Mamma Mía » la felicidad no es a largo plazo

6 junio 2019

la felicidad no es a largo plazo

Estoy tan cansada que llevo unos días durmiendo sin tomar las pastillas. Antes de que naciera Teo era imposible. La insoportable situación que el destino ha elegido para mí, se transforma por la noche en pesadillas que no me dan tregua y me quitan la paz. Cada noche las veo alargarse como sombras deformadas y trepar las paredes de mi silenciosa habitación.
Se mueven lenta y bruscamente, hablan bajito y de golpe me asustan. Algunas veces lloran con el lloro de un niño, aunque las más malignas son las que se convierten en recuerdos, arrancados de mi pasado. Cuando llegan, un torbellino me revuelca las vísceras, parece que quieren salir de mi cuerpo mediante un espasmo. Pero nunca pasa, las vísceras siempre se quedan dentro de mi y yo tengo una nueva crisis de llanto desesperado y temblor que me deja sin fuerzas y sin voluntad de vivir. En las peores noches he deseado que pasara de verdad, que mi interior saliera de mi cuerpo dejándole sin vida, abandonado a los pies de las traidoras pesadillas. Mientras que con el paso del tiempo me he ido acostumbrando a esta sensación, la he aceptado y se ha convertido en un sentimiento familiar que ahora es parte de mi vida. Como lo es la enfermedad de mi hijo mayor.
La detectaron cuando estaba embarazada de Teo, ha sido horrible. Lo primero que he pensado es que estaba concibiendo la vida que sustituiría a la de mi otro hijo. He llorado con todo el cuerpo y con el alma destrozada, he llorado durante días y días, aguantándome solo cuando estaba con David, delante de él tenía que ser fuerte, no podía enseñar ningún indicio de debilidad, lo habría asustado. La inocencia de los niños les hace más fuertes, que nosotros mayores. Ellos son invencibles, eso es lo que he espero cada vez que le he abrazo fuerte y he percibo su fragilidad hacerse más incomoda.
Cuando Teo nació, su hermano ya estaba ingresado, ha sido durísimo tener que cuidar de él sabiendo que su hermano me necesitaba, la frustración me ha vuelto loca y me han recetado antidepresivos, pero he elegido intentar ser más fuerte y a ratos lo he conseguido, aunque mi corazón está muy triste.
La mayoría de la gente me dice que no es apropiado llevarme el pequeño al hospital. Pero yo he perdido el miedo y el interés en las opiniones de los demás. Teo y yo vamos juntos a ver a David casi todos los días, no quiero que se pierda nada de nuestra familia, quiero que estemos unidos, más que nunca. Lo único que ha cambiado es que nuestra casa es un lugar triste y vacío, donde las horas son interminables y los recuerdos demasiado dolorosos, mientras la habitación numero catorce es donde construimos nuevos recuerdos, donde luchamos juntos, rodeados de coloridos dibujos.
Dentro de esta habitación lloro menos, sonrió más y aprendo lecciones de vida cada instante. David quiere coger a su hermano en brazos, me lo pide cada vez que venimos y cuando finalmente lo tiene en sus manos, le huele la cabecita y le cubre de besitos tiernos. Yo les miro y me siento feliz. Porque la felicidad no es a largo plazo, la felicidad está hecha de pequeños y eternos momentos.
Fin.

El día de la gala solidaria “Cancer Ball” organizada por Elle y la fundación CRIS a favor de la lucha contra el cáncer, vi un video que me tocó profundamente, por ello este post, necesitaba escribir sobre las emociones que me atraparon.

La vida te antepone obstáculos grandes como montañas, imposibles de escalar, hasta que te encuentras a sus pies y empiezas a escalar, poco a poco, con paciencia y una fuerza inesperada, que la misma vida te ofrece para superarlos.

Dedicado a todos los que luchan. Hasta el final y el nuevo comienzo.


Foto del artista KangHee Kim.


7 Comentarios

  • 1. Teófila  |  6 junio 2019 - 12:59

    Laura, adoro como escribes, estas palabras no puedes ser más bellas pero la magia lo da tu forma de contarlo.
    Nunca dejes de escribir, deseando leer tu novela.
    Enhorabuena por tu “don”.

  • 2. lcaldarola  |  6 junio 2019 - 14:21

    Gracias de C O R A Z Ó N <3

  • 3. Begoña  |  6 junio 2019 - 23:00

    Muy duro y muy bonito

  • 4. Arantza  |  7 junio 2019 - 10:24

    Te envío muchísimo ánimo y fuerza!!!

  • 5. lcaldarola  |  7 junio 2019 - 11:39

    Es un relato inventado, para sensibilizar sobre este tema.
    Un abrazo.

  • 6. Arantza  |  10 junio 2019 - 10:20

    Inventado…? no me ha hecho ninguna gracia que lo personalizes de ésa manera…

  • 7. María José  |  11 junio 2019 - 18:32

    Que bonita y triste historia nos cuentas, Laura. Me hace pensar en lo afortunados que somos los que no tenemos que pasar por esas terribles experiencias. Disfrutemos del día a día, de tantas cosas buenas que nos rodean, de que nuestros seres queridos tengan salud. Valoremos todo lo que tenemos.

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