Mamma Mía

17 julio 2017

Las cositas de Orlando

La gente ha empezado a migrar hacia el mar y otros destinos veraniegos…. Las cenas con amigos van disminuyendo, me conformo con verles felices en Instagram, mientras nadan con delfines, se relajan sobre veleros, bailan con el mar de fondo y comen comida rica. Mis padres se han ido y me queda solo mi casa con su preciosa terraza y un poco de soledad, a la que sobrevivo por falta de tiempo libre.
Por la mañana entre toma y cambio de pañal, me puse a organizar el armario de Orlando y aproveché para fotografiar algunas cosas que quería enseñaros, para que fichéis algunas marcas que me gustan, aunque seguro que algunas ya las conoceréis. Para seguir con el tema “verano”, he utilizado como fondo un papel que recuerda una playa de piedras. Aunque soy fan de la arena, me he acordado de lo bonito que es tener los pies en el agua salada y que en agosto yo también me iré, aunque solo por pocos días.
Me faltan bañadores, pero dudo que este año los necesitemos….

Geometrias
Mono de Tinycottons.
Es una de mis marcas preferidas. Me gusta porque tiene un punto moderno, pero con muy buen gusto. No hay nada en la colección que no desearía tener.

Rayas.
Camisa y peto de Nanos.
Es una marca de ropa clásica pero especial, creo que es una de las marcas que puede satisfacer los gustos de todos.

Tropical.
Conjunto para Leonardo y Orlando de Baby Bloom Kids. Me divierte la idea de ponerle cosas similares, como en este caso el estampado del mono de Orlando que se repite en el pantalón culotte de Leonardo.

Estilo mediterraneo.
Looks a juego para Leonardo y Orlando, la marca es Búho. Me gusta muchísimo, el pantalón y la camiseta de Leonardo ya lo hemos estrenado mientras que el mono de Orlando le queda todavía un pelín grande, pero tengo mucha ganas de ponérselo!!

Dandy.
Culotte de Carminitta y camisa de Neck & Neck.
Acabo de descubrir esta marca de culottes hechos artesanalmente. Lo que me llamó la atención son los tirantes de piel que vienen con el conjunto y que le dan mucho rollo al look.

Minions ☺
Peto y camiseta de Chicco. En Italia esta marca es un must, tienen una variedad infinita de productos para bebé.

Maleta new born.
De Little Baby Born, viene con dentro un set compuesto de body, manoplas, patucos, gorrito y dos peluches. Hay varias opciones para elegir que podéis ver en la pagina web.

Principito.
De Vaqueros y Princesas.

De Punto.
El conjunto azul es de Neck & Neck, mientras que el culotte con tirantes de punto hecho a mano es monísima pero no lleva el nombre de la marca. Es un regalo de unas amigas, la compraron en una tienda en el barrio de Arguelles.

Estrellitas
Mono de Tch Baby.

Azul clarito.
Jersey y culotte de Gocco. De esta marca me gustan sobre todo las prendas de bebés.

Blanco y negro y mochila para la playa.
De la marca Mi Musolina, que acabo de descubrir en Istagram, están especializados en musolinas, como bien dice el nombre, pero hacen varios accesorios para bebé muy bonitos. A parte de esta mochilita inteligente para la playa, digo inteligente porque gracias a la red no te llevas arena a casa ☺ Tengo también unas tiras para chupetes, un babero muy divertido, una toalla que os enseñaré pronto y los culottes blanco con caballitos de mar y negro con triángulos blancos, que podéis ver en la foto junto al jersey blanco de Zara.

Nido portátil.
Petite Marmotte.
Otra marca que conocí por Instagram y que hace sacos de dormir ideales, como el mío. Con Leonardo no lo había utilizado, pero la verdad es que lo encuentro muy cómodo, hasta fundamental y parece que a Orlando le guste mucho. Es como un nido acogedor, yo lo pongo en el sofá o también en la cama conmigo a veces.

Huevito.
Baby bites Los adoro desde hace tiempo, tengo el saco tiburón para bebé y también el grande para niños, los utilicé con Leonardo y ahora tengo el huevito, que me parece ideal, para Orlando. Son muy originales y un regalo estupendo. El huevito viene con una cajita portahuevos, con dentro un babero pequeño, un gorrito, manopolas y patucos

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10 julio 2017

Carta a mi segundo hijo

El jueves pasado se me hizo raro sin publicar. Es como ducharte sin jabón. Amo mi blog, ahí puedo escribir sin tabús y amo tener una relación con mis lectores, aunque se trate de una relación virtual. Me anima y me complace. Sin embargo, la llegada de Orlando me está ocupando el 100% de mi tiempo, día y noche. El cambio de un hijo a dos, tengo que admitir, que es más consistente de lo que pensaba. Supongo que necesitaré unas semanas más para coger el ritmo y para recuperar fuerza y el sueño perdido. Ya durante este embarazo noté una diferencia con el primero. Fue más cansado esta vez, porque no pude descansar nunca por atender a las necesidades de Leonardo.
Ahora es Orlando el que me necesita a tiempo completo y por otro lado, Leonardo sigue con sus peticiones de niño mayor.

Duermo muy poco y paso el día con la camisa abierta. Amamanto a Orlando mientras duermo a Leonardo. Cambio pañales a Orlando mientras lavo los dientes a Leonardo, empujo el cochecito con la mano izquierda y la bici de Leonardo con la derecha… y así sucesivamente. Mi mamá me dijo que para ella el mayor cambio fue de un hijo a dos, más que de cero a uno y más que de dos a cuatro (los que somos). Puede que sea personal pero sin duda un gran cambio está pasando en nuestra familia. ¿Que opináis?

La semana pasada además vinieron mis padres y aunque por un lado tuve más apoyo, por el otro se me hizo aun más difícil ponerme a trabajar. Estuve pensando sobre qué escribir, tenía ganas de contaros algo especial pero la verdad es que lo más especial sigue siendo el nacimiento de Orlando, ha pasado muy poco tiempo para tener anécdotas dignas de nota, y además mi cerebro está en fase organizativa y recuperativa. Me acordé entonces de que había guardado una publicación, que me hizo gracia, de una mamá cuyo nombre es Kari Kubiszyn Kampakis. Se trata de una carta que ella escribió a su segundo hijo. La encuentro un poco exagerada, pero tal vez esto es lo que le da la gracia. Yo todavía no he llegado a su etapa, ella escribe a su segundo hijo cuando él tiene seis meses, mientras que Orlando no tiene ni veinte días. Supongo que para entonces yo también tendré algo más que escribir, más experiencias y más anécdotas, pero de momento os traduzco su carta y espero que os haga sonreír al igual que sonreí yo cuando la leí por primera vez.

