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26 marzo 2018

cuando llega el segundo hijo

No os fieis de las matemáticas, porque en algunos casos nos engaña, por ejemplo cuando tienes un hijo y luego otro, si sigues la matemática te prepararías para dos hijos, mientras que el segundo hijo “equivale a dos niños”, como en las ofertas del supermercado cuando compras dos al precio de uno. Lo que quiero decir es que cuando llega un segundo hijo, en el equilibrio familiar se percibe como si hubieran dos niños más o incluso tres en los días más drásticos.

He tardado mi tiempo antes de llegar a considerarme de nuevo una “mujer libre”, aunque mi libertad ha cambiado mucho comparada con mi vida de antes de la familia y de los niños especialmente. Pero he conseguido recuperar el timón de mi vida: un trabajo, los entrenamientos en el gimnasio, las comidas con amigas, algunas cenas con José…. Cómplice ha sido también el buen carácter de Leonardo. En ese momento de cercanía a una vida ideal, sentí(mos) que era el momento de buscar a un hermanito/a para Leonardo, desde que me quedé embarazada tuve claro que iba a buscar el segundo antes o después, me gustan las familias de cuatro en adelante 😉

Orlando tardó poco, no tuvimos que buscar mucho la verdad, creo que él también tenia ganas de llegar.
Nuestro segundo hijo (que es también mi adicción), ha llegado como un tren de alta velocidad, como una tormenta repentina en un día de playa, que no te deja tiempo ni de quitar las toallas y ponerte a correr. Nuestro segundo hijo nos ha “removido” el equilibrio logrado.

Lo que más me afecta es la “inestabilidad emocional”, una “patología” que en general ataca a las madres y es fuente de discusiones con la pareja del sexo contrario, que “no entiende”. Esta sensación que nos atrapa es difícil de explicar y aun más difícil de tener bajo control, pero quiero reiterar que no nos “volvemos locas” tras tener hijos, simplemente somos victimas de una lucha emotiva que nos crea bastantes cambios de humor repentinos. Esta lucha emotiva depende de muchos factores, a parte de los biológicos, hormonas y compañeros… El instinto maternal adquiere tamaños muy grandes, hasta sobresalir por todos lados, como un globo de agua pinchado . Las madres quieren hacer lo “más” y “mejor” por sus dos hijos, lo intentan con todos sus recursos, pero no obstante de los súper poderes, es imposible ser un ejemplar de perfección. (No pasa nada, nuestros hijos igualmente nos ven como una mezcla entre una Santa, Frozen y wonder woman).
Las cargas de una madre de dos hijos son muchas, aun más si se habla de una mujer trabajadora y fácilmente puede causar un cortocircuito interior. La mezcla potente de “lo que quiero” y “lo que puedo” crea una bomba de frustración muy peligrosa y cuando explota, causa lloros, raros bailes y cantos nerviosos (por lo menos a mi, yo canto de los nervios muchas veces), gritos, besos y apretones al bebé y a veces también al marido (en su caso más apretones que besos, o incluso ganas de pegarle una bofetada sin razón).
La cantidad de amor que probamos es proporcional a las ganas de repartir bofetadas a toda la familia, a ti misma incluida.

Después de mi primer hijo pensaba que la maternidad no era tan dura, a pesar de los sacrificios, los cambios y el cansancio, cosas que ya tenía planificadas y consideradas,
me parecía exagerado que ciertas mujeres hablaran de la maternidad como algo amargo, incluso me molestaba. No he cambiado de opinión, pero tengo una nueva perspectiva, una nueva conciencia de la maternidad, que sigue siendo mi mayor apuesta ganada, mi mayor reto superado, mi mayor victoria, pero con días duros sin salida y humor bajo los pies.
Después de mi segundo hijo el tiempo libre ha desaparecido del todo, pero lo aguanto, junto a él ha desaparecido también el deporte que formaba parte del “tiempo libre” y también lo aguanto, me conformo con el verme menos “perfecta” y practicar yoga dos veces por semana en una escuela al lado de mi ex gimnasio (jajajja, para no cambiar demasiado de rutina). Me he acostumbrado a pedirme menos a mi misma, para contener un nivel de frustración controlable.
Lo que si me pica es no poder pasar tiempo de calidad con Leonardo, aceptar el haber pasado de cien a cero con él. De una madre omnipresente a una madre que podría olvidarse de buscarle al colegio.
Me pregunto si la profunda y cercana relación que hemos construido durante estos años se quedará en el olvido y si se acordará solo de la (segunda) madre, siempre liada y con su hermano en brazo. Un día me preguntó: ¿Mamá porque tú haces así? Y se puso a caminar rápido de un lado a otro del salón….
Mmm voy rápida por hacer muchas cosas.
A veces siento que he perdido un hijo mientras he ganados tres, está claro que las cuentas no cuadran….

