Mamma Mía

6 noviembre 2017

Detrás de una foto bonita…

Lo que hay detrás de una foto bonita empieza por la mañana temprano en un día de fiesta, con una mano pequeña que te toca los pies y una voz aguda que te llama. “Mamá. Mama”.
“Ven ponte aquí conmigo”. Durante unos minutos estoy en el paraíso y a mi lado dos ángeles. (José acaba yéndose a dormir al cuarto de Leonardo, cuando Orlando le quita el sitio).
Nos quedamos un rato en la cama todos juntos y luego bajamos a desayunar.

Estos días nuestros desayunos parecen de anuncio por todos los dulces de mi pastelería, que mi familia me ha enviado. Mi paladar disfruta y me da las gracias, mientras yo disfruto algo menos porque desde que está Orlando no he conseguido desayunar sentada todavía.
“Ya sabes lo que os vais a poner”? Me pregunta José.
“Si. He pensado en dos cambios para aprovechar que tenemos fotógrafo hoy” (Normalmente es José nuestro fotógrafo). Para elegirlos no escondo que he tardado por lo menos una media hora, en la que me he quedado delante de los armarios abiertos, mirando el contenido con una mano en la barbilla y frunciendo el ceño. Todavía el proceso de selección de la ropa va despacio y sinceramente no sé si un día seré capaz, por fin, de tardar menos.
Es mi talón de Aquiles! Los colores, los tejidos y luego la temperatura, la comodidad…. José se desespera, pero esta vez me he preparado con tiempo.

Preparo un bolso gigante con la ropa de cambio, mientras pienso que mundo más extraño es el nuestro… Hace unos años nunca hubiera pensado en que me convertiría en una “mamá de tendencia”, y menos que hubiera suplicado a Leonardo que pidiera ir al baño (con cara de “tengo pis”) dentro de un museo, solo para ir a cambiarme yo de ropa.

Antes de salir de casa Orlando ha hecho caca por lo menos cuatro veces y le he tenido que cambiar por completo dos de ellas! Pero conozco a mis pollitos y por eso, hasta el final, no le puse su look: un body de cuello alto y un mono azul de Petit Bateau. Con él es fácil, pero con Leonardo es una lucha continua la elección de la ropa. Está en plena primera pubertad y quiere hacerlo todo solo, además con mala leche!
Lo convenzo o mejor dicho, lo distraigo y logro ponerle lo que quiero. Está precioso. Lleva un jersey de Hundred Pieces, una marca muy chula (y que se puede comprar en smallable.com), un pantalón bombacho de Cos, sus calcetines preferidos, que quiere también hasta para irse a dormir y me toca lavarlos a mano para que están siempre listos, de Jimmy Lion y zapatillas de Mini Rodini y Adidas, otras marcas que nos tiene enamorados.

Increíble pero cierto, estamos listos como planificado y salimos de casa puntuales. Hemos quedado al mediodía con nuestro amigo Jesús, el fotógrafo. Mientras lo esperamos, Leonardo y yo jugamos en la calle con un globo y un silbato que he encontrado en el gigante bolso con los cambios. Me impresiona los recursos que tenemos las madres!
José que se había alejado un momento, vuelve con un ramo de tulipanes, mi flores preferidas.
Se merece un beso.
Decidimos hacer las fotos por Conde Duque. Es una de las zonas de Madrid que más me gusta porque me recuerda a Italia.
Como siempre intentamos que la sesión sea algo natural para que Leonardo no se aburra, entonces nos ponemos a correr, a saltar, a contarnos secretos en el oído, mientras Jesús hace las fotos. Jamás superaré la vergüenza que pruebo mientras hacemos las fotos y la gente nos mira. Siempre he tenido una relación contradictoria con la cámara, pero sobre todo una falta de confianza en mi misma que me hace sentir ridícula cuando me sacan fotos. Creo que debo ser de las pocas que se dedican a este trabajo jajajaj.

La sesión es rápida e indolora. Con algunas paradas intermedias (Leonardo quiso ir al parque), terminamos y estamos todos de acuerdo con que tenemos hambre. Vamos a comer una pizza que es uno de los platos preferidos de Leonardo, junto con la pasta… más italiano no podía salirme 😉

Al rededor de la mesa vuelve a ser un día de fiesta. Leonardo sin parar quieto y solo la pizza es capaz de quitarle palabras. José y yo nos relajamos por fin con una cervecita y charlamos, mientras Orlando duerme una de sus mini siestas. Disfrutamos juntos del sol que, todavía caliente, traspasa por la ventana y estoy feliz. Feliz de lo que tengo, de lo que he conseguido, de mi familia única y especial y de las fotos que han salido tan tan bonitas!

Ah. Tanto glamour me regaló un resfriado…. He estado todo el fin de semana con dolor de garganta y escalofríos, pero ayer (domingo) fuimos a correr una carrera los cuatros juntos (Orlando en el cochecito obviamente) y nos divertimos mucho.

Buen comienzo de semana.

Viva la familia y todos los momentos que nos unen cada día.


Fotos de Jesús Romero.

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2 noviembre 2017

¿Mary Poppins existe?

Cuando me quedaba a dormir en casa de mi hermana mayor, por la mañana llevábamos a los niños al cole y luego íbamos a desayunar en una cafetería con sus amigas. (al estilo “Big Little Lies” una serie que os aconsejo ver). Todas arregladas e impecables, aunque fueran vestidas de deporte. Yo las escuchaba hablar de los hijos y de las niñeras mientras comían bizcocho de zanahoria y capuchino con leche desnatada. Pensaba “que mundo más lejanos del mío” y me parecía poco atractivo.

