Mamma Mía

13 agosto 2018

Mar cristalino

Creed a quien dice, que las cosas se ven con más claridad cuando no las tenemos delante.
No se dar una explicación a ese hecho, supongo que “el extrañar” nos permite reflexionar más y analizar los detalles que pasan desapercibidos o que cambian de aspecto mientras los estamos viviendo.
Mis vacaciones en Cardeña se han acabados y después de unos días, mientras camino por el puerto del club náutico de Santa Cruz para dormir a Orlando, me he dado cuenta de que echo de menos el mar que siento como “mío”. El mar cristalino y educado que baña la costa de Cardeña y que dibuja de azul el paisaje salvaje pero bien domesticado que huele a corcho y mirto.
He sentido el impulso de pedir perdón por haber estado pesada a ratos y estresada más de lo necesario durante las vacaciones y por agradecer la suerte que he tenido en estar rodeada de esa belleza desde que era pequeña. Esa belleza que sigo reconociendo, aunque este año no he disfrutado de ella como siempre.

La vida es una colección de momentos irrepetibles y si no los vivimos como merecerían, se quedarán momentos mal aprovechados. Lo sé porque peco de este error con frecuencia.
Un cangrejo rojo brillante me mira desde la roca negra golpeada por las constantes olas del océano, está agarrado con todas sus patas, me pregunto que estará pensando.
Mi error está en preocuparme de que todo esté “en mi orden”, culpa de mi lado perfeccionista que mete la pata también cuando no le toca y me causa bastantes problemas de poca flexibilidad (fundamental para el bien común). Demasiadas veces pretendo meterme en el lugar de otros, equivocándome a lo grande. Es imposible pensar como otro, vivir como otro, sentir como otro. El intentarlo crea solamente más confusión y genera incomprensión, que como consecuencia (en mi caso por lo menos), causa frustración. Sería mejor ser propositivos e intentar que los otros nos sigan, enseñar nuestra perspectiva y tratar de convencerles de que es lo mejor en una determinada situación. De este modo no habría equivocación ni momentos mal aprovechados.
Chi pensa per se, pensa per tre. Este dicho tiene su sabiduría si lo sabes interpretar.
Quien piensa por si mismo piensa por tres. Si piensas para ti y lo haces con amor y respeto, los demás disfrutarán también.

Aquí van algunas fotos de mis vacaciones en Cardeña. Un paraíso que se ve mejor antes y después de agosto jajajaj (demasiado turismo). Pero que vale la pena.

Feliz verano.

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6 agosto 2018

Algunos consejos prácticos para las vacaciones con niños

Es mi cuarto año de vacaciones con un hijo y el segundo con dos. La experiencia, tras los años, me ha ofrecido consejos prácticos que resumo en tres puntos claves:

Comodidad

La comodidad gana a cualquier cosa y va aplicada en cualquier cosa. En la elección del lugar, de la estancia, de las actividades y comidas.

Depende de cada familia, claro está, pero en nuestro caso, cada vez que nos hemos intentado salir del guión con niños tan pequeños, hemos salido perdiendo todos.
Por lo tanto, si quieres realmente descansar, es mejor ir a un hotel o similar, que alquilar una casa donde las labores domésticas son las mimas que durante el año, con la diferencia de tener el mar a pocos metros.

Las estructuras preparadas para niños son menos especiales pero más prácticas, aunque yo personalmente prefiero las casas a los hoteles, en el caso de una casa es preferible contactar con alguien que ayude con la limpieza y tal vez con la comida (si como en nuestro caso, hay más niños que adultos). Me he dado cuenta que el dinero mejor invertido es en ayuda, a veces es necesario para poder descansar durante algunos días.

Por otro lado te das cuenta que la ayuda forma parte de la comodidad, por lo que a veces los viajes con los abuelos o familiares pueden ser bastante útiles para poder salir una noche con tu pareja a tomar algo, o simplemente darte un chapuzón largo en el mar.
Lo mejor que te puede pasar es tener amigos con hijos de la misma edad, para disfrutar de la compañía mientras los niños se la pasan “pipa”.

Los viajes en avión sola con los niños equivalen a un intenso entrenamiento de cross fit y sobre todo cualquier imprevisto puede ser “fatal” si no estas preparada. Yo recomiendo llevarse siempre a mano un cambio limpio, pañales, chupete, biberón, snacks de varios tipos y juguetes pequeños, para largos viajes, tener también medicamentos a mano.
He de decir que los cochecitos también son importantes, porque hay algunos que son imposibles de montar y desmontar entre toda la familia, y otros que se abren y se cierran con un solo “click”, como nuestra silla de paseo Miinimo2 de Chicco que se cierra y se guarda en una bolsa que se puede llevar como mochila.
Con el paso de los años he aprendido a ser lo más eficiente posible con el equipaje y en estas vacaciones he sido capaz de preparar una sola maleta (grande) para los dos niños y yo, para unas vacaciones de dos semanas. Creo que es mucho más cómodo que estar con tres maletas de un lado al otro, taxis, aviones, coches…

La música es un fiel acompañante, y no cuesta nada llevarse un altavoz pequeñito de vacaciones para amenizar algunas tardes, cenas o incluso desayunos.

