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27 diciembre 2018

Mi primera familia

Hoy hace un día nublado, así que hemos llevado a los niños a un parque de atracciones.
Me he quedado al lado de la pista de los cochitos locos, con Orlando, mientras Leonardo se chocaba entre coche y coche.
Luces y música alta, la típica que eligen para este tipo de atracciones…. que le gusta a los jovencitos, pero que a mi ya me molesta. A pesar de todo, inesperadamente me he emocionado. Las sonrisas cómplices entre un padre y una madre, cada uno subido en un coche con un hijo, y más padres con hijos e hijas, todos ellos con un brazo rodeando los hombros de los pequeños, como para protegerles. Me ha parecido todo muy tierno y he pensado en mi familia, la nueva, que amo más que cualquier cosa y luego en la otra, mi primera familia, que os soy sincera, he extrañado esta navidad.

Mi primera familia es caótica, divertida y única, por ello me gusta. Porque es imperfecta y extraordinariamente fuera de cualquier esquema.
Me gusta que mis padres conozcan cada parte de mí, cada sombras y luces, mi verdadera esencia. Porque no le importan mis defectos y menos si no soy el prototipo de un estereotipo. Me ven como soy, sin ninguna falsa proyección y no soy mejor que los demás para ellos. Para ellos soy única.
Me gusta que hablamos mucho y que ante todo me escuchan, también cuando era pequeña y a mis padres les decía que no se enteraban de nada, aún así ellos me escuchaban. Antes de decirme qué hacer, antes de preguntar, me escuchan. Y a mi me encanta no tener secretos con mi familia y que sea lo mismo para ellos, porque ninguno juzga al otro. Hablamos de todo. Me gusta no tener tabúes con ellos, aunque sin olvidar los roles, porque en mi familia mamá es mamá y papá es papá.
Me gusta la Libertad que nos hace extrañarnos y decirnos te quiero. Me gusta perdernos y volver a encontrarnos un día inesperado. Me gusta que nuestra rutina no es rutina, sino que cada uno va a su ritmo y tiene su vida independiente. Me gusta el respeto del uno hacia el otro, la igualdad y la ganas que tenemos de ayudarnos y apoyarnos. La llamo ganas, porque en mi familia no existen compromisos. Esto es lo mejor. Es lo que más amo de ellos, que cada uno ha buscado su camino, con total independencia, porque sabemos que nunca nos perderemos, ni la distancia nos separará.
Me gusta mi familia porque cada gesto viene del corazón y nunca por el sentido del deber, obligación o compromiso y gracias a ello he aprendido mucho, me he convertido en una persona sensible, altruista y con valores como el respeto y la igualdad.
Me gusta que somos seis en lugar de tres o cuatro porque cuantos más, mejor.

Hoy es el último día en Tenerife. Hemos estado muy bien, el clima de esta isla es un tesoro. Los niños han estado muy bien, minados hasta las uñas con los abuelos, tal y como tiene que ser.
Mañana vamos a Italia, es mi momento. Tengo inmensas ganas de ir. Hace mucho, demasiado sin ELLOS.

Espero que hayáis pasado una feliz navidad. Un fuerte abrazo.


4 Comentarios

  • 1. María José  |  28 diciembre 2018 - 21:51

    Interesante tu post, Laura. Mi punto de vista es diferente, yo soy una persona a la que le encanta la rutina y el orden, siempre ha sido así, recuerdo que cuando estudiaba procuraba sentarme en el mismo sitio en clase cada día. Ser rutinario no implica que no escuches a tus hijos y que no hagas cualquier cosa por ellos, siempre desde el corazón. Creo que el orden es importante en la vida. Disfruta de tu familia en Italia.

  • 2. Diana  |  29 diciembre 2018 - 19:38

    Siempre me gusta mucho lo que escribes y cómo lo escribes..me siento identificada muchas veces y me emociono. Hoy me ha gustado mucho tu post, pero esta vez no me siento identificada…ojalá jijij, ojalá yo hubiera tenido y tuviera una familia que nos dijéramos te quiero, que habláramos de todo…en fin, es lo que me ha tocado. Eso sí, espero y deseo con todas mis fuerzas que mi hija de dos añitos tenga lo que yo no he tenido, lo intentaré hacer lo mejor posible. Feliz navidad!!

  • 3. LaE  |  4 enero 2019 - 16:00

    Hola Laura,

    Cómo siempre, me encanta tu manera de expresar, en fondo y en forma. Deberías escribir un libro con todos tus post.

    Tú post me toca directamente el corazón, porque el debate entre “imprevisible vs previsible”, es un tema que tengo muy presente…
    Qué envidia (sana) me das… Me encanta lo de “caótica”. Yo soy ordenada, meticulosa, cuadriculada, posiblemente en exceso y, aunque creo que ese orden me hace la vida más fácil con mis niños, creo que también soy víctima de mis exigencias, a veces siento que esa rigidez hace que no viva la vida más intensamente, y eso salpica a los que viven conmigo, en particular a mis peques. Si un plan no lo he organizado, si no he pensado en los pros y en los contras, si no me he hecho a la idea, me “altera”, me “desestabiliza” más de lo que me gustaría y, sin duda, es un rasgo de mi personalidad que no me agrada en absoluto, pero es lo que me sale de manera natural, y luchar contra ello me resulta tan difícil…

    Supongo que, como todo en la vida, hay que encontrar el término medio.

    Este será mi propósito para este 2019.
    Besos,

  • 4. Elsa  |  2 febrero 2019 - 05:56

    Mis padres siempre han sido mucho más caóticos que yo, a mí me gusta mucho la organización y las rutinas, ellos siempre han sido bastante anárquicos y poco amigos de planificar, tal vez porque vienen los dos de familias muy estrictas y religiosas.

    Hay una anécdota de su noviazgo. Eran de un pueblo cada uno y se veían en secreto porque a mi madre mis abuelos no la dejaban salir con chicos, se tenía que llevar a su hermana de carabina. Así que mi madre se inventaba excusas para escaparse, como que iba a limpiar la iglesia o a la novena… cosas así. Mi padre tenía una vespa, la recogía donde el cementerio y se iban los dos por ahí tan ricamente a su bola. Un día tuvieron un accidente muy gordo con la moto y se destapó el pastel. Mi madre perdió el ojo derecho y mi padre se rompió la clavícula y varias costillas, a mis abuelos casi les da algo cuando se enteraron, como que los obligaron a casarse a toda prisa, sin celebración, de hecho en la única foto de la boda que tienen mi madre sale todavía con un parche enorme de gasa (aún no le habían puesto ni la prótesis ni nada) y mi padre con un brazo en cabestrillo. Según mi padre mi abuelo se presentó en el hospital en plan mafioso y le dijo que ya que la había dejado tuerta ahora estaba obligado a casarse con ella. Y de luna de miel se fueron a Madrid a que le hicieran a mi madre el ojo de cristal y le graduaran el otro ojo, muy romántico todo, mi padre, que es un cachondo, siempre dice que se fue de viaje con una mujer que tenía un ojo y volvió con una que tenía cuatro, tres de cristal (le pusieron gafas también) y uno bueno. Pero no les ha ido tan mal, han pasado 54 años desde entonces, 9 hijos (yo la pequeña) y siguen juntos y felices.

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