Mamma Mía » Porque las expectativas son malas

25 febrero 2020

Porque las expectativas son malas

En el 2012 enviaba a mi novio una reflexión:

Las expectativas presuponen que te esperas algo o que algo vaya en una determinada manera. En cualquier caso “te encuentras esperando”. Y la espera es excitante a veces, pero también penosa. La espera es la negación de la acción. Es trabajar en el pasado.
Las expectativas sacrifican el tiempo, canalizan las energías en algo que ya está perdido. Son arrítmicas.

Independientemente de lo abstracto que fuese el concepto, lo que me resulta curioso es que ya estaba rallada con este tipo de cosas hahah.

Ergo,

si hay algo más molesto que la decepción, es la incapacidad de ciertas personas de atenerse a lo que ofrece la realidad, sin previamente idealizarla.
Porque jamás coinciden ambas cosas.
Las idealizaciones son una peligrosa distorsión de la realidad, la euforia de la embriaguez que precede a la resaca. Pero aun conociendo el malestar durante la resaca, resulta difícil no emborracharse.
Parece que los seres humanos tenemos la feroz necesidad de creer en el “es mejor”, cosiendo y entrelazando parches de mejoras a personas, cosas, hechos… Y aportarle así un valor significativo para nosotros.

Desafortunadamente la cuenta siempre llega a la mesa, los sueños bonitos se acaban al despertar y la verdad sale a la luz.

Por lo tanto, las relaciones idealizadas, tanto como las que se fundan sobre reciprocas expectativas, probablemente no tienen futuro, o se quedan atrapadas en una jaula de frustración penosa.

Todas las veces que he idealizado a una persona o una situación me he decepcionado y como consecuencia he sufrido. Después de repetir el mismo error varias veces, he entendido que la idealización viene de una necesidad y es mejor empeñar los esfuerzos en cubrir dicha necesidad en lugar de distorsionar las cosas.

Casi siempre me he focalizado en lo que los otros me ofrecían, sin embargo ahora encuentro más satisfactorio dar, sin esperar, ni planificar, Esforzarme en mejorar y conseguir la madurez necesaria para aceptar que las cosas no siempre van como nos gustaría, que el amor no siempre es reciproco y que los hijos un día te dejarán.


3 Comentarios

  • 1. Maria  |  25 febrero 2020 - 18:12

    Texto precioso, un placer leerte

  • 2. Brillibrilli  |  27 febrero 2020 - 00:40

    Me parece una reflexión buenísima y muy acertada.
    Vivir, ser mejor una misma y que vengan como tengan que venir las cosas. Al final, yo cuando me paro a pensar, casi todas las cosas benas me pasaron por algo que no decidí yo.
    Así que me ha gutado mucho tu texto porqe coincido en esta idea.
    Un beso de brilli brilli :*

  • 3. María José  |  4 marzo 2020 - 12:04

    Creo que “idealizar” a alguien tiene mucho que ver con la madurez y, también creo que la edad te va haciendo madurar, aunque reconozco que no siempre es así ya que conozco a personas que nunca serán maduras, yo me refiero en general. A las personas se las quiere sin más, el roce, el día a día, el que formen parte de tu círculo más próximo influye. Una cosa tengo clara…..mi familia es lo primero para mí.

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