Mamma Mía » Que bonito que nos hayamos encontrado en esta vida

28 septiembre 2020

Que bonito que nos hayamos encontrado en esta vida

Lui, empiezo a creer que la vida es un paréntesis entre eventos, a veces maravillosos, otras veces dramáticos.
Y que con treinta y siete años ha llegado el momento de aceptarlo, si así no fuese no estaré nunca en paz.

Anoche, creo haber tenido una crisis de ansia, me latía el corazón tan rápido que me despertó. Una luz débil entraba por la ventana del pasillo y apenas iluminaba. Ha sido raro mirar a mi alrededor, reconocer el suelo que piso cada día, las puertas que abro y cierro continuamente, los objetos que me pertenecen… sin sentirlos míos.

Una sensación de extrañeza me mordía el estómago, me he levantado para coger las flores de Bach y he vuelto a dormir.
He dormido, mal, pero hasta que el cielo se ha hecho claro. Estoy bastante orgullosa de cómo he aprendido a dominar las angustias.
Sin embargo aún me peleo con mis demonios interiores.

Tú me entiendes, porque nos parecemos también en esto. ¿De donde vendrá?…. Será algún rastro que me he dejado en el vientre de mamá y que tú has recogido….
Menos mal que nos anestesiamos mutuamente.

¿Sabes también que pienso? Que poner tanto esfuerzo en vivir con intensidad los eventos, nos distrae de la vida misma. La larga línea recta entre paréntesis curvos.
He estado ansiosa de enamorarme, de cumplir años, de hacer viajes, de destacar en algo… Hacer, hacer y hacer… Y nunca he realmente disfrutado del café de la mañana.

El café de la mañana no es un café cualquiera. Me lo preparo cuando la casa todavía está envuelta de silencio y abro las ventanas para dejar entrar el aire fresco. Es un momento de intimidad con mi día. Sé, que si por cualquier razón tuviera que dejarlo, lo echaría de menos.
Disfrutar de ese café significa aceptar la vida tal y como es, como acepto mis debilidades y las de los demás. Significa saber captar un momento fugaz que precede un día y hacerlo memorable.
Devolver la dignidad a las cosas desapercibidas, pues son más importantes aunque menos bulliciosas. Esos momentos que engañan con su aspecto sincero y sencillo pero son verdaderos oasis de tranquilidad.
Y lo bien que sienta la tranquilidad, no te das cuenta hasta que algo la amenaza.

Para mi los días de lluvia eran un verdadero coñazo, ¿te acuerdas? Era la primera pregunta que le hacía a mamá cuando nos despertaba.
La lluvia lo cambiaba todo, la silueta de la ciudad, mi humor, la ropa, mi pelo que se encrespaba sin arreglo. Un día de lluvia era un día malo para mi, porque así lo veía y lo convertía en lo que mi pensamiento proyectaba.

Años más tarde, la lluvia rompía en la ventana recortada dentro de la pared azul claro. En la habitación del hospital, sentada en la esquina de la cama donde descansaba mamá, miraba las gotas acabar su trayectoria y entendía que la lluvia no era mala en comparación con lo que había dentro de la habitación.
Entonces me había dado pena haber malgastado los días de lluvia con mi humor de mierda.

Los eventos tienen un comienzo y un fin. Lo de mi madre también había acabado dentro de dos paréntesis en la larga la línea recta.

Una última cosa y te dejo.

Al fin y al cabo, considerando que la vida no es más de lo que sucede día tras día. Una ducha caliente, los pasos sobre el asfalto de la calle, una comida, el camino hasta el colegio….
Aunque sea por un solo detalle, un gesto, una risa compartida, un abrazo, un examen que gira entre los pupitres para copiar, una pizza en familia, una carrera con tu hijo, un hombro sobre el que apoyarse, una mano para agarrar, un beso, un intercambio de opiniones, una mirada fugaz….

Aunque sea un instante solamente y aparentemente insignificante, si lo sabes leer, si lo piensas a posteriori con otra edad, cuando la vida ya pesa, puede que pienses:
Que bonito que nos hayamos encontrado en esta vida.


4 Comentarios

  • 1. Irene  |  28 septiembre 2020 - 11:14

    Volviendo a intentar hacer cosas cotidianas que me hacían feliz, caigo de nuevo en tu blog. Gracias. Preciosa reflexión

  • 2. Ángeles  |  1 octubre 2020 - 17:48

    Que bien expresas los sentimientos. Leyéndote se me hace un nudo en la garganta por todos esos momentos que nunca mas volverán. Nostalgia de todo ello.

  • 3. Alejandra Riesgo  |  2 octubre 2020 - 20:23

    Laura, escribes muy bonito…demasiado bien para un blog
    ESCRIBE….lo que cuentas …como lo cuentas ….remueve el interior….ESCRIBE, NO DEJES DE ESCRIBIR❤️❤️❤️

  • 4. María José  |  5 octubre 2020 - 13:32

    Bonita reflexión Laura. Cuando se es joven se le da mucha importancia a las cosas superficiales, solo al ir cumpliendo años vas valorando las pequeñas cosas que, en mi opinión, es donde reside la auténtica felicidad. Cuando voy caminando y miro las plantas, algunas preciosas, admiro la belleza de la naturaleza, soy feliz al contemplar la felicidad de mis seres queridos, valoro mucho mi día a día y el tener salud para disfrutarlo.

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