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4 septiembre 2017

La chica del marco

En el salón de mis suegros hay un marco de madera con una foto que me retrata con José durante un viaje a Mantova (Italia), hace cinco años. Recuerdo perfectamente el día en que nos la hicimos. Era noviembre y hacia bastante frio, pero yo llevaba un par de sandalias negras. Me daba igual el clima si estaba con José, solo quería estar guapa y por lo que veo en la foto, lo estaba. Desayunamos en un bar, yo con un café americano y un croissant, él una tostada y un zumo de naranja que no llegó a tomar porque lo tiró sin querer al suelo.
El retrato nos lo hizo un hombre que paseaba. José, sin saber una palabra de italiano, le paró y le pidió que nos hiciera la foto.
Cuando el otro día la miré, en su marco de madera oscura, me emocioné. Sentí una fuerte nostalgia dentro de mí y pensé: “Esta es la típica foto que enseñaría a mis hijos cuando sean mayores, para que vean como eran sus padres” y pensé que ellos habrían comentado lo guapa que era mamá y qué moderno era el papá con la chaqueta de cuero.

Los hijos te envejecen más rápido. Las fotos son testigo del rápido cambio, lo vi por primera vez en mi hermana, recuerdo que me quedé impactada aquella vez y ahora lo vuelvo a ver en nosotros.
Saludé a la chica de la foto, la que me cuesta reconocer delante de un espejo ahora. La saludé con una sonrisa melancólica, como se hace con alguien que ha sido importante para nosotros y que se ha ido.
No me quedo atrapada al tiempo, ni los años que pasan me dan miedo. Sigo adelante y no volvería atrás, pero a veces, me doy la vuelta para mirar mi pasado y recordar como era.
La maternidad me ha quitado las largas noches de fiesta en casa de mi mejor amiga, el derrochar dinero en ropa y accesorios, me ha quitado mi coche de dos asientos y la búsqueda de música “chula” en youtube, me ha quitado el tiempo libre. La maternidad también me ha dado más amor a mi alrededor, la sensación de ser fundamental para alguien, la paciencia infinita, compañía asegurada en la cama, plenitud y paz en el alma.

Mi vida es como la de Cenicienta pero al revés. Cuando miro atrás, veo a una princesa capaz de conquistar al príncipe azul, sin embargo ahora me parezco más a Cenicienta antes de encontrar el hada madrina, soy la “criada de mi familia” y no lo digo en sentido negativo, es mi decisión. Estoy segura de que la princesa acabará siéndolo también. Para ser más precisa, diría que soy una mezcla entre Cenicienta y la madrastra, porque a la vez que cuido de mi casa y de mi familia, soy una mandona con un principio de canas.

He vuelto a mirar la foto y esta vez a parte de saludar a la chica, le he dicho algo.
Que no se preocupe demasiado por su futuro, porque tendrá suerte, que no tenga ambiciones imposibles pero que sigua soñando, porque algunos de sus sueños se convertirán en realidad. Le he dicho que descubrirá la felicidad de larga duración, la que se consigue solo dando sin miedo. Porque ella, aunque en aquella foto vivía de si misma, habría sido madre y las madres son muy felices.


Orlando lleva un mono de Tinycottons.


Cochecito StyleGo sistema Trio de Chicco.


Llevo falda y top Cos, gafas de Glassingofficial y sandalia Adidas.
José lleva total look Cos y zapatillas Superga, Leonardo lleva gorra y camiseta de Cos,bermuda vaquero de Primark y zapatillas de Mini Rodini en colaboración con Adidas.

Foto de Jesus Romero @romerodeluquefoto

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10 Comentarios

  • 1. Irene  |  4 septiembre 2017 - 13:17

    Ahora también llevas sandalias y estás muy guapa 🙂

  • 2. olga  |  4 septiembre 2017 - 13:18

    me encanta!!! totalmente de acuerdo!!! yo tambien tengo fotos de esas…que ibamos con las “manos libres” como digo yo sin carro sin bolso ( con los por si acaso…potitos pañales ropa cambio…..)el y yo …en las que como tu bien dices llevas tacones aunque estes casi subiendo una pendiente pero te ves radiante y el igual…y ahora con el peque no te sobran manos… y los pelos igual mas alborotados …pero sonries igualmente porque el amor que te dan …

  • 3. julia  |  4 septiembre 2017 - 15:24

    Pues yo te sigo viendo preciosa, y si encima sientes que ahora tu alma tiene más plenituz… ¡que le den a las noches locas de fiesta!