Flexibilidad.

Las vacaciones son para todos, niños y padres, por lo que recomiendo ser un poco más flexible respecto a los horarios.
El ritmo de dormirse pronto, ir al colegio, comer siempre a la misma hora, meriendas, cenas… se ve alterado durante un corto periodo para disfrutar todos de lo que más nos gusta.

En los restaurantes los niños, sobre todo los pequeños, crean bastante caos, que en los mejores casos con una sonrisa y un “disculpa” a la gente de alrededor se puede solucionar, mientras que en los peores casos no te deja ni comer y se convierte todo en un estrés.
Se pueden Llevar juguetes o pinturas con las que se puedan entretener, aunque me duele admitir que lo más eficaz es el móvil o la Tablet para casos extremos.
Lo ideal es ir a restaurantes donde tengan algún tipo de área para niños, donde puedan jugar y entretenerse mientras los adultos comemos tranquilamente, o quizás un simple espacio abierto, jardín o plaza donde puedan corretear.

Por otro lado si la idea es comer y cocinar en casa, hay que tener en cuenta que el tiempo es oro, por lo que los platos no serán tan elaborados ni con tanta variedad que durante el resto del año. (gazpachos, ensaladas, pizzas, pastas, verdura cruda y mucha fruta!!)

Playa

El mar es siempre un buen plan.
¿Por qué? Les cansa, aprenden nuevas cosas, juegan al aire libre y duermen mejor. Además es bueno para regenerarse, para “asalvajarse” y sobre todo para nadar.
Recuerdo ir nadando con mis padres y mis hermanos hasta la boya más lejana desde la playa y allí quedarnos un rato a hablar y jugar para luego volver. Tardábamos una hora por lo menos. Es de mis mejores recuerdos.

Por supuesto que se debe tener en consideración ir a la playa en los horarios adecuados, cuando no hace demasiado calor y sol, por la mañana pronto y por la tarde, tarde.
El atardecer en la playa es maravillosos para todos, además hay menos gente y se pueden hacer muchos juegos en la playa. Para mí es el mejor momento del día para disfrutar en la playa con los niños.
Siempre me llevo algún snack y agua para los niños, porque después de estar mucho rato en jugando en el mar vienen hambrientos y sedientos.

Y sí! La sombrilla es fundamental! Aunque sea un rollo montarla y transportarla, es el elemento más importante que hay que llevar a la playa cuando se va con niños, a parte de los 200 kg de crema solar (elegir las que no llevan filtros sintéticos si es posible, que no lleven parabenos y que estén hechas de minerales naturales y aceites vegetales).

Si se puede, yo prefiero elegir sitios con poca gente, playas grandes y sin mucho viento y que el agua no esté demasiado fría (el mar mediterráneo es mi preferido en verano).

No se nos pueden olvidar nunca juguetes: pelotas, boomerang, el descubrimiento de este verano: drago masters de Ninjago, juguetes de arena para que los niños puedan jugar con los vecinos de sombrilla y para hacer siempre algún castillo.

Ojo con la elección de los bikinis sabiendo que la mayoría del tiempo lo pasareis entre el agua y la orilla, de pie o agachados.

Es muy recomendable ponerse protector solar para el pelo, recordaros que hay que ponérselo con el pelo casi seco para que sea efectivo. Os recomendaré como mantener el pelo hidratado y brillante. (es más importante el procedimiento que el producto).

Por otro lado, a la mayoría de los niños les suelen salir pequeños eczemas del sol, pañales, bañadores…nada por lo que preocuparse, aunque es siempre importante tener una farmacia no muy lejana localizada por si surge algún imprevisto.

Os deseo un feliz Agosto y espero que podáis iros algún día de vacaciones.


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30 julio 2018

primera semana de vacaciones

Desde la sombrilla de rayas precariamente montada a pocos metros de mi sitio habitual, en la playa de Porto Giunco, suenan una mezcla de voces masculinas y femeninas que juraría que no superaban los veinticinco años de edad. Me giro para comprobar si tengo razón. Centro. Tres chicas de pelo largo y cuerpos fornidos y dos chicos, uno rubio y uno moreno, con cuerpo atlético y un bañador pequeño. (Pienso que a los chicos siempre les cuesta menos que a nosotras conseguir un cuerpo perfecto). Están hablando en voz alta, al límite de resultar molesto, o mejor dicho, sería molesto si no fuera porque me recuerdan a mi misma hace algunos años. Juegan y organizan la noche. Miro a Orlando pacíficamente dormido encima de la toalla de playa azul y verte, las piernas cruzadas, el chupete caído por un lado y la expresión beata de quien no tiene preocupaciones. (Al mar se duerme mejor). Controlo que los ruidos de nuestros vecinos no le hayan despertado. Ni caso. Miro al horizonte, hacia el mar, para ver si detecto a Leonardo que está con mis padres y su primo. Han ido a jugar al agua, mientras que yo me he quedado vigilando a Orlando.
Han pasado casi diez años desde mis últimas vacaciones aquí, antes de ser madre. Recuerdo perfectamente la sensación de la arena en el cuerpo tónico y los juegos tontos en el agua con un amigo que sabían a otra cosa. Me movía en la playa con mis bikinis ajustados y la melena rubia a la merced del viento.

