Mamma Mía » El post del lunes

19 marzo 2018

El post del lunes

Tengo tres hojas de Word abiertas y cada una de ellas con temas diferentes para desarrollar el post del lunes. Uno dedicado al día del padre, que justo coincide el mismo lunes, uno dedicado al día de la felicidad, que será el próximo martes veinte (si no me equivoco) y otro que tengo pendiente desde hace una semana, sobre el tema de la “seguridad” de nuestros hijos. Orlando acaba de dormirse y Leonardo está jugando con José. Es mi momento del fin de semana para aprovechar y escribir el post del lunes, así que enciendo el ordenador y abro el primero de los tres documentos, relacionado con del día del padre, pero no me sale nada, no tengo la inspiración y sobre todo no tengo el humor adecuado. Para escribir este tipo de post, de naturaleza emotiva, tendría que estar sola, en un momento en el que pueda concentrarme y escuchar mi corazón, sus palabras dulces y llenas de amor. Hoy no es el día, entonces descarto la opción A, para pasar a la B, además tengo un borrador empezado sobre lo que es para mi la felicidad. Lo he vuelto a leer, tengo la introducción, así que me va a dar tiempo de terminarlo antes de que Orlando se despierte. Me preparo un té negro, sin azúcar. Leonardo y José están en plena lucha de legos y gritan, no hay forma de callarles, shhh les digo repetidamente, pero pasan de mi. Intento concentrarme en el texto, doy un trago de te, que ya se ha enfriado. En perfecta sintonía con el panorama por fuera de la ventana. Frio en todas sus facetas, lo que nos rodea desde hace tiempo, frio de temperatura, pero sobre todo frio de colores, de animo, de sensaciones bajo la piel, dentro del cuerpo. Me considero “meteorópata”, es decir que si el tiempo está feo, yo también estoy fea, por dentro y también por fuera. De hecho esta mañana me he despertado nerviosa sin grandes razones, bueno la razón es el tiempo, la lluvia que no nos da tregua y el gris que me hace extrañar el cielo azul de Madrid. Me doy cuenta de que no estoy en el mood para escribir sobre la felicidad tampoco, sinceramente estoy cabreada, con derecho y sin razón, así que escribir sobre la felicidad en este momento me suena hipócrita.
Definitivamente decido descartar la opción B y pasar a la C, un tema del que quiero hablar y sobre todo escuchar opiniones, pero se me hace todo más frío aún y un poco triste, tampoco me apetece escribir sobre ello, además de que el ruido en casa es insoportable. Me voy a la habitación, donde nadie me puede molestar y me pongo en la cama, al lado de la cuna donde Orlando está durmiendo su siesta. Intento hacer el menor ruido posible, porque tiene el sueño ligero, pienso que incluso el ruido de mis dedos sobre el teclado podría despertarle. ¿Qué condiciones son éstas para trabajar? Me digo a migo misma, escribir mientras el tic tac del tiempo “libre” me amenaza bajo forma del respiro de Orlando que cambia de repente o de un sonido que emite o de un movimiento de su cuerpo. Le miro. Menos mal sigue durmiendo.
¿Que me queda tiempo para escribir? ¿Cual es mi opción D? No la tengo, mi opción D soy sencillamente yo, al final estoy escribiendo un diario, porque dos publicaciones a la semana son una rebanada abundante de la tarta que es mi vida. Escribir lo que siento es lo mejor.
Hoy me siento una madre arrastrada por el suelo, si tuviera que ilustrarme, me dibujaría completamente encorvada con la cabeza boca abajo y el pelo largo que cae casi hasta el suelo, los brazos colgando de mis hombros, como si fueran dos lazos que vacilan con el viento. A mi alrededor José como un malabarista, Orlando llorando boquiabierto, con las lagrimas que salpican como si fueran el agua de una fuente y Leonardo mitad niño y mitad tortuga ninja.
Este sábado soy una mujer frustrada (descubriré que la sensación tuvo secuela hasta el domingo también), con el pelo encrespado por la lluvia, los nervios a flor de piel y la ganas de una ducha caliente, que se transformará en un chapuzón en la ducha cuando nadie se de cuenta. En mis días de rabieta me molesta todo, cosas y personas, me pondría un cartel que ponga “dejarme en paz” encima de la sudadera, que justo acabo darme cuenta de que me he puesto al revés y que parece una colección de mis pelos caídos a causa de la lactancia.
Bueno, por lo menos parece que ha parado de llover, con suerte durará una media hora, la que tengo que aprovechar para salir a hacer recados. Los sábado de lluvia, la vida de madre es un coñazo verdad?

