Mamma Mía » ¿Cuando pasaste de ser un bebé a un niño mayor?

11 enero 2018

¿Cuando pasaste de ser un bebé a un niño mayor?

No recuerdo cuando fue la última vez que dormimos juntos, pero me gustaría poderla mirar por un agujerito aunque sea desde lejos. Una entre todas esas noches pasadas en tu cama, porque te despertabas en medio de la noche y me llamabas: “Mamma”, o porque cuando me acostaba contigo para dormirte, me quedaba dormida yo también.
Desde que ha llegado Orlando he dejado mi sitio a papá, tu voz por la noche llama su nombre y te has acostumbrado a despertarte con él. Mientras tanto creces rápido, te veo grande en todo de repente. No recuerdo cuándo fuiste bebé y ¿Cuándo te convertiste en niño mayor?

El tiempo nos engaña con días eternos y años rápidos.
Nos confunde hasta que un día buscamos el llanto del bebé y nos damos cuenta de que se ha convertido en palabras, que los pasos basculantes y desgarbados se han convertido en carreras, que los “te quiero” se han convertido en silencios y las camas desordenadas en camas vacías.
El tiempo juega al pilla pilla y, por mucho que nos esforcemos y extendamos los brazos y las manos para agarrarle, él siempre gana.

Anoche querías ir a dormir conmigo, como siempre desde que naciste, aunque si ahora tenemos menos ocasiones porque alguna vez coincide con que estoy durmiendo a Orlando y entonces vas con papá. Estaba amamantando sentada en la cama y te escuché decir a tu padre quiero dormir con mamá y escuche tus pasos llegar a mi habitación. Sé que prefieres dormir en la tuya, pero esta vez te conformaste con quedarte allí y mirarnos, hasta que te dormiste. Sin tocarme el pelo, como a ti te gusta, sin que te acariciara y te besara. Sin contacto, solo como un espectador silencioso.

Eres muy sensible e inteligente y la madurez con la que estás afrontando la llegada de tu hermano es increíble. Sin duda yo soy la que lo lleva peor. Me duele no poder entregarme a ti por completo como siempre he hecho y darte lo que necesitas en el momento que lo necesitas. Me duele que te duermas sin mis besos protectores, sin mis caricias tiernas y tus manos enredadas en mi pelo. No me quiero perder ninguno de estos momentos, hasta que no sea tú el que lo quiera, porque te has hecho mayor.
Tengo la sensación de que estás creciendo más rápido desde que nos desapegamos, pero a la vez siento que todavía me necesitas, mi tesoro.

Ser madre de dos me llena profundamente pero me frustra, por lo menos de momento, supongo que cuando Orlando se haga mayor, será más fácil dividirme en partes iguales. Todavía estoy dedicada a Orlando al noventa por ciento, porque es él quien más me necesita, no hay otra posibilidad y me da una pena inmensa haberte quitado las atenciones y los gestos que hasta ahora estaban dedicados a ti exclusivamente.
A veces me dices: “Mamma a mi nadie me da besos”, cuando estoy dando besitos a Orlando, es la única forma de protesta que tienes y me hace mucha gracia. Pero tienes razón, te beso menos que antes y te pido perdón por estar menos pendiente de ti y por contestarte a veces “hazlo tú solo que eres capaz” o “ahora no puedo”.

El tiempo para nosotros dos ha pasado dejándonos recuerdos para llenar el futuro y días para compartir entre cuatro por delante.
Orlando nos regalará momentos especiales, verás y aunque es diferente, lo disfrutaremos. Intentaré ser dos madres en una, dividida en dos partes iguales y eficaz como una. No quiero equivocarme ni si quiera en un solo beso más dado a uno que al otro, pero quiero besaros sin parar a los dos.

Algunas de vosotras me habéis preguntado cómo llevo la segunda maternidad, yo a la vez os lo pregunto a vosotras. ¿Os ha pasado lo mismo que a mí? Vivir la segunda maternidad con la frustración de no poder atender al primero igual que antes, de tener menos momentos para disfrutar con él? Sentís nostalgia de vuestra relación con el primer hijo, aunque jamás volveríais atras? Para mi Orlando es la cosa más bonita del mundo, le quiero con todo mi ser y es bienvenido a nuestra familia, que ahora me gusta más que nunca.

