Mamma Mía » El primer amor nunca se olvida.

16 noviembre 2017

El primer amor nunca se olvida.

El primer amor nunca se olvida, pero después hay otro amor y otros más, así que al primero le toca conformarse con no ser el único.
En mi familia José ha sido mi primer amor. Le he cortejado utilizando todas mis armas de mujer y lo he conquistado. Nuestra relación de pareja ha sido intensa y demasiado corta, tanto que diría que la verdadera relación empezó como familia, de tres. Todo lo que hay antes de Leonardo lo hemos vivido con kilómetros de distancia entre nosotros, incluso mi embarazo.
Ha sido romántico, una historia digna de una novela, pero que lleva consigo una cola larga que se enreda en cada obstáculo. Miro atrás y estoy emocionada, sin embargo ahora echo de menos tiempo a solas con José, sin la responsabilidad de ser padres.

Leonardo ha nacido un día de sol en pleno invierno. Ha salido de mi cuerpo inclinado a cuatro patas, mientras agarraba la cintura de José. Lo hicimos juntos, es nuestro último recuerdo como pareja.
Pequeño y arrugados, el cuerpecito de la criatura que tenía en mis brazos, olía bastante mal, pero no podía parar de darle besos y quererle como a nadie antes. Mi amor para él superó a todos los otros amores que tuve hasta entonces. Y sobre todo sabía diferente. Sabía a inmensidad y leche, a ternura vivida, a plenitud interior. José lloraba pero no sentía lo mismo que yo, nunca le pregunté nada, puede que lo niegue, pero yo sigo pensando que el sentimiento de una madre, por lo menos en los primeros días de vida de un bebé, es más intenso que el de un padre. Nosotras hemos entrenado durante meses y hemos sufrido dando a luz, mientras que ellos se han quedado a la espera. La felicidad se ha mezclado con la conciencia de que ha llegado un nuevo amor. El cual probablemente trepará el podio hasta llegar a la primera posición, donde ahora estaban ellos solos.

Efectivamente en mi caso Leonardo ha ganado la medalla de oro en poco tiempo y sin competir. No ha cambiado mi sentimiento hacia José sino que ha pasado de ser mi centro de atención, a mi mano derecha. – José que sepas que no podría vivir sin ti, siento mucho la falta de sorpresas y cuidados a la que te había acostumbrado, pero ahora te necesito como ayuda, para poder salir intacta de esta vorágine que me toma día tras día – .

Mientras los hombres más o menos “aceptan sin quejarse” el cambio, los primeros hijos tardan más en adaptarse al desplazamiento. Cuando llega un herman@, otra vez se produce el efecto podio y por varias circunstancia el nuevo amor llega a la posición más alta. Otra vez no equivale a un cambio de sentimientos, que se mantienen exactamente iguales, sino de causas mayores vinculadas a las necesidades del más pequeño.
Este proceso para mí ha sido más largo que la primera vez, los primeros días desde el nacimiento de Orlando fueron traumáticos, tuve que aceptar mi incapacidad de ser la madre de siempre y de poder atender a Leonardo igual que antes. Me he castigado día tras día por no ser capaz de dividirme en dos partes iguales. Os vendrá bien a los dos esta “separación” me dijo mi papá, pero fue duro de aceptar.
A día de hoy estoy más tranquila, yo también me he acostumbrado a ser una “mamá limitada”, que se agota y a veces se pone nerviosa. Hago lo que puedo e intento no angustiarme.
Me paso los días detrás de Orlando, mientras que por la noche, me subo al cuarto con Leonardo y le cuento una historia, hasta que se duerme, entonces le bendigo con la mano, me quedo a su lado y le miro.

Te veo largo Leonardo, ocupas ya todo el lado corto de tu enorme cama, desproporcionada para un niño de tu edad, pero la disfrutaste, la cuna nunca te gustó mucho, mientras aquí empezaste a dormir bien. Veo el tiempo correr y desde que vino al mundo tu hermano, va aún más rápido, porque juraría que ayer no eras tan largo. Puede que me haya distraído más de lo normal y tú, mientras tanto, has seguido creciendo rápidamente, bajo mis ojos ocupados en vigilar a tu hermano.
Éste es el único momento del día en el que puedo estar sola contigo, mientras tú duermes, mientras todos duermen. En el silencio siento la carrera del tiempo, que viene a atraparme por la garganta y recordarme que se llevará todo. Tu voz de niño, tus manos y pies todavía pequeños, tu voz aguda y la dependencia de mí, que muestras a través de tus solicitudes continuas y cuando me acaricias el pelo o me pides cogerte en brazos. En el futuro, si Dios quiere y si he sido una buena madre, la dependencia se convertirá en ratos en los que estaremos juntos, disfrutando recíprocamente de nuestra compañía.
En la casi oscuridad de tu habitación, iluminada solo por el brillo de la luna que entra por la ventana, miro a tu carita relajada, te beso. Te beso hasta que estás a punto de despertarte y entonces paro. Te susurro que te quiero. Nunca sabrás de estas efusiones de amor nocturnas.
No es fácil ser el primero, cuando llega el segundo a superarte, pero tú lo estás haciendo de maravilla y dentro mi corazón seguirás estando en el podio más alto, solo que lo estarás compartiendo con el resto de tu familia.

Foto de Jesús Romero.

Llevo un jersey de Herdem para H&M, zapatos de Avec Modération, bolso de Marc by Marc Jacobs.
Leonardo lleva una sudadera de Benetton, pantalón de Cos, calcettines de Jimmy Lion y zapatillas de Mini Rodini y Adidas.
Orlando lleva un body de cuello alto de Petit Bateau y culotte con tirantes de Carminitta.