¿Madres que tal van vuestros sábados de lluvia? ¿Alguien más tiene rabietas?

Las fotos las hicimos el Domingo, día de sol caliente y de cielo azul. Éste es mi Madrid.

La sudadera que llevo con la firma de Leonardo es un regalo adelantado del día del padre, la encargué en la tienda Árbol en Madrid. Mis vaqueros son de H&M, mis zapatillas son Adidas, mi bolso personalizado con mis iniciales es una “Diaper bag” y es de Josefina. Mis collares son de Dimes que me quieres y de Senzou, las gafas de Glassing.

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7 Comentarios

  • 1. Marta  |  19 marzo 2018 - 16:27

    Exactamente como me sentia el sabado, nerviosa, cabreada…sin ninguna razon en concreto. Menos mal que paso todo con una comida con amigos improvisada y una buena botella de vino!
    Una española que vive en Italia!

  • 2. María José  |  19 marzo 2018 - 20:07

    Que el mal tiempo influye en nuestro estado de ánimo es una realidad, si además persiste, todavía peor. Sin duda que los hijos cuando son pequeños apenas te dejan tiempo, hay que asumirlo, son etapas en la vida que pasa muy rápido pero que, a veces, se nos hacen eternas. Laura, disfruta de tus hijos, no hay nada más importante que la familia, compartir el día a día con tus seres queridos no tiene precio. Cuando seas mayor mirarás atrás con nostalgia y te dará pena que esos niños ya no dependan de ti. Las fotos son preciosas.

  • 3. Irene  |  19 marzo 2018 - 22:04

    Perdón por estar tan tan ausente en los comentarios del Blog, procuro estar al día pero de repente me leo tres seguidos, un curso muy liado!!!
    Que sepas que me ha encantado este post, tu al natural. Es un placer leerte, como siempre!! Muchos besos!

  • 4. Almacenes Maysó  |  20 marzo 2018 - 11:52

    Hay días dificiles, donde todo se hace cuesta arriba. Suerte que los buenos momentos compensan. Y para que podais dedicaros más tiempo os ofrecemos todo lo necesario para bebés, niñ@s, para él y vosotras.

  • 5. CECI  |  20 marzo 2018 - 12:23

    Diooooooooooos! qué bien descubrir que no soy la única “meteopata” qué maravilla que exista esta palabra! Hay un dicho en España que dice “mal de muchos, consuelo de tontos” y te digo esto porque podrías estar peor… podrías vivir en Asturias como es mi caso (y yo antes vivia en Barcelona… sol y más sol en el Mediterráneo!) … aquí llevamos sin parar de llover más de un mes…y es realmente desalentador…y también tengo una niña que quiere correr por todas partes!!
    Sólo puedo decirte…que te entiendo..y te apoyo!
    un abrazo!

  • 6. Natalia  |  20 marzo 2018 - 16:01

    Hola Laura, por su puesto que todas las madres del mundo nos sentimos así muchas veces! En mi caso, no depende del tiempo, más bien, cuando en casa el ambiente está caldeado,…mis tres hijos peleándose continuamente, o ya cuando están en primaria que tienes que sacrificar muchos fines de semana para que los niños estudien sus exámenes,…pues te sientes atrapada en tu propia vida, cuando lo que realmente te apetece es salir de compras o tomar un café con tus amigas, ir al cine o a cenar con tu marido, pues en cambio tienes que estar batallando con tus hijos!! En fin, es lo que nos toca a las madres! Yo estoy intentando aprender a llevarlo lo mejor que puedo!! Te deseo mucha suerte a ti también! Y como decía M José, intentemos disfrutar de ellos que el tiempo pasa muy deprisa, y cuando miremos atrás solo nos acordaremos de lo bueno, y aunque ahora parezca mentira, lo echaremos de menos!! Ja, ja! Besos! Por cierto, me encantan tus deportivas.

  • 7. Simply Sory  |  22 marzo 2018 - 13:10

    Todos estamos irascibles, yo estoy a 3 días de lluvia de hablar en ingles fluido. Y me temperamento por los cielos. En fin, que disfrutes de tus peques que son preciosos y son el mayor regalo que se puede recibir (te lo dice una con dificultades para quedarse)

    http://www.simplysory.com

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