Mamma Mía » Adiós verano

6 septiembre 2018

Adiós verano

La vida de una madre es una montaña rusa de emociones. Pasamos de las risas a las lagrimas, del enfado a la alegría en un momento y durante incontables veces al día.

Los hijos llenan el corazón y también el orden (con el desorden), llenan el tiempo libre y lo que no es libre, las noches con las peticiones de agua, de pis o simplemente con los lloros. Los hijos llenan la vida y para siempre. Algunas veces se extraña “el dicho vacío”: las pausas, el orden, el silencio y la concentración, mientras tanto tu interior se amolda al estilo de vida caótico y atascado de amor, a la plenitud que los hijos imponen sin darse cuenta.

Las vueltas de las vacaciones de una madre resulta menos dura, comparada con los demás, vuelve igual o más cansada que antes de partir y la vuelta a la rutina, con la apertura de los colegios, se convierte en un plan agradable o incluso necesario.

Retomar la posesión de nuestro cuerpo sin “lapas” pegadas durante veinticuatro horas, tener un momento de descanso de los juegos, aunque significa estar encerradas en una oficina, pero se agradece hablar… tranquilamente y con gente mayor en lugar de estar regañando todo el rato. Disfrutar de una pausa de los gritos y los ruidos, descansar la vista de tanto desorden…. SIN EMBARGO… cuando los niños se despiden y cruzan la puerta del colegio, da la sensación de haber dejado un amante antes de ir a la guerra, las lagrimas y las llamadas con la voz estridente a la pareja (que se ríe y contesta: ¡pero si has estado todo el verano quejándote y rezando para que empezara ya el colegio!) Eh, que te puedo decir, somos así las madres. ¡¿O NO?!

Nos damos cuenta de que la casa ordenada es maravillosa, pero tampoco pasa nada si no está impecable y que el silencio es oro, pero le falta algo, una nota que rompe el silencio: “mamá”. El vacío que se crea a nuestro alrededor nos hace sentir mejor la plenitud en nuestro interior, entonces nos damos cuenta de que nuestros hijos son la mayor gloria en nuestra vida y que ya no seriamos capaces de volver atrás, no seriamos capaces de vivir sin ellos, sin su caos, sin sus gritos, ¡sin sus lloros! Nuestra vida es perfecta tal y como es, con sus grandes imperfecciones que la hacen más real que nunca, más vida que nunca.

Hemos oficialmente vuelto. Verano de mi corazón, hasta la próxima.


La silla de paseo de Orlando es de Mountain Buggy. Mis zapatillas de Adidas.

 


3 Comentarios

  • 1. Anna  |  7 septiembre 2018 - 01:01

    Me encanta tu falda de donde es?
    Saludos

  • 2. CECI  |  7 septiembre 2018 - 10:46

    Qué identificada con cada palabra….

  • 3. María José  |  10 septiembre 2018 - 02:24

    Cuanto razón tienes, Laura, esa necesidad que tenemos las madres de que llegue la vuelta al cole para poder tener algún rato de tranquilidad. Claro que añoramos los ruidos que nuestros hijos originan pero, sin duda, el silencio y poder dedicar algo de tiempo a nosotras mismas es una bendición. Bonitas fotos con tus preciosos hijos.

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