Mamma Mía » No gritarás

23 enero 2017

No gritarás

El viernes José y yo nos quedamos hablando hasta las 3.00 de la madrugada. Al día siguiente el despertador Leonardo tocó puntual a las 7.30, el resultado fue que pasé el sábado mañana bastante confundida. Junté mis fuerzas y tras preparar la comida, me senté a escribir. José y Leonardo se fueron a jugar al tenis y eso me dejó dos horas de ventaja sobre la marcha del fin de semana.
Hablamos de diferentes temas, de nosotros y sobre todos de nosotros como padres. Hay que decir que José y yo venimos de una educación bastante diferente, la mía más liberal, la suya más estricta y eso genera no pocas discusiones en el momento de tomar decisiones, pero a la vez nos permite crear nuevas perspectivas que se colocan en la mitad y así ser más autocríticos.

En fin, lo que pretendía explicar el viernes noche es que parece ser que alguna vez soy poco flexible con mis métodos de educar a nuestro hijo (Jose lo ve como una exclusión de su punto de vista), realmente es una solicitud de confianza en mi. En la mayoría de las cosas que creo importantes de la educación de Leonardo, comparto mi opinión con la suya, jamás tomaría una decisión sin interrogarle antes. Mientras que hay otros asuntos, que si forman parte de la educación, pero que tocan planos más interiores y allí es donde siento que mis decisiones son las correctas y no porque sean mejores, sino porque son lo mejor para Leonardo, nuestro hijo, que se ha creado dentro de mi vientre y ha crecido a mi lado. La persona que mejor conozco en este mundo es mi hijo, incluso lo conozco a él mejor que a mi misma.
Lo he sentido, lo he mirado y escuchado con atención y durante largas horas, he tenido esa suerte que no todas las madres y menos los padres tienen.
Con humildad, sin reclamación de ser la mejor madre o mejor respeto a mi pareja, si no porque cuando educas a tus hijos, más que el sentido común, vale el corazón. La educación se crea sobre la marcha, mientras vas conociendo a tus hijos, no está escrita en ningún manual, ni es algo que se imita.

Hoy me gustaría compartir con vosotros mi visión acerca del educar sin gritar.
No gritar a los niños tendría que ser el segundo mandamiento, sabemos que el primero es no pegar a los niños. He leído un articulo muy interesante sobre ello, donde se explicaban las razones del porque utilizar “este método” con los niños es improductivo.

Los niños no pueden ver el mundo con los ojos de un adulto. Mientras los mayores tienen una conciencia aprendida con la experiencia y actúan con razón, los pequeños no tienen todavía el conocimiento y la experiencia y necesitan que sus padres les orienten a la comprensión del Mundo.
Ante de un “desastre” hecho por un niño, los padres reaccionan descodificando el comportamiento del hijo con un sistema de interpretación adulta, entonces el gesto del niñ@ se traduce en un daño económico, en una violación de algo que pertenece a otro, en práctica algo que no hay que hacer.

Nada más frecuente es que un padre se ponga a gritar. ¿Y ese grito que efectos tiene en un niño?

Primero a los ojos del niño, un mayor que grita es “incomprensible”, no entiende en que se ha equivocado y se asusta, siente una sensación de mortificación y malestar, que junto al miedo, hace que el niño se cierre en el silencio y en el lloro.

Si tú gritas, tu hijo llora y las lágrimas de un niño asustado no tienen nada que ver con el arrepentimiento.
Además un niño acostumbrado a ese comportamiento, lo imitará.
Mejor crear una relación de comprensión y de diálogo.

Si gritas a tu hij@, destruye su estima, limitas su inventiva e inhibes los comportamientos naturales.

¿Entonces cual es la forma justa de actuar como padres?

Es necesario ponerse en el lugar del niño y comprenderle, preguntarle acerca su actitud y explicarle las consecuencias de su acción, marcando el valor negativo. Es importante ser autoritarios y eso no tiene nada a que ver con la “violencia” aunque sea verbal.

¿Cómo se consigue a que los niños respeten las reglas?

Creando un sistema de reglas sencillo y claro, de forma que el comprenda que si se ha comportado mal y rompiendo una de estas reglas, merece un castigo.

