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6 marzo 2017

Querido papá, queridos papás

¿Laura que tal te va el blog?

Es una de las preguntas fijas que mi papá me hace cada vez que hablamos por teléfono y creo que todavía no tiene claro de que se trata, o mejor que significa esta palabra. A veces se lía entre post y blog y se corrige en seguida porque no quiere que parezca que no sabe.

Pues bien…. ¡Estoy muy contenta!

Eh me gustaría leer lo que escribes. ¿Cuando me envías algún texto traducido?

Lo haré papa (no se cuando).

Y dime. ¿la gente sigue comentándote?

Sí ☺

¡Ah que bien! Y tu les contestas? Porque eso es importante eh, tienes que hacerlo!…. Le contestate a ese señor que te comentó… etc …. (¡¿¿como se puede acordar de eso??!)

Desde que mi mamá tuvo el aneurisma cerebral, las cosas cambiaron en mi familia. Antes era ella era la que me llamaba para saber como iba todo y sobretodo Leonardo.
Ella era el alma de la familia, nos cuidaba, sobretodo a mi padre. Nosotros nos hemos creado nuestras propias familias, pero la familia de mi mamá es mi papá y viceversa.

La recuperación de esta enfermedad (si con suerte la hay) es larga más de un año y sigue una ruta, desagradable y maldita, hasta que se empieza a notar una lenta mejoría que te restituye la esperanza.
He mirado a mi papá durante este periodo de dificultades, él también ha cruzado fases diferentes, desde la perdida de orientación acompañada de la tristeza en un primer momento, hasta poco a poco reencontrar el equilibrio dentro de la nueva situación.
Mi mamá se parece cada vez más a la de siempre, pero igualmente no es como antes y hora es mi papá quien se ocupa de ella, igual que durante años mi mamá ha cuidado de él.

¿No es esto el amor?

Querido papá.
Siento no haber podido estar más cerca de ti durante este ultimo año, he notado tu soledad y la necesidad de llenarla con nuestra presencia. Empezaste a llamarme por teléfono a menudo, cosa que antes no hacías porque estabas demasiado ocupado y porque solía hacerlo mamá.
Hablamos mucho, siempre hemos tenido un diálogo muy abierto, pero ahora siento todo tu amor en cada palabra que me dices, es como si fuese un niño que me habla, aunque con la sabiduría de un hombre mayor. No te lo he dicho, pero me gusta nuestra nueva relación, a pesar de que haya venido por una causa fea.

He sufrido mucho por la mamá y a la vez por ti, porque nunca te había visto frágil. Para mi tú eres una roca, un refugio donde repararse y ahora que soy mayor sigo viéndote así, pero veo también la vejez que despacio se infiltra en tu cuerpo y me deja vislumbrar el peso de una vida dura y el cansancio de un hombre que ha trabajado demasiado, demasiado papá y lo sabes.
Me habría gustado disfrutar más de tu compañía, pero que sepas que no he sentido la falta de nada, he sido una niña muy feliz y ahora una mujer agradecida.

En el blog hablo mucho de la relación entre madres e hijos pero muy poco de la de los padres, me sale más fácil siendo yo misma madre. Prefiero ser honesta y no podría serlo poniéndome en lugar de otro, la relación de padre la conozco solo como hija y no se lo que siente un papá sino a través de lo que tú me has transmitido y de lo que veo en general.

Esta mañana, mientras estaba escribiéndote, me crucé con un relato que no podía ser más oportuno, es increíble como de repente encuentras respuestas a tus preguntas, así que mientras reflexionaba sobre la relación entre padre e hijos leí esta carta:
“Cuando ya me haya ido”. El profundo mensaje de un padre a su hijo.
Es la conmovedora historia de Rafael Zohler, que la pagina web Genial.guru ha compartido.