¿Cuando he pasado de ser una chica despreocupada a una mujer llena de preocupaciones?
Ha pasado ante mis ojos sin casi darme cuenta. Mi piel ha cambiado y los bikinis también, mis amigos se han casado y han tenido hijos y yo también. Ya no sé casi nada de ellos, nos perdimos dentro de nuestras nuevas vidas, demasiado llenas de cosas que hacer, de nuevas responsabilidades y de primeras canas.
De un día a otro los chicos de veinte años han empezado a referirse a mi de “Usted” y en las tiendas los dependientes a llamarme “Señora”. ¿De verdad se han ido los días verdes para siempre?
Se han acabados los días de no ponerse crema con protección solar, de bañarse en topless y de bronceados sin marcas y en su lugar han llegado los días de papillas bajo la sombrilla, los castillos de arena en la orilla y de bronceados al estilo “dálmatas”.

Ha pasado una semana desde que estoy en Cardeña con mis padres y deseo las vacaciones aún con más ganas jajajaaj. Las vacaciones ya no tienen la misma magia ni el mismo poder regenerarte, se parecen más a un reto para superar. Pero se superan, nos cansamos y a veces maldecimos, pero la vida es así, una montaña rusa que nunca repite la misma vuelta. Si no te subes no lo vives y si te subes tienes que vivir lo que viene con todo el entusiasmo en tu poder, porque nunca sabes cuando hay una cuesta arriba, ni cuando hay una rápida bajada. El día en que me preocuparé del bronceados al estilo dálmata, entonces significará que mis hijos serán mayores y yo tendré bastante tiempo libre, entonces de premio me permitiré unas vacaciones como Dios manda.


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23 julio 2018

Así es nuestra terraza

Hoy Leonardo, Orlando y yo partimos de vacaciones. Nos vamos a Italia, a Cardeña para ser precisa, donde están mis padres, mis hermanas y mis sobrinos esperándonos. Mientras que José se queda trabajando y descansando de la vida familiar una semanita 😉
Me quedaré casi tres semanas fuera, os mantendré al día, aunque mi plan es bastante sencillo: playa-familia.

Solemos alquilar una casa con jardín, cerca de la playa, donde nos quedamos todos.
Estamos en la localidad de Villasimius, a una hora más o menos del aeropuerto de Cagliari y es muy cómodo porque hay vuelos directos desde Madrid y se tarda dos horas.
La idea de viajar sola con los dos peques no me emociona, además tras una fuerte turbulencia en un viaje reciente, me ha entrado un poco de ansiedad por volar y con ellos. Se que Leonardo se va a portar muy bien, incluso me ha prometido ayudarme con Orlando….. Ya me veo recorriendo el pasillo del avión para adelante y para atrás infinitas veces. Dos horas me parecerán seis, más una de coche que puede ser incluso peor considerando lo poco que le gusta a Orlando! Nada más subirlo, se pone a llorar….. La mayoría de los niños concilian el sueño durante los trayectos de coche, pues los míos no. Pero todo pasa y yo tendré mi recompensa una vez lleguemos.

Pensadme hoy!! Mientras tanto os dejo las fotos de la terraza que muchas me habéis pedido. El año pasado hicimos el gran cambio, pusimos un suelo nuevo y decoramos de cero con complementos de Ikea, la idea fue crear un salón al aire libre (os invito a mirar el post del año pasado que se llama “Una preciosa habitación sin techo” para ver como quedó).

Este año no hemos hecho grandes cambios, pero si que hemos comprado plantas nuevas (trepadoras), algunos cojines, alfombra y las sillas de la mesa principal.
Poco a poco y cuidando mucho las cosas de años anteriores vamos consiguiendo nuestra terraza de los sueños.
Todo es de Ikea y no podemos estar más contentos con el resultado!

Además hemos comprado un proyector, y ahora hacemos en la terraza cine de verano muchas noches. Es increíble la sensación de estar todos allí en sofás y hamacas viendo una peli de dibujos en formato gigante , bajo la luz de las estrellas.

La verdad es que gracias a la buena temperatura que está haciendo este verano, estamos disfrutando de la terraza mucho más que otros años. Ojalá siga así.

Os deseo felices vacaciones.


