Mamma Mía » No hay Navidad que no desee estar ahí

10 diciembre 2019

No hay Navidad que no desee estar ahí

La noche antes de la navidad, la que en España llamáis Nochebuena, nos reunimos todos para cenar. Hacemos el esfuerzo sobre todo porque es el cumpleaños del marido de mi hermana pequeña y también porque ya no hay muchas ocasiones para reunirnos, como lo era años atrás.
Abuelos, hijos, cuñados, nietos, cada uno deja su casilla y avanza sobre el tablero envuelto en el frío punzante y gloriosamente adornado de luces, para llegar a la meta: casa de mis padres.
La casa donde he crecido es un lugar que ya no me pertenece, sin embargo sigue conservando su espíritu acogedor y un montón de recuerdos felices que impregnan cada rincón, muebles y objetos. No estoy cómoda pero me gusta estar allí. Me gusta estar con mi familia, a pesar de que mi madre no se acuerda de la mitad de las cosas, a pesar de que mi padre está tan cansado que le cuesta mantener los ojos abiertos, a pesar de que estamos todos pendientes de que nuestros hijos no destrocen la casa, cosa que, además, casi nunca conseguimos. Aun así, no obstante la peculiaridad de la situación, la incapacidad de controlar los ruidos y de poner una mesa como Dios manda, la sensación de sentirme atrapada en un vórtice de caos desconsolador, no hay Navidad que no desee estar ahí con ellos.
Y quedarme mirando a las luces del árbol con mi madre cuando los niños se han dormido.
Y sentarme en los pies de la cama donde mi padre está acostado, para charlar un momento.
Y envolver los regalos, ponerle el nombre de quien lo recibirá y emocionarme pensando en todas las veces que mis padres han hecho lo mismo.
Y a mirar la luna y recordar cuando delante de la ventana del baño, nos juntábamos para mirarla, porque ahí estaba papá Noel sacando brillo a los regalos.
Y hablar con mis hermanos de tonterías que nos hacen reír a carcajadas.
Y jugar a la tómbola apostando dinero (sin luego ganar nunca).
Y comer más dulce de lo recomendable, gimiendo de placer con cada bocado.
Y saber que al día siguiente estaremos todavía juntos.
Y ver a mis hijos felices de estar en el que ha sido mi lugar durante años, el lugar que me ha visto crecer, que me ha acompañado durante mi camino hasta la que soy hoy.
Y probar aquella felicidad que solo las cosas sencillas y verdaderas son capaces de hacerte sentir.


1 comentario

  • 1. María José  |  16 diciembre 2019 - 18:11

    Sin duda Laura, Navidad es un época donde se valora muchísimo estar con la familia. Siempre les dije a mis hijos que llegadas estás fechas quería que estuviéramos juntos pasara lo que pasara. La realidad es que cuando ellos forman su propia familia tienen que compartir estos días y así hay que aceptarlo y entenderlo. Cuando tus hijos crezcan verás que la historia se repite. Que agradable es compartir con tus seres queridos algunos de estos días y que afortunados somos de poder hacerlo. Preciosas fotos con tu marido y tus hijos.

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