Mamma Mía

14 octubre 2019

Esa mochila demasiado grande

A veces hacemos cosas “políticamente incorrectas” que no deberíamos, pero no seríamos nosotros sin hacerlas…. Ir en la bici eléctrica juntos, por ejemplo. Sentados en equilibrio sobre el sillín, tus manos agarradas al manillar, que de vez en cuando sueltas para apartarte el flequillo de los ojos “¡Agárrate Leonardo!” te llamo la atención. Para que no sea realmente peligroso pedaleamos por la acera y de consecuencia nos pillamos unos cuantos insultos. “Perdooooonnnn” me disculpo sin pararme y en seguida te explico que por la acera teóricamente no podríamos ir.
Un par de veces también te he llevado en el asiento posterior del coche sin la sillita aunque tus medidas no “cumplen la ley”. Y lo siento, sé que no debería, aunque se trate de un tramo corto. Me pides subir el volumen de la radio y cuando me pongo a cantar o a bailar te enfadas, te da vergüenza ver a tu madre bailar o cantar, lo sé porque lo he vivido antes que tú. ¡Mamma para! Me ordenas y cuando estás seguro de que estoy concentrada en conducir, te pones a bailar. Te miro desde el espejo retrovisor con los ojos enamorados y hago una captura de ese momento para guardarlo en mis recuerdos. Los viajes para llevarte y recogerte del colegio son una fuente inagotable de momentos memorables concentrados en cortos y apresurados minutos. Se que serán un patrimonio de valor para los años futuros.
El ápice de incontenible ternura llega cuando te dejo delante del colegio, después de despedirte con un beso en la mejilla (que casi siempre te quitas con cuidado convencido de que no te veo), te adentras vacilante por el portal escudriñando tu alrededor con la esperanza de avistar a un compañero, te miro cruzar el patio, cargando una mochila que te hace parecer más pequeño de lo que eres. Caminas y a ratos coges carrerilla, para volver a caminar, y de repente te giras hacia mi para averiguar si todavía estoy ahí. Me saludas con la mano y a mi me entran unas patéticas ganas de emocionarme.
En este momento siento el invisible cordón umbilical que todavía nos une, la profunda conexión que tenemos, más allá de esta vida, la necesidad del uno del otro, aunque sabiendo que nuestro destino es individual. En este ordinario momento del día florece mi instinto maternal/animal y me siento poderosa, participe de algo inmensamente grande y arduo, místico y real.
Y solo son las ocho y media de la mañana…. y solo son pocos años de una larga vida.
Desapareces dentro del edificio que te tendrá rehén durante las próximas horas, espero que tengas un buen día.
Hasta pronto…. vida.


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7 octubre 2019

Tened hijos

Los domingos bajo a la calle temprano, los niños no tienen todavía desarrollado el concepto de “weekend” y madrugan igual que durante la semana. Un día entenderán el porqué de las caras consternadas y resignadas de mamá y papá cuando gritando se vienen a saltar encima de la cama.
No hay nadie en la calle, excepto algún padre con la mirada perdida en un lugar lejano que no volverá a ver. Al cruzarnos nos intercambiamos una cabezada rápida, es el código entre los padres, que dice “te comprendo y lo siento”.
Doy las gracias por no haberme pasado de vino durante la cena y pienso en mis amigos que dormirán todavía algunas horas calentitos bajo las sabanas, más o menos el tiempo que tardaré en tomar dos desayunos, jugar un rato en el parque, dar dos vueltas con la bici, hacer la compra y preparar la comida.
Ayy como me gustaría levantarme sin sueño, cuando el sol entra por la ventana y tener la mañana toda para mi… me pierdo fantaseando el tiempo que tarda en cocerse la pasta, hasta que se libra en el aire mi apodo preferido: ¡Mamma!
Si el genio de Aladin viniera a comer a casa y me ofreciera vivir otra vida, yo le serviría la pasta, le preguntaría que tal se vive dentro de la lámpara y como se siente siendo tan poderoso, pero no pudiendo usar sus poderes para sí mismo y solo para los demás y luego le diría, “no gracias”.
Creo que el genio me agradecería por la comida y luego descubriríamos que tenemos muchas cosas en común, que en medidas diferentes tenemos poderes y que ambos utilizamos para “servir” a los demás, que en mi caso, los poderes son muchos más terrestres y que el circulo de personas es mucho más estrictos, que principalmente mis poderes los usos con mis hijos y que esto me gratifica profundamente. Finalmente nos despediríamos y le diría que sería bienvenido siempre.
Mi vida no era perfecta antes de tener hijos, como no lo es ahora, son dos vidas diferentes y que no puedo comparar porque no sería inteligente. Antes disfrutaba y me quejaba de algunas cosas, ahora de otras. Hay días en los que pienso con nostalgia en mi pasado, pero no porque no fuera madre, si no porque amo recordar cómo era, lo que he hecho, mi familia, mis amigos, mis amores, todo lo que ha pasado y no volverá. Sin embargo ni por un momento me he arrepentido de mis elecciones, tampoco en los momentos más oscuros.
La maternidad es tal vez lo más cercano a vivir que he hecho.

