Mamma Mía

6 septiembre 2018

Adiós verano

La vida de una madre es una montaña rusa de emociones. Pasamos de las risas a las lagrimas, del enfado a la alegría en un momento y durante incontables veces al día.

Los hijos llenan el corazón y también el orden (con el desorden), llenan el tiempo libre y lo que no es libre, las noches con las peticiones de agua, de pis o simplemente con los lloros. Los hijos llenan la vida y para siempre. Algunas veces se extraña “el dicho vacío”: las pausas, el orden, el silencio y la concentración, mientras tanto tu interior se amolda al estilo de vida caótico y atascado de amor, a la plenitud que los hijos imponen sin darse cuenta.

Las vueltas de las vacaciones de una madre resulta menos dura, comparada con los demás, vuelve igual o más cansada que antes de partir y la vuelta a la rutina, con la apertura de los colegios, se convierte en un plan agradable o incluso necesario.

Retomar la posesión de nuestro cuerpo sin “lapas” pegadas durante veinticuatro horas, tener un momento de descanso de los juegos, aunque significa estar encerradas en una oficina, pero se agradece hablar… tranquilamente y con gente mayor en lugar de estar regañando todo el rato. Disfrutar de una pausa de los gritos y los ruidos, descansar la vista de tanto desorden…. SIN EMBARGO… cuando los niños se despiden y cruzan la puerta del colegio, da la sensación de haber dejado un amante antes de ir a la guerra, las lagrimas y las llamadas con la voz estridente a la pareja (que se ríe y contesta: ¡pero si has estado todo el verano quejándote y rezando para que empezara ya el colegio!) Eh, que te puedo decir, somos así las madres. ¡¿O NO?!

Nos damos cuenta de que la casa ordenada es maravillosa, pero tampoco pasa nada si no está impecable y que el silencio es oro, pero le falta algo, una nota que rompe el silencio: “mamá”. El vacío que se crea a nuestro alrededor nos hace sentir mejor la plenitud en nuestro interior, entonces nos damos cuenta de que nuestros hijos son la mayor gloria en nuestra vida y que ya no seriamos capaces de volver atrás, no seriamos capaces de vivir sin ellos, sin su caos, sin sus gritos, ¡sin sus lloros! Nuestra vida es perfecta tal y como es, con sus grandes imperfecciones que la hacen más real que nunca, más vida que nunca.

Hemos oficialmente vuelto. Verano de mi corazón, hasta la próxima.


La silla de paseo de Orlando es de Mountain Buggy. Mis zapatillas de Adidas.

 


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3 septiembre 2018

Cenicienta viste de blanco

Muchos de vosotros sabeis que en Italia me dedicaba a la moda (era estilista), me apasioné con la historia de la moda y a la estética de la fotografía, me encantaba ese mundo y la creatividad que podía aplicar en mi trabajo. La moda para mi siempre ha sido un gran amor. Durante ese periodo compraba prendas y accesorios de los estilista que me gustaban y vestía bastante atrevida, aunque mi estilo no es caótico (no me gusta disfrazarme). Tenía menos de treinta años, vivía sola y no tenía ninguna responsabilidad a parte mi misma y mi trabajo.

He vivido como Cenicienta, con los zapatos de cristal y muchos bailes. Mi medianoche ha tocado cuando cumplí treinta y un años, un día frío y soleado de Noviembre, llegué a casa de mis padres con un bebé de tres días y la pulserita del hospital.

Desde entonces no he vuelto a comprar ropa ni accesorios tan caros y he guardado “mi tesoro” en el armario, porque ya no lo necesitaba.
Los tacones se han convertido en un reto y la ropa está constantemente amenazada de las manchas de vomito o galletas babadas y aplastadas, porque por alguna desconocida razón, a los niños (por lo menos a los míos), mientras están comiendo les entra un chute de afecto y vienen a darte un abrazo, de estos largos que te dejan enamorada y con la camiseta perdida.
Las madres somos al contrario que la Cenicienta, pasamos del vestido mágico a la calabaza, que además nos viene bien para los purés de verdura.

Se que volveré a los zapatos de cristal y que por fin compraré el bolso de Celine que tanto me gusta, mientras tanto disfruto de la compañía de mis ratitos y cuando ellos no están me permito un total look blanco.


