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29 marzo 2019

Fobias

Un día le dije a mi madre: “mamá cuando veo una paloma me tiembla hasta el culete”.
Me lo contó cuando le pregunté sobre mi fobia. Me dijo que había notado que las palomas no me hacían ninguna gracia, pero nunca le había dado importancia, hasta que, un día, le solté esta frase.
Ni mis padres, ni yo, recordamos un episodio detonador del problema, pero algo tuvo que pasar y probablemente era demasiado pequeña para recordarlo.

Afortunadamente los que sufren este tipo de patología somos una minoría, desafortunadamente la mayoría no nos entiende. Durante todos estos años, aproximadamente treinta tres, se me ha hecho más duro intentar buscar comprensión en los demás, que convivir con mi maldita fobia.

Cuando era pequeña, por compasión y ternura, siempre había alguien que me defendía, espantándome una paloma en mi camino o abrazarme cuando me ponía a temblar como una bandolera al viento, sin embargo cuánto más mayor me hacía, menos eran los brazos disponibles para abrazarme y los “guardaespaldas” para protegerme.
De mayor tus problemas te los resuelves solo y más, si tus problemas afectan negativamente a los que te rodean y la “comprensión de circunstancia”, poco a poco se transforma en incomodidad y finalmente en intolerancia. Yo siempre lo digo, una persona enferma da pena, sin embargo cuando tienes que ocuparte de ella, la pena se trasforma en pesantez y cuesta aguantar, incluso con el máximo esfuerzo.

En la época del colegio me despertaba por la mañana pensando en el camino de casa a la escuela, tomaba medidas de precaución para no correr el riesgo de enfrentarme a una paloma y en estos casos tenía que cambiar de acera o a veces de calle. No miento si digo que muchas veces he alargado mis caminos para evitar ciertos tipos de encuentros. Planificaba cada día de mi vida en función de ello, cada plan.
No fue nada fácil, todavía no lo es. Porque sigo teniendo la fobia.
Me he avergonzado en más de en un episodio, he llorado muchas lágrimas, he sufrido más de lo que cualquier persona que no comparta una patología similar, imaginaría.

Sin embargo, por alguna extraña razón, mi mente, a pesar del dolor, o tal vez para defenderse de él, rechazaba la opción de curarse. También me daba miedo creo, el asco hacia este animal es tan grande que rechazaba la idea de poder acercarme una vez superada la fobia. Tardé años en decidirme. Empecé la terapia cuando ya era una chica independiente. Todos los jueves, durante un año, cogí mi coche y recorrí unos cuantos kilómetros hasta llegar a la consulta de mi psicóloga, que estaba a una hora de Milán. La terapia se basaba principalmente en la hipnosis. No descubrimos la causa, ya que trabajamos en la “insensibilidad” y funcionaba.

Dejé la terapia con buenos resultados pero sin ganar la lucha, tal vez, aguantando un año más lo habría logrado, pero en aquel periodo di un cambio a mi vida y no pude seguir.
Dos años después había vuelto al punto de inicio y así sigo, con los mismo temblores aunque intento esconderlos, con la misma ansiedad de encontrarme una paloma en la calle y sin poder participar a muchos planes.
Me estoy planteando volver a terapia, cuando las piezas de mi puzle encajen y haya encontrado al terapeuta adecuado! (Es lo más complicado).

Me he animado a escribir sobre este tema porque me ayudaría saber si alguno de vosotros tenéis una fobia o incluso la misma que yo. Me encantaría conocer vuestras experiencias y leer vuestros consejos.

Un abrazo y feliz fin de semana.


21 Comentarios

  • 1. izaskun  |  29 marzo 2019 - 11:42

    Laura, me he decidido a escribirte, porque yo padezco la misma fobia. No sólo con las palomas, sino con cualquier tipo de ave, independientemente del tamaño. Es algo que nadie entiende, pero a mi me genera una gran ansiedad, hasta el punto de no poder disfrutar el estar en una terraza tomando un café si hay palomas cerca. Tampoco he vivido ningún episodio en mi vida que pueda explicarlo. Me reconforta saber que hay más personas como yo, para ver que no soy “rara”, que es como a veces me siento. Un abrazo.