La gente va buscando respuestas, emociones, fe y creencias, paz….
Tened hijos, encontraréis todo. De todas las recomendaciones que os puedo dar (hay semanas que por IG son demasiadas jajaj) esta es la en que más creo.

Traduzco un texto de Bruna Estrela. (Algunas los habréis leído ya).

“Si pudiera dar un único consejo a mis amigos sería éste: tened hijos. Por lo menos uno, pero si es posible tened 2, 3, 4 … los hermanos son nuestro puente con el pasado y el puerto seguro para el futuro. Tened hijos.
Los hijos nos hacen mejores seres humanos.
Lo que un hijo hace por vosotros no puede hacerlo ninguna otra experiencia. Viajar por el mundo os transforma, una carrera de éxito es gratificante, la independencia es fantástica, pero nada os modificará de una forma tan permanente como un hijo.
Olvidad la historia de que los hijos son un gasto. Los hijos nos hacen personas con un consumo consciente y económico: dejáis de comprar los vestidos en Calvin Klein, porque al final, es solo ropa. Y los zapatos del año pasado, todavía nuevos y cómodos, duran cinco años más. Tenéis otras prioridades y un único par de pies.
Empezáis a trabajar con más ganas y dedicación. Existe un pequeño ser que depende totalmente de vosotros, y esto os hace profesionales con una enorme fuerza que ninguna otra situación os daría. Los hijos nos hacen superar todos los límites.
Empezáis a preocuparos por hacer algo para el mundo. Reciclar, trabajo comunitario, productos que no utilizan plásticos… Sois el ejemplo del ser humano para vuestro hijo, y nada puede ser más grandioso que esto.
Vuestra alimentación se convierte en un asunto importante. No ofrecéis chocolate y Coca Cola a vuestro hijo, si no plátanos y agua. Empezáis a cuidar más vuestra salud: coméis la fruta que sobra en su plato, plantáis un huertecito para tener especias más frescas, limpiáis el congelador durante el fin de semana. Un hijo os devolverá 25 años de vida.
Empezáis a creer en Dios y aprendéis a rezar. A la primera enfermedad de vuestro hijo, casi por instinto, os arrodilláis y pedís a Dios de vigilarle. Y así vuestro hijo os enseña la fe y la gratitud como ningún sacerdote/cura/leader religioso nunca ha podido hacer.
Os enfrentáis a vuestra sombra. Un hijo trae a la luz vuestro peor lado cuando se tira en el suelo en el mercado porque quiere un paquete de galletas. Tenéis ganas de gritar, pegar, de huir volando. Os veis agresivos, impacientes, autoritarios. Y así descubrís que es solo por amor y con amor que se educa. Aprendéis a respirar hondo, a agacharos, a tender la mano hacía vuestro hijo y a ver las situaciones a través de sus ojitos.
Un hijo os hace personas más prudentes. No conduciréis nunca sin cinturón de seguridad, no haréis nunca un adelantamiento arriesgado y no tomareis alcohol antes de poneros al volante, por el sencillo hecho de que no podéis morir (no tan pronto) ¿Quién criaría y amaría a vuestros hijos de la misma manera en vuestra ausencia? Un hijo os hace estar más vivos que nunca.
Pero si todavía pensáis que estas razones no valen la pena.
Tened hijos para oler el olor de su pelo siempre perfumados, por el placer de tener los bracitos agarrados a vuestro cuello, para sentir llamaros con esa voz inocente.
Tened hijos para recibir aquella sonrisa y aquel abrazo apretado cuando volvéis a casa y sentir que sois la persona más importante del mundo para aquel pequeño ser. Tened hijos para ganar besos húmedos, para verlos sonreír y caminar como vosotros, y entended cuanto es precioso tener una parte de vosotros por el mundo. Tened hijos para aprender otra vez cuanto apetecible es un baño lleno de espuma o comer algo sin tener que limpiar todo.
Tened hijos.
Conscientes de que enseñareis muy poco. Tened hijos porque tenéis mucho que aprender. Tened hijos porque el mundo necesita que seamos personas mejores en esta vida.”


