Mamma Mía » Los celos entre hermanos

9 abril 2018

Los celos entre hermanos

Después de la lactancia materna, hay otro tema sobre el que me preguntáis mucho, el celo entre hermanos.

Os contaré mi experiencia personal, pero cada familia tiene la suya y además cada niño tiene su personalidad y carácter, así que no es fácil adivinar la reacción ante la llegada de un hermanito.

Creo firmemente que la relación entre hermanos puede ser una de las más satisfactorias de la vida, como en mi caso. Tengo dos hermanas y un hermano que son los colores en mi vida. Sin ellos no se como habría sido mi vida, pero con ellos ha sido divertida, alegre y sociable. No me he sentido sola nunca y he aprendido a ser generosa y a compartir todo, no solo las cosas, también las emociones, los sentimientos y los estados de ánimo. He tenido a alguien siempre disponible, a cualquier hora y en cualquier día, alguien en quien poder confiar de verdad, una espalda para cubrirme y unos hombros para protegerme, una mano para ayudarme, un guiño para hacerme cómplice.
No se si fui una niña que se tomó mal la llegada de una hermana (soy la tercera), pero desde que tengo conocimiento estoy agradecida a mis padres por haberme hecho este regalo.

Pero con pocos años de vida no es fácil aceptar que de repente llega otro niño a casa sin que tú lo hayas pedido o deseado y sin que te hayan debidamente preparado, porque a pesar de lo bien que te lo expliquen, no puedes imaginar que significa tener a un hermano. Los padres elijen por ti (o la naturaleza), pero no tú, tú simplemente tienes que amoldarte a la nueva situación, tragarte el mordisco, te apetezca o no.
Los niños tienen el derecho a estar enfadados con los padres y con el hermano, es lógico, pasan de ser los soberanos del reino a tener que compartir con un desconocido todo lo logrado hasta entonces. Las caricias de mamá, los juegos con papá, las atenciones de los dos pero sobre todo las de mamá, los juguetes y la habitación. De repente “mío” se convierte en “nuestro” y sinceramente es difícil asumirlo para un adulto, imaginaros para un niño. Sería un poco como compartir un novio, el coche, la ropa, los amigos, la casa…. Además con un desconocido! ¡¿A quién le apetecería?!

Mientras que José estaba preocupado por cómo pudiera afectar la llegada de Orlando a Leonardo, yo me sentía más tranquila, tenía como un sexto sentido que me decía “todo irá bien”. Efectivamente tuve razón.
Cuando estaba embarazada, empecé de vez en cuando a contarle a Leonardo lo que me estaba pasando, los niños son ingenuos pero no tontos y notan los cambios en el cuerpo tanto como en el humor. Según la edad del niño habrá diferentes formas de enfocar el argumento. Yo siempre he sido muy clara con mi hijo, me he relacionado con Leonardo de forma adulta, aunque sin olvidar que es un niño, le he explicado las cosas sin tabús, con sinceridad, para que pudiera entenderlas y a confiar en mi. Nunca le miento a mis hijos, excepto en algunas tonterías como que si te comes más chuches de la cuenta te vas al dentista directamente etc… Sin embargo en los asuntos “más importantes” siempre he sido sincera.
Es cierto que también hay preguntas con respuestas que se quedan a la mitad, porque no es nada fácil explicar la vida…. (Ni el por qué utilizamos tangas las mujeres jajajajaj. Un día me preguntó: ¿Mamma porque tus bragas son así? Se refería al corte del tanga….. a parte de reír, vosotras que contestaríais?? Jajajaj).