Llegó el día en el que fui madre. Empecé a entender cosas sobre el mundo de la maternidad y a compartir con otras madres mi visión, mi experiencia, mis dudas…. Poco a poco me adapté a un nuevo estilo de vida hasta formar parte del “exclusivo club de las madres”, aunque el mío era muy diferente al de mi hermana.
Al no tener trabajo pude dedicarme a Leonardo a tiempo completo. Hice muchas cosas con él, salimos, jugamos y fuimos al parque casi todo los días. Descubrí que el parque es una fuente de inspiración para un novela (un día la escribiré), que está lleno de trozos de vidas y tramas interesantes. Me hice amiga de bastantes madres y sobre todo pude mirar con mis ojos la multitud de niñeras que llenan los bancos, o caminan cargadas de bicis y otros juguetes o llevando a los perros. Las miré por primera vez con los ojos de madre y me pareció que casi ninguna de ellas hacía lo que yo, jugar. Las he visto pasarse el mate de unas a otras y charlar alegres o manejar el móvil, tal vez para chatear con los hijos que tuvieron que dejar para ir a otro país a cuidar a los hijos de otras mujeres. Me alegra haber podido cuidar yo misma a mi pequeño.
Cuando nació Orlando, el cambio fue grande y decidí que necesitaba ayuda. Tuve la posibilidad de expandir el horario de la chica que me ayudaba en casa y así durante unas pocas horas al día, empezó a cuidar de Orlando y yo a tener un poco de tiempo para trabajar.

Acostumbrada a ser madre a tiempo completo, estoy todavía en un “proceso de adaptación” para dejar a mi bebé con una “extraña”, aun teniendo máxima confianza en ella. Estoy entregándole mi tesoro más grande y no es lo mismo que una abuela o una tía, que por unión de sangre naturalmente le quieren y entonces vas más confiada.
Bueno, el caso es que estoy muy contenta con la chica que cuida a Orlando, además conocía la casa y a Leonardo ya muy bien, así que duermo tranquila! Pero no puedo esconder que algunas veces me he rallado un poco y mi fantasía me lleva a imaginar cosas muy ridículas.
Ahora, mi pregunta es: ¿Os pasa a vosotras también?? Principalmente el concepto se sintetiza en esta pregunta: ¿Le cuidará bastante bien, como si fuera suyo? ¿Mary Poppins existe?

Pero luego hay más preguntas, como estas….

¿Donde irán cuando salen?

¿En lugar de salir a pasear, lo llevará a su casa o a casa de una amiga? Y en este caso, donde pondría a mi hijo (si la casa no está organizada para un bebé)?

¿Le dejará llorar algunas veces?
Si llorara mucho y durante mucho tiempo, sin poderle callar de ninguna forma, ¿Le dejaría chupar los dedos de su mano? En una película seguro que les darían hasta su pecho jajjajja

¿Le dará besos en la boca?

Me doy cuenta de que es bastante ridículo, de hecho cada vez que me viene un pensamiento de este tipo, lo rechazo, pero tengo la curiosidad de saber si soy la única a la que le pasa.

Preciso que eso que cuento no tiene a que ver con una falta de confianza, si no jamás dejaría a mi hijo. Más bien con los típicos miedo, que incluso tenemos hacía nosotras mismas cada vez que nos preguntamos si lo estamos haciendo bien.
Para mi esta ayuda es un verdadero regalo, sin ella no tendría tiempo de hacer nada, además con lo mimoso que es Orlando.

Os deseo un feliz jueves, de sol ojalá, porque parece que mañana y el sábado va a llover.

Un abrazo.


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30 octubre 2017

Cien globos de corazones

Cada vez que iba a Berlín para ver a José, me preparaba durante una semana.
Solía irme el viernes por la noche, cogía un vuelo que llegaba a Berlín más o menos a la hora de cenar. El martes anterior empezaba a pedir citas en la peluquería, en el centro estético y en las chinas para la manicura y pedicura, las buenas, que tenían un salón en el centro de Milán y que eran igual de caras que el resto de los salones, pero ellas tenían el cuidado típico de las orientales. Cada día tenía una tarea después del trabajo y cuando llegaba el viernes, estaba más guapa que nunca. (Amada juventud).
Esta vez había pensado en algo más que mi puesta a punto personal, quería hacerle una sorpresa. Organicé una fiesta en casa para dos.
José vivía en un pequeño piso en Mitte, muy pequeño pero acogedor, con el suelo de madera chirriante y las típicas ventanas escavadas en la pared y bordadas de blanco. – Reconocería un piso de Berlín en cualquier revista por sus ventanas – . Mi fiesta para dos era una experiencia sensorial que seguía una ruta que se desarrollaba en cada habitación. Empezaba por el baño, seguía en el salón y terminaba en el dormitorio. Preparé unas tarjetas por cada experiencia, con un titulo relativo a la habitación y una breve explicación de la actividad que debíamos hacer y las pegué en las puertas y una tarjeta general, que decía algo parecido a “Bienvenido a nuestra fiesta privada”, que colgué en la puerta de entrada. Recuerdo todavía la cara que puso José cuando entró, más sorprendido imposible. Aquel día cogí un avión por la tarde y llegué más pronto de lo normal, tenía una llave del piso y un amigo de allí vino a ayudarme con todo, sobre todo con los cien globos de corazones que pegué en su dormitorio. Fue la habitación que mejor me salió, inspirada en una opera de Yayoi Kusama pero en versión casera jajajja. El dormitorio se convirtió en el “sentido del amor”. Mientras el cuarto de baño fue dedicado al relax, lo llené de velas de diferentes tamaños y sales perfumadas para un baño coloreado. El salón fue la experiencia culinaria, pedí algo al restaurante italiano de abajo, porque no me dio tiempo de cocinar y de todas maneras, admito que poco comimos.
No me gusta viajar en avión, pero cada vez que iba a Berlín no me daba cuenta del viaje, la excitación no me permitía leer, aunque siempre lo intentaba, ni escuchar música, como máximo me tomaba un “vino express” mientras miraba por fuera de la ventana con demasiadas ganas de llegar. Esa vez fue peor aún, la tensión era tanta que no se como me aguanté sentada. Tanía mi hoja de Excel virtual en la cabeza con el To Do de la tarde. Era principios de marzo, hacía todavía frio en Berlín, pero yo no lo percibía, el sol entraba por la ventana mientras pegaba los globos de corazones. Cien. Ni más ni menos, por todo el dormitorio, incluso en el techo. Recibí una llamada de mi mamá que me preguntó si el viaje había ido bien. Por supuesto que si mamá, le contesté. Ella no sabía mucho de mis viajes, menos de quién era José. Llegó un bonito atardecer y yo me puse a escribir una carta en el diario de piel encima del escritorio, solía hacerlo cada vez que iba.
Escuche la llave girar y la puerta abrirse. José entró, desde el dormitorio y con el corazón en la garganta, escuché sus pasos y un murmullo, no le di tiempo de hacer preguntas, salí del cuarto y lo abracé. Wow y rió.

