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11 septiembre 2017

Miedo de niños

Parece ser que José nunca tuvo miedo de los monstruos cuando era pequeño, sin embargo yo recuerdo bien los sudores bajo las sabanas, aunque fuera verano. En la semi-oscuridad de mi habitación, los objetos cambiaban sus propiedades y parecían a monstruos, ojos malvados, cuerpos torcidos etc… Mi fantasía explotaba durante la noche y era capaz de ver puertas que se abrían y voces que me regañaban. Durante años la luz del trastero se quedó encendida durante la noche, me resultaba imposible dormir sin el cono de luz proveniente del cuarto de las escobas que iluminaba parte del pasillo. Los pasillos que tanto me ponían nerviosa.
Compartía la habitación con mis hermanas. La nuestra estaba entre la de mis padres y la de mi hermano, pero esto no me tranquilizaba. Los primeros años mi cama estaba en el lado de la puerta, pero con el inicio de las pesadillas, supliqué a mis hermanas que me dejaran el sitio central. Me lo dejaron. Mejoré un poco, aunque habían noches en las que esto no me bastaba y me deslizaba como una serpiente en la cama de mi hermana pequeña. Ella protestaba durante algunos segundos y se volvía a dormir.
No recuerdo con que edad se me pasó el miedo, pero recuerdo ser bastante mayor cuando todavía llamaba a mi mamá para que me acompañara al baño o para que me trajera un vaso de agua. (Santa madre!! Te pido perdón por ello y te doy las gracias por tu paciencia infinita y multiplicada por cuatro!!).

Hace un par de semanas he vuelto a vivir esta experiencia, esta vez como madre. Leonardo está aterrorizado durante la noche. Nos tumbamos en la cama, le contamos un cuento, su papi o yo. Le miro y reconozco su mirada, la reconozco porque es igual a la mía cuando tenía miedo. Es oscuro pero él mira atentamente algo, sé que en su cabeza se están creando imagines de monstruos y brujas…. Así que intento mirar hacia el mismo punto para averiguar lo que está imaginando y muchas veces puedo verlo yo también. Es increíble como siento este estado de animo, lo puedo vivir junto a él.
¿Leonardo que miras?
Nunca contesta a la primera. Después de preguntárselo otras dos veces, con voz bajita me suelta algo. Un día se trata de un cuadro, así que le damos la vuelta, otras veces un objeto, que cambiamos de sitio. Otras veces son miedos que vienen de su inconsciente y entonces me pregunta si existen las brujas o si hay monstruos. Intento explicarle que la única bruja que hay está en Italia y es buena, se llama BEFANA y la noche del cinco de enero viene a traer chuches a los niños. Mientras los monstruos le digo que todavía no he visto ninguno y que sin duda nunca vendrán a por él porque es un niño muy bueno! Además nunca está solo y mamá y papá son muy fuertes.
Un día se dará cuenta él solo de que los monstruos existen y tienen la misma apariencia que nosotros. Que no distinguen los buenos de los malos o que incluso van a buscar justo a los inocentes. El mundo en el que vivimos da miedo de verdad, mucho más del mundo que me aterrorizaba durante la noche cuando era pequeña y que ahora le asusta a Leonardo y a muchos otros niños.

No se cuantos de vosotros estaréis experimentando lo mismo que yo con él, alguien ya lo habrá superado. No se si hay métodos para ayudarle de verdad, yo creo que es cuestión de tiempo. De momento estoy limitando el uso de la tele y elijo dibujos “sin malos” como dice él, aunque a veces él es el primero que va a buscarlos. Los videojuegos no son todavía de su interés y antes de dormir le hablo de cosas felices, que pueda fácilmente imaginar y que le tengan distraído. Cuando se despierta por la noche, José o yo vamos para allá y nos quedamos un rato con él, hasta que se vuelva a dormir, a veces se viene a nuestra cama. Se lo permitimos, disfrutamos de estas pocas y últimas ocasiones, porque pronto no nos permitirá entrar en su cuarto.
Tengo todavía el regalo de una amiga, una escritora que había creado un método anti monstruos. Es una caja con una especie de juego/magia para que los miedos se vayan. Había publicado un post sobre ello hace mucho tiempo, pero no lo había utilizado porque Leonardo era muy pequeño, lo guardé en una caja y creo que ha llegado el momento de probarlo.
Mirando hacía atrás no me da pena haber probado esta “experiencia”, mientras que José no le da mucha importancia (creo que no lo entiende), pienso que mis miedos me han servido para que ahora puada ayudar a mis hijos a superarlos.

Como siempre os agradezco comentarios sobre vuestras experiencias.

Con el acabarse del verano he vuelto a publicar como de costumbre, dos veces a la semana: lunes y jueves.
Espero que es regreso no haya sido muy pesado. Un abrazo.

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8 Comentarios

  • 1. Barbara  |  11 septiembre 2017 - 11:27

    B días Laura!!! Estoy leyendo tu texto y me veo a mi reflejada hace apenas dos años .Mi hija mayor empezó con pesadillas a los 4 años , q pena me daba!!! Me llamaba asustadisima y me pedía por favor dormir en nuestra cama o que yo me quedara con ella, además acababa de nacer mi hijo así q imagínate las noches en mi casa, era un baile de camas. Quitamos los dibujos durante la semana, los cuentos que podían darle pesadillas y nos inventábamos historias llenas de cosas divertidas o hacíamos planes de cosas q queríamos hacer. No fue fácil y duró unos 9 meses pero apenas tiene ya esas pesadillas y aún alguna noche aparece en nuestra cama. Siempre duerme con luz y no puedes cerrarle la puerta de su habitación . Suerte en esta etapa!!! Un beso

  • 2. Anabel  |  11 septiembre 2017 - 15:17

    Hola Laura!

