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8 octubre 2018

Destete

He dedicado varios posts a este tema y es cierto que interesa solo a una parte de las mujeres que me leen, pero la mayoría hemos pasado por ello o lo pasaremos y además sigo recibiendo muchas preguntas sobre la lactancia y el destete. De esto último os voy a hablar.
En el post dedicado a la lactancia os conté mis dudas y mi estado de animo bastante dubitativo y la decisión final de seguir amamantando, como me aconsejaba mi instinto.

Hice bien.

No puede ser tan difícil para los dos, debe haber una forma más natural de separarse, como me pasó con Leonardo la primera vez. Eso creía.

Efectivamente el tiempo me dio la razón, no era el momento. No lo era porque yo no estaba preparada, creo que ninguno de los dos.
Una madre siente cuando llega el momento y lo podéis reconocer si sois honestas con vosotras mismas, porque cuando se trata de decisiones importantes el mejor consejero es el corazón y el mayor enemigo son las opiniones externas.

Éste es mi único consejo, de resto prefiero contar mi experiencia porque creo que es más útil a quien está pasando por este momento delicado.

He dejado definitivamente de amamantar a Orlando hace un mes y medio más o menos, él tenía trece meses. Llevaba ya meses amamantándole solo por la noche, con el año empecé a disminuirle las tomas, dejando solo una por la mañana y otra por la noche. El proceso fue natural porque la introducción de nuevos alimentos despertó la curiosidad de Orlando y la novedad lo distrajo de la teta.
No complementé nunca con leche de formula porque la rechazaba, como cualquier otra tipología de leche, no le gusta y me parece fantástico, hay más fuentes de calcio en este mundo a parte de la leche, que además puede resultar difícil de digerir para el organismo humano. (Pero esto ya lo sabemos, incluso la misma naturaleza nos lo enseña, dando a las madres la oportunidad de producir la propia leche durante todo el periodo necesario del crecimiento del bebé, exactamente como en el mundo animal, cada mamífero con su propia leche).

(Quiero precisar que no estoy en contra de quién elije por cualquier razón la leche de formula en lugar de la lactancia materna. Mi mamá no me amamantó y a parte de ser una persona sana, tenemos una maravillosa relación. No critico nunca la elección de una madre, sino que la apoyo porque sé que la elección viene del corazón).

Es cierto que el biberón de leche templadita sustituye bastante el mimo del momento teta y de una forma facilita “la separación”. Pero si el niño no quiere biberón, como en mi caso, no pasa nada, se puede conseguir igualmente un destete sin traumas.

La toma de la mañana es la que más me costó quitar porque al amanecer, cuando se despertaba con hambre, no tenía el recurso del biberón, que se consume directamente en la cama y concilia nuevamente el sueño. Tenía que buscar otros alimentos y de consecuencia empezamos a levantarnos pronto para desayunar como los mayores jajjajja.
Cuando cumplió los treces meses había conseguido amamantarle solo por la noche, antes de dormir y cuando se despertaba, una o dos veces en total.
Bajando la demanda, también la producción de leche disminuyó y noté mis pechos hacerse más pequeños, juntos a la falta de subida de leche, la progresión me ayudó también a no tener problemas de mastitis ni mucho dolor. Poco a poco el momento destete se estaba preparando, iba llegando sin forzar la situación.
Yo soy de la idea que hablar con los niños es importantísimo, también cuando pensamos que no nos pueden entender, hay que hacerlo igualmente, explicarles las cosas, pero en este caso no es suficiente. Hay cosas que rechazamos entender, también nos pasa a los mayores. El amamantar para los niños es algo ancestral, visceral, que tiene fuertes y profundas raíces, explicarle que se acabó sirve de poco. Mejor hacerlo despacio, con paciencia y empatía.

La ayuda de José y de la cuidadora de Orlando ha sido fundamental, sola no lo hubiera conseguido.