Ese fue un fin de semana especial, el más especial que viví en Berlín. No solo nos sorprendimos, nos duchamos a la luz de las velas y cenamos desnudos. Ese fin de semana, entre cien corazones, Leonardo ganó su primera competición, la que le llevó hasta mi y luego al mundo.

La foto tiene muy baja calidad, pero es la única que encontré de aquel weekend.

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26 octubre 2017

Trajes de Halloween

La semana pasada os enseñe algunas ideas decorativas con tema halloween, tanto para el lugar, como para la mesa y un tutorial de maquillaje para obtener un esqueleto de miedo. Es cierto que añadiendo el maquillaje al disfraz, el efecto es más potente.
Esta vez os quiero enseñar algunos elementos que he comprado a Leonardo para que pueda crear otros looks de Halloweeen. Ya sabéis cuánto le gusta a los niños disfrazarse. Leonardo se vestiría todos los días de su vida como un súper héroe!!
Fuimos a H&M de Gran Vía y antes de bajar a la zona de niños, nos quedamos un buen rato y como de costumbre, a bailar delante de los espejos de la planta de arriba, justo antes de llegar a las cajas. (allí si veis alguna vez a un niño rubio imitando poses de break dance y tirándose en el suelo, pues somos nosotros!).
Leonardo rápido que se nos hace tarde! Orlando nos esperaba en casa con su papá y el reloj siempre hace tic tac para mi, porque ya os he contado que Orlando es el niño más mimoso de la Tierra y cuando no percibe mi presencia….. Adiós Mundo!
En la planta de niños me pasó lo de siempre…. entre la multitud de ropa para niñas, había una esquina dedicada a los “machotes”…. pero había cosas muy chulas…. Leonardo empezó a coger todas las cosas que veía de Batman y Spiderman, me encanta como los niños viven en un mundo tan fácil donde las cosas se cogen y no se compran, se olvidan porque no tienen valor y se comparten, ellos viven en su mundo ideal!! Le expliqué que no íbamos a comprarlo todo, lo hice de la forma menos práctica posible,lo entendió, principalmente porque del disfraz de Batman no quedaban más tallas!
Es Halloween así que busquemos algo que de miedo….
Los tatuajes fueron nuestra compra estrella, me alucinan! Para mí los de H&M son los tatuajes mejor hechos para niños, se parecen a los de verdad y duran más de dos días. El único problema que tenemos es que Leonardo quiere ponerse cinco a la vez!!
Compramos tres mascaras diferentes para poder mezclar ropa y obtener tres disfraces diferentes (aunque en las fotos solo os pongo dos porque el de momia no me dio tiempo) y varios complementos.

Hicimos dos looks:
Drácula, compramos en este caso también el disfraz, que viene con dientes además! Y un pantalón de terciopelo que tenía de una colección del año pasado.

Murciélago, utilicé un pantalón negro vaquero y una camisa con cuello alto de rayas, a la cual añadí la pajarita de murciélago. Utilizamos también en este look (porque le hacían muchas gracias a Leonardo) los tirante de esqueleto.

La momia no nos dio tiempo para prepararla, pero lo que pienso hacer es vestirle de blanco y enrollarle de papel higiénico.

Decirme vosotros que tenéis pensado para esta fiesta. Es verdad que aquí no hay una tradición muy fuerte como en otros países, en Italia tampoco, pero a los niños les encanta…. y a mí sinceramente también me apetece.

Un abrazo!


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23 octubre 2017

El segundo hijo no se cría solo

El primer hijo es un paso importante, tal vez el más importante de nuestra vida. A veces soñamos con ello desde que tenemos la regla, otras veces es un instinto que llega más tarde, en cualquier caso hay un momento en el que lo deseamos, lo imaginamos e incluso lo necesitamos.