En fin, me considero una madre todo terreno, que compagina bastante bien vida profesional y familiar, estoy realmente feliz y satisfecha de mi vida, pero no nos engañemos, se podría vivir aún mejor…. Es decir que la vida de madre se aleja bastante del modelo de perfección y se acerca peligrosamente al de realidad. Somos tan reales como la vida misma

¿Como os ha cambiado la maternidad?

Los niños estan vestido de Tiny cottons.

Foto de Jesus Romero Del Duque 

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11 Comentarios

  • 1. Sara  |  26 marzo 2018 - 12:18

    Creo que todo depende de como sea tu primer hijo. Yo estoy a las puertas de la llegada del segundo. Con el primero he vivido todo lo que describes con el segundo, mi hijo es muy inquieto, duerme lo justo, demanda atención continúa, y ha requerido de muchas visitas médicas dejando mi tiempo limitado y mi humor por los suelos.Quizás con la llegada de su hermana no tengamos más estabilidad, pero estoy segura de que nos va a dar un chute de alegría y emociones que nos ayude a todos a llegar a un nuevo equilibrio.

  • 2. Ana  |  26 marzo 2018 - 12:26

    Ayyy Laura, como te entiendo, tienes toda la razón del mundo me siento totalmente identificada, estos hijos segundos nos tienen totalmente absorbidas, mi niña y eso que ya tiene 6 años es muy demandante de atención lo que me hace sentir en deuda con el mayor , pero bueno… supongo que esta etapa irá pasando y vendrán tiempos mejores,
    un beso enorme

  • 3. Pilar  |  26 marzo 2018 - 12:46

    Ciao Laura ¡cómo me gusta como describes las situaciones y tus metáforas! la tormenta repentina en la playa, en mi caso fue diluvio universal, ya que después de mi primera hija me llegaron gemelos 😉 Sentí cosas muy parecidas a las que cuentas, el equilibrio de pareja se rompe con el primero hasta que lo consigues arreglar y se vuelve a tambalear con el segundo o con los que vengan, así que la búsqueda de la armonía no termina nunca! Pero es verdad que a medida que crecen podemos retomar nuestra independencia, aunque nunca será igual… será mucho mejor, porque la valoras más! y yo creo que Leonardo se quedará con tu primera versión, verás 🙂

  • 4. Ana  |  26 marzo 2018 - 14:03

    Miedo me da que estoy esperando el segundo…. pero sobreviviremos. Todas las madres lo han hecho desde hace miles de años.

  • 5. Beatriz  |  26 marzo 2018 - 14:03

    Hola Laura! Siempre es un placer leerte!! Completamente de acuerdo, el segundo niño es una verdadero terremoto para el equilibrio de la familia, mas aun que el primero. Da la sensacion que no controlas nada de tu vida…pero poco a poco parece q todo va mejorando. Mi sugundo va a cumplir 3 años y la primera 5, y es verdad que ya estamos mas acoplados. Yo soy española, pero vivimos en Francia, donde han nacido mis dos hijos….no es fácil la maternidad en otro pais sin tu familia.
    Muchos besos y merci beaucoup!!!