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18 Comentarios

  • 1. Paula  |  16 noviembre 2017 - 09:45

    Qué bonito Laura! un abrazo

  • 2. Rebeca  |  16 noviembre 2017 - 09:54

    Hoy me has hecho llorar… Gracias por tu blog!!

  • 3. rocio  |  16 noviembre 2017 - 10:40

    No se puede escribir mas bonito. No se puede hacer sentir mas que como lo cuentas tú. No me puedo identificar mas contigo…con como lo vives, con como lo sientes

    gracias¡

  • 4. Tess  |  16 noviembre 2017 - 11:08

    Precio relato Laura, me encanta como escribes. Ya te lo he dicho en alguna ocasión. Un abrazo

  • 5. Marina  |  16 noviembre 2017 - 11:51

    Que post más bonito!

    Me gusta mucho la sensibilidad que tienes para escribir, estuve viviendo 1 año en Bologna y me llevé la admiración que tenéis en Italia por la belleza en todo lo que hacéis 🙂 Auguri

  • 6. Ainhoa  |  16 noviembre 2017 - 11:57

    Qué bonito Laura, me has emocionado…me encanta la manera que tienes de expresar estos sentimientos….Con tanta empatía y sensibilidad no cabe duda de que lo estás haciendo genial como madre. Enhorabuena por el post.

  • 7. AnaC  |  16 noviembre 2017 - 12:45

    HERMOSÍSIMO TEXTO. Bellísimas reflexiones que comparto como mami que también soy. Gracias.

  • 8. Solazo  |  16 noviembre 2017 - 14:25

    Emocionada. Totalmente identificada contigo

  • 9. Ani Ote  |  16 noviembre 2017 - 14:36

    Hola Laura ¡ A mi la palabra podio no me termina de convencer..tengo dos hijos , cuando nacieron supe que ese amor q estaba comenzando iba a crecer y crecer pero en ningún momento suplantó o cambió el amor q siento hacia mi chico.Siento q lo planteas como una competición por haber quién gana o a quién quiero más.. Adoro a mis hijos pero a mi marido le quiero más todavía q el día q nos casamos pq hemos cuidado el amor y reservado ntros momentos.Ahora mis hijos tienen 10 y 13 años y empiezan a tener sus planes con sus amigos y EL Y Yo seguimos ntra vida en pareja feliz.

  • 10. rocio  |  16 noviembre 2017 - 15:55

    Ani Ote..te entiendo lo que quieres decir. Desde luego son amores diferentes y no tienen que competir. Pero si lo hicieran, yo tengo claro que mi hijo siempre estará por encima de mi pareja, pero es mas…espero y deseo que para él también sea asi. Que quiera a mi hijo por encima de mí y de cualquiera. Al fin y al cabo, las parejas se encuentran por el mundo. Al hijo deciden entre los dos traerle al mundo…debería ser para quererle mas que a nadie.

  • 11. María  |  16 noviembre 2017 - 16:49

    También beso a mi hijo mientras duerme, a veces se revuelve n la cama, para q le deje.n paz supongo, le aparto el pelo d la frente y le miro..y le remiro…q pena no vr ya al bebé q fue, pero es un regalo tenerle…le hablo bajito y cierro su puerta pensando q tal vz no le merezco y se m saltan.las lágrimas…y d repento oigo con voz soñolienta: « q sueñes con.los angelitos y q no tengas pesadillas », entonces m recompongo rapidamente, es la frase q nos dic cada día a su padre y a mí antes d dormirse, le tranquiliza, a él y siento q a mí también.

  • 12. Irene  |  16 noviembre 2017 - 17:08

    S U B L I M E !!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!

  • 13. Maria José  |  16 noviembre 2017 - 19:21

    Que forma tan tierna tienes, Laura, de expresar esos sentimientos tan profundos que nos inspiran nuestros hijos. El amor de madre es inmenso, pero también el de padre, lo que sucede es que en general los hombres son menos expresivos. Sin duda que los primogénitos se hacen mayores antes de tiempo, es ley de vida y hay que tener mucha delicadeza para que no se produzcan traumas. Tu familia es perfecta y las fotos preciosas!

  • 14. Sara  |  16 noviembre 2017 - 21:51

    Es precioso lo que escribes…y llega al corazón. He sido mamá por primera vez hace diez meses y tus letras me emocionan como cuando veo a mi bebé y siento que esto durará solo un tiempo. Transmites que eres una mamá impresionante y que aunq es duro estas dispuestas a sentir este momento con intensidad.

  • 15. Haridian  |  17 noviembre 2017 - 10:55

    ufff bajándome las lagrimas estoy ahora que acabo de leer tu post, escribes tan bonito y con tanto sentimiento…no tengo un segundo hijo, solo una primera pero puedo imaginarme lo que se siente solo de leerte…un abrazo

  • 16. SANDRA MIRAT  |  18 noviembre 2017 - 00:32

    Laura!!! Los pelos de punta. Solo tú sabes transmitir de esta manera tan increíble sentimientos que compartimos y sobre los que no solemos pararnos a reflexionar (este ritmo de vida a veces no nos deja ver lo que es realmente importante). Enhorabuena porque cada día es un regalo leerte. Gracias!! 😉 bss

  • 17. Sara  |  20 noviembre 2017 - 00:40

    Muero de amor….que blog más especial. Me encanta como escribes!!

  • 18. Thania  |  24 noviembre 2017 - 05:03

    Hola , me encanta como escribes y como expresas lo que supone la maternidad y el día a día. Las lagrimas me han caído mientras leía este post .Todo se vuelve una vorágine donde lo maravilloso es tenerlos a ellos. No te juzgues, siempre queremos dar más, lo haces de maravilla.

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