Mi querido segundo hijo,
Justo antes de que se acercase el momento de tu llegada al mundo, fui a visitar a todos los amigos y familiares para recordar todos los buenos momentos pasados. Me auto convencí de que una vez hubieras llegado, ser madre de dos hijos me habría obligado a encerrarme en casa con las ventanas enrejadas. Nos convertiríamos en una familia feliz pero pálida y sensible a la luz. Me he dado cuenta de que con un hijo más todo es más difícil pero pronto se ha convertido en una rutina e incluso hemos salido, sobre todo para ir a la farmacia, pero hemos salido. Todo ello sin poder evitar algún obstáculo.
Ahora solo tienes once meses y ya te he criado de manera muy distinta de cómo hice con tu hermano a tu edad. Ésta es la razón por la cual he decidido escribirte esta carta llena de disculpas, así tal vez y probablemente más adelante, conocerás que por lo menos era consciente de todo. Por ello, por favor, lee lo que sigue y acuérdate de que mamá te quiere.

Siento haberte dejado caer.
Es verdad. Sinceramente, te hice caer, y ha sido difícil superarlo.
Estabas dormido apoyado a mi pecho en la cama y has dado vueltas hasta el suelo. Blooom. De todas formas, pienso haberme hecho más daño yo que tú. En mi defensa te digo que la cama estaba llena de gente, estaba tu padre y luego llegó tu hermano que me empujó hasta el borde de la cama. Y recuerdo que estaba exhausta por haberme quedado despierta toda la noche para cuidar de ti. No te olvides. Incluso he pensado en hacerte un traje de protección especial para ti. Sabes?, como los que llevan las ardillas voladoras. Pero al final… he decidido invertir el dinero en una cama más grande.

Siento no saber nada de ti.
El libro de infancia de tu hermano está lleno de información sobre su primer año de vida, incluso todas las veces que escupió. Le iba detrás como una loca. “Oh has visto, la boca se parece la a de Elvis. Oh es tan guapo. Que día es hoy? Que hora es? Lo apunto… Y justo hoy que me había puesto a escribir algo en tu libro de infancia, me ha llamado tu hermano a los dos segundos para ayudarle a limpiar el culete. Y mientras tanto tú estás allí de pie, con la escoba que te ayuda a mantener el equilibrio. Wow ya eres un acróbata y yo no me había dado cuenta.
Cuando abras el libro de tú infancia de mayor, leerás solamente “poner una foto aquí” y reconocerás que tu mamá no tenía tiempo ni para escribir cualquiera frase tonta. Estaba demasiado ocupada en amaros… y en limpiar el culo a tu hermano.
Siento haber permitido que tu hermano te hiciera pipí al lado. Digo una mentira. Realmente lo hizo justo encima tuyo, en la ducha. En tu brazo para ser precisa.

Lo siento si tu hermano te molesta cada día. No es malo, pero se comporta como si tu no estuvieras. Si te pones en su camino, él se tropezaría sobre ti haciéndote caer. Si tienes algo en la mano, viene y sin vacilar te lo coge. Pero tu te ríes de todo lo que él hace y lo sigues a todas partes, incluso de sus burlas. Lo regaño cada vez, le digo que te de abrazos y besos, pero ahora simplemente no le sale espontaneo. Un día seréis grandes amigos. Pero ahora, tengo que ayudarte a defenderte de él porque todavía no tienes tu lado “rebelde”. Cuando compramos un helado, lo chupas todo antes de dárselo a tu hermano, si él lo supiera se volvería loco. Y cuando está en la escuela, te dejo jugar en su cuarto. Así que cuando pregunta porque sus trenes están todos desordenados, le echo la culpa a los terremotos, porque éstos son nuestros pequeños secretos.
Siento si te pareces a un concursante de la versión infantil de “cambiame”. Tu hermano tenía vestidos nuevos muy bonitos, mientras tú utilizas la ropa que él ya no usa.

Preparar dos niños para salir a la calle es como participar en una caza del tesoro. (Pero siempre llegamos al destino, aunque la mayoría de las veces tarde). Tu hermano se pone a correr y hacer ruido y yo te miro y solo en ese momento me doy cuenta de que todavía tienes algunos trozos de comida en el rostro. Si estuviera de moda el estilo vagabundo, sin duda tú serías el más “trendy”. Pero te miro y te veo feliz.

Lo siento pero no te amo menos.
Sé que creciendo algunas personas malas intentaran decirte que los segundos hijos son menos amados. Que no es posible amar a los otros hijos como el primero. Bueno, ésta es una gran mentira. Desde que te pusieron en mis brazos, nunca he estado igual de segura en toda mi vida.. Daría mi vida por ti y tu hermano sin dudarlo.

Te amaré tanto como lo quiero a él, para toda la eternidad. No creas nunca que pueda ser diferente. Podría haberte hecho caer algunas veces por error, haberme olvidado de apuntar tus primeros pasos, haber dejado que tu hermano te hiciera pis en el brazo y haberte vestido como un tonto, pero te he amado con cada parte de mi y por eso nunca lo sentiré.

Con todo mi amor.

Mamá

Orlando lleva culotte y tirantes de Carminitta y camisa de Nanos.
Leonardo lleva camiseta y pantalon de Buho Barcelona.

Llevo top de American Apparel, pantalón de Cos, zapatillas Superga y bolso “DIAPER” personalizado con mis iniciales de Josephina bag.

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3 julio 2017

Caminando, que es gerundio

Esta semana hemos aprovechado el buen tiempo y las temperaturas ideales para pasear.
Recuerdo cuando fui madre por primera vez y necesitaba para salir a la calle dos horas de preparación, ni más ni menos!
Parecía un tiempo infinito y siempre había algún obstáculo. Puntualmente José y yo acabábamos discutiendo agotados:

Hay que buscar una solución (típica frase de José y de la mayoría de los hombres)

José la solución es tener paciencia y poco a poco aprenderemos a estar más sueltos y entonces más rápidos, yo hago todo lo que puedo, te lo prometo.

Me agobiaba mucho, era mi primera experiencia como madre y tenía muchas inseguridades, además tenía que aprender a hacer las cosas. Todo era nuevo para mi y aunque tenemos el “instinto maternal” esto no significa que nos convertimos en heroínas desde la primera semana.

Efectivamente con el pasar de los meses cogimos el ritmo y pronto todo el agobio inicial se convirtió en experiencia.
Con Orlando ya voy suelta, no hay nada que realmente me cause ansiedad aunque reconozco que no soy capaz de aguantar el lloro del peque, sobre todo si estamos en la calle y así me encuentro amamantando en cualquier sitio, incluso alguna vez mientras caminamos.