Mi señal fue una noche en la que Orlando se durmió sin teta, probablemente porque estaba muy cansado, entonces cogí coraje. El siguiente día se durmió con José y el siguiente con la chica, Le mantenían distraído y aguantaba bien, sin llorar. Seguimos así, por turnos y distrayéndole, el primer periodo no conseguimos dormirlo antes de las 10.30/11.00 de la noche y recurrimos a cualquier ayuda, incluso los dibujos de la tele o las canciones en el móvil, cualquier distracción era bienvenida. Creo que cada uno necesita buscar su propia técnica y yo sabía que sería solo un periodo, además no había empezado la escuela infantil todavía, así que no necesitaba madrugar. Tiempo al tiempo, esto también cambiará, pensaba.
La mayoría de las veces, cuando se despertaba por la noche, me pedía simplemente agua o chupete y se tranquilizaba, mientras otras veces tardaba en volver a dormirse y tuve que recurrir a las canciones en el móvil para no levantarnos de la cama. (No estoy orgullosa de ello, pero me han servido).

Cuando el destete fue completo y la nueva situación se normalizó, empecé a trabajar los hábitos; intentar que se durmiese entre las 9 y las 9.30 y sin medios digitales. El comienzo de la escuela infantil nos ayudó en este proceso y conseguimos dormirle antes de las 9.30, eso sí, por turnos José y yo dimos vueltas y vueltas por el patio de casa con Orlando montado en el cochecito y ahora que empieza el frío hemos conseguido dormirle en casa, pero la mayoría de las veces siempre en el carrito, porque es más rápido y práctico, mientras que en la cama tarda más tiempo.

Cada vez más me doy cuenta de que la experiencia nos ayuda a aceptar que cada niño necesita un método, un tiempo y una disciplina personal, pero todo se consigue con paciencia y devoción.

El destete es una etapa significativa y en la mayoría de los casos dura, pero todas pasamos por ello, y lo superamos.
Eso si, no os voy a negar que a veces extraño ese periodo, el destete para mi es el final de una etapa: la de la madre y su bebé, a partir de entonces no hay más bebé, sino niños, que además crecen muy rápido.
La lactancia es el recuerdo más nítido que tengo con ambos mis hijos, algo que me ha marcado por dentro y que jamás olvidaré. Si tuviera que describir lo que representa para mi la lactancia materna, diría que es un infinito atardecer con la persona que amamos.


4 Comentarios

  • 1. Andrea  |  8 octubre 2018 - 23:24

    Laura, siempre me gustan tus posta porque los escribes con el corazón… pero este me ha encantado y me ha removido muchos sentimientos… bonitos… tengo una nena de un par de meses más que Orlando y siempre me siento muy identificada con vosotros… nosotras seguimos con la teta, pero llegará el destete como tú bien dices y sabremos cuando y cómo hacerlo. Cada una en su momento, cada una a su manera. Eres una gran mamá y una gran persona. Bravo!

  • 2. María José  |  9 octubre 2018 - 12:21

    Que diferente es, Laura, la lactancia para cada mujer. Me alegro de que por fin hayas encontrado el momento adecuado para pasar página. Mi experiencia fue completamente distinta a la tuya por eso me cuesta entenderte pero respeto tu posición. Lo importante es que el bebé esté correctamente alimentado y estoy segura de que tu hijo lo está.

  • 3. Juana  |  15 octubre 2018 - 18:29

    Hola Laura,

    Lo primero darte las gracias por tu blog. Te llevo leyendo meses, muchas de madrugada mientras le doy el pecho a mi bebé. Nathan tiene ahora 14 meses, aún seguimos con el pecho.

    He conseguido reducir las tomas por la noche a dos como máximo y durante el día biberón de leche que dejó en casa para él (el sacaleches se ha convertido en mi amigo inseparable). Es mi primer bebé y al leerte ya siento la nostalgia que tendré el día en el que lo destete definitivamente. Yo también pienso como tú, que cada bebé necesita su tiempo.

    Un abrazo desde Sudáfrica.

    Juana.

  • 4. lcaldarola  |  16 octubre 2018 - 10:22

    Hola Juana.
    Me has recordado cuando amamantaba a Leonardo (mi primer hijo) por la noche y me ponía en internet a buscar cosas sobre la maternidad… Cuando empecé el blog me inspiré justo en este momento y saber que hay mujeres que por la noche, mientras estan despiertas con sus bebé, me leen, me crea una profunda gratitud.
    Un fuerte abrazo.

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