    Que sufrimiento, los miedos nocturnos…leyendote ahora he recordado perfectamente como me sentía cuando era niña: las sombras, los objetos que parecían moverse…asi tal cual lo describes tú. Mi bebé apenas tiene un año y medio, no se si existe alguna manera de que no sufran esos terrores nocturnos pero yo ya tomo nota de esos trucos que compartes con nosotros. Como siempre es un placer leerte. Besos

  • 3. Inés  |  11 septiembre 2017 - 22:09

    Hola Laura,

    me identifico totalmente contigo. Yo era una niña insomne, tenía miedo a la oscuridad, a los monstros, pensaba que mi muñeco Nenuco se movía en la oscuridad… me cambiaron a la habitación de mi hermano para ver si durmiendo juntos se me pasaba y fue a peor. Me despertaba y me aterrorizaba aún más que yo pensara que por el pasillo pudiera haber un espíritu o que una mano saliera de debajo de la cama y él ahí, durmiendo sin enterarse. Llamaba también a mi madre cuando ya no podía más…y con al edad se me fue pasando hasta que empecé a dormir toda la noche y la oscuridad dejó de darme miedo. La verdad es que no sé que me podría haber ayudado, por el día y antes de acostarme mi madre me leía cuentos “felices”, me hacía ver que no había nada en el pasillo…. pero por la noche… todo se transformaba…jajaja. Si a mis hijos les pasa, seré capaz de identificarme al cien por cien con ellos e intentaré que vean que solo es nuestra imaginación… aunque no sé si es una cuestión de miedos evolutivos que al final pasan con el crecimiento.
    Besos

  • 4. Montse  |  12 septiembre 2017 - 09:53

    Hola Laura! Mi peque con 3 años y medio ha comenzado también ahora con los miedos. Es una fase evolutiva normal dentro de su desarrollo. Yo lo q estoy haciendo es dejarle una pequeña luz encendida, y por supuesto cuando llora en mitad de la noche voy a acunarlo, consolarlo y tranquilizarlo y si no lo meto en mi cama!
    Confío en q esta fase pase pronto.

    Besitos

  • 5. Laura  |  12 septiembre 2017 - 12:47

    Hola Laura!! Yo tengo tres hijos ya adolescentes y me gusta mucho leerte porque me haces recordar esa etapa tan bonita de cuando eran pequeñitos. Me he empezado a leer tus post desde el principio y confesaré que con mas de uno me has dejado con lágrimas en los ojos. Trasmites mucha dulzura y simpatía y también mucha sensibilidad al describir como te sientes.
    Te diré que yo con mis tres hijos pequeños y seguidos también he sufrido muchas de las cosas que cuentas. Con respecto a los terrores y miedos nocturnos, nosotros siempre les contábamos cuentos bonitos, nunca les amenazábamos cuando se portaban mal con “el lobo” o personajes feos y por supuesto que siempre que lo necesitaban (que durante unos años fue todos los días) tenían su hueco los tres en nuestra cama. Yo siempre pensaba que para que quería tantas habitaciones si al final siempre acabábamos los 5 juntos en la misma cama jaja… y ahora lo recuerdo con tanto cariño…. Es una fase que pasará y como eres una súper mamá seguro que lo haces fenomenal.
    Aprovecho para felicitarte por tu blog y decirte que me encantas. Un abrazo fuerte para todos ❤

  • 6. María José  |  12 septiembre 2017 - 12:55

    Hola Laura! Yo opino como tu marido, quizá por mi experiencia personal. Bajo mi punto de vista, los miedos de los niños tienen mucha relación con los dibujos que ven y hay que evitar los que se los producen. También creo que hay niños con mucha imaginación a los que hay que tranquilizar a base de paciencia, hablando con ellos e infundiéndoles seguridad. Bonitas fotos.

  • 7. María  |  13 septiembre 2017 - 18:25

    Mi hijo( casi 11 años ) también lo pasó mal con los miedos, x entonces íbamos a la logopeda y ella nos recomendó unos cuentos, no recuerdo el título xq nos fotocopio unos cuantos, los más eficaces.D todos, el q más le ayudó y q aún recuerda( tenía 5 años )fue el dl« cohete rosa ». Cada noche una niña veía 2 cohetes, uno rosa con un hada buena y uno negro con una bruja mala, sin sabr x qué ella elegía el negro y lo pasaba fatal, al confesarselo a su madre, ésta le dijo: tienes q escoger, intentalo con todas tus fuerzas, montante n el cohete rosa, sé felíz, ve con el hada, pasalo bien, come chuches, ten sueños agradables…..a la niña le costó pero finalmente eligió el rosa, así cada noche hasta q todo pasó.
    En el caso d mi hijo tenía q vr con la inseguridad y los miedos escolares.A vecs sus cabecitas infantiles crean estas situaciones xq necesitan atención.

  • 8. Alice  |  14 septiembre 2017 - 19:17

    Uy, los terrores nocturnos…yo tb pasé por ello de niña y ahora como madre. Nosotros vaciamos un bote de spray, lo decoramos con un dibujo precioso que ponía «spray anti-monstruos» y rociamos la habitación antes de dormir (en realidad es agua con un poquito de suavizante de la ropa). Funciona. Te recomiendo 3 libros que harán que Leonardo tenga otro punto de vista sobre los monstruos: Jojó, Marcos ya no tiene miedo y El monstruo Malacresta.
    P.D. una vez te escribí contándote que había leído que «del aburrimiento nacen las mejores ideas» y me encantó ver que tu marido incluía esa frase en un post que escribió este verano sobre el uso de la tecnología por parte de los niños. Un enfoque genial y muy sensato el que describe en él, por cierto.
    Un beso y suerte con los monstruos 😉

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