La leí mientras estaba sola en casa y menos mal porque he llorado a gatos y perros. Es exactamente lo que me gustaría transmitir, la importancia de la figura paterna dentro de una familia, yo primera tengo que aprenderlo, porque como madre tengo la tendencia a valorar más la relación entre Leonardo y yo. ¡Equivocado! Padre y madre tienen diferentes roles pero de igual importancia y la falta de uno de ellos es una perdida enorme, como nos cuenta este hombre.


Mi mamá y mi papá.

Podéis clicar aquí para ir directamente al link o seguir leyéndola debajo.

La muerte siempre es algo inesperado. Hasta los enfermos terminales esperan no morir hoy. Quizá dentro de una semana, pero no ahora, no hoy.
La muerte de mi padre fue aún más inesperada. Se fue cuando tenía 27 años así como muchos músicos del así llamado “Club de los 27″. Estaba jóven, demasiado joven. Mi padre no era ni músico ni alguien famoso. El cáncer no elige a sus víctimas. Se fue cuando yo tenía sólo 8 años y estaba lo suficientemente grande para extrañarlo durante toda mi vida. Si hubiese muerto antes, no me hubiesen quedado recuerdos de él y no sentiría ningún dolor, pero entonces también podría decirse que nunca tuve un padre. Y yo sí lo recuerdo, porque lo tuve, tuve un padre.
Si hubiese estado vivo, hubiese podido alegrarme con sus bromas, hubiese podido besarme la frente antes de que me fuera a dormir. Quizá me hubiese obligado a ser fanático de su equipo de futbol preferido y me hubiese explicado algunas cosas muchísimo mejor que mamá.
Nunca me dijo que moriría pronto. Aún cuando estaba en la cama del hospital, con tubos por todo el cuerpo no me dijo ni una palabra al respecto. Mi papá hacía planes para el próximo año aunque sabía que ya no estaría entre nosotros el próximo mes. El próximo año iríamos a pescar, viajaríamos y conoceríamos lugares en los que nunca habíamos estado. El próximo año sería maravilloso. Ese era nuestro sueño.
Creo que él pensaba que algo así me daría suerte. Hacer planes para el futuro era su forma de mantener la esperanza. Me hizo reír hasta el final. Él sabía lo que debía suceder pero nunca me dijo nada, no quería verme llorar.
Un día mi madre llegó por mí a la escuela de repente y luego fuimos al hospital. El doctor le dio la triste noticia con toda la delicadeza que pudo. Mi mamá se echó a llorar, le quedaba una pequeñísima esperanza. Yo estaba en shock. ¿Qué significaba eso? ¿Acaso no es una de esas enfermedades que los doctores curan? Me sentí traicionado. Grité lleno de ira hasta que entendí que mi papá realmente ya no estaba entre nosotros. Luego también me puse a llorar.
Luego algo ocurrió. Una enfermera con una pequeña caja bajo su brazo se acercó a mí. La caja estaba llena de sobres escritos con notas en lugar de dirección. La enfermera me entregó sólo una de las cartas.

“Tu padre me pidió darte esta cajita. Pasó toda la semana escribiéndo estas cartas y quería que hoy leyeras la primera de ellas. Sé fuerte”.
En el sobre estaba escrito: “Cuando ya me haya ido”. La abrí.

