Mamma Mía » Esa mochila demasiado grande

14 octubre 2019

Esa mochila demasiado grande

A veces hacemos cosas “políticamente incorrectas” que no deberíamos, pero no seríamos nosotros sin hacerlas…. Ir en la bici eléctrica juntos, por ejemplo. Sentados en equilibrio sobre el sillín, tus manos agarradas al manillar, que de vez en cuando sueltas para apartarte el flequillo de los ojos “¡Agárrate Leonardo!” te llamo la atención. Para que no sea realmente peligroso pedaleamos por la acera y de consecuencia nos pillamos unos cuantos insultos. “Perdooooonnnn” me disculpo sin pararme y en seguida te explico que por la acera teóricamente no podríamos ir.
Un par de veces también te he llevado en el asiento posterior del coche sin la sillita aunque tus medidas no “cumplen la ley”. Y lo siento, sé que no debería, aunque se trate de un tramo corto. Me pides subir el volumen de la radio y cuando me pongo a cantar o a bailar te enfadas, te da vergüenza ver a tu madre bailar o cantar, lo sé porque lo he vivido antes que tú. ¡Mamma para! Me ordenas y cuando estás seguro de que estoy concentrada en conducir, te pones a bailar. Te miro desde el espejo retrovisor con los ojos enamorados y hago una captura de ese momento para guardarlo en mis recuerdos. Los viajes para llevarte y recogerte del colegio son una fuente inagotable de momentos memorables concentrados en cortos y apresurados minutos. Se que serán un patrimonio de valor para los años futuros.
El ápice de incontenible ternura llega cuando te dejo delante del colegio, después de despedirte con un beso en la mejilla (que casi siempre te quitas con cuidado convencido de que no te veo), te adentras vacilante por el portal escudriñando tu alrededor con la esperanza de avistar a un compañero, te miro cruzar el patio, cargando una mochila que te hace parecer más pequeño de lo que eres. Caminas y a ratos coges carrerilla, para volver a caminar, y de repente te giras hacia mi para averiguar si todavía estoy ahí. Me saludas con la mano y a mi me entran unas patéticas ganas de emocionarme.
En este momento siento el invisible cordón umbilical que todavía nos une, la profunda conexión que tenemos, más allá de esta vida, la necesidad del uno del otro, aunque sabiendo que nuestro destino es individual. En este ordinario momento del día florece mi instinto maternal/animal y me siento poderosa, participe de algo inmensamente grande y arduo, místico y real.
Y solo son las ocho y media de la mañana…. y solo son pocos años de una larga vida.
Desapareces dentro del edificio que te tendrá rehén durante las próximas horas, espero que tengas un buen día.
Hasta pronto…. vida.


1 comentario

  • 1. María José  |  15 octubre 2019 - 15:07

    Que tierno post, Laura. Si, todas las madres hemos sentido esa sensación al dejar a nuestros hijos en el cole, nos hemos preguntado cómo se sentirá, que hará y cuanto daríamos por tener un agujero para mirar lo que hace. Probablemente ellos se olvidan de nosotros en el momento que se encuentran con algún compañero pero nosotros seguimos pensando lo mismo cada mañana. Es la vida. Bonitas fotos.

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