Empecé a contarle que iba a llegar otro niño, más pequeño que él, pero que crecerá rápidamente para jugar juntos. Leonardo es un poco miedoso, entonces utilicé este factor a mi favor, le dije que el hermanito estará siempre con él, que venía para hacerle compañía, y que por la noche iban a compartir la habitación. Leonardo me sonreía siempre cuando le contaba cosas de su hermanito, le gustaba la idea. Le dije que papá y yo estábamos muy contentos, como cuando llegó él a nuestra vida y que entre cuatro nos lo íbamos a pasar pipa. Le conté las misma cosas con ilusión mes tras mes y se familiarizó con mi tripa, le animaba a acariciarla y le decía que hablara a su hermano porque desde allí dentro le escuchaba y desde el ombligo le espiaba. Leonardo es un niño extremadamente sensible y maduro, entendió cada cosa y participó en mi embarazo con alegría, incluso no se quejó cuando tuve que parar de hacer carreras con él o de cogerle en brazos (solo fue el último mes…. me costó eh, me sentía mal por él) solo en pocos momentos lo vi entristecerse por no poder cogerle en brazos y esto duele en el corazón de una madre, así que me sentaba para cogerle o lo cogía por pocos segundos, justo para no decirle No. Leonardo estaba ilusionado, tanto que me preguntaba continuamente cuanto faltaba para la llegada del hermano, también se preocupó de que para salir de la tripa el bebé me iba a romper la camiseta jajaajjaj. Yo le contaba los meses, las semanas y luego los días, hasta que llegó el momento. Estábamos juntos ☺ Lo recogía del colegio cuando se me rompieron las aguas.
Esa misma tarde lo tuve que dejar en casa de un compañero del cole para ir al hospital. Me despedí de él con un abrazo inolvidable, el último de nosotros dos solos (solo recordarlo me pone los ojos llorosos). Le expliqué que había llegado el momento, que su hermanito quería salir de la tripa y que tenía que ir al hospital para que me ayudaran, me dijo Vale.
Cuando volvimos a vernos ya no estaba sola, Orlando estaba conmigo. José me avisó de que estaban llegando y dejé a Orlando en la cuna, así me aconsejaron.
Entró en la habitación y me emocioné, me pareció grande de repente, mi pequeño un una sola noche había crecido. Nos abrazamos y le presenté a su hermanito, se quedó cortado, estaba emocionado, no sabía si llorar o sonreír, no paraba de mirarme a mi y a su papá, como buscando una traza de lo que hacer. Sé que dentro de él tenía más ganas de llorar, pero no lo hizo, siguió sonriendo con una sonrisa forzada, porque había entendido que nosotros estábamos felices, entonces él también debería estarlo. Parece imposible que un niño de tres años y medio pudiera ser tan maduro, pero es cierto, los niños nos sorprenderán si les dejamos, son inteligentes y están llenos de recursos, los niños sienten como nosotros, hay que tratarles con respeto y sinceridad siempre. Cogí a Orlando para dárselo en brazos, nos sentamos todos juntos en el sofá de la habitación. Felices, asustados y con miles de dudas, pero sobre todo completos.
Leonardo nunca manifestó celos hacía Orlando, le aceptó con tranquilidad y a veces resignación, jamás hizo cosas malas, nunca intentó pegarle (pasa a menudo), eso sí me preguntó hasta cuando iba a quedarse jajjajaj. Los cambios siempre tienen efectos positivos y negativos, para los mayores y para los niños , pero ellos los aceptan más fácilmente, de hecho yo fui la que peor lo pasó, en principio tuve que aceptar este gran cambio, a pesar de que fue mi deseo tener a otro hijo, el desapego con Leonardo me costó más de lo que me imaginaba.
La relación entre ellos empieza a coger forma ahora que Orlando ya no es bebé y cada vez va a mejor, se nota ya algo de complicidad entre ellos. Leonardo se ha pegado mucho a su padre, se ha independizado de mi y creo que es positivo ( y sí, me da mucha pena). Como hermano mayor se siente responsable y le protege, a veces me “enfado” con Orlando y Leonardo me mira fijamente, luego me dice: Mamma que mala eres, porque le hablas así a Orlando.
Tienes razón Leonardo, no lo voy a hacer más. Le contesto.
Intento fomentar la relación entre ellos, encuentro la forma para que Leonardo disfrute de Orlando, que se ría de él y con él.
Desde luego he tenido suerte, sé que no siempre es así, en la mayoría de los casos no lo es, pero no hay que preocuparse, con amor y paciencia volverá el equilibrio familiar.


La ropa de Leonardo y Orlsndo es de tiny cottons.

