Mamma Mía » Damos la culpa a los hijos demasiadas veces y demasiado gratuitamente.

7 febrero 2020

Damos la culpa a los hijos demasiadas veces y demasiado gratuitamente.

Damos la culpa a los hijos demasiadas veces y demasiado gratuitamente. Por todo.

Porque es más fácil enfadarse con alguien, que contigo mismo.
Porque dar la culpa a otro, automáticamente te expía de la tuya. Y aceptar las propias faltas requiere una valentía que no siempre tenemos.

Sin embargo ellos no son los responsables de nuestro estado de ánimo, tan solo por el hecho de existir y reflejar nuestros miedos y limites.
Están donde hemos elegido que estén y se hacen cargo de pesos demasiado grandes para sus pequeños hombros. Y más, nos perdonan.

Nos perdonan los arrebatos repentinos.
Nos perdonan las palabras que pesan demasiado para ellos.
Nos perdonan los castigos innecesarios.
Nos perdonan los errores.
Nos perdonan ser padres imperfectos.

Porque nos aman y nos aceptan tal como somos. No nos piden que seamos diferentes, ni nos exigen que cambiemos todo por ellos.
Únicamente necesitan que estemos allí. Que les acompañemos en el camino tortuoso que hemos elegido para ellos.
Y no se imponen, al contrario de lo que haríamos nosotros. Nos dejan decidir por ellos y que les impongamos nuestras reglas, sean justas o no.

No piden que les demos más de lo que necesitan.
Ellos solo quieren que seamos felices.

No tienen planeado interponerse en nuestras vida para fastidiarla, para que estemos más estresados en el trabajo o porque no tengamos “tiempo de calidad” con el cual disfrutar de lo que más nos gusta y apetece. No tienen malas intenciones, al revés, disfrutan de nuestra calma y de las sonrisas reconfortantes.
Aceptan los cambios, independientemente de que se trate de una casa, un país o la llegada de un hermano.

A cambio, nadie les pide su opinión.

Y cuando no entendemos sus necesidades, nos las expresan a su manera, infantil y directa. Sabiendo que la incomprensión podría llevarnos a enfadarnos con ellos. Es bastante frecuente que perdamos la paciencia (sobre todo por un lloro o una rabieta) Mientras que en realidad, les tocaría a ellos enfadarse por no ser escuchados. Aun así luego se le pasa y nos dan besos babosos y abrazos apretados, porque somos sus padres y para ellos nadie es mejor.

Los niños revolucionan la vida, pero aun sin ellos, evolucionaría y cambiaría. A mi con ellos me gusta más.


5 Comentarios

  • 1. carmencita  |  7 febrero 2020 - 11:46

    Qué cierto todo lo que dices…y qué bonito cómo lo dices 🙂
    Que disfrutes bien de tu familia el finde!

  • 2. Cuna Nido  |  8 febrero 2020 - 18:33

    Cuánta razón, y cómo podemos llegar a focalizar nuestros problemas e inquietudes en ellos. Son lo que nosotros les demos, a más amor, más amorosos serán. A más nervios, más inquietos estarán. Me ha encantado el post, y cómo nos lo cuentas. Gracias

  • 3. Berta  |  9 febrero 2020 - 20:30

    Que verdades Laura!! Que amor más incondicional el de nuestros hijos, que poco rencor y egoísmo tienen con nosotros. Ojalá sea siempre así y no cambien.

  • 4. Ana albadalejo  |  13 febrero 2020 - 14:20

    Me encanta

  • 5. María José  |  18 febrero 2020 - 12:24

    Los hijos, Laura, son una bendición. Que tenemos que dedicarles todo nuestro tiempo cuando son pequeños? sin duda, que cuando van creciendo nos llenen de preocupaciones? también, pero por encima de todo está el amor y la alegría que nos proporcionan.

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