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11 mayo 2017

La metamorfosis de la pareja tras los hijos

Hacía un frío polar aquella noche. Quedamos en un restaurante italiano bajo tu casa, yo con mi maleta y un papel que ponía buscando a… y el nickname que te había puesto en aquel periodo. Antes de subirme en el avión que me trajo a Berlín, me tomé una copa de vino con mi amiga Carolina para entrar en modalidad “viernes noche” y también porque estaba demasiado emocionada y necesitaba extender los nervios.

Era un día de la primera quincena de Marzo, llevaba un vestido negro corto y apretado a mi cuerpo de adolescente, aunque había cumplido ya los 30, botines de piel negra y sin medias. Fue la única en desafiar al frío alemán y supongo que alguien pensaría que estaba loca, yo misma en ciertos momentos. Pero cuando viajas de Milán a Berlín solo para ver a un chico que habías conocido hacía dos años, la temperatura no cuenta, la hora tampoco, todo se hace abstracto. El restaurante ni lo vi, aunque estaba allí, arrancada a la barra como si fuera una roca en el medio del mar. No recuerdo si Carolina me habló, supongo que sí y lo siento por no haber escuchado lo que me dijiste amiga mía, pero tu me viste cuando él paso delante del gran ventanal del bar y entró. El padre de mis hijos. Solo tenía 28 años y como yo iba vestido de negro, camisa y pantalones vaqueros y una chupa de cuero, igual que yo poco abrigado, tal vez poseído por la misma emoción que gana al frío.

¿Cuanto duró aquel abrazo José, te acuerdas?

Un abrazo no consciente de que habría sido el primero de muchos y que por eso fue mágico, el mejor de nuestra relación.
Lo que vino luego fueron horas y días de diversión, bailes, besos, falta de comida, besos, vueltas por la ciudad, besos…. y dos personas que se enamoran.


Berlin un día de Marzo.


Foto de Araceli Vázquez

3 AÑOS DESPUES

– No es cuestión de que no me guste pasar tiempo contigo, simplemente necesito mi espacio.

– Pues yo también pero cuando por la noche ocupas toda la cama como si estuvieras solo.

Nuestra relación básicamente empezó con tres. Leonardo llegó demasiado pronto y en un momento inesperado, lo típico que te hace decir “la vida es imprevisible”.

Coincidió en marzo otra vez, justo un año después de nuestro primer encuentro. Nuestro amor se propagaba violento y quiso dejar su testigo.

¡Con el amor no se juega! Intentaré explicárselo a Leonardo.

Con el embarazo vi mi cuerpo cambiar y con él mis hábitos, cada día me parecía más a una madre o incluso a la mía y siempre menos a la chica de Berlín. La metamorfosis fue cauta, tanto como para no enterarme cuanto realmente estaba cambiando. Así sucede, un día de repente sale de tu boca una expresión típica de tu madre y entonces entiendes que la metamorfosis se ha concluido. Usted ha sido bienvenida al “Club de las Madres”.

¿¿Y las madres que hacen?? Con todo el respeto y con lo que quiero a la mía, soy demasiado sincera para no admitir que tocan las narices!! Hablo del día a día, de la convivencia, sin quitar los esfuerzos, los sacrificios, las caricias, los mimos, pero yo no puedo ni contar cuantos “cheppalleeee” (Jopeeeeeee) me han salido del corazón cuando vivía con mis padres.

El hecho de haberme convertido en madre no significa que sea tu madre también.

Porque por otro lado, mientras nosotras nos transformamos, los hombres se quedan iguales. Nosotras tenemos nueve meses de entrenamiento y por eso nos sale más fácil, sin embargo ellos se encuentran de repente con uno más, uno más que le quita los besos, uno más que le quita atención y mimos, uno más que le quita el sueño, uno más que le quita tiempo, uno más que hasta el año de vida (más o menos) se coge todos los privilegios de casa sin darse cuenta de que existe este hombre a su lado.

