Mamma Mía » Mejor si nadie llora

15 febrero 2021

Mejor si nadie llora

Tengo la sensación de que el ser humano nace equipado de impulsos naturales y que, desde el inicio y a lo largo de los años, ha sido educado para domesticarlos o reprimirlos.

Es un poco como echarle sal a una tarta para que esté menos dulce.

Un niño viene al mundo y lo primero que hace es llorar. Si a caso no lo hace, alguien del equipo medico procura darle una nalgadita para inducirle el lloro y comprobar así que el bebé está sano, receptivo, despierto…. en fin, que todo va según un protocolo que desconozco.
Fijaros como un dato relevante para el correcto funcionamiento del ser humano, luego se convierte en algo que intentamos impedir o incluso ocultar.

No llores.

¿Las cosas se obtienen llorando?

No hace falta llorar por eso.

Solo para dar algunos ejemplos.
(Y declararme culpable, no pretendo ser una madre ejemplar ni una mujer impecable, pero entiendo y veo mis errores. Escribo justo de ellos).

Un niñ@, al igual que un adulto, llora por alguna razón. A veces la razón es muy clara otras veces no lo es tanto, aun así, necesita llorar para liberarse de un peso o manifestar un malestar…. su interior se lo pide y su cuerpo se lo concede sin titubear.
Desafortunadamente ver o escuchar a alguien llorar, crea incomodidad, molestia, lástima… Conclusión: Mejor si nadie llora.

Quiero hacer un inciso, esta actitud siempre hace referencia a emociones consideradas “negativas”. Si el sujeto ríe a carcajadas nadie le va a decir que pare.

Parece que el hombre nace con instintos y que el entorno social hace lo posible para convencerle de que los instintos son cosas de los animales y no de los humanos.

Los animales no tienen inteligencia. No piensan.

Me gustaría preguntarles a los animales si son felices viviendo de instinto y con una consciencia simplificada 
Ahora en serio, sin hacer comparaciones con el mundo animal (estoy contenta de no ser un mono), a veces me siento humanamente censurada y me cuesta entender porque nos infligimos esta tortura.

Cualquier sentimiento que se sale de su medida políticamente correcta o del manual de instrucciones para buenas personas es punible. No solo por ajenos, nosotros mismos no los aceptamos.

Supongo que es inevitable, considerando que desde pequeños nos adiestran a diferenciar lo que se puede hacer y lo que no.
Los dibujos animados son la primera herramienta social que (sin darnos cuenta) manipula la mente de los pequeños. Les proporciona cánones y estereotipos, llevando al extremo tanto el mal como el bien.

Y luego las notas y los juicios en el colegio, que premian la colectividad en lugar que la individualidad, por simplificación.
Ni los padres nos salvamos, somos todos parte de un enorme perro que se muerde la cola, quien mas quien menos y la tendencia de esto se puede hacer, esto no se puede hacer prevalece.

Lo bueno es que la represión crea curiosidad, expansión y evasión. Salirse de la programación que nos afecta desde el primer día de vida es un buen ejercicio para la autoestima, también para hacerse preguntas, pero es una ilusión.

Miro a mi alrededor y veo personas siempre menos entusiastas de lo que hacen, más insatisfechas y puede que también menos felices y personalmente atribuyo la culpa a la desconfianza genérica hacía el genero humano y a la necesidad de estandarizarlo todo.
En lugar de usar tu propio instinto, se te enseña a confiar en alguien cuyo poder es saberlo todo de ti, más que tú mismo. Se te impone como vestir, como actuar, que estudiar, cuando procrear, quien amar, como educar, donde trabajar…
Resultado: nos exigíamos demasiado, nos machacamos, nos controlamos, nos exprimimos como limones para intentar alcanzar el modelo falso e hipócrita que nos enseñan e inevitablemente fallamos.
Fallamos porque ese modelo ideal no se parece a un humano.

La realidad es más compleja, intrigante, sutil, misteriosa… Estoy convencida que merece la pena ser libres.


3 Comentarios

  • 1. Myriam  |  17 febrero 2021 - 23:39

    ¡Qué maravilla de post! Qué bien explicado, qué bien escrito. Gracias…una vez más

  • 2. Irene  |  18 febrero 2021 - 11:35

    Totalmente de acuerdo. No lo has podido describir mejor. Llegamos a un mundo donde, no se en qué momento, la sociedad ha decidido cargarse la esencia de cada uno para así integrarse mejor en mundo estandarizado.
    Ojalá más blogs como este, es una maravilla y no me cansaré nunca de decirlo.
    Muaaaaaaa

  • 3. María José  |  24 febrero 2021 - 18:26

    Interesante tu post de hoy, Laura, que no comparto. Sin duda que la educación desde pequeños influye en nosotros pero una prueba de que no determina nuestro carácter o forma de ser es que hermanos educados en la misma familia y con las mismas normas son totalmente distintos y conciben la vida de forma diferente. Existe el libre albedrío, el raciocinio y el sentido común, lógicamente hablo de seres adultos.

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