Mamma Mía » ¿Quien seréis de mayores, hijos?

22 febrero 2018

¿Quien seréis de mayores, hijos?

Tengo la sensación de que cuando oscurece y llega la calma de la noche, también nuestros pensamiento cogen otras apariencias. Sin el sol que alegra el corazón, la profundidad del alma sobresale y llega a dar voz a los sentimientos más profundos. Cuando la habitación se ilumina de la sola luz de la luna y nosotros nos convertimos en sombras que se mueven en el crepúsculo, te miro. Tu silueta de bebé, a cuatro patas se agita adelante y atrás, inquieta y tensa. Eres todo un nervio, una flor túrgida que está floreciendo. Miro la curvatura de tu espalda, frágil y fuerte a la vez, cubierta de una piel tan suave, que se percibe hasta en la oscuridad. Me provocas una sensación de ternura infinita. Cada célula de mi cuerpo, cada nervio y músculo, responde a las señalas que el instinto maternal me envía y siento la necesidad de cuidarte, de protegerte y amarte muchísimo. Esta sensación es tan fuerte que el imaginarte mayor, llega como una flecha que abre una brecha de pena en mi corazón de madre. Llegará el día en el que ya no seré capaz de protegerte, porque el niño que eres te habrá dejado y las experiencias habrán contaminado tu ánimo ingenuo y puro. En su lugar habrá un cuerpo maduro. Tu fragilidad se habrá convertido en fuerza, para poder sostener el peso de las cargas que la vida te pondrá. Tu curiosidad por todo y que ahora leo a través de tus movimientos, cuando estiras todo tu cuerpo hacía adelante para mirar o coger algo, se habrá convertido en conocimiento y con suerte en sabiduría.

En muchos años, que pasarán de prisa, tu cuerpo será el de un hombre y también tu conciencia. Tu piel será más dura y tu corazón también. La ilusión de tus pequeñas metas, que cada día celebras con una sonrisa desvergonzada, se habrá convertido en satisfacción al lograr grandes objetivos y en decepción cuando no los hayas conseguidos.
El pequeño se convertirá en grande.
Me estoy preparando, o casi, porque todavía disfruto de ti, en lo que tendré que hacer en ese momento.
En cómo emplear la misma atención para protegerte de los golpes, que serán diferentes de los de ahora y más duros que la pared.
A como guiarte a que no te choques con los obstáculos que encontrarás en tu camino, los que ahora fácilmente quito con mis manos.
A como transmitirte mi experiencia sin molestarte, quizás bajo la apariencia de un consejo, en lugar de las ordenes y las reglas que te pongo ahora y que te obligo a respetar.
En cómo ayudarte en tus tareas cuando no seas tú quien me lo pida o suplicas como haces ahora. “Mamá por favor me haces esto? Me das eso?….
En cómo sanarte de las heridas sabiendo que ya no me verás nada de mágico.
En cómo estar presente en todos los momentos en los que lo necesitarás, sin adivinarlo como lo hago ahora, que te conozco mejor que tu mismo.
En cómo quererte en silencio, porque los besos pegajosos y los abrazos desvergonzados que te doy ahora, no te harán especial ilusión.

También aprenderé de ti, ya lo estoy haciendo. Los niños tienen un potencial enorme y mucho que enseñar a los mayores. Aprendemos recíprocamente los unos de los otros.

¿Quien serás de mayor? ¿Quien seréis de mayores, hijos?
¿Que se esconderá detrás de los nombres que he elegido para vosotros?
¿Que hombres saldrán de los cuerpos de los niños que he educado según mi criterio?
¿Que elecciones haríais solos? Por fin sin vuestros padres que os guían.

Ser madre es un trabajo difícil, que implica sacrificio y a veces equivocaciones y aunque dure toda la vida, empieza cuando ya somos mayores, mientras que crecer es un trabajo que empieza en el momento en el que nacemos y aunque tenemos a alguien como los padres, para ayudarnos, no es nada fácil. El camino es el nuestro. Ser nosotros mismos, respetándonos y valorando nuestras ideas, priorizando nuestros pensamientos, escuchando a los demás solo después de haber escuchado a nuestro corazón, soñar y perseguir nuestros sueños, ser personas que sienten, que aman, que sufren, que viven. Ser capaces de adaptar nuestra vida a nuestro ser y nuestro ser a nuestra vida es una tarea complicada.

Nadie puede crecer en vuestro lugar, ni ser el resultado de ese crecimiento en vuestro lugar. Como madre lo que puedo hacer, lo que deseo hacer, si me lo permitís, es acompañaros durante este camino y ojalá que sea largo y feliz.

Hijos os quiero desde antes de que llegarais a este mundo y hasta todos las vidas que vendrán después.

El problema con la familia es que los hijos abandonan un día la infancia, pero los padres nunca dejan la paternidad.
Osho (1931 – 1990), místico indio, filósofo, gurú y maestro de un movimiento espiritual.

Foto de Jesús Romero.

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5 Comentarios

  • 1. Ainhoa  |  22 febrero 2018 - 13:44

    Y con esta ya van las 416 veces que me has hecho llorar! jajaja, no, en serio, un gran post como siempre Laura…

    La frase final aunque no es tuya (pero podría serlo) me ha encantado!

    Un abrazo!

  • 2. María  |  22 febrero 2018 - 16:43

    Cada día d mi vida dsd q soy madre m pregunto cuando m voy a dormir si lo estaré haciendo bien con mi hijo, supongo q hay otras como yo, q quieren darlo todo sin atosigar ni presionar pero intentando guiar x el camino correcto.Nunca obtengo respuesta claro, m suelo conformar con el buenos días, el t.q. d antes d irse al cole, las gracias x las comiditas ricas y demás.Es un sin vivir emocionante la crianza d los hijos/as.

  • 3. Mirian Pérez  |  22 febrero 2018 - 19:25

    Precioso Lauri.

  • 4. Nerea  |  22 febrero 2018 - 21:28

    Que gran verdad!!!
    Me encanta como escribes y como te curras los posts!
    Tengo un enano de 5 meses,te sigo en instagram y literalmente ME ENCANTAS!
    Gracias por sacarme una sonrisa!
    Besitos
    Nerea

  • 5. María José  |  22 febrero 2018 - 23:06

    Laura, como ya te escribí en una ocasión, te expresas como una poetisa, tienes una forma muy bonita y sensible de expresar lo que todas las madres y padres sentimos por nuestros hijos. Sin duda que el amor a los hijos es el más desinteresado del mundo, todo lo que les ocurre nos afecta, lo bueno y lo menos bueno. Disfruta de tu familia, tienes mucho tiempo por delante y aunque en ocasiones sea duro porque no tienes tiempo para ti, no creas que esta dedicación es baldía, cuando pasen los años mirarás hacia atrás con una gran satisfacción.

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