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19 julio 2018

Las fases del amor

La maternidad no convierte a una mujer en una loca.

Cualquier ser humano (y menos humano), una vez privado de aquellos hábitos que, en cierta medida, determinan una “calidad de vida”, está sometido a un esfuerzo físico mayor.
Cualquier ser humano (y menos humano), privado de la fuerza necesaria para compensar ese esfuerzo físico, está sometido al riesgo de un colapso físico y mental. En este caso “la calidad de vida” se convierte en “supervivencia”.

Una madre sobrevive.

Sobrevive porque dona esa parte de hábitos a la familia. Lo hace porque es la única capaz de hacerlo y no es que tenga súper poderes, en absoluto, ella es igual que el resto, pero se sacrifica, porque ve en su gesto la felicidad de otros.
Una madre antepone las necesidades de sus hijos ante las suyas. Siempre. Eso no significa que pierda su identidad, sigue siendo ella, solo con más preocupaciones, más trabajo y más cansancio.
La maternidad modifica el aspecto de la identidad, por un lado la completa, aunque aparentemente parece lo opuesto y en ningún momento una mujer, cuando se convierte en madre, cambia su personalidad.

Demasiadas veces he escuchado decir que una relación se acabó después de tener hijos porque la mujer se había vuelto loca y siempre me produce el mismo sentimiento de enfado. Evidentemente son palabras sin ningún sentido ni conciencia, fruto de la benévola ignorancia. Lo que realmente sucede es que la mujer se encuentra ante un bárbaro cambio físico que repercute no solamente en la estética de un cuerpo, si no que en su biología, provocando cambios de humor. Además del aspecto más biológico, todo el proceso de embarazo (9 meses) el parto (doloroso), el post parto (muy duro y con frecuentes depresiones) al cual añadimos un periodo más o menos largo de lactancia materna (que tiene sus problemas) y la falta de sueño, crea un estado de estrés proporcionalmente al cuádruple (o más) grande comparado con el del padre. Si después de todo, alguien tiene todavía la verguenza de definir como“loca” a una mujer o a su misma mujer, es evidentemente un idiota!

Establecido que una madres pasa por un periodo “critico”, que la pone a un nivel de cansancio físico y mental elevado, establecido que llevar la intensidad de un niño pequeño durante veinticuatro horas es algo cercano a la “tortura”, a pesar de que estamos enamoradas de nuestros hijos y que no hay nada más importante y precioso que ellos, me gustaría reflexionar sobre el mecanismo de la pareja.

Es cierto que una relación de pareja, tras crear una familia cambia. ¿Pero no es cierto también que todas las relaciones, con el paso del tiempo, cambian?

La relación entre dos personas y el amor, no es algo inmóvil, más bien se mueve y evoluciona.
El amor pasa a través de fases y la relación sigue los efectos de ellas.

La primera es el enamoramiento, la fase más emocionante, el momento en el que sentimos las mariposas en la tripa, caminamos tres metros elevados sobre la tierra, sonreímos a los desconocidos por la calle. Estamos de buen humor, pase lo que pase, porque “el resto” nos resbala encima y estamos más guapos, porque nos cuidamos más. Durante esta fase nuestra personalidad se plasma, vivimos bajo el efecto de la “embriaguez por enamoramiento” y la alegría que caracteriza este momento, nos hace ver las cosas con otra perspectiva, nos hace vivir las situaciones con más entusiasmo y menos preocupaciones. Vivimos en un estado de realidad falseada y quizás es justo cuando menos nos parecemos a nosotros mismos.

Después del enamoramiento llega un momento de calma y el enamoramiento se convierte en estabilidad.
Es cuando ponemos las bases para una relación duradera y planificamos en cierta medida, nuestro futuro juntos. Seguimos enamorados pero sin las mariposas, ni las sonrisas tontas. En esta fase la pareja profundiza la relación, es cuando se conoce, cuando se descubre el carácter de cada uno y se delinean los roles. Los “defectos”, aunque se empiecen a notar, son todavía tolerados.

