Mamma Mía » Mi familia no es una familia perfecta

8 enero 2020

Mi familia no es una familia perfecta

Estas vacaciones han sido diferentes de todas las anteriores, más calladas y reflexivas, menos felices y caóticas, menos pasionales quizás.
Una mañana me desperté y me di cuenta de que mi familia no solo no es perfecta, si no que está muy lejana de la perfección. Durante años idealicé un modelo que no corresponde con la realidad, para no admitir que somos una familia como tantas o, en algún caso, puede que hasta peor. Preferí una familia ideal a la mía, a pesar de que mis padres nunca nos engañaron intentando aparentar perfectos. Necesité creer en algo más, una versión mejorada de la realidad.
He tardado tiempo para aceptar y perdonar mi hipocresía. La revelación llegó de rebote cuando tuve a mi propia familia. Se me abrió un mundo sobre lo que conlleva ser padre. Por fin tuve la posibilidad de mirar desde ambas perspectivas, y como madre estoy intentando rescatar a la hija decepcionada.

A pesar de ser consciente de mis límites y defectos, he buscado la perfección en los demás. He tenido la arrogancia de sentirme defraudada cada vez que no la he encontrado, mientras que hubiera sido más satisfactorio comprender que mis vacíos no son culpa de nadie, ni de mis padres ni míos, porque todos hemos actuado con el amor.

He deseado que mis padres fueran mejores padres, que mis novios fueran mejores novios, que mis notas en el colegio fueran más altas, que mis amigos fueran mejores personas. De manera egoísta, he exigido más a todos y también a mi misma, olvidando la humanidad que nos diferencia de las divinidades. Pues en el defecto veía la debilidad y en la debilidad veía el fracaso.
No ha sido fácil aceptar la equivocación, a pesar de la familiaridad entre nosotras y tampoco a ser menos pretenciosa, todavía me peleo con ello.
Me defino una persona espontánea y sincera, sin embargo me he mentido más de una vez para protegerme, pensando que la realidad, tal y como es, sería más peligrosa que mi versión decorada de ella.

Los años te curan de muchas tonterías y aunque esté solo a mitad de mi camino, me estoy haciendo una idea más fiel a lo que es la humanidad, ojalá un día pueda llegar a comprenderla y a amarla en lugar de condenarla.

Hijos no puedo prometeros ser la madre de vuestros sueños, pero os doy mi palabra de que jamás os mentiré o fingiré ser una persona diferente a la que soy realmente. Que jamás os esconderé mis debilidades ni maquillaré mis defectos para que no podáis verlos y así sentiros frustrados ante de los vuestros. Lucharé para que seáis capaces de aceptar los errores y las derrotas, porque serán muchas. Intentaré enseñaros ideales al alcance de la realidad, para que podáis volar alto sin quemaros con el fuego de las utopías.
Os decepcionaré miles de veces pero en cada una de ellas habré dado lo mejor de mi.

Con amor, mamá.


1 comentario

  • 1. Patricia  |  8 enero 2020 - 17:13

    ¡Qué identificada me he sentido con tus palabras! Cuando me convertí en madre cambió completamente la perspectiva que tenía de mi familia. Todavía me cuesta entender algunas decisiones de mis padres, pero he aprendido que cada uno hacemos las cosas como creemos que debemos hacerlas, con mayor o menor acierto.

    Ser madre me ha enseñado a no juzgar, sobre todo a mi familia.

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