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28 septiembre 2017

Un dia como “no madre”

¿Habéis pensado alguna vez que pasaría si por un día nos olvidásemos de ser madres?
¿Que sería de nosotras al día siguiente?

Desde que soy madre me he tomado este papel como una misión, pero antes era muy diferente. Era responsable en el trabajo y menos en la vida fuera de la oficina. No me preocupaba demasiado de las cosas y jamás había pensado en tener hijos, salía bastante y pasaba tiempo con mis amigos, cenas, aperitivos, brunch…. Sin embargo desde que ha nacido Leonardo he querido conseguir las mejores notas de esta nueva “tarea” de súper mamá y me he dedicado a ello con alma y cuerpo.
Con Orlando estoy un poco más relajada, aunque sigo siendo una “empollona”, me tomo las cosas con menos ansiedad. Estoy apreciando la vida de pareja y la compañía de los amigos, me apetece hacer planes de mayores otra vez y sobre todo estoy volviendo a sentirme un ser con su personalidad en lugar que “solo” una madre.

El otro día, mientras estaba haciendo mis ejercicios de rehabilitación del suelo pélvico, me puse la playlist de cuando iba al gimnasio y se ha animado mi interior. Me han entrado ganas de fiesta y he imaginado que haría si un hada madrina me diera la posibilidad de vivir un día de “no madre ”.

¿Os ha pasado nunca?

Non es tan fácil pensar como “no madre”, he tenido que concentrarme y cada vez que me he alejado demasiado de la realidad, admito que me ha venido sentimiento de culpabilidad.
He viajado con la mente, mirando desde lejos a mi misma durante un día sin hijos y mas o menos esto es lo que he visto.

Me desperté radiante, como pasa cuando tienes un día libre. Me quedé un rato más a dar vueltas entre las sabanas, hasta que el hambre fue inaguantable y entonces bajé a por el desayuno.
Encendí la música mientras me preparaba un riquísimo café doble, sabiendo que era el primero de muchos y una tostada de chocolate, el de verdad, amargo, que no tiene nada a que ver con la Nutella. Que rico está el desayuno si te lo comes sentada! Tiene otro sabor. Sin prisa alguna me puse a mirar las noticias en el móvil, éstas si que no cambian! Y después Instagram. Mientras navegaba en internet, empezaron a escribir en el grupo de whatsapp para quedar por la noche. Genial, son solo veinticuatro horas, así que, como dice mi amiga Miri “ voy a bailar hasta abajo”.

Me fui a la ducha, pero elegí darme un baño, largo media hora y con sal marina, porque me han dicho que es buenísima para eliminar las toxinas. Llené la bañera de agua caliente, tanto que casi hierve, porque así es como me gusta a mí. Seguí con mi ritual de belleza y por fin pude probar las cremas nuevas que había comprado hacía dos semanas.
Desnuda me puse a bailar por toda la casa, subiendo y bajando la escalera y con la música a todo volumen, sin preocuparme por despertar a alguien, ni de los vecinos.

El día pasó tan rápido que pronto llegó la noche y salí. Vino, bebí mucho vino y al haber perdido la costumbre de beber, no me enteré de como rápidamente me emborraché. Confío en que el hada madrina piense en eso también mañana.
En lugar del coche salí con la bici, me encanta montar en bici durante el verano, con el aire de la noche que me acaricia. El vino hace que me sienta ligera y mis pies pedalearon sin esfuerzo. Llegué a la discoteca, mis amigas habían llegado antes y estaban envueltas en una nube de gente. Todas bailando, con una copa en la mano. Me abalancé sobre la nube yo también, bailamos y nos reímos. Bailé ligera, sin pensar en el día siguiente.

El despertador tocó con la voz de Orlando, le miré y me sonreí. Juntos fuimos al cuarto de Leonardo para despertarle. Me quedé un minuto mirándole y me pareció un angelito. Sentí una fuerte emoción junto a ellos dos. Una sensación de plenitud me invadió por dentro como el vino lo hizo por la noche y fui feliz. Volví a ser la madre de siempre, la que desayuna de pie un café descafeinado, que se ducha en cinco minutos y se pasa el día corriendo.
Mamá, porque tienes los ojos manchados de negro?
Sonreí. Era un resto del maquillaje
Nada, es solo para recordar una cosa.

Jamás volvería atrás por más de un día. Mi hijos han hecho de mi vida un obra maestra.

Nuestros vestidos son de la colección familiar de Envie de Fraise.

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8 Comentarios

  • 1. Rebeca  |  28 septiembre 2017 - 12:23

    Tu post, siempre me dió mucho que pensar antes de quedarme embarazada y estando embarazada, ahora tengo a mis peques de 3 semanas, y siempre he intentado concienciarme de que la vida me iba a cambiar al ser mamá, pero con organización y sin olvidarnos de nosotras, tenemos que proponernos hacer esas cosas que nos hacen disfrutar, aunque se complique al dia siguiente con las rutinas.
    Y como dices bien, jamás volvería para atrás… que bonita sensación ser mamá!!
    Te dejo mi post: 9 meses
    https://diasdecolorines.blogspot.com.es/2017/09/9-meses.html

  • 2. Irene  |  28 septiembre 2017 - 18:35

    Te leo e incluso soy capaz de imaginarme contigo en ese día de “no madre”, qué divertido y qué bonita reflexión. Lo que te queda es disfrutar al 200% de esos pequeños ratitos de “no madre” que te regala la vida de vez en cuando, como la fiesta con tus amigas de ayer en IG 😎

  • 3. Noe  |  28 septiembre 2017 - 22:32

    Hola Laura!
    Que bien escribes!! Y no es tu lengua materna! Que envidia!. Me gustan tus post porque no son nada superficiales como el de otras bloggers. Es bastante auténtico y te doy mi enhorabuena por él!.

  • 4. Noelia  |  29 septiembre 2017 - 09:19

    Precioso Laura. Increíble cómo escribes
    Bss

  • 5. Ani Ote  |  29 septiembre 2017 - 11:03

    Te entiendo taaaaaannnnn biennnn¡¡¡
    felicidades por el blog

  • 6. Estefania  |  29 septiembre 2017 - 12:22

    Holà Laura, soy mama por primera vez desde hace 4 meses y médio… me sacastes una lagrima leyendo tu post. Tanta verdad! Ahora me siento menos sola, gracias ❤️

  • 7. María José  |  2 octubre 2017 - 15:27

    Que bien expresas, Laura, esa necesidad que una madre tiene de evadirse en algún momento de esas responsabilidades que la maternidad conlleva, te entiendo perfectamente. Veo que eres un gran madre que saboreas y valoras a tu familia, que disfrutas de tu situación pese a ese agobio que a veces es lógico sentir. Tus hijos son preciosos al igual que las fotos

  • 8. Alicia  |  2 octubre 2017 - 22:32

    Te alabo el gusto ! Nunca he sentido la maternidad a tu manera…pero a tí es que te apasiona, es una delicia leerte y descubrir una visión tan dulce.
    Un beso

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