Foto de Rus Anson.


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3 octubre 2019

Mis looks de Corea

El lunes pasado os he contado el viaje a Corea y prometí a las que me lo pidieron, poner los looks que me llevé. No fueron muchos, al final viajar con los niños significa comodidad y practicidad, pero me he permitido unos caprichos.

Aquí van las fotos y las menciones.
Buen fin de semana.

Mi traje es de Duarte y la camisa de &otherstories. El bolso (que se repite) es de Longchamp.
Leonardo está vestido con ropita de Les Écoliers, Orlando de Cos.

Mi chaqueta de piel es de Longchamp. Las gafas de sol de Oliver People.

Mi top y mis pantalones son de &otherstories.
Leonardo lleva chándal de Les Écoliers y zapatillas de Reebok y The Animals Observatory.

Mi chaleco es de Longchamp. La sudadera azul es de Les ecoliers. Mis Sandalias de Birkenstock.


La silla de paseo es de Chicco, se llama Miinimo2.

Mi camiseta es de Longchamp.


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30 septiembre 2019

KOREA

Estoy enganchada al mapa que muestra el recorrido del avión en la pantalla del asiento, doy un repaso a mis faltas geográficas mientras estoy fascinada con la idea de pasar por encima de diferentes países y continentes. ¡¿No os parece mágico el planeta donde vivimos y como las conquistas han dado vida a lugares y razas muy diferentes?!
Me fascina imaginar como se han criado los países y los idiomas, y pensar como un confín invisible separa ojos azules y pelo rubio, a ojos en forma de almendras y pelo oscuro….
Orlando acaba de dormirse a mi lado, Leonardo está con la segunda peli. Hemos comido poco, Leonardo dice que la comida española está más rica, yo opino lo mismo, aunque no se puede comparar porque son completamente diferentes.
En fin me parecía oportuno empezar aquí el post, con tres vasos (porque copas no son) de vino en el cuerpo, merecidos, considerando las trece horas de vuelo que quedan. Todavía tengo las emociones a flor de piel y me resulta más fácil contarlas sin tener que recurrir a la memoria.
Empezaré por el principio.
El viaje de ida ha superado por mucho mis expectativas, los niños han dormido más del 80% del vuelo, que por cierto fue por la noche. Mientras que José y yo no pegamos ojo, pero es un dato insignificante comparado con el logro de dormir a los niños.
Llegamos con siete horas de jet lag y encima en mi caso una noche en vela. Nuestro driver nos llevó al hotel un Sheraton con ubicación central y estratégica, ideal para todos nuestros planes (muchos). Depositamos las maletas, nos duchamos rápidamente y salimos para nuestro primer evento de la agenda.
Como sabéis este viaje nació a raíz de un proyecto con una galería de arte de Seúl, nos contactó a través del perfil de Leonardo en Instagram y nos propuso una serie de exposiciones por la ciudad. (Orlando duerme con los ojos entre abiertos…)
La primera exposición fue en un lugar emblemático en un barrio que corresponde a nuestra Malasaña. En un edificio de tendencia, que se estrenó con las obras de Leonardo. Entrando me salieron las primeras lagrimas, pero sobre todo me di cuenta de como los coreanos son gente cariñosas y “fanática”. Mi primera impresión fue un diez.
Esa noche fue la primera de muchos empeños ligados al mundo del arte y de los eventos en Seúl.
(Que grande es China…Tengo muchas ganas de sobrevolar Mongolia…)