Tener un hijo es emocionante, una experiencia nueva que vivimos con intensidad y no obstante sea dura o muy dura, dependiendo de los casos, estamos protegidos por la nube de amor* que nos distrae de los sacrificios cotidianos. Siempre superamos exitosamente esta etapa, tanto que nos animamos a tener el segundo hijo. Los más atrevidos y probablemente los que han tenido un primero súper bueno*, se animan en menos de dos años de distancia, mientras los que están más quemados tardan un poco más porque necesitan recuperarse del “trauma”.
Casi siempre en las parejas, hay uno de los dos que insiste más y acaba convenciendo al otro. En mi caso fui yo la que convenció a José.

Con el ejemplo de la maravillosa relación que tengo con mis hermanos y la cercanía de edad, tuve claro que no quería esperar mucho para el segundo. Leonardo y Orlando se pasan tres años y medio, un tiempo ideal para que jueguen juntos de mayores y a la vez el tiempo necesario para que Leonardo sea suficientemente independiente y para que yo haya podido disfrutar de él.
En fin, nosotros fuimos de los que esperaron más.

La segunda experiencia como madre no tiene nada a que ver con la primera (excepto alguna excepción, creo que la mayoría estará de acuerdo conmigo). Empezando por la ilusión que, aún siendo grandísima, no es la misma que en la primera vez. Con el primer hijo vivimos un constante efecto wow debido a la sorpresa y a la novedad, mientras que con el segundo ya sabemos más o menos lo que nos espera. Lo que no sabemos es que la suma de uno más uno en este caso tiene como resultado cuatro!! Mi santa madre me avisó aquella vez y a día de hoy agradezco ser la tercera, porque a pesar de haber sido pesada no fui yo la que llevó hasta la “desesperación” a mi madre, el trabajo sucio le tocó a mi hermana, mientras yo como tercera “me he criado sola”.
Así que no creáis que el segundo también se cría solo, todo lo contrario, el segundo es el gran cambio dentro de la familia.

¿Como ha cambiado nuestra vida familiar?

Hay un orden de “perjudicados” entre los miembros de la familia. La madre es claramente la más afectada. En este caso yo…. Suerte de tener un trabajo que me permite gestionar mi tiempo (no quiero ni pensar como lo hacen las otras madres, tenéis toda mi admiración!!!!!) Bueno ahora es Orlando quien me gestiona el tiempo. Ni yo ni mi trabajo. Él decide que tipología de día vamos a tener y ni mis conjuros funcionan. Cuando el gallo canta, Orlando decide de que “forma quiere matarme”. El único antídoto que funciona de momento, es la paciencia.
Gracias al segundo hijo aprendemos a mejorarnos, después somos mejores personas. Ellos nos permiten entrenar: la resistencia, la paciencia, la tolerancia, la humildad, la generosidad y el altruismo. (Así que Orlando muchas gracias).

El segundo perjudicado en la familia es el primogénito. El herman@ mayor, el que hasta ese momento era el rey de la casa. De un día para otro, el soberano ve su reino caer bajo la conquista de otro soberano, además menos fuerte que él. Es el único caso histórico donde el más fuerte pierde y el más débil gana. El pobre herman@ mayor no tiene otro remedio que aceptar su destino y sin quejarse demasiado, porque si no se quedaría sin dibujos animado o sin helado…. Las cosas por las que ha luchado durante años.
Él también va aprendiendo muchas dotes con la llegada del segundo hijo: En primer lugar compartir, la paciencia, la independencia, la generosidad.

El último perjudicado es el padre. También afectado, aunque (a excepción de algunos casos) en menor parte. Principalmente la causa en este caso es la frustración de la madre. La santa mujer que después de un día entre pañales y “ajos” y sin poder ahogar sus “marrones” en una copa de vino, necesita desfogarse con un adulto = marido.
El padre de familia con la llegada del segundo hijo, aprende dones como: la paciencia infinita, el respeto, el altruismo, el amor profundo y el orden.

En fin, los segundos hijos son una gloria igual que los primeros, les queremos de la misma forma y nos hacen más felices que nunca. Pero hay un periodo de adaptación. Es necesario saber hacer muchas cosas a la vez y conformarse con el hecho de que conseguirás hacer solo una y media en todo el día.
A mi, dos hijos me han cambiado la vida otra vez, me pensaba una madre senior y que nada me haría un rasguño, que manejaría la segunda maternidad como un malabarista sus pelotas. Pero no ha sido así. Hoy sábado, a cuatro meses del nacimiento de Orlando, he tenido la misma discusión con José, Leonardo me he dicho de todo y todavía no me he duchado!

*nube de amor: fraseología inventada por @honeydressing
*hijo súper bueno: duerme toda la noche, come bien y con regularidad, es tranquilo, juega o se entretiene solo. (véase a Zoe la hija de @ana_albadalejo

Aprovecho para agradecer una vez más a todos las que me habéis comentado con cariño mis stories. Sinceramente me haceis feliz.

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19 octubre 2017

Fiesta de Halloween en el bosque

El autobús nos esperaba en la parada.
Llegamos caminando, Orlando raramente tranquilo en el cochecito y Leonardo a mi lado, sujetándose al carrito con una mano. Estaba contento porque le había dicho que íbamos a una fiesta de Halloween organizada por El Corte Inglés.