Eso sí, salir con Leonardo y Orlando no es lo mismo que salir con uno solo, cada uno tiene sus exigencias y Leonardo además lleva una época en la que se lanza atrevido a cualquier actividad de salto, carrera, etc…

Con este post quería enseñaros el cochecito de Orlando. Es nuestra nueva adquisición porque los que utilicé para Leonardo se los regalé a mi hermana que también fue mamá un año después de Leonardo, y así funcionamos en la familia, heredando de unos a otros.

No fue fácil elegir un modelo, hay muchísimos y yo soy bastante vaga a la hora de mirar la funcionalidad etc… Me pasa lo mismo con los coches, me fijo más en lo estético que en lo funcional.
Encontramos un punto medio perfecto entre estética y funcionalidad en el modelo StyleGo de Chicco.

Estéticamente me gusta porque tiene un punto retro que me recuerda al “estilo italiano”, elegí negro y gris clarito.
Mientras que las características clave que para mi identifican la comodidad son:

La altura: tienes que estar cómoda llevándolo, entonces el agarre tiene que estar bastante alto, además el capazo es plegable.

La dimensión: hay cochecitos muy bonitos pero son enormes y a la hora de salir de casa terminan por desesperarte. El tamaño justo para que entre en el ascensor de mi casa y sale por la puerta de entrada sin tener que abrir las dos hojas. En este caso la silla solo tiene 50 cm de ancho y se dobla fácilmente con una sola mano, gracias al sistema libro

Fácil de conducir: Fundamental para mi!! Ya me pasó anteriormente con otros cochecitos el tener que hacer esfuerzo enorme en las maniobras, mientras que este modelo tiene un sistema de ruedas que resulta suave y fácil de mover.

Fácil de doblar: Nosotros cogemos bastante taxi y lo peor es tener que desmontar miles piezas o necesitar dos manos y dos pies para doblar el carrito. Este cochecito se cierra con un solo gesto y además se queda de pies una vez doblado.

Tiene tres piezas, que acompañan al crecimiento de los niños hasta los 3 años: Un capazo XL con base inclinable, una silla de paseo y una silla de auto Gr 0+ con base de seguridad incluida.

Habíamos pensado en enganchar una plataforma para llevar a Leonardo, pero creemos que ya es mayor y es mejor que ande, así que él mismo encontró una solución, agarrándose al cochecito con su patinete.

El biberón y el chupete son de una edición limitada de Chicco, me hicieron gracia por los dibujitos. Son de la línea Physio Air Pop Friends, pensada para facilitar la colocación correcta de la lengua y distribuir uniformemente la presión sobre el paladar para un desarrollo bucal adecuado. La base es super fina, para un óptimo cierre de la boca.
Todavía no he utilizado ni chupetes ni biberones, pero los he comprado por si tengo alguna emergencia… mejor ser prevenida.

El jueves no publicaré, como ya os comenté, me saltaré algunos posts durante este verano, para disfrutar de la familia y descansar del poco sueño, así que nos vemos el próximo lunes.

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29 junio 2017

Mi familia perfecta.

Ha pasado una semana y nos vamos adaptando en casa.
De repente los espacios parecen más pequeños, Leonardo más grande, las noches más largas y los días más cortos. Pero en casa hay un clima relajado y se respira amor por todos lados.

Mientras que con Leonardo seguimos la rutina de siempre con los horarios, con Orlando estamos en fase de improvisación y creo que eso me ayuda a no agobiarme más de lo debido. Tengo menos tiempo, eso sí y tal vez me obligará a publicar algunos post menos durante este verano, entonces si un lunes o un jueves no encontráis una nueva publicación, significa solo que he estado más liada y que el lunes o jueves siguiente habrá una! No nos perderemos la pista, sigo necesitando vuestros apoyo y cariño.

La mayoría de la gente me pregunta que tal lleva Leonardo la llegada de su hermanito. Creo que al igual que a mi, es lo que más agobia a los padres que ya tienen un hijo.

Es bastante pronto para sacar conclusiones, pero de momento Leonardo se está portando muy bien, no digo que le haga una especial ilusión, más bien lo ha aceptado, incluso respeta muchísimo los momentos en que tengo que dedicarme al pequeño. Suena raro decir, que me crea una especie de penita el ver como se adapta sin hacer muchos aspavientos, sé que es mejor, pero me produce una profunda ternura y sensación de impotencia, deseo darle lo mismo que antes y sin duda en “tema de afecto” sí es igual, pero nuestros hábitos se han modificado a las nuevas exigencias.

Nosotros no le hicimos un regalo, que parece la mayor tendencia, pero estamos más permisivos con él; un helado, una peli, alguna que otras chuche demás, pequeñas cosas diarias. Creo que funciona mejor, por lo menos en nuestro caso.
Un día nos preguntó: ¿Porque todos me hacen regalos? Se refería a nuestros amigos y parientes que al venir a ver Orlando, traían algo para Leonardo también.
Esto demuestra que los niños son listos y comprenden lo que está pasando. Por esta razón intentamos hacer que la llegada de Orlando sea la cosa más natural del mundo y que no afecte a nuestra relación con él.

El primer día que se conocieron, fue en el hospital. Leonardo hizo una sonrisa tímida. Lo vi un poco avergonzado, como si no supiera que hacer, como un primer día de colegio. Tenía una ganas de cogerle y besarle después de un día sin verle! Y es lo que hicimos, nos mimamos hasta que se tranquilizó. Se quedó poquito, en seguida nos dijo que quería irse y entiendo su aburrimiento así que la visita duró muy poco. Me entró una angustia cuando se fueron, sentí que ya todo había cambiado y me entró miedo de perder la magia entre nosotros. No podré darle lo mismo que antes, habrá más “no puedo” y él se alejará de mi poco a poco. No podía parar este pensamiento que iba apropiándose de mi cabeza. Tal vez Leonardo sintió lo mismo, porque antes de acostarse quiso llamarme y me dijo: mamma cuando vienes a casa? , quiero que vengas a casa, mañana te voy a recoger!
Han sido la buenas noches más dulces del mundo. Me dormí.

Volví a casa dos días después, una mañana de sol y de aire fresco y vi brillar a mi nueva familia perfecta.

Aprovecho este post para agradecer todos los mensajes recibido, el apoyo y el cariño. Me emociona ver cuantas personas se toman un ratito de su tiempo para escribirme y felicitarme.

Ser madre por segunda vez me llena de felicidad y por supuesto algo me asusta, porque hace falta organizarse aún mejor y el tiempo “extrafamiliar” disponible se reduce. Voy a tomarme la semana que viene como un descanso y aprovecharé la presencia de mis padres que vienen desde Milán.