La ultima fase (habría una más correspondiente a una eventual separación, pero no la voy a tocar) es la más importante y la más complicada, porque el enamoramiento desaparece por completo y el periodo de calma y estabilidad se convierte en “día a día” o si queréis “aburrimiento”. La pareja está rodada, se conoce y sobre todo bajando el efecto ““embriaguez por enamoramiento”, la realidad se muestra por lo que es: Vida. Y la vida es emocionante, pero a lo largo de su recorrido, mientras que en el día a día es simplemente NORMAL y en lo “normal” no está la emoción, aquel estado que nos hace sentir sobre una montaña rusa. Mientras que es cuando el amor coge fuerza y se consolida para siempre. El amor espera su turno, cuando la pareja está bien despierta, lejana del hechizo por el encantamiento del enamoramiento. Secretamente se propaga silencioso, la pareja no se da cuenta, a menos que pase algo bastante grave, que sacuda a uno de los dos y le despierte sobre el sentido de la vida y los valores profundos. Si no pasa completamente desapercibido, pero está en todas partes, en las discusiones, en el aburrimiento, en las incomprensiones, en la perdición, en la rendición, en las dificultades, en los enfados, en las molestias…. El amor sigue propagándose, pero si nosotros no somos capaces de percibirlo, de escucharlo y seguirlo, si no luchamos y elegimos lo fácil en lugar de lo difícil, entonces él se retira, poco a poco, de paso con nuestra voluntad.
Si no estamos dispuestos a sacrificar el romance rosa por la vida real y seguimos buscando la “embriaguez por enamoramiento”, entonces no permitimos al amor de consolidarse dentro de nuestro corazón, porque necesita tiempo y constancia. Pero si lo hacemos, entonces el nos recompensará con el amor eterno.

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16 julio 2018

Ir y volver

Una casa acostumbrada a la presencia de un niño, si él no está, se hace muy silenciosa.
Mi casa sin mis hijos es una casa vacía, se le nota un sabor de tristeza en su placidez. Me recuerda a un cuadro metafísico pero sin objetos que se deshacen o relojes deformados y con aquella atemporalidad que me produce una cierta ansiedad. Hay algo premonitorio en la ausencia y es lo que me pone triste cuando me quedo sola en mi casa.
En el momento en que ellos se van es como si se fueran para siempre y hasta que no vuelvo a colocar un tiempo a las cosas, se quedan simplemente abandonadas. La cama de Leonardo demasiado grande y sin huellas de su cuerpo y toda la habitación, ordenada, sin pistas de su bárbaro pasaje, me producen un chapuzón al corazón cada vez que paso por delante, luego pienso que se trata solo de unos días y vuelven paz y armonía.

Han pasado once días y uno solo desde que Leonardo ha vuelto. En veinticuatro horas todo está otra vez desordenado y caótico, pero lo echaba de menos, tenía unas ganas locas de volver a abrazarle, oler su piel, darle besos en todos lados, escuchar su aguda voz decir mamma.
Ha sido la primera vez que nos separamos (excepto en casos de fuerza mayor como cuando he dado a luz y tuve que quedarme en el hospital, o cuando Orlando tuvo la neumonía), porque hasta ahora sentía que no era el momento, que ambos hubiéramos sufrido la separación, mientras que esta vez estábamos listos, así que cuando José me lo propuso, dije que sí.

Efectivamente Leonardo estuvo muy bien en la casa de sus abuelos de Tenerife y yo volví a ser madre de uno (vaya diferencia!!). No solo no me arrepiento, creo que para él ha sido una experiencia enriquecedora, para espabilar y también pasar tiempo con los abuelos, que son una parte importante de la familia. Yo quería mucho a los míos, a veces hablo con ellos y les pido ayuda desde allí arriba. Les echo de menos.
Cada etapa llega en su momento adecuado, nuestro desapego empezó con la llegada de Orlando, no voy a mentir contando que fue fácil, he sufrido, llorado, me he enfadado conmigo misma y sobre todo lo he extrañado mucho, pero poco a poco lo hemos aceptado, Leonardo ha sido muy maduro en todo el proceso y se ha independizado muchísimo. A pesar de la nostalgia que a veces me tiene atrapada en los recuerdos, estoy plenamente satisfecha de ver a un niño feliz, Leonardo lo es. Esto significa que lo hicimos bien, que hemos tomado las justas decisiones. Y además estoy aprendiendo a dejarle libre, estoy poniendo las bases para el futuro, porque el vínculo entre padres e hijos se fortalece en la libertad.

Bienvenido a tu casa, Leonardo.

PD: me ha dado una cantidad de besos por toda la cara y abrazos decorados de una gigante sonrisa. Un regalo para el corazón.


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12 julio 2018

Bizcocho sin azúcar que le va a gustar también a los pequeños de casa

Hoy os pongo otra receta, esta vez se trata de un postre. Quería preparar un bizcocho a Orlando, uno sin azúcar y con huevos (que parece que no le gustan mucho, pero es un alimento muy importante y de este modo “le engaño”).

El resultado es bueno, aunque he querido perfeccionar la receta, con la ayuda de mi papá 😉
No os esperéis un bizcocho sabroso como los que llevan azúcar, pero para mi es una buena alternativa y perfecta para pequeños y personas intolerantes al gluten (en este caso sustituir la parte de harina 00 con la de arroz) o la lactosa.

Ingredientes:
200 gr harina de arroz
100 gr harina 00
2 huevos
70 gr aceite de semilla de lino (o de maíz)
media cucharita de levadura bio o bicarbonato
2 peras maduras
1/2 plátanos maduros
un pizco de vainilla fresca
50 gr chocolate sin azúcar o en alternativa (lo que hice yo) 40 gr cacao desgrasado (lo compré en cacao sampaka)
50 gr granillados de avellanas.

