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23 marzo 2018

Diálogo con mi hijo

Mamá te vas a poner vieja?

Si

No quiero.

Pero dentro de mucho tiempo. Cuando yo sea vieja, tú ya serás mayor, más que yo ahora y tendrás a tu familia. Te habrás casado y tendrás hijos tuyos, como lo sois Orlando y tú para mi.

Mamá yo no quiero casarme.

Y porque?

Porque los que se casan se van a la luna.

Irse a la luna para Leonardo equivale a morir, en su ingenuidad de niño, la muerte representa un lugar lejos de los padres, donde estamos solos y esto le preocupa. En cierto sentido para los mayores es también así, nadie sabe lo que realmente es la muerte y lo que se siente cuando se muere, lo que hay después. En la versión terrenal, es dejar la vida, a la que estamos agarrados con fuerza y con ella, sus los afectos: hijos, padres, parejas, amigos…. Lo del cielo ayuda a tener un contacto, imaginar que alguien que hemos perdido no está muy lejos y que a lo mejor no nos puede mirar sentado en una nube o detrás de una estrella y que nosotros lo podemos imaginar y buscar desde la ventana de nuestro cuarto.

Leonardo los que se casan no se van a la luna.

Si mamá me lo ha dicho Inés (su compañera de clase y “enamorada”).

Y entonces entendí que hubo un malentendido jajajaj que Inés se refería a la luna de miel, mientras que Leonardo lo conectó con el “irse al cielo” de la muerte.

Leonardo los que se casan se van a la luna de miel, es diferente, se trata de un viaje a un lugar muy bonito, como las vacaciones. Van de vacaciones juntos y luego regresan a casa. Me mira desconfiando…

Bueno yo prefiero no casarme.

Vale.

A mi no me importa que te cases o no, si decides estar con alguien o solo, si quieres tener hijos o no. Pero rezo cada noche para que estés sano y feliz cada día de tu vida, hasta que te hagas viejo, aunque ahora la idea de envejecer no te gusta, pues te confieso que a mi tampoco me emociona. Pero tenemos tiempo suficiente para acostumbrarnos, para notar las primeras arrugas convertirse en líneas marcadas de nuestro rostro y nuestro cuerpo hacerse más blando y más curvado, para sentir la fragilidad adueñarse de todos nuestros movimientos. Nuestro aspecto cambiará radicalmente pero conservaremos los rasgos y lo más importante: la esencia.

Con los años nos haremos más sabios y nuestra mente más fuerte, seremos capaces de aceptar la “derrota física” de nuestro cuerpo si hemos cultivado nuestra alma. Envejecer es inevitable si no morimos jóvenes y ojalá pudiéramos vivir la vida hasta el final, tener la oportunidad de conocerla a fondo, de formar parte de su misterio y quizás llegar a comprender una parte de ella, por muy pequeña que fuera.

Esa será mi mayor recompensa como madre. Tu felicidad, vuestras felicidad.

Y llegar a la vejez mucho antes que vosotros, con el alma en paz y el corazón desbordante de amor. Si para entonces habrás cambiado de opinión, si te has enamorado de una nueva Inés y querrás casarte e ir a la luna (de miel) también, o tener hijos, con la misma convicción y entusiasmo que he tenido yo, disfrutaré de verte como padre. Te apoyaré en los momentos duros, que son pasajeros y escucharé las anécdota divertidas que me cuentes, me acordaré de ti hijo, de nuestra conversación y delante de un café, siempre que hayas heredado mis gustos y no los de tu padre, si no será un vaso de leche frio o un agua jajaj, buscaré este post para leértelo.

A mis hijos, que sean padres felices un día (si quisieran) igual que os veo felices hoy.

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5 Comentarios

  • 1. Martina  |  23 marzo 2018 - 13:47

    Hola Laura, tu sensibilidad el escribir es un regalo, gracias!

    Feliz fin de semana,
    Un beso fuerte.

  • 2. Eva  |  23 marzo 2018 - 17:14

    Precioso post. La felicidad de nuestros hijos es nuestra felicidad.

  • 3. Youtube abone hilesi  |  25 marzo 2018 - 01:22

    Thanks for post.

  • 4. Irene  |  25 marzo 2018 - 23:24

    Sin palabras

  • 5. María José  |  26 marzo 2018 - 11:57

    Laura, conmovedor y muy emotivo tu post. Los que ya tenemos unos años y vemos la etapa de los hijos pequeños desde la lejanía no podemos si no emocionarnos ante tus palabras. Gracias por tu sensibilidad.

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