Mamma Mía » Como sobrevive una mamá maniatica

23 noviembre 2017

Como sobrevive una mamá maniatica

No hay duda de que soy una mujer maniática y antes que eso, fui una niña limpia y ordenada. Mis pequeñas manías han ido creciendo conmigo, a ellas sumo las de mi santa madre que, con insistencia y tenacidad durante años, me ha inculcado las suyas y un día me di cuenta de que ya formaban parte de mi.
Soy un producto de mi madre, aunque me he negado a ir bajo su sombra en algunas cosas que para mí no tenían ningún sentido, por mucho que ella se esforzará en dárselo, o que simplemente no me apetecían porque no entraban en mi esquema mental (ósea la lógica que aplico a todo y que no siempre se basa en el sentido común). Todos tenemos un esquema mental, incluso las personas desordenadas (que solo con pensarlas me entra un escalofrío), pero las maniáticas especialmente. Yo por ejemplo soy bastante fan de la simetría, así que subo todas las persianas a la misma altura y ordeno los cojines según una línea imaginaria. Los productos del baño también tienen su concepto estético, que normalmente va por cromatismo o en función de su forma, algunas veces, las que menos, según su uso.
Podría hacer una lista de todas mis manías hasta que se agote el espacio disponible en el ordenador, pero prefiero hablar de cómo una maniática sobrevive en una casa con niños.
Con un trabajo mental sobre la paciencia prevalentemente y cerrando los ojos.

En mi caso antes que los niños hay una “lucha” agotadora y constante con José, yo me paso el día machacándole con frases como: “Este no es su sitio”, “Mmm… veo que aquí fuera hay cuatro pares de zapatos, a ver cuantas son míos…. ah ninguna! Son todos tuyos amor :)… Pero sabes que el máximo consentido son dos”

En estos momentos es cuando me doy cuenta de que mi madre se ha adueñado de mi cuerpo y está hablando a través de mi. Me molesto a mi misma, imaginando a José como lo tengo. Por otro lado, hay que decir que este chico con síndrome del mimoso, no hace nada, sino que al revés, en cuanto me descuido, se aprovecha sin piedad. Un día la chica que estaba limpiando me dijo: Esta chaqueta que está en la escalera, hay que guardarla?

Si gracias!

Tiene que ser, que José en un momento de evidente cansancio, no llegó a abrir el armario y dejó la chaqueta tirada en la escalera (a un metro de distancia del armario). Se quedó allí durante días, hasta que “alguien” la guardó.

El síndrome del mimoso afecta a muchos hombres y se basa en el lema “No hagas nada que otro podría hacer por ti”. (Por otro se entiende que será la madre, la esposa, la hermana… la hija también).

Con Leonardo pude controlar bastante bien el orden en casa, intento educarle para que no tenga el mismo síndrome y con la excusa de una pegatina, o una carita feliz, le animo a guardar los juguetes, a poner su plato en la cocina una vez terminada la comida etc. (Si no funcionara lo de la pegatina os aconsejo decirle expresamente: Mira que todos los juguetes no guardados, por la noche desaparecen! O mañana la chica va a pasar la aspiradora y tú sabes que el lego que está en el suelo lo va a aspirar. Casi siempre funciona).

Desde que está Orlando ha ganado la fuerza de tres contra uno y he tenido que cambiar yo. Me ha costado unos días de auto terapia, pero más o menos lo he conseguido y sin tics nerviosos!

La casa ya no es la de antes, el pasillo de entrada no está despegado, así que he recurrido a un truco sencillo y he predispuesto las cosas a efecto gimkana, para que nuestros invitados se diviertan cuando lleguen.
El tendedero forma parte del mobiliario del salón. Creo que los diseñadores de interiores tendrían que volcarse a diseñar un tendedero de tendencia, para todas las que estáis en mi misma situación. Algo ergonómico, o de un material flexible, o que seca la ropa al instante. Junto al tendedero, ocupan una zona del salón las partes del cochecito de Orlando que están esperando a que venga su turno para utilizarlas, a lo mejor dentro de un año!
El diseño de la casa coge todo otro formato estilístico cuando hay niños correteando por allí. Los objetos de decoración son sustituidos por los juguetes de madera, con la excusa de que somos modernos (en realidad no sé ya dónde ponerlos), los armarios del dormitorio de los niños se han convertido en una pizarra donde puedan desfogar su creatividad. Esta idea me vino un día, después de que Leonardo pintara con un bolígrafo (que no se quita ni con lejía ni rezando) todo un lado del sofá, pensando que había hecho una cosa graciosa. Cuando terminó me lo enseñó con tal orgullo, que no fui capaz de enfadarme, pero le redirigí su creatividad al armario. (Para que no se sintiera un niño común, que usa papel A4  jajaj).