Estaban ya todos en el autobús, saludamos y tomamos asiento. Leonardo no paró de hablar, hacía preguntas todo el rato, contaba en ingles (pensando que era italiano), distribuía galletitas a los demás…. Estaba súper excitado!
El viaje duró casi una hora, llegamos hasta el final de un camino y allí el autobús nos dejó, para que siguiéramos caminando. La fiesta era en un bosque! Y se llegaba a través de un camino entre los arboles. No lo recomendaría con cochecito de bebé, si no fuera por un chico italiano de la producción (muy guapo) que me ayudó. Leonardo subió por el camino sin quejarse, me adelantó y llegó más rápido al lugar mágicamente decorado que nos dejó con la boca abierta. Parecía estar en un mundo terrorífico. Al haber organizado muchas fiestas en mi vida estoy especialmente atenta a los detalles, que en este caso estaban cuidadísimos. Para empezar un esqueleto de medidas humanas que hacía de Guardián en una cueva natural. En las piedras habían colocado unos esqueletos de pájaros, lápidas y telarañas que parecían verdaderas…. Toda la decoración estaba muy bien hecha, la verdad, también las calabazas pintadas.
En un espacio entre arboles y rocas colocaron una mesa de piedra decorada para el evento. Encima colgaron guirnaldas de mini calabazas de colores, mientras la misma mesa estaba envuelta entre telarañas. La comida por supuesto estaba tematizada también. Como centro de mesa pusieron dos tartas; una de chocolate decorada con murciélagos y la otra era una red velvet. Las galletas tenían caras de monstruos, las fresas recubiertas de chocolate blanco se habían convertido en pequeños fantasmas, ni os cuento la cantidad de chuces de insectos.
Cada detalle estaba cuidado a la perfección, desde las pajitas, hasta los disfraces, pero lo que más me alucinó fue el maquillaje de los niños.
Leonardo se convirtió en un esqueleto con la cara pintada en blanco y negro. En mi Instagram publicaré un tutorial para que podáis hacerlo desde casa.
Por cierto, los maquillajes al estar pensados también para los niños, son fáciles de quitar.
Durante un ratito disfracé también a Orlando, de calabaza porque era el disfraz más pequeño disponible.

Celebramos y comimos demasiadas golosinas. Lo pasamos genial y a la vuelta se durmieron todos como troncos…. Bueno excepto Orlando. Él lo mira todo y nunca duerme, tiene el espíritu de Halloween dentro.

Espero que este post os sirva para coger ideas y organizar una fiesta de Halloween terrorífica como la nuestra, aunque no sea en un bosque 😉

He seleccionado algunos de los acesorios que más me hacen gracia y he creado este collage.

Disfraz de murciélago, Set de maquillaje, diadema con tornillos, mascara de frenkestain, escoba de bruja, calabazas metalizadas y una cubo portacaramelos estilo calabaza.


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16 octubre 2017

Nos quedarán muchos recuerdos

A mi familia.
Cada día con vosotros es un regalo.
Gracias de corazón.

Un día me levantaré y a mi lado estará José, con algunas arrugas más y sus primeras canas.
Me levantaré y haré los mismos gestos de hace años. Iré al baño, me miraré al espejo y notaré una nueva arruga, me pondré una bata e iré al cuarto de los niños. El cuarto estará vacío, porque los niños han crecido y cada uno ha seguido su camino, vivirán lejos de mí y yo les perseguiré con las llamadas de teléfono. Pasaré mi mano sobre la estantería donde todavía están sus libros, esta vez en orden impecable y las sillas donde solían sentarse a jugar o a estudiar. Me sentaré un ratito en una de las dos camas y miraré por fuera de la ventana. Como siempre me saldrán algunas lagrimas porque los recuerdos estarán vivos dentro de mi. Recordaré cuando me reclinaba sobre estas mismas camas, para despertarles antes de ir al colegio y cuando les acostaba, era mi momento preferido del día.
Nos poníamos muy cerca e inventábamos historias sobre los habitantes de las casas que se veían desde la ventana. Recordaré todas las veces en las que me quejaba del desorden, el que pagaría por ver una vez más. Los hijos llenan la casa, cada espacio, cada esquina. Todo sin ellos aparenta más triste.
Con la mano arreglaré un pliegue de las sabanas planchadas, respiraré profundamente y me secaré las lagrimas. Daré las gracias a Dios de que todos estamos bien y saldré del cuarto. Daré una última ojeada antes de cerrar la puerta.
Bajaré para preparame el café, el mismo que llevo tomando toda la vida, mientras José se quedará en la cama un poquito más. Es increíble como nos acostumbramos a nuestra rutina y creamos hábitos que duran toda la vida, incluso colocar las cosas en los mismos sitios y respetar la misma cadencia del tiempo.
Tomaré mi café sentada en la mesa del salón mientras pensaré en qué preparar para comer. Me pondré a escribir una nota en mi diario, que pienso dejar a mis hijos, hasta que escuche los pasos de José bajar la escalera, entonces cerraré el diario y lo pondré en el cajón donde lo tengo guardado.

Buenos días mi amor. Me dirá él.
Buenos días. Le contestaré yo.

Nos daremos un beso tierno, de ancianos y él se sentará en la mesa a la espera de su desayuno.
Otra vez estaré agradecida de tenerle a él. El hombre que me ha acompañado toda la vida, que durante un tiempo he descuidado un poco a causa de los niños y que me da compañía en mi soledad, me alegra con sus chistes y me mantiene ocupada. Será mi gran tesoro, mi felicidad.

Sentados nos pondremos a hablar sobre diferentes asuntos, las noticias del telediario, nuestros amigos, nuestros hijos… Y él me acariciará la mejilla, cuando verás mis ojos lagrimosos. Porque José será la persona que mejor me conoce.

El día pasará lento y yo sentiré dentro la nostalgia que llevo conmigo como una prenda de vestir, desde que los niños se fueron. Desde que no fueron niños.
Seguiré recordando cosas banales de nuestra vida en cada momento, banales como una vuelta por el centro, o un desayuno. Y los recuerdos me tendrán viva.