Para no gritar con los niños hay que aprender a hablar con ellos. Nunca hay que considerar a los hijos como incapaces de entender la razón adulta, ellos entienden todo si nosotros les ofrecemos explicaciones sencillas y fáciles de entender.

Educamos a nuestros hijos con el amor y la comprensión.

Sígueme en Facebook y Instagram: Laura.Caldarola


20 Comentarios

  • 1. Belen  |  23 enero 2017 - 12:35

    Una reflexión muy acertada estoy totalmente de acuerdo contigo!

    https://lotofdots.wordpress.com/2017/01/20/a-balanced-life-iii/

    xx

  • 2. Pui  |  23 enero 2017 - 13:39

    Hola Laura: vaya por delante que estoy totalmente de acuerdo contigo en una “educación sin gritos” y que fomente la comprensión. Y también estoy de acuerdo contigo en como actuar en esos casos. Pero escribo por primera vez en mi vida (a pesar de leerte desde el principio) en un blog porque la primera parte me ha resultado difícil de leer. Vaya también por delante que me pareces una chica cosmopolita, con un blog muy cuidado y un gran sentido de la estética y del trabajo bien hecho. Pero me parece muy duro esa idea de las “mammas” que saben lo que es mejor para su hijo porque “lo conocen mejor que nadie” incluso que el propio padre (aunque sea cierto) y porque lo “han llevado dentro” (algo también cierto). Creo que los padres tienen mucho que decir en la educación de los hijos, y de alguna manera si lo “eliges” como padre es porque crees que tiene mucho que aportar. Me parece una visión poco igualitaria y que perjudica a nuestros hijos: ambos padres acertamos y nos equivocamos. Y la mayoría de los padres no leen estos blogs, por eso creo que alguien debe decirlo. Yo me he quedado un poco decepcionada leyendo esa contundencia en la defensa de la posesión de la verdad por parte de las madres, por el hecho de ser madre.
    Te deseo mucha suerte, que sé que la tendrás porque es un blog de calidad pero a mi en este momento hay otras lecturas que me aportan más. Mucha suerte¡¡¡

  • 3. lcaldarola  |  23 enero 2017 - 19:07

    Hola pili.
    Gracias por tus comentarios! Mira si lees atentamente te darás cuenta que lo que digo no es lo que has interpretado. No hablo de las mujeres en general, hablo de mi y no estoy quitando ningún mérito a mi marido, como escribo, todas las decisiones importantes la tomamos juntos! Hablo de otra cosa, de una intuición que yo como madre y como persona que pasa el 80% de mi tiempo con mi hijo, porque mi marido trabaja (y por cierto no tienen ninguna culpa), tengo hacia Leonardo. Nadie lo conoce como yo, lo afirmo y mi marido está d acuerdo, tanto que confía en mi. No es decir que las madres son mejores, en algunos casos los papis son los que pasan más tiempo con sus hijos, no es mi caso, además te explico mi historia, cuando he venido a vivir en Madrid pase más que un año prácticamente sola, por varios motivos, mi marido trabajaba hasta las 8 y yo era madre por primera vez, en otro país donde no conocía nadie ni hablaba español. Estos meses han fortalecido la relación con Leonardo de una forma muy potente. Nos conocimos profundamente, estuvimos juntos en una nueva aventura que por el 90% era hecha de dos personas. Cada historia es diferente, nunca hablo por clichés y me da pena leer comentarios que se quedan tan en superficie. Me refiero sobre todo a Sandra, que se junto al tuyo sin añadir más. Espero que ahora tengáis una prospectiva más amplia y podéis comprender la primera parte de mi texto. Un beso grande!