Me fui a la cama derrotada y me dormí. Fue la única noche en la que conseguí dormirme pronto, desde las diez hasta el mediodía del día siguiente jajaj. Nos fuimos a comer con Wendy (nueva amiga coreana) y a pasear. Por la tarde teníamos la segunda exposición en el concept store más famoso de Seúl. (No os cuento la cantidad de cosas que me hubiera comprado, pero os diré que no compré nada, definitivamente la maternidad me ha cambiado…. radicalmente jajaja) Nos divertimos mucho, conocimos a influencers coreanos y a mucha gente del mundo de la moda, la mayoría de los adquisidores de Leonardo también vinieron. Leonardo pintó junto a otros niños, fue el momento más emocionante de la tarde, ver como se mezclaban todos los niños entre colores y sonrisas.
(He ido a lavarme los diente y a la vuelta ya habíamos pasado el confín, estamos en Mongolia, como será ahí abajo me pregunto, tengo unas repentinas ganas de montaña…)
Seúl no es una ciudad especialmente bella, pero aparenta muy entrañable para vivir, la gente es muy simpática y acogedora, todo es muy limpio, tecnológico, moderno y a la moda…. o sea, mola.
Tuvimos una par de días completamente libres y fuimos a ver los templos de la ciudad, algunas zonas peculiares, los barrios más conocidos y muchos restaurantes típicos (donde pase bastante vergüenza porque Orlando estuvo escupiendo cada bocado).
El miércoles fue el gran día, “el baile de cenicienta con el príncipe”, KIAF, la feria internacional de arte en Korea, donde exponen los artistas más famosos del mundo y este año también nuestro Leonardo. Me podía imaginar un éxito pero jamás imaginaría tanto. Fue increíble, Leonardo se convirtió en un fenómeno en el KIAFy se pasó la tarde haciendose fotos y entrevistas… lo recogí cansado, ilusionado y con un montón de regalos!
Con la feria se acabaron las exposiciones, tuvimos unos compromisos más para cumplir y más tiempo libre, nos quedamos completamente satisfechos del viaje.
No hay mucho más que añadir, en resumen:
-Los coreanos son gentiles, simpáticos, cariñosos, pero sobre todo educadísimos y limpios (cosa que yo agradezco especialmente jajja).
-Seúl es una ciudad que no visitaría por vacaciones, sinceramente creo que hay lugares más especiales para visitar antes, teniendo en cuenta esa paliza en avión.
-Amo la comida italiana y española.
-Llevo fatal el jet lag
-Para viajes largos la melatonina pediátrica ayuda al descanso de los niños. ¡¡Probada y muy recomendable!!
Nos quedan todavía diez horas de avión, pero os soy sincera, me apetece mucho volver a casa.

 


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19 septiembre 2019

Antes y después, de momento antes

He empezado cuatro temas diferentes y que no tienen nada que ver el uno con el otro: uno más filosófico, otro más irónico, otro sin ningún sentido…. lo único que tienen en común es que no he sido capaz de desarrollarlos y creo que la falta de concentración viene porque estoy sencillamente acojonada para nuestro viaje a Corea y me cuesta pensar en cualquier otra cosa.
Nos vamos el sábado, un vuelo directo de doce larguísimas horas, que en un día normal pasan rápidas, sin embargo encerrados en un avión resulta una aliñada paliza. Cada vez que pienso en ello noto una angustia en el estómago.
José no me entiende y se desanima cuando hablando sobre el viaje me muerdo una cutícula. Así que estoy haciendo un esfuerzo por agrupar pensamientos y visualizaciones positivas.

Mi principal preocupación es Orlando, que está con mucho moco y sabiendo su tendencia a empeorar hasta llegar a la bronquitis o peor, me tiene palpitante. Lo que haré es llevarme todo lo que nos pueda hacer falta en caso de emergencia:
tarjeta sanitaria, medicamentos para su alergia, Dalsy y Apiretal y suero fisiológico.

