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20 mayo 2019

Como ha cambiado ser madre de uno a dos.

Lo repito cada vez que tengo la oportunidad: ¡Ser madre es una aventura! Una aventura de la que todo el mundo habla, sobre la que se han escrito libros, se han hecho películas y series, sobre la que hablo en mi blog desde hace un puñado de años, pero siempre e igualmente una aventura, nueva y en parte desconocida.
No es un viaje a ciegas, donde llegas a tu meta con los ojos vendados como una despedida de soltera, más bien se parece a un viaje a un lugar donde no has ido nunca, pero del que conoces las características.

Ser madre por segunda vez es el mismo proceso que se repite. Ya sabes de que se trata porque lo has vivido en tu propia piel, pero no conoces exactamente los cambios que se producen con el pasaje de uno a dos.

En mi experiencia personal, el cambio de un solo hijo a dos hijos ha sido como un inesperado atropello, donde he sobrevivido, claro, pero he necesitado tiempo para metabolizar el golpe. Un par de años más o menos.
El cambio sobre todo me ha afectado en la educación, soy bastante más flexible ahora, a veces demasiado, comparado con mis estándar. Y cuando me siento culpable o insatisfecha de mi actitud, me repito a mi misma: “Es supervivencia Laura. Es supervivencia”.

Si con un hijo haces sacrificios, con dos hijos anhelas a sobrevivir….

En la practica, para la supervivencia:

He aumentado el tiempo de tele permitido, que ha pasado de media hora a una peli entera…. más títulos del final!

He añadido una lista de excepciones en el menú healthy/bio/sin azúcar/sin conservantes/sin –sin-sin/
convirtiéndolo en el menú: “no pasa nada son niños, un poco de grasa no les matará, un poco de azúcar no le matará, algo frito de vez en cuando no le matará”. Lo que antes equivalía a una “palabrota” (como pedir un paquete de patatas fritas por las mañana), ahora es: Toma y que nadie te vea!

He dado mayor flexibilidad en los horarios.
Para que os hagáis una idea, Leonardo incluso en verano, iba a dormir como máximo a las 21.00, tenía que bajarle todas las persianas y tapar cualquier agujero desde el cual se pudiese filtrar un rayo de luz. “Mamá pero si hay luz! Como se hace de noche?!!” “Si hijo, confía en tu madre, es de noche, no hagas caso a la luz, mira como ahora se va. A dormir!” las 21.00 eran el “toque de queda” desde ese momento nadie podía hablar.
Mientras que Orlando no se ha acosta antes de las 10.30, os confieso que un par de veces nos ha hecho compañía a José y a mi, viendo una serie (no eran dibujos) y feliz.
Lo he intentado, ir todos a la cama con Leonardo, pero seguimos despiertos una hora después, porque no solo no quiere dormir, si no que intenta que nadie se duerma, saltando, haciendo pedorretas, tirando cosas y si hago la dormida me pega jajaaj
La flexibilidad de los horarios es lo que más me cuesta aguantar, pero no hay remedio.

Pero hay cambios buenos también. He aprendido:

A ser menos aprensiva: ahora les ayudo a levantarse cuando se caen y les conforto, mientras le paso un poco de “baba con poder desinfectante” y luego les animo a seguir. Mientras antes me preocupaba, le daba 3.566 besos de mamá y lo cogía en brazo hasta casa, con la bici cargada en los hombros.

A ducharles con agua tibia, en lugar que hirviendo, también en verano.

A vestirle (en invierno) sin calentar la ropa delante de una estufa.

A dejar que se manchen, porque es más fatigoso pedirle continuamente tener cuidado, que quitar una mancha después.

A dejar que se aburran cuando no puedo jugar con ellos, sin sentirme (100%) culpable.

Tener otro hijo me ha complicado todo, pero me gusta ser madre de dos niños y los cambios no han hecho de mi una madre peor, solo una mujer más empeñada y cansada, pero sigo siendo la misma mamá enamorada de antes, incluso más enamorada aún.

El tercero y el cuarto vienen solos. Palabras de mi mamá.

Se que es una duda común, que a veces hasta supera la incertidumbre sobre ser madre o no. Porque más o menos sabemos si queremos tener un hijo, pero dos o tres….
Yo lo tenía claro, quería un herman@ para Leonardo. No fue una elección venida después de ser madre, todavía antes de tener hijos, sabía que hubiera querido por lo menos dos, la razón es sencilla, mis hermanos para mi son el regalo más bello que he recibido. No se como hubiera sido mi vida sin ellos, pero con ellos ha sido mejor, más divertida, más tranquila, más ligera y más llena. Mis hermanos son mis mejores, mejores amigos y seguiré agradeciendo la vida por haberme hecho este regalo, por haberme dado la oportunidad de compartir glorias y dolores cada día de mi vida con alguien que me quería.

Cuando veo esa chispa entre Leonardo y Orlando, mientras juegan y también cuando se pelean, me alegro de haber tomado esta decisión, porque a pesar de los esfuerzos triplicados, de los sacrificios triplicados y del cansancio triplicados, ha valido la pena, vale la pena, valdrá la pena.

 


6 Comentarios

  • 1. Rosa  |  20 mayo 2019 - 22:56

    Leo de vez en cuando tu blog, y veo mucha verdad en él. Me gusta como escribes desde la sinceridad y la práctica diaria, eso nos ayuda a otras madres a sentirnos tranquilas y felices con nuestros niños. Se dicen muchas cosas… no azúcar, no tele… y al final lo que se sabe pretender es de preparar a tu hijo para la sociedad, donde hay azúcar y tele…
    gracias por sencilla claridad

  • 2. lcaldarola  |  21 mayo 2019 - 11:35

    Es cierto que cada uno tiene su filosofia de vida, yo intento a que mis hijos sigan la mía, pero no me obsesiono, creo que la flexibilidad es fundamental.

  • 3. Yaël  |  21 mayo 2019 - 10:21

    Otro post del que me siento identificada. Genial Laura! Y decirte que me encanta esa ventana y los atardeceres que nos enseñas desde ahí. Pero tengo una curiosidad ¿hay persiana? Yo al igual que bajo las persianas por la noche para que se vayan a dormir, las dejo bajadas por la mañana para que no entre la luz y se levanten a las seis ¡jaja! Que conste que antes de tener hijos mis persianas siempre estaban arriba, me encanta ver fuera y la luz del día, pero cuando eres madre … hay cosas que tienes que cambiar jajaja Un besazo!

  • 4. lcaldarola  |  21 mayo 2019 - 11:32

    Muchas gracias Yael.
    Si tengo persianas :)) por la noche siempre se las bajos.
    Un beso!!

  • 5. MARÍA  |  21 mayo 2019 - 15:09

    Hola, yo siento lo mismo. Ahora mismo me estoy planteando tener un tercero. He leído que tu madre te dijo que el tercero y el cuarto vienen solos. Sois cuatro hermanos? Tenéis pensado ampliar la familia? Besos!

  • 6. lcaldarola  |  21 mayo 2019 - 16:18

    Que bonito! Me gustan mucho las familias numerosas. Nosotros somos 4, tres hermanas y un hermano :))

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