitos. Dejar sofreir

Rallar las naranjas superficialmente, sin quitar el blanco y exprimirlas.

Añadir el arroz y girar para mezclar el compuesto. Difuminar con el vino blanco.

Añadir el zumo de naranja exprimido y seguir mezclando con un cucharón de madera, seguir girando y añadiendo caldo hasta que haya alcanzado la cocción. (TIENE QUE ESTAR CALDOSO).

Apagar el fuego y añadir el parmigiano reggiano, mezclar y amalgamar. Si pensáis poner otro queso, añadirlo ahora.

Servir en el plato y decorar según vuestro gusto.

¡Que lo disfruteís!

 

 

 

 


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24 junio 2019

Orlando

No he vivido tu embarazo con ilusión, tampoco el de tu hermano. Es una condición física que no me gusta y si no fuera porque hay una vida que se te genera dentro, lo compararía con una enfermedad. Sin embargo recuerdo mi sonrisa entre lagrimas cuando descubrí que estaba embarazada de ti.
Parirte fue demasiado fácil, a pesar de tu cabezón, dicen que el segundo sale más rápido y en mi caso fue cierto. No te escondo que mis expectativas de un parto épico, igual que el de tu hermano, se extinguieron dejándome un regusto amargo, pero esto no fue lo peor, mis brazos alargados en vano para cogerte, que se quedaron colgados en el aire como dos trozos de carne, fue lo peor. Nuestro primer abrazo negado, las manos de las enfermeras que llegaron antes que las mías. Te llevaron antes de poderte dar mi bienvenida y decirte que estaba ahí contigo, que nuestros corazones seguían latiendo juntos.

Te escuché llorar mientras terminaban de sacarme la placenta y finalmente llegaste, más limpio de lo que deberías. Te cogí en mis brazos, te enganché a mi pecho y te amé infinitamente. Susurré tu nombre. Soy mamá.

Los días siguientes fueron una maraña de sentimientos, una mujer que acaba de dar a luz es más delicada que una flor, más sensible que nunca. Me resulta difícil explicarlo, son de las cosas que hay que vivirlas para entenderlas. Pero quiero decirte la verdad, lo nuestro no fue amor a primera vista, aunque en mi corazón te amaba incondicionadamente, tenía miedo de que te antepusieras en mi relación con tu hermano mayor. Te miraba, pequeño e inocente y desconfiaba de ti, mientras tu sonrisa escavaba un hueco que te hubiera llevado a mi alma. Tengo la certeza absoluta de que tu desvergonzada sonrisa te ayudará a conquistar el mundo.

Dos años son solo el comienzo, el disparo al aire y una línea blanca que dice start, pero ya sé mucho de ti, cada día descubro suaves facetas de tu personalidad y estoy atenta a no perderme ningún detalle de tu crecimiento.
Tú no te acordarás de nuestros días juntos, de las cosas que te hago para que te rías, de los juegos que ya me tienen aburrida, pero a ti te gustan, de los helados que te permito para sentirme culpable. Probablemente muchas cosas las olvidaré yo también. Es un delito que la memoria humana no sea más sofisticada, para recordar cada instante de nuestra vida, en lugar que desperdiciarla en el tiempo, hasta desaparecer, como si no hubieran existido. Tal vez no haga falta recordar tanto, porque lo esencial está en el resumen de nuestras vidas y recordar quitaría poesía, como en las relaciones de amor que fracasan, pero en el recuerdo siguen bellas.

No recordaremos todo, Orlando, pero estamos tejiendo la trama de nuestra relación, que nos unirá para siempre, pase lo que pase.

Dos años son solo el comienzo, el ruido de las palas de un helicóptero, el embrague y el vacío por delante antes de saltar. Egoístamente no quisiera que crecieras, para acunarte en mis brazos y sentir que me necesitas tanto como yo te necesito a ti.
Pero sé que me perdería mucho, perdería tus conquistas, tus retos, tus victorias, tus luchas… y yo no quiero perderme nada de ti, quiero ver con mis ojos la persona maravillosa que serás.

Feliz cumpleaños


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20 junio 2019

Mis pequeños trucos para una celebración “last minute” en casa

No se si os pasa lo mismo, pero nosotros salimos siempre menos y hacemos más “planes sociales” en casa. Cuando Leonardo era un bebé solíamos llevarlo a todas partes con nosotros, pero a medida que se hacía mayor, íbamos estableciendo una rutina un poco más estricta, que finalmente nos obligó a cambiar muchos de nuestros hábitos.
Desde que llegó Orlando reducimos aun más los “planes de mayores”, que a día de hoy, se cuentan con los dedos de una mano.

Las comidas con los niños en el restaurante se han convertido en un estrés que prefiero ahorrarme y cada vez que lo hacemos, luego nos arrepentimos. Nos pasamos el tiempo entreteniéndole a uno y dándole de comer al otro, regañándole a uno y corriendo detrás del otro, sin poder hablar entre nosotros, ni comer como Dios manda. Acabamos más hambrientos y un poco nerviosos.
Sin embargo, en mi casa he encontrado la perfecta compaginación entre planes sociales y niños a bordo, ellos están entretenidos con sus juguetes y nosotros disfrutamos de la compañía.