Proceso:

Poner en un bowl las harinas, con la levadura o bicarbonato y mezclarlas. En otro bowl poner los huevos enteros y el aceite, mezclar con un batidor.

Cortar las peras en trocitos, aplastar los plátanos y añadir a las harinas.

Romper el chocolate en trocitos y juntar a los granos de avellanas.

Juntar todos los ingredientes y mezclar hasta crear una masa compacta, la consistencia debería resultar bastante suave, añadir la vainilla.

Verter en un molde y ponerlo en el horno (precalentado) a 180º durante 20 minutos, controlar con un palito de madera la cocción, (introducir el palo en el medio del bizcocho y sacarlo, el palo tiene que estar seco).

Decorar a vuestro gusto.

Ya me contaréis que tal os sale.

Un abrazo!

 


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9 julio 2018

Nunca le preguntes a una madre la razón de una elección.

Buenos días. Después de leer los mensajes que me han llegado animándome a publicar el post y reflexionando, he decidido publicarlo, es un post más, tampoco quiero darle demasiada importancia. A continuación está lo que escribí antes de borrarlo. Al final voy a poner lo que ha cambiado.

LUNES
Nunca le preguntes a una madre la razón de una elección. Confía en ella.

Mi mamá me lo ha enseñado muy bien, confía en ti, escucha tu corazón, él tiene todas las respuestas y te guiará fuera de las tormentas de la incertidumbre, te sacará de las dudas poniéndote a salvo.

Mamá, he pasado por una tormenta y temo no haber escuchado a mi corazón, no estoy segura, pero siento que se me ha quedado un nudo de tristeza dentro. Es leve, va y viene, pero me hace llorar cada vez que se presenta.
No sé si cuando era niña sentí la falta de vuestra presencia, porque papá y tú estabais todo el día en el trabajo, el recuerdo que tengo de mi infancia es feliz, sin embargo de ahí tiene que venir mi incapacidad de ser una madre independiente de mis hijos. Desde que los traje al mundo, vivo por ellos, en un castillo de devoción que a veces toma la apariencia de un jaula.

¿Sabes cual es mi mayor pesadilla? Escuchar la voz de un niño llamar a su mamá y no escuchar respuesta.
Me produce una profunda tristeza y me da pánico pensar que mis hijos me necesiten cuando yo no esté y que se sientan solos o abandonados.

¿Es esto normal, mamá?

Tú has pasado la vida trabajando y has criado a cuatros hijos, nunca estabas durante el día, sin embargo por la noche no dormías para estar pendiente de nosotros, un vaso de agua, una pesadilla, un pis o solamente para mirarnos, controlar que estábamos tapados, que no pasáramos frío ni calor…. Elegiste dedicar tu tiempo libre a nosotros, a pesar de que tu tiempo libre era por la noche y que necesitabas descansar.
Llegué a entenderlo demasiado tarde mamá, si no, te habría ahorrado tanta fatiga. La vida de una madre se descubre después de serlo y ahora entiendo profundamente tus elecciones, tus enfados, tu ritmo incansable.

Mamá, quizás tú sabes de donde viene mi devoción exasperada hacia mis hijos y a lo mejor sabes también como apaciguar sus esquinas, que no me permiten ser objetiva, ni quitarme el uniforme de madre para descansar.

Han pasado unos días desde que me he convencido para interrumpir la lactancia materna, llevaba tiempo pensando cuándo hacerlo y nunca me sentía preparada. La presión desde fuera, el miedo y el cansancio se han adelantado al corazón, que humilde y silencioso se ha quedado atrás, no ha sido nada fácil, todavía no lo es. Es un proceso largo y doloroso.
Me he sentido sola mamá, perdida, dominada por esta segunda maternidad y he dejado que las personas a mi alrededor opinaran por mi, no he pedido apoyo pensando en recibirlo, pero esto nunca pasa, siempre hay que buscar ayuda si la necesitas. Me he encerrado en mi confusión. He llorado mientras mi pequeño lloraba y por primera vez, he sentido el eco de la palabra mamá llenar la habitación, en la que privaba a mi hijo de algo demasiado importante. Así me sentí, como si le negara ayuda, como si lo traicionara. El nudo de tristeza que siento viene por ello. ¿Por qué elegí hacerlo? Por miedo, pensando que cada día más habría supuesto más dolor a posteriori. Nunca sabré si será cierto.

A veces las madres toman decisiones sin estar seguras de lo que hacen, muchas veces la sociedad, la gente, los clichés inquinan el instinto de una madre. En la mayoría de los casos las elecciones no tienen consecuencias drásticas, pero una decisión no tomada con el corazón se convierte en aquel nudo y nos lo quedamos para siempre. Cada noche, cuando llega el momento de dormir a Orlando, el nudo se enciende provocando un dolor en mi corazón de madre. Sé que pasará, todo pasa.