Os iré contando como siguen las cosas. Mientras tanto os presento a Orlando.

Un abrazo grande.

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26 junio 2017

Bienvenido Orlando

Ya os conté la noche del pasado martes en mi último post. Para los que no lo leyeron os hago un resumen.
Ese día no conseguía dormirme, daba vueltas y vueltas en la cama y miraba fijamente por fuera de la ventana. Me había levantado muchas veces para ir al baño y además había tenido que luchar contra un mosquito impertinente. De repente había empezado a notar algunas pequeñas contracciones, muy pequeñas pero regulares. El lunes la ginecóloga me había dicho que tenía pinta de dar a luz antes de salir de cuentas, así que las contracciones me pusieron en estado de alerta. Había despertado a José para contárselo y luego había empezado a recoger la casa y a leer, porque el sueño seguía sin llegar.

La noche pasó y por la mañana me levanté sin ningún síntoma especial. José llevó a Leonardo al cole y yo me quedé en casa escribiendo. Esperaba tener alguna nueva señal pero no pasó nada y la ilusión de tener a Orlando muy cerca se desvaneció.

A las cuatro y media fui a buscar a Leonardo al cole, me había puesto una falda larga y fresca porque hacía demasiado calor. Bajando el último tramo de escalones, casi delante de su clase, noté como un vaso de agua se vertía entre mis piernas. Me paré y pronto otro “vaso de agua”.
Me fui al baño corriendo.
¡¿Se me han roto aguas ahora?!! ¡¿En el cole de Leonardo?!
Tanto me imaginé sobre ello que al final pasó. Avisé a la profe de Leonardo y a una mami que nos llevó a casa con el coche. Gracias a Dios el tipo de falda no dejó ver cuan mojada estaba. Llamé a José que vino corriendo, mientras Leonardo se fue a casa de un amiguito. Le expliqué que tenía que irme al hospital porque su hermano estaba listo para salir y que al día siguiente lo esperaba en el hospital. Me pareció que lo entendíera.
Lo besé fuerte y pensé la próxima vez que te veré ya no estaremos solos tú y yo. Me dio nostalgia.
Cogí el bolso con todas las cosas necesaria y fuimos al hospital.

Descubrí que no solo los embarazos son diferentes, los partos también.
Tuve una experiencia opuesta a la primera. Mi primer parto fue larguísimo, mientras el segundo rápido, el primero fue muy intenso, mientras que el segundo en absoluto. Los dos emocionantes sin duda. En los dos he salido exhausta y terriblemente feliz.

En el hospital me monitorearon, sin embargo no paraba de perder liquido. Para ser sincera, excepto el “Factor Sorpresa” de la escalera, no me gustó la sensación de romper aguas, prefiero las contracciones, que llegan despacito y van aumentando como la música de las pelis de miedo. Son más reales, más intimidatorias.
Dormí toda la noche y por la mañana tuvieron que ponerme antibiótico. Al no llegar las contracciones no hubo otra posibilidad y me pusieron oxitocina para que empezara el trabajo de parto. Habían pasado suficientes horas y el riesgo era poner en peligro al niño.

Media hora después tenia contracciones, en una hora ya estaba perdiendo la capacidad de respirar con tranquilidad, no es un misterio, duele ferozmente.
Me pusieron la epidural en seguida. Esto también fue distinto de mi primera vez. Estábamos los dos vestidos con el camisón verde y el gorro en la cabeza, José delante de mi, me agarraba los brazos cruzados, para que no me moviera a causa de las contracciones, mientras me iban a pinchar. Fue muy fuerte y doloroso, mientras que esta vez entré sola y estuve cotilleando con los anestesistas. Tampoco me gustó, pero lo que vino después si.
Me quedé tranquila en la sala de dilatación y con José vimos un capitulo de “Shameless” en el móvil, (como si estuviéramos en nuestro salón). De repente volví a notar el dolor de las contracciones a solo una hora y media desde que me pincharon, así que me pusieron una segunda dosis. Me quedé paralizada. No conocía esta sensación. No podía mover las piernas y no notaba mi vientre. Vinieron a revisarme el útero y no me habría enterado si no por lo que estaban delante de mi.
Llevarla al paritorio, está lista.
Bueno, más o menos pensé. No siento nada!
Me tuvieron que arrastrar entre dos médicos de una camilla a la otra porque yo no era capaz de mover mis piernas. De cintura para abajo, mi cuerpo no respondía a lo que mi cerebro le pedía.

Cuando notes ganas de empujar… empuja!

Yo conozco las ganas de empujar, es como decir “cagarse en cima”. No siento nada. Le contesté.

Ahora empuja.

El me guió. Mi ginecólogo fue muy profesional y confié ciegamente en él.

Empuje menos de diez veces antes de verte Orlando.
Siento no haber colaborado como quería, siento no haber empujado lo bastante fuerte, porque mi cuerpo no me respondía y haberte dejado más trabajo a ti. Siento también haberte dado solo un beso antes de que te llevaran de mis brazos, fue todo muy rápido, demasiado rápido.
No fue el parto que esperaba, me lo sentía, mis expectativas eran demasiado altas, esperaba vivir lo mismo que con Leonardo. Pero no me importa ahora que te miro.
Estás en mis brazos, mientras escribo y me está costando mucho hacerlo con una sola mano.
Me recuerdas a tu hermano Leonardo, aunque creo que esta vez mis genes han sido más fuertes. He pasado días imaginándome tu cara pero en mis pensamientos no había llegado a tanta perfección.
Faltan diez días para el dos de Julio, la fecha en la que habrías supuestamente nacido. Sonrío, porque tengo diez días más para tenerte en mis brazos, olerte, besarte… y tú pareces adivinar mis pensamientos, porque también me sonríes.

El cochecito es el modelo StyleGo de Chicco.

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22 junio 2017

Vestida de negro con ganas de dar a luz.

En la última visita, el lunes pasado, me dijeron que tenía pinta de que Orlando iba a adelantar su llegada. Todas sabemos la ilusión que nos hace sentir el ginecólogo pronunciar estas palabras, considerando que el último periodo de gestación es muy pesado. Para mi esta vez mucho más que la primera, no sé si depende de que con el primer hijo la ilusión es más grande o de la temporada: Leonardo nació en Noviembre y no tuve que luchar contra el calor insoportable de estos días de Junio, o simplemente porque cada embarazo es diferente, pero os aseguro que estoy aguantando estas últimas semanas con fatiga.