  • 2. MARIA LOPEZ  |  29 marzo 2019 - 12:17

    LO MISMO PERO CON LAS ARAÑAS Y LAS ALTURAS,MIEDO PARALIZANTE Y TODO EL FSTIVAL DE SINTOMAS CUANDO ME EXPONGO A MIS FOBIAS.TE COMPRENDO BIEN.

  • 3. Susi  |  29 marzo 2019 - 14:24

    Hola Laura!
    A mí me pasa lo mismo pero con los perros.
    De pequeña vivía en un pueblo donde algunos perros estaban sueltos a veces, y cuando salía sola de casa, o al ir y venir del colegio, iba con pánico por si se me acercaba alguno. Si veia algún perro de lejos, daba la vuelta y llamaba a casa de algún vecino para poder llamar a mi madre y que fuese a buscarme (no había niños con móviles por entonces).
    Ahora vivo en la ciudad y estoy más tranquila, pero cada vez que voy a mi pueblo me enfado porque no me atrevo a salir sola por si hay perros sueltos…
    Anímate con la terapia!

  • 4. Natalia  |  29 marzo 2019 - 16:51

    Hola Laura,
    Yo sufrí fobia social durante 2 años. Esto es, que desde que te levantas hasta que te acuestas tienes un pánico irracional claro, en hablar con la gente, incluso con tu familia. Imaginaos lo que es eso. Antes de la fobia yo era una chica de lo más sociable, pero hubo un acontecimiento en clase en la Universidad, que cambió eso. Una chica me ridiculizó delante de todo el mundo y a mí me dió una vergüenza exagerada. A partir de ahí, empezo todo. Estuve demasiado tiempo sin pedir ayuda. Aprendí dos cosas y esque saber el origen del problema no te ayuda para nada, y que yo sola no era capaz de solucionarlo. Por lo tanto pedí cita en una psicóloga, y cuando me explicó su tratamiento vi que no era para mi problema. Ella básicamente me exponía al problema según unas pautas. Así que decidí, pedir cita con otra psicóloga que tenía la terapia cognitiva conductual, y eureka, di en el clavo. Se trata de hacer unos ejercicios escritos con unas pautas que me daba ella, yo misma en esos ejercicios buscaba solucionar mis experiencias cotidianas que me hacían tener ese pánico horroroso. Esto, junto con unos ejercicios de relajación diarios, sin darme cuenta, volví a ser la que era. No te puedes imaginar, la línea tan fina que hay de estar aún lado o a otro. Solamente necesitas dar con el experto adecuado que te guíe. Espero haberte podido ayudar a tí, y a todas las que tenéis este problema. Un abrazo para todas.

  • 5. Maria  |  29 marzo 2019 - 17:30

    Hola Laura, te entiendo muy bien, aunque mi fobia no sea tan severa como la tuya. Me dan pánico los saltamontes, es ver uno y salir en dirección contraria, da igual donde pero lejos. Cuando era pequeña, un día q íbamos mi madre y yo a casa desde el cole, tendría 4 añitos, un hombre me gastó la broma de q se me había colado un saltamontes en la capucha de mi chaqueta y q me podia cortar con sus patas pq eran de sierra. Fue muy dramática la escena pq yo sólo quería quitarme la chaqueta, mirar por mi ropa y descartar la presencia del maldito bicho mientras el hombre se reía y mi madre por no ser maleducada no me hizo mucho caso. Desde aquel día odio y repito ODIO los saltamontes, es verlos y creer q me van a atacar. Un día había uno en la puerta de mi casa, di media vuelta y me fui corriendo, no pude ni llamar al timbre para q bajara mi padre a por mi por si saltaba sobre mi….Y así todo.