Abrigo y camiseta de cuello alto Zara. Gafas Glassing (las compré en Corso Como 10). Collar Uterque. Riñonera MCbags. Zapatillas Nike. Calcettines Muji.

Fotos de Jesús Romero Deluque

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30 agosto 2018

Mis hijos han enseñado

A creer. En mi misma, en la vida, en los sueños, sin poner límites ni barreras a las posibilidades, sin preguntarme si soy oportuna, si estoy suficientemente preparada o si soy buena, sin avergonzarme de ponerme metas demasiadas altas.

A no fingir, a ser espontánea, porque la realidad es mejor que la hipocresía.

Que la belleza sigue un criterio personal, libre de los estereotipos que nos condicionan y nos prejuzgan.

Qué el sentido común mata a la creatividad y que es mejor educar que poner reglas.

Que cada día que vivimos en salud y tranquilidad es un regalo.

Que nuestra felicidad tiene prioridad ante todo. Antes del sentido del deber, del sacrificio, de la renuncia, del altruismo y del “martirio”.

Que enseñar los sentimientos, manifestar las emociones, pedir y rechazar es instintivo y sano.

Que amar es imprescindible y no necesita gestos épicos.

Que olvidar es aún mejor que perdonar.

Que las etiquetas son para los blogs y las páginas web y no para las personas.

Que nuestro instinto tiene la razón y hay que confiar en ello, sin pensar si es justo, si tiene sentido, si los demás estarán de acuerdo.

Que hay que confiar en lo que la vida nos ofrece, aceptarlo y seguir adelante.

Que la humildad es la virtud de las grandes personas.

Que los niños son una gran fuente de enseñanza y hay que aprender de ellos antes de que se hagan mayores.


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27 agosto 2018

Final de Agosto

Llevamos una semana en Madrid y las vacaciones parecen un recuerdo lejano que me ha dejado en herencia una carpeta de fotos en el ordenador.
Madrid sigue bastante vacía. La gente ha ido a refugiarse donde la brisa del mar refresca, donde es posible soñar viendo espectaculares atardeceres con un mojito en la mano y con el ruido de las olas de fondo y todavía no ha vuelto. Se han ido hace días, dejando que las calles y los edificios se conviertan en una postal en el espejo retrovisor del coche, cada segundo más pequeña y más lejana.

Así he encontrado Madrid, abandonada y solitaria. Silenciosa y caliente. Al contrario de los que aman las ciudades en pleno verano, que se llenan de turistas y donde las botellas de agua se vienden a caro precio, yo prefiero el frenesí de la ciudad habitada. Prefiero septiembre, cuando el olor de crema solar se mezcla con los ruidos de los que no tienen que madrugar todavía, cuando las persianas de las tiendas chillan al levantarse después del largo descanso. Prefiero la ciudad llena, incluso con el tráfico. Me parece más alegre, mientras que ahora la veo nostálgica. Me gusta volver a encontrar a mis amigos y no volverme loca para encontrar una frutería abierta o un centro estético. Me gustan los restaurantes llenos y las luces de los vecinos encendidas. (llamadme loca).

Mis vacaciones son un recuerdo mezclado con todas las vacaciones pasadas, la magia de la que están hechas va desapareciendo, junto a la brisa de la noche que llega con prisa empezando a acortar los días. Vamos hacía Septiembre y quien sabe lo que nos espera. Este año ha pasado volando, la imagen de Orlando recién nacido en mis brazos parece pertenecer a otra vida, la última marca con bolígrafo azul de la puerta de la cocina, que delinea la estatura de Leonardo, señala los centímetros que ha ganado. Un año es mucho y poco a la vez y para mi en Agosto termina. Nos quedan pocos días de colegios cerrados y de casa patas arriba, luego volverá un poco de tranquilidad, las mañanas silenciosas, un poco nostálgicas, un poco necesarias.

Cuando era pequeña, al volver de las vacaciones, siempre le decía a mis padres que estaba triste porque se acababa y mi madre siempre me contestaba lo mismo: Si no terminan estas no llegaran las próximas.


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23 agosto 2018

EL CHUPETE DEL SEGUNDO HIJO SIEMPRE CAE BOCA ARRIBA.