Mi segunda preocupación es, como dije, el viaje en avión. Como ocupar las horas, como conseguir que duerman el máximo posible, como entretenerles sin que se aburran…
Tengo claro que va a ser una sobredosis de películas y videojuegos (que Dios me perdone jajjaj), ¿pero que más? Orlando no es lo suficiente grande para estar viendo cuatro horas de tele…. Necesita moverse, hacer cosas…. La comida me puede ayudar, es un goloso y pienso llevarme las cosas “pecaminosas” que más le gustan.
Además estoy pensando en plastilina (la que va a liar…), libros y sus inolvidables coches de carrera. ¿¿Tenéis más sugerencias??
He preguntado a mi naturopata de confianza qué podía darle a los niños para que estuvieran más tranquilos y me ha aconsejado la misma melatonina pero pediátrica, es en gotas. Ya la he comprado…

Me dan mucha envidia las madres que viven los viajes con los niños de manera natural, que se pegan solas con ellos viajes de un lado al otro del mundo, sin que les duela la barriga ni por un instante…. Ojalá me convierta pronto en una de ellas…

Una vez que lleguemos a nuestro destino: Seul, tendremos que luchar con el jet lag y no tengo ni idea de qué esperarme de los niños, pero mucha esperanza de que lo lleven bien. Peor será la vuelta al cole. (Por cierto no han puesto ninguna pega, a pesar de que Leonardo esté en primaria)

Pero antes de pensar en la vuelta, me falta preparar las maletas. Yo no sé vosotras, pero para mi el momento maleta necesita dos minutos de silencio, es de los peores castigos que me podrían infligir: haz cinco maletas! Y la mía es la que más me cuesta, eso si que no lo entiendo….
Me he programado una mañana para las maletas de momento, mientras los niños están en el cole y mi café apoyado en la mesita de noche (en este caso será más que uno). Debería crearme una lista de música para este momento.
(Que sepáis que acabo de estornudar dos veces, así que tiene pinta de que Orlando no será el único constipado).

La agenda de la semana es bastante interesante y llena. Como os conté, nos vamos a Corea porque Leonardo expone en el KIAF y además de ello tenemos organizadas varías actividades y eventos en otros sitios.
En fin, voy a estar desconectada una semana, pero a la vuelta os contaré todo, el viaje, si la melatonina ha funcionado, el jat lag, la cara de Leonardo cuando vea el perro de su cuadro trasformado en realidad….

Estoy convencida de que este viaje será un recuerdo para siempre y una experiencia enriquecedora para nuestra familia. Y si todo va bien, el año que viene otro!

Un abrazo grande grandísimo.


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16 septiembre 2019

Mood: Lunes

Septiembre se me está haciendo súper corto, la despedida de las vacaciones han sido caóticas, entre la vuelta al cole y la rutina que ha cogido rápidamente ritmo.
En una semana nos iremos a Korea, donde terminaremos el mes, a la vuelta ya estaremos en Octubre.
Siento como si se hubiera acabado la bella temporada y las castañas asadas estuvieran detrás de la esquina, cómplice seguro ha sido la lluvia de estos días.
Empecé a escribir sobre dos temas, aunque ninguno de los dos tenía ganas de despegar, y pensé que lo mejor hubiera sido inspiraros.
Feliz lunes <3


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Feliz lunes.


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9 septiembre 2019

Diálogo entre tu amiga soltera y tú a la vuelta de las vacaciones.

