Mamma Mía » He conocido a alguien (segunda parte)

25 julio 2019

He conocido a alguien (segunda parte)

Salimos de casa con un poco de retraso, el móvil que hemos encontrado sigue en mi bolso, sin llamadas perdida.
Con las prisas, el calor pierde cada aspecto poético y se queda en la insoportable falta de aire, de la cual nuestro cuerpo se defiende sudando a lo loco. Si hubiera un solo hilo de aire, se llevaría mi sudor, dejándome más presentable, mientras que parece estar en una sauna al aire libre y aunque me pase la mano sobre la frente, siguen formándose gotas de agua salada por toda mi piel. Leonardo, que brinca a mi lado como una ágil gacela, parece llevarlo mejor. Cuando Orlando nos ve, se pone a chillar de felicidad, luego me dice “brazos” y empieza a treparme hasta colocarse cómodamente entre mis brazos.
Nuestro plan es volver a casa lo más rápido posible y refugiarnos del calor irresponsable. Percibo una vibración en el bolso, acompañada por un sonido desconocido, no es una llamada entrante porque dura un segundo, pero estoy segura de que es ese móvil. Con Orlando en brazos no puedo cogerlo, decido esperar a llegar a casa y mirar.

Ricardo: Han pasado pocas horas desde que te has ido y me parece una eternidad.

Sonrió leyendo el mensaje, supongo que será su novio. No debería leer los mensaje, es violación de la privacidad me reprocho.
El teléfono vuelve a sonar.

Ricardo: No voy a soportar no volver a verte Julia.

Entiendo que el dueño del móvil es una chica de nombre Julia y que ha roto con su novio o se ha ido de vacaciones.
¿Y si ha perdido el móvil justo antes de montarse en un taxi con dirección al aeropuerto? Nunca va a leer los mensajes de Ricardo….
¡Que mala suerte! Ojalá que llame….. llamará.

El aire acondicionado nos da un poco de respiro, no me gusta tenerlo encendido, pero desde la ventana entran bofetadas de calor que queman a distancia, es todavía pronto para salir a la calle.
“¿Os apetece un helado?”
Pregunto a los niños, sabiendo ya cual será la respuesta. Pero el hecho de preguntárselo lo hace parecer como un regalo.
¡Lo quieren! Al rato parezco la dueña de dos perritos con una “galleta de portarse bien” en la mano, Leonardo y Orlando se me agarran a las piernas, solo les falta menear la cola. Me doy cuenta de que los polos que hicimos el otro día han volado y solo quedan los helados de sirope de fruta del supermercado. Que más da… distribuyo uno cada uno.
Nos sentamos en la mesa con los helados y un puzzle que probablemente no acabaremos. Con Orlando no acabamos nada que no sea comida.

Escucho sonar el móvil otra vez. Me extraña mucho que todavía nadie haya llamado, ni si quieras la dueña con el teléfono de otra persona, o un amigo…. Me levanto para mirar.

Cami: Mamá te he llamado al móvil pero lo tienes apagado, me quedo en casa de Lara, ¿me vienes a buscar a las siete?

Estoy algo confundida, entonces la dueña del teléfono tiene una hija: Cami, será ¿Camilla? Me pongo nerviosa pensando que Julia no leerá este mensaje… Pero tiene otro teléfono, por lo que entiendo, aunque está apagado…..
¿Que hace una madre con dos teléfonos, uno apagado y el otro perdido? Descarto mi hipótesis sobre el viaje, no se ha ido, solo ha perdido el móvil y no se ha dado cuenta, al tener dos puede pasar.

Durante el resto de la tarde no llegan más mensajes, ni llamadas. Hemos salido a pasear y vuelto a casa, he duchado a los niños y mientras juegan con la casita me pongo con la cena. El reloj marca las ocho en punto, me pregunto si alguien ha ido a buscar a Cami, lo más probable es que Julia haya encendido el otro teléfono, haya devuelto la llamada a su hija y haya ido a buscarla. Sin embargo sigo sin entender porque nadie llama a este numero. Miro preocupada el nivel de carga del teléfono, porque una vez que se apague no habrá posibilidad de devolverlo. Está casi al cien por cien, tengo por lo menos un día más.
Leonardo cuenta a su padre que hemos encontrado un móvil en la calle, pero no es un asunto que a José parezca interesarle mucho y yo no tengo pensado contarle nada.
Antes de acostarme recibo un nuevo mensaje de Ricardo.

Ricardo: Daría cualquier cosa para tenerte aquí conmigo. Porque hemos dejado que una mujer disfrazada de bruja se pusiera en nuestras vidas. ¿Porque la dejaste?
Te quiero.
Justos con el mensaje llega una foto.
Me recompongo y miro la foto con atención, Ricardo supera por mucho mis expectativas. Desde el formato tres cuartos, percibo un cuerpo atlético y fuerte. Tiene el pelo moreno y medio largo, está tumbado con un brazo apoyado en la frente, la expresión triste y la mirada audaz, tan intensa como para hacerme sentir deseada.
“Julia desde luego tonta no me pareces”. Susurro.
“¿Que?” Murmura José moribundo de sueño, levanta la cabeza y me hecha un vistazo, antes de girarse para el otro lado y colapsar otra vez en un sueño profundo.

Que pena no poderte dar la buenas noches querido Ricardo…. ¡¿Por qué no llamas y te cuanto todo?!…. Mis pensamientos mezclan pena y curiosidad, tanto que me cuesta coger el sueño.

(continua)


4 Comentarios

  • 1. Laia  |  25 julio 2019 - 14:27

    Pero como puedes escribir tan bien. Estoy deseando cojere vacaciones para comprar tu libro y leerlo!!

  • 2. Emily  |  26 julio 2019 - 19:54

    Bonitas vistas al mar – deberías visitar Marbella, que también tiene un aspecto muy bonito.

  • 3. Lorena  |  28 julio 2019 - 09:35

    Me encanta!! Deseando la tercera parte.

  • 4. Alicia  |  30 julio 2019 - 13:42

    Qué ganas de más! estoy impaciente

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