Me gustaría mucho escuchar vuestras experiencias.

Un abrazo!!

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14 Comentarios

  • 1. Sandra  |  11 enero 2018 - 12:50

    Hola!
    Durante el primer mes fue lo más duro, La sensación de abandono hacia la mayor era profunda. Dejó de pedirme todo a mí y me sustituyó por su padre, eso junto a las hormonas me lo hizo pasar fatal. Más adelante y al dejar la lactancia materna todo se relaja mucho más y he podido volver a disfrutar de mi pequeña como lo hacía cuando era la única. Todo lo malo pasa y ellos SIEMPRE estarán ahí cuando puedas dedicarle más tiempo.

  • 2. Marta  |  11 enero 2018 - 16:32

    Laura, me encanta todo lo escribes, te has convertido en mi lectura semanal preferida!
    De verdad que deberías plantearte escribir un libro!
    Un beso

    Marta

  • 3. lcaldarola  |  11 enero 2018 - 16:38

    Hola Marta!!
    Que linda, muchas gracias….
    pues quizás qué hará una sorpresa 😉
    Besos

  • 4. Bea  |  11 enero 2018 - 22:05

    Laura…tus palabras son mi reflejo más profundo. Soy mamá de niño y niña. Cuando iba a nacer la hermanita pequeña, solo me pedía a mi misma….tener la capacidad para tratar a mi hijo mayor como siempre lo había hecho. Tan solo tenia 23meses cuando su hermana vino al mundo. Desde entonces….todo ha pasado muy deprisa…y él, ha crecido…sin apenas darme cuenta…
    Me siento muy mal…porque siento que no he estado al cien por cien con ninguno de mis dos hijos.
    Ahora que tienen 4 y dos añitos….quisiera echar atrás…y devolverle todos los besos que quizá no le di…
    No sé cómo explicarme…pero tengo la misma sensación que tú.
    Mil gracias, por escribir sobre este tema…del que no se suele hablar…Gracias

  • 5. Jimena  |  11 enero 2018 - 23:08

    Me siento muy identificada. Gracias por poner palabra a los sentimientos.
    He visto que pides consejos, en instagram pero todavía no lo controlo mucho,para el catarro de Orlando. A mí me van genial, pero genial, los aceites esenciales. Vi un vídeo de Belén Canalejo( balamoda), y desde entonces mis peques están mucho mejor. Te lo recomiendo.
    Un abrazo y de nuevo gracias!

  • 6. Rebeca  |  12 enero 2018 - 01:11

    Hola Laura:
    Tengo una amiga que tuvo a su hijo dos meses antes de que mis mellizos llegasen a este mundo. Siempre la miro y la envidio: envidio ese contacto permanente, esas caricias exclusivas, esa intimidad, esa manera de mirar pausada, sin prisas. Y ella no me entiende. Para mí eso ha sido imposible e impensable, una caricia a cada uno, un beso a cada uno, un cansancio constante, dos formas de ser diferentes con sus necesidades y sus atenciones a cada uno. Me preguntó muy a menudo cómo será el tener un sólo hijo y besarlo sin prisas, sin tener a otro reclamando tu atención, sin sentirme culpable por dedicar más tiempo a uno o a otro. Han pasado ya 20 meses, ya dejan de ser bebés poco a poco, cada día necesitan un poco menos de mí y me alegro, por pensar en recuperar algo de mi tiempo, porque veo cómo he hecho que poco a poco sean niños seguros e independientes, pero cada día añoro un poco más el haber pasado por la maternidad con tanta prisa, con tanto trabajo, por tan poco tiempo exclusivo. Ahora solamente me queda pensar en cómo podría haber sido y en dar gracias por lo que ha sido y es: la mejor experiencia de mi vida.

  • 7. Dentista  |  12 enero 2018 - 09:32

    cuanta razon tiene el articulo!!jijiji

  • 8. María José  |  12 enero 2018 - 11:54

    Laura, es comprensible que la llegada de un segundo hijo haga que tus atenciones al primero disminuyan porque el tiempo del que se dispone es menor. Yo personalmente recuerdo muchas más cosas de la infancia de mi primer hijo que del segundo: momento en que empezó a caminar, caída del primer diente…., es inevitable. Con el tiempo los iguales y tu amor por los dos es igual e inmenso, todo lo que les suceda te afecta ya sea bueno o regular. Es la vida. Las fotos son preciosas.

