Mamma Mía » No nos olvidemos de ser felices

12 enero 2017

No nos olvidemos de ser felices

José dice que tendría que crearme una zona de “estudio” con un escritorio y una silla cómoda donde ponerme a trabajar, me evitarías dolores y posturas incomodas.
Lo dice a una que estudiaba tumbada en el suelo y que escribía bajo las sabanas. No soy capaz de darme ciertas reglas, suelo buscar el sitio que más me inspira en un momento dado. Coincide la mayoría de las veces con la mesa redonda del salón y la silla blanca con un cojín para que no me duela el culo después de estar sentada varias horas.
Hoy también estoy aquí sentada, con las piernas arriba por las agujetas típicas de la vuelta al gym. ¿Las vueltas siempre duelen verdad?

Acabo de encontrar una foto, retrata a un niño tumbado en el suelo, en posición de bebé. Bajo su cuerpo se distingue el dibujo de una mujer con los rasgos típicos que los niños suelen dar a sus dibujos. La foto es de baja calidad y tiene un subtítulo que dice: Un niño iraní que ha perdido su mamá y la dibuja en el suelo con una tiza, para poder abrazarla todavía a su modo.

bimbo

Me cuesta escribir de tantas lágrimas que me salen, os pasará lo mismo a vosotras. Me da una pena infinita pensar en ese pequeño que necesita los abrazos de su mamá, única en el mundo y que ya no puede recibirlos, tanto que le toca imaginarlos y a su pobre madre que lo ha dejado, que no puede cuidar de su niño, protegerle y mimarle.

Se de un niño que preguntaba a su papá si la mamá (que estaba en el cielo) podía finalmente bajar porque él la echaba de menos.
Bajaría encantada si pudiese, te lo prometo.

Conozco a una cantidad de gente que ha sufrido una perdida importante y otras que luchan por esa vida, ella, que damos por descontado hasta que nos encontramos con la posibilidad de perderla.
De todas maneras no hace falta escribir una lista de los “desgraciados”, todos sabemos cuantos hay, el punto es que nos olvidamos. Yo la primera.
Olvidamos ser felices, olvidamos abrazar fuerte a nuestra mamá, con la misma intensidad y ganas que lo deseamos si ella no estaría. (Lo mismo vale para nuestros padres obviamente). Nos olvidamos de lo fácil que es vivir si no hay problemas serios.

Nos llenamos la boca de buenos propósitos por el año nuevo y nos olvidamos del único realmente importante: ser felices.
La sensibilidad, las oportunidades y las oportunidades perdidas, los momentos negativos, la empatía hacía el prójimo, todo lo bueno y lo malo sirven para cultivar nuestra felicidad interior.

Un personaje italiano que admiro muchísimo es Roberto Benigni, su relato sobre “La Divina Commedia” es una obra digna de un maestro, tanto como su versión de los diez mandamientos. Sus discursos en la televisión son capaces de capturarte y de penetrarte hasta el corazón, tienen ingenio, inteligencia y sensibilidad.
Para quien no lo conoce, Benigni es director y actor de cine, su personaje es brillante e irónico, os cuento eso porque en su forma de hablar y gesticular sale esa ironía, así que tenéis que intentar leer lo que os voy a escribir, con el miso tono.

Os trascribo una parte de un discurso donde habla sobre la felicidad.
Eso es mi propósito para el año que viene y para los siguientes: recordar a cuanta mas gente mejor y a mi misma de ser feliz.

Dice:
(La felicidad) Buscadla, todos los días, continuamente. Cualquiera que me escuche ahora mismo que se ponga en búsqueda de la felicidad. Ahora, en ese mismo momento, por que allí está. La tenéis. La tenemos. Por que nos la han dado a todos nosotros. Nos la dieron como un don cuando éramos pequeños. Nos la regalaron. Y era un regalo tan bello que lo hemos escondido como hacen los perros con el hueso, que lo esconden. Muchos de nosotros lo hacen tan bien que luego no se acuerdan donde lo han puesto. Pero la tenemos, lo tenéis. Mirad en todos los armarios, las estanterías, las baldas en vuestras almas. Tirad todo al aire. Los cajones, las mesillas de noche que tenéis dentro. Veréis que sale. Hay felicidad. Y si ella se olvida de nosotros, no podemos nunca olvidarnos nosotros de ella. Nunca hay que tener miedo de morir, si no de no comenzar jamás a vivir de verdad.

5

Amamos siempre demasiado poco y demasiado tarde.

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10

Leonardo lleva una camisa y bermudas de Little Rebel.
Yo llevo un vestido vintage de Cordelia, un jersey de Benetton, cinturón de Marni y sandalias de Bimba y Lola.
Las fotos las hicimos en el Club Oliver de Santa Cruz de Tenerife, un día cualquiera, con poco sol y mucho amor.

Sígueme en Facebook y Instagram: Laura.Caldarola

 


6 Comentarios

  • 1. Zaracienta  |  12 enero 2017 - 11:34

    Un post precioso, bonito y lleno de energía, muchas gracias. Las fotos están llenas de felicidad por cierto, me encantan
    http://zaracienta.blogspot.com.es/2017/01/pull-and-bear-en-rebajas.html

  • 2. María José  |  12 enero 2017 - 12:40

    Laura, me ha impresionado la sensibilidad y ternura de tu post, te expresas muy bien, el ejemplo del niño abrazando el dibujo de su madre es admirable. Comparto contigo el que hay que saber valorar la felicidad del día a día. Las fotos son preciosas y el paisaje magnífico.

  • 3. Berta  |  12 enero 2017 - 13:02

    Bonitas reflexiones Laura, como siempre sublime en tus post. Besos

  • 4. Irene  |  12 enero 2017 - 15:07

    Me ha emocionado mucho leer tu post, lleno de sensibilidad y verdad como siempre me haces.
    Jose tiene razón en lo de que deberías acomodarte un rinconcito para trabajar, tu espalda y culo te estarán muy agradecidos Jaja. Además, así cuando te vean ahí sentada saben que estás trabajando y alomejor tu inspiración se ve menos “interrumpida” Jaja.
    El rojo te sienta de cine!
    Feliz jueves!!!!!!!!!!!!!!!!!

  • 5. ROSAG  |  12 enero 2017 - 19:37

    Laura feliz año nuevo, te deseo lo mejor para este año, personal y profesionalmente. Que Leonardo siga creciendo sano y fuertote y que tú no dejes de escribir.
    La foto del niño tumbado en el suelo sobre el dibujo me ha parecido tremenda, hiere y te retuerce por dentro, se te hace un nudo en la garganta pensando en ese pequeño, es triste que la realidad sea así de cruda.
    Para las agujetas no hay nada como volver a hacer ejercicio y tumbarse en el sofá con las piernas en alto y si se puede pedir más, que tu marido te prepare un té, que gustito.

  • 6. RBK  |  23 enero 2017 - 11:31

    Me ha encantado leer este post. Por mi profesión veo diariamente muchas desgracias (soy médico) y te aseguro que desde que soy madre ese es mi mayor miedo: que la salud me permita estar al lado de mi hijo hasta que sea una persona minimante adulta. Lucho cada día para tener mente positiva y sólo pido SALUD. La felicidad ya la ponemos nosotros.

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