Hijo,
Si estás leyendo esto significa que estoy muerto, Lo siento, yo sabía que eso pasaría.
No quería decírtelo, no quería que lloraras. Fue mi decisión. Creo que una persona que está tan cerca de la muerte tiene derecho a ser un poco egoísta.
Aún me queda mucho por enseñarte, al fin de cuentas no sabes prácticamente nada. Así que te escribí estas cartas. No las abras hasta que llegue el momento indicado ¿vale? Ese será nuestro trato.
Te amo. Cuida de mamá. Ahora eres tú el hombre de la casa.
Con amor, papá.
Su carta enredada y que pude leer con dificultad me tranquilizó y me hizo sonreír. A mi papá se le había ocurrido algo así, tan original.
Esa pequeña caja se convirtió en el objeto más importante del mundo para mí. Le dije a mamá que no la abriera. Las cartas eran para mí y nadie más debía leerlas. Aprendí de memoria lo que estaba escrito en los sobres que me quedaban por abrir. Era cuestión de esperar a que llegara el momento de cada una… y me olvidé de ellas.
Siete años después, luego de que nos mudásemos a un nuevo lugar, no tenía idea de dónde estaba la caja. Sencíllamente olvidé dónde podría estar y en realidad no la buscaba. Hasta que ocurrió algo.
Mamá nunca se volvió a casar. No sé por qué, pero quería pensar que mi papá fue el amor de toda su vida. Durante algún tiempo tuvo un novio que no valía nada. Yo pensaba que ella se rebajaba al estar con alguien así. Él no la respetaba. Ella merecía algo mejor que un hombre que conoció en un bar.
Aún recuerdo la bofetada que me dio luego de que yo pronunciara la palabra “bar“. Lo reconozco, lo merecía. Mientras la piel de mi rostro aún estaba hirviendo por el golpe recordé la caja con las cartas y una carta en específico en cuyo sobre se leía ”Cuando tengas la peor pelea con tu madre”.
Busqué por todas partes en mi dormitorio y encontré la caja dentro de un maletín que estaba arriba del armario. Vi los sobres y entendí que olvidé abrir la carta que decía “Cuando des tu primer beso”. Me odié por eso y decidí abrirla después. Al fin, encontré lo que buscaba.

Ve y pídele disculpas.
No sé qué causó la pelea y no sé quién tiene la razón, pero yo conozco bien a tu madre. Ve y discúlpate, eso es lo mejor que puedes hacer.
Ella es tu madre, te ama más que a cualquier cosa en el mundo. ¿Sabías que ella te dio a luz de forma natural porque alguien le dijo que así sería mejor para tí? ¿Alguna vez has visto cómo da a luz una mujer? ¿Necesitas alguna otra prueba de su amor?
Pídele perdón. Ella te perdonará.

Mi papá no era un gran escritor, era un simple empleado de un banco, pero sus palabras tenían una gran influencia en mi. Eran palabras llenas de sabiduría, mucha más que la que yo hubiese podido tener a mis 15 años, como en ese momento.
Fui con prontitud a la habitación de mi mamá, yo estaba llorando cuando ella se dio la vuelta para verme a los ojos. Recuerdo que caminé hacia ella con la carta en la mano. Me abrazó y estuvimos un rato ahí, en silencio.
Nos reconciliamos y hablamos un poco del tema. Era como si él estuviera ahí, sentado junto a nosotros. Mi madre, yo, y una pequeña parte de mi papá, una parte que él nos había dejado a ambos en una hoja de papel.
Pasó algún tiempo antes de que leyera la próxima carta: “Cuando pierdas la virginidad”.

Te felicito hijo.

No te preocupes, con el tiempo todo se pondrá mejor. La primera vez siempre da miedo. Mi primera vez fue con una mujer bastante fea que además era prostituta.
Mi mayor temor era que le preguntases a tu madre qué es la virginidad luego de que leyeras esa palabra en este sobre.

Mi papá estaba conmigo a lo largo de toda mi vida. Estuvo conmigo sin importar que había muerto hace tiempo. Sus palabras hicieron lo que nadie más hubiese podido: me dieron las fuerzas para superar las numerosas dificultades de mi vida. Siempre supo como hacerme reír cuando alrededor todo parecía una pesadilla y me ayudó a limpiar mi mente en momentos de enojo.
La carta “Cuando te cases” me inquietó mucho. Pero no tanto como la que decía “Cuando te conviertas en papá”.

Ahora entiendes lo que es el verdadero amor, hijo. Entiendes lo mucho que la amas. Pero en realidad, el verdadero amor es eso que sientes por esa pequeña criatura que está a tu lado. No sé si es un niño o una niña.

