Mamma Mía » Cuando el corazón se va de paseo

13 febrero 2020

Cuando el corazón se va de paseo

Después de malas elecciones, de lagrimas a cantaros, de carreras sobre tacones para huir de alguien, de excusas, de llamadas desconsoladas a mis hermanas, de copas de más, de mentiras, de cigarros de consuelo con las amigas, de maquillajes estropeados por amor….

Me cuestioné si el “corazón” puede cambiarse de sitio, vagabundear por nuestro interior según las necesidades o según sus ganas. La respuesta que me di fue afirmativa.

Si no tomar decisiones sería más fácil.
Si no saber lo que queremos sería más obvio.

Si el corazón no fuese tan novelero, estaría mejor protegido de las intemperies de los sentimientos y tal vez se pondría menos enfermo y menos frecuentemente.
Me dijeron: “sigue a tu corazón y no te equivocaras”, sin embargo, me he equivocado muchas veces y creo que coincidió justo cuando no estaba en su sitio.

Al corazón le gusta viajar, pero siempre visita los dos mismos lugares: el cerebro y la vagina. Y en ambos casos se crea un lío. Lo importate es ayudarle a volver, para que no se pierda.

Mi corazón personalmente tiene la tendencia a bajar más que a subir. Creo que por ello me he enamorado muchas veces en mi vida, aunque no han sido todos amores profundos y duradero. Algunos se han consumado en una sola mirada o en un roce inesperado dentro del tren. Los que han sido intensos y más duraderos han pasado por fases en las que mi corazón estuvo yéndose y regresando, y mis humores con él. Y mis sentimientos con él.
Siempre mereció la pena, casi siempre salí perjudicada y vulnerable.
Cuando el corazón baja, el ardor devora cualquier lógica y conjeturas y te lleva más allá de la línea roja, la que te han enseñado que no se debe cruzar.

Menos veces mi corazón subió al cerebro, creando un estado de contradicción tal, capaz de confundirme a mí misma y no saber “el qué y el cómo hacerlo”. En cada una de aquellas veces perdí la coherencia y la capacidad de sentirme a la altura de la situación. Creí poder manipular los sentimientos y engañar a las emociones y siempre fui derrotada.

El corazón hace lo que le da la gana, así que si decides seguirlo (lo recomiendo), hay que saber que eso no garantiza tranquilidad ni ser invencible, ni que de esta manera estarás a salvo.
El corazón viaja por el cuerpo, baja y sube continuamente, sin avisarte, sin darte explicaciones. Viajar con él es de valientes y al fin y al cabo, si te equivocas, por lo menos puedes agradecerte haberlo hecho con el corazón.

Dedicado a las mujeres que se lían solas (yo incluida), con ironía y con mi palabra de que “todo va a salir bien” y si así no fuera “todo pasa”. Sin los días malos no existirían los días buenos, sin los errores no existiría el crecimiento.


4 Comentarios

  • 1. NOELIA  |  13 febrero 2020 - 12:09

    Gran texto y preciosa foto!

  • 2. Aurora  |  13 febrero 2020 - 19:26

    Grande Laura¡¡¡¡ Espero que estés por aquí mucho tiempo, eres lo mejor que hay en BLOG ELLE.

  • 3. Carolina  |  16 febrero 2020 - 14:38

    Me ha encantado, sacudido e impresionado!… Gracias!

  • 4. María José  |  18 febrero 2020 - 12:32

    Hacer o no caso al corazón es algo que la madurez y la experiencia van poniendo en su sitio. Cuando se es muy joven el corazón manda pero cuando se van cumpliendo años y, en pugna con la razón, esta última prevalece. El tiempo nos da la razón.

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