  • 9. Rebecca  |  12 enero 2018 - 19:05

    Cómo te entiendo Laura!!!! Tengo dos niños 4 años él y 5 meses ella. Te leo y me identifico totalmente contigo, creo que todas las mamás seamos de donde seamos, nos dediquemos a lo que nos dediquemos tenemos los mismos miedos e inseguridades. Yo intento sacar todos los días un ratito para el mayor, solos él y yo, llevarle y traerle del cole siempre que puedo, bañarle y hacerle participe de los cuidados de su hermana (le da él las gotas vitaminas D todos las noches, me ayuda en el baño, ahora con los purés le da él cuando le apetece….). Para los catarros lo más importante un pediatra de tu total confianza y no liarte con mil opiniones de mil personas diferentes (soy médico) y por tu parte mucho amor, que veo que te “sobra” y paciencia mucha paciencia.

  • 10. sara  |  15 enero 2018 - 14:50

    Laura todos tus post me hacen llorar de emoción. Que bien plasmas tu interior, cómo nos trasladas a tu día a día. Es impresionante…Una vez más , enhorabuena por cómo escribes.

  • 11. Raquel  |  15 enero 2018 - 17:23

    Querida Laura, estoy recomponiéndome de este post, se me han llenado los ojos de lágrimas, ha sido un regalo encontrarte, yo también soy mamá de dos chicos, mi bebe mayor tiene 2 años y medio y el pequeño nació el mismo día que Orlando, por eso os siento tan especiales y tan cerca. A mi me pasa un poco al revés, aunque sigo con la lactancia y seguiré mientras el quiera, es llegar el mayor de la guarde y dedicarme en cuerpo y alma a él, y a veces siento que no soy buena madre con el pequeño. Sin duda ese episodio de la puerta, en mi caso llorando y diciendo papá nooooo, quiero ir con mi mamaaaaaaa…… es de las perores cosas que recuerdo. Eso sí, como bien dices, ahora si siento que somos una familia completa, somos más felices siendo 4, de eso no hay duda!!!! Gracias por aparecer, gracias por compartir, gracias por acompañarme y guiarme en este maravilloso camino. Os mando miles de besos

  • 12. Sol  |  15 enero 2018 - 20:17

    Así me encuentro yo … has descrito lo mismito que yo siento. Tengo un niño de 4 y un bebé de 20 días y aunque ahora mismo ya me he hecho un poco más a la nueva situación m, todavía lloro cuando no me ven por qué echo taaaaanto de menos tenerle cerca, dormir juntos rascándole la cabeza ( el pobre se duerme antes de que acabe de tomar su hermano y se queda esperando ). Se que pasará y que todo encajara otra vez en su sitio pero ahora mismo no puedo evitar sentir nostalgia de mí niño y celos del padre
    Me encantan los temas que tocas y como te expresas Laura, no sabes lo que ayuda ver que no estamos solas con nuestros sentimientos

  • 13. Irene  |  17 enero 2018 - 04:32

    Otra mas que se suma a ese sentimiento. La pequeña Lucia ha llegado para completar nuestro mundo pero al igual que tu también echo de menos algunas cosas que hacia con mi mayor. Daniel lo estas haciendo muy bien, con tus 4 añitos eres un niño cariñoso y responsable, tu hermana tendra un buen ejemplo al que imitar. Estoy deseando veros jugar juntos!!!
    Laura has puestos palabras a mis sentimientos podria haber sido quien escribiera estas lineas. Me encanta tu blog!!

  • 14. Vic  |  19 enero 2018 - 11:55

    Yo, es por eso q tan bien relatas, decidi esperar 9 años de un hijo a otro. Solté una mano…para empezar a tirar de otra. La diferencia de edad tiene muchas desventajas, pero a mis dos hijos y al papa y a mi, nos ha dado muchas mas ventajas. Besos Laura…todo pasa! Y muy rapido

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