La carta más dolorosa que he leído en mi vida, y también la mas corta fue una de las de mi padre. Estoy seguro que cuando él escribió estas cuatro palabras estaba sufriendo tanto como yo. Me tomó tiempo, pero finalmente abrí el sobre “Cuando tu madre muera”.

Ahora ella es mía.

¡Que gracioso!… Fue la única carta que no puso una sonrisa en mi rostro.

Siempre cumplí mi promesa, por eso nunca leí las cartas antes de tiempo, bueno, a excepción de la carta “Si te das cuenta que eres gay”. Fue una de las cartas más simpáticas.

¿Qué te puedo decir? ¡Qué bien que estoy muerto!
Ya dejando las bromas a un lado, estando a punto de morir entendí que nos preocupamos mucho por cosas que en realidad no tienen importancia. ¿Crees que algo cambiará, hijo?

Siempre esperé con ansias el próximo momento, la próxima carta, una lección más que mi padre tendría para mí. Es increíble lo que un hombre de 27 años puede enseñarle a un viejo de 85 como en el que me convertí.
Ahora, postrado en una cama de hospital, con tubos en mi nariz y garganta por culpa de este maldito cáncer, paso mis dedos por el ya descolorido papel de la última carta que me queda por abrir. La frase “Cuando haya llegado tu hora” apenas y puede leerse en el sobre.
No quiero abrirlo. Tengo miedo. No quiero pensar que mi hora esté cerca. Nadie cree que un día morirá.
Respiro profundo, y abro el sobre.

Hola hijito. Espero que ya estés viejo.
¿Sabes? Esta fue la primera carta que escribí y fue la más fácil de todas. Es una carta que me liberó del dolor de perderte. Creo que la mente se despierta cuando sientes que estás cerca del fin. Es más fácil hablar al respecto.
Estos últimos días aquí he pensado mucho en mi vida. Fue corta pero muy feliz. Fui tu padre y el esposo de tu mamá. ¿qué más podría pedir? Eso me dio paz interior. Ahora haz tú lo mismo.
Mi único consejo: no temas.

La vida te ofrece situaciones para que aprendemos una lección o descubrimos nuestros limites y la capacidad de superarlos. No siempre hay final feliz, sin embargo siempre aprendemos algo.
Se me ha ocurrido escribir sobre eso porque hoy (4 de marzo, escribí este post el sabado) hace justo un año mi madre se sintió mal y porque este es el mes de la fiesta del papá.
Quiero a mis padres muchísimo, mi vida ha sido llena de amor y sigue siéndolo.

Que esa carta nos ayude a ser hijos mejores y valorar la relación con nuestros padres.

¡Feliz fiesta del papá!

No se si escribiré más post por la fiesta del papá ( 19 de Marzo), así que felicidades a todos los papis y al mío especialmente!
Y no olvidémonos de un detalle, hay papás que no le dan importancia, el mío por ejemplo, pero a otros le gusta que le demos un mimo….
Si no tenéis muchas ideas podéis coger algunas en la página web de Primeriti, que acabo descubrir porque tiene entrega en 72 horas y me estoy haciendo fan de las compras online 😉 jeje

Feliz semana!

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26 Comentarios

  • 1. ISABEL  |  6 marzo 2017 - 11:48

    precioso post el de hoy. Cómo me gusta leerte. Perdí a mi madre a consecuencia de un tumor cerebral el pasado año, desde el momento que le detectaron la enfermedad a mi mama, fue mi padre el que cuidó de ella, fue entonces cuando entendí lo que es el verdadero amor. El amor incondicional. Desde entonces mi relación con mi padre ha cambiado con él, al igual que lo que tú comentas. Por eso me siento muy identificada con el post de hoy. Gracias Laura por estas bellas frases que le dedicas a los papas.

  • 2. lcaldarola  |  6 marzo 2017 - 12:14

    Hola Isabel.
    Lo siento mucho por lo de tu mamá, a veces me siento culpable da la suerte que he tenido, perder alguien es la cosa más tragica en la vida. Afortunadamente parece que tenemos la capacidad de superar cualquier cosa y aprender y valorar la vida desde otra prospectiva. Te deseo todo lo mejor y que sea feliz. Un abrazo.