  • 4. Victoria Perez Almeida  |  23 enero 2017 - 16:32

    Hola Laura,
    leo tu blog muy amenudo y ante todo quiero decirte : enhorabuena, me encanta!!!
    Soy mamá de un niño/chico de 16 años, y cada vez que leo como hablas de tu hijo me identifico contigo cuando mi Lorenzo era pequeño. Nunca le he puesto la mano encima si no era para acariciarlo o darle mimos, mi único grito ha sido NO, No toques eso, NO digas eso, No empujes, NO pegues…
    Hoy en dia ya no puedo decir que sea la persona que mejor lo conoce, pero me encanta ver en el chico que se ha convertido, divertido, deportista, amable, agradecido, paciente y generoso, y poco gandul y testarudo.
    Con esto solo quiero decir que mientras son pequeños nos pertenecen, pero en cuanto crecen somos lo primero de lo que se desprenden (ya lo hicimos nosotros a su edad).
    Mi consejo es casi un imposible hoy en dia: “Paciencia”, para jugar, para escucharlos, para sentarnos y ver el Rey Leon por 20 veces, para enseñarles a comer, para jugar en la ducha, para recoger su desorden, para ser el portero de su equipo, para inventar cuentos, para contarles nuestras historias cuando teniamos su edad…
    En fin…nadie dijo que fuera fácil, un beso enorme y sigue escribiendo, felicidades otra vez

  • 5. Rosa  |  23 enero 2017 - 16:35

    Me ha encantado este post. ¡No puedo estar más de acuerdo contigo!.
    No creo que tenga que ver como actuamos ante ciertas situaciones con nuestros hijos a cómo lo hicieron nuestros padres porque en mi caso, mis padres nos educaron de forma muy estricta, que el tiempo ha demostrado que es inefectiva. Yo soy incapaz de hacerlo con mi hija porque recuerdo como me sentía y los complejos que me generó. Creo que cada generación es más inteligente, evolucionamos y tenemos más información a nuestra disposición.
    Saludos

  • 6. Sandra  |  23 enero 2017 - 18:43

    No estoy de acuerdo con lo que dices en el inicio del texto, como bien ha comentado Pui. Cuidado con esas afirmaciones…no aportan nada a lo que estamos luchando las mujeres en esto momentos en todo el mundo.

  • 7. Carmen  |  23 enero 2017 - 20:45

    Como que cuidado? Porque va a tener cuidado?
    Las mujeres por lo que tenemos que seguir luchando es por no olvidar jamás que somos diferentes a los hombres y que efectivamente, tuvimos dentro a nuestro hijo. Y eso marca la diferencia, lo queráis ver o no. Totalmente de acuerdo con el artículo. A ver si ahora no vamos a poder decir lo que sentimos para no ofender al hombre.

  • 8. Manuel López Paz  |  23 enero 2017 - 21:31

    Soy algo estricto con mis hijos. No les grito, pero tampoco repito dos veces la orden que doy (efectivamente es una orden. No soy su amigo, soy su padre y como tal deben obedecer). Enseño con mi ejemplo y con mi actitudes. Nunca contradigo una orden de mi esposa y si ay errores, hay que pagar por ello, nunca los culpo por esos errores.

    Les doy tiempo para que cumplan su trabajo, pero tampoco alargo la mano. Se deben ganar las cosas. Nunca se regala nada (si no hay las notas acordadas…)

    Saludos

  • 9. Irene  |  24 enero 2017 - 00:26

    Soy muy fan de la intuición, y me imagino que la intuición materna tiene que ser la bomba así que lucky Leonardo y lucky bebé innominado 🙂

  • 10. VERA  |  24 enero 2017 - 10:50

    Buenos días Laura;
    Me imagino que te estarás comiendo “un poquito” la cabeza con los comentarios a raiz del post de ayer, si de verdad te importa lo que haces es inevitable, te doy mi opinión no sé si valdrá de algo ….

    Sueles redactar tus post con muuuucha fluidez de vocabulario a pesar de no ser nativa, y el de ayer bien es cierto que me lo leí dos veces, sobre todo la primera parte, es normal, expresar con sentimiento como sueles hacer y sin dominar nuestro vocabulario 100%, es muy complicado ¡¡¡¡

    Me imagino que es cuestión de de interpretación (lo digo por los comentarios anteriores) porque se entiende perfectamente lo que querías transmitir.

    Me encantaría que sigas publicando post de éste tipo, a corazón abierto como yo les llamo y que no te condicionen a la larga algunos comentarios.

