Mamma Mía » Reflexiones desde la habitación 419

1 febrero 2019

Reflexiones desde la habitación 419

Cuando pienso en los sacrificios que ha hecho mi madre durante toda su vida se me encoge el corazón. Quisiera darme un chapuzón en el pasado, manteniendo mi conciencia actual y cogerla de la mano, aunque sin hablar sentiría mi apoyo y la complicidad de quien comprende a fondo su sentimientos.
Cuando te conviertes en madre, vuelves a trazar tu pasado mirándolo con otro punto de vista. Así es como me di cuenta de que mi madre, una mujer sensible y aparentemente frágil, es en realidad una valiente guerrera.

Mi madre y yo somos diferentes, en la vida práctica, en las elecciones, en el día a día, en los gustos, sin embargo, superada la primera capa, dentro es donde somos especialmente parecidas, en nuestra naturaleza de mujeres y en los articulados sentimientos que nos unen en nuestra esencia de madres.
La maternidad tiene un código secreto accesible solo a quien entra a formar parte de su universo y es contiguo con el emisferio de la feminidad. Son dos mundos sensibles que se hablan entre ellos, se relacionan con empatía, aunque uno se queda a un nivel sensible mientras el otro se emancipa al sentimiento de compasión.
Quiero decir que la maternidad puede ser idealizada, pero es un juego a adivinar. En realidad se trata de un descubrimiento, que además sucede con tal fuerza y rapidez que revoluciona cuerpo y alma y solo con el paso del tiempo se perciben todos aquellos detalles y aquellas contradicciones, cegados detrás de la fuerte emoción inicial y que bordean el largo camino de la maternidad.

Como madre he pasado por diferentes etapas; la emoción hacia algo desconocido fue la primera, sucesivamente fue la excitación por formar parte de algo maravilloso y que a pesar de que se repita infinitas veces, es único, luego la toma de conciencia de que el camino es largo y tortuoso y finalmente que ser madre tiene un amplio significado. Una madre no se limita a ser madre de sus hijos si no que se convierte en madre del mundo. La esencia de la maternidad, aunque esté relacionada con un hecho terrenal, encuentra su mayor expresión en el nivel más profundo y arcaico de las personas, en su alma. Por ello una vez que te haces madre, siente más fuerte, llegas a un profundidad, donde es más difícil llegar. El alma supera al cuerpo en cierto sentido, tanto que yo misma puedo afirmar, mi hijos son lo primero, todo lo demás viene después. En la maternidad encuentras la superación del ser más terrenal y te elevas al ser sensible (así le llamo yo). Pienso que esta es la principal causa de la bipolaridad de la maternidad, una extenuante lucha del cuerpo contra el alma, del ser terrenal contra del ser más sensible, una lucha que encuentra el descanso en las dificultades, cuando el instinto de supervivencia pone en relieve la verdad.
Durante estos días he estado pensando, leyendo, rezando, escuchando los ruidos que venían de las habitaciones contiguas a la mía, apoyando a Orlando durante su pequeña lucha, que a pesar de que sea irrelevante comparado con otras, para su tierna edad es una gran prueba. Me he sentido una vez más partícipe de algo inmenso, una minúscula parte de un puzzle gigantesco, minúscula y fundamental para que sea completo.

El jueves nos han dado de alta, por fin estamos en casa.

Gracias de corazón por el apoyo y el cariño que nos habéis enviado.


9 Comentarios

  • 1. Miri  |  1 febrero 2019 - 13:49

    Que bello tu post de hoy . Te quiero.

  • 2. Ainhoa  |  1 febrero 2019 - 13:57

    “La maternidad tiene un código secreto accesible solo a quien entra a formar parte de su universo y es contiguo con el hemisferio de la feminidad”…Qué pedazo de frase! qué cierto y qué bien escrito! Bravo Laura, me alegro de que Orlando esté mejor.