Yo me pensaba que probado uno, probados todos, que la práctica viene de la teoría, que era más lista de lo que soy. Me pensaba que las reglas son iguales para todos y que “yo lo haré mejor”.
Evidentemente me he vuelto a equivocar, con la experiencia he cambiado un poco mis opiniones, ahora creo que: probado uno…. Prueba también con el otro, que la teoría es interesante y la práctica enseña, que soy lista pero siempre depende de con qué/quién me comparo, que la reglas, a parte de los Diez Mandamientos, no son iguales para todos y que lo “haré a mi manera”, porque mejor y peor son relativos y además no me gustan las etiquetas.

Para mi ha sido más fácil ser madre primeriza que madre de dos.
Será porque como primeriza te fijas en todo y estudias a tu hijo como una “cobaya de laboratorio”. Le miras mientras duerme hasta adivinar lo que está soñando, te conectas telepáticamente para adivinar lo que quiere, porque llora, que le apetece comer, predices cuando hará caca….
Podrías hablar en su lugar, jugar en su lugar, pensar en su lugar…. Y si alguien te pregunta ¿Por qué llora? Tu sabes la respuesta. Si alguien te pregunta ¿Por qué hace esto? Tu sabes la respuesta. Si alguien te pregunta ¿Por qué no lo hace? También sabes la respuesta.
No hay pregunta sobre tu primer hijo a la que no sabía contestar, por lo menos yo.

Cuando llega el segundo te pones “chulita”, piensas que eres capaz de hacerlo con los ojos cerrados, porque tienes ya el plan hecho, solo hay que seguirlo al pie de la letra.
(Jajajjaja Mi risa histérica se ríe de mi misma).
No me puedo echar ninguna culpa de todos modo, yo no lo sabía y nadie podía avisármelo, (aunque si lo estoy haciendo con vosotros), pero ya os lo dije que todo es relativo, que probado uno no significa haberlos probado todos, porque nadie es igual, si estamos atentos, las relaciones nos lo enseñan.
He tenido que quemar mi “manual de super mamá” cuando ha llegado Orlando…. O tal vez se lo ha comido él , mientras estaba DISTRAÍDA, o cuando le he DEJADO SOLO parar hacer un pis (cosa que nunca habría hecho con el primero, pero con el segundo… Si).

Son muchas las cosas que sobrevuelas con el segundo, no es que seas una madre menos atenta, menos enamorada, menos libre (bueno, sí, menos libres lo eres). Pero ya te lo sabes de memoria, ya has comprobado lo que “mata” y lo que no.

Un claro ejemplo es el del chupete.
Cuando a tu primer bebé se le cae el chupete, el cielo se cubre de nubarrones negros, la gente te mira con desconfianza y algunos, incluso, te indican con el dedo, un drama coge forma delante de tus ojos, mientras tu bebé llora. El lloro aumenta y se hace insoportable, tu sensibilidad de madre se siente atacada y se difunde el pánico. Te giras y giras nerviosa, en búsqueda de una fuente, de agua, de un esterilizador si es posible (jo…, tu casa está demasiado lejos para recorrer al esterilizador). No puedes ni pensar, porque el lloro te confunde. Caminas rápida hasta encontrar una tienda donde comprar agua, una botella de medio litro que acabará completamente malgastada en el suelo, por limpiar un chupete (¡además tenía agua en el bolso y un chupete de cambio!).

Mientras que, por alguna extraña razón….
EL CHUPETE DEL SEGUNDO HIJO SIEMPRE CAE BOCA ARRIBA.

Con el segundo hijo la destreza y el conocimiento hacen que te relajes, que te permitas un descanso mental de 0,2 segundos (Aconsejo no dejar al niñ@ cerca de una escalera durante este descanso), el mecanismo que se pone en marcha, hace de ti una madre menos dramática, aunque sigues siendo una madre, una mujer, una persona muy sensible y con insuficiente reposo.

Mi vida es diferente comparada con como lo era hace cinco años, cuando vine a Madrid con un bebé de un mes. Mi tiempo estaba dedicado al cien por cien a él y me sobraba algo para mí, para hacer deporte, leer, una siesta…. Ahora trabajo, tengo más compromisos y también más amigos, el tiempo que puedo dedicar a Orlando no es el mismo que le dediqué a Leonardo.
El “manual de super mamá ” ya no me sirve, porque el método de educación utilizado con Leonardo no me vale en nada con Orlando.