    Un saludo desde Galicia 🙂

    Por cierto, estoy embarazada de 13 semanas, podrías hacer algun post de recetas y ejercicio que sigas haciendo ¿?
    Muchas gracias ¡¡¡

  • 11. lcaldarola  |  24 enero 2017 - 11:15

    Hola Vera.
    Muchas gracias de corazón y enhorabuena!! Te prometo que me organizaré para escribir un post como tú propones.
    Un abrazo grande

  • 12. elperiodicodetudia  |  24 enero 2017 - 13:44

    Tienes toda la razón, los gritos no consiguen nada más que alterarlos o amedrentarlos, pudiendo tener consecuencias en su desarrollo personal. Igual que pedimos a los adultos que conversen, que lleguen a acuerdos… deberíamos inculcar esto desde pequeños.

  • 13. Sandra  |  24 enero 2017 - 14:51

    Hola Laura,
    Siento que mi comentario te haya sentado mal. No tengo el hábito de visitar los blogs para criticar sin aportar nada. Ahora que lo vuelvo a leer, estoy de acuerdo que podría haberlo extendido un poco más y quizás justificado mejor mi punto de vista.
    Soy madre primeriza de una niña de 13 meses. Ha sido muy deseada y creo que es el ser humano más maravilloso.
    Tanto mi marido como yo trabajamos fuera de casa y no vivimos en España por lo tanto nos tenemos que apañar solitos ante cualquier situación de emergencia.
    Nuestra hija es nuestra prioridad sin embargo nos gustaría a ambos mantener nuestro nivel laboral. Yo sabía que ella se iba a poner enferma algún día y que alguno de nosotros tendría que quedarse en casa. He tenido que acostumbrar a mi marido a esa idea y para eso le he inculcado que yo no tengo ese instinto que dicen que tienen las madres (es lo que pienso) y que los hombres son capaces de hacerlo igual de bien, mejor o peor, dependiendo de las ganas que ponen. El “instinto”, en mi punto de vista “la complicidad”, se desarolla con las horas que pasas con tu bebé, como bien has explicado en tu respuesta a Pui. En estos momentos tanto mi marido como yo hacemos el mismo esfuerzo para entenderla. Unas veces acierto yo y otras veces acierta el.
    Que sepas que no dejaré de visitar tu blog porque me gusta la diversidad de opiniones y el brain storming. Aunque en este artículo no he estado parcialmente de acuerdo contigo en otros si. Un saludo, Sandra

  • 14. lcaldarola  |  24 enero 2017 - 15:00

    Hola Sandra.
    No pasa nada, solo quaría explicar mejor lo que había expresado. Cada situación es diferente y quiero a mi padre muchisimo, se que ha hecho un buen trabajo con nosotros 🙂 En mi caso he tenido la suerte de vivir al lado de Leonardo más que la mayoria de las madres y por eso a veces le digo a José de confiar en mis metodos, lo hago con absoluda humildad. Me alegro de que nos hemos entendidos mejor y tambíen de que haya compratido tu historia conmigo, lo aprecio mucho. Un abrazo!

  • 15. Euksey  |  24 enero 2017 - 19:47

    Buenas noches:
    Muy de acuerdo con el enfoque del tema del post, pero me uno a l@s que no están muy de acuerdo con el enfoque que le das al tema de conocer a tu hijo. Evidentemente si eres la persona que comparte con el toda la semana tienes más experiencia de su comportamiento, pero que por haberlo llevado en tu vientre durante el embarazo tengas más información sobre ello no me convence. E incluso diría más, soy padre de un maravilloso niño de 13 meses, pero tengo que trabajar lejos de casa y únicamente puedo disfrutarlo el fin de semana, pero te puedo asegurar que eso no me impide conocer a mi hijo como la palma de mi mano, ya que intento aprovechar al máximo todo el tiempo que puedo estar con él.
    Cada fin de semana veo como va cambiando, cómo se fija en las cosas, cómo controla cada vez mejor su cuerpecito mientras jugamos y todos esos pequeños cambios que se perciben semana a semana. Como se suele decir, hace más quien quiere que quien puede.
    Un saludo.

