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5 marzo 2018

Productos que te harán la vida (de madre) más fácil

Cuando pienso en mi primer año en Madrid, me pregunto ¿Cómo lo he hecho, como he superado los meses más difíciles de la maternidad, (casi) sola en un país extranjero y con el Roaming que todavía tocaba las narices?
Los primeros meses para una madre primeriza son complicados, por no decir duros y lo mejor que te puede pasar es tener a tu madre cerca, o a alguien que te pueda ayudar, alguien con más experiencia que tú y en quien confías ciegamente.
No ha sido mi caso, yo he sido autodidacta, pero a pesar de todo sé que he superado la prueba brillantemente. Leonardo me lo muestra cada día, puedo serenamente decir que se ha convertido en el niño que siempre habría deseado tener, con las características y los valores que para mí son importantes y espero que los años por venir, no se lleven con el viento todo el duro trabajo con el que he sudado la gota gorda.

Por otro lado, estoy yo, una madre como muchas, cansada y feliz. La suerte no me ha traído crisis nerviosas, ni depresiones post parto, incluso he aprendido muchas cosas y el haber conseguido cada meta sola, me ha fortalecido. He salido indemne de mi primera experiencia como madre. Tres años después ha llegado mi segunda vez.
La segunda maternidad no es como la primera, se diferencian ya desde el embarazo y con los segundos hijos nos damos cuenta de que estamos mucho más sueltas, menos miedosas y menos agobiadas. Estamos más relajadas, aunque el trabajo se multiplica y no por dos….. (algunas sabéis a qué me refiero).
Las experiencias, buenas y malas, enseñan, a pesar de que la maternidad es algo natural, un instinto que tenemos guardado hasta el día en que nos convertimos en madres de una criatura y aunque soy la misma madre, con los mismos valores y la misma forma de educar, he espabilado. Esta (segunda) vez soy más lista y práctica.

Os cuento algún ejemplo práctico.

La lactancia.
Cuando Leonardo era bebé, solía amamantarle sentada en una mecedora, en nuestra habitación, también por la noche, cada vez que Leonardo llamaba, lo cogía y lo llevaba a la mecedora, una, dos, tres veces… cuantas hiciera falta, cuantas necesitase. Muerta de sueño, pero concentrada para que no me cayese de los brazos, me balanceaba durante la toma, que duraba más o menos una media hora, después lo volvía a poner en su cuna y yo me metía en la cama otra vez.
Con Orlando he cambiado técnica: le cojo y le tumbo directamente en mi cama, a mi lado, donde amamanto tumbada y vuelvo a dormirme rápidamente. Orlando se queda conmigo en la cama, dormimos juntos y si vuelve a despertarse nos cambiamos de lado y repetimos lo mismo. La mecedora sigue en mi habitación y por la noche es donde pongo los cojines decorativos de la cama, mi culete no ha vuelto a sentarse allí ni una sola vez por la noche. Cómo no se me ocurrió antes es mi pregunta a día de hoy.
(Se que muchos pediatras no recomiendan dormir con los bebes, porque podría llegar a ser peligroso. En mi caso he confiado en mi instinto maternal y sinceramente me ha devuelto muchas horas de sueño)

Con Leonardo no tenía ayuda, pero no trabajaba y además me apetecía pasar con él todo mi tiempo, disfrutaba con la conexión que se iba construyendo. No me arrepiento de ello, pero reconozco que no sería capaz de volver a hacerlo, ahora las pocas horas en las que se queda con la niñera, para mí son bocanadas de aire fresco, las necesito, no solo para trabajar, también para distraerme.

Mi poca desenvoltura como primeriza me ocultó todos los artículos que te hacían la vida más fácil, existentes en el mercado, así que Leonardo se ha criado entre los cojines del sofá o encima de una esterilla colocada en el suelo y rodeado de cojines, con los juguetes esterilizados. Sí, porque yo esterilizaba todo, también los juguetes jajjaja.
Los únicos accesorios para bebés que tenía eran una trona y un columpio que se enganchaba al marco de la puerta.
Con Orlando se me ha ido de las manos y ha pasado completamente lo contrario, parece vivir en un centro comercial, tengo de todo: un alfombra gimnasio, un parque donde cabemos toda la familia si quisiéramos, el nido, la trona, la mini cuna, la cuna, el cambiador con bañera incluida, los monitores con miles de funciones… y ahora acaba de entrar como estrella de la casa, un nuevo “multi-producto” Baby Hug 4 en 1 y de Chicco, que puede ser utilizado como Moisés de día, hamaca, trona o silla. (ya os lo enseñé en stories). Una novedad que me ha dado alas para volar. Gracias a su versatilidad me puedo llevar a Orlando conmigo por toda la casa, moviéndolo fácilmente de un lado al otro gracias a las ruedas giratorias. Por fin es posible hacerse una ducha! (oye sigue siendo obligatorio jugar al cucú con la cortina de la ducha, para que el peque no se aburra mientras nos mira). Lo mejor de todo es que si el peque se duerme, con un botón se puede reclinar completamente la silla hasta convertirse en cuna. Estoy entusiasmada con este producto. Me da rabia no haberlo descubierto antes, porque es a partir de los 0 meses (hasta los 36, o sea que casi me cabe Leonardo jajja). Por último se pueden regular diferentes alturas y para entretener hay una barra con luz, música y peluches.