“Orlando me supera” Lo digo con la corroboración de mi madre, de mis hermanas, de mis amigas. Podría ser hijo de otra por lo poco que le entiendo, Orlando me descoloca de verdad.
Estoy intentando poner a prueba una nueva estrategia con él, no es fácil teniendo una ya comprobada y con resultados más que satisfactorios. Es necesario olvidarme de ella y crear una solo para él.
Esta vez, en lugar que dar respuestas, soy la que hace las preguntas.

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20 agosto 2018

Tenerife

El final feliz en un dibujo animado de mi época, era la boda de la princesa con el príncipe. En la vida real, la boda se parece más el comienzo de una historia de amor. Más o menos romántica, más o menos complicada, más o menos intensa, imprevisible y siempre única.

Hace unos días, en Tenerife, se casaron dos amigos: Dani y Deborah.
Su historia empieza justo en una boda, Dani es el filmaker y Debo es la fotógrafa, trabajan codo con codo como testigos visuales del amor que se celebra, sin poder imaginar que a la vez un nuevo amor se esta creando. El de ellos. Fue una boda maravillosa y muy especial.

Después de la boda fuimos a pasar unos días al sur de la isla. Nos alojamos en el hotel Sheraton, en la cuesta de Adeje. La playa debajo del hotel, que bordea todo el paseo marítimo, es de arena negra y gruesa, la que se quita fácilmente de la piel y que te hace un suave efecto exfoliante en los pies. El agua no estaba muy fría, así que los niños también disfrutaron del mar.

Ayer volvimos a Madrid. Tenía ganas de estar en mi casa, rodeada de mis cosas y poco a poco retomar mi rutina, aunque todavía quedan varios días antes de que empiece el colegio y más aún antes de que empiece la guardería, así que la vuelta conserva una aire a vacaciones.

Mientras esperamos a que una nueva etapa se abra, otra se cierra. Para mi el verdadero año nuevo empieza con septiembre y nosotros tenemos bastantes novedades en familia.

Besos.


Llevo un blazer de H&M y sandalia de Stiven Madden.


Mi bañador es de H&M. (Comprado online).


Los pantalones de Leonardo son de tiny cottons.


Los novios.


La sugestiva imagen de la boda por la noche.

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13 agosto 2018

Mar cristalino

Creed a quien dice, que las cosas se ven con más claridad cuando no las tenemos delante.
No se dar una explicación a ese hecho, supongo que “el extrañar” nos permite reflexionar más y analizar los detalles que pasan desapercibidos o que cambian de aspecto mientras los estamos viviendo.
Mis vacaciones en Cardeña se han acabados y después de unos días, mientras camino por el puerto del club náutico de Santa Cruz para dormir a Orlando, me he dado cuenta de que echo de menos el mar que siento como “mío”. El mar cristalino y educado que baña la costa de Cardeña y que dibuja de azul el paisaje salvaje pero bien domesticado que huele a corcho y mirto.
He sentido el impulso de pedir perdón por haber estado pesada a ratos y estresada más de lo necesario durante las vacaciones y por agradecer la suerte que he tenido en estar rodeada de esa belleza desde que era pequeña. Esa belleza que sigo reconociendo, aunque este año no he disfrutado de ella como siempre.

La vida es una colección de momentos irrepetibles y si no los vivimos como merecerían, se quedarán momentos mal aprovechados. Lo sé porque peco de este error con frecuencia.
Un cangrejo rojo brillante me mira desde la roca negra golpeada por las constantes olas del océano, está agarrado con todas sus patas, me pregunto que estará pensando.
Mi error está en preocuparme de que todo esté “en mi orden”, culpa de mi lado perfeccionista que mete la pata también cuando no le toca y me causa bastantes problemas de poca flexibilidad (fundamental para el bien común). Demasiadas veces pretendo meterme en el lugar de otros, equivocándome a lo grande. Es imposible pensar como otro, vivir como otro, sentir como otro. El intentarlo crea solamente más confusión y genera incomprensión, que como consecuencia (en mi caso por lo menos), causa frustración. Sería mejor ser propositivos e intentar que los otros nos sigan, enseñar nuestra perspectiva y tratar de convencerles de que es lo mejor en una determinada situación. De este modo no habría equivocación ni momentos mal aprovechados.
Chi pensa per se, pensa per tre. Este dicho tiene su sabiduría si lo sabes interpretar.
Quien piensa por si mismo piensa por tres. Si piensas para ti y lo haces con amor y respeto, los demás disfrutarán también.

