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16 octubre 2017

Nos quedarán muchos recuerdos

A mi familia.
Cada día con vosotros es un regalo.
Gracias de corazón.

Un día me levantaré y a mi lado estará José, con algunas arrugas más y sus primeras canas.
Me levantaré y haré los mismos gestos de hace años. Iré al baño, me miraré al espejo y notaré una nueva arruga, me pondré una bata e iré al cuarto de los niños. El cuarto estará vacío, porque los niños han crecido y cada uno ha seguido su camino, vivirán lejos de mí y yo les perseguiré con las llamadas de teléfono. Pasaré mi mano sobre la estantería donde todavía están sus libros, esta vez en orden impecable y las sillas donde solían sentarse a jugar o a estudiar. Me sentaré un ratito en una de las dos camas y miraré por fuera de la ventana. Como siempre me saldrán algunas lagrimas porque los recuerdos estarán vivos dentro de mi. Recordaré cuando me reclinaba sobre estas mismas camas, para despertarles antes de ir al colegio y cuando les acostaba, era mi momento preferido del día.
Nos poníamos muy cerca e inventábamos historias sobre los habitantes de las casas que se veían desde la ventana. Recordaré todas las veces en las que me quejaba del desorden, el que pagaría por ver una vez más. Los hijos llenan la casa, cada espacio, cada esquina. Todo sin ellos aparenta más triste.
Con la mano arreglaré un pliegue de las sabanas planchadas, respiraré profundamente y me secaré las lagrimas. Daré las gracias a Dios de que todos estamos bien y saldré del cuarto. Daré una última ojeada antes de cerrar la puerta.
Bajaré para preparame el café, el mismo que llevo tomando toda la vida, mientras José se quedará en la cama un poquito más. Es increíble como nos acostumbramos a nuestra rutina y creamos hábitos que duran toda la vida, incluso colocar las cosas en los mismos sitios y respetar la misma cadencia del tiempo.
Tomaré mi café sentada en la mesa del salón mientras pensaré en qué preparar para comer. Me pondré a escribir una nota en mi diario, que pienso dejar a mis hijos, hasta que escuche los pasos de José bajar la escalera, entonces cerraré el diario y lo pondré en el cajón donde lo tengo guardado.

Buenos días mi amor. Me dirá él.
Buenos días. Le contestaré yo.

Nos daremos un beso tierno, de ancianos y él se sentará en la mesa a la espera de su desayuno.
Otra vez estaré agradecida de tenerle a él. El hombre que me ha acompañado toda la vida, que durante un tiempo he descuidado un poco a causa de los niños y que me da compañía en mi soledad, me alegra con sus chistes y me mantiene ocupada. Será mi gran tesoro, mi felicidad.

Sentados nos pondremos a hablar sobre diferentes asuntos, las noticias del telediario, nuestros amigos, nuestros hijos… Y él me acariciará la mejilla, cuando verás mis ojos lagrimosos. Porque José será la persona que mejor me conoce.

El día pasará lento y yo sentiré dentro la nostalgia que llevo conmigo como una prenda de vestir, desde que los niños se fueron. Desde que no fueron niños.
Seguiré recordando cosas banales de nuestra vida en cada momento, banales como una vuelta por el centro, o un desayuno. Y los recuerdos me tendrán viva.

El tiempo pasa, a veces parece más rápido, a veces menos, pero todo lo que hacemos es único y jamás volverá. La luz, el sonido, los colores que coinciden en un determinado momento no se repiten, aunque las acciones sean parecidas. Nuestras vidas son únicas y cada día creamos recuerdos. Cada recuerdo encontrará su sitio dentro de nuestra conciencia y se quedará durate toda nuestra existencia. Hay recuerdos que nos aliviarán el alma, que nos llenarán el corazón de amor, que nos harán sentir felices y agradecidos a la vida. Por eso es importante vivir intensamente y conscientes de que todo, por cuanto banal parezca, es importante. Aunque sea un desayuno cualquiera.