  • 6. Tania  |  29 marzo 2019 - 17:40

    Hola Laura. Mi fobia siempre han sido los ascensores. No soy capaz de montar en ellos ni por fuerza mayor. Tengo 36 años y sigo con la misma fobia. Mis padres vivían en el piso 11 y todos los días subía y bajaba varias veces andando. Por alguna razón el universo hizo que mis amigas viviesen en pisos altos y mi pareja más duradera que ahora es mi marido vivía en el piso 13. Fui a una psicóloga buscando una respuesta y sólo me dijo no importa, mientras no vivas en un rascacielos…. Y pensé es cierto! Pero con el tiempo y gracias a practicar hoponopono he descubierto que este miedo no es mío. Mi madre tenía miedo a los ascensores, no lo escondía lo pasaba fatal y yo he adquirido un miedo que no me corresponde. He recordado que cuando yo tenía 6 años me quedé encerrada con ella un domingo de agosto en el ascensor. 2 horas interminables. Ella no me callaba porque tenía claustrofobia, estas nerviosa y lloraba…. eso me lo he quedado yo. Me he dado.cuenta que no es mío es suyo. Sigo sin subirme al ascensor pero gracias al hoponopono estoy aprendiendo a desprenderme de los defectos que no son míos. Se que en breve lo conseguiré y sino…. por las escaleras

  • 7. Alicia  |  29 marzo 2019 - 17:59

    Yo tengo fobia a volar. Me da auténtico pánico. Había cogido unos 80 vuelos y todo bien pero de repente hará unos 4 años me empezó a dar un poco de ansiedad, que fue creciendo. Me encanta viajar así que para mi es un problema grande. El último vuelo que cogí, aún con valium, estuve un buen rato llorando y con una ansiedad extrema. Y desde el día de antes nerviosisima y pensando otras formas de volver a casa…. he decidido ir a terapia para superarlo porque tengo 7 vuelos por delante y solo de pensarlo ni me ilusionan los viajes ni nada… todo lo contrario… por mi los anulaba… y lo malo es que saber la teoría (lo seguro que es un avión, los miles de vuelos diarios que hay…) no me alivia nada… entro en pánico total. Solo de pensarlo a veces hasta me mareo. Así que a pelear y afrontarlo! Un besazo, Laura, me encanta tu blog.

  • 8. Gema  |  29 marzo 2019 - 19:12

    Como te entiendo! Yo tengo un miedo atroz, a los atragantamientos. Puede causar risa o no entenderse, pero en ciertas personas de mi alrededor, al pensar que les puede pasar, siento una angustia y una ansiedad difícil de explicar…… ESTOY CONTIGO! ES MIY DIFICIL CONVIVIR CON ESTO ( si encuentras a un buen terapeuta dímelo ) besos

  • 9. Gloria  |  29 marzo 2019 - 22:46

    Hola Laura! No creas que somos pocos con esta fobia. Yo tengo miedo de los pájaros y de los murciélagos también.
    Lo de las palomas lo llevo peor porque hay muchísimas y están tan acostumbradas a la gente, que se acercan muchísimo. Ahora estoy viviendo en Oporto y esto está lleno de gaviotas…asi que ni te cuento.

    Mi profesora de portugués me ha dado el contacto de una Terapeuta que trata esto y voy a hacer la terapia con ella antes de que acabe el año.

    No lo dejes! Vuelve a intentarlo, esta vez será la buena.

    Buena suerte.

    Un saludo.

    Gloria

  • 10. maria teresa  |  29 marzo 2019 - 23:32

    le tengo fobia a los gatos

  • 11. Belen  |  30 marzo 2019 - 01:12

    Hola…yo también tengo no sé si llamarlo fobia, a subir en un ascensor. Voy en ellos, pero voy aterrada de q por alguna razon se pare. Ya me ha pasado y por eso sé q lo pado fatal. Me quefo sin aire y el corazon va a mil por hora, hasta que por fin se abre la puerta.
    Leyendo el comentario anterior me quefo miy preocupada…tengo 46 años y le he transmitido ese miedo a mi hija. Me ha pasado lo mismo, sólo que yo era la mamá, de hecho una vez he salido yo de primera cuanfo por finnos han auxiliado, dejando a mis dos hijos dentro. Desde aquella vez, mi jija me dice que no le gustan los ascensores.
    Me encanta leerte Laura, comparto tu forma de pensar en multitud de situaciones. Gracias por compartir

  • 12. Cristina  |  30 marzo 2019 - 04:31

    Para mi los gatos! Lo paso fatal! Y con los embarazos y ahora con los niños ya peor. Nunca me he planteado ir a terapia, quizá debería replantearmelo. Gracias por compartir!