  • 3. Celia  |  6 marzo 2017 - 11:53

    ¡Qué post tan bonito! He llorado como una niña….. Pero es tan cierto todo lo que pones. Gracias por hacernos recapacitar y valorar los detalles con tus post, son geniales. Un beso!!!

  • 4. lcaldarola  |  6 marzo 2017 - 12:09

    Hola Celia. Gracias!!! Tengo la necesidad de hablar de lo que siento, de compartir, me parece la forma más bonita de conectar con los demas y vuestros comentarios me hacen creer que lo hago bien.
    Un beso!

  • 5. Paloma  |  6 marzo 2017 - 12:00

    Gracias por compartir esta historia Laura. He llorado de principio a fin y me han entrado unas ganas tremendas de abrazar a mi familia 🙂 (especialmente a mi padre). Vivo lejos de ellos y, aunque hablamos a menudo, las palabras no pueden sustituir un abrazo. Realmente creo que la mayoría de nosotros no somos conscientes de lo afortunados que somos de seguir teniendo a nuestros padres cerca… Gracias por haberme devuelto la sensación de ser muuuuy dichosa 🙂

  • 6. lcaldarola  |  6 marzo 2017 - 12:07

    Hola Paloma.
    Me alegro, no de que haya llorado 🙂 si no de que he transmitido el mensaje que queria.
    Muchas gracias a ti por escribir.
    Un abrazo!

  • 7. Irene  |  6 marzo 2017 - 12:12

    Hola Laura! Muchísimas gracias por escribir este post, me ha emocionado mucho…Me veo muy reflejada contigo en el amor que sientes hacia tus padres (y hacia la vida en general) y consigues que empatice y sufra por tu sufrimiento con tu mamá. Sin palabras con la historia de Rafael Zohler.
    Mientras te leía tenia puesta la canción “Grita” de Jarabe de Palo, un cantautor español que intuyo que te puede gustar… Todas sus canciones son muy optimistas seguro que te suena “Bonito” o “La Flaca”; una que no es muy famosa pero es la caña por el mensaje que trasmite es “Agustito con la vida” (hoy la tengo en bucle jajaja), te animo a que la escuches.
    Buen lunes !!!!!!!!!!

  • 8. lcaldarola  |  6 marzo 2017 - 12:15

    Hola Irene.
    Si conosco las canciones que me dices 🙂
    Gracias, todo lo que ayude a ser positivos es bienvenido siempre…. a ver si el sol tambien nos ayuda.
    Besos!!!!

  • 9. Ani Ote  |  6 marzo 2017 - 12:48

    jo Laura.. ha sido precioso..me ha encantado.. tradúcele ya mismo este post a tu papá , me encanta todo lo q escribes y cómo lo escribes, muchas felicidades por tu sensibilidad

  • 10. lcaldarola  |  6 marzo 2017 - 13:06

    Gracias de corazon!!!!!!
    Un abrazo fuerte.
    Prometo que lo haré, traduciré el post a mi papa 🙂 para que sepa que todo lo qe ha hecho para nosotros tiene un valor muy grande.

  • 11. paula  |  6 marzo 2017 - 13:35

    Hola Laura,
    te leo siempre pero nunca dejo un comentario.
    qué bonito todo lo que escribes y nos cuentas! sigue haciéndolo !!
    pero como he llorado hoy…buff
    un abrazo

  • 12. lcaldarola  |  6 marzo 2017 - 15:41

    Hola Paula.
    Un abrazo a ti tambien, gracias por escribirme. Me encanta tener esta relacion con las que me leéis

  • 13. Berta  |  6 marzo 2017 - 15:17

    Laura,

    Que sensibilidad y que manera mas elegante tienes de transmitir. Se me eriza el vello al leerte. Se que eres muy sensible, pero quizas el embarazo lo multiplica. Me encanta como escribes