El tiempo pasa, a veces parece más rápido, a veces menos, pero todo lo que hacemos es único y jamás volverá. La luz, el sonido, los colores que coinciden en un determinado momento no se repiten, aunque las acciones sean parecidas. Nuestras vidas son únicas y cada día creamos recuerdos. Cada recuerdo encontrará su sitio dentro de nuestra conciencia y se quedará durate toda nuestra existencia. Hay recuerdos que nos aliviarán el alma, que nos llenarán el corazón de amor, que nos harán sentir felices y agradecidos a la vida. Por eso es importante vivir intensamente y conscientes de que todo, por cuanto banal parezca, es importante. Aunque sea un desayuno cualquiera.

Orlando todavía no puede estar sentado, así que hemos colocado en su silla Tripp Trapp, el nido Newborn, un accesorio para bebes de 0 hasta 6 meses, gracias al cual, los más pequeños pueden estar en la mesa con nosotros. La silla es un clásico del diseño nórdico de Stokke y se adapta a cada edad de los niños, hasta que sean mayores. La silla que crece con ellos, la tenemos para Leonardo también.

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12 octubre 2017

En la boda de Miri y Javi

La boda de Miri y Javi no ha sido “convencional” y me gustó. Me gustó porque he conocido otra parte de ellos y del puzzle que compone sus vida juntas. Ha sido sincera y emocionante, me he sentido parte de algo muy romántico y tierno.
La estructura de la boda ha estado organizada de una forma que nosotros los invitados nos hemos convertidos en protagonistas tanto como ellos. Los novios nos acogieron como si fueran en su casa, durante una tarde cualquiera, con el sol suave del atardecer y los arboles de frutas del jardín maravillosamente decorados. Mirian bellísima con un vestido de princesa que le daría envidia a Cenicienta, parecía una flor más del jardín encantado. Javi con su traje azul, que dejaría por los suelos al verdadero príncipe azul. Confieso que me asombra la capacidad que tiene de estar guapo en cualquier momento. Recién levantado, cuando todo el mundo está hinchado, él no. Después de un baño en el mar, cuando todo el mundo está con el pelo fatal, él no, bajo del sol, cuando se ven las imperfecciones, aunque sean pequeñas, él parece no tenerlas. Javi es el único chico que conozco al que le quedaría bien incluso la varicela.

Bebí una cerveza, aunque me apetecía vino, pero preferí la opción menos alcohólica, para no emborrachar a Orlando, que ha estado con nosotros durante toda la boda.
Nos sentamos delante de un falso altar con mucha curiosidad, llegó Javi con su mamá y después llegó Miri, dándose la mano con sus tres hermanas y su mamá (Y su perrita Bambi). Una imagen que tengo grabada en mi memoria, pareció una película antigua, al estilo “piccole donne” . Se dirigían hacia nosotros, con sus vestidos brillantes y voluptuosos, que parecían danzar. Empezamos.
No participamos en una ceremonia, la hicimos. Miri y Javi con micrófonos y papelitos parecían dos presentadores de una gala, recíprocamente nos dedicaron a cada uno de los invitados un pensamiento, fue emocionante. Fluyeron muchas lagrimas y emociones ahí… Me pareció algo muy generoso por su parte. Su día se ha convertido en el día de todos los presentes y por eso también les queremos mucho.

Miri, muchas veces ha coincidido que mis mejores amigas, antes de convertirse en ello, me cayeron mal. No es tu caso, aunque nuestro primer encuentro fue bastante raro. Fue hace muchos años, cuando todavía tu mejor amigo José no era el padre de mis hijos. Luego vine a vivir a Madrid y tuvimos una segunda oportunidad, fue mejor que la primera, así que decidimos darnos una tercera, y una cuarta y una quinta…. hasta que nos enamoramos. Si tuviera que describirte en pocas palabras diría que eres honesta, dulce y explosiva. Eres de las personas más cercanas que tengo aquí, lejos de mi familia. Has hecho que extrañe menos a mis hermanas. Te has convertido en una persona tan importante para mi que, para venir a tu boda he dejado a Leonardo por primera vez y tu mejor que nadie sabes qué esfuerzo me supone.

El dress code era colores pasteles, así que yo opté por un vestido verde aguamarina de Sophie and Lucie y sandalias verdes de Steve Madden.

Leonardo se ha quedado en Tenerife con los abuelos, me costó dejarle, pero ha sido la mejor solución para todos, mientras que el pequeño Orlando se ha venido con nosotros.

Llegamos el viernes por la mañana a Gran Canaria, con un vuelo desde Tenerife, en esos aviones que hacen mucho ruido y donde todavía te sirven agua y un chocolate típico de las islas (Tirma).
Nos alojamos en el Hotel Gloria Palace Amadores, lo que yo definiría un hotel sobre el mar, porque desde nuestra habitación me parecía estar justo por encima del manto azul. Mereció la pena dormir allí por las vistas increíbles y la cercanía de la playa. Desafortunadamente no pudimos aprovechar el champagne de bienvenida ni el spa y hay que decir que tenía unas ganas enormes de probarlo, ya que es uno de los más famosos de la Isla de Gran Canaria! Pero fuimos abrumados por los preparativos y celebraciones por lo que al final no nos quedó ni la fuerza, ni el tiempo. (Nos queda pendiente para la próxima vez jejej). Ana también era huésped del hotel con su familia, estaban justo en la habitación de al lado y otros amigos en la habitación siguiente, así que se creó un efecto camaradería y José no se controló molestando a todos, tocando las puerta por la mañana temprano.

La boda siguió con la ceremonia del amor, bailes, risas y baño en la piscina.