Es un verdadero trío, en el que la madre está en el medio y los otros dos van a su conquista. Es cierto que el padre esta en desventaja y tiene que aceptar esta condición, que en los mejores casos se aplasta con el paso del tiempo hasta volver casi a la normalidad.

La metamorfosis en los hombres viene con uno o dos años después o en algunos casos con la llegada del segundo hijo. En el primer caso es porque al ser pragmáticos y más prácticos que nosotras, necesitan los hechos y los hechos vienen cuando el hijo empieza a relacionarse con ellos de forma más adulta, ósea sobre los dos años de vida. En el segundo caso simplemente el llegar de otro miembro más hace que el padre entienda que la única salida es aliarse con la madre y ser su valiente brazo derecho.

La pareja se convierte en una familia.

Imaginaros estar en un restaurante por la noche, una mesa para dos iluminada por una vela, la atmósfera relajada y las palabras pronunciadas en voz baja, las manos se tocan, las miradas son cómplices, todo se funde en una romántica poesía, hay paz y tranquilidad, se transmite seguridad.

En el mismo restaurante hay una mesa con más personas, las velas ya no están, en lugar de ellas hay botellas y platos, muchas manos que se alargan para coger el pan en la misma cesta, hay ruido de la cubertería y las palabras se mezclan con muchos discursos que provienen de todos lados, cada comensal está separado, no hay fusión entre personas si no relación entre individuos que manifestan su diversidad.

La primera mesa es la pareja, la segunda es la familia, las situaciones son completamente diferentes aunque las dos tienen lados buenos y merece la pena probarlas.

La equivocación está en buscar el atmósfera de la cena en pareja en una mesa de grupo.

Nuestros marzos en Berlín nos han dado lo que tenemos ahora. Si no olvidamos a aquellos dos chicos vestidos de negro y aceptamos que ahora el frío se nota más y nos toca ir más abrigados, seguiremos siendo felices de la misma manera que aquella noche hace cuatro años.

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20 Comentarios

  • 1. B*  |  11 mayo 2017 - 11:30

    Guaooo q historia de amor tan bonita!

  • 2. Marián  |  11 mayo 2017 - 11:43

    Me ha encantado!! todos tus post pero este en especial es de 10!!!! geniales y verdaderas palabras!!!

  • 3. Julia  |  11 mayo 2017 - 12:11

    Qué preciosidad de texto, por favor. Me has puesto los pelos de punta.

    Berlín sin duda para mí también es la ciudad del amor, me ha hecho ilusión ver que no soy la única a la que le ha pasado algo parecido bajo los fríos inviernos de la ciudad.

    Un besazo, Laura.
    Enhorabuena por transmitir tanta sensibilidad, es un placer leerte, sentirte.

  • 4. Cris_1991  |  11 mayo 2017 - 12:28

    Qué preciosa historia de amor, y que bella la forma en la que la narras. Sois una bonita pareja y una familia preciosa. Enhorabuena!.

  • 5. Belen  |  11 mayo 2017 - 13:11

    Un texto precioso, me ha parecido muy íntimo y agradable!!!

    NUEVO POST: https://lotofdots.wordpress.com/2017/05/11/oversize-you/

    Besos

  • 6. María  |  11 mayo 2017 - 15:01

    Me encantan todos tu post, este me pilla más lejos, pero me gusta aún así 🙂

    Nuevo post en mi blog:https://pergrablog.wordpress.com/2017/05/11/kimono-time/

  • 7. Irene  |  11 mayo 2017 - 17:25

    Qué bonito!!!!!! Y el contexto espacial no pudo ser mejor… adoro Berlín! Mi hermano vive allí desde hace años y me muero me ganas de ir con mi novio, él nunca ha estado y yo siempre que voy desearía estar con él allí cogida de la mano.
    José cuán afortunado eres!!!!!!!!

  • 8. Marina  |  12 mayo 2017 - 10:07

    Sólo te llevas 2 años con Jose?
    Como siempre hablabas de la diferencia de edad y de que era más joven que tú pensaba que sería mucho más, si sois casi iguales!