Aquí van algunas fotos de mis vacaciones en Cardeña. Un paraíso que se ve mejor antes y después de agosto jajajaj (demasiado turismo). Pero que vale la pena.

Feliz verano.

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6 agosto 2018

Algunos consejos prácticos para las vacaciones con niños

Es mi cuarto año de vacaciones con un hijo y el segundo con dos. La experiencia, tras los años, me ha ofrecido consejos prácticos que resumo en tres puntos claves:

Comodidad

La comodidad gana a cualquier cosa y va aplicada en cualquier cosa. En la elección del lugar, de la estancia, de las actividades y comidas.

Depende de cada familia, claro está, pero en nuestro caso, cada vez que nos hemos intentado salir del guión con niños tan pequeños, hemos salido perdiendo todos.
Por lo tanto, si quieres realmente descansar, es mejor ir a un hotel o similar, que alquilar una casa donde las labores domésticas son las mimas que durante el año, con la diferencia de tener el mar a pocos metros.

Las estructuras preparadas para niños son menos especiales pero más prácticas, aunque yo personalmente prefiero las casas a los hoteles, en el caso de una casa es preferible contactar con alguien que ayude con la limpieza y tal vez con la comida (si como en nuestro caso, hay más niños que adultos). Me he dado cuenta que el dinero mejor invertido es en ayuda, a veces es necesario para poder descansar durante algunos días.

Por otro lado te das cuenta que la ayuda forma parte de la comodidad, por lo que a veces los viajes con los abuelos o familiares pueden ser bastante útiles para poder salir una noche con tu pareja a tomar algo, o simplemente darte un chapuzón largo en el mar.
Lo mejor que te puede pasar es tener amigos con hijos de la misma edad, para disfrutar de la compañía mientras los niños se la pasan “pipa”.

Los viajes en avión sola con los niños equivalen a un intenso entrenamiento de cross fit y sobre todo cualquier imprevisto puede ser “fatal” si no estas preparada. Yo recomiendo llevarse siempre a mano un cambio limpio, pañales, chupete, biberón, snacks de varios tipos y juguetes pequeños, para largos viajes, tener también medicamentos a mano.
He de decir que los cochecitos también son importantes, porque hay algunos que son imposibles de montar y desmontar entre toda la familia, y otros que se abren y se cierran con un solo “click”, como nuestra silla de paseo Miinimo2 de Chicco que se cierra y se guarda en una bolsa que se puede llevar como mochila.
Con el paso de los años he aprendido a ser lo más eficiente posible con el equipaje y en estas vacaciones he sido capaz de preparar una sola maleta (grande) para los dos niños y yo, para unas vacaciones de dos semanas. Creo que es mucho más cómodo que estar con tres maletas de un lado al otro, taxis, aviones, coches…

La música es un fiel acompañante, y no cuesta nada llevarse un altavoz pequeñito de vacaciones para amenizar algunas tardes, cenas o incluso desayunos.

Flexibilidad.

Las vacaciones son para todos, niños y padres, por lo que recomiendo ser un poco más flexible respecto a los horarios.
El ritmo de dormirse pronto, ir al colegio, comer siempre a la misma hora, meriendas, cenas… se ve alterado durante un corto periodo para disfrutar todos de lo que más nos gusta.

En los restaurantes los niños, sobre todo los pequeños, crean bastante caos, que en los mejores casos con una sonrisa y un “disculpa” a la gente de alrededor se puede solucionar, mientras que en los peores casos no te deja ni comer y se convierte todo en un estrés.
Se pueden Llevar juguetes o pinturas con las que se puedan entretener, aunque me duele admitir que lo más eficaz es el móvil o la Tablet para casos extremos.
Lo ideal es ir a restaurantes donde tengan algún tipo de área para niños, donde puedan jugar y entretenerse mientras los adultos comemos tranquilamente, o quizás un simple espacio abierto, jardín o plaza donde puedan corretear.

