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11 mayo 2020

¿Que haré de mi vida?

¿Qué haré de mi vida?
En mi habitación encontré todas las respuestas. El techo me dijo: puedes llegar a la cima. La ventana me dijo: observa y disfruta de las maravillas del universo. El reloj me dijo: aprecia cada segundo de tu vida, cada uno de ellos cuenta. El espejo me dijo: analizate a ti mismo antes de actuar. El calendario me dijo: actualizate, vive el presente. La puerta me dijo: abre tu mente y tu corazón para luchar por tus objetivos. El suelo me dijo: agáchate y agradece.

Las turbulencias suelen dejarme herida, marcada con constelaciones de moratones en formas y colores diferentes, que con el paso del tiempo desaparecen al igual que cómo han aparecido.

Hay personas a las que los eventos no les repercuten, otras a las que les sacuden como pañuelos al viento, yo estoy en el medio.
Soy la chica que se tira al mar y se deja llevar por el vaivén de las olas. El cuerpo que flota ligero en el agua , la cara entregada a los rayos del sol y los ojos cerrados.
No quiero molestarme en nadar, no sé donde me lleva la corriente y no miro en qué dirección se dirige mi cuerpo, recibo su petición de no forzar y la acepto. A la vez miles de preguntas como las chispas que relucen en las cumbres de las olas, cogen forma dentro de mi cerebro en busca de respuestas.

Las preguntas siguen sumándose, pero siempre tengo carencia de respuestas. He llegado a la conclusión de que las respuestas tardan más en fabricarse que las preguntas. Y mientras las preguntas siguen creciendo, como los hierbajos que bordean las autopistas o las que se hacen hueco en las macetas de las plantas muertas, sin necesidad de agua, de cuidado y de ganas de tenerlas, las respuestas necesitan tiempo y dedicación, necesitan ser cultivadas con paciencia y crecen despacio, como una flor preciosa.

La vida te pertenece menos de lo que imaginas, las cosas y tu mismo cuerpo. La inmortalidad que lleva cada nombre, cada sonrisa y lagrima, cada pis, es la garantía de que hagas lo que hagas, tu camino está marcado. Ocultado detrás de un tiempo efímero.
El bien más valioso, soberbio y engañoso, sabio y reconfortante, el mayor archi-enemigo del hombre.

En estos tiempos de incertidumbres, hay una categoría que defino como nadadores. Están nadando con más fuerza aún, de mi posición admiro la habilidad con la que mantienen a distancia las distracciones de sus objetivos, independientemente de su naturaleza o gravedad. Los nadadores tienen el corazón acorazado y las finalidades claras y no sacan la cabeza del agua hasta que alcanzan la meta, entonces emergen para celebrar el éxito conseguido.
No sé si los nadadores son felices, es posible que se sientan complacidos, sin embargo a mi me parece un desperdicio abominable todo ese tiempo con la cabeza bajo el agua, sin mirar a los peces y perdiéndose el panorama de ahí fuera.

Lo opuesto a los nadadores son los gusanos chiquitos que viven debajo de la arena mojada. Los niños con paciencia y manos minutas son los únicos interesados en sacarlos para entretenerse durante un rato, antes de abandonarlos en la orilla. Pues los gusanos no sirven para nada, eso parece. (Creo que se usan para pescar, u otra cosa seguramente, diversamente no estarían en este mundo).
No sé si los gusanos de arena son felices, juraría que no, pero estoy segura de que ahí debajo hay una ciudad entera conectadas por galerías infinitas, donde los gusanos pasan los días como el resto del mundo. De pequeña solía escavar en la arena hasta encontrarlos, me los quedaba en la palma de la mano y miraba los colores. Eran tan pequeños que hubiera podido aplastarles con solo dos deditos, sin embrago me gustaba jugar con ellos. Cuando voy a la playa con mis hijos suelo sentarme en la orilla y escavar hasta encontrar uno para enseñárselo. Hay una vida allí debajo que desconocemos.

¿En estos tiempos de incertidumbres tú que haces? Nadas como los nadadores, simplemente existes como los gusanos de arena, lloras una perdida, descubres un talento, sufres la impotencia, vives el día…
Personalmente no tengo un plan, no sé qué voy a hacer ni qué voy a ser, vivo con lo que tengo hoy, a veces lo venero, otras veces lo maldigo y me arrepiento en seguida.
El día que sale el sol estoy más contenta, otros días estoy nostálgica.
Siempre dejo abiertas mis puertas interiores para que pueda entrar la vida tal como se me presenta.


@somewhereiwouldliketolive

 


3 Comentarios

  • 1. Miri  |  11 mayo 2020 - 14:08

    pues lauri, yo dedeando encontrar la paz y la cala interior ♡ siempre me enxanta leerte

  • 2. María José  |  12 mayo 2020 - 12:39

    Como ya te he comentado en otras ocasiones, Laura, tienes una forma poética de expresarte. Creo, cuando la dedicación tus hijos te lo permita, que deberías dedicarte a escribir, lo haces muy bien. En la actual situación de confinamiento no queda otra opción que sobrellevarlo con días mejores y peores. Yo soy positiva y trato de sacar partido, aún en esta situación, hago cosas que antes no podía hacer al disponer de más tiempo, comprendo que con niños pequeños es distinto, quizá en tu caso, lo mejor es disfrutar de ellos, todo pasa tan rápido.

  • 3. Irene  |  13 mayo 2020 - 15:42

    Me ha encantado, como era de esperar. Preciosisimo

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