Orlando todavía no puede estar sentado, así que hemos colocado en su silla Tripp Trapp, el nido Newborn, un accesorio para bebes de 0 hasta 6 meses, gracias al cual, los más pequeños pueden estar en la mesa con nosotros. La silla es un clásico del diseño nórdico de Stokke y se adapta a cada edad de los niños, hasta que sean mayores. La silla que crece con ellos, la tenemos para Leonardo también.

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9 Comentarios

  • 1. Equip miabamba  |  16 octubre 2017 - 10:02

    Precioso el texto y la reflexión.

    Toda la razón Laura, hay que vivir cada momento intensamente porqué el tiempo vuela y no somos conscientes de cada momento que vivimos.

    Las fotografías una pasada.

    Un abrazo!

    Equipo miabamba
    Complementos de diseño para #MujeresdelSigloXXI
    http://www.miabamba.com

  • 2. Belen  |  16 octubre 2017 - 10:51

    Ohhh que monada de fotos!!!!

    NUEVO POST:

    https://lotofdots.wordpress.com/2017/10/10/pfw-ss18/

    Besos

  • 3. joana  |  16 octubre 2017 - 11:09

    Hola Laura,

    Estas reflexiones tendrían que quedar plasmadas en un libro…Increíble lo bien que has descrito tu futuro, mi presente. Soy relativamente joven y desde hace un mes se independizó mi segundo hijo. La casa ha quedado completamente vacía, silenciosa y triste. El padre de mis hijos y yo seguimos juntos y nuestras miradas lo dicen todo, es una mezcla de tristeza y felicidad, aunque muchos días pese más la primera que la segunda. Ahora empezamos una época de “novios” como dicen algunos (nunca hemos dejado de serlo, aunque a lo largo de todos estos años nuestro corazón quedara lleno buscando la felicidad de nuestros dos hijos). Han sido años emocionalmente la BOMBA donde había días que una se hubiera marchado sin parar de correr a la otra punta del mundo para una vez llegar darse cuenta que tienes que volver otra vez corriendo sin parar porque tu sitio es al lado de ellos, enseñándoles el camino, de la mano, en busca de su felicidad que será a la vez la tuya, la vuestra.
    Si ellos están bien, tu estás bien.
    Un abrazo Laura y gracias por compartir tus pensamientos

    Joana

  • 4. PATRICIA  |  16 octubre 2017 - 12:39

    Laura!!

    Como puedes escribir tan bonito!, todas tus historias me llegan al alma, pero esta ha hecho que se me salten las lagrimas, porque me he visto tal y como lo iba leyendo.

    Gracias por tus palabras!

    Un beso desde Bilbao.

  • 5. Nieves  |  16 octubre 2017 - 13:33

    Una reflexiòn que supongo hemos tenido la mayorìa.
    Pero quiero aprovechar y decirte que va siendo hora de cambiar la foto de portada, ya que has aumentado el “amor “(jajaja) y la familia.
    Kisses

  • 6. lcaldarola  |  16 octubre 2017 - 14:39

    Jajajajja lo he pensado muchas veces!! Creo que lo haré.
    Gracias por recordarmelo

  • 7. Carmenmapg  |  16 octubre 2017 - 18:20

    Qué bonito, Laura.

  • 8. María José  |  18 octubre 2017 - 17:26

    Laura, me ha emocionado tu post, quizá porque ya tengo una edad en la que he vivido las cosas que mencionas. La marcha de los hijos es muy dura, es el “síndrome del nido vacio”. Que afortunada eres al disfrutar de tus niños sin pensar que estás dejando de hacer otras cosas relativas a tu realización personal, pensamiento muy frecuente y humano. Creo que no hay nada más importante que la familia, disfrútala. Ni que decir tiene que las fotos con tus hijos son preciosas. Enhorabuena

  • 9. Irene  |  18 octubre 2017 - 23:21

    Gracias por recordarme lo BONITA que es la vida!!!!!

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