    Muy bonito el post!

  • 9. Martina  |  12 mayo 2017 - 11:24

    Molto bello Laura! Una storia peculiare raccontata in modo personalissimo.

  • 10. Isabel  |  12 mayo 2017 - 13:40

    Me ha encantado. Sensible, poético y sincero.

    El amor se transforma, y lo más importante es ir adaptándose con él.

  • 11. Mónica  |  12 mayo 2017 - 16:30

    Me siento completamente identificada. Tenemos una hija de 22 meses, y llevamos juntos 3 años. Estamos viviendo lo mismo que cuentas… Ahora viene en camino una niña de acogida. Hay que ir adaptándose a la vida y disfrutar de todo… No sin cierta nostalgia, claro. Un abrazo!

  • 12. Amicuba  |  12 mayo 2017 - 21:34

    Qué bonito el post!! Me ha gustado muchíisimo!! Un beso

    https://amicubasite.com/2017/05/10/no-hay-mejor-razon-para-querer-que-un-porque-si-ni-una-mejor-razon-para-intentarlo-que-un-porque-no/

  • 13. MARÍA JOSÉ CÁNTABRA EN MADRID  |  13 mayo 2017 - 00:31

    EN ESPAÑA CUANDO NOS GUSTA ALGO MUCHO, O NOS EMOCIONA O NOS DA SUBIDÓN DECIMOS OLÉ, OLÉ Y OLÉ¡¡¡¡¡¡
    PUES ESO TE DIGO A TÍ, NO PIERDAS NUNCA ESA SENSIBILIDAD Y ESA NATURALIDAD Y ESAS GANAS DE TRANSMITIR TUS COSAS COMO LO HACES A TANTA GENTE QUE SOMOS TUS SEGUIDORAS CADA DÍA.
    TU ECLÉCTICO BLOG ME CHIFLA¡¡¡¡¡

    FORZA MAMMA¡¡¡¡

  • 14. María José  |  14 mayo 2017 - 15:12

    Laura, que bien te expresas y que bonita es tu historia de amor. Es cierto que la llegada de los hijos tiene una mayor incidencia en la madre. El tiempo va poniendo las cosas más equilibradas. Enhorabuena.

  • 15. Carmenmapg  |  14 mayo 2017 - 22:07

    que post más bonito, Laura. La historia de amor es preciosa y la familia que habéis formado también.

  • 16. María  |  15 mayo 2017 - 00:38

    ¡Qué lindo texto!
    Pregunta de chismosa, ¿la primera foto se tomó aquella noche en el bar? Si es así, el/la fotógrafo/a merece ser padrino/madrina de alguno de los nenes.
    Un beso grande desde Argentina, Laura.

  • 17. lcaldarola  |  15 mayo 2017 - 10:06

    Hola Maria. si lo es! La fotografa es Carolina, ella fue testigo de nuestro enamoramiento 🙂

  • 18. lcaldarola  |  15 mayo 2017 - 10:08

    Muchisimas gracias a todos. Vuestros comentarios me alegran el alma. Los he leido todos. Gracias de corazon!!!

  • 19. Paola  |  15 mayo 2017 - 18:22

    Me encanta la actitud vital que transmiten los hechos que cuentas. Creo en que es esa “sensibilidad” o disposición de interacción con lo que nos rodea lo que hace que sucedan cosas “mágicas”.

    Justo ayer leí un cuento llamado “Las relaciones humanas” de una escritora italiana, Natalia Ginzburg, que me ha venido a la cabeza al leer sobre esa metamorfosis. Te recomiendo el libro que donde se incluye “Le piccole virtù”, es…

  • 20. Susana  |  16 mayo 2017 - 18:22

    Este pots me ha enamorado! Me siento tan identificada!!! El último párrafo es un lindeza, tanto como tú bella.

    Laura, gracias por tu honestidad siempre.

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