Admito que desde que soy madre, el entusiasmo de perfecta anfitriona que me caracterizaba, ha disminuido un poco, principalmente porque no tengo tiempo. Hay veces que llega la hora de cenar cuando estoy todavía sumergida en otra tarea, así que me toca ponerme las pilas e inventar algo que le guste a los niños y que sea rápido de cocinar. Lo mismo pasa con la preparación de la mesa, antes dedicaba tiempo a la decoración y compraba ornamentos, mientras que ahora voy a lo práctico y me apaño con lo que tengo en casa.
Imagino que muchas os sentiréis identificadas, entre el trabajo y los niños, el tiempo es poco, pero rodearse de amigos hace bien al corazón. Nunca se deben perder las ocasiones para celebrar algo.
Estos son mis pequeños trucos para organizar en poco tiempo una celebración en casa con un poco de estilo.

LA MESA:

1
Establecer un estilo acorde entre comida y decoración y crear un tema. Ordena las ideas y de consecuencia facilita bastante la preparación de la mesa.

2
Elegir un centro de mesa con elementos naturales: flores, hojas, fruta y verdura, quedan bien con todo. Un centro de mesa “potente” captura la atención, dejando el resto más desapercibido.
Si no tengo posibilidad de poner un centro especial, por falta de tiempo etc, dispongo jarras y botellas en el centro de la mesa.

3
Me gusta mezclar estilos, a menudo uso platos diferentes, en este caso suelo crear un hilo conductor con otro elemento que se repite igual, los individuales por ejemplo o las servilletas.


4
El mantel, para mi, determina el estilo de la decoración, más que cualquier otra cosa. Tanto ponerlo como no ponerlo. Mis preferidos son los de colores crudos.


5
Las servilletas también juegan un rol fundamental para mi. Es de los detalles que más cuido, personalmente me gustan grandes y de algodón o lino, a veces utilizo paños de cocina, cuando quiero algo más rustico, me gustan mucho como quedan.

LA COMIDA:

¡Vino!
Y que sea a su justa temperatura ☺ Tinto en invierno, blanco y bien frio en verano.
No soy experta en vinos españoles, así que voy probando y me apunto los que me gustan, el último que he probado y me ha encantado es el blanco de Viña Esmeralda, es afrutado y suave, ha sido perfecto para la cena que he preparado para el cumpleaños de José.

Un entrante sencillo
yo prefiero algo crudo como ensaladas, hummus con crudités, gazpacho, si no cremas de verduras, quesos, tortilla, quiche…

Un primer plato que llena
De buena italiana opto por lo que sé hacer mejor: un plato de pasta o un risotto es lo más típico en mi casa. Con variantes según mi tiempo a disposición y temporada.

Un postre.
Que sea helado, fruta, chocolate, tarta o en los peores casos chuches, pero una verdadera celebración no puede acabar sin dulce.

¿Cuáles son vuestros trucos?


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17 junio 2019

¿Le vas a quitar el pañal?

El control de esfínteres infantil. Un tema que le interesa a todas las madres, un reto para los pequeños, un estrés que puede revelarse más o menos estresante, una etapa por la cual pasamos como niños, como padres o ambas cosas y una expresión que he aprendido solo ahora, después de vivir en España cinco años. Hay expresiones con las cuales no tengo feeling por mucho que me esfuerce. No importa, lo que quiero comentar con vosotras es esa etapa; como entramos y salimos de ella.

Tengo muy claras dos cosas:
Que hay una faja temporal en la que se desarrolla el control de esfínteres infantiles.
Y que cada niño tiene, dentro de ella, su momento, como en el caso del cumpleaños, en el mismo año uno puede nacer en enero y otro en diciembre.

También he aprendido:
Que por mucho que nos esforcemos y nos apliquemos, nuestros hijos se saldrán con las suya. Nuestro deber es acompañarles y apoyarles a lo largo del proceso. Os doy mi palabra de que cuanto menos acorde vayáis, más frustración se irá generando y al contrario, cuanta más flexibilidad, paciencia y disponibilidad tengáis, mejores serán los resultados.

Mi primer caso fue bastante atípico, lo recuerdo como si fuera ayer. Leonardo acababa de cumplir dieciocho meses, era mayo y estábamos en la consulta del pediatra de aquel entonces, un hombre con muchos años de experiencia, firme y de broma fácil. Mientras lo visitaba me preguntó su edad y me dijo que a partir de los dieciocho meses le podía quitar el pañal. Me quedé algo sorprendida, recordaba que mi hermana y mis amigas lo habían hecho más tarde, pero no dudé ni un segundo de su experiencia y profesionalidad, se lo volví a preguntar: ¿Entonces puedo quitarle el pañal a Leonardo? Me contestó afirmativamente.

Comuniqué mis intenciones en la escuela infantil y me dijeron que Leonardo era demasiado pequeño y que no estaba preparado por ello. Llegamos a tener una conversación al limite de la incomodidad, porque yo me sentía preparada y ellos no. Era viernes, el lunes siguiente Leonardo volvió a la escuela con los calzoncillos. (Me quisieron matar).