Orlando iba vestido con una camisa de lino de Nanos y culotte de Gocco.

Al día siguiente teníamos organizada una excursión en catamarán con todos. Nos levantamos pronto, porque Orlando no nos deja otra opción….. y desayunamos rico en el hotel. Cuando llegamos al puerto vimos desde lejos una “mancha roja”, eran nuestros amigos, los invitados de la boda, todos con bañadores rojos de @honeydressingbeachwear. Otra genialidad de Miri y Javi!! Nos prepararon a cada uno una bolsa con bañador y chanclas hawaianas, para ir iguales, menos los novios que iban de blanco y negro. Mis amigos italianos todavía me preguntan si eran todos amigos de verdad o si fue obra de un casting jajaj, porque la verdad es que estábamos todos ideales!!
Orlando se portó muy bien durante todo el fin de semana, es cierto que yo no disfruté tanto como me habría gustado, pero fui feliz.

Mi camisa es de Neck&Neck, mientras las gafas de una edicion limitada de Hawkers firmada por Paula Echevarria,

A Mirian y Javi, que tengáis una honesta y fogosa vida juntos, muchos hijos bellos como vosotros y que seáis felices para siempre. Gracias de corazón por este recuerdo inolvidable, uno más en nuestro corazones.

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9 octubre 2017

Una página más de mi diario

Este fin de semana hemos ido a la boda de nuestros amigos Mirian y Javi en Gran Canaria. No os voy a contar todavía nada de la boda, pero este jueves o como máximo la semana que viene haré un post sobre este fin de semana mágico.

Hago esta premisa porque son las 23.38 y no tengo el post para mañana (lunes), estoy en la cama, con José que duerme a mi lado, Orlando en su cuna a mi otro lado (Leonardo en su habitación, duerme también) una crema para piernas cansadas porque me duelen mucho y los ojos medio cerrados. Estoy agotada.

La semana pasada ha estado llena de empeños, ralentizados además por Orlando y no me fue posible adelantar con los posts, tenía uno medio escrito pero no me convencía…. Durante el finde, que empezó el jueves está vez, tampoco pude hacer mucho, incluso lo pasamos tan bien que me dio pereza coger el móvil cada dos por tres (os habréis enterado por las pocas stories que he publicado). En fin, hemos llegado a Madrid hoy domingo a las 17.30 y las maletas siguen en el pasillo, abiertas y medio destartaladas porque busqué unos productos que necesitaba para el baño, pero sin deshacerlas. Me toca cerrar los ojos cada vez que paso por delante, para que no me entre un tic nervioso de ver ese desorden.

Leonardo tardó muchísimo en dormirse, cuando estamos a las Islas Canarias venimos absorbidos por el ritmo de las islas y luego nos cuesta retomar la rutina. Todavía no puedo creer que se pueda merendar a las siete de la tarde y comer a las cuatro, mis hábitos italianos siguen en shock aunque me he ido acostumbrado a esta rutina exótica y alguna vez incluso me gusta. Mientras intentaba que Leonardo se quedara dormido, Orlando se ha dormido y despertado por lo menos tres veces, al final acabó en la cama con nosotros! Cuando por fin se quedaron dormidos  los dos me fui a cenar, siempre que se pueda llamar cena a un bocadillo (hoy he repetido almuerzo y cena!). Nunca me ha gustado cenar tarde, las nueve y media es lo máximo que consiento en mi cabeza, a menos que sea viernes o sábado y cuando se hace más tarde, ceno enfadada jajajaj. Pues ya no, eso también lo he aprendido poco a poco.

El caso es que me queda el post del lunes por hacer… y si fuera este el post? Me he metido en la cama porque teóricamente no me gusta ser la última en acostarme o en dormirme, digo teóricamente porque realmente es así! Entonces he preferido quedarme con el resto de la familia (dormida) y el móvil en la mano, en lugar de abajo en el salón, con el ordenador.

Acaban de apagarse las luces del patio y mi móvil es la única cosa que brilla en la oscuridad de la noche.

En fin, he pensado, porque no escribir este post como si fuera un mensaje a una amiga…. creo que esta es la relación que tengo con vosotras, con las que me leeís tengo una especie de amistad a larga distancia. También veo mi blog como una plataforma donde encontrarnos para hablar sobre nuestras vidas, emociones, dudas, el vestido para una cena o un evento, un libro que nos ha gustado, nuestros hijos…. y porque no hablar de nada en concreto, como ahora, que lo hago por el gusto de estar conectadas.

El blog para mí es mi diario y en mi diario escribo mi vida en su día a día, también cuando no ha pasado nada en especial. Bueno pensándolo bien algo especial ha pasado este fin de semana, una de mis mejores amigas se ha casado, hemos viajado, por primera vez he dejado a Leonardo con sus abuelos y he vuelto a verle con más ganas que nunca! Le he extrañado mucho, se me ha hecho raro estar con Orlando y sin él. Ha sido un fin de semana intenso, que os iré contando y enseñando. Por delante me espera otra semana a tope y tengo la batería poco cargada, así que aquí os dejo. Son las 00.30, ha pasado una hora desde que empecé a escribir en mi móvil y creo que Orlando me llamará pronto.

Buenas noches! Aunque os sonará raro porque me leeréis de día. Este es mi diario y a él no le miento.

Buenos días.
Efectivamente Orlando se despertó a la una y luego otra vez, no puedo decir que he descansado pero empieza un nuevo día.
Llamaré a mi hermana pequeña para felicitarla por su cumpleaños, publicare este post y adelante, sin parar.

Feliz lunes!!


