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7 octubre 2019

Tened hijos

Los domingos bajo a la calle temprano, los niños no tienen todavía desarrollado el concepto de “weekend” y madrugan igual que durante la semana. Un día entenderán el porqué de las caras consternadas y resignadas de mamá y papá cuando gritando se vienen a saltar encima de la cama.
No hay nadie en la calle, excepto algún padre con la mirada perdida en un lugar lejano que no volverá a ver. Al cruzarnos nos intercambiamos una cabezada rápida, es el código entre los padres, que dice “te comprendo y lo siento”.
Doy las gracias por no haberme pasado de vino durante la cena y pienso en mis amigos que dormirán todavía algunas horas calentitos bajo las sabanas, más o menos el tiempo que tardaré en tomar dos desayunos, jugar un rato en el parque, dar dos vueltas con la bici, hacer la compra y preparar la comida.
Ayy como me gustaría levantarme sin sueño, cuando el sol entra por la ventana y tener la mañana toda para mi… me pierdo fantaseando el tiempo que tarda en cocerse la pasta, hasta que se libra en el aire mi apodo preferido: ¡Mamma!
Si el genio de Aladin viniera a comer a casa y me ofreciera vivir otra vida, yo le serviría la pasta, le preguntaría que tal se vive dentro de la lámpara y como se siente siendo tan poderoso, pero no pudiendo usar sus poderes para sí mismo y solo para los demás y luego le diría, “no gracias”.
Creo que el genio me agradecería por la comida y luego descubriríamos que tenemos muchas cosas en común, que en medidas diferentes tenemos poderes y que ambos utilizamos para “servir” a los demás, que en mi caso, los poderes son muchos más terrestres y que el circulo de personas es mucho más estrictos, que principalmente mis poderes los usos con mis hijos y que esto me gratifica profundamente. Finalmente nos despediríamos y le diría que sería bienvenido siempre.
Mi vida no era perfecta antes de tener hijos, como no lo es ahora, son dos vidas diferentes y que no puedo comparar porque no sería inteligente. Antes disfrutaba y me quejaba de algunas cosas, ahora de otras. Hay días en los que pienso con nostalgia en mi pasado, pero no porque no fuera madre, si no porque amo recordar cómo era, lo que he hecho, mi familia, mis amigos, mis amores, todo lo que ha pasado y no volverá. Sin embargo ni por un momento me he arrepentido de mis elecciones, tampoco en los momentos más oscuros.
La maternidad es tal vez lo más cercano a vivir que he hecho.

La gente va buscando respuestas, emociones, fe y creencias, paz….
Tened hijos, encontraréis todo. De todas las recomendaciones que os puedo dar (hay semanas que por IG son demasiadas jajaj) esta es la en que más creo.

Traduzco un texto de Bruna Estrela. (Algunas los habréis leído ya).