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6 Comentarios

  • 1. Pilar  |  9 abril 2018 - 10:37

    A mi una vez me dijeron que la llegada de un hermanito es como si tu marido de repente te dice: va a llegar una nueva mujer, pero no te preocupes, será divertido, compartiréis todo y os llevaréis fenomenal, jajaja que visto así cualquier mala reacción de un niño hacia su herman@ está justificada!

  • 2. Patricia  |  9 abril 2018 - 14:09

    Hola Laura, gracias por escribir como lo haces… cada vez que cuentas temas relacionados con la maternidad me siento muy identificada. Está claro que cada niño es un mundo, y que cada familia también. Me alegro que Leonardo se haya tomado bastante bien la llegada de Orlando. Te cuento mi experiencia con mi hijo mayor de 4 años y mi “ bebé “ de 10 meses. Durante el embarazo también hice algo parecido, y estaba muy contento de tener un hermanito. Y a la hora de conocerlo, la verdad también muy bien, solo quería abrazarlo y darle besitos, aunque a veces que quería jugar sólo con nosotros, nos decía que lo pusiéramos en la cuna… La relación cambió un poco más con nosotros, sobre todo conmigo, igual que lo que cuentas, se hizo más fuerte la relación con el padre, y yo a veces me sentía un poco mal, al no poder jugar y estar con él como antes…pero ya todo eso ha pasado. Mi mayor preocupación era que mi hijo mayor seguía con el pecho, aunque ya en el embarazo casi no mamaba, pero había días que tomaba un traguillo, como le decía; así que la última vez que tomó tetita, fue justo la mañana del día del parto, y cuando volvimos todos a casa, cual fue mi sorpresa, que no me volvió a pedir teta. Ahí me di cuenta, que aunque sólo tuviera 3 años, de la madurez que tiene, al dejarle su tetita a su hermanito…
    Te quería preguntar o proponer un tema, sobre los sitos más interesantes para niños pequeños que más te gusten en Madrid, tanto de ocio o de restaurantes que sean divertidos para ellos. Dentro de poco iremos a Madrid unos días, y no sé donde podemos ir con el niño para que no se aburra…
    Gracias

  • 3. Raquel  |  9 abril 2018 - 20:07

    Quería animarme a escribirte y darte la enhorabuena por tu blog. Se ha convertido tu blog en una lectura obligatoria todas las semanas. Además, como mamá de dos hijos, una niña y un bebé de seis meses, me siento en muchas ocasiones identificada con lo que escribes. Felicidades!

  • 4. Teresa  |  9 abril 2018 - 22:53

    Que suerte tienes! Mi Segundo lo pasó fatal cuando tuvimos a nuestro tercero. También es verdad que él tenía 20 meses y no entendía nada, el pobre. Ahora, el 2 tiene 3 añitos y estamos esperando a nuestro 4 y está emocionado, me pregunta cómo he dormido todos los días. El 3 en cambio está muy descolocado; es muy bebé y a mi me da tanta pena. Pero como tú dices, los hermanos son los regalos que te hacen los padres o la naturaleza

  • 5. Irene  |  10 abril 2018 - 10:52

    Laura no se como lo haces pero cada vez que escribes sobre maternidad me haces llorar.
    Tengo un niño de 5 años y una bebe de 5 meses, me siento totalmente identificada con lo que escribes y cuentas.
    El momento más duro de mi bi maternidad es el desapego forzoso con el mayor, tal y como tú describes, a veces me gustaría q todo fuera como antes entre el y yo pero de repente me doy cuenta que le hemos dado el mejor regalo, para toda la vida. Ahora nos sentimos completos!!!
    La parte buenaes que el adora a su hermana y verlos juntos hace que todo merezca la pena!!

  • 6. María José  |  11 abril 2018 - 14:54

    Explicas muy bien, Laura, la forma de tratar los celos entre el hermano mayor y el bebé que llega. Sin duda que contar con la complicidad del mayor es la mejor manera de evitar los celos. También es importante la diferencia de edad, Leonardo ya es una personita y entiende las cosas. En general los niños aceptan de buen grado la llegada de un hermano. Las fotos son preciosas.

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