Mamma Mía » Siento una dulce nostalgia invadirme

14 febrero 2019

Siento una dulce nostalgia invadirme

Me he subido a la terraza, a mirar los techos de Madrid, bañados del sol caliente, aunque sea invierno. Siento una dulce nostalgia invadirme. Me he acordado de los veranos pasados aquí arriba con Leonardo, cuando era pequeño, sigue siéndolo pero antes lo era más. Su cara todavía conservaba la redondez de bebé y su comportamiento apuntaba maneras de niño, reía con cualquier cosa y yo era la persona con la que quería compartir cada segundo de su día.
Entonces los días me parecían largos, igual que ahora, sin embargo ahora mirando atrás me parece que han pasado de prisa.

Me he olvidado la mayoría de las cosas, pocas quedan apuntadas en los vídeos y en las fotos que me recuerdan momentos lejanos. Cada vez más.
Quizás porque nuestro cerebro es capaz de hacer cosas complicadas y tiene una memoria ilimitada, sin embargo no guarda todos los recuerdos, hace una selección según su lógica y olvida el resto. Más que olvidarlo lo deja entre la niebla, si, porque a veces con un indicio, un objeto o una palabra, el recuerdo aflora en la mente de repente y te hace extrañarlo, ese momento que ha pasado para siempre.

Son recuerdos capaces de levantar sentimientos opacos, de liberar el alma de los pesos momentáneos. Nos sirven para recordar a los que ya no están, no porque se hayan muerto, si no porque han cambiado, se han transformado. Como hacen los bebes y luego los niños…. que cambian continuamente y rápido.

Me he acordado de una piscina de goma de mala calidad que había comprado en un chino, para que Leonardo disfrutase del agua en los días calurosos de verano y que una noche el viento se la llevó a algún sitio. Al día siguiente ya no estaba en mi terraza.
Una piscina azul, pequeña pero bastante grande para los dos años de Leonardo, donde se sentaba rodeado de juguetes y donde guardaba un hueco para mi, porque me quería siempre a su lado, también dentro una piscina que me hacía parecer a Alicia cuando se come la galleta de hacerse grande.

Así pasábamos muchas tardes él y yo y a veces me pesaban, me aburría un poco aunque sabía lo afortunada que era. Evidentemente también en las mejores situaciones nos gustaría cambiar algo. A mi me habría apetecido tal vez más compañía. Sin embargo recordando esas tardes hoy, se me llenan los ojos de lagrimas y en la boca se me marca una sonrisa. No pediría nada más. Era perfecto tal y como era. No lo entendía a fondo porque no me daba cuenta de cuanto las cosas cambiarían, de que mi relación con Leonardo por naturaleza cambiaría.

Miro los techos de Madrid, bañados por el sol caliente, aunque sea invierno y echo de menos a ese niño, lo extraño a rabiar. En algunas horas volveré a estar con él, pero jamás volveré a ver al pequeñito que chapoteaba dentro de la piscina azul.


5 Comentarios

  • 1. Angela  |  14 febrero 2019 - 10:38

    Como siempre dando en el corazón…con esas palabras tan acertadas. Comparto ese sentimiento de nostalgia , tantas tardes supuestamente monótonas pasadas con mi hijo mayor , sintiéndome sola y a la vez en la mejor compañía y que ahora añoro…

  • 2. Noe  |  14 febrero 2019 - 12:46

    Ayyy madre que penita me ha entrado al leerlo. Tienes toda la razón y qué bien lo explicas. Cuando estamos viviéndolo siempre lo mejoraríamos con alguna circunstancia más pero ahora miras atrás y se echa tanto de menos….qué rápido crecen¡¡¡¡

  • 3. María José  |  14 febrero 2019 - 12:56

    Sin duda, Laura, es la vida….Expresas con mucha naturalidad sentimientos muy profundos, eres una excelente escritora. Tengo muchas ganas de leer tu libro, espero nos informes cuando se publique. Tu hijo Leonardo es un bebé precioso y siempre lo será pese a los cambios que la edad irá marcando en él, disfrútalo.

  • 4. Sami  |  15 febrero 2019 - 17:15

    Hola Laura, precioso post!! Es genial tu manera de contar las cosas!
    Un saludo.

  • 5. Sol_lazo  |  21 febrero 2019 - 14:07

    Que bello… justo así pienso al mirar atrás y ver a mi pequeño de 6 años deseando perderme de vista en algunos momentos.

    Nostalgia, no se puede expresar mejor

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