En fin, mi alrededor ha cambiado muchos durante estos años, menos mal que también el piso, porque desde luego en el anterior todo esto no hubiera cavido. Es cierto que estas comodidades ayudan mucho el día a día, creo que todas las madres tendrían que recurrir a estos recursos si pueden, pero recordad que los sacrificios, las noches en vela, los mocos y los primeros dientes, los lloros y los miedos son insustituibles. Ser madre, a pesar de las comodidades, sigue siendo el trabajo más duro del mundo! (Pero recompensa tanto como el mundo entero).


5 Comentarios

  • 1. María José  |  6 marzo 2018 - 11:58

    Desde luego, Laura, que es silla multi-usos que muestras es una maravilla, se ve a tu hijo muy cómodo. Ni que decir que Orlando es una monada y luce precioso lo pongas donde lo pongas. No comparto dormir con bebés, creo que puede ser peligroso para ellos. Sin duda que ser madre es una aventura maravillosa pese a todos los sacrificios que implica.

  • 2. Simply Sory  |  7 marzo 2018 - 10:38

    He oído y leído mucho lo que dices de que el primero no es como el segundo y creo que llevas toda la razón. Por cierto vaya tela lo que inventan pero si hace la vida más fácil mejor que mejor.

    Te dejo mi nuevo post, pantalones encerados
    http://www.simplysory.com/2018/03/07/waxedpantsandpinksweater/

  • 3. Patricia  |  8 marzo 2018 - 14:41

    Hola Laura, por fin me animo a escribirte, no es la primera vez que quiero hacerlo, pero siempre por falta de tiempo o de sueño no lo acabo, ahora tengo a mi lado durmiendo a mi niño de 9 meses. Me identifico mucho con todo lo que dices sobre la maternidad, tengo otro niño de 4 años, así que todo lo que siempre escribes sobre ellos me recuerda a mi día a día como madre. Lo del cucú detrás de la cortina de la ducha me ha llegado!!! Siempre lo hago! Decirte que me encanta como escribes y sobre todo, como lo expresas. Yo también tengo lejos a mi familia, dependo de un avión para poder estar con ellos, y vivo feliz y muy, muy cansada como tú dices.
    Tanto el mayor como el pequeño, han estado con lactancia materna y sé el sacrificio que es durante los primeros meses, pero me resulta tan bonito y después tan cómodo. Con el mayor al principio hacía lo que tú con Leonardo, le daba de comer y lo ponía en la cuna, hasta que me di cuenta que lo mejor para los dos era meterlo en la cama y dormir juntos… ahora sigue durmiendo conmigo y con el peque, y me encanta verlos dormir juntos y cómo se buscan para sentirse cerca, lo primero que hace el hermanito mayor cuando se despierta es cogerle de la mano y darle besitos…bueno, no me enrollo más, espero poder escribirte pronto. Me encanta leerte.

  • 4. Maria  |  9 marzo 2018 - 11:00

    Hola Laura, llevo un tiempo siguiéndote y me gusta mucho cómo plasmas por escrito lo que sientes. Me identifico mucho con lo que dices.
    Estoy esperando mi primer bebé y al igual que en tu caso, mi familia será bilingüe, pues yo soy española y mi marido es francés.
    Creo que alguna vez hablaste un poco sobre esto, pero me encantaría que dedicaras un post a comentar cómo llevar este tema del bilingüismo en casa. Nosotros vivimos en España y nuestro hijo vivirá en español pero queremos que hable francés (por su papá) aunque entre nosotros nos comunicamos en español, pero me gustaría que se entendiera con sus abuelos paternos y primitos franceses.
    Desde qué momento consideras que hay que empezar a hablarle en los dos idiomas?
    Leonardo habla ya italiano y se entiende con sus abuelos, tíos y primos maternos?

    Un beso y sigue así!

  • 5. lcaldarola  |  9 marzo 2018 - 12:46

    Hola Maria.
    Muchas gracias 🙂
    Yo he hablado italiano a mis hijos siempre, desde que nacieron, es el único idioma que hablo con ellos. Hazlo, un día te lo agradeceran.
    Enhorabuena por tu bebé.
    Un beso!!

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