Mamma Mía » Lunes, 6 Abril  2020

7 abril 2020

Lunes, 6 Abril 2020

Lunes, 6 Abril 2020

Hoy es uno de esos días de “estanque” que me tienen atrapada en un limbo de pereza y desolación. Si miro al que muere siento pena y si miro al que vive siento envidia. Me resulta insoportable cualquier manifestación de vida y de muerte, de humanidad y de información, independientemente de su forma, estilo, fin y causa.

El río entre las costas es un espacio temporal adormilado, donde no hay drama ni motivación, la única salvación es que no dura, de todos modo, como el resto.
Es el primer día de confinamiento en el que me pregunto si todo esto es realmente necesario, si no fuésemos capaces de aprender sin un castigo.
Si el valor se aprende a través de la negación, si el amor se aprende a través del dolor, si la generosidad se aprende a través de la carencia, si la humildad se aprende con la muerte.

Me ha salido espontaneo hacer una comparación con la educación de nuestros hijos, con la teoría de que “el castigo no enseña”. Sin embargo a mi esta pandemia hoy precisamente me huele a castigo, por haber hecho algo muy peligroso o feo. No sé exactamente el qué, sé que hacemos muchas cosas mal, la mayoría probablemente, pero es un poco inevitable, ¿tenemos mucho que aprender no?

Echo de menos muchas cosas, muchas personas y lugares, pero peor vivo la incertidumbre en la que me siento detenida. En el silencio no hay respuestas, en el ruido innecesario no hay respuestas. Es como si mi madre me hubiera castigado sin decirme la razón, imaginando que la descubriría sola.

Estaba leyendo las noticias, a las que dedico cada día menos tiempo, porque, al igual que para los fármacos, si sobrepasas la dosis recomendada se pueden volver en tu contra. He decidido leerlas en una posición de total neutralidad, estoy harta de echar culpas o juzgar cosas que desconozco o personas que al fin y al cabo tienen los mismos limites que cualquier otra, un rol no te confiere mejores prestaciones, simplemente más o menos poder. Son dos cosas muy diferentes.

No sé si estáis de acuerdo conmigo, pero lo único que sabemos de momento es que nuestras vidas han cambiado, sobre todo el estilo de vida. Sin embargo seguimos viviendo en una constante espera. Esperamos que esta pesadilla acabe. Bien, la esperanza es una luz en el túnel y todo acaba antes o después. ¿Pero cuando, como? Siento la necesidad de encontrar una normalidad dentro de este cambio, para poder encontrarle sentido y aprender, si esta es su razón de ser.
Para ello veo necesaria la colaboración y el apoyo. Seguir posponiendo la fecha de salida cada veinte días, por un lado nos permite mantener la calma, por el otro lado no nos deja “normalizar” una realidad que ha entrado en nuestras casas y de momento no tiene pinta de querer dejarnos.


4 Comentarios

  • 1. DePerla  |  7 abril 2020 - 18:27

    Hola Laura sin duda nuestras vidas han cambiado, pero que menos que adaptarnos a las nuevas situaciones y no dejar que estas nos venzan. Yo intento mirar el lado bueno, desde que empezó el confinamiento he tenido más tiempo para dedicarle a mi proyecto personal. Si no te importa me gustaría que alguien con experiencia en el blogging le diera una ojeada. https://www.deperla.info ¡muchas gracias guapa!

  • 2. BRILLIBRILLI  |  8 abril 2020 - 14:00

    La verdad es que algo sacaremos de todo esto, un aprendizaje de lo que realmente importa, pero tampoco creo que haya que sacar algo positivo de este momento, con sobrevivir vale.
    Todo pasará, tenlo claro, y ojalá que cuando salgamos hayamos aprendido a valorar a las personas individualmente y el poder de la sociedad.
    Un abrazo, desde lejos, de brillibrilli :*

  • 3. Eva  |  9 abril 2020 - 09:14

    Creo que de cada situacion nos permite tomar tierra, esta nos ha dicho que las pandemias no solo ocurren en paises lejanos, pobres y sin medios. Y que las decisiones, en ocasiones, es mejor que sean drásticas que no populistas en beneficio de todos. Otro aprendizaje es el de la convivencia, qué difícil se hace convivir, a pesar de que le pongas energía y pasión. Y para mi lo más importante ha sido poder parar para saborear, ralentizar, reflexionar y disfrutar de lo cotidiano. Esta realidad se contrapone con los otros, no los que estamos en casa, sino los que luchan en su trabajo por salvar vidas y dar servicio a los ciudadanos. Esta realidad se contrapone con los enfermos que luchan en los hospitales, los que perdieron la batalla con el terrible virus y sus familiares qie nadaron en la incertidumbre, la esperanza y el desconsuelo. Ánimo para todos pero sobre todo para los que realmente este dichoso virus les arrebató algo o a alguien. Fuerza, un día menos. Eva

  • 4. María José  |  12 abril 2020 - 18:29

    A todos, Laura, nos parece estar viviendo una pesadilla, lo que no quiere decir que para unos sea más llevadera en función de su casa y su situación económica. Probablemente sí tenga este virus algo de castigo, la sobre-explotación del planeta hace que cada vez dejemos menos espacio a determinadas especies animales en su habitad natural y nos contagien sus virus. Criticar a los responsables políticos que gestionan la crisis en España es muy fácil, sobre todo a posteriori.

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