El lunes mi útero tenía una dilatación de dos cm y Orlando pesaba 3.560kg, además llevo días con perdidas del tapón mucoso, así que me pareció un buen comienzo de semana, lleno de esperanzas. Por ello anoche (es miércoles) las pequeñas contracciones periódicas me hicieron pensar que algo se iba preparando. No podía dormir. Me fui a la cama a medianoche, tengo el síndrome de Cenicienta, pero no conseguí dormirme, me quedé con los ojos abiertos de par en par. A veces imagino mi cara vista desde fuera, tumbada e inmóvil, con los ojos abiertos fijando un punto y me parezco muerta. No sé por qué lo hago, pero ya desde pequeña, a veces me miraba en el espejo fijamente, hasta que mi mirada pareciera de vidrio y me asustaba. Tiene que ser mi lado oscuro jajajj. En fin, di vueltas y vueltas en la cama, me levanté varías veces por hacer pis y en el espejo del baño, mi cara me pareció más hinchada, los labios sobre todo. Todo esto son señales típicas de la preparación al parto. Volví a la cama y noté algunas contracciones muy suaves, pero periódicas. A las 2.30 desperté a José para compartir mi estado de ánimo con él y luego le dije que se volviera a dormir, no le fue fácil pobrecito. Durante las horas sucesivas luché con un mosquito que me picó en el dedo de la mano, me levanté a echar spray antimosquitos a Leonardo que dormía boca arriba, con brazos y piernas extendidos al igual que un animalito en búsqueda de un poco de fresco en las sabanas. Me atormenta la idea de que le piquen, prefiero que vengan todos a por mí. Luego le pulvericé a José también, que volvió a despertarse con un poco de asma. Lo siento mi amor, debe ser este spray qua acabo de ponerte.
Bajé a cogerme un libro, como no iba a dormir, por lo menos leo. Pensé. En el salón vi que estaba el tendedero con la ropa seca, normalmente esta tarea la dejo por la mañana, pero estaba en marcha y me puse a doblar todas las cosas y las guardé cada una en su sitio. Pobrecita de mí, estoy como un alma en pena.

Sobre las 4.30 creo, conseguí dormirme y a las 6.35 la alarma Leonardo me despertó.
Mammaaaaaaa
Mammaaaaaaa
Ya voy.
Mammaaaaaaa
Ya voyyyyyyyy

-Ahhh en mi primer embarazo no tenía otro hijo y esto es un punto determinante-

Me fui a la cama de Leonardo muerta de sueño y sin chocarme en ninguna puerta.
Leonardo es muy pronto, tenemos que dormir media hora más.
Quiero Capelli (pelo).
Todavía se relaja tocándome el pelo. Nos dormimos media hora más. A las 7.00 era incontenible, la energía explosiva de un niño de tres años y medio se había puesto en marcha y a mi no me quedaba más remedio que ir tras él. Ya se viste solo, me pregunta: Mamma hoy hay gimnástica? Porque de eso depende el uniforme. No hoy no. Luego tenemos nuestra puntual lucha de los calzoncillos. Él siempre quiere ponerse los de superhéroe, pero le van grandes y yo le explico que los que tiene que ponerse son lo que están por encima, con los dibujos marineros. Se pone muy serio y se enfada conmigo como si quisiera hacerlo a propósito, mientras la verdad es que (quien compra los calzoncillos en H&M lo sabe) en cada paquete vienen diferentes tallas, por ejemplo de 3 a 4 años y entonces algunos son más pequeños y otros más grandes, además Leonardo con aquel culito SLIM donde quieres ir?!!
Por fin acabamos con el fitting y vamos abajo a desayunar.
Quiero quik. Yo no le corrijo porque me hace mucha gracias, seria leche con nesquik.
Nunca está bien, o es muy poco nesquik o está caliente o hay poca leche…. Las mañanas son duras para todos.
A las 8.00 salimos de casa con el patinete, después de haber elegido varios juguetes para poner en la mochila.

Estoy escribiendo, sentada en la mesa de mi salón, con la ventana abierta y las golondrinas que gritan de fondo. Escribo mientras todo se ha quedado parado, no noto ninguna contracción desde que me he levantado y pienso que todavía me toca esperar.
El post de hoy es éste, muchas veces las fotos no siguen la línea de lo que escribo, como en este caso. Eso es porque tengo ganas de contaros algo y de enseñaros otra cosa.

En estas fotos llevo un look de Comptoir des Cotonniers que elegí por su sencillez y por el color negro, que siempre ha sido el color que más mejor me hace sentir. Además los vestidos premamás normalmente son más coloridos incluso algunos “cursy”. Mientras que me apetecía volver a mi estilo original, más limpio, rígido y sencillo. El look como decía no es premamá, pero al ser un tejido elástico no tuve ninguna lucha en ponérmelo. Sin duda me quedará ideal una vez que recuperaré mi silueta, pero como embarazada me parece algo distinto y especial.

Mis sandalias son de Jil Sander Navy.

La pulsera y el tatuaje temporal LOVE son de OUIBYOU. El anillo con diamantes negros es mi anillo de compromiso y es de mi joyería preferida italiana, que se llama Atelier VM, el anillo con cabeza de caballo es de otra joyería de Milán que me encanta y se llama Merú.

La visera en piel es de & Other Stories.

Os seguiré contando la evolución de estos día en Instagram y nos vemos aquí el lunes…. Si no estoy en el hospital 😉

Un beso grande y feliz fin de semana.

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Foto de @arashmetterling

 


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19 junio 2017

Diez claves para superar las rabietas infantiles.

Hace dos semanas más o menos me invitaron a participar en una charla sobre las rabietas infantiles y las claves para superarlas. Desafortunadamente no pude participar aunque el tema me interesa.

Recuerdo sin nostalgia los “terrible two”, el famoso periodo comprendido entre los dos y tres años de vida, de lo cual no hay escapatoria. Cada niño pasa por esta fase, los buenos se convierten en “malos” los tranquilos en agitados, los traviesos se quedan más o menos iguales… Es un periodo difícil para los padres pero hay que aguantarlo con paciencia y sobre todo comprender que es una fase transitoria y necesaria para nuestros hijos.

Superamos esta fase indemnes y Leonardo se acerca a los cuatro años. El caso es que recientemente estoy notando algo hostil en su comportamiento en casa, pensé que se trataba de algo inconsciente debido a la llegada de un hermano y lo hablé con la tutora de su colegio para escuchar una opinión profesional. Tuvimos una charla muy interesante, donde me explicó sobre “la primera pubertad” que llega a la edad de cuatro años más o menos. Se trata de una nueva fase de afirmación, donde hay menos rabietas que en los terribles dos y más bien una actitud que definiría como “llevar la contraria”, exactamente como pasa con la primera pubertad, cuando los padres no nos entienden y son la culpa de todo, pero reducido a una mente de cuatro años que gracias a Dios es más ingenua. Esta fase es muy importante, pedí algunos consejos concretos para poner en práctica con Leonardo, sabemos que cada niño es diferente y por ello para cada uno habrá un método más eficaz que otro.

