Mamma Mía » Londres

20 enero 2020

Londres

No me gusta viajar en avión. En mi escala de “medio de transporte” sin duda ocupa la ultima posición. No es que no me guste en sí, tampoco le tengo pánico, pero nunca me subo en un avión con la misma tranquilidad de cuando bajo.

Los niños dormían cuando se encendieron las sígnalas de abrocharse los cinturones. Había turbulencia, lo notamos ya algunos minutos antes del aviso. Miré a José, que lo lleva siempre mejor que yo, a los señores de al lado que hablan y al azafato que me sonrió…. “Conmigo no cuela” pensé, se que deberías sonreírme también si nos estaríamos estrellando. Pero no es el caso. Solo es una turbulencia y es mejor acostumbrarse porque no nos deja tregua. Cuando faltan pocos metros al roce de las ruedas contra de la pista y el avión sigue a merced del viento, me pregunto si es posible aterrizar sobre una ala. En una película de acción probablemente si, en nuestro caso el avión vuelve a acelerar y a tomar cuota, otra vez estamos arriba. Durante unos segundos mis rezos se mezclan a unas palabrotas, que gracias a Dios el comandante interrumpe para avisar que a Madrid hay un viento muy fuerte y que no nos ha permitido aterrizar, así que vamos a dar un par de vueltas antes de volver a intentarlo. Bueno, ¡¿que subidón no?¡ Es justo lo que me apetecía escuchar… José no me mira, así que ya no se donde mirar, tengo una mano sudada encima de Orlando la otra ni me acuerdo de tenerla. Estoy poseída de una enorme ganas de poner mis pies en el suelo, familiar y seguro.

El viaje a Londres no fue por vacaciones, aunque lo alargamos de un día para aprovecharlo. Los niños participaron a una campaña de Zara kids y yo fue involucrada para el estilismo.
Alojamos en Shoreditch House, equivalente a un “Soho House” pero mantiene el nombre del barrio que lo hospeda. Conocí el club cuando iba a Berlín, pues José era socio y me enamoré, así que cuando estamos de viaje en una ciudad donde haya uno, intentamos quedarnos a dormir.
Os soy sincera, no es la mejor opción para ir con niños, pues al ser un club exclusivo hay reglas muy estrictas y hay algunas áreas donde los niños no pueden estar. Aun así me encanta.
Las habitaciones son pequeñas, pero bonitas y realmente dotadas de todos los conforts. Cualquier cosa te hayas olvidado, pues ahí está.

No puedo todavía enseñar nada sobre los días de shooting, hasta que no salga la campaña tengo que mantener el secreto, pero el jueves y viernes lo dedicamos principalmente al trabajo y dimos una vuelta por el barrio de Shoreditch, que está de moda para salir o ir a tomar algo.
El sábado quedamos con amigos en el Centro y paseamos por allí, mientras por la tarde fuimos al Tate Museum y a dar un paseo por London Bridge (donde hay unas vistas espectaculares). Cenamos con otros amigos, la comida no me gustó en ninguno de los sitio al que fuimos a ser sincera.
A las diez y media caímos redondos en la cama, ni la energía de Orlando pudo con ello.

Me gustaría poder pasaros más tips e información, pero la verdad es que no tuvimos suficiente tiempo para ver esta inmensa ciudad, que por cierto me ha encantado. Fue anteriormente una vez sola, en otra zona, pero recuerdo poco. Sobre todo estoy agradecida por haber podido disfrutar de este viaje con los niños, de que tengan la posibilidad de hacer experiencias como estas, de ver cosas diferentes, escuchar idiomas diferentes e aprender cada día a ser resilientes.

Os deseo una buena y ventosa semana.


Mi jersey es de Acne Studio. Las botas de House of Holland. Orlando lleva total look de Bobo Choses. Leonardo lleva look de Les Ecoliers. Zapatillas de una edición especial de Reebok  y The Animal Observatory.


3 Comentarios

  • 1. ISOLDA  |  21 enero 2020 - 20:45

    Dios mío que estilosa eres! me encantan tus botas, nos podrías decir de donde son?
    Estaremos pendientes de la campaña Zara kids, tus hijos tienen ángel

  • 2. lcaldarola  |  22 enero 2020 - 09:37

    Muchas gracias!
    Son de House of Holland pero de hace un par de años.
    Besos!

  • 3. María José  |  23 enero 2020 - 13:05

    Laura, a mi tampoco
    me gusta subir a un avión y lo cierto es que se pasa fatal cuando hay turbulencias, no queda más remedio que hacerlo cuando las distancias son grandes. Londres es una ciudad muy atractiva y acogedora a la que yo he ido muchas veces y con el paso del tiempo he ido notando su exceso de masificación, sobretodo, en el centro. Viajar, conocer otro idioma y otras costumbres siempre es enriquecedor. Bonitas fotos.

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