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19 julio 2018

Las fases del amor

La maternidad no convierte a una mujer en una loca.

Cualquier ser humano (y menos humano), una vez privado de aquellos hábitos que, en cierta medida, determinan una “calidad de vida”, está sometido a un esfuerzo físico mayor.
Cualquier ser humano (y menos humano), privado de la fuerza necesaria para compensar ese esfuerzo físico, está sometido al riesgo de un colapso físico y mental. En este caso “la calidad de vida” se convierte en “supervivencia”.

Una madre sobrevive.

Sobrevive porque dona esa parte de hábitos a la familia. Lo hace porque es la única capaz de hacerlo y no es que tenga súper poderes, en absoluto, ella es igual que el resto, pero se sacrifica, porque ve en su gesto la felicidad de otros.
Una madre antepone las necesidades de sus hijos ante las suyas. Siempre. Eso no significa que pierda su identidad, sigue siendo ella, solo con más preocupaciones, más trabajo y más cansancio.
La maternidad modifica el aspecto de la identidad, por un lado la completa, aunque aparentemente parece lo opuesto y en ningún momento una mujer, cuando se convierte en madre, cambia su personalidad.

Demasiadas veces he escuchado decir que una relación se acabó después de tener hijos porque la mujer se había vuelto loca y siempre me produce el mismo sentimiento de enfado. Evidentemente son palabras sin ningún sentido ni conciencia, fruto de la benévola ignorancia. Lo que realmente sucede es que la mujer se encuentra ante un bárbaro cambio físico que repercute no solamente en la estética de un cuerpo, si no que en su biología, provocando cambios de humor. Además del aspecto más biológico, todo el proceso de embarazo (9 meses) el parto (doloroso), el post parto (muy duro y con frecuentes depresiones) al cual añadimos un periodo más o menos largo de lactancia materna (que tiene sus problemas) y la falta de sueño, crea un estado de estrés proporcionalmente al cuádruple (o más) grande comparado con el del padre. Si después de todo, alguien tiene todavía la verguenza de definir como“loca” a una mujer o a su misma mujer, es evidentemente un idiota!

Establecido que una madres pasa por un periodo “critico”, que la pone a un nivel de cansancio físico y mental elevado, establecido que llevar la intensidad de un niño pequeño durante veinticuatro horas es algo cercano a la “tortura”, a pesar de que estamos enamoradas de nuestros hijos y que no hay nada más importante y precioso que ellos, me gustaría reflexionar sobre el mecanismo de la pareja.

Es cierto que una relación de pareja, tras crear una familia cambia. ¿Pero no es cierto también que todas las relaciones, con el paso del tiempo, cambian?

La relación entre dos personas y el amor, no es algo inmóvil, más bien se mueve y evoluciona.
El amor pasa a través de fases y la relación sigue los efectos de ellas.

La primera es el enamoramiento, la fase más emocionante, el momento en el que sentimos las mariposas en la tripa, caminamos tres metros elevados sobre la tierra, sonreímos a los desconocidos por la calle. Estamos de buen humor, pase lo que pase, porque “el resto” nos resbala encima y estamos más guapos, porque nos cuidamos más. Durante esta fase nuestra personalidad se plasma, vivimos bajo el efecto de la “embriaguez por enamoramiento” y la alegría que caracteriza este momento, nos hace ver las cosas con otra perspectiva, nos hace vivir las situaciones con más entusiasmo y menos preocupaciones. Vivimos en un estado de realidad falseada y quizás es justo cuando menos nos parecemos a nosotros mismos.

Después del enamoramiento llega un momento de calma y el enamoramiento se convierte en estabilidad.
Es cuando ponemos las bases para una relación duradera y planificamos en cierta medida, nuestro futuro juntos. Seguimos enamorados pero sin las mariposas, ni las sonrisas tontas. En esta fase la pareja profundiza la relación, es cuando se conoce, cuando se descubre el carácter de cada uno y se delinean los roles. Los “defectos”, aunque se empiecen a notar, son todavía tolerados.

La ultima fase (habría una más correspondiente a una eventual separación, pero no la voy a tocar) es la más importante y la más complicada, porque el enamoramiento desaparece por completo y el periodo de calma y estabilidad se convierte en “día a día” o si queréis “aburrimiento”. La pareja está rodada, se conoce y sobre todo bajando el efecto ““embriaguez por enamoramiento”, la realidad se muestra por lo que es: Vida. Y la vida es emocionante, pero a lo largo de su recorrido, mientras que en el día a día es simplemente NORMAL y en lo “normal” no está la emoción, aquel estado que nos hace sentir sobre una montaña rusa. Mientras que es cuando el amor coge fuerza y se consolida para siempre. El amor espera su turno, cuando la pareja está bien despierta, lejana del hechizo por el encantamiento del enamoramiento. Secretamente se propaga silencioso, la pareja no se da cuenta, a menos que pase algo bastante grave, que sacuda a uno de los dos y le despierte sobre el sentido de la vida y los valores profundos. Si no pasa completamente desapercibido, pero está en todas partes, en las discusiones, en el aburrimiento, en las incomprensiones, en la perdición, en la rendición, en las dificultades, en los enfados, en las molestias…. El amor sigue propagándose, pero si nosotros no somos capaces de percibirlo, de escucharlo y seguirlo, si no luchamos y elegimos lo fácil en lugar de lo difícil, entonces él se retira, poco a poco, de paso con nuestra voluntad.
Si no estamos dispuestos a sacrificar el romance rosa por la vida real y seguimos buscando la “embriaguez por enamoramiento”, entonces no permitimos al amor de consolidarse dentro de nuestro corazón, porque necesita tiempo y constancia. Pero si lo hacemos, entonces el nos recompensará con el amor eterno.