  • 13. Amparo  |  30 marzo 2019 - 10:25

    Hola Laura!! Como siempre, me ha encantado tu post y me he sentido muy identificada con todo lo que escribes. A mi tampoco me agradan las palomas ni los pájaros en especial, cuando era pequeña nos regalaron una pareja de pájaros de diamantes mandarines a mi hermana y a mi y un día que estábamos solas en casa, uno de ellos se escapó y se puso a revolotear por todo el salón y el ruido de las alas nos daba pánico a mi hermana y a mi y nos pasamos 2 horas metidas debajo de unas sábanas hasta que llegaron mis padres. Quien realmente tiene fobia a las palomas y a las aves en general es mi hermano, le da muchísimo asco y si ve una cerca cambia de acera. Cuando era pequeño, mi tía que es vegetariana, le enseñó un libro con aves muertas y desplumadas y desde entonces mi hermano no come pollo, no lo puede ni ver y por supuesto el miedo a las palomas y sobre todo el asco no se le ha pasado, también le da mucho asco las algas del mar y si hay muchas no se mete en el agua, cuando era pequeño lo teníamos que meter en brazos o no se bañaba en verano.
    A mi me da mucha fobia volar en avión, he leído más comentarios aquí donde dicen lo mismo, me dan miedo las turbulencias y a veces lo paso mal el día antes del viaje sabiendo que voy a realizar un vuelo de 8 horas donde lo voy a pasar fatal. Y esto no se le pasa nunca.
    Últimamente tengo muchos miedos, a raíz de un problema digestivo que sigue sin resolverse a nivel médico, tengo mucho miedo a no volver a estar bien, a no volver a ser la que era. A que nunca tenga un diagnóstico acertado y eso me pone muy triste y lloro recordando cuando estaba bien de verdad y podía comer de todo. El miedo es inherente al ser humano y es muy difícil hacerlo desaparecer. También he ido alguna vez a terapia pero no me han podido ayudar, probé la hipnosis un tiempo pero habia que retroceder un año en tu vida en cada sesión y pensé que me arruinaría hasta llegar a 1976, asi que lo tuve que dejar. Ahora trato de ver videos de referentes o hacer prácticas como el hoponopono o meditaciones guiadas, pero es mucho el poder de nuestra mente y cómo debemos domesticarla para que no nos venza. ¿Y quién no tiene miedo a la incertidumbre? ¿A no saber si mañana vas a poder pagar la hipoteca o tener trabajo? Los que han pasado por esta situación saben de lo que les hablo, cuando has estado por largo tiempo sin trabajo por culpa de la crisis. Realmente es difícil hoy en día enfrentarnos a la vida actual si no tenemos las herramientas necesarias o el ánimo que se necesita para ello. Deseo de corazón que puedas vencer esta fobia, porque sobre todo al tener niños pequeños siempre hay palomas en los parques y seguro que lo pasas mal y si vas a terapia para superar este miedo, espero y deseo que nos cuentes tu experiencia para saber si te ha ayudado, pues eres un referente importante para muchas de nosotras. Muchos besos Lauri!!!

  • 14. Ana  |  30 marzo 2019 - 15:23

    Cuán identificada me siento…! No con las palomas ni las aves, pero con las fobias. Concretamente con la clausutrofobia. Por algún motivo, puedo ir en ascensor con gente pero no sola. Lo mismo en los lavabos de los aviones! Me da vergüenza y lo vivo muy mal, se supone que soy adulta y sin embargo tengo esta handicap que no supero. Lo mismo que a ti, Laura, también estuve yendo a terapia y lo creía superado, pero creo que lo dejé antes de tiempo (también por cuestiones externas) y ahora he retrocedido…
    Recomendáis probar con la hipnosis pues?
    A nivel maternidad/paternidad, creo que lo más importante es llevar a los hijos al psicólogo cuándo se empieza a ver que hay síntomas de fobia, no dejar que la bola aumente..
    ánimos!!!!!