Lo mismo me pasó con la ropa, me lo pienso dos veces antes de ponerme mi camisa preferida, porque sé que casi seguro acabará llena de baba o con una vomitadita, los jersey tienen mas pelos que mi cabeza (bendita sea lactancia) y los vestido olvidados porque tendría que desnudarme para dar el pecho…

Mi consejo es no desesperarse y como decía antes, mejor cerrar los ojos como en una escena muy fuerte de una peli de terror. Y luego ejercitar la paciencia, que es infinita, hacer una lista de las prioridades (seguro que salud y tranquilidad estarán en las primeras posiciones), repetir como un mantra que el caos es creatividad y ordenar como se pueda, aunque sea con una sola mano, mientras con la otra sujetamos a un bebé.

Acordaros de que ser madre es un poco como formar parte de un circo, mejor aceptarlo e intentar tomárselo con ironía, al final también de eso se puede aprender . Estoy segura de que me convertiré en una mujer más tolerable, mientras que no me caiga resbalando con los calcetines abandonados de José o no pise con los pies descalzos una pieza de lego (duele muchísimo).

Así son las casas con niños. Vivas.

Bedroom clipart messy bed

Sígueme en Facebook, Instagram y Twitter: Laura.Caldarola


5 Comentarios

  • 1. Marta  |  23 noviembre 2017 - 14:48

    Cuanto te comprendo, sobre todo en relacion con tu marido. Yo he tenido gemelas pero al menos cuando se hace el juego de “mettere a posto” ellas lo hacen!!!!!

  • 2. Yaël  |  23 noviembre 2017 - 15:42

    Te leo siempre, pero nunca comento .. Yo también tengo dos chicos, mi mayor se llamar Leo y tiene 6 años, y mi peque 2. Y soy de las que también sube todas las persianas a la misma altura jaja! Soy súper maniática, y como me gustaría no serlo tanto. Bendita paciencia!

  • 3. Maria  |  23 noviembre 2017 - 21:55

    Hola Laura, gracias por compartir esos momentos tan “íntimos” tuyos por lo de poco bonitos y muy reales. Leer este día a día tuyo hace que el mío sea mas llevadero y lógico, ya que hasta las mamis mas guapas y optimistas como tu, tienen sus casas invadidas por mil trastos desperdigados muy a pesar suyo, cosa que pasa en mi casa tooodos los días, o te pasas el día discutiendo por que recojan o te lo pasas recogiendo tu, o cierras los ojos y piensas que seguro que eso también le pasa a las mamis mas blogueras y estupendas como tu. Un alivio para mi paz interior. Y como dice mi madre: no soy perfecta soy pluscuanperfecta

  • 4. Maria José  |  23 noviembre 2017 - 23:29

    Cuanta razón tienes, Laura, al decir que los hombres (en general, siempre hay excepciones) tienen un concepto del orden diferente al nuestro, sin duda que la educación recibida a ese respecto influye pero también el hecho de que no le den la importancia que nosotras a que las cosas estén en su sitio. Yo he llegado a la conclusión de que me cuesta menos recogerlo que decirlo varias veces. Es cierto que la acumulación de cosas hace que sea más difícil mantener el orden, quizá desprendernos de las innecesarias ayude. Sin duda que con niños pequeños todo se complica.

  • 5. Ana  |  24 noviembre 2017 - 00:09

    Hola Laura!
    Me incluyo en el grupo, soy muy amante del orden, las manías ya se me pasaron (con un “mimoso”, que yo mas bien llamo vago malcriado por esta puñetera sociedad patriarcal, en el que son mas machistas las madres que los padres). Con un niño de año y medio s uy difícil tener la casa y la ropa, incluso hasta arreglarse una misma, como antes. Ahora viene el segundo en camino…. que en vez de pan bajo el brazo me traiga muuuuuucha paciencia. La voy a necesitar.
    El salon lo tengo igual, silla corre pasillos y legos por todos lados. Lo peor es que todos los días enrollo la alfombra para que no me la manchen 😛

Deja un comentario

Requerido

Requerido, (permanecerá oculto)


+ 5 = doce

Subscríbete a los comentarios vía RSS