Mamma Mía » Siempre me pareció complicado describir al amor

26 abril 2021

Siempre me pareció complicado describir al amor

Siempre me pareció complicado describir al amor, mis experiencias no fueron lo suficientemente exhaustivas para definir claramente un concepto tan complejo.
Fue el amor el que se reveló espontáneamente un día, cuando mi cuerpo, por impulso de la naturaleza, se contrajo repetidamente liberando a una criatura perfecta, capaz de hacer vibrar de amor autentico, con el solo acto de nacer.

En aquel momento, cogiendo entre los brazos su frágil y pequeño cuerpo, todavía conectado al mío con el cordón umbilical, supe que era participe de algo trascendental y definitivo. Con empeño había traído una nueva vida en un mundo que yo dejaba temporalmente detrás.

El peso que creció dentro de mí, anclado a mi tripa como la extension fiel de mi cuerpo, era ahora el testigo de mi nueva misión. La bendición y la “condena” del regalo que me había sido donado. Ser madre, me convirtió, para siempre, en el guardián de una nueva vida.
Hasta que viviese, alguien sería más importante que yo, sanaría sus heridas, sería la única que podría hacerle sentir completamente seguro, como cuando estaba protegido por la fortaleza de mi cuerpo y calmado por el latido sincronizado de nuestros corazones.

Así de repente este niño tiró por los aires mi vida pasada y la remplazó por una nueva, donde la “vieja” yo ahora era una madre, que no conocía el egoísmo.

Aprendí un nuevo concepto del tiempo, valioso e indomable, que hiere y cura, que nos alía y nos separa.

Exploré el crecimiento observando la semilla florecer.

Descubrí una nueva forma de hablar: a través del tacto, de las miradas, de las sonrisas o de los llantos.

Fui “única” dispensadora de comida, cada vez y de cualquier forma en que me la pidió: llorando o arrancándome la camiseta.

Fui rescatadora de los terrores nocturnos, renunciando a mi descanso (por amor). Para que mi hijo supiera que yo estaba a su lado desde el principio y que lo seguiría estando hasta el final.

Juntos conquistamos metas de la mano, seguimos ambos creciendo, pero en ningún momento NO sentí pena por ello; cada etapa se llevó su entusiasmo y su nostalgia, en igual medida.

Es curioso como se revela el amor: una llamarada de emociones que te zarandean hacia todos lados.
Y aunque estando profundamente feliz, pude encontrarme llorando en seguida. Una madre lleva este peso en silencio.

Los hijos siguen adelante y un día te das cuenta de que son el espejo de tu pasado, que a través de ellos estás recorriendo tu infancia, pero en tamaño de adulto. Es cuando empiezan las dudas: te preocupas por si eres buena madre, si les das suficiente para cubrir las que fueron tus faltas. Poco a poco te acostumbras a las reflexiones y a los cambios constantes. Familiarizas con la dualidad de la maternidad, por un lado te sientes importante, por el otro extremadamente vulnerable.

Ser madre significa gozar de ellos pero también sufrir por cada una de sus decepciones y derrotas. Significa enfadarse y chillar como una loca, para luego arrepentirse y castigarse. Significa ser valiente y amar incondicionalmente, tanto hasta sentir el corazón dolerte.
Significa luchar constantemente para ser tu mejor versión, no obstante la presión a la que estamos sometidas a diario.

Los hijos nos fuerzan a serlo, la mejor versión de nosotras mismas.

Un día leí esta frase: Hace falta un verdadero guerrero para amar a alguien tanto y por no perder completamente la cabeza mientras todo ello está pasando.

Cuando hablo de mí, lo primero que digo es que soy madre, no significa que no sea otras cosas también, soy hija, mujer, hermana…. trabajo, tengo hobbies… sin embargo hacer lo que hago como madre, me hace sentir fuerte. La maternidad es mi mayor logro personal, me hace sentir completa.

Y con el tiempo serán mis hijos quienes cuidarán de mí, quienes sanarán mis heridas. En ellos encontraré mi fortaleza.

Los verdaderos triunfos de la vida vienen de las personas por las cuales hemos dado el máximo. Por eso, antes de todo, siempre seré una madre. Porque eso dice al mundo que soy una guerrera.


3 Comentarios

  • 1. vive  |  27 abril 2021 - 10:12

    maravilla

  • 2. Tamars  |  28 abril 2021 - 00:08

    Que bonito escribes

  • 3. María José  |  3 mayo 2021 - 13:53

    Ser madre es una experiencia maravillosa, Laura, con las renuncias y sacrificios que ello conlleva. Cuando los hijos son pequeños absorben todo tu tiempo, cuando van creciendo van creciendo tus preocupaciones: amigos, estudios…….y cundo encuentran a la persona con la que compartir sus vidas esas preocupaciones siguen ahí. Es la vida.

Deja un comentario

Requerido

Requerido, (permanecerá oculto)


5 + ocho =

Hearst España S.L. (en adelante, Hearst España) como responsable del tratamiento utilizará los datos personales que nos facilites a través de este formulario para que puedas comentar en el blog y para cumplir con los requisitos legales aplicables, según se detalla en nuestro Aviso de privacidad.
Tus datos serán almacenados por el plazo legalmente previsto para este tipo de servicios. Si tienes cualquier consulta o duda, puedes hacerlo en cualquier momento enviando un mensaje de correo electrónico a privacy@hearst.es


Subscríbete a los comentarios vía RSS