Mamma Mía » Tú ya eres tu misma

25 febrero 2019

Tú ya eres tu misma

Llevaba un par de días raros, probablemente a causa de los síntomas premenstruales que siempre me alteran el humor. (Es la única cosa que no he extrañado en el post parto!)
Me levantaba por la mañana activa, iba al gimnasio después de haber entregado mis hijos a sus “deberes” y luego volvía a casa, me duchaba y desayunaba dos o tres veces. Encendía el ordenador, ponía el móvil encima de la mesa y me perdía. Me perdía en todos los sentidos, porque al cabo de una hora no había concluido nada y seguía en la misma posición…. Durante mi tiempo desperdiciado, me había topado con la noticia de una niña sin piernas, había visto una foto que la retrataba, aproximadamente con la edad de Orlando, en la cama del hospital con el chupete y sin las piernas, probablemente se la acababan de quitar. Había llorado durante media hora, mientras negaba con la cabeza , por no ser capaz de comprender la vida. Por cierto había leído la noticia de la muerte de que Karl Lagerfeld y había sentido pena. Nadie es invencible. Pensé dentro de mi. Todos morimos. Mejores o peores, guapos o feos, valientes o cobardes, ricos o pobres, nadie tiene el elixir de la inmortalidad. Aunque es cierto que a Karl lo recordaríamos como un hombre especial. Pero lo de la niña había seguido haciéndome más daño.
Me había pegado toda la mañana malgastando el tiempo, empezando catorce cosas, sin ser capaz de acabar una. A la hora de recoger a los niños me sentía culpable por no haber hecho nada. Cualquier persona lista, en mi lugar hubiera salido a pasear aprovechando el buen tiempo, hubiera leído un libro o simplemente hubiera descansado sin remordimientos, sabiendo que cualquier madre necesita descanso.
Entre mareadas navegaciones por internet, me había puesto al día en instagram. Hubiera sido mejor no hacerlo, porque me puse de peor humor. Mientras pasaba las fotos con el dedo, me daba cuenta de que los estereotipos, viejos enemigos de la honestidad y de los principios, estaba afectando a las personas como el virus de una gripe y convirtiéndolas en “individuos en serie”. Me había recordado de cómo lo mismo había pasado con el arte, cuando el marcado había empezado a producir objetos en serie y para contrastar la mísera repetición que robaba personalidad a la decoración, se había formado un movimiento basado en la unicidad y belleza, llamado Art Nouveau Y lo había hecho con tal libertad, (tanto que en Italia el movimiento se llamaba Liberty) que los edificios pertenecientes a este estilo, siguen siendo de una belleza única.
Este pensamiento me había animado por un momento, me había dicho que era cuestión de elegir de qué lado estar, que posición ocupar y sin dudarlo sabía que yo quería ser única.

Todos lo somos, únicos, no hay persona igual a otra, ni siquiera los gemelos son idénticos, aunque se parecen muchísimo. La naturaleza nos regala la oportunidad de distinguirnos, sin tener que hacer nada de especial, simplemente aceptar nuestra naturaleza y hacer de ella la mejor versión, explotar lo bueno y trabajar en el resto. Desafortunadamente en contra de la naturaleza, se ha ido creado una sociedad que sobrevive de la debilidad humana. Un grupo de personas sin nada mejor que las otras, pero más soberbias y que instrumentaliza parte de la humanidad a través la creación de estereotipos, para que “la masa” pueda reconocerse en algo, o peor, en alguien.
La expresión “se tú mismo” es tan proclamada, tan continuamente “disparada en el aire” que tengo la sensación de que no signifique nada. Es como el estribillo de una canción que conozco de memoria, me resulta monótona, incluso patética. ¿Además como puede uno NO ser si mismo? Tal vez pueda en otra vida, pero en esta ya no hay elección, lo que veo más lógico es no desear ser otro, porque esto si que es peligroso. Mejor sería seguir el propio camino, ponerse metas a la propia altura, así de poderla alcanzar sin sentirse frustrado y sobre todo creer que lo que nos ha dado la vida es lo mejor para nosotros. Eso me diría mi padre, así me han educado mis padres. Sé tu mejor versión, más que tu misma, porque tú ya eres tu misma. Pero sobre todo, lo que me han enseñado y que siento mío, es reconocer la igualdad del alma, que es lo único que supera “cualquier adjetivo” y se queda integro para siempre.
A mi también me gustaría tener más y ser más, y me gustaría lograrlo con mis fuerzas. De repente me he acordado de un episodio del colegio, encerrada en el baño suplicando a Dios que no me tocara el examen oral. Con el tiempo he aprendido que era más inteligente estudiar jajajaj.
Llevo un par de párrafos pensando en cómo cerrar este post y la verdad es que no me acuerdo lo que quería contar, es como aquellas conversaciones que se libran entre comensales o amigos sin querer llegar a un punto preciso, solo por el gusto de conversar.
Mi madre siempre me dice que cuando era pequeña hablaba continuamente, sin parar, que agotaba de tanto hablar y que muchas veces no sabia ni lo que iba contando. “No se entendía lo que querías decir o tal vez estabas hablando sola”. A mi me hace gracia, me hace pensar que estoy recorriendo mi camino, porque las palabras me gustan, me gustan cuando se unen y crean una melodía además de un mensaje. Las palabras son poderosas.
Creo que así termina mi post.
Tomarlo como una de estas conversaciones que hacía de pequeña, para nadie en concreto y para todo los que querían escuchar.
Ciao.

Foto de Jesus Romero.


2 Comentarios

  • 1. Patricia  |  26 febrero 2019 - 11:38

    Muy divertido.

  • 2. María José  |  1 marzo 2019 - 18:13

    No debe ser nada fácil, Laura, tener que escribir con tanta frecuencia como lo haces tú y encontrar temas de los que hablar, creo que tiene mucho mérito lo que haces y es comprensible que a veces te sientas bloqueada. Nunca he sido una persona que me deje llevar por las modas, creo que en la actualidad hay demasiada superficialidad y falta de interés por las cosas realmente importantes: la salud, la familia, la justicia social…..veo que, en general, la gente se desentiende de estos temas y lo lamento. Como siempre tus fotos son preciosas.

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