Salía disparada del supermercado, con los pantalones del pijama y una camiseta que había manchado poco antes, mientras le hacía un pecaminoso bocadillo de Nutella a mi hijo… ¡ Con pan de molde! Algo por lo que podría acabar en la lista negra de las madres imprudentes.
Agradecí al cielo por haberme acordado de la bolsa de tela y así salvarme por lo menos en las apariencias, dos culpables bolsas de plástico colgando de mis brazos me hubieran hecho sentir aun más inadecuada.
Con aire sigilosa y marchando a pasos agigantados cruzaba la calle, cuando ella me reconoció.
– ¡Hola guapa!
Obviamente no me giré, jamás pensaría que alguien se atrevería a llamarme guapa con esta pinta miserable.
En seguida scuché mi nombre soltado en el aire y la vi. Mi amiga Serena, rubia, morena de piel, arreglada y con una sonrisa de oreja a oreja.
– ¡Hola Serena! (En su caso el nombre le correspondía por naturaleza real)
– Cuanto tiempo….
– Si, he estado viajando todo el verano, acabo de bajarme del avión de hecho y estoy volviendo a casa, tengo mucha ganas de meterme en la cama!
Intento recordar si antes de ser madre solía viajar en avión vestida como si estuviera saliendo a cenar…. Pero por mucho que me esfuerce, no me acuerdo, estos últimos años han cancelado cada traza y recuerdo de mi “Belle Époque”.
Que maravilla poderte meter en la cama y no hacer nada durante el resto del día…. Mi cerebro se convirtió sin querer en una cadena de pensamientos insalubres que se detuvieron al instante cuando Serena me preguntó:
– ¿Qué tal tus vacaciones?
Entonces rebobiné mentalmente mi verano, intentando placar los pequeños músculos de mi cara que se contraían debajo de la piel, obligándome a una mueca poco natural, y escupí un “Bien. Gracias”.
El sendero silencioso de mis palabras sonó a: es una mentira y tuve que corregir mi postura añadiendo más detalles a mi respuesta.
– He estado con los niños…. veinticuatros horas de veinticuatro y me he dado cuenta de que no son suficientes para hacer una sola cosa para mi…. Se me escapa una risa aguda y un poco histérica.
– También hemos estado en la playa. Ha sido divertido hacer miles de castillos de arena. Me he hecho una experta!
Jajajaja Serena ríe.
– No estás tan morena ¿has vuelto hace mucho?
– No, llevamos pocos días en la ciudad, pero con los niños bajo a la playa cuando el sol no está fuerte….
– Entiendo. Además el moreno antes o después se va, en unos meses estaré igual que tú. ¿Los niños que tal?
– Bien. Con ganas de que empiece el cole…. Bueno, yo. Ellos no, les encanta pasar el día poniendo patas arriba la casa, es asombroso como en SOLO dos meses de vacaciones pierden por completo todas las buenas costumbres y se convierten en verdaderos salvajes. Aunque supongo que necesitan salirse un poco de la rutina, por lo menos durante las vacaciones.
– ¿¡Claro, quien no se sale de la rutina durante las vacaciones?! De hecho mi cuerpo necesita retomar los hábitos de todo el año, no puedo aguantar más así. (Se le escapa un risa cómplice).
– Ya, yo tampoco puedo aguantar más así…. (y sé que se me nota, mi aspecto grita socorro a los cuatros vientos).
– Por lo menos tú tienes a tu marido, dile que te haga un masaje esta noche para relajarte….
(Mmmm… si, seguro que le apetece un montón darme un masaje una vez que los niños se hayan dormido….. sobre la medianoche).  -Tienes razón Serena, me has dado una idea brillante.
– ¿Y tu que planes tienes?
– ¿Esta noche o en general?
– Bueno, ambas cosas….
– Esta noche he quedado con un chico, empezamos a vernos antes de las vacaciones pero ya sabes, durante los viajes se encuentran muchas personas interesantes…..
( Recuerdo algunos de los niños que contribuyeron en la construcción de los castillos de arena….)
… Pero ahora tengo curiosidad de ver si todavía me gusta. Me apetece quedar con él.
– Suena casi mejor plan que mi masaje. Finjo una sonrisa. Bueno ahora te dejo porque tengo que irme a cambiar rápida para ir al fisioterapeuta, tengo un lumbago tremendo por cargar a mi hijo pequeño todo el rato. No sabe nadar todavía y no quiere ponerse los manguitos, así que me toca sujetarlo…. ¡Por lo menos entreno bíceps!
Le regalo mi mejor sonrisa y me sumerjo en su perfume mientras me despido con dos besos en la mejilla.
– Ha sido una alegría verte, estas muy guapa, añado.
– Gracias guapa. Nos vemos.
Serena cruza la calle con elegancia, su vestido flota en el viento como una medusa que avanza cauta.
Giro la llave en la cerradura del portal, que empujo con mi trasero mientras arrastro la compra hacía dentro.
Me doy un vistazo fugaz en el espejo de la entrada y se me escapa una risa. Tengo la pinta de una fugitiva. Y así es como me siento muchos días, sin embargo, al contrario que yo, los fugitivos no sienten la necesidad de volver de donde han huido.
En el ascensor oigo los chillidos de los niños. Espero que en casa esté todo bajo control, había dicho que tardaba solo cinco minutos y llevo diez…. Podría ser el fin del mundo ahí arriba.