  • 3. Lorena  |  1 febrero 2019 - 14:11

    Que bueno Laura.
    Además cuando te conviertes en madre amplias esa empatía a las demás madres, a los demás niños, porque puedes ponerte en sus zapatos.
    Me alegra que Orlando y tú ya estéis en casa. La recuperación será más rápida.
    Un besin

  • 4. Diana  |  1 febrero 2019 - 16:49

    ❤️Me ha encantado!! Como siempre…sí que es verdad que al ser madre te vuelves más empática con las demás mamás y niños “Una madre no se limita a ser madre de sus hijos si no que se convierte en madre del mundo. ” A mi me pasa una cosa que antes no me pasaba, yo la verdad ni miraba casi para los niños porque mo me gustaban demasiado, miraba para las mascotas, eso sí. Y ahora, cuando veo a una mujer embarazada o que acaba de tener a un bebé me sale una sonrisa sin querer….porque pienso “qué bonito, y duro a la vez hay que decir..jij, yo también tengo una hija de dos añitos y medio y sé lo que vas a vivir!! Bienvenida al club!!” Jiji. Me alegro esté bien Orlando! Cómo se sufre cuando están malitos jo…

  • 5. Maria Jose Cantabra en Madrid  |  2 febrero 2019 - 00:19

    Mamma que paso??? No sabia que estaba pachucho¡ ya estais en casa? Vaya por Dios¡ que se mejore muy pronto. En casa es todo mejor. El hospital merma las fuerzas. Hoy operaron a mi hermano de una hernia inguinal, intervencion ambulatoria , 7 horas en familia esperando que se abriera la puerta del Cirujano. Gracias a Dios ya duerme esta noche en casa de mis padres para recuperarse¡ Forza Laura.

  • 6. Amparo Senra  |  2 febrero 2019 - 01:37

    Como siempre una gran reflexión sobre la vida y la maternidad Laura, con frases muy profundas. Te felicito por esta profunda reflexión escrita desde la habitación 419. Me encanta como expresas la verdad de la vida de una forma que nos hace reflexionar a todos. Yo no he sido mamá y creo que ese tren ha pasado en mi vida, por edad y salud, pero he cuidado siempre de mis hermanos pequeños y sé lo que es que uno de ellos se ponga enfermo y sientas que nada en el universo pueda llenar la difícil situación de incertidumbre y espera por la que atraviesas o ver que tu bebé está malito y tu sola presencia es un bálsamo reparador para él, pero te gustaría darle tu vida entera, cambiarte por él y sufrir tú lo que él padece, darle tu vida para evitarle cualquier daño o pena. Nunca me han gustado los hospitales. Me ponen enferma. Desde que acompañé a mis abuelos en sus últimos momentos y eran horas de eterna espera y ensimismamiento, hasta estos últimos 5 años de mi vida en las que me he visto sometida a todo tipo de pruebas médicas sin un diagnóstico claro, pero que me hace sentir muy triste cada día. Pero no quiero centrarme en mi, sólo quería transmitirte la gran alegría que para todas personas que te admiramos y queremos, ha supuesto que a Orlandino le hayan dado el alta y esté buenecito y recuperado. Ayer me emocioné viendo su imagen mirando a través del cristal del balcón con esa música tan Bonita de fondo. Entiendo tu sufrimiento como madre y la fortaleza que has ganado al superar esta dura experiencia toda la familia unida. Un beso muy grande y no dejes de escribir nunca, nos encanta cómo lo haces.

  • 7. María José  |  2 febrero 2019 - 15:03

    Que emotivo tu post, Laura, sin duda que cuando se pasa por situaciones delicadas los sentimientos afloran con más fuerza. El amor a los hijos es inmenso y todo lo que les sucede influye en nuestro ánimo y en nuestra vida. Cuando son pequeños por su dependencia de nosotros y cuando se emancipan por ese tremendo amor que les tenemos. Cuanto me alegro de que Orlando ya esté en casa. Besos.

  • 8. CECILIA  |  4 febrero 2019 - 10:48

    Laura qué bonitas palabras. Me alegro de que Orlando vuelva a su vida de niño feliz.

  • 9. Sami  |  4 febrero 2019 - 12:36

    Hola Laura, mucha fuerza y muchísimo ánimo! Me alegro que tu pequeño ya esté mejor y podáis descansar en casita.
    Un abrazo.

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