“Si pudiera dar un único consejo a mis amigos sería éste: tened hijos. Por lo menos uno, pero si es posible tened 2, 3, 4 … los hermanos son nuestro puente con el pasado y el puerto seguro para el futuro. Tened hijos.
Los hijos nos hacen mejores seres humanos.
Lo que un hijo hace por vosotros no puede hacerlo ninguna otra experiencia. Viajar por el mundo os transforma, una carrera de éxito es gratificante, la independencia es fantástica, pero nada os modificará de una forma tan permanente como un hijo.
Olvidad la historia de que los hijos son un gasto. Los hijos nos hacen personas con un consumo consciente y económico: dejáis de comprar los vestidos en Calvin Klein, porque al final, es solo ropa. Y los zapatos del año pasado, todavía nuevos y cómodos, duran cinco años más. Tenéis otras prioridades y un único par de pies.
Empezáis a trabajar con más ganas y dedicación. Existe un pequeño ser que depende totalmente de vosotros, y esto os hace profesionales con una enorme fuerza que ninguna otra situación os daría. Los hijos nos hacen superar todos los límites.
Empezáis a preocuparos por hacer algo para el mundo. Reciclar, trabajo comunitario, productos que no utilizan plásticos… Sois el ejemplo del ser humano para vuestro hijo, y nada puede ser más grandioso que esto.
Vuestra alimentación se convierte en un asunto importante. No ofrecéis chocolate y Coca Cola a vuestro hijo, si no plátanos y agua. Empezáis a cuidar más vuestra salud: coméis la fruta que sobra en su plato, plantáis un huertecito para tener especias más frescas, limpiáis el congelador durante el fin de semana. Un hijo os devolverá 25 años de vida.
Empezáis a creer en Dios y aprendéis a rezar. A la primera enfermedad de vuestro hijo, casi por instinto, os arrodilláis y pedís a Dios de vigilarle. Y así vuestro hijo os enseña la fe y la gratitud como ningún sacerdote/cura/leader religioso nunca ha podido hacer.
Os enfrentáis a vuestra sombra. Un hijo trae a la luz vuestro peor lado cuando se tira en el suelo en el mercado porque quiere un paquete de galletas. Tenéis ganas de gritar, pegar, de huir volando. Os veis agresivos, impacientes, autoritarios. Y así descubrís que es solo por amor y con amor que se educa. Aprendéis a respirar hondo, a agacharos, a tender la mano hacía vuestro hijo y a ver las situaciones a través de sus ojitos.
Un hijo os hace personas más prudentes. No conduciréis nunca sin cinturón de seguridad, no haréis nunca un adelantamiento arriesgado y no tomareis alcohol antes de poneros al volante, por el sencillo hecho de que no podéis morir (no tan pronto) ¿Quién criaría y amaría a vuestros hijos de la misma manera en vuestra ausencia? Un hijo os hace estar más vivos que nunca.
Pero si todavía pensáis que estas razones no valen la pena.
Tened hijos para oler el olor de su pelo siempre perfumados, por el placer de tener los bracitos agarrados a vuestro cuello, para sentir llamaros con esa voz inocente.
Tened hijos para recibir aquella sonrisa y aquel abrazo apretado cuando volvéis a casa y sentir que sois la persona más importante del mundo para aquel pequeño ser. Tened hijos para ganar besos húmedos, para verlos sonreír y caminar como vosotros, y entended cuanto es precioso tener una parte de vosotros por el mundo. Tened hijos para aprender otra vez cuanto apetecible es un baño lleno de espuma o comer algo sin tener que limpiar todo.
Tened hijos.
Conscientes de que enseñareis muy poco. Tened hijos porque tenéis mucho que aprender. Tened hijos porque el mundo necesita que seamos personas mejores en esta vida.”


Foto de Rus Anson.


8 Comentarios

  • 1. Tess  |  8 octubre 2019 - 10:25

    Bello relato Laura como todos los que escribes. Sabrás, permiteme que te diga que este de hoy me ha hecho recordar a Isak Dinesen narrando las últimas estrofas de Memorias de Africa. Por favor, que tu libro no sea el primero, ni tampoco el último.

  • 2. Paula  |  8 octubre 2019 - 11:54

    me encantaaaa!! gracias Laura:)
    un beso

  • 3. Arantza  |  8 octubre 2019 - 12:07

    Y… las que no hemos podido tener hijos..?

    Un saludo

  • 4. Susana  |  8 octubre 2019 - 13:15

    Maravilloso…y tan real…gracias.

  • 5. Patricia  |  8 octubre 2019 - 17:59

    Es precioso lo que escribes❤️
    Laura, tus hijos tienen un auténtico tesoro contigo,
    ¡qué familia tan especial!

    Pd. queremos seguir con la magia de Celeste ¡anímate a escribir otro libro, porfa!

    Un abrazo

  • 6. Clara  |  8 octubre 2019 - 18:59

    Me ha encantado tu post, como la mayoría. Cuánta razón, nos volvemos menos egoístas, más empáticos, más fuertes… Yo incluso conseguí sacarme unas oposiciones y mis hijos sólo tenían 2 y 3 años. Lo hice por ellos, para que estuvieran orgullosos de su madre.¡Qué mayor motivación!

  • 7. Patricia  |  9 octubre 2019 - 15:27

    Gracias x compartirlo. Eres muy valiente.

  • 8. María José  |  15 octubre 2019 - 13:26

    Que tierno y emotivo post, Laura, sin duda que tener hijos es un regalo. Sabemos que no dormiremos lo suficiente, que no tendremos tiempo para nosotras, que todo girará entono a ellos pero, que duda cabe, que compensa.

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