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20 septiembre 2018

Wonder

Cuando tenemos un hijo estamos acostumbrados a buscarle la semejanza con alguien de la familia y si no lo hacemos nosotros, serán los abuelos, los tíos, los amigos o la gente que encontramos por la calle.
Mi padre es la única persona que conozco, que cuando le pregunto a quién se parece Orlando?, me contesta: “ A Orlando”.

¿Por qué siempre adoptamos un modelo estético o intelectual, en lugar que aceptar nuestra unicidad?

Incluso los padres intentan crear hijos a su propia imagen y semejanza. Así que si uno de los dos tienen una pasión, se sacrifica cuerpo y alma para intentar que el hijo también la tenga. Se le hace estudiar la misma carrera, incluso a veces en el mismo colegio, o se intenta crear el producto deseado, “el mejor en el mercado” o el que los padres no han logrado ser.
Criamos a nuestros hijos para que encarnen un modelo pre-confeccionado de la sociedad en lugar de enseñarles a quererse tal y como son, a buscar sus propios talentos, aunque sean comunes y sencillos. Mientras que deberíamos enseñarles a tener como único modelo, a ellos mismos, para ser sus mejor versión.

Trabajar de padres es muy complicado y no hay un modelo estándar a seguir porque cada familia tiene su historia. Lo único que podemos tener en común es criar con amor a través de la educación emocional, del respeto hacia el prójimo (persona, animal o planta que sea). Yo soy partidaria de una educación libre de tabús y basada en “la diversidad en lugar de la igualdad”.

Quiero decir….

Que nos llenan la cabeza con el temas de la igualdad, lo cual comparto el concepto, pero la verdadera maravilla de la humanidad es que somos seres diferentes y no hay dos personas iguales en la Tierra.
Si nos focalizamos en el concepto “superficial” de igualdad, nos perdemos la belleza que está en nuestra diversidad. ¡La diversidad es mejor!

Respétalo porque sois iguales, amale porque sois diferentes.

Hace unas semanas vi la película WONDER y me gustó mucho. El tema es interesante y la forma de contarlo emotiva, aunque mantiene “la magia de la ficción”, que en la realidad no existe. La realidad es más cruel, el bulling cosecha demasiadas víctimas y algunos niños han llegado hasta al suicidio.

¿Cómo podíamos evitar esto tipo de desgracias y crecer a niños fuertes y sensibles?

Sé que es un objetivo alto y difícil de conseguir en este mundo en el que vivimos y que la teoría es fácil, pero que en la práctica hay muchas variantes y estoy convencida de que una buena educación desde pequeños, es la carta ganadora. Empeñarse a que nuestros hijos crezcan en el amor, libres y sin prejuicios, cosa que además es radicada en el ser humano, porque si nos fijamos, los niños viven las cosas con simplicidad, sin vergüenza y tabús.

Varias veces, paseando con Leonardo me he “avergonzado” por su forma desvergonzada de preguntar a un cojo porque camina mal o decirle a un anciano que tiene muchas arrugas…. Sin embargo la espontaneidad, la ingenuidad en como lo hace, no resulta ofensiva, al revés, la suya es una lícita pregunta sin ningún tipo de prejuicio.

En la película se muestra cómo la educación en casa afecta a la personalidad de un niño. Los padres de los niños que se hicieron amigos de Auggie, el protagonista afectado por una malformación facial, eran personas humildes, con valores profundos y libres de acondicionamiento de la sociedad, mientras que los niños que se burlaron de Auggie, habían sido educados según un modelo más superficial, donde la diversidad era considerada algo malo y espantoso.

«No te puedes mimetizar con el grupo cuando naciste para sobresalir».

Le dijo la hermana mayor de Auggie al oído, antes de entrar en el colegio y es la frase que más se me ha quedado en la cabeza. Es una gran enseñanza para todos.

No hay que compararse y esforzarse por ser como los demás porque la maravilla de la vida y nuestra misión radica en brillar desde la propia unicidad y autenticidad. Gastamos demasiada energía en cumplir con todas las exigencias de los estándares sociales y a veces menospreciamos nuestros propios dones y talentos pensando únicamente en lo increíble que sería ser como otros, sin lograr la paz y la alegría.
La verdadera felicidad está en brillar con nuestra propia luz.


Foto de Elena Bau Fotografia.
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7 Comentarios

  • 1. Julia  |  20 septiembre 2018 - 11:27

    Chapó. No lo podías haber escrito mejor.

  • 2. Almacenes Maysó  |  20 septiembre 2018 - 12:25

    “La verdadera felicidad está en brillar con nuestra propia luz”
    Nos encanta tu filosofía de vida.
    Y para ayudar a esa felicidad, os ofrecemos nuestra tienda online.

  • 3. Clara  |  20 septiembre 2018 - 15:02

    Que bien lo describes! Totalmente de acuerdo, sólo nos queda confiar en la educación para fomentar la libertad, la diversidad y el talento individual.

  • 4. Ana Ruiz Gimeno  |  20 septiembre 2018 - 15:13

    Hermosa forma de expresar lo difícil que es criar un hijo, toda la razón deberiamos criar niños autenticos queriendose tal cual son, sin parecerse a nadie mas.

  • 5. Lau  |  20 septiembre 2018 - 17:23

    Laura me encantan tus post!!
    Soy mamá de dos peques y me identifico en la mayoría de cosas que cuentas con respecto a ellos. Se nota que escribes con el alma y de ahí que tus post sean tan especiales y diferentes al resto de blogs. Besos.

  • 6. ANA  |  21 septiembre 2018 - 12:29

    Laura, me encanta, que reflexiones más acertadas, que dificil es comprender a tu hija y su inocencia cuando dice lo primero que le viene a la cabeza y le llama la atención, y tu crees que te ha ridiculizado como madre, pero que va, solo hay que enseñarle el respeto y la diversidad,
    un beso

  • 7. María José  |  22 septiembre 2018 - 14:49

    Que interesante tu post, Laura. En mi opinión, al igual que se heredan los rasgos físicos de tus progenitores también se heredan los psicológicos, eso no quiere decir que tengas que imponer a tus hijos determinadas cosas como que estudien lo mismo que tú, a los niños hay que educarlos y orientarlos porque, sin duda, es más cómodo holgazanear que estudiar y todos tendemos a lo cómodo. No he visto Wonder así que no puedo opinar, si creo que la sensibilidad de las personas es muy importante a la hora de determinados comportamientos y no tanto su origen social. Bonita foto familiar.

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