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10 enero 2019

La ruta natural

Nací inconsciente y dependiente de mis pilares familiares, la única cosa que conocía: mis padres.
Viví la infancia con inocencia, conquistando poco a poco paréntesis de autonomía, buscando mi espacio, afirmando mi existencia a través de los gestos cotidianos como comer sola, elegir qué ponerme y algunas veces también enfadándome. Cuando me di cuenta de mi unicidad, cree mi universo personal que comprendía mi familia y mis amigos.
Quise ser mayor para poder hacer cosas que no tenia aún permitidas.
Me convertí en una chica curiosa por descubrir el mundo, las emociones, los besos y las relaciones.
Después fui una mujer independiente y por último madre.

Nunca he contado los años hasta ahora, ni me he preocupado por mi edad, los números no son lo mío, prefiero las palabras.
He cumplido treinta y seis años, soy joven todavía, pero noto que por primera vez me miro con otros ojos, más atentos, que escucho con otros oídos y estoy más preocupada.
La juventud descarada se ha convertido en una madurez cautelosa y junto a ellas he notado las señales del tiempo en mi cuerpo.
Este año me he dado verdaderamente cuenta de que soy una persona adulta y que a partir de aquí la ruta irá al revés, hasta el final…. O “nuevo comienzo”.

Sobre mi espalda cargo con las responsabilidades como pilar que soy para mis hijos, las mismas que pesaron sobre las espaldas de mis padres cuando era yo la hija pequeña.
Soy la que tiene que construir un nido confortable y robusto para que mis hijos estén protegidos y luego favorecer sus independencia, sin dejarles a la deriva. Gestionar sus enfados con paciencia.
Soy la que tiene que mostrarles el camino en el que podrán construir su existencia y luego ponerme de lado, aceptar que me ignoren hasta cuando se den cuenta de que todavía necesitan mi apoyo y en ese momento, estar allí, en lugar de ocupada en cualquier otro asunto.
Soy la que tendrá que cerrar los ojos para no verles cometer errores y caer en las trampas de “las cortinas de humo” Y abrirlos rápidamente en caso de se queden atrapados o decepcionados.

Cuando ya sean mayores, yo lo seré aun más y ofreceré mi ayuda dentro mis posibilidades, pero ya todo estará hecho, recogeré los frutos de mi labor, buenos o malos.
Después volveré a ser una niña, con la cara y el cuerpo arrugados, pero con más sabiduría en la cabeza, con la inocencia perdida a cambio de la experiencia y con la necesidad de que me cuiden como se hace con los bebes, porque físicamente un poco bebé seré. Lo único que no cambiará será el inmenso corazón de mamá.

Esto es lo que pienso cuando veo una nueva cana aparecer entre mi pelo o cuando sonriendo noto crearse en mi cara un mapa de líneas antes desconocida.
El tiempo pasa inevitablemente, para todos, para los ricos y para los pobres, para los buenos y para los malos, para los guapos y para los feos, para los poderosos y para los humildes. Con los años nos hacemos mayores y perdemos la belleza de la juventud.
Es imposible parar el tiempo, es inútil luchar contra ello, la única cosa que conviene hacer es intentar aprender el máximo posible, ser esponjas, ser alumnos de la vida y un día descubrir que poseemos más riqueza de lo que hubiéramos anhelado. Cerrar el ciclo en plenitud.


8 Comentarios

  • 1. lidia  |  10 enero 2019 - 11:00

    Precioso post Laura, y muy buena reflexión. Te felicito por la facilidad con la que te expresas y tienes para llegar a la gente. Me encanta tu forma de escribir y pensar. Un beso

  • 2. Lorena  |  10 enero 2019 - 15:31

    Qué bonito escribes Laura, además de sacar lo poitivo de cada etapa de la vida. Yo lo de cumplir años y notármelo físicamente lo llevo bastante mal, es algo que me he propuesto mejorar 🙂

  • 3. Sílvia  |  11 enero 2019 - 00:59

    Hola Laura! Que bien lo has explicado, así es la vida , a veces lo pienso y me da muchas tristeza , en mi caso he perdido a mi padre ya y desde entonces lo pienso más , ojalá pudiéramos tenerlo algunas veces. Que bien te expresas y escribes,un beso fuerte

  • 4. Judit  |  12 enero 2019 - 00:20

    Eres una crack!
    todo lo que escribes me gusta y me hace identificarme al 100% contigo y con tu presente.
    Enhorabuena por esa sensibilidad y destreza a la hora de hablar de sentimientos!

  • 5. Ines  |  12 enero 2019 - 16:45

    Palabras que te hacen reflexionar. Gracias. Precioso post.

  • 6. OLGA  |  15 enero 2019 - 10:07

    Cuanta razón!!!que bien escribes y que bonito lo cuentas…pero asi es la vida…las distintas etapas!! un beso

  • 7. María José  |  15 enero 2019 - 12:56

    Que sensible tu post, Laura, es el inevitable discurrir de la vida. A medida que cumplimos años vamos valorando todo mucho más. Sin duda que todos queremos lo mejor para nuestros hijos e intentamos dárselo, que nos podemos equivocar pero siempre desde la mejor de nuestras intenciones. Cuida de esa estupenda familia que tienes.

  • 8. Rocio  |  16 enero 2019 - 22:08

    P R E C I O S O! Me has tocado el corazón con tus palabras. Una delicia, como siempre. Besos!

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