De todas maneras voy a hacer un breve resumen de la nota de prensa que me llego sobre la charla de María R.C autora del Blog “viviendo con peques”, sobre las rabietas infantiles y espero os venga útil.

Diez  claves para superar las rabietas infantiles.

  1. Cada vez que se presente una rabieta recuerda que es parte de la evolución normal de nuestros hijos.
  2. El modo en el que nosotros actuemos respecto a las rabietas les ayudará en su desarrollo. Intenta aprender cómo podemos ayudarles a enfrentarse a ellas y a sobrellevarlas mejor.
  3. Hay rabietas infantiles voluntarias e involuntarias, es importante identificarlas para poder actuar del modo más adecuado. Los gritos y los castigos pueden causarle frustración en lugar de ayudarle.
  4. El cerebro de una persona no termina de desarrollarse hasta pasados los 20 años, si lo tenemos en cuenta, en lugar de pretender de ellos razonamientos adultos, podremos comprender mejor sus comportamientos.
  5. Cuando intentas razonar con tu hijo, recuerda que mientras la parte emocional del cerebro es innata, la lógica se construye a partir de los 3 años más o menos y por ellos no podéis estar en “igualdad de condiciones”.
  6. La señal de que la lógica empieza a desarrollarse son las preguntas. Identifica si tu hijo está en esta fase y ve resolviendo poco a poco y de forma sencilla todas sus dudas.
  7. Antes de ponerte a razonar con tu hijo en el medio de una rabieta… Calmarlo.
  8. Estudia el comportamiento de tu hijo para descubrir las razones de sus rabietas y de esta forma será más fácil ayudarle a que disminuyan cada día hasta cesarlas.
  9. Los adultos también tenemos parte de culpa ante la evolución de las rabietas; no reaccionamos igual cuando estamos tranquilos que cuando hemos tenido un mal día
  10. Si reaccionamos con calma, las rabietas cesan antes. En lugar que castigar o gritar, intenta decir las cosas con un tono de voz más bajo y cariñoso. Los dos os beneficiareis de esta actitud.

La mejor forma de ver las cosas es la tuya, tú eres la madre de tus hijos, pero está bien conocer todas las opciones. Dice María y yo estoy completamente de acuerdo.

Aprender sobre nuestros hijos es la herramienta más potente que podemos utilizar para proporcionarles la educación, atención y cuidados necesarios.

Y recordaros:

“No te preocupes porque tus hijos no te escuchen, te observan todo el día” Madre Teresa de Calcuta


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15 junio 2017

Cosas que hay que hacer antes de dar a luz.

Estoy de 37 semanas, dicen que a partir de ahora podría dar a luz en cualquier momento.
El lunes pasado fui al primero de los monitores, menos mal que José vino conmigo porque no habría sido capaz de quedarme quieta media hora. Soy de las que no se relajan nunca, que tienen que ocupar cada minuto haciendo algo, soy da las que se saltan el momento de estirar en el gimnasio. Encima escuchando el ruido del corazón de mi bebé, que por oscuras razones, me produce bastante ansiedad, tanto que estuve a punto de desmayarme.
El útero está cerrado, así que no vas a tener un parto inminente.
O sea me toca aguantar este calor que me está matando “despacito”. Por la noche no duermo, hace demasiado calor incluso con la ventana abierta, no entra aire y yo sudo en exceso, me levanto todo los días mojada y tengo que cambiar las sabanas y la funda de almohada. He tenido que recurrir al aire acondicionado, pero me seca las mucosas de la nariz y acabo respirando con la boca. En fin llevo días durmiendo pocas horas y la verdad es que me gustaría que mi útero colaborara. El lunes que viene tendré otra visita pero no quiero darme ilusiones, tengo la sensación de que Orlando tiene sus razones para quedarse un poco más en mi oscuro vientre y voy a respetar su voluntad. Sin embargo, no escondo que estoy nerviosa con la idea de que queda poco, he empezado a soñar sobre situaciones absurdas en las que se me podrían romper las aguas, es la parte de mi que desea un parto de película y he terminado la maleta, aunque algo falta seguro. Voy poco a poco mentalizándome y sobretodo animándome, el parto de Leonardo a pesar del inmenso dolor, me dejó con las ganas de volver a vivir algo tan fuerte y especial, espero tener una segunda experiencia positiva. Te extraño Italia mía, te extraño familia, te extraño ginecólogo italiano, te extraño hospital donde Leonardo nació, donde mamá se ha quedado durante meses, donde han nacido mis sobrinos. La certeza de lo conocido son como espadas para luchar cuando estas en esta batalla y esta vez no podré contar con ellas. Tal vez no las necesite.

¿Que hacen las mujeres días antes de dar a luz?

Yo no descanso y creo que le pasará a todas las madres que ya tienen hijos, sigo trabajando y escribiendo, pero me cojo algunos momentos de relax, me cuido para sentirme bien y contrastar esta sensación de cansancio que me persigue desde hace unos días.

He preparado una pequeña lista de lo que he hecho y que tendríamos que hacer antes de parir y de quedarnos algunos días en el hospital, de aguantar la cuarentena y las noches sin dormir.

Tatuajes en la barriga.
Me hizo tatuajes temporales en la barriga, me apetecía decorarla y hacerlo con estilo.
Me puse una mapa con el texto “be here now” por un lado del ombligo y un grupo de estrellas por el otro lado, como si fuera su mundo, el mundo de Orlando, encima le puse las palabras “love you”. Todos son muy pequeños y refinados, se quitan fácilmente así que se pueden hacer algunos días antes de parir y quitártelos para ir al hospital.
Los tatuajes son de Ouibyyou. en colaboración con @tatooniedesign,  incluso mi preferido, “love” en el dedo índice.

Corte de pelo.
Hace unos días fui a probar un corte de pelo en el salón madrileño del famoso Rossano Ferretti, un paisano que se hizo famoso por cambiar el concepto de corte y aplicarlo a mujeres famosas.
Mientras que con otras cosas soy más atrevida, con el pelo voy precavida y le pedí no cortar mucho. Fue como cortarle la creatividad y yo realmente confiaba mucho en él así que le dejé hacer, mientras Leonardo jugaba con el lego que habíamos traído. Rossano fue muy caballeroso y cortó poco, con su tijera mágica que me contó haber tardado seis años para terminar su diseño. El corte es parecido al que llevaba antes de dejarle crecer un poco más, pero con el toque personal de un maestro.

