Mamma Mía » A las jóvenes mujeres

15 marzo 2021

A las jóvenes mujeres

El otro día leí un post de una mamá italiana cuyo blog se llama “Una mamma Green” y pensé que sería bonito traducirlo y compartirlo con vosotras.

Appello alle giovani donne. (Una mamma green).

Pide una cerveza ligera, si lo deseas. Un vino espumoso, un Cosmopolitan como Carrie Bradshow, o una Coca Zero. Pero si tienes ganas de un tinto fuerte, de una cerveza triple, de un Whisky… Pues, no pienses ni por un momento que sean cosas que las mujeres no toman.

Hazte tatuar una pluma, si te gusta. Una mariposa estilizada, un hada que revoletea, un diente de león que esparce sus semillas en el viento. Pero si prefieres a un drakar de veinte centímetros, una calavera, un lobo feroz, no te atrevas a renunciar pues “no son sujetos femeninos”.

No des por sentado tener que ser multitasking. Hacer cien cosas contemporáneamente no es una actitud, sino a menudo es simplemente la única opción. Lo harían los hombres – lo hacen también los hombres – a falta de alternativas.

Enfádate hasta que te toque vivir en un mundo en el que los colegios estén llenos de profesoras, pero los rectorados universitarios rebosan de profesores. En el que las cocinas caseras están llenas de cocineras, pero los restaurantes estrellados rebosan de chef hombres. En el que las facultades de medicina están llenas de estudiantes brillantes, pero los repartos de cirugía y cardiología rebozan de hombres. En el que la gestión de las familias pesa prevalentemente sobre las madres, pero la administración de las empresas, de las instituciones publicas, de los medios queda firmemente en manos de los hombres.

Tiñe tu pelo del matiz que te gusta. Pero déjalos blancos o grises sin remordimientos, si te apetece. Largos o cortos, rizados o lisos. Sin sentirte en la obligación de justificarlos con un maquillaje importante o joyas lujosas. Tiñe tu pelo o no, líberamente. Como haría cualquier hombre canoso.

Come sano, quédate en forma, preserva tu salud como puedas. Pero para de creer, por favor, a quien se obstina en contar que solo los delgados son sanos, que solo los delgados son guapos. Pues si no eres delgada, evidentemente, eres vaga, débil, sin fuerza de voluntad. Cada cuerpo está bien, pero finalmente un cuerpo delgado “es mejor”.

No des por sentado que haya un hijo en tu destino. La plenitud de la vida no pasa por la maternidad, no necesariamente. Siempre ha sido así para los hombres, no existe alguna razón biológica por lo que no tenga que valer lo mismo para las mujeres.

No te avergüences de tus lagrimas, pero no des por sentado tener que llorar si o si. Llama a las menstruaciones con su nombre. Es un endometrio que se escama obedeciendo a un flujo de hormonas: nada diferente de un parpado que pestañea, de un diafragma que se levanta y se baja durante la respiración. Sangre nueva que fluye fuera de tu cuerpo: nada de sucio, nada de inmundo, nada de infecto o de algún modo inoportuno.

No pienses nunca que tu placer pueda ser una variable auxiliar. Que el placer físico sea un privilegio para pocas, una suerte ocasional o quizás una verdad para callar con pudor y retención. Tienes un cuerpo que puede vibrar, si aprendes a conocerlo y a darle lo que desea. Y gozar, en el pleno respeto de ti misma, es un derecho al que estás llamada a ejercer.

Siéntete libre de maquillarte, aunque solo sea para ir a tirar la basura. Regálate el más complejo de los cuidados faciales, pasa tu tiempo libre a mejorar tu rutina de belleza, si eso te hace sentir bien. Pero no te dejes convencer de que necesitas maquillaje, pintauñas y tacones para no ser “descuidada”.  Y que “no te quieres lo suficiente” si no te gusta untarte de cremas o ir al centro estético. Si te sientes perfectamente cómoda con un chándal y zapatillas.

El respeto de nosotros y de los demás, la dignidad y el supuesto decoro no tienen nada (nada!) que ver con el aspecto exterior.

Cuídate de quien te dice que “una buena madre” no puede ausentarse muchas horas por trabajo, que tiene que saber hacer una masa casera y hacer esculturas con el azúcar glas. Que nunca tiene que enfadarse. El mundo está lleno de padres ejemplares que trabajan todo el día sin ningún remordimiento, que nunca han amasado un bizcocho y que pierden la paciencia sin crucificarse por ello: ¿Por que debería ser diferente para las mujeres?

No des por descontado que acudir a un niño, llevarle al pediatra, hablar con sus profesores o prepararle la comida sean, en el fondo, tareas exclusivamente femeninas.

No des por descontado que, como mujer, tú estés más predispuesta a cuidar, organizar, recordar. Y quizás incluso a consolar, mimar, perdonar. No es así, en el modo más absoluto. Solo es que, a los hombres, estas cosas, antes nadie se las exigía. Nadie se las enseñaba. Estudia, lee, viaja. Alimenta cada día tu curiosidad, pues es la única manera de ser libre.

Se lo que eres, porque eres tú. No porque eres una mujer o porque no eres un hombre. Se lo que eres, cualquier cosa que ello signifique. Sin miedo, sin vergüenza, sin cadenas.


2 Comentarios

  • 1. curso de manipulador de alimentos  |  15 marzo 2021 - 15:39

    Ha sido un post increíble, he quedado fascinada. Las mujeres somos perfectas tal y como somos. No seguimos ningún patrón.

  • 2. Reme  |  17 marzo 2021 - 10:53

    Tenemos que aplicarlo tanto las jóvenes como a las menos jóvenes; y es muy importante que las que tenemos niñas lo inculquemos desde la infancia.
    He imprimido el post para leerlo y releerlo.

    Gracias por compartirlo

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