  • 6. Patricia  |  26 marzo 2018 - 15:40

    Lo has explicado taaaan bien!!! Me siento súper identificada. En mi caso, mi hija mayor de 2 años y media, era movida, demandante y con bastante carácter. Ahora tengo además una bebé de 6 meses. No han sido unos meses fáciles, se ha juntado la edad de las rabietas, el No a todas horas, celos a tope y una mamitis brutal, con la llegada de otro bebé con lo que eso supone (fundamentalmente absorción del tiempo 100%). Yo siento que no llego a nada, que corro y corro,pero no avanzo, no estoy con mi hija mayor al 100% y tampoco con la pequeña…y por supuesto mi vida personal ha desaparecido prácticamente. Evidentemente no cambiaría esto por nada, pero seamos realistas, la calidad de vida un poquito mermada se ve. No obstante, como bien dices, y me he reido mucho con la metáfora, nuestros hijos siempre nos verán como una mezcla entre Santa, Frozen, y WonderWoman jajajajaja

  • 7. Solazo  |  27 marzo 2018 - 13:21

    Amén hermana… Lo has descrito todo a la perfección. Yo estoy en el mismo momento de la vida que tú, con uno de 5 y otro de 11 meses y la verdad es que lo he dado todo con el primero y ahora no puedo repartir de forma coherente jejeje

  • 8. Mon  |  27 marzo 2018 - 20:41

    A mí la llegada de la segunda niña me ha afectado muchísimo. Es como si hubiera perdido un alto porcentaje de neuronas, que me impide concentrarme.

    La primera es muy buena y me lo intenta poner fácil, pero también demanda su atención y yo creo que no doy más de mí.

    También estoy de acuerdo en que me gustaría pegar bofetadas a mi marido, a mí misma, a los cojines… Y sobre todo, dormir.

  • 9. Rebeca  |  28 marzo 2018 - 00:05

    Muy identificada, como suele pasar. Caos total, no llego a nada…. Y lo “peor”, aunque la peque tiene 7 meses hasta junio no vuelvo al trabajo. Lo que estoy notando, ahora que ya estamos con purés y no sólo pecho, es que estoy recuperando el tiempo con el mayor, tiempo para estar solos los dos, como antes.

  • 10. Natalia  |  28 marzo 2018 - 16:36

    Hola Laura, hace mucho que te leo, aunque esta es la segunda vez que te escribo. Explicas muy bien todos los entresijos y sentimientos de una madre con su familia. Es cierto lo que cuentas, tenemos esa sensación de desatender al primero cuando viene el segundo, y al primero y segundo cuando viene el tercero,…En mi caso, mi primera hija reclamaba mi atención continuamente, no podía ni siquiera ir al baño sola, sino se ponía a llorar. Mi segunda hija, sin embargo, una bendita, muy tranquila. Y mi tercer hijo, una mezcla de las dos hermanas. Con el paso de estos años, me he dado cuenta, de lo bien que le ha venido a mi hija mayor (10 años) tener hermanos ( 7 y 5 años)! De ser una bebe con muchas rabietas y muy impaciente por ser atendida, la llegada de sus hermanos, ha dado paso a una niña que sabe esperar su turno e incluso atender a sus hermanos cuando me reclaman a mi, ja,ja! Es una mama en pequeño! El mejor regalo para nuestros hijos mayores son sus hermanos pequeños, y una tarea constante para una madre, hacerles comprender que todos tienen y tendrán su momento de atención durante el día, para evitar rivalidades entre ellos. Espero que paséis unos Felices días de Semana Santa. Por cierto, unas fotos muy bonitas y divertidas! Besos.

  • 11. Mar  |  29 marzo 2018 - 21:45

    Se dice que el primer hijo te cambia la vida y el Segundo te la quita. La organización y tiempo que dedicas al primero se ve alterada cuando llega el segundo. No es fácil para el hijo mayor ni para los padres. Encontrar el equilibrio lleva su tiempo… yo estoy buscándolo todavía ja, ja pero no cambio por nada del mundo que siempre se tendrán la una a la otra y es el mejor regalo que le hemos podido dar !tener una hermana!

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