    Qué gusto da leerte, no me canso de decírtelo.

  • 4. Beatrix  |  4 septiembre 2017 - 15:30

    Te sigo desde hace poco tiempo….y me tienes enganchada a cada uno de tus post. Este último me ha hecho emocionarme,no puedo sentirme mas identificada. Gracias por compartirlo. Un abrazo

  • 5. María José  |  4 septiembre 2017 - 19:03

    Laura, la vida te va enseñando. Cuando se es joven tienes unas prioridades que van cambiando a medida que cumples años. Lástima que solo el paso del tiempo te va aclarando las cosas. Yo también soñaba con ser una gran profesional y tenía una cierta frustración cuando mis circunstancias familiares me lo impidieron. Posteriormente pude comprobar que compatibilizar ambas cosas es muy duro. Si puedo decirte que mi conclusión es que la “familia” es lo primero. Tienes una familia preciosa, disfrútala.

  • 6. Pilar  |  5 septiembre 2017 - 13:29

    ¡Nos dejas con las ganas de ver a la chica de la foto! Qué post tan bonito ¡y cuanto me identifico! añadiría que la mujer de ahora se siente más segura que la chica del marco por haber encontrado la felicidad en las pequeñas cosas, cómo le enseñan sus hijos.
    ¡Enhorabuena! sigue así

  • 7. Sabrina  |  5 septiembre 2017 - 15:33

    Uff… Cómo me ha emocionado este post… me siento totalmente identificada. Mi hija tiene un año y medio y todavía miro com demasiada añoranza a mi “chica del marco”. Amo a mi niña por encima de todo, pero esta es una de esas cosas de la maternidad que nadie te cuenta y que cuesta de interiorizar.
    Un abrazo, gracias por tus palabras sinceras y por poner letra a muchos sentimientos que compartimos muchas.

  • 8. Mirella  |  5 septiembre 2017 - 19:59

    Laura una vez mas me has vuelto a emocionar! Me siento tan identificada con tus experiencias… Yo deje atrás a la chica del marco hace 2 años y 9 meses de embarazo … me cuesta reconocerme a mi misma que a veces la echo de menos… sobre todo el sentimiento de libertad! ese sentimiento que se pierde con la maternidad por el miedo atroz a que te pase algo … a ti misma o a tu niño! ya nada es lo mismo… es mucho mejor! pero tanto amor a veces va unido a un poco de sentimiento de miedo… miedo que antes no sentías! Ser mama es incomparable a otro sentimiento… no se puede explicar ES LA GRAN VERDAD, el amor mas infinito que se puede sentir! … si supiésemos que todo va a estar bien, y que el peque no lo va a notar… quien no volvería a ser la chica del marco por unas horitas?? 🙂

  • 9. lcaldarola  |  5 septiembre 2017 - 20:33

    Mirella acabas de adelantar el tema de un post que estoy escribiendo jajajaja (en tu última frase 😉

  • 10. Sandra  |  5 septiembre 2017 - 22:22

    Todo pasa tan rápido que cuando te des cuenta volveréis a ganar poco a poco todo eso que añoras. Yo a mis 46 años tengo un hijo de 15 y una hija de 12, disfruto cada día que pasa porque de repente nos damos cuenta que volvemos a quedar con los amigos, salir de cena y copas ( al menos durante las vacaciones), escuchamos nuestra música , viajamos al extranjero, visitamos museos…. y quiero que el tiempo se pare….. es perfecto.
    Me gustó mucho tu post y también te digo que te mimes, yo me veo guapísima y tú seguro que tb!!!

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