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8 abril 2019

ESCÚCHAME MAMÁ

Me había propuesto escribir un post divertido sobre la maternidad. Casi todos mis relatos tienen un punto “sacalágrimas” y me apetecía compartir el lado más irónico del trabajo de madre, sin embargo me topé con un poema escrito por Angelica Manzi, una mamá italiana y autora del libro “Sono incinta ma non assisto al parto” (Estoy embarazada pero no asisto al parto) y finalmente he cambiado de opinión (otra vez).
Traduzco y comparto con vosotras porque sé que os encantará.

ESCÚCHAME MAMÁ
No puedo estar todo el tiempo con el pecho por fuera.
¿Tiene, de verdad, que engancharse cada 10 minutos?
Y quien se ocupa de la casa! ¿Y quien cocina?
¿Y quien acoge a los parientes y amigos?
Yo quiero salir. ¿¡Como hago si tiene que comer continuamente?!
Ésto no es vida.
Me siento descuidada y sola.
Se engancha y llora.
Tengo los pechos blandos y me parece no tener leche.
¿Por qué llora? ¿Qué le pasará? ¿Tendrá hambre?
Ehh me parece que ya no tienes leche, si le das la leche artificial verás como duerme.
Ves, tenía hambre… pobre.
Para mi, tendrías que hacerle esperar tres horas entre una toma y otra, si no, no vives. Y si llora déjale llorar que se le abren los pulmones.
Por la noche dale el biberón así duerme más.
Mira que listo: tan pequeño y ya caprichoso.
Para de llorar en cuanto lo enganchas
Ah pobre, lo que te espera…!

Hola Mamá,
Soy tu pequeñín.
Estaba recogido y calentito en tu barriga.
No conocía el hambre, el frio, la luz y las sensaciones de llevar vestidos y pañal.
Sentía tu voz, el silbido continuo de tu sangre y algunos ruidos de todos los días.
Estaba siempre contigo, mimado y apretado.
Luego he estado puesto en una nueva condición; los pulmones se han llenado de aire, he oído por primera vez mi voz.
La luz.
El frío.
El calor.
El miedo.
Luego he escuchado tu voz.
Y tu piel y tus brazos.
Y tu pecho.
Hay algo caliente para meter en mi tripita, pero tu continua en tenerme abrazado y envuelto, no me dejes porque tengo miedo.
Me engancho cada diez minutos porque te necesito.
A veces es hambre, a veces es sed, pero muchas veces es solo mi forma de saber que tú sigues ahí.
Dile a los parientes y a los amigos que son tan bonito también en las fotografías porque ahora quiero estar solo contigo.
Mantenme cerca.
Dile a papá que cocine o descongele algo de lo que habías preparado antes de mi llegada.
No es la hora de hacer master chef mamá.
Es la hora de descubrir juntos cómo podemos vivir separados aunque estando siempre juntos.
No escuches a los demás.
No soy caprichoso y no quiero el biberón.
Tu leche es suficiente, soy pequeño y necesito tiempo para comer, a veces me duermo, así que haz una cosa: cuando yo duerma, duerme tu también.
Lo sé que estas cansada.
Pero no durará eternamente este paréntesis.
Salimos mamá.
Tenme en la faja, acostado a tu pecho y vamos donde tu quieras.
Yo no necesito más, solo de ti.
Ayúdame a hacerme mayor, no me hagas llorar, mi lloro es más que un capricho, es miedo de morir.
Puedo sobrevivir solo contigo.
Tenme encima mamá, soy pequeño.
Pronto descubriré el mundo a mi alrededor y tendré más confianza.
Hazme crecer sereno.
Hace falta un instante para hacerse mayores.
Relajate mamá, apaga la luz.
Túmbate a mi lado.
Ponme dentro tu jersey y tenme enganchado.
Acariciame y bésame, repite a los dos, que todo irá bien.
Cierra por fuera de la puerta los consejos no pedidos.
Quedémonos cerca mamá, cerca como lo hemos estado hasta ayer, cuando estaba dentro de ti.

El texto, no obstante haga referencia a la lactancia materna, lo interpreto como universal y donde cada madre se puede reconocer, a pesar de sus elecciones o necesidades. El tema del pecho, en mi opinión, no quiere excluir otra forma de vivir la maternidad, si no que representa la personal experiencia de la autora, la cual habrá encontrado más fácil escribir sobre sus directas emociones.

La maternidad es durísima, tal vez el mayor sacrificio de nuestra vida, sin embargo cuando leo cosas como éstas, vuelvo a recordar la inmensidad detrás de ello. La vida nos lo enseña sin giros de palabras: donde hay esfuerzos, sacrificios, dedicación y amor, nacen y crecen grandes cosas.


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5 Comentarios

  • 1. Judith  |  8 abril 2019 - 17:40

    Molt bo!! Felicitats Laura
    Mua

  • 2. lidia  |  9 abril 2019 - 10:42

    Maravilloso texto sobre la maternidad desde cómo lo sienten nuestros bebés.

    Aprovecho para felicitarte por todos tus post, cada uno diferente al anterior pero siempre especiales y profundo

    Un saludo!

  • 3. María José  |  9 abril 2019 - 16:03

    Muy tierno tu post, Laura. Si, la lactancia es una etapa muy sacrificada en la vida de una mujer y la maternidad es un sacrificio de por vida, junto con la paternidad. Que también genera grandes alegrías? sin duda, no la cambiaría por nada. Disfruta de esa preciosa familia que tienes.

  • 4. Diana  |  10 abril 2019 - 18:57

    Buf! ❤️El principio es duro, y la lactancia, lo es también, muy sacrificado, pero muy bonito y reconfortante y sobre todo bueno para el bebé, que es lo verdaderamente importante. Lo peor, por lo menos en mi caso y en los que conozco, que con la lactancia la mamá es necesaria 24 horas, con el bibe aún te puedes “escapar” un ratito..y que se lo de otra persona. Yo estuve casi tres años con teti, o sea que si se le puede dar teti, desde luego lo recomiendo 100% a pesar del sacrificio!!

  • 5. María  |  24 abril 2019 - 01:45

    Precioso texto!!! Enhorabuena por tu blog y gracias por compartir. Un abrazo!!

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