  • 16. María  |  25 enero 2017 - 10:35

    ¡Hola Laura! ¡Felicidades por ese otro duendecillo! Te

  • 17. María  |  25 enero 2017 - 11:12

    ¡Hola Laura! ¡Felicidades por ese otro duendecillo! indagando un día por Internet te descubrí y desde entonces no he podido dejar de seguirte. Me gusta tu estilo, tu naturalidad, tus recomendaciones…sin embargo, no coincido contigo en parte de lo que dices en este post. Al fin y al cabo es lo interesante de todo esto, poder conocer y comentar diferentes puntos de vista. Creo que es fundamental una educación sin gritos, poniéndonos en el lugar de los niños y guiandoles día a día. Pero esa idea de que como las mujeres los llevamos dentro los conocemos más no me gusta y lo escucho muy a menudo. Es un tema peliagudo sobre el que siempre habrá debate abierto. Lo que no debemos olvidar es que al padre de nuestros hijos lo hemos elegido nosotras y algunas virtudes le habremos visto como tal. Por ello también se merecen que depositemos esa confianza en ellos. No tomes esto último como algo personal, pues no te conozco y nadie puede decir lo que ocurre entre vosotros (ni juzgar si así fuera), es un comentario que hago porque últimamente no paro de escuchar comentarios de chicas que consideran que están en una posición superior por haberlos parido y olvidan lo más importante! han creado una preciosa vida CON la persona que aman. Ser padres es complicado y a veces da vértigo! pero ambos ponemos todo de nuestra parte.
    Un beso fuerte!

  • 18. María José  |  25 enero 2017 - 19:43

    Hola Laura, como siempre tu post es muy interesante. En está ocasión difiero contigo, creo que tienes un concepto excesivamente autoritario en cuanto a la educación de tu hijo. El hecho de haberlo llevado dentro o dedicarle más tiempo porque tu horario de trabajo te lo permita, no te da la exclusiva para su educación. Creo que la función del padre es primordial. El Niño debe repartir sus afectos entre ambos, y si no lo hace es porque algo no va bien. Ni que decir tiene que los gritos sobran y la mejor manera de que te entiendan es explicándole las cosas de forma sencilla. Tu hijo es una monada y las fotos preciosas.

  • 19. Nuria U.C.  |  26 enero 2017 - 03:23

    Hola Laura,
    El tema del post de hoy me a conmovido muchísimo. Justo hoy hablaba con mi marido sobre ese tema. Él no soporta mis gritos de enfado con los niños , siempre me pide que cambie con ese tema y al final terminamos discutiendo los dos y enfadados . Es muy triste la verdad. En situaciones de estrés y de mucha tensión acumulada con el cansancio , pierdo totalmente el control de la situación y empiezo a gritarles casi sin poder parar. Hay días que consigo controlarme y no llegar a esa situación , pero otros días no lo consigo. Ya no sé qué hacer , no quiero llegar siempre a ese momento horrible, después me siento fatal y me arrepiento. Necesito ayuda .
    Besitos,
    Nuria

  • 20. lcaldarola  |  26 enero 2017 - 10:21

    Hola Nuria, es verdad que los niños nos llevan al limite muchas veces, no es nada facíl mantener el autocontrol. Cuando te entra ganas de gritar, vete a otra habitación y respira, acuerdate de aquella sensacion de arrepientimento y espera hasta que estés más tranquila. Puedes conseguirlo, sin ayuda estoy segura 🙂
    Haz una prueba y luego cuentame que tal va.
    Un abrazo grande

Deja un comentario

Requerido

Requerido, (permanecerá oculto)


nueve − 2 =

Hearst España S.L. (en adelante, Hearst España) como responsable del tratamiento utilizará los datos personales que nos facilites a través de este formulario para que puedas comentar en el blog y para cumplir con los requisitos legales aplicables, según se detalla en nuestro Aviso de privacidad.
Tus datos serán almacenados por el plazo legalmente previsto para este tipo de servicios. Si tienes cualquier consulta o duda, puedes hacerlo en cualquier momento enviando un mensaje de correo electrónico a privacy@hearst.es


Subscríbete a los comentarios vía RSS