Por otro lado si la idea es comer y cocinar en casa, hay que tener en cuenta que el tiempo es oro, por lo que los platos no serán tan elaborados ni con tanta variedad que durante el resto del año. (gazpachos, ensaladas, pizzas, pastas, verdura cruda y mucha fruta!!)

Playa

El mar es siempre un buen plan.
¿Por qué? Les cansa, aprenden nuevas cosas, juegan al aire libre y duermen mejor. Además es bueno para regenerarse, para “asalvajarse” y sobre todo para nadar.
Recuerdo ir nadando con mis padres y mis hermanos hasta la boya más lejana desde la playa y allí quedarnos un rato a hablar y jugar para luego volver. Tardábamos una hora por lo menos. Es de mis mejores recuerdos.

Por supuesto que se debe tener en consideración ir a la playa en los horarios adecuados, cuando no hace demasiado calor y sol, por la mañana pronto y por la tarde, tarde.
El atardecer en la playa es maravillosos para todos, además hay menos gente y se pueden hacer muchos juegos en la playa. Para mí es el mejor momento del día para disfrutar en la playa con los niños.
Siempre me llevo algún snack y agua para los niños, porque después de estar mucho rato en jugando en el mar vienen hambrientos y sedientos.

Y sí! La sombrilla es fundamental! Aunque sea un rollo montarla y transportarla, es el elemento más importante que hay que llevar a la playa cuando se va con niños, a parte de los 200 kg de crema solar (elegir las que no llevan filtros sintéticos si es posible, que no lleven parabenos y que estén hechas de minerales naturales y aceites vegetales).

Si se puede, yo prefiero elegir sitios con poca gente, playas grandes y sin mucho viento y que el agua no esté demasiado fría (el mar mediterráneo es mi preferido en verano).

No se nos pueden olvidar nunca juguetes: pelotas, boomerang, el descubrimiento de este verano: drago masters de Ninjago, juguetes de arena para que los niños puedan jugar con los vecinos de sombrilla y para hacer siempre algún castillo.

Ojo con la elección de los bikinis sabiendo que la mayoría del tiempo lo pasareis entre el agua y la orilla, de pie o agachados.

Es muy recomendable ponerse protector solar para el pelo, recordaros que hay que ponérselo con el pelo casi seco para que sea efectivo. Os recomendaré como mantener el pelo hidratado y brillante. (es más importante el procedimiento que el producto).

Por otro lado, a la mayoría de los niños les suelen salir pequeños eczemas del sol, pañales, bañadores…nada por lo que preocuparse, aunque es siempre importante tener una farmacia no muy lejana localizada por si surge algún imprevisto.

Os deseo un feliz Agosto y espero que podáis iros algún día de vacaciones.


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30 julio 2018

primera semana de vacaciones

Desde la sombrilla de rayas precariamente montada a pocos metros de mi sitio habitual, en la playa de Porto Giunco, suenan una mezcla de voces masculinas y femeninas que juraría que no superaban los veinticinco años de edad. Me giro para comprobar si tengo razón. Centro. Tres chicas de pelo largo y cuerpos fornidos y dos chicos, uno rubio y uno moreno, con cuerpo atlético y un bañador pequeño. (Pienso que a los chicos siempre les cuesta menos que a nosotras conseguir un cuerpo perfecto). Están hablando en voz alta, al límite de resultar molesto, o mejor dicho, sería molesto si no fuera porque me recuerdan a mi misma hace algunos años. Juegan y organizan la noche. Miro a Orlando pacíficamente dormido encima de la toalla de playa azul y verte, las piernas cruzadas, el chupete caído por un lado y la expresión beata de quien no tiene preocupaciones. (Al mar se duerme mejor). Controlo que los ruidos de nuestros vecinos no le hayan despertado. Ni caso. Miro al horizonte, hacia el mar, para ver si detecto a Leonardo que está con mis padres y su primo. Han ido a jugar al agua, mientras que yo me he quedado vigilando a Orlando.
Han pasado casi diez años desde mis últimas vacaciones aquí, antes de ser madre. Recuerdo perfectamente la sensación de la arena en el cuerpo tónico y los juegos tontos en el agua con un amigo que sabían a otra cosa. Me movía en la playa con mis bikinis ajustados y la melena rubia a la merced del viento.