Fue un fin de semana de Master Class sobre donde se hace pis y caca. Compré un urinal y un reductor del wáter. Le sentaba en el urinal cada vez que consideraba que pudiera tener la necesidad, la mayoría de las veces lo adivinaba y él no se oponía. Un par de veces se le escapó y nunca me enfadé, sin embargo celebramos cada vez que lo hizo bien.

En dos semanas había aprendido a aguantar, a manifestar su necesidad y en casa, a ir al baño solo. Fue tan fácil con él, que nunca tuve ningún tipo de “ansiedad” con este tema.

Orlando es mi segundo hijo, es muy espabilado y coordinado, menos atento y paciente. A los dieciocho meses NO estaba preparado (tampoco me pillaba bien de temporada, porque era en invierno). En una semana cumple dos años.

Hace un mes más o menos empezaron a sentarlo en el urinal en la escuela (que no es la misma de Leonardo), aunque por lo general la idea no le entusiasmaba, por lo menos en casa, cuando solía rechazar malamente la invitación.

Mi idea era quitárselo este verano, aprovechando el buen tiempo, pero la resistencia de Orlando me quitó toda la prisa y pensé en tomármelo con calma. Hace dos semanas él mismo me dio la señal. Era fin de semana, estábamos en casa y me dijo “caca”, entendí que estaba a punto y lo llevé al baño, se sentó en el urinal e hizo sus cosas. Le hicimos mimitos. Desde ese día sigue avisando la necesidad o a veces va al baño solo. Lo oigo aplaudirse y decir bravooooo desde otra habitación. (¡¡Me parto de la risa!!)
En casa ya no usa pañal, a excepción de la noche, porque no suele despertarse. La mayoría de las veces se despierta con el pañal seco y como primera cosa va a hacer pis. Me ha sorprendido la verdad.

Para salir a la calle le pongo el pañal todavía, porque es más complicado estar tan pendiente del tema, pero ha entendido como funciona, creo que estamos en el buen camino para llegar pronto a la meta.

Con la vuelta de las vacaciones predigo no tener más pañales en casa. Otro bebé que se ha hecho mayor y creo que algún día se me caerá una lagrimilla pensando en lo que ya ha pasado.

 

 

 


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11 junio 2019

¿Que es un hijo?

¿Que es un hijo?

Un hijo es la revelación de tu interior, la parte oculta de tus sentimientos que florece como una flor maravillosa para enseñarte tu propia belleza.

Es la respuesta a las preguntas que se habían quedado silenciosas a la espera.

Es sentir con tu mismo cuerpo a otra persona, llorar sus lagrimas con tus ojos, sentir sus miedos en tu tripa, dibujar sus victorias en tus sonrisas, sufrir con tu cabeza si le tiran el pelo, sentir su hambre en tus estomago, vivir su felicidad en tu corazón. Es la extensión de tu cuerpo y alma.

Es el descubrimiento de nuevos miedos, que antes no tenías y de las dotes que antes desconocías. Es el entrenamiento constante que permite mejorarte. Es la pérdida de control y el encuentro con la responsabilidad, es la pérdida de paciencia y el encuentro con la paz, es el cansancio devastador y el encuentro con el aguante que te hace seguir más y más.

Es un camino agridulce. Pero más dulce que agrio.

Es la consciente perdida de tu libertad mental y física, la causa principal de tu cansancio y frustración, y el recurso principal de donde sacas la fuerza que te hace indestructible.

Es tu pasado y tu futuro. Es un antiguo baúl volcado, del cual sobresalen decenas de marañas que te pertenecen y un libro en blanco para escribir.

Es el encuentro con la paz cuando dos ojos te miran fijamente, el infinito de un beso.

Es comer las sobras escupidas, mancharse la ropa de caca, dar besos babosos, quitar mocos con los dedos, soportar los olores más repugnantes, besar un culete sin parar y nunca jamás sentir el mínimo asco.

Es la capacidad de dormir una noche entera sentada, de cogerle en brazos cuando tienes la espalda rota, de levantarte antes para prepararle la tarta de cumpleaños antes de que vaya al cole. Es conocer el significado literal de la frase: Mi vida por la tuya si es necesario.

Es aquel insaciable sentimiento que te hace disfrutar con solo mirar, durante instantes eternos, que te hace explotar de amor por una frase escrita mal que dice “mamá eres la mejor”, que te hace desear un beso como cuando tenía quince años, que te hace competir delante de la entrada del colegio, que te hace aplaudir más fuerte a un ensayo, aunque sea de fin de curso de la escuela infantil y tu hijo no se ha movido.

Es sentirse parte de algo grande, a veces incluso demasiado, tanto que asusta. Pero la felicidad a cambio es igual de grande.

Es la elevación a la verdad, una escalera que lleva a la totalidad. Es el fin de uno y el comienzo de dos.

A mis hijos. La mejor parte de mi.

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7 ComentariosEnviado por: lcaldarola

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