Mamma Mía » Aprender a escuchar a nuestra Guia Interior

18 marzo 2020

Aprender a escuchar a nuestra Guia Interior

En la tormenta que vivimos estos días, cada uno de nosotros tiene una tarea: cuidar de si mismo y de los demás. Nuestro rumbo no se pierde de vista, nunca antes como ahora tenemos que aprender a escuchar a nuestra Guia Interior.
Todos debemos tomar precauciones y seguir las indicaciones de la Sanidad, al mismo tiempo, tenemos que dejar a que nuestro timonel interior nos guie a través de distracción e imaginación.

Hace un par de días vi un video del profesor Raffaele Morelli, psicoterapeuta italiano, que explicaba la importancia de imaginar cosas positivas y que nos hace bien, para que las defensas inmunitarias no bajen. Ahora más que nunca, en una época tan difícil para todos, destaca el valor de la distracción, a través de la acción y la necesidad de saber acoger la inquietud dentro de nosotros.
Al ser un video no pude hacer una traducción literal, pero os traslado la esencia del asunto y un ejemplo de cómo relajarse cuando la angustia nos atrapa.

Empieza con una cita de Goethe: “Recuérdate de ti”. Para recordarnos que también en las tormentas de la vida, cada uno de nosotros tiene una tarea, cuidar de si mismo.
En situaciones como ésta, cuando pensamos que el contagio pueda coger el control, no puedo perder mi ruta pues la psicología de lo profundo se ha dado cuenta de que existe un centro dentro cada uno de nosotros. Lo ha llamado el “SI”, nuestra guía interior, y nunca como ahora hay que escucharla.

La cuarentena es una condición extrema, en la que probablemente hayan discusiones y problemas con quien estás compartiendo el mismo espacio (pareja, hijos, familia…) y todas las cosas en las que no se está de acuerdo, explotan. Las parejas bajo presión llegan a desear romper.
Es normal, confirma que por ello en los momentos difíciles NO SE TOMAN DECISIONES, NUNCA.
En los momentos de crisis hay que acordarse del timonel interior.
Yo no soy el que está a la merced del virus, yo soy el que tomas las precauciones y las medidas que me han indicado los sanitarios y el que sigue su ruta.
Aunque estamos en medio de una pandemia, es importante distraerse, imaginando y fantaseando con cosas bonitas, para estimular las zonas celebrales que producen hormonas y sustancias que nos curan.
Si vivimos un constante estado de angustia y miedo, si vemos al virus (en este caso) incumbir sobre nosotros y rumiamos continuamente sobre esta situación, debilitamos a las defensas inmunitarias.
Los niños han aprendido cuatro o cinco cosas: a limpiarse bien las manos, que no se pueden dar besos, que hay que estar lejos de las personas y luego vuelven a jugar. Cada uno de nosotros, saliendo del ámbito del miedo puede poner en marcha la imaginación. La distracción es un fármaco.

Tenemos una guia, un radar dentro de nosotros y que necesita la imaginación.
Es importante escuchar a los médicos, pero también a nuestra psique porque sabe lo que nosotros necesitamos. Porque un día el virus desaparecerá y no puede dejarnos secuelas, no tenemos que poner en discusión relaciones, entrar en crisis, dejar a que el miedo coja el control sobre nosotros. Tenemos que estar tranquilos, pararnos y dejar a que el malestar entre en nosotros.
Ejercicio (se puede hacer con/a los niños también):
Cerrar los ojos y dejar a que el ansia llegue, sin oponerse, con la actitud mental de acoger e intentar percibir en qué parte del cuerpo se difunde ese malestar, una vez localizada la parte, apoyar la mano derecha y decir: estoy aquí para acogerte y nada más. Poco a poco empezar a imaginar el olor de un perfume por el que se tiene una afinidad y una flor para la que se tiene una afinidad, y dejar que la imagen entre dentro de nosotros.
Es un ejercicio de 2 o 3 minutos. A los niños se les puede hacer imaginar un animal amigo.

¿Cuando nuestro “si” y nuestro subconsciente producen equilibrio y tranquilidad? Cuando estamos sumergidos en acciones, también funciona recurrir a los recuerdos de momentos que nos han hecho sentir bien.
Hay que hacer cosas, mantenerse empeñados, coger los rayos del sol (desde la ventana) porque es un potente antidepresivo.

Y esperar a que nuestro Sí, se ocupe de nosotros, que nos traiga paz, la que necesitamos en estos momentos.
En el mar revuelto podemos dejarnos arrollar por las emociones, pero también podemos mirarlas desde lejos. Yo no soy solo el que tiene miedo, soy también la persona que acaricia a su hijo, que escribe, que se prueba vestidos, que desea a alguien que no está cerca en este momento… Haced cosas para olvidar el miedo al virus. Distraerse y olvidarse del virus significa andar en esas zonas del celebro que secretan esas sustancias que producen buen humor y tranquilidad.
Los grandes sabios de la antigüedad decían que también en las inquietudes más grandes, hay un punto de ti que no está involucrado.


1 comentario

  • 1. María José  |  23 marzo 2020 - 17:14

    Totalmente de acuerdo en que en momentos angustiosos como el que nos ocupa debemos buscar cosas positivas. Un buen libro, una buena película o serie, coger todo el sol que sea posible (todos sabemos la influencia beneficiosa que el sol tiene sobre nuestro organismo). Comprendo que con niños pequeños todo se complica pero hay que sacarle partido jugando con ellos más de lo que habitualmente hacemos. Hay que valorar la suerte que tenemos al no faltarnos nada esencial.

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