¿Cuando he pasado de ser una chica despreocupada a una mujer llena de preocupaciones?
Ha pasado ante mis ojos sin casi darme cuenta. Mi piel ha cambiado y los bikinis también, mis amigos se han casado y han tenido hijos y yo también. Ya no sé casi nada de ellos, nos perdimos dentro de nuestras nuevas vidas, demasiado llenas de cosas que hacer, de nuevas responsabilidades y de primeras canas.
De un día a otro los chicos de veinte años han empezado a referirse a mi de “Usted” y en las tiendas los dependientes a llamarme “Señora”. ¿De verdad se han ido los días verdes para siempre?
Se han acabados los días de no ponerse crema con protección solar, de bañarse en topless y de bronceados sin marcas y en su lugar han llegado los días de papillas bajo la sombrilla, los castillos de arena en la orilla y de bronceados al estilo “dálmatas”.

Ha pasado una semana desde que estoy en Cardeña con mis padres y deseo las vacaciones aún con más ganas jajajaaj. Las vacaciones ya no tienen la misma magia ni el mismo poder regenerarte, se parecen más a un reto para superar. Pero se superan, nos cansamos y a veces maldecimos, pero la vida es así, una montaña rusa que nunca repite la misma vuelta. Si no te subes no lo vives y si te subes tienes que vivir lo que viene con todo el entusiasmo en tu poder, porque nunca sabes cuando hay una cuesta arriba, ni cuando hay una rápida bajada. El día en que me preocuparé del bronceados al estilo dálmata, entonces significará que mis hijos serán mayores y yo tendré bastante tiempo libre, entonces de premio me permitiré unas vacaciones como Dios manda.


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23 julio 2018

Así es nuestra terraza

Hoy Leonardo, Orlando y yo partimos de vacaciones. Nos vamos a Italia, a Cardeña para ser precisa, donde están mis padres, mis hermanas y mis sobrinos esperándonos. Mientras que José se queda trabajando y descansando de la vida familiar una semanita 😉
Me quedaré casi tres semanas fuera, os mantendré al día, aunque mi plan es bastante sencillo: playa-familia.

Solemos alquilar una casa con jardín, cerca de la playa, donde nos quedamos todos.
Estamos en la localidad de Villasimius, a una hora más o menos del aeropuerto de Cagliari y es muy cómodo porque hay vuelos directos desde Madrid y se tarda dos horas.
La idea de viajar sola con los dos peques no me emociona, además tras una fuerte turbulencia en un viaje reciente, me ha entrado un poco de ansiedad por volar y con ellos. Se que Leonardo se va a portar muy bien, incluso me ha prometido ayudarme con Orlando….. Ya me veo recorriendo el pasillo del avión para adelante y para atrás infinitas veces. Dos horas me parecerán seis, más una de coche que puede ser incluso peor considerando lo poco que le gusta a Orlando! Nada más subirlo, se pone a llorar….. La mayoría de los niños concilian el sueño durante los trayectos de coche, pues los míos no. Pero todo pasa y yo tendré mi recompensa una vez lleguemos.

Pensadme hoy!! Mientras tanto os dejo las fotos de la terraza que muchas me habéis pedido. El año pasado hicimos el gran cambio, pusimos un suelo nuevo y decoramos de cero con complementos de Ikea, la idea fue crear un salón al aire libre (os invito a mirar el post del año pasado que se llama “Una preciosa habitación sin techo” para ver como quedó).

Este año no hemos hecho grandes cambios, pero si que hemos comprado plantas nuevas (trepadoras), algunos cojines, alfombra y las sillas de la mesa principal.
Poco a poco y cuidando mucho las cosas de años anteriores vamos consiguiendo nuestra terraza de los sueños.
Todo es de Ikea y no podemos estar más contentos con el resultado!

Además hemos comprado un proyector, y ahora hacemos en la terraza cine de verano muchas noches. Es increíble la sensación de estar todos allí en sofás y hamacas viendo una peli de dibujos en formato gigante , bajo la luz de las estrellas.

La verdad es que gracias a la buena temperatura que está haciendo este verano, estamos disfrutando de la terraza mucho más que otros años. Ojalá siga así.

Os deseo felices vacaciones.


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