Ponerse tacones.
Pero de los altos, de los que tienes que concentrarte para caminar con naturalidad. Lo hice un día solo, tenía ganas de ver mis piernas más estilizadas, más parecida a lo que son normalmente y de verme guapa, a pasar de la barriga de nueve meses. Yo lo veo como un reto terapéutico!
Las sandalias son de Paloma Barceló.

Pedicura con gel refrescante para las piernas cansadas en Lima Creative Nails.
Algunas de vosotras habéis visto mis instagram stories donde contaba esta experiencia. El sitio del que hablo es un lugar muy íntimo y relajante, como me gusta a mí, con música bien seleccionada y de fondo, sin ruidos y luz suave.
Mientras te aprovechas de un tea verde, te abandonas a la profesionalidad de las chicas, que son muy majas. El tratamiento que hice yo era una pedicura completa, con masaje con piedras calientes y pediluvio con gel refrescante con menta. Hay de más sabores, según las necesidades. Me quedé una hora y media y estuve a punto de quedarme dormida. Los productos además son de muy buena calidad, los esmaltes son de Chanel, Ysl… etc… en mi caso elegí un color de la gama de esmaltes ecológicos, al estar embarazada me apeteció algo más natural. Elegí un azul clarito que queda bien con todo.

Una pulsera para siempre te recordará este momento.
José me regaló un colgante cuando nació Leonardo, es de oro, con la virgen y el niño por un lado y la fecha de nacimiento de Leonardo por el otro. Creo que repetiremos con Orlando, ya se lo pedí 😉
Las joyas para mi representan algo, llevo pocas y cada una está conectada a un recuerdo concreto, son símbolos. Esta pulsera me recordará este periodo de espera de mi segundo hijo, además la pulsera es parte de un proyecto solidario y todos los beneficios de las ventas serán destinados a la fundación Sandra Ibarra para la lucha contra el cancer. Es un proyecto de Ouibyyou e Intropia.

Pilates para embarazadas y masaje en las piernas.
En el último mes he dejado el gimnasio para apuntarme a clases de pilates para embarazadas en un centro muy especial que se llama Babybe, las que me siguen en rrss ya lo conocen. Voy a clase dos veces a la semana y de vez en cuando aprovecho para un masaje a mis piernas llenas de retención. Es un notable alivio.
El centro, de fisioterapia para mujeres embarazadas, a parte de ser muy agradable por su estilo, está dotado de todos los servicios útiles durante este periodo, además hacen fisioterapia a los niños recién nacidos que es muy importante considerado el trauma causado por el pasaje del conducto al nacer y por la posición recogida durante nueves meses.

Añadiría comer muchos helados, pero esto vale en cualquier momento jeje.

Contadme si vosotras habéis hecho algo en especial antes de dar a luz o lo que tenéis planeado.
Un beso y feliz fin de semana.

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12 junio 2017

Cuidado de belleza durate el embarazo

El esperado noveno mes ha llegado. Ya os comenté como este embarazo ha sido diferente del primero y muchas de vosotras me habéis confirmado que también os pasó igual.
A parte del tema náuseas, que es variable según la suerte supongo, es cierto que en los embarazos posteriores al primero, hay algunas cosas que se amplifican, por ejemplo:

La barriga crece más rápido y es más grande.

La piel está sujeta a un segundo o tercer (o cuarto) stress, de esta forma el riesgo de estrías y manchas es más alto.

El peso corpóreo tiende a ser mayor y con él, la celulitis y la retención de líquidos.

El embarazo modifica el cuerpo de una mujer durante nueve meses, manteniendo lo que son sus peculiaridades y puntos débiles, así que una engorda más mientras que a la otra le salen las estrías, en mi caso, esta vez son las piernas cansadas, se me hinchan mucho, el tobillo sobre todo y las pequeñas varices no paran de aparecer. Cierto es que el calor de este periodo no ayuda.

Aunque nuestra naturaleza es muy fuerte, los cambios que experimenta el cuerpo son muy grandes por lo que cuidarse con productos específicos no está de más. Reconozco que entre ellos hay algunos más eficientes que otros y que sin duda son valiosos aliados durante este largo camino. Yo durante estos nueves meses he utilizado unos productos de la línea Mustela Maternidad, pensados para este periodo.

Os hago una lista de mis preferidos:

Gel piernas ligera está en primera posición, porque realmente me da alivio, suelo ponérmelo dos veces al día, por la tarde y antes de ir a dormir, que es lo ideal porque tengo tiempo para quedarme unos minutos con las piernas levantadas. Se aplica desde los tobillos hacia arriba y la textura de gel es muy fresca.

En segunda posición está el Aceite Prevención de Estrías, lo que me gusta de este producto es que no te deja la piel grasienta, si no que se seca en seguida y siendo spray no te pones perdida al ponértelo. Eso sí, yo recomiendo dosificarlo con el spray en la mano para aplicarlo y ponerse una toalla debajo de los pies por si acaso sin querer salpica algo! Si no os gusta el aceite existe también la versión en crema.

El Bálsamo Hidratante Calmante es muy suave al igual que su perfume, por eso me lo pongo varias veces en todo el cuerpo. ¡Incluso estoy segura de que la seguiré usando después del embarazo, porque huele muy bien! ☺

La gama es muy amplia, hay productos específicos para cada parte del cuerpo y para cada “problema”, lo mejor es probar y ver los que más os sirven. Y también seguir haciendo deporte si tenéis un embarazo normal, a mí la actividad física me ayuda muchísimo. Hoy en día hay un montón de actividades pensadas para las mujeres embarazadas. Este mes me he apuntado a una clase de pilates en un centro de fisioterapia para embarazadas que se llama Babybe. Voy dos veces a la semana y salgo encantada, me doy masajes en las piernas también.

Ana y yo hemos participado en una entrevista sobre el cuidado durante el embarazo, que podéis ver aquí,  donde hemos contado cada una su experiencia frente a este momento único en la vida. Os dejo con algunas fotos con los creditos de la ropa que llevamos, para las que me habeís preguntado.

Un beso!