 


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2 septiembre 2019

Los hijos no te avisan.

Os comparto este texto que me ha rozado el corazón. De una madre que leo de vez en cuando, porque es inspiradora, genuina, real, sentimental como me siento yo. (Una mamma Green)

 

Los hijos no te avisan.

No te dan señales de los incipientes cambios, no mandan preavisos ni alertas que permitan prepararte, de algún modo. Los hijos, simplemente, crecen. Y lo hacen a veces con epifanías imprevistas, con rasgaduras bruscas y saltos extemporáneos.
Un día vienen a enfilarse en tu cama en plena noche, al día siguiente paran de hacerlo para siempre (o por lo menos por algún decenio). Y tu tal vez ni te das cuenta, en ese momento. Tomas nota con satisfacción de la noche de sueño ininterrumpido, ignorando que la que habías presenciado el día anterior, sin tener la mínima conciencia, era la celebración de una de vuestras ultimas veces.
Los hijos no te avisan antes, cuando dejan de necesitarte por algo que hasta entonces te había hecho indispensable para ellos. No te comunican que será justo aquello, la última tarde en la que te pedirán jugar con ellos. No te conceden el lujo de aprovechar esa última vez, de disfrutarla con conciencia, de abstenerte, quizás, del pensar en cuan irrelevante son tus ganas de estar ahí a distribuir cartas y tirar dados.
Tal vez es justo esto, lo bonito, a pensarlo bien.

Los hijos son como la vida, que no te avisa antes de las flagelaciones ni de las satisfacciones en camino. Son la personificación de lo imprevisible, de la sorpresa, del equilibrio inestable (que no necesariamente debe significar lábil o precario). Son la advertencia cotidiana de vivir cada día como si fuera el último, porque de alguna manera es siempre así, con ellos: mañana serán diferentes de lo que han sido hoy, aunque nadie te avisa del cambio en el acto.

 


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26 agosto 2019

Hubo un tiempo.

Coincidieron varios hechos que me hicieron reflexionar, uno fue los incendios empeñados en devastar parte de nuestro patrimonio terrestre, otro es la consecuente difusión en redes sociales de imágenes y fotos con texto animando a rescatar solidaridad, aunque en muchos casos sin interés real y repostando material que no pertenecía correctamente a la noticia aunque lo pareciera. Otro fue el documental “El gran hackeo” en Netflix ,que os animo a ver para ser más conscientes del mundo en el que nos estamos encarcelando.
Las reflexiones no me llevaran a una revelación, no busco respuestas ni me hago preguntas, solo intento sobrevivir al soborno tecnológico del cual soy victima junto a vosotros.

Escribí algunas notas en mi móvil:

Ayer fue Gran Canaria, hoy es Amazonia, mañana será otro incendio, otro terremoto, otra catástrofe que nos dejará una vez más atónitos, pero sobre todo víctimas de nuestra propia indecencia.
El mundo se está enfermando a medida de que la humanidad se hace más inhumana.
En mi humilde opinión parte de la culpa la tiene el exceso de información mediática hipócrita y engañosa.
Hubo un tiempo en el que las personas vivían en una “gloriosa ignorancia” y la falta de comunicación global hacía que cada uno procurase “cuidar de su propia huerta”, se centraba en lo que estaba a su alcance y de esta manera su obra era proporcional a sus posibilidades y de consecuencia más efectiva. Al menos eso creo yo.
Hoy en día estamos constantemente bombardeados de información, sin darnos cuenta del poder que conlleva este medio y que si utilizado con fines inapropiados, como suele ser, puede, o mejor dicho es una verdadera arma destructora y nefasta, que alimenta los sentimientos negativos generando miedo, depravación, hasta odio. Y a cambio ofrece refugio en falsos mitos, propagandas engañosas, promesas sin fundamentos, ilusiones de algo mejor, muy lejano de la naturaleza humana y su verdad (felicidad y amor). Más bien se centra en una única filosofía autodestructiva que mira a dividir. Y se infiltra como veneno en las grietas de las debilidades humanas, haciéndonos más vulnerables e implacables, hasta devastar a la Tierra, nuestro bien más preciado y que desafortunadamente nos hemos permitido maltratar durante mucho tiempo, con la arrogancia de quien posee algo, mientras que la tierra es un don.