  • 15. María  |  31 marzo 2019 - 00:20

    Los mismos caminos largos y la misma incomprensión por mi fobia a los perros. Tampoco sabemos el Origen y desde pequeña ha sido una tortura. Mi fobia es menos exagerada desde que tengo hijos porque intento no transmitirles ese miedo, a base de disimularlo logro acercarme algo a ellos. Si encuentras la terapia adecuada nos lo cuentas.
    Me identifico totalmente contigo en la maternidad y ahora en la Fobia! Eres estupenda

  • 16. María José  |  31 marzo 2019 - 13:54

    Hola Laura! Tu fobia es realmente extraña, las fobias más frecuentes son a los espacios cerrados, claustrofobia, y en menor medida a los muy grandes, agorafobia, personalmente padezco claustrofobia pero sé el origen de esta fobia, también intento no quedarme encerrada en un espacio pequeño porque se pasa realmente mal. Sin duda que tu fobia a las palomas, que están por todas partes, es un incordio para ti y para los que te rodean. Deberías ponerte en manos de un buen terapeuta para intentar superar ese handicap tan incomodo.

  • 17. Amaya  |  31 marzo 2019 - 20:52

    Al leer el artículo y ver tanta gente escribir me he animado a indicar que tengo Aerofobi y tengo ansiedad antes de viajar y durante el viaje. Suelo encontrarme con malestar sudoración, el estómago se me pone un poco…., mareos, me suelo sentir muy irritada, pesimismo y tristeza

    Pero bueno, cuando toca viajar no queda otra que “asumirlo” y lo preparo todo con antelación, suelo indicar cómo me siento para ser más comprendida y me centro en los aspectos positivos del viaje.

    Un saludo.
    Amaya

  • 18. Marta  |  1 abril 2019 - 09:04

    ¡ Hola!
    Yo tengo miedo a conducir, de hecho tengo carnet de conducir desde hace 9 años y normalmente no conduzco. Sólo pensar que tengo que conducir me aterra.
    Cuando veo a cualquier persona conduciendo pienso, ¿Por qué él / ella puede y yo no?
    Ese miedo me lo inculcó mi padre, que tras yo obtener el carnet de conducir me quiso enseñar a conducir a su manera, me chillaba mientras yo conducía y eso me ponía nerviosa, me hacía errar y lloraba.
    Este año tengo el propósito de dejar de tener miedo, que una persona tranquila y empática me enseñe. Es un lastre que deseo quitarme y estoy segura de que conseguiré hacerlo.

    ¡Muchas gracias, un saludo y feliz semana!

  • 19. Aran  |  1 abril 2019 - 11:51

    Mi caso es que tengo mucho miedo al agua, a la profundidad y que no pueda hacer pie. Llevo casi dos años en el cursillo para aprender a nadar peero, no supero el miedo y por lo tanto no puedo aprender la técnica. Me meto en la piscina grande y me pongo muyy nerviosa y es imposible relajarme al verme rodeada de agua… ayyyyyyyyy Quiero y no puedo.Es muy frustrante

  • 20. Laura  |  1 abril 2019 - 15:31

    Hola Laura, gracias por tus posts tan de verdad.
    Yo también he sentido y siento fobias, la primera que tuve fue a la sangre, en gran parte superada, pero a veces reaparece cuando menos me lo espero. También debería tratarla, es un bloqueo absoluto, fuente de un sufrimiento y una vergüenza irracionales que paralizan por completo mi vida.
    Escuché en la radio que existe un programa de psicólogos expertos en el tema, no sé si en Madrid, para tratar fobias específicas, y lo hacen utilizando herramientas muy modernas de realidad virtual. No pude quedarme con el nombre, pero hablaban en la entrevista de muy buenos resultados y me dio la impresión de tenía sentido que fueran tan eficaces. La exposición no es real pero lo parece, y eso baja la ansiedad y facilita la terapia. Habrá que informarse más por si fuese buena opción, no tengo más información. Ojalá pueda ayudarte de alguna forma. Un abrazo y mucha fuerza, yo te comprendo.

  • 21. Maripaz  |  19 abril 2019 - 09:59

    Hola, Quiero compartir como lo entiendo yo por si os puede ayudar. Las fobias son como defensas que nos ayudan a sobrellevar un miedo muy profundo. Por eso es bueno trabajar en terapia ese miedo, del que a veces no somos ni conscientes, y poco a poco las fobias van suavizandose. Entiendo vuestro dolor y lo que os invalida, pero saber que “sirven” quizás os ayude a mirarlas de otro modo. Un beso!

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