  • 14. lcaldarola  |  6 marzo 2017 - 15:40

    Hola Berta. Que mona!
    Muchas gracias :))))))))

  • 15. Elena  |  6 marzo 2017 - 15:26

    Me encanta..simplemente genial!. Te leo desde el primer post y nunca escribo, solo leo y analizo.A veces se me cae alguna lágrima y reflexiono. Puro sentimiento y empatía.
    Como mamá de dos niños me siento muy identificada contigo.
    Carpe diem!
    Te deseo lo mejor!

  • 16. lcaldarola  |  6 marzo 2017 - 15:39

    Muchas muchas gracias Elena!!lo mismo te deseo.
    Un abrazo!!!!!

  • 17. Arantxa  |  6 marzo 2017 - 17:42

    ¡Qué entrañable el post de hoy! Me ha encantado, Laura!
    Cuánta verdad y cuánto amor auténtico.
    Hace tiempo que te sigo, me encanta tu naturalidad y tu positividad, ¡eres un soplo de aire fresco!
    Un abrazo grande!!

  • 18. Florencia  |  7 marzo 2017 - 04:24

    ¡Hola Laura! Siempre te leo, pero nunca me animé a escribir. Me gusta la forma en que nos transmitís lo que sentís, con sensibilidad, optimismo y muy importante: honestidad. Te felicito por eso.
    El post de hoy me toca especialmente, no pude evitar llorar, yo perdí a mi papá de pequeñita, unos 4 años, y no hay un día en que no sienta la falta que me hace, incluso 16 años después. Pero me hace valorar mucho más a mi mamá, que hizo de los dos a la vez, aunque no siempre se lo reconozco como merece.
    Me alegra muchísimo que tu mamá esté cada vez mejor, y te felicito por la relación tan linda que tenés con ella y con tu papá. Que nunca la pierdas.
    Te (les) deseo lo mejor, y aprovecho para felicitarte por tu segundo embarazo, que sea con salud!!! Seguiré leyéndote, a ver si me animo a comentar de nuevo.
    Un beso desde Argentina

  • 19. elisa  |  7 marzo 2017 - 08:31

    Simplemente genial, me ha encantado el Post!!!

  • 20. María José  |  7 marzo 2017 - 12:10

    Laura, comprendo que la lectura de las cartas o notas de un padre a su hijo te hicieran llorar, a mí también, son conmovedoras. La figura del padre es igual de importante que la de la madre aunque sean distintas. La relación padres/hijos es lo más bonito y desinteresado de este mundo.

  • 21. judith  |  7 marzo 2017 - 18:41

    Increible post Laura,…. me encanta como escribes y todo lo que transmites!! estoy enganchada a tu blog aunque no soy mami de nadie!!

    besos

  • 22. lcaldarola  |  7 marzo 2017 - 20:34

    Hola Judith.
    Miles de gracias!! Me alegro de que mi blog guste también a la que no son mamá!! Siñifica que no soy tan aburrida 😉
    Un besooo

  • 23. Teresa  |  7 marzo 2017 - 19:59

    Laura, qué bonito. He llorado, por supuesto 🙂
    Me encanta tu blog. No soy mami aun pero lo estoy deseando!
    Escribes muy bien. ¿Te has planteado escribir un libro?
    Un beso, guapa!

  • 24. lcaldarola  |  7 marzo 2017 - 20:32

    Hola Teresa. Sería mi sueño!!! Es lo que más me gusta en la vida escribir, pero no me atrevo…. tal vez un día cojo coraje y me lanzo.
    Muchas gracias!!
    Un beso

  • 25. ROSAG  |  8 marzo 2017 - 21:46

    Que dulzura Laura!!!

  • 26. voyance sérieuse gratuite par mail  |  30 marzo 2017 - 16:19

    Su trabajo era muy sorprendido porque ha sido que no he encontrado tan bella compartir.

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