10 ComentariosEnviado por: lcaldarola

5 octubre 2017

Algunas veces lloro

Hay días en los que me muerdo el labio muy fuerte, para sofocar la rabia que me penetra las vísceras, cuando el llanto me revienta los oídos. Porque lloras? Parece que la cama, el sofá, el cochecito, cualquier superficie en la que te apoyo quema!

Muerdo fuerte y arrugo los ojos, pero te cojo, te tengo en mis brazos y cambio mil quinientas posiciones, para encontrar la que más te guste. Hasta que vuelva la paz, un descanso tras la lucha entre nosotros, que dura solo algunos minutos, lo suficiente para volver a tranquilizarme. Más que listos, los niños son sabios. Saben cuándo a la madre hace falta recomponerse, para que el deseo de tirarle por la ventana se convierta en ternura otra vez. Así respondo a mis crisis, con los besos, aunque los primeros son nerviosos y casi te muerdo de verdad, luego la suavidad y el olor de tu piel envían señales a mi cerebro, que me hacen sentir desesperadamente enamorada de ti.

Algunas veces lloro por la frustración de no hacer nada, veo pasar las horas y mi ordenador todavía cerrado sobre la mesa, a la espera de que le haga caso. Paso por delante de él mil veces, sin tocarlo. Mis manos están ocupadas, siempre, y mis piernas no paran de ir de un lado a otro de la casa, mi pecho produce leche continuamente y continuamente se vacía. Tú estás pegado a mi, con cara de pillín y me sonríes, con una mueca conquistadora, la que haría si tuviera a mí ídolo delante de mí. Sé que eso soy para ti, un ídolo, tu referencia, tu mundo y por eso lloro, para desahogarme de los pensamientos tristes y sonreírte.

Hay días en los que llega la hora de la cena y no hay nada preparado, solo hay una espalda rota, la mía y las ganas de una copa de vino, que se convierte en necesidad cuando además de ti, está tu hermano y tu padre esperando a que yo cumpla un milagro.

A veces soy capaz de cumplirlo, cuando cojo lo que queda de esta mujer aplastada y lo junto con la compra del día, la que hicimos juntos por la mañana, tú en la mochilita a la caza de novedades y yo cargando diez kilos en cada brazo.

La noche trae consejos (se dice en Italia) y en mi caso mucho sueño. La noche es mi cargador, como el del móvil, pero por la mañana (bueno de madrugada), cuando me despierto, tengo la sensación de que solo he llegado al 50% de carga. La carga de mamá.

Mi sueño no se parece nada al de antes, mientras duermo te vigilo y vigilo a tu hermano, a cada pequeño ruido me pongo en alerta como un soldado, me inclino sobre tu cuna, si todo está en orden voy al cuarto de tu hermano, chequeo a él también. Durante este tour puede que descubra una ventana abierta, una luz encendida, así que acabo dando una vuelta general por la casa. Cuando vuelvo a la cama, miro la hora en el móvil, donde muchas veces encuentro un mensaje de mi hermana, de una amiga mamá, de mi mamá, somos almas sin paz, o mejor dicho, encontramos nuestra paz en esta forma de vivir, porque el sacrificio es nuestra naturaleza. El reloj me desanima casi siempre con las horas que no pasan o que pasan demasiado rápido. El tiempo es mi enemigo.

El día es largo pero los días pasan rápidos y así los esfuerzos van cogiendo rutina y la paciencia va creciendo, como tú, que de un día para otro conquistas centímetros y kilos. Lloro menos pero sigo haciendo la mitad de las cosas aunque trabajo todo el día, detrás de ti y cuando duermes detrás de mi ordenador. Dicen que cuando los niños crecen dan menos lata y sin embargo yo veo hombres que “no se han independizados” y que siguen necesitando a sus madres o sus mujeres, así que mi corazón todavía no está en paz, sé que me queda un largo camino por delante y que me toca a mí sola tomarlo. Pero esto es lo que quiere una mamá verdad? Es lo que buscamos cuando queremos tener hijos. Las mujeres están en este Mundo para cuidar y si no pueden hacerlo con sus hijos, lo harán con sus sobrinos, con sus parejas.

“Busca ayuda”. Es el mejor consejo que me han dado, lo hice, pero tú todavía me necesitas a mí. Cuando llegan las horas críticas, las de la cena y parece que te estamos matando, porque lloras más fuerte que nunca (creo que son cólicos), la única capaz de calmarte soy yo. Me buscas con las piernas rígidas en los brazos de tu padre, que me mira desesperado, mientras yo intento dormir a tu hermano o contestar un mail del día, que todavía queda pendiente, necesito concentrarme, pero tú no me dejas, ni en ese momento, me lloras tan cerca que me pongo nerviosa y no soy capaz de aguantar. Te cojo y hago la magia o la haces tú, no lo sé, pero paras de llorar. Me resulta fácil calmarte, es lo que hago mejor, cuidar de ti. El precio por esta prestación es que renuncie a mí, es el secreto de las madres, todas lo aprendemos, aunque con fatiga. Los sacrificios son parte de nuestra vida y será así para siempre, ya nos vale acostumbrarse. Estoy segura de que si existe un allá, yo seguiré cuidando de ti y de tu hermano, haciendo todo lo que haga falta para que estuvierais felices. Cualquier cosa, así que pide. Pide como siempre haces y enfrentémonos a otro día, juntos. Porque no hay nada de mí que me guste más que vosotros.

La sudadera de Leonardo es de Hundred Pieces y la podeís encontrar en la pagina web de Smallable.
Mi jersey es de Benetton.

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36 ComentariosEnviado por: lcaldarola

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