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13 Comentarios

  • 1. María  |  19 julio 2018 - 13:20

    Amén

  • 2. Pilar  |  19 julio 2018 - 13:23

    Qué bonito y cuanta razón! Me ha encantado!!! Enhorabuena

  • 3. Marina  |  19 julio 2018 - 13:33

    Hola Laura,
    te sigo desde hace un tiempo y hasta ahora no había escrito nada. Me encanta leerte y descubrir a través de instagram vuestras peripecias diarias. Con el post de hoy te has salido:) Enhorabuena!!!!

  • 4. ANA  |  19 julio 2018 - 13:45

    Laura, que razon tienes, me encanta como has explicado la ultima fase del amor, ese amor de pareja que lleva muchos años juntos, ese amor que hay que cuidarlo pero que como tu dices esta en todos los momentos y nutre la vida que vivis juntos.
    Se hace dificil a veces pero compensa
    Un besito

  • 5. Marta  |  19 julio 2018 - 14:22

    Cuanta verdad en tus palabras un beso Laura

  • 6. Ana  |  20 julio 2018 - 00:13

    Laura, llevo casada 43 años , tengo dos hijos y he trabajado como profesora de matematicas , conozco todo lo q tu estas viviendo , lo he vivido, sufrido y disfrutado. Sigue adelante , eres una mujer inteligente , fuerte y guapa. Tu post de hoy demuestra conocimiento de vida, esa es la realidad del amor. Un abrazo

  • 7. Amparo  |  20 julio 2018 - 04:19

    Un post precioso Laura, que recoge la verdadera esencia de las etapas del amor en la pareja. Creo que he estado pocas veces enamorada en la vida, no sé por qué, a algunas mujeres nos resultan interesantes aquellos hombres que se hacen los duros y pasan de nosotras. En cambio los que están locas por nosotros, no nos interesan, porque pensamos que pronto nos aburriremos con ellos. Con el amor pasa lo mismo, hay que cuidar cada momento, para no caer en la rutina, en ese morir poco a poco de aquello que un día despertó nuestra sonrisa en el corazón. Me encanta leerte y por supuesto seguirte en Instagram. Tu familia es preciosa y ayer tuve la suerte de poder conocerte en persona. No todos los días ocurre algo así en la vida de una persona. Muchas gracias por tu amabilidad y simpatía. Eres un encanto y todo un referente a seguir. Muchos besos

  • 8. Natalia  |  20 julio 2018 - 09:16

    Hola, me gustaría decir que a veces las mujeres cambiamos mucho cuando tenemos un hijo, y aunque no cambie de personalidad como dices, a veces su actitud y disponibilidad cambia tanto que ya no se la reconoce, y creo que algunas parejas ya no se sienten atraidas por ese comportamiento y que estan en su derecho de sufrirlo y de querer aguantarlo o no.

  • 9. Maria José  |  20 julio 2018 - 15:08

    Es cierto, Laura, que el amor pasa por diferentes etapas. Estoy de acuerdo contigo en las distintas fases que tan bien describes y, puedo y puedo asegurarte por experiencia, que superados los duros momentos de la maternidad el amor sigue y permanece ahí, de otra forma, pero ahí está. Con inteligencia y amor todo es más fácil de llevar, incluso que los niños no te dejen ni un momento para ti. Las parejas deben entenderlo y superarlo.

  • 10. Irene  |  20 julio 2018 - 19:52

    I am back! Primer post que leo después de muuucho, y ya touché!!!!!! Cómo lo echaba de menos!

  • 11. MartaSM  |  2 agosto 2018 - 18:19

    Precioso.
    Hoy leí también el post de la terraza, me entraron ganas de preparar la nuestra☺.

  • 12. Cristina  |  19 agosto 2018 - 00:16

    Hola Laura: es la primera vez que escribo para hacer referencia a algún post, y me ha llevado a ello, la necesidad de decirte lo bien que sabes explicar, escribir, transmitir lo que sientes, lo que vives…que yo desde luego me siento totalmente identificada, tanto en este post sobre el amor, como en muchos otros…

    GRACIAS

  • 13. Irene Milla  |  23 agosto 2018 - 17:08

    Enhorabuena!!!! Espectacular

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