Mamma Mía » El aire que me sopla en la cara mojada cuando emerjo del mar.

20 abril 2020

El aire que me sopla en la cara mojada cuando emerjo del mar.

Te acuerdas de aquella playa donde íbamos de pequeñas, la que tenía un camino de tierra para llegar. Teníamos que parar a comprar los croissants rellenos de mermelada de albaricoque porque una vez llegados al mar teníamos un hambre voraz. Volvimos de mayores, con amigos y amores veraniegos, habían montado un chiringuito y durante el atardecer un grupo de chicos tocaba la guitarra. Una noche nos pusimos todos a bailar, improvisamos una coreografía entre risas y pareos que volaban al viento.
El viento es de las cosas que más extraño. No el de ciudad, que ruidoso golpea en las ventanas. Al que suspira sobre la piel y acaricia el pelo enredándolo como mimbre. El aire fresco que roza con la sal del mar y produce en el cuerpo un escalofrió durante el atardecer. El viento gentil que te acompaña hasta la orilla y te obliga a ordenarte el pelo detrás de las orejas, para no molestar la mirada del paisaje azul.
No he nacido en una ciudad marítima, no me he bañado en el mar todas las tardes después del colegio, sin embargo cuando pienso en la libertad, pienso en el mar. En el vaivén de las olas, al agua que alcanza la orilla para volver a retirarse, una, dos, cien, miles, infinitas veces. Pienso en las carreras cuando la arena quema los pies, al sol que pica sin tregua. Al cielo que se funde con el mar, al horizonte que se colorea como una pintura, en la vastedad del paisaje, en las salpicaduras del agua. El coco fresco, las cervezas, la crema hidratante sobre las marcas del bronceado que se han puesto de moda.
Si pienso en figurativo en la libertad, pienso en el aire que me sopla en la cara mojada cuando emerjo del mar.


Fotos de Deborah Torres


2 Comentarios

  • 1. María José  |  25 abril 2020 - 19:22

    Que forma tan poética, Laura, de expresar la maravilla que es el mar. En estos días de confinamiento, tantos, todavía se evoca con más ansiedad. Esperemos que todo vuelva a la normalidad, aunque sea poco a poco y podamos disfrutar de ese agua salada, de ese sol y de ese viento. Bonitas fotos.

  • 2. Paris Iturbide  |  3 junio 2020 - 13:06

    En la playa encontramos una paz interior que no encotramos en ningun otro lugar,y no se si sera por mirar al mar y perdernos en su horizonte o por la sencilla razón de oir el golpe de las olas,lo único que se y tengo claro es que entre el mar y el ser humano hay una conexión hasta el punto tal de que cuando más solos nos sentimos o queremos reflexionar sobre algo acudimos a él y es como si él nos brindara la paz que necesitamos en ese momento.

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