Pd: mamá te echo de menos.

MARTES
Normalmente como sabéis publico los lunes, ayer por la mañana encendí el ordenador para publicar y luego no me sentí segura, dudé sobre esta exposición, porque mi estado de incertidumbre no podría soportar más presión, ni juicios, pero tal vez puede servir de apoyo a las que se sienten como yo.

Mi forma de ser me hace ver siempre las cosas más dramática de lo que son, sé que esta etapa es dura pero que se supera sin problemas. Creo que lo que más me ha desanimado, ha sido que no me esperaba que la experiencia fuera tan distinta de la que tuve con Leonardo, sin embargo me estoy dando cuenta que toda las reglas y la rutina al filo de la perfección que Leonardo ha aceptado desde muy pequeño, con Orlando no funcionan, es el anárquico de la familia, puede ser que venga de su madre ejem, ejem….
Sobre la lactancia, Orlando sigue mamando por la noche, pero durante el día no, los momentos críticos son antes de ir a dormir, cuando tardo horas, en las que le canto canciones, miramos por fuera de la ventana, le acaricio, le beso, le digo cosas tiernas, le mimo como nunca. Pero nada de ello se puede comparar con el vinculo del pecho. Por la mañana a veces está de buen humor, pero la mayoría de las veces busca, yo lo distraigo, muerta de sueño, menos mal que Leonardo es colaborativo y José por supuesto.
Mi Orlandino, jamás actuaría contra él, aunque así le pueda parecer y sigo dudando si lo he hecho bien, podría haber seguido durante algunos meses más, en Italia la lactancia materna la recomiendan hasta los dos años, pero cada uno tiene que respetar su momento, éste, en el bien o en el mal ha sido el mío.

FIN DE SEMANA
Os dije que cambié de opinión, más bien cambié mis planes, durante toda la semana el nudo se ha hecho aún más grande y he entendido que me había equivocado, mi corazón me habló por fin y me ha dicho que debo seguir mi instinto, el que no me ha hecho fallar nunca en las decisiones tomadas. Siempre se dice que no hay marcha atrás, pues en este caso si la hay, he vuelto a amamantar a Orlando antes de acostarle. No os voy a contar ninguna mentira, he probado a darle biberones de leche, que siempre ha rechazado, hasta vomitarlos, además lo pasamos muy mal los dos. Yo le estaba provocando un dolor inútil y a mi también, ¿¿Para que?? Aunque me esfuerce no le encuentro una razón, si quiero dejar de amamantar por completo, claro, antes o después todas lo hacemos, pero puede ser algo más natural, menos doloroso. Como os comentaba, dejarlo durante el día ha sido sencillo, un poco más me ha costado por la mañana, pero tampoco ha sido drástico, mientras que a la hora de dormir, cuando por alguna razón que desconozco estoy más sensible y el vinculo con mis hijos se hace más fuerte y confidencial, cuando necesitamos el contacto, mi pelo para Leonardo, o caricias, mi pecho para Orlando, el destete ha sido violento, así que una semana después he vuelto sobre mis pasos y sabéis una cosa? El nudo se ha ido, Orlando duerme mejor, nos ahorramos inútiles dramas y estamos en paz. Orlando y yo necesitamos todavía este vinculo por la noche, sé que llegará el momento de romperlo, al momento justo, con naturalidad, la misma que pasó con Leonardo. Siempre he sido muy sensible a las necesidades de mis hijos y sobre todo atenta a escucharlas a entenderlas, porque ellas me han guiado a tomar las decisiones adecuadas, por lo menos es lo que creo. Voy a aplicar la misma “regla” voy a esperar al momento justo, porque tengo la certeza de que llegará.

Confía en ti. Esto he pensado, esto es lo que he hecho, he confiado en mi. Una vez más.

PD: Un día me gustaría juntar todos los mensajes tan increíbles que recibo, tan bonitos, animadores y llenos de amor y comprensión. Os prometo que es magia la facilidad con la que podemos estar conectadas.
Infinita gratitud a todos vosotros.


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2 julio 2018

Bikini y bañadores

A veces hay muchas cosas que decir, pero no te da tiempo darle forma o no sabes organizarlas o no te apetece hablar, a veces hace falta una pausa, un respiro, un silencio.
Creo que algunas de vosotras apreciareis este post de pocas palabras, otras esperaran al próximo, pero me habéis preguntado por los bañadores que llevo en mis fotos de Instagram, así que he pensado en hacer una pequeña gallery con los bañadores y bikini que me he puesto este año.
Con mi cuerpo tras el embarazo, me he sentido más cómoda llevando bañadores, aunque algunos bikinis ha caído. Estoy segura de que os gustáran.

Bikini de flores, a parte el estampado, me gusta porque la costura es muy suave y no deja marca sobre la piel. De H&M.