LLevo Tank top gris ZARA, Vaquero de rayas ZARA y Pañuelo atado en cintura ZADIG & VOLTAIRE

Llevo Jersey beige AMERICAN VINTAGE y Mini falda vaquera VIOLETA BY MANGO.
Ana lleva Kimono amarillo AMERICAN VINTAGE

Llevo Vestido en punto beige AMERICAN VINTAGE, Cinturón de tachuelas ZADIG&VOLTAIRE, Sandalias tiras multicolor ERES

 

 


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8 junio 2017

Los infinitos fines de semana

Leonardo tiene un despertador interno, me perdí el momento en el que se lo tragó pero todos los sábados y los domingos a las 7.15 suena. Lo curioso es que entre semana seguiría durmiendo y yo tengo que despertarle para ir al cole. Sucede a las 7.30 y el sistemáticamente me pregunta:

Mamá hoy hay cole?

Noooooooooooo No quieroooo!!

A ver como se lo explico que no depende de mi, que es un hecho que alguien se ha inventado para que nuestras vidas tengan una rutina y para que aprendemos algo que, tal vez, nos será útil en nuestro futuro. Cierto es, que me encantaría si en lugar de escuelas y profesores hubieran maestros de vidas y calles, naturaleza, lugares silenciosos, aire y bancos, ríos y salones lúdicos…. Pero todo eso está en mi cabeza y no puedo contárselo a Leonardo, porque no existe, porque le daría ilusión y no le ayudaría viendo como son las cosas en realidad.

Leonardo hay que ir al cole, te lo pasarás bien con tus compañeros.
Que mala. Mamma!

Al final siempre somos nosotras las culpables.
Me da por pensar a mi pobre mamá que, con todas las buenas intenciones me despertaba todos los días y yo con los ojos todavía medio cerrados y malhumorada, murmullaba cosas y ni le daba los buenos días. A mi tampoco me gustaba ir al cole, no lo escondo, estoy segura de que Leonardo este aspecto lo ha heredado de mí.

Superamos la semana y las peleas de las 7.30 y llega el fin de semana, el momento de descansar y de hacer planes bonitos. No sé por qué Leonardo no le ha captado el concepto del descansar! Y como decía, su despertador automático empieza a sonar a las 7.15 y hace más o menos así:

Mammaaaaaaaaaaaaa!!!
Mammaaaaaaaaaaaaa!!!
Ya está dormir! Es de día.
Es de día mamma, ya esta dormir.

El timbre de su voz puede llegar a despertar también a los vecinos del edificio de al lado y a la mitad de nuestro barrio, además de la misma forma que una alarma que se repite hasta que no la apagas, él no para hasta que no aparezca en su cuarto.

Mamá hoy hay cole?
No
Yeeeeeee!! Venga vamos abajo a jugar!!

En ese momento en mi cabeza se forman los recuerdos de mis travesuras y pienso: por qué pinté la chaqueta de mi compañera aquella vez? Porque le puse el chicle en el pelo a esa chica?…. etc… Otro castigo por haberme portado mal cuando eras chica.

Ok dejame ir al baño y bajamos.

Tengo 20 segundos para arreglarme porque si no el despertador vuelve a atacar. Con el tiempo he aprendido a ser más rápida y a lavarme la cara con el agua del bidet mientras hago pis jajajjaja (mentira).

Siempre me pide que le coja en brazos para bajar la escalera, no es que tenga miedo, si no que es su forma trasversal de pedir cariño. Le cojo y el me abraza fuerte y me besa en el cuello y en la cara. Disfruto de este momento tierno mientras me concentro para no caerme por la escalera porque con el sueño que tengo mi estabilidad emotiva y física es precaria.

Me hago un café, me lo concede porque mientras tanto él prepara la zona de juegos.
Un ruido infernal de repente, de los que te hace tirar el café caliente por encima. No es nada, solo la caja 70×100 de lego que acaba de volcar, me espera por lo menos una hora de combates, luchas, aviones, súper héroes y malos malísimos, todo lo que más le gusta a una chica vamos!

Más vale entrenar porque va a venir otro varón hhhhhh

Normalmente José y yo nos turnamos, pero en cualquier caso, los dos acabamos fritos.
Que hora es? Me pregunta José
Las 9.30 Le contesto. Solo han pasado dos horas.
La mayoría de la gente está todavía durmiendo el sábado a las 9.30, mientras que nosotros hemos desayunado, jugado a la guerra, escuchado la playlist de Leonardo, montado barcos, aviones y coches…

Tenemos que salir de casa suplica José.
Vamos a vestirnos y salimos de casa. Madrid está desierta a esta hora durante el fin de semana, la tiendas abren sobre la 11.00, las cafeterías a las 10.00 Las únicas personas que cruzamos son personas que corren u otros padres en nuestra misma condición. Leonardo va a toda leche con su patinete mientras nosotros nos arrastramos detrás de él, sujetándonos el uno al otro de la mano.

Cuando pasa esto, significa que el “código rojo” ya se ha activado, sucede en los días sin planes, tarde o temprano José y yo vamos a discutir. (Lo comenté con varias amigas y me confirmaron que lo mismo les pasa a ellas… menos mal).
Creo que el problema está en la forma de ser de las personas como José y yo, siempre en búsqueda de algo que hacer, de planes, diversión, amigos, gente. Cualquier cosa que nos permita no aburrirnos, pero a la vez la necesidad de hacer planes que le gusten a Leonardo. Mientras en pareja todo sería diferente, en familia los niños vienen primero.
Primeros en el sentido que intentamos hacer todo para ellos, para que disfruten y pasen el tiempo haciendo cosas “educativas”, que le aporten algo. En fin, se crea una frustración que nos pone de malhumor y esto siempre acaba con una discusión. Nada de preocupante, es una reacción natural y que solucionamos en seguida.
Por otro lado Leonardo parece en la gloria, lo miro y sé que disfruta de solo nuestras presencia, no le hace falta nada más. Los que necesitan más somos nosotros, que no sabemos, todavía o nunca lo sabremos, conformarnos con el sencillo “aburrimiento familiar”.

Llevo un jersey de Benetton y una falda de American Apparel. Leonardo lleva una camiseta de manga larga de Cos y vaqueros de Zara Kids.

Mi pregunta entonces es: ¿¿A vosotros también os pasa??

Me gustaría escuchar opiniones porque yo personalmente creo que más o menos los fines de semana son parecidos entre familias, mientras José cree que esto no es muy normal, que los padres no se van al parque también de domingo toda la mañana porque ya han ido todos los días de la semana o que no se quedan horas jugando con sus hijos, mañana y tarde más bien busca algún momento de libertad en el cual puede hacer algo que le gusta, algo de mayores.
Hay que decir que nosotros no tenemos familia aquí, porque los abuelos te salvan la vida en muchos casos!
Y también que Leonardo todavía no han aprendido a jugar solo. Esto espero que lo solucionemos con la llegada de Orlando.

Un abrazo y feliz fin de semana jajajajja

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Foto de @Arachmetterling.


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