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2 abril 2018

Lactancia materna

Cuando me quedé embarazada por primera vez y mis amigas me preguntaban si pensaba amamantar, les contestaba que no sabía, que iba a seguir mi instinto. Tenía la “preocupación” de que el pecho se me quedara mal, había escuchado amigas y otras chicas quejarse de que el pecho se les había quedado muy mal y yo todavía me preocupaba mucho por mi aspecto. (Más que ahora, aunque sigo cuidándome bastante, o mejor dicho, lo máximo que me puedo permitir

A pesar de que fuese mi primera vez, no participé en ningún curso de preparación al parto, no sé si fue bueno o malo, sigo sin estar tan convencida de que la preparación sea realmente útil y suficiente para prepararte a lo que es un momento intimo, subjetivo y único en la vida de una mujer. Desde luego llegué al primer encuentro con mi hijo sin saber nada sobre la lactancia materna, pero con la convicción de que no me habría perdido la ocasión de amamantar por nada del mundo. Desde que tuve a Leonardo en mis brazos no tuve dudas, la respuesta a mis amigas era un claro “¡Si!”. Fue la cosa más emocionante de mi vida, el parto y cuando, con todavía el cordón umbilical unido, me colocaron a Leonardo en el pecho. Recuerdo que entre felicidad y lagrimas pensé “que mal huele” y lo amé profundamente.

Los días tras el parto no fueron fáciles, por muchas razones ,que todas las madres conocen: los puntos, las perdidas de sangre, el cansancio, la novedad que junto a la gloria, asusta. Yo me sentía bastante perdida e insegura, tenía miles de dudas y lo único que hacía era tener a mi bebé pegado a mi durante todo el día y toda la noche, sin dejarle ni un solo segundo.
La primera semana en casa, lloró sin parar todas las noches y yo me desesperaba porque no entendía lo que le pasaba, además la falta de sueño carga las sensaciones negativas.

José y mi mamá me ayudaron como podían, pero yo era su madre y hay cosas que nadie puede hacer en tu lugar, ni percibir como tú. Efectivamente pensé que algo no estaba haciendo bien, porque los bebes son muy claros, si lloran es porque hay algo que no cuadra. Descubrí que Leonardo pasaba hambre. Todavía no producía la cantidad de leche adecuada, a causa de la incorrecta succión del bebe y de mi estrés. Decidí volver al hospital donde di a luz para que una matrona me hiciera un tutorial sobre la lactancia materna, para que me explicara bien lo que tenía que hacer. Fue la cosa más útil que hice desde que soy madre, me explicaron las posiciones para amamantar y como Leonardo tenía que poner los labios para coger el pezón, como masajearme los pechos en caso de obstrucción mamaria o de mastitis, todas esas pequeñas cosas que son fundamentales a la hora de amamantar. Me sentí más tranquila y empezamos a dormir mejor, aunque me quedé con la ansiedad de no tener la suficiente cantidad de leche para mi bebé. Esta sensación desafortunadamente me acompañó y se quedó durante todo el periodo de la lactancia y solo con mi segundo hijo entendí que me equivocaba.

La lactancia materna se puede presentar más o menos complicada y el estado mental influye positivamente o negativamente en ella. Bajo mi punto de vista, hay que intentar e insistir, hay que seguir poniendo al bebé en el pecho, porque la lactancia se basa en un mecanismo de demanda y oferta: cuanto más succiona el bebé, más leche se produce.
Las primeras semanas me sentía muy insegura y decidí complementar mi leche con la artificial. No me arrepiento porque eso me ayudó a tranquilizarme, a tomar conciencia y por fin a lograr una cantidad suficiente de leche materna, pero aprendí y con Orlando no necesité ninguna “ayuda”, mi cuerpo se convirtió en una perfecta maquina de producción de leche y disfruté de la lactancia materna como nunca. Sigo amamantando a Orlando, que tiene nueve meses.

Pero volvamos con Leonardo, cuando pensaba que todo iba bien, surgieron nuevos problemas, las famosas grietas en los pezones, causada por un problema “mecánico” al mamar sólo del pezón en lugar de agarrar una buena porción de pecho, incluyendo además del pezón gran parte de la areola. Me dolían tanto, que llegué a llorar alguna vez que el bebé comía. Me curé con algunas cremas especificas, tardé días de sufrimiento, pero jamás pensé en desistir. Luché contra el dolor con el amor, con la conexión que sentía cada vez que me sentaba con mi pequeño en los brazos. Este problema también lo tuve con Orlando también, pero menos fuerte, es útil empezar a cuidar los pechos durante el embarazo y luego mejor utilizar areolas mamarias de cera natural y las cremas nutritivas especifica después de cada toma. Una vez pasadas ya no volvieron y disfruté de la lactancia materna en su máxima plenitud.

Esta ha sido mi experiencia, no soy una experta y aconsejo cálidamente a todas las madres que tengan dudas o problemas, a contactar con una matrona, a mi me ayudaron mucho.
Para mi la lactancia materna, a pesar de sus problemas iniciales, ha sido práctica y quien me siga en las redes seguramente habrá visto mis fotos amamantando en cualquier lugar y situación, desde luego la estación me ha favorecido, porque Orlando nació en Junio. Pero en ambos casos, tanto con Leonardo como con Orlando, he disfrutado de estos momentos que para mi han sido especiales, hay pocas cosas vividas hasta ahora que puedo comparar con ello. Respeto la decisión de no amamantar o de elegir el periodo de lactancia materna, cada mujer tendría que sentirse libre sin ser juzgada. Personalmente recomiendo la lactancia materna a todas las mujeres del mundo, desde el corazón, no por razones medicas o filosóficas, si no porque por una vez en la vida (o algunas más ;)) tenemos la posibilidad de cumplir un milagro.