Quieren apropiarse de nuestra identidad y manipularnos a través de ella, sin embargo nadie puede llegar a nuestro interior, allí donde custodiamos nuestro mayor recurso, lo que no se puede remplazar con las maquinas y que nos mantiene vivos, el amor. Y hay una sola forma de poseerlo, amando.
Seamos conscientes de los hechos pero no seamos portadores de sus malvadas intenciones.


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22 agosto 2019

Volver

El sábado pasado volvimos de nuestras vacaciones. Madrid nos esperó más sola que nunca y con un inesperado aire fresco. Al contrario de muchos otros, a mi las ciudades vacías me provocan mucha nostalgia y una pizca de tristeza, las veo iguales pero sin vida, también sin trafico es cierto, pero eso me afecta menos a los sentimientos.
Me mudé de mi ciudad nativa, de poco más de 100k habitantes y con las facciones casi perfectas de la mini ciudad o grandes pueblos según los gustos, principalmente por esta misma razón; me gusta el caos de las grandes ciudades, las tiendas siempre abiertas, la gente vagabundeando a todas horas, los bares y restaurantes animados y la sensación de no estar nunca sola.
De eso se trata en mi caso, de soledad. Estoy atraída por la naturaleza, me encanta poder escaparme durante un periodo y degustar su grandeza y calma, sentirme participe de un universo mágico, sentir la vida más que nunca, verla con mis ojos en las olas del mar, en los arboles que me cubren del sol caliente, en los animales libres, en las rocas, en cada estrella que brilla, en los colores del atardecer …. La naturaleza es la vida por antonomasia, pero llega un momento en el que me siento perdida en su inmensidad, me siento acuñada por la Madre Tierra y añoro a la mía, en carne y hueso. Con el paso de los días me siento rara, un poco ansiosa y finalmente sola. Entonces necesito sumergirme otra vez dentro de la caótica vida de ciudad.
Tardé poco más de media hora en deshacer las maletas, con el tiempo me estoy volviendo más minimalista y siguen sobrándome cosas, los hijos me han ayudado a desarrollar mi parte práctica, de la cual carecía.
Después me fui al supermercado, porque las tiendas estaban todas cerradas, a por una abundante compra.
Al día siguiente mi vida parecía haber tomado semejanzas con la anterior a las vacaciones, a excepción de que Leonardo no volvió con nosotros, prolongó sus vacaciones en casa de los abuelos y llegará en unos días. Me siento afortunada por la soltura que tiene al desapegarse de nosotros y su resiliencia en general, se que en el futuro este aspecto le ayudará. Me pregunto si es fruto de la educación recibida en casa, o si es simplemente carácter, o una mezcla de las dos cosas. Se despidió con un beso en la mejilla a cada uno y un abrazo tímido y espontáneo a su hermano. Se me encogió el corazón y guardando a un lado la practicidad de la cosa, me sentí haber dejado la mitad de mi misma.
No es fácil explicar los sentimientos que pruebo al separarme de uno de mis hijos, porque es una emoción ancestral y que no tiene lógica en el presente, pero está conectado a la esfera de los miedos, a la parte irracional del ser, la separación es total también cuando hay una reunión.
Sin embargo hay una persona de pequeño tamaño que está disfrutando de este sitio vacante, Orlando está aprovechando las ventajas de hijo único, que como segundo no le han tocado.
Hasta el final de Agosto permanecerá un aire de vacaciones disperso en la ciudad, como el pasaje desde el fin al comienzo, como el pasillo tapizados de recuerdos, que te conduce a una nueva etapa. Ya lo he dicho varias veces, para mi septiembre es el verdadero comienzo, es el ilegitimo año nuevo, cuando todo vuelve a la casilla de inicio y donde nuevos retos y nuevas apuestas están encima de la mesa.

Tengo la sensación de que mi vida tiene un alma nómada y me gusta porque pone sus raíces en la esfera emocional en lugar que en la tierra. En lugar que atarme me proporciona la capacidad de sentir, en el bien y en el mal y gracias a su forma de ser descubro la mía.
Así que una vez más estoy abierta a la extravagancia de la vida y a sus sorpresas. Cada septiembre puede ser el comienzo de una nueva historia.

Gandhi


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