Creo que es el que más os ha gustado y a mi también. De rayas blancas y azules, tengo tambien la versión bikini, en las fotos abajo. De H&M

Rayas más finitas, en blanco y negro, un clasico que he elegido en bañador y en bikini de triangulo. De H&M.

Este bañador es el más peculiar, lo elegí por su corte sin tirantes y por el estampado cachemire, con aire etnico. De Oysho.

El azul como el rojo son de la marca de mi amiga Miri, @honeydressingbeachwear. Son los más sexies que tengo.

¡Un basico que me encanta! De H&M.

Me gusta el punto de verde y tambien los encajes, es cómodo, aunque creo que lo llevaré mejor cuando vuelva a mis formas (sin formas jejej). De H&M.

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28 junio 2018

Lasañas vegetarianas y humor regular

No es oro todo lo que reluce.

Y a mí no me importa enseñarlo, no le veo la necesidad de mentir, así que si a la pregunta “¿que tal?” contesto que va bien es porque efectivamente todo va bien, a veces puede que sea un día nefasto pero comparado con lo que puede pasar, visto desde una perspectiva más amplia, todo está bien. Bien gracias.
Desde luego este no es mi mejor periodo, la neumonía de Orlando para empezar, luego mi mastitis, desde hace unos días Orlando parece estar afectado por el “miedo del abandono” que yo pensaba haber esquivado afortunadamente a los nueves meses,…pero NO ha sido así!, a pesar de que siempre predico que cada niño es distinto, luego soy la primera en caer en los clichés, así que voy por la casa arrastrando a un niño pegado a mi pierna, hago todas las tareas con una mano, porque con la otra lo sujeto y hago pis con él en brazos….
Por otro lado Leonardo empieza a manifestar un poco de celos y a veces es molestón con su hermano ¡bastante molestón! Además está cruzando una etapa “pre-adolescencia”, que según mis cálculos tiene pinta de que se haya anticipado, pero no está tan claro, pasa como con las estaciones, ya no se entiende nada.

En fin, si alguien me preguntase hoy ¿Qué tal? Creo que antes de contestar, me pondría a llorar. “No es que vaya mal”, le diría entre lágrimas y risas, “es que estoy invadida por un caos externo que me penetra la piel y se difunde por dentro de mi cuerpo, hasta las venas y sigue difundiéndose hasta las emociones, allí es donde el caos me afecta más”.

¿Tenéis presente los “días inconcluyentes”?
Cuando hay demasiadas cosas que hacer y no llegas a hacer ni una. Porque es imposible organizarlas por orden y empezar por la primera, son demasiadas y todas importantes y se enredan hasta crear una maraña, que es complicadísima de desenredar sin perder la paciencia y sobre todo el ánimo.
En estos días me falta la concentración y te encuentras vagando como una moribunda de un lado a otro sin llegar a una meta, tanto en casa como fuera de ella.
Son los días de las preguntas sin respuestas. Donde las preguntas se quedan a medias y se convierten en dudas existenciales, a pesar de su frivolidad real.

Lo mejor que puedo hacer y que podéis hacer en estos días, es dedicarse a algo práctico, porque a reflexionar no hay forma, o peor, es una catástrofe y tampoco el estar tranquila.
Entonces empiezo a poner lavadoras y lavavajillas, a la vez, sin recordar que la tensión de mi casa no aguanta el voltaje y saltan los plomos. Me enfado y paso a la cocina…. No podéis imaginar la cantidad de cosas que he quemado recientemente…. ¡He llegado hasta a quemar ollas sin comida! Así, para causar más peligro. Me dejaba la olla vacía sobre la placa de inducción encendida y me iba a duchar, a dormir a los niños, a guardar la ropa planchada….. Gracias a Dios que tengo un olfato desarrollado, si no habría quemado ya el piso con nosotros dentro.
Estos días,
si pudiera hacerlo tendría que dormir o descansar de alguna forma, escuchar al cuerpo que me está pidiendo gasolina, en lugar de hacer lo que el cerebro me manda, al final resultaría más útil. Debería tomar vacaciones de trabajo, de familia, de tareas y yo no conozco todavía a ninguna mujer capaz de ello. Así que voy a preparar una lasaña e intentaré no quemarla.
Sinceramente os quiero.


He comprado unas lasañas biologica secas (más rapidas de hacer), las he metido en remojo durante unos minutos, mientras tanto he quitado la piel a la berenjena, la he cortado en lonchas finitas y puesto en remojo tambien (si no ponerle un papel de cocina y un peso por encima, para que saquen al amargo). Además he utilizado bechamel y queso parmesano rallado.


He creado capas de pasta, tomate y bechamel, berenjena. Por encima he cospargido el queso rallado, para que se creara una crostra cruyente que me gusta mucho.


Hornear a horno precalentado (200 grados) durante una media hora.
Ser muy generosos con la salsa, yo debería haber puesto más.


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17 ComentariosEnviado por: lcaldarola

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