Pd: Ahora que todos los expertos recomiendan la lactancia materna hasta pasado el año, nos falta luchar para que también el estado nos deje la posibilidad de cuidar de nuestros bebes por un tiempo superior a esos cuatros miserables meses!

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6 Comentarios

  • 1. Leyla  |  2 abril 2018 - 14:02

    Hola Laura, que bien que ahora tengas más seguridad, es duro este tema también por la presión social y la desinformación que hay que te hace dudar, muchas veces sin motivo alguno…me alegro que te ayudaran, la solución que ofrecen la mayoría de las veces, es dejarlo…
    Yo he oído de todo y lo que me queda…llevo dos años y medio, imagínate, también te digo que excepto al principio que fue duro y cuando empecé a trabajar también (como bien dices, cuatro meses no son nada…), luego todo ha ido rodado y que no sé que he hecho para llegar hasta aquí, es decir, si me hubiera cansado o él lo hubiera dejado, obviamente no seguiríamos, no he hecho nada especial, la verdad… También veo que él cada vez pide menos, a veces una sola vez al día, y que el final se va acercando… Mucho ánimo. Besos.

  • 2. Eva  |  2 abril 2018 - 23:05

    Hola Laura, me gusta como escribes y en ocasiones me siento identificada contigo
    Cuando me quedé embarazada de mi niña siempre tuve claro que le daria de mamar. No pude mucho, las grietas eran insufribles y no encontre la ayuda que por suerte tu encontraste. Recuerdo que cuando s lo daba una vez aguantaba el dolor era una srnsacion muy bonita. Llore mucho cuando le tenia que dar de comer y llore mucho mas cuando decidi que lo dejaba. Me senti juzgada como si fuese una mala madre. La pase a la leche artificial (hay muy buenas en el mercado) y ahi esta ya con casi 6 añitos. No se si volveré a ser madre (lo estamos intentando pero no llega) pero sin duda volvere a intentarlo. Bsts

  • 3. anna  |  3 abril 2018 - 12:09

    Hola Laura, estoy de acuerdo con Eva a mi me gusta mucho tu forma de escribir. En mi caso, la lactancia no me ha dejado muy buenos recuerdos. Desde un buen principio, lo pasé muy mal, para mi primer hijo lo aguanté durante 6 meses pero al final nos dimos cuenta que no se alimentaba lo suficiente y preferimos parar. Al final era un momento que incluso queria evitar, a mi me dolia muchisimo (acababa llorando) y finalmente este estrés también se lo transmitia a él. Vi a diversas matronas y no hubo manera, creo que durante esos 6 meses solo hubo 2 o 3 semanas donde todo fue bien. Para el segundo, apenas mejoro y lo aguanté solo los meses de baja. Y ya para el tercero decidi ni intentarlo. Ahora bien, la sensacion de mala madre la tuve para los tres y se tiene que ser fuerte moralmente porque la gente juzga muy rapido sin saber el porqué. Y eso si, los malos recuerdos se van muy rapido para solo quedarse los buenos.

  • 4. Pilar  |  3 abril 2018 - 17:41

    Hola Laura, gracias por compartir tu experiencia sobre la lactancia materna. Yo tengo un bebé de casi 8 meses y también seguimos con lactancia materna y bueno lo único que a veces tengo la sensación que no puedo llevar horarios fijos de desayuno comida y cena porque bueno a veces pide el pecho y tú le das y parece que eso te “estropea” un poco alguna rutina que pudieras tener de comidas, y me surge la duda de si lo estaré haciendo bien o no porque es todo como más desordenado. Tú en este sentido cómo lo haces? Le das a demanda o junto a las comidas?
    Por otro lado todavía se sigue despertando por las noches y claro la gente me dice que los bebés que toman pecho se despiertan más. Qué tal duerme Orlando? Mire a seguir con la lactancia materna hasta el año o así pero bueno iremos viendo, la verdad es que es una experiencia maravillosa.
    Un besito

  • 5. María José  |  5 abril 2018 - 12:15

    Sin duda, Laura, que la lactancia es recomendable no solo por lo buena que es para el bebé si no también por la conexión que establece con la madre. Das unos consejos muy prácticos que probablemente a muchas mujeres les ayudarán. Y sí, hay que luchar para que se amplíe legalmente el periodo de lactancia.

  • 6. Rebeca  |  9 abril 2018 - 23:26

    Con 8 meses seguimos con lactancia. Me pasa como a ti Pilar, es todo un poco anárquico, pero bendita anarquía porque ahora sé, con el segundo, que el tiempo vuela y estos meses de lactancia los quiero vivir y disfrutar a tope. De noche mama mínimo tres veces, pero dormimos juntas y ya casi no despertamos ninguna de las dos. Es un regalo increíble poder hacerlo y disfrutarlo. El mejor que les podemos hacer y ell@s a nosotras.

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